“CARMEN”
Interpretación y escenificación del repertorio de la danza clásica
María Campos Tejada, Conservatorio Superior de Danza “Ángel Pericet”
3º Pedagogía, Danza Clásica
Cristina Mesa
20 de mayo de 2022
INDICE:
Introducción: ........................................................................................................................................... 4
Historia de la obra:.................................................................................................................................. 4
Reflexión: ................................................................................................................................................ 6
Referencias: ............................................................................................................................................ 8
Introducción:
Con el motivo del trabajo realizado en clase de repertorio acerca del estudio y la interpretación un
fragmento de Carmen del Ballet de Santiago de Cuba coreografiado por Marcía Haydée, se realizará
a continuación un repaso acerca de la evolución histórica y el origen de esta pieza. Finalmente, a
modo de conclusión, se realizará una reflexión acerca de los aspectos más relevantes relacionados
con la temática.
Historia de la obra:
El Ballet surge a partir de la obra que escribió el novelista francés Próspero Merimée como
fruto de su estancia en España. Llevaba ya un tiempo estudiando algunos de los rasgos culturales del
país, entre ellos, la raza gitana. (CND, 2015)
Llegó a sus oídos la historia de Don José que junto a otras historias y vivencias dieron lugar a
la novela escrita en 1845 que se publicó en 1847 en la “Revue des deux mondes”. Por aquel
entonces este formato de mezcla de hazañas y aventuras con una trama inventada no era ni mucho
menos original. Por lo que la novela del francés pasó completamente desapercibida. (CND, 2015)
Si bien, aunque con un marcado color local, Carmen fue concebida por un francés, la versión
coreografiada no podía ser menos. Petipa, que había aprendido los bailes españoles y tuvo
experiencias en el Teatro Real, fue el primero en llevar a cabo una versión de Carmen con “Carmen y
su torero” en 1846. (El Mundo, 2009)
Posteriormente, en 1875, Georges Bizet compuso una ópera basada en la novela. Al igual
que la obra de Mérimée, no tuvo mucha relevancia. (CND, 2015)
Fue 5 meses después de la muerte de Bizet, finales de ese mismo año cuando gracias a sus
representaciones en la Ópera de Viena, cuándo ésta consigue convertirse en una creación de
referencia que posteriormente se extendería a medio mundo con libreto de Henry Mailhac y
Ludowic Halévy. (CND, 2015)
La versión coreografiada que dio verdadera relevancia a Carmen fue la de Roland Petit en
1949, crea esta versión para su compañía de danza “Ballets de París”. El estreno de la misma tuvo
lugar en el Teatro del Príncipe en Londres el 21 de febrero de 1949. El papel de Carmen fue
interpretado por Zizi Jeanmaire y Don José por el propio Petit. Los diseños de Escena y vestuarios
fueron de Antoni Clavé y la dirección musical de las piezas de Bizet se llevó a cabo por Marius
Constant. Este ballet se estructura en las siguientes escenas; en primer lugar, la tabacalera, donde se
presentan los personajes principales y dónde suena una pieza que será leitmotiv y presagio del
trágico final. La segunda escena, se desarolla en una taberna donde Don José llega siguiendo a
Carmen y es atrapado por el mundo de la noche. Esta escena fue muy innovadora por la utilización
de Don José y de otros bailarines de la declamación y la realización de ritmos, como por ejemplo el
zapateado poco habitual en los bailarines clásicos. El personaje de Carmen incluye movimientos muy
sensuales como los movimientos circulares de la cadera o los de los hombros, que tenían
precedentes en La Siesta del Fauno (1912) de Nijinsky. La tercera escena tiene lugar en la habitación,
en esta escena solo aparecen Carmen y Don José entre los que tiene lugar un paso a dos cargados de
símbolos y de mucha tensión. En los pasos a dos que tienen lugar es muy notable la influencia de la
danza existente en el siglo XX que ya exploraba movimientos alejados del clasicismo. En la cuarta
escena, Don José participa con un grupo de contrabando dejando claro que su moralidad ha sido del
todo corrompida. La escena final tiene lugar en la plaza de toros, en esta escena aparece Escamillo
aclamado por su éxito en la corrida. Este, decide declarar su amor a Carmen, en este momento se
produce la entrada en escena de Don José que interpreta este momento como una traición. Carmen
y Don José quedan enfrentados. Durante toda la obra parece que la música de Bizet colabora
considerablemente con la narración del ballet. Esta versión resultó con tanto éxito que decidieron
adaptarla al cine bajo el título de “Un, deux, trois, quatre. (1960) (Arrambarry, 2015)
Otra versión mundialmente conocida de este ballet es la de Alberto Alonso, encargada por
Maya Plisetskaya en 1967. La música recibió arreglos del compositor Rodion Shchedrin y los diseños
fueron de Boris Messerer. En los papeles principales encontramos a Maya Plisetskaya como Carmen,
Nikolay Fadeicev como Don José, Sergey Radcenko como Torero, Aleksandr Lavreniuk como
corregidor y a Natalya Kasatkina como Destino. El estreno tuvo lugar en el Teatro del Bolshoi.
(Arrambarry,2015)
De esta versión se destaca la arrollante personalidad de Maya que eclipsó al resto de
personajes con su Carmen. Del personaje de Don José decide mantener su conflicto interior.
Introduce en esta coreografía la figura del toro sin rostro que representará el Destino y finalmente la
Muerte.
Un tiempo más tarde, su frecuente colaboración con el Ballet Nacional de Cuba le permitió
realizar el montaje de la misma obra, de modo que se realizó un segundo estreno en el Gran Teatro
de la Habana el 1 de agosto de 1967. La música continuó siendo el arreglo de Rodion Shchedrin y los
diseños esta vez fueron de Salvador Fernández. (Arrambarry,2015)
Bajo los papeles protagonistas se encontraban Alicia Alonso como Carmen, Azari Plisetsky
como Don José, Roberto Rodríguez como Escamillo, y Josefina Méndez bajo el papel de Destino.
(Arrambarry, 2015)
Se han escogido estas dos versiones señaladas en numerosas fuentes como las más
emblemáticas, no obstante, Carmen se ha convertido en una de las piezas recurrentes en el
repertorio de grandes compañías por lo que existen numerosas versiones de distintos coreógrafos.
Cabe destacar algunas otras versiones que escaparon de lo clásico como la famosa Carmen
de Antonio Gades de 1823 o alguna otra más contemporánea y actual como la que creó el sueco
Mats Ek para el Cullberg Ballet en 1983. (El Mundo, 2019)
Reflexión:
La creación de este ballet supone la ruptura total a la concepción de mujer frágil y enfermiza
con la que el género femenino consigue consolidarse en la danza. Cabe destacar, que posterior a la
consolidación de las bailarinas en escena los papeles femeninos eran representados en su mayoría
por bailarines masculinos travestidos, en tono jocoso en la mayoría de las ocasiones.
Carmen representa la oportunidad de ser, sin necesidad historias de amor que justifiquen la
existencia del personaje, sin una estética delicada ni complaciente y mucho menos un motivo de
risa.
Su danza, también es todo esto descrito anteriormente. Todas las versiones de esta obra, en
sus distintos estilos, coinciden en más aspectos que en los que difieren, todos ellos relacionados con
la arrolladora esencia del personaje principal, que es capaz de adaptarse camaleónicamente a cada
situación.
Esta capacidad de adaptación de la que se habla anteriormente no es sino una prueba más
de lo actual, que, por suerte o desgracia, sigue resultando esta figura.
Son infinitas las temáticas que pueden abarcarse gracias a esta obra; en primer lugar, sería
interesante reflexionar acerca del origen y es que Carmen, es el perfecto fruto de una semilla
sembrada entre los cotilleos de una aristócrata y un escritor francés fascinado con el exotismo del
país. No sería la primera y por supuesto tampoco la última vez que la vida de una mujer es
fuertemente condicionada por un rumor extendido a velocidad de vértigo y que en muchas
ocasiones dista de lo ocurrido en realidad. Por otro lado, la fiel representación de la historia también
podría considerarse un arma de doble filo. “Una mujer es asesinada debido a los celos de su pareja”,
el único planteamiento que debería ser posible, desde el punto de vista educativo que debe
concernir en este caso a la pedagogía de la danza, sería tomar este argumento como un punto de
reflexión y ejemplo de aquello que rotundamente no se debe hacer. Con respecto a este último
tema podrían abarcarse muchos otros en relación; la libertad en escoger pareja, el maltrato de
género, la estratificación social, la violencia, etc. Con relación a esto, sería interesante poder tratar la
temática infundada en torno a la idea generalizada afirma que las mujeres poseen un poder
concedido infundir locura en su pareja masculina, quedando retratadas directamente como
culpables de las conductas que pudiese producir esta locura.
Carmen es atemporal. Carmen es todas y cada una de las mujeres que deciden ser libres y
que fueron reprendidas en algún momento por el hecho de serlo. Es todas las mujeres sometidas a
una anticuada jerarquía que posicionaba al género masculino por encima y aún más por encima si
este era socialmente reconocido por su labor. También es aquellas que no temen. Carmen es
poderosa, es valiente. Carmen es la excusa perfecta para ser quién quieras ser.
Referencias:
Arambarry, G. (2015). El mito de Carmen en la danza: estudio comparado a través de Roland Petit,
Alberto Alonso Y Mats Ek.
[Link]
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CND. (2015). Cuadernos educativos: Volumen II- Carmen.
El Mundo. (2009, 5 febrero). Carmen y su historia.
[Link]
Lectura en directo de Carmen, el cuento | Compañía Nacional de Danza de España. (2022, 28 enero).
[Vídeo]. YouTube. [Link]