DERRIBANDO LOS LUGARES ALTOS
Nacieron a raíz de la desobediencia de los reyes que fueron pasando por Israel,
Judá y Jerusalén; en estos lugares se presentaban sacrificios a dioses ajenos
quemando incienso, ofreciendo adoración, dejando de lado al único Dios verdadero,
pues los reyes que habían levantado estos lugares no caminaron conforme a la
voluntad de Dios, antes se inclinaron a hacer lo malo, a caminar en desobediencia,
teniendo en poco lo que Dios había hecho por ellos. Así estos lugares
permanecieron, aun cuando reyes nuevos llegaban a gobernar, pues muchos de
ellos siguieron los mismos pasos de los reyes anteriores, no caminando en el temor
de Dios, pero así también hubo una generaciones de reyes, que la palabra describe
que: “Hicieron los bueno y lo recto delante de Jehová”, esta generación de reyes se
esforzó en caminar bajo la dirección de Dios, más sin embargo, la palabra de Dios
describe que a esta generación de reyes les falto hacer algo muy importante durante
sus reinados:
“Derribar los lugares altos”
Rey Asa (1 REYES 15:9-14).
Rey Josafat (1 REYES 22:41-43).
Rey Joram (2 REYES 3:1-3).
Rey Jehú (2 REYES 10:18-36).
Rey Joás (2 REYES 12:1-3).
Rey Amasías (2 REYES 14:1-4).
Rey Azarías (2 REYES 15:1-4).
Rey Jotam (2 REYES 15:32-35).
¿Qué es un lugar alto?
Eran lugares de culto en elevados pedazos de tierra o en altares. (un
lugar para el pecado).
Originalmente se dedicaban a la idolatría. (lo que gobierna nuestro
corazón).
La palabra menciona que muchos reyes caminaron bajo la voluntad de Dios, se
movieron conforme a la dirección de Él, pero aun con todo eso, esos lugares no
fueron quitados; el pueblo aun no era transformado del todo, pues aun en su
corazón estaban arraigados a esos lugares, sacrificando y ofreciendo adoración a
dioses ajenos.
Muchas veces en nuestras vidas pasa lo mismo:
Venimos a la iglesia.
Cantamos las alabanzas.
Oramos.
Ayunamos.
Leemos la palabra.
Tratamos de caminar rectamente delante de Dios.
Participamos en las actividades.
Pero aún hay “lugares altos” que necesitamos que Dios derribe para que seamos
del todo restaurados y limpiados:
Odio.
Rencor.
Pleitos.
Chismes.
Envidias.
Celos.
Ira.
Venganza.
Adulterio.
Fornicación.
La Biblia menciona que había un rey llamado Ezequías que entendió perfectamente
que las cosas no podían seguir de la misma manera, que algo tenía que cambiar,
algo tenía que mejorar, que el pueblo, la nación entera necesitaba ser limpia y
restaurada en su totalidad y no a medias.
(2 REYES 18:1)
La palabra dice que el rey Ezequías anduvo en el camino de David su padre,
haciendo lo recto delante de Jehová.
Ezequías tenia presente que muchos reyes habían estado antes de él, reyes que
se habían esforzado por hacer lo bueno y los recto delante de Dios, pero que nadie
había hecho el intento de marcar diferencia en su totalidad derribando y limpiando
a la nación de los lugares altos.
Ezequías puedo haber caminado como a él hubiese querido, puedo haber seguido
los pasos de los demás reyes, pudo haberse quedado de brazos cruzados y permitir
que el pueblo siguiera buscando a Dios a medias, pero la palabra describe que tomo
la mejor decisión.
1. Tomo una firme decisión y acciono.
Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por
su buena voluntad. (FILIPENSES 2:13).
“Para poder ser restaurados y transformados en totalidad, es necesario cortar con
todo lo que no le agrada al Señor, llevando a la cruz cada área de nuestras vidas.”
Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí
estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.
Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. (JEREMÍAS 15:19).
(2 REYES 18:4).
El rey Ezequías hizo lo siguiente:
Quito los lugares altos.
Quebró las imágenes de Asera.
Corto los símbolos.
Hizo pedazos la serpiente de bronce.
En otras palabras, el rey Ezequías destruyo de raíz toda la idolatría que había en el
pueblo, no dejando ninguna estatua.
“Demos de tomar la decisión de cortar con el pecado en su totalidad, de lo contrario,
el pecado acabara con nosotros.”
Mientras los lugares altos seguían en pie, esto provocaba que:
El pueblo pusiera su esperanza en los dioses ajenos.
Que desviaran su corazón de la voluntad de Dios.
Que en cualquier momento el pueblo fuera a ofrecer sacrificio a dioses
ajenos.
Que siguieran caminando en pecado y desobediencia (idolatría).
2. Puso su esperanza en Dios.
El rey Ezequías no permitió que su corazón se desviara de la voluntad de Dios, se
esforzó por guardar sus mandamientos, procuro nunca apartarse de la presencia de
Dios.
(2 REYES 18:5-6)
No dejo corromperse por la idolatría del pueblo, antes procuro poner su esperanza
en Dios. Tanto fue la búsqueda de Ezequías por Dios que la Biblia describe nunca
hubo antes ni después uno como él.
La biblia describe que también se revelo contra el rey de Asiria y no le sirvió (2
REYES 18:7).
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación
de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad
de Dios, agradable y perfecta. (ROMANOS 12:2).
“cuando nos dejamos dirigir por Dios, sabremos actuar de la mejor manera, pues
caminaremos conforme a su voluntad y no conforme a la nuestra.”
“Entregarse por completo a Dios es de valientes.”
Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en
él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. (JUAN
15:5).
A causa de la obediencia de Ezequías, Dios lo prospero en gran manera, marcó la
diferencia caminando en sentido a la voluntad de Dios, quitando del pueblo, los
lugares altos, y volviendo el corazón de toda una nación al corazón de Dios.
(2 REYES 18:7-8)
BAJO TU TEMOR Y DIRECCIÓN SEÑOR. PERDONAME