XXX DOMINGO TO B
RITOS INICIALES
MONICIÓN DE ENTRADA
Querida comunidad. Nos encontramos reunidos una vez
más para celebrar nuestra fe. Pero este don no es algo
solamente de palabras, sino que es un estilo de vida. Jesús
caminaba poco a poco hacia Jerusalén, donde le espera la
suerte trágica de los profetas, como Él ha predicho en tres
ocasiones mientras va de camino con sus discípulos. Si
seguimos a Cristo tenemos que llevar la cruz en pos de Él.
Entonemos con alegría la antífona y el canto de entrada
para empezar esta Eucaristía.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104, 3- 4)
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al
Señor y serán fuertes; busquen su rostro sin descanso.
CANTO DE ENTRADA
† En el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
SALUDO
† La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu
ACTO PENITENCIAL
† Reconociendo con humildad que somos pecadores,
pidamos perdón a Dios de todo corazón.
† Tú que has sido enviado para sanar a los contritos de
corazón: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
† Tú que has venido a llamar a los pecadores: Cristo, ten
piedad.
Cristo, ten piedad.
† Tú que estás sentado a la derecha del Padre para
interceder por nosotros: Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
† Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
GLORIA
ORACIÓN COLECTA
† Dios todopoderoso y eterno,
aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad,
y, para que merezcamos alcanzar
lo que nos prometes, concédenos amar l
o que nos mandas.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Pueden sentarse. Ahora daremos comienzo a la:
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LA 1ª LECTURA
La primera lectura de este domingo es un canto a la
alegría, exultación desbordante ante la vuelta triunfal a la
Nueva Sión. Nadie está excluido, ni los lisiados o los
impedidos como tampoco los ciegos. Yavé será para el
Pueblo un Padre. Escuchen con atención.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Jeremías: 31, 7-9
Esto dice el Señor: "Griten de alegría por Jacob, regocíjense
por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: 'El
Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los
sobrevivientes de Israel.
He aquí que yo los hago volver del país del norte y los
congrego desde los confines de la tierra. Entre ellos vienen
el ciego y el cojo, la mujer encinta y la que acaba de dar a
luz.
Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los
consolaré y los guiaré; los llevaré a torrentes de agua por
un camino llano en el que no tropezarán. Porque yo soy
para Israel un padre y Efraín es mi primogénito". Palabra
de Dios.
Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 125
Respondamos a la iniciativa del Señor con el salmo 125,
diciendo:
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio,
creíamos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Aun los mismos paganos con asombro decían:
"¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!".
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo cosecharán
aquellos que siembran con dolor.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.
Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
MONICIÓN A LA 2ª LECTURA
Esta lectura nos habla de que Cristo es el sumo sacerdote
y no fue Él quien se dio esa dignidad, sino Dios que le
llamó. Puesto que Él participó de la condición humana
totalmente, conoce bien nuestras debilidades y miserias.
SEGUNDA LECTURA
De la carta a los hebreos: 5, 1-6
Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido
entre los hombres y está constituido para intervenir en
favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios
por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y
extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades.
Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados
del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.
Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es
llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera,
Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo
sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi
Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de
la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 2 Tim 1, 10
Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha
hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Aleluya, aleluya.
MONICIÓN AL EVANGELIO
Camino a Jerusalén Jesús curó al ciego Bartimeo. Por la fe
del suplicante se desencadena el favor divino. El ciego
recobró la vista y seguía a Jesús. Antes de escuchar esta
narración entonemos el Aleluya.
EVANGELIO
† Del santo Evangelio según san Marcos: 10, 46-52
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de
sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado
Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo
limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno,
comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de
mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él
seguía gritando todavía más fuerte: "¡Hijo de David, ten
compasión de mí!".
Jesús se detuvo entonces y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al
ciego, diciéndole: "¡Ánimo! Levántate, porque él te llama".
El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se
acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: "¿Qué quieres que
haga por ti?". El ciego le contestó: "Maestro, que pueda
ver". Jesús le dijo: "Vete; tu fe te ha salvado". Al momento
recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
HOMILÍA
SENTADOS JUNTO AL CAMINO
En sus comienzos, al cristianismo se le conocía como «el
Camino» (Hechos de los Apóstoles 18,25-26). Más que
entrar en una nueva religión, «hacerse cristiano» era
encontrar el camino acertado de la vida, caminando tras
las huellas de Jesús. Ser cristiano significa para ellos
«seguir» a Cristo. Esto es lo fundamental, lo decisivo.
Hoy las cosas han cambiado. El cristianismo ha conocido
durante estos veinte siglos un desarrollo doctrinal muy
importante y ha generado una liturgia y un culto muy
elaborados. Hace ya mucho tiempo que el cristianismo es
considerado como una religión.
Por eso no es extraño encontrarse con personas que se
sienten cristianas sencillamente porque están bautizadas y
cumplen sus deberes religiosos, aunque nunca se hayan
planteado la vida como un seguimiento de Jesucristo. Este
hecho, hoy bastante generalizado, hubiera sido
inimaginable en los primeros tiempos del cristianismo.
Hemos olvidado que ser cristianos es «seguir» a Jesucristo:
movernos, dar pasos, caminar, construir nuestra vida
siguiendo sus huellas. Nuestro cristianismo se queda a
veces en una fe teórica e inoperante o en una práctica
religiosa rutinaria. No transforma nuestra vida en
seguimiento a Jesús.
Después de veinte siglos, la mayor contradicción de los
cristianos es pretender serlo sin seguir a Jesús. Se acepta
la religión cristiana (como se podría aceptar otra), pues da
seguridad y tranquilidad ante «lo desconocido», pero no se
entra en la dinámica del seguimiento fiel a Cristo.
Estamos ciegos y no vemos dónde está lo esencial de la fe
cristiana. El episodio de la curación del ciego de Jericó es
una invitación a salir de nuestra ceguera. Al comienzo del
relato, Bartimeo «está sentado al borde del camino». Es un
hombre ciego y desorientado, fuera del camino, sin
capacidad de seguir a Jesús. Curado de su ceguera por
Jesús, el ciego no solo recobra la luz, sino que se convierte
en un verdadero «seguidor» de su Maestro, pues, desde
aquel día, «le seguía por el camino». Es la curación que
necesitamos.
José Antonio Pagola
CREDO NICENO-CONSTATINOPOLITANO
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras, y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
PLEGARIA UNIVERSAL
† Hermanos y hermanas, el ciego de Jericó es un hombre a
quien le falta la luz y la orientación; está al borde del
camino, desorientado, sin trayectoria de vida. Oremos a
una voz: Padre, queremos ver.
Padre, queremos ver
• Que la Iglesia acierte a escuchar la llamada de los pobres
y sea referente de vida con horizonte, sentido y esperanza.
Padre, queremos ver
• Que los creyentes seamos conscientes de que la llamada
y encuentro con Jesús se da en medio de la vida cotidiana
y es siempre a favor de lo de cada día y con los de cada
día.
Padre, queremos ver
• Que la confianza en la palabra dada por Jesús nos mueva
a vivir con confianza, sabiéndonos cuidados y sostenidos
en todo momento y circunstancia.
Padre, queremos ver
• Que busquemos aprender de la fe de los sencillos y los
pequeños del Reino, a quienes les brota espontáneamente
la confianza infinita en los cuidados del Dios amor.
Padre, queremos ver
• Que los enfermos en domicilios y hospitales se sientan
acompañados, sostenidos y cuidados con delicadeza y
amor por sus seres queridos y por el personal sanitario.
Padre, queremos ver
ORACION POR LAS VOCACIONES
Oh, Jesús,
Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar
con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad,
danos vocaciones,
danos sacerdotes y religiosos santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María de Guadalupe,
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes
y religiosos según tu corazón.
Amén.
Pueden sentarse, ahora iniciamos la:
LITURGIA EUCARÍSTICA
MONICIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos vino y pan signo de nuestra respuesta
decidida a aeguir el llamado que nos hace nuestro Señor
Jesucristo a ser testigos de su amor en el mundo.
CANTO DE OFRENDAS
Bendito seas, Señor,
Dios del universo, por este pan,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad
y ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Por el misterio de esta agua y este vino,
haz que compartamos la divinidad
de quien se ha dignado participar
de nuestra humanidad.
Bendito seas, Señor,
Dios del universo, por este vino,
fruto de la vid y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad
y ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de salvación.
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde;
que éste sea hoy nuestro sacrificio
y que sea agradable en tu presencia,
Señor, Dios nuestro.
Lava del todo mi delito. Señor,
y limpia mi pecado.
De pie
† En el momento de ofrecer
el sacrificio de toda la Iglesia,
oremos a Dios, Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio,
para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien
y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, los dones que presentamos a tu majestad,
para que lo que hacemos en tu servicio
esté siempre ordenado a tu mayor gloria.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
PLEGARIA EUCARÍSTICA: SOLIDARIDAD
† El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
† Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor
† Demos gracias al Señor, nuestro Dios
Es justo y necesario
† Te dirigimos, Padre Dios, esta humilde oración,
en nombre de nuestra comunidad,
para agradecerte
todo lo que has hecho por nosotros.
No quisiéramos reincidir
en esas viejas y equivocadas imágenes de Ti,
que te hacen lejano, controlador, justiciero.
Nos avergüenza seguir haciéndote culpable
de todos los males que sufrimos.
Proclamamos que eres un Dios bueno,
que nos amas a todos por igual,
y creemos que nos necesitas
para erradicar los males de este mundo.
No debemos pedirte milagros,
no eres Dios de rogativas,
los problemas de la gente son cosa nuestra.
† Bendito sea tu nombre, Señor.
Gracias por la vida.
Nos alegra el alma decir en tu honor
este himno de gloria.
SANTO
† Gracias, una vez más, Padre,
por haberte manifestado en Jesús de Nazaret,
que pasó por este mundo haciendo el bien
y haciéndolo todo bien.
Es tu humana encarnación,
por eso, conociéndole, te conocemos a Ti,
siguiéndole, hacemos causa común contigo
para la implantación de tu Reino.
Asumimos el fuerte compromiso de imitarle,
aunque nos lo ha puesto difícil.
A Jesús lo vemos siempre liberando de ataduras
a los que se le acercan,
ayudando a los más necesitados,
interesándose por los pobres y oprimidos...
...conviviendo con todos, sin acepción de personas,
valorando el corazón de cuantos se le acercan,
predicando la supremacía
del hombre frente a la normay frente a la tradición.
† Jesús no se arredró ante las amenazas
y siguió adelante con su misión.
Este es el buen testimonio de la vida de Jesús.
Envíanos tu Espíritu, Padre,
para poder vivir como él.
† Por eso te suplicamos Señor
que derrames tu Santo Espíritu
sobre estos dones de Pan y Vino
y así se nos conviertan
en el Cuerpo † y la Sangre
de tu Hijo Jesús, nuestro Señor.
† Porque él mismo,
la noche en que iba a ser entregado,
y, mientras cenaba con sus discípulos,
tomó pan, y dando gracias te bendijo,
lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Tomen y coman todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por ustedes.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz,
dando gracias te bendijo,
y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Tomen y beban todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada
por ustedes y por muchos
para el perdón de los pecados.
Hagan esto en conmemoración mía.
† Éste es el Misterio de la fe.
Cristo nos redimió.
Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte. Señor,
hasta que vuelvas.
† Hemos llenado este mundo de calamidades,
tenemos que aceptarlo,
nuestro primer deber es abrir los ojos
y no mirar para otro lado.
Hacemos guetos de marginados,
cuando no los expulsamos del país.
Cerca y lejos, en todas partes,
muchos hermanos están pasando hambre.
No podemos contentarnos,
Dios y Padre nuestro,
con rezarte cada domingo.
Tenemos que provocar la alegría
y sembrar esperanza.
Bendice al Papa Francisco,
a nuestro Obispo Carlos
y sus Obispos auxiliares,
presbíteros y diáconos,
y nos guíen para seguir apoyando
en la solución de los problemas reales
de los que sufren injusticias y pobreza.
Haz que se nos conmueva el alma,
que nos salga de dentro ayudarles.
† Te damos gracias, Señor,
pues con la amorosa intercesión de la virgen María,
madre de Jesucristo, de su esposo San José,
los santos y mártires inspiras y motivas
a mucha buena gente que luchan por tu Reino
en parroquias, misiones
y organizaciones de la sociedad civil.
Anímalos, que no se sientan cansados
y no desfallezcan.
Unidos a la gran comunidad universal,
te suplicamos que des el eterno descanso
a nuestros seres queridos que ya fallecieron,
por quienes te ofrecemos esta eucaristía,
y a todos los que han muerto
en la esperanza de la resurrección.
Ayúdanos a construir
un mundo más justo y solidario,
brindamos en la esperanza
de hacerlo posible entre todos.
Por Jesús tu hijo y hermano nuestro.
Amén.
† Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
Amén.
RITO DE COMUNIÓN
† Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
† Padre, líbranos de todos los males
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino,
tuyo el poder y la gloria,
por siempre, Señor.
† Señor Jesucristo,
que dijiste a tus apóstoles:
"La paz les dejo, mi paz les doy",
no tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Amén.
† La paz del Señor esté siempre con ustedes.
Y con tu espíritu.
† Como hijos de Dios, intercambien ahora
un signo de comunión fraterna.
CORDERO
El Cuerpo y la Sangre
de nuestro Señor Jesucristo,
unidos en este cáliz,
sean para nosotros
alimento de vida eterna.
Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo,
que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la vida al mundo,
líbrame, por la recepción
de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir
siempre tus mandamientos
y jamás permitas que me separe de ti.
† Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una Palabra tuya
bastará para sanarme.
MOTIVACIÓN A LA ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Antes de comulgar digamos la Antífona de la Comunión.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Ef 5,2
Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como
ofrenda agradable a Dios.
Pueden sentarse.
CANTO DE COMUNIÓN
MOTIVACIÓN A LA REFLEXIÓN
Después de haber comulgado reflexionemos con la
siguiente oración decimos todos:
CURA NUESTRA CEGUERA, SEÑOR
Señor, te pedimos humildemente
que cures la ceguera de nuestras almas.
Abre nuestros ojos espirituales
para que podamos ver con claridad
cómo servir mejor a nuestros hermanos,
especialmente a aquellos que más nos necesitan.
Danos la sabiduría y el coraje
para actuar con amor y compasión,
siguiendo tu ejemplo en cada paso de nuestro camino.
Llénanos de alegría en nuestro servicio,
que cada acto de bondad y apoyo
sea una fuente de felicidad para nosotros
y para aquellos a quienes ayudamos.
Que nuestro corazón se regocije
en la oportunidad de hacer el bien
y que encontremos gozo en cada momento de servicio,
recordando que al servir a los demás,
te servimos a Ti. Amén.
PC
AVISOS PARROQUIALES
+ Todavía podemois recibir los dulces para
nuestroHolywin!
+ Tómbola para los regalos de fin de año del comedor de
los pobres.
De pie
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
† Que tus sacramentos, Señor,
produzcan en nosotros todo lo que significan,
para que lo que ahora celebramos en figura
lo alcancemos en su plena realidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
RITO DE CONCLUSIÓN
† El Señor esté con ustedes
Y con tu espíritu
† La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo † y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes
Amén.
MOTIVACIÓN A LA SALIDA
Vayamos a ver cómo podemos servir mejor a nuestros
hermanos.
† La alegría del Señor sea nuestra fuerza.
Pueden ir en paz.
Demos gracias a Dios.
CANTO DE SALIDA