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Microeconomía: Conceptos y Teorías Clave

apuntes

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Apuntes }

a microeconomía es una parte de la teoría económica que estudia


el comportamiento económico de los agentes individuales, como son los consumidores,
las empresas, los trabajadores y los inversores; así como su interrelación en
los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno para cumplir ciertos
objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis
microeconómico son los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.1
En contraposición, la macroeconomía es la parte de la teoría económica que se
encarga del estudio general de la economía, mediante el análisis de las variables
agregadas como el monto total de bienes y servicios producidos, el nivel de empleo, la
balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]

El modelo de oferta y demanda describe como varían los


precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.

A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de


algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


[editar]
Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:

 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es


decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
[editar]
Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
[editar]
Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.
Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]

Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos


bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10

Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de


consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11
Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En
primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.
Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
[editar]
Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un punto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de
ninguno de los bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes unos con otros es como complementarios o
como sustitutivos. Los complementarios tienden a compartir el mismo destino cuando
sube o baja el precio de uno de ellos, mientras que es al contrario en el caso de los
sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in


a microeconomía es una parte de la teoría económica que estudia
el comportamiento económico de los agentes individuales, como son los consumidores,
las empresas, los trabajadores y los inversores; así como su interrelación en
los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno para cumplir ciertos
objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis
microeconómico son los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.1
En contraposición, la macroeconomía es la parte de la teoría económica que se
encarga del estudio general de la economía, mediante el análisis de las variables
agregadas como el monto total de bienes y servicios producidos, el nivel de empleo, la
balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]
El modelo de oferta y demanda describe como varían los
precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.

A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de


algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


[editar]
Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:
 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es
decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
[editar]
Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
[editar]
Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.

Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]

Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos


bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10
Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de
consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11

Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En


primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.

Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
[editar]
Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un punto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de
ninguno de los bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes unos con otros es como complementarios o
como sustitutivos. Los complementarios tienden a compartir el mismo destino cuando
sube o baja el precio de uno de ellos, mientras que es al contrario en el caso de los
sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in


a microeconomía es una parte de la teoría económica que estudia
el comportamiento económico de los agentes individuales, como son los consumidores,
las empresas, los trabajadores y los inversores; así como su interrelación en
los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno para cumplir ciertos
objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis
microeconómico son los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.1
En contraposición, la macroeconomía es la parte de la teoría económica que se
encarga del estudio general de la economía, mediante el análisis de las variables
agregadas como el monto total de bienes y servicios producidos, el nivel de empleo, la
balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]

El modelo de oferta y demanda describe como varían los


precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.
A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de
algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


[editar]
Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:

 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es


decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
[editar]
Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
[editar]
Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.

Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]
Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos
bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10

Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de


consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11
Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En
primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.
Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
[editar]
Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un pua microeconomía es una parte de la teoría económica que estudia
el comportamiento económico de los agentes individuales, como son los consumidores,
las empresas, los trabajadores y los inversores; así como su interrelación en
los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno para cumplir ciertos
objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis
microeconómico son los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.1
En contraposición, la macroeconomía es la parte de la teoría económica que se
encarga del estudio general de la economía, mediante el análisis de las variables
agregadas como el monto total de bienes y servicios producidos, el nivel de empleo, la
balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]

El modelo de oferta y demanda describe como varían los


precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.

A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de


algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


[editar]
Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:

 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es


decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
[editar]
Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
[editar]
Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.

Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]

Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos


bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10

Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de


consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11
Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En
primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.
Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
[editar]
Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un punto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de
ninguno de los bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes unos con otros es como complementarios o
como sustitutivos. Los complementarios tienden a compartir el mismo destino cuando
sube o baja el precio de uno de ellos, mientras que es al contrario en el caso de los
sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in


a microeconomía es una parte de la teoría económica que estudia
el comportamiento económico de los agentes individuales, como son los consumidores,
las empresas, los trabajadores y los inversores; así como su interrelación en
los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno para cumplir ciertos
objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis
microeconómico son los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.1
En contraposición, la macroeconomía es la parte de la teoría económica que se
encarga del estudio general de la economía, mediante el análisis de las variables
agregadas como el monto total de bienes y servicios producidos, el nivel de empleo, la
balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]
El modelo de oferta y demanda describe como varían los
precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.

A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de


algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


[editar]
Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:
 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es
decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
[editar]
Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
[editar]
Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.

Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]

Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos


bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10
Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de
consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11

Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En


primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.

Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
[editar]
Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un punto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de
ninguno de los bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes una microeconomía es una parte de
la teoría económica que estudia el comportamiento económico de
los agentes individuales, como son los consumidores, las empresas, los trabajadores y
los inversores; así como su interrelación en los mercados. Considera las decisiones
que toma cada uno para cumplir ciertos objetivos propios. Los elementos básicos en
los que se centra el análisis microeconómico son los bienes, los precios,
los mercados y los agentes económicos.1 En contraposición, la macroeconomía es la
parte de la teoría económica que se encarga del estudio general de la economía,
mediante el análisis de las variables agregadas como el monto total de bienes y
servicios producidos, el nivel de empleo, la balanza de pagos, el tipo de cambio y el
comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]
El modelo de oferta y demanda describe como varían los
precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.

A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de


algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


[editar]
Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:
 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es
decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
[editar]
Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
[editar]
Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.

Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]

Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos


bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10
Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de
consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11

Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En


primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.

Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
[editar]
Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un punto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de
ninguno de los bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes unos con otros es como complementarios o
como sustitutivos. Los complementarios tienden a compartir el mismo destino cuando
sube o baja el precio de uno de ellos, mientras que es al contrario en el caso de los
sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in


a microeconomía es una parte de la teoría económica que estudia
el comportamiento económico de los agentes individuales, como son los consumidores,
las empresas, los trabajadores y los inversores; así como su interrelación en
los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno para cumplir ciertos
objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis
microeconómico son los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.1
En contraposición, la macroeconomía es la parte de la teoría económica que se
encarga del estudio general de la economía, mediante el análisis de las variables
agregadas como el monto total de bienes y servicios producidos, el nivel de empleo, la
balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]

El modelo de oferta y demanda describe como varían los


precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.
A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de
algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


[editar]
Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:

 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es


decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
[editar]
Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
[editar]
Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.

Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]
Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos
bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10

Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de


consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11
Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En
primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.
Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
[editar]
Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un punto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de
ninguno de los bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes unos con otros es como complementarios o
como sustitutivos. Los complementarios tienden a compartir el mismo destino cuando
sube o baja el precio de uno de ellos, mientras que es al contrario en el caso de los
sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in


a microeconomía es una parte de la teoría económica que estudia
el comportamiento económico de los agentes individuales, como son los consumidores,
las empresas, los trabajadores y los inversores; así como su interrelación en
los mercados. Considera las decisiones que toma cada uno para cumplir ciertos
objetivos propios. Los elementos básicos en los que se centra el análisis
microeconómico son los bienes, los precios, los mercados y los agentes económicos.1
En contraposición, la macroeconomía es la parte de la teoría económica que se
encarga del estudio general de la economía, mediante el análisis de las variables
agregadas como el monto total de bienes y servicios producidos, el nivel de empleo, la
balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.2

Distinción entre Microeconomía y


Macroeconomía
[editar]
Artículo principal: Historia del pensamiento microeconómico
La diferencia entre microeconomía y macroeconomía fue introducida en 1933 por el
economista noruego Ragnar Frisch, co-receptor del primer Premio Nobel de Ciencias
Económicas en 1969.3 Sin embargo, Frisch en realidad no usó la palabra
"microeconomía", sino que hizo distinciones entre análisis "micro-dinámico" y "macro-
dinámico" de una manera similar a como se usan hoy en día las palabras
"microeconomía" y "macroeconomía". El primer uso conocido del término en un artículo
publicado fue Pieter de Wolff en 1941, quien amplió el término "micro-dinámica" a
"microeconomía".4

Ramas
[editar]
El modelo de oferta y demanda describe como varían los
precios según el balance entre disponibilidad del producto a diferentes precios (oferta) y los
deseos de aquellos con poder adquisitivo según el precio (demanda). La gráfica muestra un
desplazamiento a la derecha de D1 a D2 con el correspondiente incremento en el precio y en la
cantidad requerida para alcanzar un nuevo punto de equilibrio en el mercado en la curva de
oferta (S).
La microeconomía tiene varias ramas de desarrollo de las cuales destacan el equilibrio
parcial, el equilibrio general y el equilibrio de Nash para entender los problemas
del consumidor y del productor en mercados de bienes y servicios.

Estas ramas o subdisciplinas no pueden considerarse enteramente separadas porque


los resultados de unos aspectos influyen sobre los otros (en particular la teoría del
equilibrio general habla de la interacción entre ellas). Por ejemplo, las empresas no
solo ofertan bienes y servicios, sino que también demandan bienes y servicios para
poder producir los suyos. La microeconomía propone modelos matemáticos que
desarrollan ciertos supuestos sobre el comportamiento de los agentes económicos, las
conclusiones a la que se llegue usando esos modelos solo será válida, en tanto en
cuanto, se cumplan los supuestos, cosa que ocurre rara vez, especialmente si se trata
de supuestos muy fuertes o restrictivos.

Una de las incorporaciones más importantes al estudio de la microeconomía es el


equilibrio de Nash, como concepto de solución a los juegos planteados. La teoría de
juegos es una teoría matemática que estudia el comportamiento de varios agentes
cuando las decisiones tomadas por cada uno influyen en las decisiones de los otros.

A pesar de los éxitos de teoría microeconómica neoclásica en el entendimiento de


algunos de nuestros problemas económicos, no los comprende todos porque en estos
modelos están prácticamente ausentes las relaciones institucionales de las sociedades,
más allá de los mercados de bienes y servicios. Al valorar sus alcances y límites, se
podría decir que la teoría neoclásica es como el primer polinomio de Taylor, es una
primera aproximación, valiosa pero insuficiente. Hay esperanzas de que los avances
recientes en "microeconomía institucional"56 y "microeconomía de economías
complejas"7 proporcionen una mejor comprensión sobre el rol de las instituciones, la
evolución y el aprendizaje en el comportamiento de los agentes dentro y fuera de los
mercados.

Teoría del consumidor


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Artículo principal: Teoría del consumidor
Esta sección es un extracto de Teoría del consumidor.[editar]
La teoría del consumidor es la rama de la microeconomía, que estudia la conducta de
los agentes económicos, en cuanto consumidores y cómo asignan su renta a la compra
de diferentes bienes y servicios.

La teoría relaciona las preferencias y las restricciones presupuestarias a las curvas


de demanda del consumidor. Las decisiones de los consumidores sirven para entender
cómo afectan las variaciones de la renta y de los precios a la demanda de bienes y por
qué las demandas de algunos productos son más sensibles que otras a las variaciones
de los precios y de la renta.8
En lo que sigue y, a menos que luego se diga lo contrario, todo lo dicho se referirá a la
teoría del consumidor a la teoría neoclásica dominante. La teoría del consumidor
neoclásica parte de unas preferencias que tiene un individuo. Con base en ellas el
consumidor realizará una elección racional entre los bienes disponibles y los que puede
adquirir con el presupuesto que tiene.

Preferencias del consumidor


[editar]
Artículo principal: Preferencia
Véase también: economía conductual
Los consumidores tienen preferencias sobre los bienes y servicios, esto es, dadas
cestas de bienes (conjuntos de bienes y servicios que un individuo consume. en las
que, de cada tipo de bien puede ser cero, uno u otra cantidad de bienes, incluso una
cantidad no entera), si le dieran a escoger entre dos cestas, un consumidor preferirá
una sobre la otra (también puede ser indiferente entre ellas).

Se supone entonces, que para la mayoría de los consumidores habrá unas


preferencias que podrían manifestar para cualquier conjunto de cestas que se les
presentara. Cada individuo tendrá sus preferencias y no tendrían por qué coincidir con
las de otro sujeto, aunque pudiera ser así. Sin embargo, se espera que para la mayoría
de los consumidores esas preferencias sí que tengan unas propiedades comunes. La
teoría de la conducta del consumidor se basa en estos supuestos o propiedades
básicas de las preferencias de los individuos por una cesta frente a otra, que se
exponen. De manera que si estas condiciones no se cumpliesen, las conclusiones
extraídas en la teoría del consumidor no serían plenamente válidas.9 Estas propiedades
serían:
 Completitud: el consumidor podría clasificar todo los tipos de cestas, es
decir todos los conjuntos de indiferencia no tienen fisuras.
 Universalidad: Dado cualquier par de cestas imaginable en una economía,
un consumidor siempre podría decir si prefiere una cesta a otra. Nótese que
es posible también que no pueda considerar a una cesta realmente mejor
que la otra, pero se espera que pueda decir que una cesta es al menos tan
buena como la otra. Es decir, no se necesitará que la preferencia sea
siempre estricta, sino que dadas cualquiera dos cestas, el consumidor pueda
siempre decir, o bien que lo mismo le da la una que la otra, o que considera
una de las dos mejor que la otra.
 Transitividad: Generalmente, si un consumidor prefiere la cesta A a la cesta
B, y la cesta B a la C, también debería preferir la cesta A a la C.
 Monotonicidad o cuanto más, mejor: Si una cesta A tiene los mismos
bienes que otra cesta B, y alguno más, o bien mayor cantidad de alguno de
ellos, entonces A se prefiere o se considera al menos tan buena como B. En
consecuencia, los consumidores siempre prefieren una cantidad mayor de
cualquier bien a una menor.
 Convexidad: Se espera, aunque este supuesto es algo restrictivo, que
dadas dos cestas A y B de bienes, se prefiera a ambas una cesta C que
fuera una combinación convexa de ambas. Es decir, una cesta que se
compusiera en un porcentaje de las cantidades de cada uno de los bienes
presentes en A y en el resto del porcentaje (hasta completar el 100%) de las
cantidades de los bienes de B. Este supuesto está relacionado con
el principio de utilidad marginal decreciente.
Restricción presupuestaria
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Artículo principal: Recta de balance
Teniendo en cuenta que los bienes tienen precios, y considerando estos datos, está
claro que un consumidor no puede conseguir trivialmente la cesta que prefiera de entre
todas las posibles. Si tenemos en cuenta además de los precios de los bienes la renta
disponible del consumidor, tenemos lo que se llama la restricción presupuestaria. Esta
es la que nos indica qué cestas de bienes son las que el consumidor puede elegir y
conseguir, teniendo en cuenta el dinero de que dispone y los precios del mercado. La
misión del consumidor será entonces conseguir de entre todas esas cestas aquella que
prefiera a todas las demás (o alguna de las cestas que considere son al menos tan
buenas como todas las demás). Encontrar esto es lo que se llama maximización del
consumidor. Generalmente, es habitual que la cesta elegida del consumidor se
encuentre en la frontera de la restricción presupuestaria, es decir, que sea una cesta
cuyo valor (multiplicando los precios de los bienes por las cantidades de estos en la
cesta) sea exactamente igual a la renta disponible del consumidor. Por tanto, el
consumidor siempre elegirá la cesta que le proporcione la máxima utilidad, la que le
produzca el mayor bienestar posible.

Función de utilidad
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Artículos principales: Función de utilidad y Utilidad marginal.
Una forma de representar las preferencias, cuando éstas tienen las propiedades
adecuadas, es mediante lo que se llama una función de utilidad. En este caso, las
canastas de bienes se pueden representar también como vectores numéricos, donde
cada componente del vector nos dice qué cantidad de cada bien hay en esa cesta.
Introduciendo dos vectores de bienes en una misma función de utilidad y viendo qué
números nos devuelve esta, es posible ver si una canasta es preferida a la otra o
considerada como igual a la otra desde el punto de vista del consumidor. Entonces, el
problema del consumidor podría considerarse como el problema matemático de
maximizar una función matemática (a menudo de varias variables), que sería la función
de utilidad, dentro del conjunto representado matemáticamente por todas las canastas
de bienes (vectores) que cumplieran la restricción presupuestaria, esto es, que su valor
(resultado de multiplicar el vector de bienes de la canasta por el vector de los precios
correspondientes) fuera igual o menor que el valor de la renta disponible.

Nótese que la función de utilidad se considera una función monótona creciente de los
bienes, pero que su valor es puramente ordinal, esto es, sirve para ordenar canastas ,
pero no para decir cuánto es mejor una canasta que otra, esto es, no es una función
cardinal. De hecho, pueden usarse distintas funciones de utilidad para representar unas
mismas preferencias, y al resolver el problema de maximización todas darían el mismo
resultado.

Curvas de indiferencia
[editar]
Artículo principal: Curva de indiferencia
Esta sección es un extracto de Curva de indiferencia.[editar]

Figura 1. Un ejemplo de mapa de indiferencia con dos


bienes elegibles X e Y y tres curvas de indiferencia, es decir, tres niveles de
satisfacción distintos.
En microeconomía las curvas de indiferencia (también llamadas curvas de preferencia)
son combinaciones de bienes, representadas como conjuntos de puntos en el espacio,
para los cuales la satisfacción de un consumidor es idéntica. Esto quiere decir que para
todos los puntos pertenecientes a una misma curva, el consumidor no tiene preferencia
sobre una combinación u otra. La satisfacción del consumidor se caracteriza mediante
la función de utilidad, donde las variables son las cantidades de cada bien,
representadas por el valor sobre cada eje.10
Las preferencias del consumidor le permiten elegir entre diferentes canastas de
consumo. Si se ofrece a un consumidor dos canastas diferentes, elegirá la que mejor
satisface sus gustos. Si ambas satisfacen sus gustos en igual medida, se dice que el
consumidor es «indiferente» entre las dos canastas. Existen discrepancias entre
autores sobre si la continuidad, derivabilidad y convexidad de dichas curvas están
garantizadas y ello tiene fuertes implicaciones en la discusión sobre la existencia o no
de puntos de equilibrio. Desde un punto de vista matemático la discusión implica
el axioma de elección.11

Figura 2. Deducción de las curvas de indiferencia. En


primer lugar se muestra que la utilidad marginal es decreciente respecto a las dos
variables (requisito para que las curvas sean convexas y exista equilibrio). A
continuación se crea una representación de la función en la que Z sea la utilidad.
Finalmente se proyectan las curvas de nivel en el plano [Link] representación gráfica
más habitual presenta dos bienes alternativos X e Y (Figura 1) entre los cuales el
consumidor puede elegir. Los puntos de cada curva representan las combinaciones de
bienes X e Y que proporcionan la misma utilidad al consumidor.
Otra cuestión de importancia en el estudio de la teoría del consumidor son las
llamadas curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representaría a todas las
cestas que para una función de utilidad dada tienen el mismo valor.

La principal utilización de las curvas de indiferencia es encontrar los puntos de


maximización de la utilidad al superponerlas con las restricciones presupuestarias del
consumidor, que define los puntos al alcance de cada individuo dependiendo de su
disponibilidad en unidades monetarias.

Por otro lado la relación marginal de sustitución nos informa de cuanto es capaz de
intercambiar un consumidor de un bien por otro de manera que su utilidad se mantenga
igual.

Tipos de bienes
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Artículo principal: Bien económico
Se puede estudiar cómo cambian las soluciones al problema del consumidor cuando
cambian los parámetros de la función de utilidad o bien cambian los precios o la renta
disponible del consumidor. Por ejemplo, si cambia el precio de uno de los bienes, el
cambio en la pendiente de la restricción presupuestaria llevará a cambiar de cesta de
bienes escogida, en la que el bien cuyo precio ha cambiado, también cambiará en
cantidad (y posiblemente las de otros de los bienes también cambien). Según el efecto
que se produzca, se puede clasificar a los bienes. Así, normalmente los bienes
disminuyen en cantidad demandada cuando aumenta su precio, aunque existen
excepciones a esto, en las que aumentan (llamados bienes giffen). Lo que hace que un
bien cambie es la suma de dos efectos, el efecto renta y el efecto sustitución.

El efecto renta es el derivado del hecho de que al aumentar un precio, en cierto modo,
es como si se perdiera renta, mientras que el efecto sustitución está relacionado con
como el consumidor puede tender a sustituir el consumo de un bien por el de otro. Si
aumenta el precio del bien, el efecto renta tenderá a hacer que disminuya su consumo,
pero el efecto sustitución puede afectarle de dos maneras. Normalmente tenderá a
hacer que también disminuya, porque el consumidor también vaya a consumir otro tipo
de bienes que su precio no haya cambiado, pero en otras ocasiones podría ser que
hiciera que aumentara. Nombrando lo anterior en términos marshalianos, podemos
decir que se sustituye el valor de la mercancía sucedida por dinero equivalente,
logrando así, que el consumidor tenga el mismo nivel de satisfacción con una curva
diferente. En este último caso tendríamos lo que se llama un bien inferior (uno cuyo
efecto sustitución tiende a aumentar el consumo cuando el precio sube). Si, en cambio,
el efecto de sustitución fuera del mismo signo que el efecto renta, estaríamos ante un
bien normal. Pero es la suma de los dos efectos lo que produciría el efecto total. En el
caso de los bienes normales, el efecto renta hará que su consumo disminuya al
aumentar el precio, y también ocurrirá así con los bienes inferiores, excepto cuando, en
el caso de algunos de estos últimos, el efecto sustitución llegara a ser más fuerte que el
del efecto renta, y por tanto tendríamos un bien giffen. Cuando aumenta la renta y los
precios permanecen constantes, los bienes normales tienden a aumentar en consumo
mientras que disminuye el de los bienes inferiores.

Nótese que hemos mencionado que cuando sube el precio bajará el consumo de un
bien, el análisis es completamente simétrico cuando baje el precio, es decir, aumentará
el consumo con las particularidades ya dichas en los párrafos anteriores. Se ha de
saber también que el consumo, por supuesto, también variará con la renta disponible,
aumentando o disminuyendo conforme lo haga esta, hasta que se alcance para los
bienes lo que se llama punto de saciedad, que sería el máximo posible para la función
de utilidad, un punto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de
ninguno de los bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes unos con otros es como complementarios o
como sustitutivos. Los complementarios tienden a compartir el mismo destino cuando
sube o baja el precio de uno de ellos, mientras que es al contrario en el caso de los
sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in


os con otros es como complementarios o como sustitutivos. Los complementarios
tienden a compartir el mismo destino cuando sube o baja el precio de uno de ellos,
mientras que es al contrario en el caso de los sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in


nto más allá del cual al consumidor ya no le interesaría tener más de ninguno de los
bienes.

Otra forma en que se relacionan los bienes unos con otros es como complementarios o
como sustitutivos. Los complementarios tienden a compartir el mismo destino cuando
sube o baja el precio de uno de ellos, mientras que es al contrario en el caso de los
sustitutivos.

También es posible considerar algunos bienes como males, cuyo consumo


produce desutilidad o utilidad negativa. Los males serían aquellos de los cuales al
consumidor, al contrario que los otros, estaría interesado en tener lo menos posible.
Por ejemplo, en ciertos análisis microeconómicos se puede presentar el salario como
un bien y el trabajo como un mal y tener que estudiar la decisión de optimizar el tiempo
teniendo en cuenta la restricción, es decir, más horas de trabajo (mal) producen más
salario (bien) y el límite, restricción presupuestaria, es el tiempo disponible por un
trabajador hipotético.

Véanse también: Bienes complementarios, Bienes sustitutivos, Bien normal, Bien in

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