AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
QUEJOSA Y RECURRENTE: **********
PONENTE: MINISTRA NORMA LUCÍA PIÑA HERNÁNDEZ
SECRETARIO DE ESTUDIO Y CUENTA ADJUNTO: EDUARDO
ARANDA MARTÍNEZ
COLABORÓ: KITHZAIM JOSÉ RUIZ SANTIAGO
Ciudad de México. Acuerdo de la Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, correspondiente a la sesión del día siete de
noviembre de dos mil dieciocho.
V I S T O S los autos para resolver el recurso de revisión en amparo
directo promovido en contra de la sentencia dictada el dieciséis de
abril de dos mil dieciocho, por el Tribunal Colegiado en Materia Civil
del Decimoctavo Circuito, en el juicio de amparo directo D.C.
**********; y,
R E S U L T A N D O:
1. PRIMERO. Presentación de la demanda. Por escrito presentado el
uno de junio de dos mil diecisiete, ante la Oficialía de Partes del
Tribunal Superior de Justicia del Estado de Morelos, **********, por su
propio derecho, solicitó el amparo y protección de la Justicia Federal
en contra de la sentencia de fecha ocho de mayo de dos mil diecisiete,
dictada por la Tercera Sala del Primer Circuito del referido Tribunal,
dentro del toca civil **********.1
2. SEGUNDO. Trámite y resolución del amparo directo. De dicha
demanda correspondió conocer al Tribunal Colegiado en Materia Civil
1
Fojas 1 a 23 del cuaderno de amparo directo D.C. **********.
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del Decimoctavo Circuito, el cual por acuerdo de catorce de junio de
dos mil diecisiete la admitió a trámite bajo el número de expediente
D.C. **********.2 Seguidos los trámites legales, en sesión celebrada el
dieciséis de abril de dos mil dieciocho, el referido Tribunal Colegiado
dictó sentencia en la cual resolvió negar el amparo a la quejosa.3
3. TERCERO. Recurso de revisión. Inconforme con la determinación
anterior, por escrito presentado el dieciséis de mayo de dos mil
dieciocho, la quejosa interpuso recurso de revisión, el cual mediante
proveído de diecisiete de mayo siguiente, fue remitido a esta Suprema
Corte de Justicia de la Nación junto con los autos relativos.4
4. CUARTO. Trámite en este Alto Tribunal. Mediante acuerdo de
cuatro de junio de dos mil dieciocho, el Presidente de esta Suprema
Corte de Justicia de la Nación admitió a trámite el recurso de revisión,
registrándolo con el número de expediente 3376/2018; turnó el asunto
a la Ministra Norma Lucía Piña Hernández y ordenó su radicación en
esta Primera Sala atendiendo a la materia en la que incide.5
5. QUINTO. Avocamiento. Por proveído de nueve de agosto de dos mil
dieciocho, la Presidenta de la Primera Sala determinó que ésta se
avocara al conocimiento del recurso y ordenó enviar los autos a su
Ponencia para la elaboración del proyecto de resolución
correspondiente.6
C O N S I D E R A N D O:
2
Ibidem, fojas 37 a 38.
3
Ibidem, fojas 75 a 118.
4
Ibídem, fojas 129 a 138.
5
Fojas 14 a 18 del presente toca.
6
Íbidem, foja 50.
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6. PRIMERO. Competencia. Esta Primera Sala es competente para
conocer del presente recurso de revisión, con fundamento en lo
dispuesto por los artículos 107, fracción IX, de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos; 81, fracción II y 96 de la Ley de
Amparo; y 21, fracción XI, de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación, en relación con los puntos primero y tercero del Acuerdo
General 5/2013, emitido por el Pleno de esta Suprema Corte de
Justicia de la Nación. Lo anterior, toda vez que fue interpuesto en
contra de una sentencia dictada por un Tribunal Colegiado de Circuito,
en un juicio de amparo directo civil, materia que corresponde a la
especialidad de esta Sala, sin que se considere necesaria la
intervención del Tribunal Pleno para su resolución.
7. SEGUNDO. Oportunidad. De las constancias procesales se advierte
que la sentencia recurrida se notificó por lista a la quejosa el dos de
mayo de dos mil dieciocho,7 surtiendo sus efectos al día hábil
siguiente, esto es, el tres del mismo mes y año, por lo que el término
de diez días a que se refiere el artículo 86 de la Ley de Amparo,
transcurrió del cuatro al diecisiete de mayo de dos mil dieciocho,
debiéndose descontar de dicho plazo los días cinco, seis, doce y trece
de mayo, por ser inhábiles de conformidad con los artículos 19 de la
Ley de Amparo y 163 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación.
8. Por tanto, si el escrito de agravios se presentó el dieciséis de mayo de
dos mil dieciocho en la Oficialía de Partes del Tribunal Colegiado del
conocimiento, debe concluirse que el recurso resulta oportuno.
7
Foja 120 del cuaderno de amparo directo D.C. **********.
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9. TERCERO. Legitimación. El recurso de revisión se interpuso por
parte legítima, toda vez que lo hizo valer **********, quien tiene la
calidad de quejosa en el juicio de amparo directo D.C. **********.
10. CUARTO. Antecedentes. Previo a determinar la procedencia del
presente recurso, es necesario reseñar los antecedentes del caso.
Juicio de origen
11. Mediante escrito presentado el quince de octubre de dos mil catorce,
**********demandó en controversia familiar, de **********, las
siguientes prestaciones: a) la terminación de la sociedad de hecho que
existió en virtud del concubinato del que habían sido parte, b) el
reconocimiento judicial de su derecho de propiedad sobre el
patrimonio familiar formado con base en el trabajo de ambas partes y
c) la liquidación del patrimonio familiar formado por la sociedad civil de
hecho.
12. Previo desahogo de una prevención en la que la parte actora refirió
que lo efectivamente demandado era la liquidación de la sociedad
civil que de hecho existió en virtud del concubinato sostenido
con su contraparte y la cual se conformaba por el inmueble
ubicado en **********; y el reconocimiento judicial en la
proporción que estimaran los peritos, de su derecho de propiedad
sobre el patrimonio familiar formado con base en el trabajo
común; la Juez Segundo Civil de Primera Instancia del Noveno
Distrito Judicial del Estado de Morelos admitió a trámite la demanda
bajo el número de expediente **********, señalando como acción
intentada la de terminación y liquidación de la sociedad civil
(concubinato).
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13. Posteriormente, mediante sentencia dictada el diez de mayo de dos
mil dieciséis, la Juez de la causa declaró improcedente la acción de
terminación y liquidación de sociedad civil de hecho.
Primera sentencia de apelación
14. Inconforme con la determinación anterior, la actora interpuso recurso
de apelación, del cual conoció la Tercera Sala del Tribunal Superior de
Justicia del Estado, quien mediante resolución de siete de diciembre
de dos mil diecisiete, dictada en el toca **********, determinó dejar
sin efectos el fallo recurrido, declaró nulo todo lo actuado y ordenó la
reposición del procedimiento para efecto de ampliar la prevención que
se había realizado a la actora de manera previa a la admisión de la
demanda, para que precisara si era su intención solicitar la declaración
judicial de existencia del concubinato.
Amparos indirectos relacionados **********y **********.
15. En contra de la determinación anterior, las partes promovieron sendos
juicios de amparo indirecto, a los cuales recayó la sentencia de fecha
veintidós de marzo de dos mil diecisiete, emitida por la Juez Sexto de
Distrito en el Estado de Morelos, en la cual por un lado otorgó el
amparo a la actora apelante por deficiencias en la fundamentación y
motivación, y para efecto que se emitiera una nueva sentencia en la
que se analizaran los agravios de la apelación (amparo indirecto
**********) y por otro lado, sobreseyó el juicio de amparo promovido
por el demandado (amparo indirecto **********).
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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
Segunda sentencia de apelación
16. En cumplimiento del amparo otorgado a la actora, el ocho de mayo de
dos mil diecisiete, la Tercera Sala del Tribunal Superior de Justicia del
Estado emitió una nueva sentencia, en la que confirmó el fallo
recurrido.
Juicio de amparo directo D.C. **********
17. Inconforme, la actora apelante promovió juicio de amparo directo, el
cual fue radicado en el Tribunal Colegiado en Materia Civil del
Decimoctavo Circuito bajo el expediente D.C. **********. En los
conceptos de violación la quejosa expresó lo siguiente:
Primero. Afirmó que la sentencia reclamada era discriminatoria,
al privarla en su calidad de concubina, del acceso a la tutela
judicial efectiva para reclamar, en defensa del patrimonio
familiar, la liquidación de la sociedad civil que de hecho existió
entre las partes, lo cual resultaba estigmatizante y discriminatorio
al desconocer el esfuerzo y trabajo realizado por la actora para
constituir un patrimonio común.
Sostuvo que la responsable no analizó la totalidad de los
agravios hechos valer en contra del fallo de primera instancia, en
tanto no explicó su conclusión respecto a que el juez de origen sí
realizó el estudio de la acción intentada, cuando lo cierto era que
determinó su improcedencia.
También alegó que dicha responsable desconoció que aunque la
ley no prevé un régimen patrimonial para el concubinato, al igual
que la jurisprudencia, permiten liquidar conforme a las reglas del
Código Civil, la sociedad civil que de hecho nace en la figura del
concubinato.
Reiteró que la responsable violó en su perjuicio el derecho
fundamental a no ser discriminada por razones del estado civil,
ya que en razón de no haber contraído matrimonio y no
encontrarse regulada esta acción de terminación y liquidación, se
sostuvo la imposibilidad de incorporar este derecho en su favor
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como concubina, lo cual menoscabó sus derechos sobre el
patrimonio familiar obtenido a partir del trabajo y esfuerzo común
de ambas partes durante más de veintisiete años que duró el
concubinato.
Segundo. Destacó que su pretensión de liquidar los bienes no
descansó en la aplicación de alguno de los regímenes propios
del matrimonio, sino en que la adquisición de estos se dio a partir
del trabajo y esfuerzo común que tuvo con su ex concubino,
supuesto en el cual la jurisprudencia posibilita la aplicación del
Código Civil estatal para liquidar la sociedad que de hecho nació
con el concubinato.
Señaló la responsable no refirió en que probanzas se apoyó para
concluir que no se acreditó algún acuerdo de voluntades entre
los ex concubinos sobre el régimen patrimonial de los bienes.
Adujo que fue discriminada por su estado civil, pues se resolvió
que como concubina solo tenía derecho a alimentos y a heredar,
restringiéndole su derecho a la tutela judicial efectiva, al
negársele la posibilidad de liquidar el patrimonio común forjado
con el trabajo y esfuerzo de ambas partes.
Tercero. Alegó que al fundar sus consideraciones en la tesis
aislada 1a. CCCXVII/2015 (10a.), de rubro “CONCUBINATO. NO
PUEDE PRESUMIRSE QUE LE SEA APLICABLE EL RÉGIMEN
DE SOCIEDAD CONYUGAL DEL MATRIMONIO”, la
responsable solo tomó en cuenta lo que beneficiaba a su
contrario, omitiendo referirse a la parte del criterio que le era
favorable a la accionante.
Cuarto. Refirió que resultaba contradictorio que al resolver la
interlocutoria respecto a la solicitud de medidas de conservación
el juez de la causa hubiere aplicado los principios generales del
derecho al no existir regulación ni régimen patrimonial en el
concubinato, y en la sentencia reclamada se sostenga que dicha
resolución no era vinculante para el propio juez en la emisión de
la sentencia de primera instancia, a pesar que existía cosa
juzgada al respecto.
Reiteró que la responsable se equivocó al sostener que en
primera instancia hubo un estudio de fondo de la acción
intentada, cuando lo cierto fue que la declaró improcedente por
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no existir marco jurídico para dirimirla, por lo que no se
analizaron las pruebas, defensas y excepciones planteadas en la
litis.
Quinto. Alegó que no se dio respuesta a su petición de resolver
con perspectiva de género, ante el desequilibrio y violencia
económica existente respecto de su contraparte.
18. Mediante sentencia de dieciséis de abril de dos mil dieciocho, el
órgano de amparo negó la protección constitucional, bajo las
siguientes consideraciones:
Se señaló que si bien el concubinato y el matrimonio son figuras
muy similares, en tanto existen derechos que se reconocen por
igual a las personas que viven en concubinato que aquellas que
optaron por el matrimonio, lo cierto es que entre ambas figuras
existen distinciones en las consecuencias jurídicas, sin que el
concubinato tenga la misma protección jurídica de los derechos y
obligaciones que surgen del matrimonio civil.
En función de ello, precisó que al ser el concubinato una unión
personal sin mayores formalidades, no podía presumirse que las
personas voluntariamente quisieran adquirir mayores
obligaciones de lo personal y ayuda mutua que se propiciaran
durante su relación, sin que al término de ésta fuera necesario
definir su situación económica como pareja, pues ello implicaría
una mayor carga para finalizar su relación que como empezó, de
ahí que estimar lo contrario implicaría ir en contra de la
naturaleza de hecho del concubinato.
Sin embargo, se expuso que tal consideración no implicaba que
los concubinos que se encontraran en situación de desventaja
económica no debieran ser atendidos por el sistema jurídico,
empero, ello no derivaba de un régimen patrimonial, sino de una
medida compensatoria y/o del derecho de alimentos.
En razón de ello se concluyó que el concubinato no generaba
una sociedad civil de hecho que debiera liquidarse conforme las
reglas establecidas para ella, pues en el concubinato no existía
voluntad de las partes de sujetarse a una situación de carácter
patrimonial. Dicha conclusión se apoyó en la tesis aislada 1a.
CCCXVII/2015 (10a.), de rubro “CONCUBINATO. NO PUEDE
PRESUMIRSE QUE LE SEA APLICABLE EL RÉGIMEN DE
SOCIEDAD CONYUGAL DEL MATRIMONIO”.
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Concluyó que era erróneo que la quejosa tuviese derecho al
patrimonio obtenido del trabajo y esfuerzo común que se creó
durante el concubinato, pues en éste no existe un régimen
patrimonial como la sociedad conyugal, por lo que no podía
estimarse que se formó un patrimonio común diferente de los
patrimonios propios de la pareja. Se estimó que tal consideración
no implicaba dejar de resolver lo solicitado por la quejosa,
empero, no era posible la liquidación de una sociedad civil dentro
de un régimen que no preveía dicha figura jurídica.
Señaló que la tesis 1a. VI/2015 (10a.), de rubro
“CONCUBINATO. SU RECONOCIMIENTO EN EL DERECHO
MEXICANO SE DERIVA DEL MANDATO DE PROTECCIÓN A
LA FAMILIA ESTABLECIDO EN EL ARTÍCULO 4° DE LA
CONSTITUCIÓN FEDERAL, PUES LO QUE SE PRETENDE ES
RECONOCER Y PROTEGER A AQUELLAS FAMILIAS QUE NO
SE CONFORMAN EN UN CONTEXTO MATRIMONIAL” no le
beneficiaba a la quejosa pues a pesar que existen derechos que
se reconocen también a los concubinos, ello no implica que del
concubinato se deriven los mismos derechos y obligaciones que
surgen del matrimonio. En esa misma tesitura se dijo que la
diversa tesis de rubro: “CONCUBINATO. LA INEXISTENCIA DE
UN RÉGIMEN PATRIMONIAL NO IMPIDE LA LIQUIDACIÓN DE
LOS BIENES Y DERECHOS ADQUIRIDOS POR EL TRABAJO
COMÚN DE LOS CONCUBINOS, MEDIANTE LAS REGLAS DE
LA SOCIEDAD CIVIL” no le resultaba obligatoria.
Por otro lado, expuso que el criterio I.4o.C.147 C, de rubro:
“ACCESO A LA JUSTICIA EN CONDICIONES DE IGUALDAD.
ELEMENTOS PARA JUZGAR CON PERSPECTIVA DE
GÉNERO”, no le representaba ningún beneficio a la quejosa,
pues no se estaba ante una situación de violencia o
vulnerabilidad que, por cuestiones de género, impidieran impartir
justicia de manera completa e igualitaria; sino que en el caso de
trataba de la inexistencia del régimen patrimonial dentro del
concubinato al no estar reconocida dicha figura en la ley.
Por otro lado, refirió que la responsable no había omitido
pronunciarse sobre la indebida interpretación de la jurisprudencia
PC.I.C. J/4 C (10a.), de rubro “CONCUBINATO. COMO NO
EXISTE RÉGIMEN PATRIMONIAL DENTRO DE ESTA FIGURA
JURÍDICA, CUANDO SE PLANTEA LA LIQUIDACIÓN DE LOS
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BIENES INCORPORADOS O ADQUIRIDOS EN DICHA
RELACIÓN, ÉSTA NO SE RIGE POR NINGUNO DE LOS
REGÍMENES PATRIMONIALES DEL MATRIMONIO
(LEGISLACIÓN DEL DISTRITO FEDERAL)”.
Desestimó los planteamientos en los cuales la quejosa alegó que
la responsable interpretó incorrectamente los artículos 2117 y
2120 del Código Civil estatal, al haber considerado inexistente el
acuerdo de voluntades entre los concubinos para que pudiera
surgir la sociedad civil. Lo anterior, en tanto se dijo que la
quejosa no había explicado por qué no era necesario que se
acreditara el acuerdo de voluntades entre las partes, ni señaló
las pruebas con las que se acreditaba dicha circunstancia o por
qué se podía intuir presuntivamente la existencia del acuerdo de
voluntades como consecuencia del concubinato.
Determinó que en nada beneficiaba a la quejosa que no se
hubiese citado una parte de la tesis aislada 1a. CCCXVII/2015
(10a.), de rubro “CONCUBINATO. NO PUEDE PRESUMIRSE
QUE LE SEA APLICABLE EL RÉGIMEN DE SOCIEDAD
CONYUGAL DEL MATRIMONIO”, pues la parte que se omitió
refuerza el dicho de la responsable relativo a que en el
concubinato no existe un régimen patrimonial, sino únicamente
la posibilidad de una medida compensatoria y/o el derecho de
alimentos.
Calificó de inoperantes los restantes argumentos de la
peticionaria, al considerar que estaban encaminados combatir
las consideraciones de la sentencia de primera instancia.
En razón de lo anterior determinó negar el amparo a la quejosa y
en consecuencia, declaró sin materia el juicio de amparo
adhesivo.
19. QUINTO. Agravios. En su escrito de revisión, de manera preliminar la
recurrente sostiene que el Tribunal Colegiado realizó una
interpretación directa del artículo 4º constitucional al concluir que el
patrimonio forjado y realizado con el esfuerzo común de los
concubinos no podía liquidarse aun cuando del sumario se
desprendiera la existencia de un acuerdo para adquirir el bien
inmueble que sirvió como domicilio familiar. Asimismo solicita que se
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tome en consideración lo resuelto por la Sala en el amparo directo en
revisión 4219/2016.
20. En su primer agravio, la recurrente manifiesta que el Tribunal
Colegiado no suplió la deficiencia de la queja a pesar de haber
alegado la afectación al orden familiar, así como su condición de
desventaja económica, pues de haberlo hecho hubiese advertido que
existía acuerdo entre los concubinos para adquirir el inmueble que
pretende sea liquidado, lo cual se acreditaba con el material probatorio
ofrecido, mismo que no fue valorado.
21. En su segundo agravio se duele de la omisión de estudio de las
violaciones a los artículos 8, 11, 17 y 25 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos. Por otro lado, señala que resulta necesario
que esta Primera Sala reitere el criterio plasmado en el amparo directo
en revisión 4219/2016.
22. En su tercer agravio controvierte la interpretación realizada por el
Tribunal Colegiado al artículo 4º constitucional, aduciendo que resulta
injusto que a los concubinos no se le reconozcan derechos
patrimoniales sobre bienes que aportaron con esfuerzo y trabajo
común, como el del inmueble que en el caso fue adquirido por ambas
partes por consenso, y que fue usado como domicilio familiar. Agrega
que resulta una injusticia que tras la terminación de la unión de hecho,
la ex concubina, a diferencia de la ex cónyuge, solo tenga derecho a
alimentos y a la herencia.
23. Así sostiene que el amparo debió resolverse bajo los principios de
progresividad, de mayor beneficio al justiciable y procurando la
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protección más amplia dado que se dolió de una violación a su
derecho de acceso a la justicia, la cual debe brindarse al ciudadano so
pena que persistan las injusticias en contra de las mujeres
abandonadas a su suerte y que por no casarse no tienen derecho a
nada, sobre todo cuando se ha demostrado que hubo un acuerdo de
formar ese patrimonio.
24. En el cuarto agravio alega que el Tribunal Colegiado transgredió los
artículos 74, fracción IV y 76 de la Ley de Amparo, al no haber
expuesto de manera previa al análisis de los conceptos de violación,
las razones y fundamentos legales para apartarse del criterio que
había sostenido en el amparo directo **********, ni la influencia que
este tuvo en la solución del juicio de amparo que promovió; de ahí que
dicha circunstancia la haya dejado en estado de indefensión.
25. Finalmente, en el quinto agravio la recurrente aduce que al adoptar el
Tribunal Colegiado el criterio sostenido por la Primera Sala en la tesis
aislada 1a. CCCXVII/2015, de rubro “CONCUBINATO. NO PUEDE
PRESUMIRSE QUE LE SEA APLICABLE EL RÉGIMEN DE
SOCIEDAD CONYUGAL DEL MATRIMONIO”, de estimarse que ello
fue correcto, debían haberse dejado a salvo sus derechos para
promover el juicio correspondiente con el objeto de reclamar la medida
compensatoria aludida en la tesis aislada citada, y que para tal efecto
se le debió otorgar el amparo solicitado.
26. SEXTO. Procedencia. Los artículos 107, fracción IX, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 81, fracción
II, de la Ley de Amparo, establecen que el recurso de revisión en
amparo directo es procedente cuando se decida sobre la
constitucionalidad o inconstitucionalidad de una norma general,
cuando se establezca la interpretación directa de un precepto
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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
constitucional o de los derechos humanos establecidos en los tratados
internacionales de los que el Estado Mexicano es parte, o bien, si en
dichas sentencias se omite el estudio de tales cuestiones a pesar de
haber sido planteadas en la demanda de amparo.
27. Satisfecho tal aspecto, es necesario además que el problema de
constitucionalidad entrañe la fijación de un criterio de importancia y
trascendencia, de conformidad con el punto primero del Acuerdo
General 9/2015 emitido por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, el cual señala:
"PRIMERO. El recurso de revisión contra las sentencias que en
materia de amparo directo pronuncien los Tribunales
Colegiados de Circuito es procedente, en términos de lo
previsto en los artículos 107, fracción IX, constitucional, y 81,
fracción II, de la Ley de Amparo, si se reúnen los supuestos
siguientes:
a) Si en ellas se decide sobre la constitucionalidad o
inconstitucionalidad de una norma general, o se establece la
interpretación directa de un precepto constitucional o de los
derechos humanos establecidos en los tratados internacionales
de los que el Estado Mexicano sea parte, o bien si en dichas
sentencias se omite el estudio de las cuestiones antes
mencionadas, cuando se hubieren planteado en la demanda
de amparo, y
b) Si el problema de constitucionalidad referido en el inciso
anterior entraña la fijación de un criterio de importancia y
trascendencia."
28. En ese sentido, el punto segundo del Acuerdo mencionado establece
que se entenderá que la resolución de un amparo directo en revisión
permite fijar un criterio de importancia y trascendencia, cuando
habiéndose surtido los requisitos del inciso a) anterior, se advierta que
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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
aquélla dará lugar a un pronunciamiento novedoso o de relevancia
para el orden jurídico nacional.
29. Adicionalmente, también se considerará que la resolución de un
amparo directo en revisión permite fijar un criterio de importancia y
trascendencia, cuando lo decidido en la sentencia recurrida pueda
implicar el desconocimiento de un criterio sostenido por la Suprema
Corte de Justicia de la Nación relacionado con alguna cuestión
propiamente constitucional, por haberse resuelto en contra de dicho
criterio o se hubiere omitido su aplicación. Dicho precepto, es
establece lo siguiente:
“SEGUNDO. Se entenderá que la resolución de un amparo
directo en revisión permite fijar un criterio de importancia y
trascendencia, cuando habiéndose surtido los requisitos del
inciso a) del Punto inmediato anterior, se advierta que aquélla
dará lugar a un pronunciamiento novedoso o de relevancia
para el orden jurídico nacional.
También se considerará que la resolución de un amparo
directo en revisión permite fijar un criterio de importancia y
trascendencia, cuando lo decidido en la sentencia recurrida
pueda implicar el desconocimiento de un criterio sostenido por
la Suprema Corte de Justicia de la Nación relacionado con
alguna cuestión propiamente constitucional, por haberse
resuelto en contra de dicho criterio o se hubiere omitido su
aplicación.”
30. Como se puede observar, las consideraciones hasta ahora referidas
ponen de manifiesto la naturaleza extraordinaria del recurso de
revisión en amparo directo. En efecto, de la revisión de los requisitos
constitucionales y legales a que se ha hecho referencia, es posible
concluir que las sentencias dictadas por los Tribunales Colegiados en
amparo directo son, por regla general, inatacables. Lo anterior, ya que
dichas resoluciones sólo pueden ser recurridas excepcionalmente a
través del recurso de revisión, siempre y cuando los argumentos
planteados conlleven un estudio de constitucionalidad, ya sea porque
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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
se impugna una norma de carácter secundario o bien, porque se
propone la interpretación directa de algún precepto constitucional o
derecho humano reconocido internacionalmente.
31. Ahora bien, esta Primera Sala considera que el presente recurso sí
cumple con los requisitos necesarios para su procedencia.
32. En efecto, de la lectura de la demanda de amparo se advierte que la
quejosa refirió que resultaba discriminatorio que como concubina no
tuviese derecho al patrimonio que junto a su contraparte había
obtenido del trabajo y esfuerzo común desarrollado durante el
concubinato, habiéndose por tanto configurado una sociedad de
hecho, la cual era posible disolver con base en las reglas que
establece el Código Civil estatal para liquidar este tipo de sociedades.
33. Por su parte, el Tribunal Colegiado, determinó que era incorrecto que
la quejosa tuviese derecho al patrimonio obtenido del trabajo y
esfuerzo común que se creó durante el concubinato, pues la existencia
de un régimen patrimonial como lo es la sociedad conyugal no era
compatible con la figura del concubinato al tratarse de una unión de
hecho, de ahí que no pudiera hablarse de un patrimonio común. En
ese sentido, preciso que si bien el concubinato constituye una figura a
fin al matrimonio, lo cierto es que no necesariamente se generaban los
mismos derechos y obligaciones, pues el establecimiento de un
régimen patrimonial iría en contra de la voluntad de los contrayentes
para unirse sin estar sujetos a mayores formalidades. Por estas
razones, concluyó que no era posible pretender la liquidación de una
sociedad civil dentro del concubinato, sin que ello implicara un trato
discriminatorio para la concubina que quedara en desventaja
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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
económica, pues en todo caso ésta podía solicitar una medida
compensatoria o el pago de alimentos.
34. Por su parte, en sus agravios la recurrente se inconforma con la
conclusión anterior, refiriendo que resulta discriminatorio y contrario al
derecho de acceso a la justicia el que no se le reconozcan derechos
sobre el patrimonio que se generó durante el concubinato con el
esfuerzo y trabajo común de la pareja, lo cual difiere de lo que
acontece ante la disolución del matrimonio, vulnerando además con
ello su derecho de acceso a la justicia.
35. De lo anterior se advierte que dentro de la litis del presente juicio
subyace un planteamiento de igualdad relacionado con los modelos de
familia que tutela el artículo 4° constitucional, específicamente el
matrimonio y el concubinato, planteamiento que se desdobla en dos
vertientes específicas; la primera respecto a la distinción entre
concubinato y matrimonio frente al régimen patrimonial al que se
sujetan los bienes de quienes decidan adoptar dichos modelos de
familia; y la segunda ante el escenario que determinan los propios
concubinos que deciden conformar un patrimonio común a partir del
esfuerzo y trabajo conjuntos, de tal suerte que se estima
discriminatorio e injustificado que no se les permita liquidar dicho
patrimonio al momento de concluir el concubinato, lo cual además
resulta violatorio del derecho de acceso a la justicia.
36. En esa tesitura, esta Sala estima que en el presente asunto subsiste
un tema propiamente constitucional relacionado con la
interpretación directa de los artículos 1º, 4º y 17 de la Constitución
Federal, con el objeto de poder fijar sus alcances en torno a los
siguientes puntos: 1) si el concubinato, al tratarse de una unión de
hecho, excluye connaturalmente la formación de un patrimonio común
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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
entre las partes, y si ello resulta o no discriminatorio frente al
tratamiento que la ley otorga al matrimonio; y 2) si resulta
discriminatorio que los concubinos que motu proprio hayan pactado la
creación de un patrimonio común con base en el trabajo mutuo
durante la unión de hecho, no puedan solicitar la disolución de éste y
si ello trasciende a una vulneración a su derecho de acceso a la
justicia.
37. En ese orden de ideas, se estima que tales planteamientos también
satisfacen los requisitos de importancia y trascendencia, pues aunque
a la fecha existen distintos pronunciamientos sobre la relación que
existe entra las figuras del concubinato y el matrimonio, lo cierto es
que en el presente asunto se pregunta sobre un punto muy específico
de esta relación, el régimen patrimonial, de ahí que su análisis y
solución, permitirá abonar en la construcción de una doctrina sólida y
consistente respecto a las diferencias que existen entre el matrimonio
y el concubinato, así como los derechos que asisten a aquellas
personas que optan por éste modelo de familia.
38. Cabe destacar que esta Primera Sala arribó a una conclusión muy
similar a la que ahora se plantea, al resolver el amparo directo en
revisión 4219/2016, en la cual se dijo que el recurso resultaba
procedente toda vez que subsistía como tema de constitucionalidad, la
determinación sobre el alcance de los artículos 1º y 4º de la
Constitución Federal en torno a la presunción relativa a que en el
concubinato –al ser una unión familiar de facto– no se podía conformar
un patrimonio común y si esto implicaba o no, una forma de
17
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
discriminación frente al tratamiento que la ley otorga a las familias
formadas en matrimonio.8
39. SÉPTIMO. Estudio de fondo. El presente estudio se dividirá en los
siguientes dos apartados de conformidad con los dos temas
anteriormente identificados:
A) Régimen patrimonial. Trato diferenciado entre el matrimonio
y el concubinato.
40. Como primer aspecto, es necesario determinar si resultó correcta la
interpretación que realizó el Tribunal Colegiado del conocimiento sobre
los artículos 1º y 4º constitucionales, pues en función de ella consideró
que el concubinato al ser una unión de hecho, excluye naturalmente la
posibilidad de establecer un régimen patrimonial sobre los bienes de
los concubinos y por consecuencia, la formación de un patrimonio
común entre las partes, sin que ello implique un tratamiento
discriminatorio frente a la protección que la ley otorga a los cónyuges.
41. Sobre el particular cabe destacar que al resolver el amparo directo en
revisión 4116/20159, esta Primera Sala determinó que la protección a
la familia, en relación con el derecho a la igualdad y no discriminación,
lejos de tratar de equiparar las distintas formas de familias que existen,
pretende otorgar una igualdad de derechos a los miembros que las
componen, lo cual implica salvaguardar la voluntad de quienes han
formado una familia con independencia de la manera en la que lo
hayan decidido hacer, evitando que el Estado pueda imponer -a
8
Resuelto en sesión de veinticinco de abril por mayoría de tres votos de los Ministros Zaldívar Lelo
de Larrea, Gutiérrez Ortiz Mena (Ponente) y Piña Hernández. Votó en contra el Ministro Pardo
Rebolledo. Ausente el Ministro Cossío Díaz.
9
Resuelto en sesión de 16 de noviembre de 2016, por mayoría de tres votos de los Ministros
Zaldívar Lelo de Larrea, Cossío Díaz (Ponente) y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena Votaron en contra
los Ministros Pardo Rebolledo y Piña Hernández.
18
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
priori- un único modelo válido de familia, con lo cual se garantiza el
pluralismo y la diversidad.
42. Es por ello que hablando específicamente de la relación que existe
entre el matrimonio y el concubinato, se ha determinado que la
protección igualitaria otorgada a todas las formas de familia no
equivale a la existencia de un derecho humano a que estas
instituciones estén regulados de manera idéntica, pues cada
institución jurídica tiene sus particularidades y justamente el respeto al
modelo de familia que cada persona ha decidido a adoptar, es lo que
obliga a reconocer dichas diferencias y a evitar desvanecerlas.
43. Entendido de esta manera, el imperativo de igualdad con relación a los
derechos reconocidos a los distintos modelos de familia, no tiene
como finalidad equiparar o establecer equivalencias entre ellas, sino
garantizar que no existan diferencias de trato arbitrarias o
injustificadas entre personas que se encuentren en situaciones
análogas o notablemente similares.10
10
Cfr. Semanario Judicial de la Federación, 1ª CCCLXXVI/2014 (10ª), Décima Época, Libro 11,
Tomo I, octubre de 2014, página 620, registro 2007804, de rubro y texto: “SOCIEDAD DE
CONVIVENCIA, MATRIMONIO Y CONCUBINATO. EL HECHO DE QUE CONSTITUYAN
INSTITUCIONES SIMILARES CUYA FINALIDAD ES PROTEGER A LA FAMILIA, NO IMPLICA
QUE DEBAN REGULARSE IDÉNTICAMENTE. El artículo 2 de la Ley de Sociedad de Convivencia
para el Distrito Federal prevé que dicha sociedad es un acto jurídico bilateral que se constituye
cuando dos personas físicas, de diferente o del mismo sexo, mayores de edad y con capacidad
jurídica plena, establecen un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda mutua. En
este sentido, es indiscutible que la sociedad referida, al igual que el matrimonio y el concubinato,
es una institución cuya finalidad es proteger relaciones de pareja, basadas en la solidaridad
humana, la procuración de respeto y la colaboración. Ahora bien, el hecho de que la sociedad de
convivencia, el matrimonio y el concubinato constituyan instituciones similares, no equivale a
sostener que existe un derecho humano que obligue a regular idénticamente tales instituciones, ya
que éstas tienen sus particularidades y no pueden equipararse en condiciones ni en efectos; sin
embargo, el derecho a la igualdad implica que no pueden permitirse diferencias de trato entre
personas que se hallen en situaciones análogas o notablemente similares sin que exista un
ejercicio legislativo de motivación y justificación, por lo que tal juicio de relevancia es aplicable para
la sociedad de convivencia respecto de las instituciones del matrimonio y concubinato, por tratarse
de vínculos familiares.” Ponente: Ministro José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Luz Helena Orozco
y Villa.
19
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
44. En ese sentido, al resolver la contradicción de tesis 148/2012, esta
Sala sostuvo que tanto los cónyuges como los concubinos son parte
de un grupo familiar esencialmente igual, en el que se proporcionan
cariño, ayuda, lealtad y solidaridad, por lo que cualquier distinción
jurídica entre estas categorías deberá ser objetiva, razonable y estar
debidamente justificada. 11
45. Sin embargo, al resolver el amparo directo en revisión 597/2014, se
precisó que este análisis de razonabilidad no constituía un parámetro
ordinario, pues el concubinato, aun cuando no haya nacido de una
relación jurídica sino fáctica, debe enmarcarse dentro del estado civil,
en la subcategoría de estado marital y por ende, constituye una
categoría sospechosa de conformidad con el artículo 1º constitucional,
por lo que el trato diferenciado que llegare a otorgárseles respecto a la
figura del matrimonio, debía sustentarse en una justificación robusta.12
11
Época: Décima Época, Registro: 2006167, Instancia: Primera Sala, Tipo de Tesis: Aislada,
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 5, Abril de 2014, Tomo I, Materia(s):
Constitucional, Tesis: 1a. CXXXVIII/2014 (10a.), Página: 795
CÓNYUGES Y CONCUBINOS. AL SER PARTE DE UN GRUPO FAMILIAR ESENCIALMENTE
IGUAL, CUALQUIER DISTINCIÓN JURÍDICA ENTRE ELLOS DEBE SER OBJETIVA,
RAZONABLE Y ESTAR DEBIDAMENTE JUSTIFICADA. La familia, más que un concepto jurídico
constituye uno sociológico, cuya protección debe cubrir todas sus formas y manifestaciones. De ahí
que tanto los cónyuges como los concubinos son parte de un grupo familiar esencialmente igual,
en el que sus integrantes se proporcionan cariño, ayuda, lealtad y solidaridad. Así, cualquier
distinción jurídica entre cónyuges y concubinos deberá ser objetiva, razonable y estar debidamente
justificada, ya que de lo contrario, estaría violando el derecho fundamental a la igualdad,
reconocido en el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
12
Época: Décima Época, Registro: 2011878, Instancia: Primera Sala, Tipo de Tesis: Aislada,
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 31, Junio de 2016, Tomo I,
Materia(s): Constitucional, Tesis: 1a. CLXXIX/2016 (10a.), Página: 695
ESTADO CIVIL COMO CATEGORÍA SOSPECHOSA. LA IGUALDAD O DISTINCIONES DE
CONDICIONES ENTRE LOS CÓNYUGES Y LOS CONCUBINOS PERTENECEN A LA
CATEGORÍA DE ESTADO MARITAL, POR LO QUE LAS NORMAS QUE LAS ESTABLEZCAN
DEBEN SER OBJETO DE ESCRUTINIO ESTRICTO PARA DETERMINAR SU
CONSTITUCIONALIDAD. El artículo 1o. de la Constitución mexicana reconoce un amplio catálogo
de categorías sospechosas, dentro de las que expresamente se prevé el estado civil. En relación
con dicha categoría y, más específicamente dentro de aquélla, al estado marital, ésta se encuentra
relacionada estrechamente con la libertad personal, la dignidad y la libertad de pensamiento, y
atiende a la decisión autónoma de entrar o no en una relación personal permanente -jurídica o de
hecho- con otra persona, y de la cual se crean consecuencias de la misma índole, dependiendo de
dicho estado. Así, atendiendo al principio pro persona y a la interpretación evolutiva y sistemática
de los derechos humanos, para efectos de categorías sospechosas, la igualdad o distinciones de
condiciones entre los cónyuges y los concubinos, deben considerarse dentro de la categoría de
estado marital, la cual tiene como finalidad abordar los intereses, beneficios o perjuicios de estar
casado o no casado y, dentro de este último, de vivir en pareja o ser soltero. Corresponderá a cada
caso específico determinar si las distinciones realizadas son o no discriminatorias. Al respecto, es
importante recordar que la Constitución no prohíbe el uso de categorías sospechosas, sino su
utilización de forma injustificada, por lo que el escrutinio estricto de las distinciones basadas en
aquéllas garantiza que sólo serán constitucionales las que tengan una justificación muy robusta.
20
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
46. De ahí que ante la existencia de un trato diferenciado entre cónyuges
y concubinos, es necesario analizar en cada caso específico mediante
un escrutinio estricto si las distinciones realizadas son objetivas,
razonables y están debidamente justificadas. Pero, ¿en qué consiste
este escrutinio estricto?
47. Esta Primera Sala ha precisado que dicho análisis está compuesto por
tres niveles o gradas, las cuales se pueden identificar de la siguiente
manera:
i) Debe examinarse si la distinción basada en la categoría
sospechosa cumple con una finalidad imperiosa desde el
punto de vista constitucional, sin que deba exigirse
simplemente, como se haría en un escrutinio ordinario, que se
persiga una finalidad constitucionalmente admisible, por lo
que debe perseguir un objetivo constitucionalmente
importante; es decir, proteger un mandato de rango
constitucional;
ii) Debe analizarse si la distinción legislativa está
estrechamente vinculada con la finalidad
constitucionalmente imperiosa. La medida legislativa debe
estar directamente conectada con la consecución de los
objetivos constitucionales antes señalados; es decir, la
medida debe estar totalmente encaminada a la consecución
de la finalidad, sin que se considere suficiente que esté
potencialmente conectada con tales objetivos; y
21
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
iii) Por último, la distinción legislativa debe ser la medida
menos restrictiva posible para conseguir efectivamente la
finalidad imperiosa desde el punto de vista constitucional.13
48. Delimitado el parámetro de validez, en necesario ahora abordar el
problema específico que plantea el presente asunto.
49. El Código Familiar del Estado de Morelos -vigente al momento de
entablarse el juicio de origen-, reconocía al concubinato como base de la
familia morelense, definiéndolo como la unión de hecho entre un
hombre y una mujer libres de matrimonio y sin impedimento para
contraerlo, que viven de forma constante y permanente, generando
derechos y obligaciones al procrear hijos o manteniendo la
convivencia. En efecto el artículo 65 de dicha legislación, disponía
literalmente lo siguiente:
“ARTÍCULO 65.- CONCUBINATO. Es la unión de hecho de un
hombre y una mujer, ambos libres de matrimonio y sin
impedimento para contraerlo, que viven de forma constante y
permanente, generando derechos y obligaciones al procrear
hijos o manteniendo la convivencia.
Para acreditar el concubinato, el Juez deberá tomar en
consideración que los concubinos han vivido en común de
13
Época: Décima Época, Registro: 2012589, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia,
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 34, Septiembre de 2016, Tomo I,
Materia(s): Constitucional
Tesis: P./J. 10/2016 (10a.), Página: 8
CATEGORÍA SOSPECHOSA. SU ESCRUTINIO. Una vez establecido que la norma hace una
distinción basada en una categoría sospechosa -un factor prohibido de discriminación- corresponde
realizar un escrutinio estricto de la medida legislativa. El examen de igualdad que debe realizarse
en estos casos es diferente al que corresponde a un escrutinio ordinario. Para llevar a cabo el
escrutinio estricto, en primer lugar, debe examinarse si la distinción basada en la categoría
sospechosa cumple con una finalidad imperiosa desde el punto de vista constitucional, sin que
deba exigirse simplemente, como se haría en un escrutinio ordinario, que se persiga una finalidad
constitucionalmente admisible, por lo que debe perseguir un objetivo constitucionalmente
importante; es decir, proteger un mandato de rango constitucional. En segundo lugar, debe
analizarse si la distinción legislativa está estrechamente vinculada con la finalidad
constitucionalmente imperiosa. La medida legislativa debe estar directamente conectada con la
consecución de los objetivos constitucionales antes señalados; es decir, la medida debe estar
totalmente encaminada a la consecución de la finalidad, sin que se considere suficiente que esté
potencialmente conectada con tales objetivos. Por último, la distinción legislativa debe ser la
medida menos restrictiva posible para conseguir efectivamente la finalidad imperiosa desde el
punto de vista constitucional.
22
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
manera ininterrumpida durante cinco años o han cohabitado y
procreado un hijo o más en común.”14
50. Cabe señalar que si bien la disposición transcrita reconocía la
generación de un cúmulo de derechos y obligaciones como
consecuencia del concubinato, lo cierto es que no precisaba –ni
tampoco se precisa en el texto vigente- cuáles son en específico estos
derechos y obligaciones, por lo que para identificarlos es necesario
revisar en su integridad la legislación familiar, de la cual podemos
desprender consecuencias jurídicas en diversas materias como
alimentos, parentesco por afinidad, presunción de hijos y sucesiones.
51. En efecto, las disposiciones del Código Familiar del Estado de Morelos
vigentes en al momento de iniciarse el juicio de origen, disponían lo
siguiente:
“ARTÍCULO 22.- BASES DE LA FAMILIA MORELENSE. La
familia Morelense es una agrupación natural que tiene su
fundamento en una relación, estable entre hombre y mujer y su
plena realización en la filiación libre, consciente, responsable e
informada, aceptada y dirigida por la pareja, unidas por el
vínculo del parentesco, del matrimonio o del concubinato, a la
que se le reconoce personalidad jurídica.”
“ARTÍCULO 28.- PARENTESCO DE AFINIDAD. El parentesco
de afinidad es el que se contrae por el matrimonio o
concubinato, entre el varón y los parientes consanguíneos de
la mujer, y entre la mujer y los parientes consanguíneos del
varón.”
“ARTÍCULO 35.- ORIGEN DE LA OBLIGACIÓN DE DAR
ALIMENTOS. La obligación de dar alimentos se deriva del
14
Actualmente, este concepto ya fue modificado para quedar en los siguientes términos:
ARTÍCULO 65.- CONCUBINATO. Es la unión de hecho de dos personas, ambas libres de
matrimonio y sin impedimento para contraerlo, que viven de forma constante y permanente,
generando derechos y obligaciones al procrear hijos o manteniendo la convivencia.
Para acreditar el concubinato, el Juez deberá tomar en consideración que los concubinos han
vivido en el mismo domicilio, de manera ininterrumpida durante dos años o han cohabitado y
procreado un hijo o más en común.
23
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
matrimonio, del concubinato, del parentesco o por disposición
de la ley.”
“ARTÍCULO 37.- OBLIGACIÓN ALlMENTARIA ENTRE
CONYUGES. Los cónyuges deben darse alimentos. La ley
determinará cuando queda subsistente esta obligación en los
casos de divorcio.
Los concubinos están obligados, en igual forma, a darse
alimentos si se satisfacen los requisitos señalados por los
artículos 65 y 737 de este Código.
En caso de disolución de concubinato o matrimonio, los
alimentos se otorgarán siempre y cuando algún cónyuge o
concubino acredite estar imposibilitado para obtener alimentos
en virtud de su edad, estado físico y mental, incapacidad o
cualquiera otro que le impida desarrollar una actividad
remunerada, así como acredite tener la necesidad de recibirlos
en virtud de no contar con bienes que le permitan obtener
ingresos para adquirir los alimentos necesarios.”
“ARTÍCULO 65.- CONCUBINATO. Es la unión de hecho de un
hombre y una mujer, ambos libres de matrimonio y sin
impedimento para contraerlo, que viven de forma constante y
permanente, generando derechos y obligaciones al procrear
hijos o manteniendo la convivencia.
Para acreditar el concubinato, el Juez deberá tomar en
consideración que los concubinos han vivido en común de
manera ininterrumpida durante cinco años o han cohabitado y
procreado un hijo o más en común.”
“ARTÍCULO 213.- PRESUNCIÓN DE HIJOS EN EL
CONCUBINATO. Se presumen hijos de los concubinos:
I.- Los nacidos después de ciento ochenta días contados desde
que comenzó el concubinato; y
II.- Los nacidos dentro de los trescientos días contados a partir
de que cesó la vida común entre los concubinos.”
“ARTÍCULO 545.- PERSONAS A LOS QUE EL TESTADOR
DEBE PROPORCIONAR ALIMENTOS. El testador debe dejar
alimentos a las personas que se mencionan en las fracciones
siguientes:
(…)
V.- A la persona con quien el testador vivió como si fuere su
cónyuge durante los cinco años que precedieron
inmediatamente a su muerte o con quien tuvo hijos, siempre
que ambos hayan permanecido libres de matrimonio durante el
concubinato y que el superviviente esté impedido de trabajar y
no tenga bienes suficientes. Este derecho sólo subsistirá
mientras la persona de que se trate no contraiga nuevas
nupcias y observe buena conducta. Si fueron varias las
24
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
personas con quien el testador vivió como si fueran su
cónyuge, ninguna de ellas tendrá derecho a alimentos; y
(…)”
“ARTÍCULO 549.- REGLAS CUANDO EL CAUDAL
HEREDITARIO ES INSUFICIENTE. Cuando el caudal
hereditario no fuere suficiente para dar alimentos a todas las
personas enumeradas en el artículo 545 de este
Ordenamiento, se observarán las reglas siguientes:
I.- Se ministrarán a los descendientes y al cónyuge supérstite a
prorrata;
II.- Cubiertas las pensiones a que se refiere la fracción anterior,
se ministrarán a prorrata a los ascendientes;
III.- Después se ministrarán también a prorrata, a los hermanos
y a la concubina o concubino; y
IV.- Por último, se ministrarán igualmente a prorrata, a los
demás parientes colaterales dentro del cuarto grado.
“ARTÍCULO 737.- SUCESIÓN DE LOS CONCUBINOS. La
concubina y el concubino tienen derecho a heredarse
recíprocamente, aplicándose las disposiciones relativas a la
sucesión del cónyuge, siempre que hayan vivido como si
fueren cónyuges durante los cinco años que precedieron
inmediatamente a su muerte o cuando hayan tenido hijos en
común y siempre que ambos hayan permanecido libres de
matrimonio durante el concubinato.
Si al morir el autor de la herencia le sobreviven varias
concubinas o concubinos en las condiciones mencionadas al
principio de este artículo, ninguno de ellos heredará.”
52. Sin embargo, de la revisión de dicha legislación no es posible advertir
el establecimiento de algún régimen patrimonial aplicable al
concubinato, de donde surge la interrogante si tal circunstancia resulta
discriminatoria en perjuicio de los concubinos, en tanto que para la
institución del matrimonio sí se prevé dicho régimen.15
15
ARTÍCULO 95.- RÉGIMEN ECONÓMICO MATRIMONIAL. El matrimonio debe celebrarse bajo el
régimen de sociedad conyugal o de separación de bienes. El régimen escogido podrá cambiarse
por acuerdo de los cónyuges durante el matrimonio. En caso de omisión sobre el régimen
patrimonial del matrimonio se entenderá establecido el de sociedad conyugal.
25
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
53. Acorde con lo expuesto en párrafos anteriores, lo primero que debe
analizarse es si la falta de sujeción del concubinato a un régimen
patrimonial, persigue una finalidad constitucional imperiosa.
54. Sobre este aspecto es preciso recordar que el Pleno de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que del principio de
dignidad humana, reconocido como un derecho fundamental superior
por el orden jurídico mexicano, deriva el derecho al libre desarrollo de
la personalidad; es decir, la prerrogativa de todo individuo a elegir en
forma libre y autónoma su proyecto de vida con el fin de cumplir las
metas u objetivos que se ha fijado de acuerdo con sus valores, ideas,
expectativas y gustos. En ese sentido, se ha sido especialmente
enfático en señalar, que esta elección individual debe de estar exenta
de coacción o controles injustificados por lo que el Estado tiene
prohibido interferir en ella injustificadamente, limitándose a diseñar
instituciones que faciliten la consecución de un plan de vida propio sin
imponer determinados ideales de virtud e impidiendo la injerencia,
también injustificada, de otras personas16.
55. Conforme a tales razonamientos, es de hacer notar que en el ya
referido amparo directo en revisión 597/2014, esta Primera Sala
expuso que una persona soltera tiene la libertad de decidir vivir en
pareja, ya sea mediante el matrimonio o el concubinato y que una de
las razones para optar por esta última opción es precisamente porque
16
Cfr. Semanario Judicial de la Federación, Tesis P. LXVI/2009, Novena Época, Tomo XXX,
diciembre 2009, página 7, registro 165822, de rubro y texto: “DERECHO AL LIBRE
DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD. ASPECTOS QUE COMPRENDE. De la dignidad
humana, como derecho fundamental superior reconocido por el orden jurídico mexicano, deriva,
entre otros derechos personalísimos, el de todo individuo a elegir en forma libre y autónoma su
proyecto de vida. Así, acorde a la doctrina y jurisprudencia comparadas, tal derecho es el
reconocimiento del Estado sobre la facultad natural de toda persona a ser individualmente como
quiere ser, sin coacción ni controles injustificados, con el fin de cumplir las metas u objetivos que
se ha fijado, de acuerdo con sus valores, ideas, expectativas, gustos, etcétera. Por tanto, el libre
desarrollo de la personalidad comprende, entre otras expresiones, la libertad de contraer
matrimonio o no hacerlo; de procrear hijos y cuántos, o bien, decidir no tenerlos; de escoger su
apariencia personal; su profesión o actividad laboral, así como la libre opción sexual, en tanto que
todos estos aspectos son parte de la forma en que una persona desea proyectarse y vivir su vida y
que, por tanto, sólo a ella corresponde decidir autónomamente.” Ponente: Sergio A. Valls
Hernández. Secretaria: Laura García Velasco.
26
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
no crea una relación de estado, ni el entramado jurídico de derechos,
obligaciones y deberes que conlleva el matrimonio, en particular, sus
posibles consecuencias patrimoniales.
56. En razón de lo anterior, es posible advertir que la falta de
establecimiento de ciertas consecuencias jurídicas como el
establecimiento de un régimen patrimonial para el concubinato, corre
en la línea del respeto al libre desarrollo de la personalidad de quienes
optaron por este modelo de familia, pues dicha medida parte de
reconocer que uno de los motivos que determinan a una persona para
optar por este modelo de familia es precisamente la falta de sujeción a
ciertas formalidades y consecuencias jurídicas que el derecho
establece para el matrimonio.
57. En esa tesitura, imponer como una condición natural un régimen
patrimonial a los concubinos rompe con esta naturaleza informal y en
consecuencia, atenta contra las posibilidades que tiene la persona de
optar por distintos modelos de familia acorde con sus propias
creencias, convicciones, interés y plan de vida.
58. Es por ello que debe estimarse que la ausencia de previsión sobre
esta condición patrimonial específica, no solamente persigue un fin
constitucionalmente válido, sino que se torna en una exigencia
imperiosa a efecto de tutelar de manera efectiva el derecho al libre
desarrollo de la personalidad, pues el mantener la falta de
formalidades como elemento característico del concubinato, permite
que éste siga fungiendo como una alternativa distinta que se presenta
al gobernado para poder desarrollar su plan de vida en el plano
específico de la elección de un determinado modelo de familia.
27
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
59. Con base en estos razonamientos, debe concluirse entonces que la
falta de establecimiento de un régimen patrimonial para el
concubinato, sí cumple con una finalidad constitucionalmente
imperiosa.
60. A partir de lo anterior, la interrogante que surge es si esta omisión de
prever un régimen patrimonial para el concubinato, como medida
legislativa, está estrechamente vinculada con la finalidad
constitucionalmente imperiosa, es decir, si está directamente
conectada con la consecución de dicho objetivo constitucional.
61. Así, en función de lo expuesto con anterioridad, esta Sala estima que
la medida efectivamente guarda una estrecha relación de
instrumentalidad con la tutela del libre desarrollo de la personalidad.
Esto porque la falta de previsión de un régimen patrimonial atiene
directamente a la naturaleza informal del concubinato, en la cual se
basa su rasgo esencial para constituirse como un modelo alterno de
familia, de tal suerte que la previsión de una condición patrimonial
como la que se prevé para el matrimonio, desvirtuaría esta naturaleza
informal y por tanto, desvanecería este modelo como una opción más,
disponible para el gobernado a efecto de elegir un determinado
modelo de familia acorde con su proyecto de vida, lo cual trastocaría el
derecho al libre desarrollo de la personalidad.
62. Es en razón de lo anterior que puede advertirse con meridiana
claridad, que sí existe una relación estrecha entre la protección de
este derecho humano y la falta del establecimiento de un régimen
patrimonial para el concubinato, pues lo que se pretende con dicha
medida es consolidar la diferenciación entre los distintos modelos de
familia, a efecto que puedan presentarse como distintas variantes en
28
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
la adopción de un determinado proyecto de vida, lo cual desde luego
abona a la tutela de este derecho fundamental.
63. Ahora bien, la última grada en este test estricto de razonabilidad,
consiste en analizar si la falta de previsión de un régimen patrimonial
para el concubinato constituye la medida menos restrictiva posible
para conseguir efectivamente la finalidad imperiosa previamente
identificada.
64. Esta Primera Sala estima que sí, pues la falta de previsión de un
régimen patrimonial implica que la adopción del concubinato como
modelo de familia, no trae como consecuencia natural u ordinaria, la
modificación del régimen patrimonial que rige a cada persona en lo
individual.
65. Sin embargo, esta circunstancia no implica el establecimiento de una
restricción a la libertad de elección de los concubinos, pues si bien la
adopción de un determinado régimen patrimonial no se establece
como una consecuencia natural u ordinaria del concubinato, ello no
impide que los propios concubinos puedan convenir sobre dicho
régimen si es que así lo desean, pues la falta de previsión legislativa
únicamente refiere que la fuente de este régimen patrimonial no será
la ley, sino en todo caso, el convenio libre entre las partes.
66. Por el contrario, se estima que establecer un régimen patrimonial
como una consecuencia ordinaria del concubinato, sí resulta
desproporcionado frente al derecho al libre desarrollo de la
personalidad de los concubinos.
29
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
67. En efecto, esta Sala al resolver el amparo directo en revisión
4219/2016, señaló que si el concubinato implica una unión personal
sin mayores formalidades, el sistema jurídico no puede presumir que
las personas quieran voluntariamente adquirir mayores obligaciones
más allá de los intereses personales y ayuda mutua que se propicien
durante su relación, sin que al término de ésta se necesite definir su
situación económica como pareja, pues ello podría implicar una mayor
carga para finalizar su relación que la contraída cuando esta empezó.
En razón de ello, se dijo en dicho precedente que considerar lo
contrario atentaría contra la propia naturaleza del concubinato como
una relación de hecho, pues se le estaría considerando como una
figura creadora de consecuencias jurídicas complejas que las partes
no manifestaron querer al optar por dicho modelo.
68. Finalmente, debe decirse que la falta de establecimiento de un
régimen patrimonial para el concubinato no entraña la necesaria
desprotección de los concubinos frente a la disparidad económica que
entre ellos pudiera existir derivado de la distribución de las cargas al
interior del seno familiar.
69. Esto porque en el propio precedente se dijo que uno de los aspectos
más importantes con relación a la dinámica económica y patrimonial
dentro de las uniones de hecho y en específico, del concubinato, es el
que se refiere al derecho del concubino o concubina que se dedicó
preponderantemente a las labores del hogar y al cuidado de los hijos,
a solicitar una compensación económica. En esa tesitura, lo que esta
Sala sostuvo en dicho asunto y que reitera en esta oportunidad, es
que el reconocimiento de una sociedad civil de hecho formada dentro
del concubinato depende del caso concreto y de la valoración
probatoria que en su caso lleve a cabo el juez, sin embargo este
reconocimiento o su negativa no implica –y no debe implicar- dejar
30
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
en un estado de desprotección a las y los concubinos que hayan
asumido dobles jornadas laborales.
70. Es por ello que se enfatizó que corresponde al juzgador al momento
de valorar el acervo probatorio para determinar si los concubinos
formaron un patrimonio común o una sociedad civil de hecho,
considerar la situación económica de cada una de las partes con el fin
de no dejar a alguna de ellas en una situación de vulnerabilidad
económica cuyo origen sea haberse dedicado al trabajo del hogar y/o
al cuidado de los hijos o por desempeñar una jornada doble.
71. En consecuencia, debe concluirse que la ausencia en el Código
Familiar para el Estado de Morelos de un régimen patrimonial aplicable
al concubinato es constitucional, pues al no imponer cargas
económicas y patrimoniales que los concubinos no buscaron desde un
inicio, no vulnera un derecho humano por sí mismo y, por el contrario
es conforme al plan de vida que los concubinos persiguen al
conformar una unión de hecho. De igual manera, no presumir algún
régimen patrimonial específico entre los concubinos resulta una
medida adecuada para respetar el libre desarrollo de la personalidad,
sin que ello genere una limitación irrazonable o la anulación de un
derecho, beneficio o privilegio de estas parejas.
72. Es en función de estas consideraciones deben declararse infundados
los agravios con los cuales la recurrente pretende evidenciar que
existe un trato discriminatorio dada su calidad de concubina, con
relación a los derechos patrimoniales que le asisten a una persona
que ha contraído matrimonio, siendo correcta la conclusión del
Tribunal Colegiado en esta parte
31
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 3376/2018
B) Disolución del patrimonio común en el caso concreto.
73. Ahora bien, es necesario recordar que en el caso analizado la
responsable confirmó la resolución de primera instancia en la que se
declaró improcedente la acción intentada por la ahora recurrente, a
partir de la cual había reclamado la liquidación de la sociedad civil que
de hecho se había constituido en virtud del concubinato sostenido con
su contraparte, así como el reconocimiento judicial sobre una
proporción del patrimonio familiar formado con base en el trabajo
común.
74. Por su parte el Tribunal Colegiado resolvió negar el amparo a dicha
quejosa al considerar que al no ser aplicable un régimen patrimonial al
concubinato, no podía existir un patrimonio común susceptible de ser
liquidado, conclusión que apoyó en la tesis aislada CCCXVII/2015
(10a.), de rubro: “CONCUBINATO. NO PUEDE PRESUMIRSE QUE
LE SEA APLICABLE EL RÉGIMEN DE SOCIEDAD CONYUGAL DEL
MATRIMONIO”, que derivó de la resolución del ya referido amparo
directo en revisión 597/2014.
75. Bajo esta narrativa, esta Primera Sala procede a analizar los
argumentos de la recurrente tendentes a evidenciar que resulta
discriminatorio que los concubinos que motu proprio hayan pactado la
creación de un patrimonio familiar con base en el trabajo común
durante la unión de hecho, no puedan solicitar su disolución.
76. Al respecto, debe recordarse nuevamente que esta Sala al resolver los
amparos directos en revisión 4116/2015 y 4219/2016, sostuvo que la
falta de una previsión legal que estableciera la aplicación de un
régimen patrimonial al concubinato, no implicaba la imposibilidad para
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que los propios concubinos pudieran convenir la constitución de un
patrimonio común, situación que en todo caso, estaría sujeta a prueba.
Así, se dijo que nada impedía la liquidación de los bienes adquiridos e
incorporados durante la vigencia del concubinato producto del trabajo
común y la colaboración, para lo cual si bien no resultaban aplicables
los regímenes previstos para el matrimonio (en ese caso de
conformidad con el Código Civil para el Distrito Federal), sí era factible
que dicha liquidación se realizara de acuerdo a las reglas de la
sociedad civil.
77. En ese sentido y por cuanto se refiere a lo aquí alegado por la
quejosa, en el primero de los precedentes mencionados, esta Primera
Sala precisó que no reconocer la existencia de una sociedad civil de
hecho cuando hubiera razones para ello, sí implicaría sustraer a una
persona del marco regulatorio de las sociedades previsto en la
legislación únicamente en razón de su estado civil, exclusión que
sería discriminatoria y dejaría desprotegidos a aquellos que han
optado no solo por establecer un hogar con su pareja, sino que
también se han asociado con ella en una actividad económica.
78. En razón de ello, esta Primera Sala refirió que efectivamente existía
una correlación entre el reconocimiento de una eventual sociedad de
hecho sobre el patrimonio conformado en un concubinato y la
protección igualitaria a todo tipo de familias comprendida en la
Constitución Federal, en donde el derecho y sus operadores deben
resguardar los recursos y los esfuerzos encaminados a la colaboración
mutua de quienes han decidido hacer vida en común.
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79. Así, en función de lo que ha venido sosteniendo esta Sala en este tipo
de asuntos, debe decirse que en el caso concreto el Tribunal del
conocimiento realizó una incorrecta interpretación de los artículos 1° y
4° de la Constitución Federal, al sostener que al no preverse un
régimen patrimonial para el concubinato en el Código Familiar del
Estado de Morelos, no era posible liquidar el patrimonio común que
alegó la accionante conformó con su concubino.
80. Lo anterior porque dicho órgano de amparo dejó de advertir que en
una parte de sus conceptos de violación, la quejosa precisó que su
solicitud de disolución de la sociedad de hecho no estaba
fundamentada en la aplicación de un régimen patrimonial propio del
matrimonio, sino en que ambos concubinos habían convenido la
adquisición de un patrimonio familiar a partir del trabajo y
esfuerzo común que ambas partes realizarían, y que en esos
términos resultaba discriminatorio que no tuviera derecho a su
disolución y como consecuencia, a una parte de dicho patrimonio.
81. En esa tesitura, la respuesta formulada por el Tribunal Colegiado del
conocimiento constituyó una petición de principio frente a lo reclamado
por la quejosa, pues los argumentos de ésta partieron del
reconocimiento de la ausencia de un régimen patrimonial aplicable al
concubinato, por lo que función de ello alegó que la fuente de este
patrimonio común cuya liquidación solicitaba, no derivaba de la ley,
sino del acuerdo existente entre los concubinos.
82. Por tanto, se estima que la conclusión adoptada por el Tribunal
Colegiado de mérito, efectivamente resulta discriminatoria en
perjuicio de la quejosa, ya que se le impide la satisfacción de su
derecho a una repartición proporcional y equitativa de un patrimonio
conformado por el esfuerzo y trabajo común, con base en un
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argumento circular basado en una condición de estado civil
consistente en la falta de previsión de un régimen patrimonial para el
concubinato, condición que como quedó expuesto, de ninguna manera
impedía la conformación voluntaria de un patrimonio común por parte
de los concubinos y en consecuencia la posibilidad de su disolución.
De ahí lo fundado de sus agravios.
83. En adición a lo anterior cabe señalar, que la quejosa recurrente alegó
en la parte final de su segundo concepto de violación que el
pronunciamiento de la responsable le privaba de su derecho, surgido
de haberse dedicado preponderantemente al cuidado del hogar y de
sus hijos, planteamiento que en los agravios, señala no fue atendido
por el Tribunal Colegiado quien en todo caso debió dejar a salvo su
derecho para solicitar una medida compensatoria ante la desigualdad
de circunstancias económicas que alega existieron con relación a su
contraparte.
84. Sobre el particular, debe reiterarse que en el amparo directo en
revisión 4219/2016, se precisó que a raíz del análisis sobre la
existencia de una sociedad civil de hecho formada dentro del
concubinato, no podía dejarse sin protección a los concubinos que
durante su vigencia se dedicaron a las labores del hogar y/o al cuidado
de los hijos, o llevaron a cabo una jornada doble (es decir, además de
sus actividades laborales se dedicaron de manera preponderante a las
labores del hogar y/o al cuidado de los hijos), precisándose que ante la
advertencia de estas situaciones de desventaja económica, era
posible identificar tres posibles escenarios:
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a) La formación de un patrimonio común o una sociedad civil de
hecho dentro del concubinato, cuya existencia pueda probarse y
que, por tanto, pueda ser liquidado.
b) Que lo concubinos no formen un patrimonio común, sin que
alguno haya sufrido el costo de oportunidad característico de la
doble jornada, el cual consiste en el ingreso económico perdido
por no haberse podido dedicar con el mismo tiempo e intensidad
al trabajo remunerado en el mercado formal.
c) Que sin formar un patrimonio común, alguno de los concubinos
no haya obtenido ingresos propios o los haya tenido existiendo
un costo de oportunidad por haber desempeñado una doble
jornada.
85. Cabe precisar que en dicho precedente, esta Primera Sala determinó
con base en la contradicción de tesis 490/201117 y en el amparo
directo en revisión 597/201418, que de advertirse una afectación a la
igualdad de las partes al momento de la disolución del vínculo familiar,
se deben dejar a salvo los derechos de la parte afectada para solicitar
una compensación o una pensión compensatoria.
86. En esa tesitura, no obstante que en el caso concreto la reclamación de
una compensación en favor de la quejosa recurrente como
consecuencia de haberse dedicado preponderantemente al hogar, no
formó parte de la litis de origen, debe decírsele que ello constituye
una pretensión independiente que podrá hacer valer en su caso, a
través de un diverso juicio.
17
Resuelto por esta Primera Sala en sesión del día 29 de febrero de 2012, por mayoría de cuatro
votos. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Mireya Meléndez Almaraz.
18
Resuelto por esta Primera Sala en sesión del día 19 de noviembre de 2014, por unanimidad de
votos. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Kara I. Quintana Osuna.
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87. En consecuencia y al tenor de todas las consideraciones expuestas en
la presente resolución, lo procedente es revocar la sentencia
impugnada para el efecto que el Tribunal Colegiado del conocimiento,
siguiendo la doctrina expuesta en la presente resolución, declare
procedente la acción intentada y en consecuencia ordene a la
responsable realizar el estudio de fondo de la misma, lo cual implica
realizar la valoración probatoria correspondiente a efecto determinar si
en la especie efectivamente existió el pacto entre los concubinos
–expreso o tácito– para la conformación del patrimonio común alegado
por la accionante y de ser el caso, con base en dicha valoración
determine la parte proporcional y equitativa que corresponde a cada
uno de los concubinos en función del trabajo y esfuerzo común
aportados para dicha conformación. En su caso, dejando a salvo los
derechos de la parte actora para reclamar la compensación derivada
de haberse dedicado preponderantemente a las labores del hogar.
88. Finalmente, no se deja de advertir que en sus restantes agravios la
quejosa recurrente alegó que el Tribunal Colegiado no suplió la
deficiencia de la queja, omitió el estudio de las violaciones a los
artículos 8, 11, 17 y 25 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos y que no fundamentó y motivó debidamente la sentencia; no
obstante debe decirse que tales planteamientos no pueden ser objeto
de análisis en la presente instancia, al versar sobre cuestiones
legalidad que por consecuencia, no corresponden a la materia del
presente recurso.
Por lo expuesto y fundado, se resuelve
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PRIMERO. En la materia de la revisión, se revoca la sentencia
recurrida.
SEGUNDO. Devuélvanse los autos al Tribunal Colegiado en Materia
Civil del Decimoctavo Circuito para los efectos precisados en el último
apartado de esta resolución.
Notifíquese; con testimonio de esta resolución, vuelvan los autos al
referido Tribunal y, en su oportunidad, archívese el toca como asunto
concluido.
Así lo resolvió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, por unanimidad de cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar
Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo
Rebolledo, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Norma Lucía Piña
Hernández (Presidenta y Ponente).
Firman la Ministra Presidenta de la Sala y Ponente con la Secretaria de
Acuerdos, que autoriza y da fe.
PRESIDENTA DE LA PRIMERA SALA Y PONENTE
MINISTRA NORMA LUCÍA PIÑA HERNÁNDEZ
SECRETARIA DE ACUERDOS DE LA PRIMERA SALA
LIC. MARÍA DE LOS ÁNGELES GUTIÉRREZ GATICA
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“En términos de lo previsto en los artículos 113 y 116 de la Ley General de
Transparencia y Acceso a la Información Pública, y 110 y 113 de la Ley Federal de
Transparencia y Acceso a la Información Pública; así como en el Acuerdo General
11/2017, del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, publicado el
dieciocho de septiembre de dos mil diecisiete en el Diario Oficial de la Federación,
en esta versión pública se suprime la información considerada legalmente como
reservada o confidencial que encuadra en esos supuestos normativos”.
/kjrs
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