INFORME LEGAL
SMART CONTRACT
AUTORES:
Porcentaje de ORCID
Apellidos y Nombres
coevaluación
Bada Jamanca, Wendy 18% 0009-0004-7979-7186
Yhoana
Del Castillo López, 22% 0009-0005-7012-0213
Elizabeth Elva
Lara Luyo, ELizabeth 19% 0009-0001-7857-9484
Orellana López, Joel 21% 0009-0001-3183-5583
Miqueas
Mamani Medina Frank 20% 0009-0004-5786-8318
Reinaldo
DOCENTE:
Eric Víctor, Diaz Rojas
ORCID:
0009-000-0448-9948
Lima Sur, 30 de noviembre de 2024
INFORME LEGAL 01-2024/BDLOM
A: Dr. Eric Victor Diaz Rojas
Docente – Derecho Civil I
De: Bada Jamanca, Wendy Yhoana
Del Castillo López, Elizabeth Elva
Lara Luyo, Elizabeth Angela
Orellana Lopez, Joel Miquias
Mamani Medina, Frank Reinaldo
ASUNTO: Informe Legal: SMART CONTRACT
FECHA: Lima sur,30/11/2024
Es grato dirigirme a ustedes, para saludarlos cordialmente y comunicar lo siguiente
I. ANTECEDENTES:
En atención a lo consignado en el sílabo de la asignatura de Derecho Civil I, se
describe con fuentes de hecho y derecho, la problemática de los Smart Contracts en el
marco de los elementos del acto jurídico.
En esencia, son programas informáticos ejecutados por una máquina virtual
Ethereum en respuesta a una transacción externa que invoca el contrato. Por ejemplo, se
pueden programar para mover dinero digital de una cuenta a otra siguiendo un conjunto de
instrucciones claramente definidas (código implementado), más una condición específica,
tal vez una fecha particular que se alcance o la cantidad de horas que suman 72 desde el
último observador. Todo esto es posible porque los contratos inteligentes proporcionan un
mecanismo para automatizar la ejecución de contratos; por lo tanto, se requiere menos
intervención manual, lo que aumenta la eficiencia y reduce la probabilidad de errores y
desacuerdos sobre cómo ejecutar un contrato. Otros procesos comerciales que podrían
automatizarse potencialmente mediante contratos inteligentes incluyen el procesamiento de
reclamos de seguros, las ventas de bienes raíces o incluso los sistemas de votación.
Roco (2019) escribe que el concepto de contratos inteligentes nació en 1994 a
través del trabajo del criptógrafo Nick Szabo, quien publicó, en 1997, un post de perfil de
carácter técnico exponiendo el concepto. Los contratos inteligentes se lanzan al mercado
como una serie de cláusulas incrustadas en hardware o software de tal manera que, en
caso de incumplimiento, el contrato causa un daño drástico y material a la otra parte. Estos
contratos inteligentes permitirían la eliminación de terceros, asegurando así una relación
directa entre las dos partes contratantes relevantes.
Por lo tanto, un contrato inteligente está compuesto por un programa informático que
se ejecuta automáticamente en una red blockchain para establecer o ejercer los derechos y
obligaciones predeterminados dentro de dicho programa. De esta manera, el uso de
contratos inteligentes permite a las partes involucradas celebrar un trato de manera directa,
segura, transparente y sin necesidad de centralización.
A ello contribuye, además de contrastar la experiencia comparada de distintos
países del mundo, América Latina y Perú al respecto, precisar los avances y desafíos que,
en uno u otro caso, permitan optimizar las políticas de esta ley.
Si nuestro país migrará a la contratación digital, será más rápida la promoción de la
solución de digitalización de la formalización contractual. Sin embargo, en el Perú –como en
muchos países de Latinoamérica y de Europa– no hay una legislación directa sobre el tema
ya mencionado. Así, en realidad, hay países en los cuales y a la fecha, incluso, ya hay, de
hecho, frames también ya implementados: tal es el caso de Francia, España, Malta, y Se
está impulsando bastante también en EEUU. Por otro lado, también se dispone
indirectamente en el Perú y en Europa, evidentemente, a través de normativas indirectas
que complacen ciertos componentes y que forman parte de lo que sería el marco legal,
como la firma digital o electrónica, contratos electrónicos, el Reglamento Europeo eI IDAS.
No cabe ninguna duda de que ergo este tipo de contrato revolucionario, sin duda
posteriormente, sería la evolución digital del contrato tradicional.
Los contratos inteligentes son una categoría legal distinta y distinta que se adhiere al
ritmo rápido y disruptivo del progreso tecnológico. Nuestro convencimiento es que son un
medio fiable, seguro y eficiente para implementar la contratación electrónica inteligente a
través de algoritmos y mecanismos automatizados. Nuestra opinión es que debe
examinarse a la luz de nuestra legislación, ya que sólo se utiliza formalmente en
determinados países y adaptar esta figura jurídica a nuestra legislación contractual podría
resultar muy beneficioso.
II. BASE LEGAL:
El sistema político del Perú
El derecho a la libre expresión, opinión, información y difusión de ideas se otorga a
todas las personas en el artículo 2, párrafo 4
El derecho a celebrar un contrato según el artículo 62 exige que las partes se
ajusten a las normas vigentes tal y como se establece en el contrato
El código civil del Perú
La capacidad, el objeto, la causa y la forma son los elementos claves de un acto
jurídico, según lo establece el artículo 139
El consentimiento según el artículo 140 es una forma de voluntad voluntaria y
consciente
El beneficio legal, factible y establecido es la adecuación, según lo establece el
artículo 141
El fin u objetivo que persiga el acto jurídico debe ser jurídico y regirse por el artículo
142
La capacidad de celebrar el acto jurídico es un principio fundamental del artículo 43
y siguientes, y debe ser ejercida por personas con plena capacidad
La forma en que se transmite el consentimiento, según el artículo 140, puede ser
verbal, escrita o judicial
La falta de contrato según el artículo 1371 significa que las partes deben ponerse de
acuerdo sobre el objeto y la causa de la obligación.
La interpretación de la voluntad de las partes, según el artículo 1374, se funda en las
circunstancias que rodearon la celebración del acto jurídico y depende de la voluntad
Si las palabras de la ley no son claras o tienen múltiples significados, el artículo 1375
proporciona una pauta para su cumplimiento
La ley núm. 27269 reconoce el valor de la firma electrónica y afirma que un contrato
puede celebrarse digitalmente con las mismas consecuencias jurídicas que un
contrato tradicional
La ley núm. 30293 reconoce la legitimidad de los documentos electrónicos y las
transacciones jurídicas, proporcionando un marco legal favorable para los contratos
inteligentes, siempre que se cumplan las normas pertinentes sobre contratos
electrónicos
Sentencia del Tribunal Supremo núm. 011-99-RE. La convención de las Naciones
Unidas sobre contratos de compraventa internacional de Mercaderías (CISG) es una ley
que rige la compraventa internacional de bienes desde el momento de la contratación, hasta
las obligaciones de las partes. También establece un conjunto de derechos y medidas en
caso de incumplimiento.
III. ANÁLISIS
Los contratos inteligentes están transformando los contratos legales y las
transacciones automatizadas al otorgar más eficiencia y autonomía en el contexto actual Sin
embargo, plantean importantes preocupaciones legales que reflejan la disparidad entre la
nueva tecnología y los sistemas regulatorios actuales El objetivo de este examen es
investigar esta variación, abordando los conflictos prácticos y las limitaciones legales
asociadas con los contratos inteligentes, así como las adaptaciones necesarias para que
operen dentro de los principios legales básicos y funcionen efectivamente dentro de los
marcos legales y sociales
3.1 Realidad Social y jurídica
3.1.1 Realidad Social
A nivel mundial
En España la implementación de contratos inteligentes trae consigo una serie de
retos. Si bien tecnologías como los contratos inteligentes tienen el poder de cambiar
muchos sectores, su uso en el país enfrenta obstáculos que podrían afectar su crecimiento
y cómo afectan a la sociedad.
La inseguridad jurídica se genera por la ausencia de un marco legal específico para
los contratos digitales, lo que podría llevar a la implementación de esta tecnología
dependiendo de interpretaciones judiciales sobre su aplicación. La falta de una regulación
adecuada complica la protección de los derechos de los ciudadanos en áreas clave. Los
contratos inteligentes aumentan el riesgo de su uso para actividades ilegales. Es difícil
identificar a los responsables de estas actividades debido a la estructura de la tecnología.
En Alemania los contratos inteligentes están generando interés debido a su
capacidad para mejorar la eficiencia, la transparencia y la seguridad. El país se destaca
como uno de los más avanzados de Europa en la adopción de esta tecnología, y muchas
empresas tecnológicas están explorando su aplicación en la gestión de la cadena de
suministro y otras áreas. Debido a la falta de un marco legal específico, la implementación
de contratos inteligentes enfrenta importantes desafíos. Aunque el gobierno alemán tiene
una postura favorable hacia estas innovaciones, los contratos inteligentes todavía están
regulados por las leyes tradicionales, lo que deja inciertos aspectos como su validez legal y
la resolución de disputas.
El cumplimiento de la Ley General de Protección de Datos de la Unión Europea es
uno de los desafíos clave. Han surgido preocupaciones sobre la transparencia de las
transacciones debido al uso de contratos inteligentes con criptomonedas. El gobierno
alemán quiere desarrollar un marco regulatorio que fomente la adopción segura de
tecnologías emergentes, equilibrando la innovación con la protección de los derechos de los
usuarios (Schmidt & Müller, 2022).
En Estados Unidos, los contratos inteligentes han encontrado un terreno fértil en
sectores como las finanzas y los seguros, donde su capacidad para automatizar
transacciones está cambiando la forma en que se hacen negocios. Wyoming ha estado a la
vanguardia de la regulación mediante la implementación de marcos legales que reconocen
la validez de los contratos inteligentes. La legislación ha hecho posible que las empresas y
las nuevas empresas aprovechen tecnologías innovadoras.
La falta de regulación federal sigue siendo un desafío para la adopción generalizada
de contratos inteligentes. Dependiendo del marco legal estatal, la validez y aplicabilidad de
estos contratos pueden variar, lo que dificulta que las empresas operen en varios países.
Surgen preocupaciones sobre la privacidad y la ciberseguridad, ya que estas tecnologías a
menudo implican el manejo de datos confidenciales y activos digitales. En estos temas se
destacó la necesidad de una regulación federal coherente que promueva la innovación y al
mismo tiempo proteja los derechos de los usuarios y garantice la seguridad de las
transacciones (Marcelo & Juarez, 2022).
A nivel América Latina
En Brasil a medida que la tecnología de contratos inteligentes se incorpora a la vida
cotidiana y a la jurisprudencia, enfrenta obstáculos legales y prácticos que deben abordarse
y regularse. Dado que los contratos inteligentes operan en redes descentralizadas como
blockchain, trascienden las fronteras nacionales e internacionales, lo que hace que la
limitación de la jurisdicción sea una de las cuestiones principales. Esta característica
requiere el desarrollo de códigos legales y regulaciones particulares que permitan restringir
el alcance de estos contratos y garantizar la protección de los derechos de las partes,
afirman Talamini y Cardoso (2020). En este sentido, es esencial crear marcos regulatorios
que equilibren la autonomía de las partes y la supervisión judicial, al tiempo que se ajustan
a las características únicas de la tecnología.
Otro tema importante es la prevención de delitos como el fraude, cuya frecuencia
puede aumentar como resultado de la opacidad y la complejidad técnica de los contratos
inteligentes. La tecnología blockchain ofrece seguridad y trazabilidad, pero no es totalmente
inmune a la manipulación. La ejecución automática de estos contratos puede dar lugar a
disputas si las condiciones predeterminadas son abusivas o contrarias al orden público,
advierten Talamini y Cardoso (2020). Por ello, se requieren procedimientos judiciales que
permitan examinar y, en su caso, cancelar los contratos cuyas condiciones infrinjan los
derechos fundamentales. Superar estos obstáculos en Brasil requerirá la adopción de leyes
e instrumentos adecuados que logren un equilibrio entre el avance tecnológico y la
seguridad pública.
En Colombia, los contratos inteligentes han despertado interés en el sector
financiero, especialmente por su potencial para automatizar transacciones y reducir costos
operativos. El país ha explorado la posibilidad de integrar contratos inteligentes en sus
operaciones financieras, aunque la implementación es aún experimental y depende de un
marco regulatorio que aún está en desarrollo. El sistema financiero colombiano ve con
optimismo las oportunidades de esta tecnología, pero su adopción enfrenta barreras como
la necesidad de infraestructura tecnológica avanzada y el entrenamiento de personal
capacitado en tecnología blockchain (Andrade Solarte & Guerrero Iturri, 2022).
En Chile, el uso de contratos inteligentes ha sido impulsado por el interés en innovar
en el ámbito del comercio digital y las finanzas. Instituciones como la Bolsa de Comercio de
Santiago han explorado la posibilidad de utilizar esta tecnología para agilizar y transparentar
sus transacciones, aunque el país aún carece de una legislación específica para regular los
contratos inteligentes. Este vacío legal representa un desafío, ya que las empresas e
instituciones interesadas en adoptar esta tecnología deben operar en un entorno de
incertidumbre regulatoria. Además, existe una brecha significativa en términos de
conocimiento y capacitación técnica entre la población general, lo cual limita la adopción
más amplia de contratos inteligentes (Chuquimia Aranda, 2022).
En el Perú
En el Perú, el sector financiero ha empezado a adoptar contratos inteligentes,
especialmente en transacciones y servicios financieros, donde esta tecnología puede
mejorar la eficiencia y reducir el riesgo de errores. El marco legal peruano, que reconoce la
validez de los contratos electrónicos, brinda un entorno favorable para la implementación de
contratos inteligentes. Sin embargo, a pesar del potencial de esta tecnología, su adopción
enfrenta desafíos como la limitada comprensión de la tecnología blockchain por parte del
público y la necesidad de capacitación específica para los profesionales del sector (Choy
Mandujano, 2022).
En el ámbito inmobiliario peruano, los contratos inteligentes están siendo explorados
como una herramienta para facilitar la compraventa de bienes inmuebles de forma segura y
transparente. Gracias a la ley peruana que respalda los actos jurídicos electrónicos, los
contratos inteligentes se perfilan como una alternativa viable en este sector, ya que pueden
asegurar el cumplimiento de condiciones de manera automática. No obstante, la adopción
de estos contratos aún es limitada debido a la falta de marcos regulatorios específicos que
garanticen la resolución de disputas o la flexibilidad necesaria para adaptarse a condiciones
cambiantes, lo cual frena su aplicación más amplia en el mercado inmobiliario peruano
(Bedoya García, 2022).
3.1.2 Realidad Jurídica
Los smart contracts presentan retos jurídicos al intentar cumplir con los elementos
fundamentales del acto jurídico, como el consentimiento, el objeto, la causa y la forma,
según lo establece el derecho tradicional. Su ejecución automática sin intermediación
humana genera dudas sobre la capacidad de las partes para consentir libre y
conscientemente, lo cual es un principio esencial en muchos sistemas jurídicos. Además, su
naturaleza inmodificable y técnica dificulta su comprensión para quienes carecen de
conocimientos especializados, lo que puede limitar la autonomía de la voluntad y cuestionar
la validez del consentimiento informado.
En cuanto al objeto, la validez de los smart contracts depende de que este sea lícito,
determinado y posible. Sin embargo, el uso de estos contratos para transacciones de
criptoactivos y bienes digitales plantea problemas debido a la falta de regulación clara en
muchos países. A nivel mundial, los marcos legales para regular los smart contracts están
en desarrollo, con algunos países y estados, como España, Alemania y Wyoming (EE. UU.),
avanzando en el reconocimiento legal de estas tecnologías. Pese a ello, la incertidumbre
normativa persiste, lo que dificulta su integración plena en los sistemas jurídicos
tradicionales. El reconocimiento y la regulación de los contratos inteligentes (smart
contracts)
A nivel mundial
En España el contrato será plenamente válido conforme a la legislación de
conformidad con el artículo 23 de la Ley 34/2002 si se cumple el consentimiento expreso y
los demás requisitos previstos en el ordenamiento jurídico en el momento de la celebración
del contrato por medios electrónicos. Lo mismo será de aplicación a la normativa vigente en
materia de protección de los consumidores y usuarios indicada en los Códigos Civil y de
Comercio, además de lo dispuesto en la propia ley, y demás normas de aplicación en
materia civil y mercantil. Por tanto, la afirmación anterior es errónea. La formalización de los
contratos no necesita del acuerdo expreso entre las partes contratantes para la utilización
de medios electrónicos, tal y como indica el 23.2 LSSI (Ley 34/2002).Por otro lado, el
término "contratos inteligentes" abarca también acuerdos generados y ejecutados
completamente por máquinas, conocidos como contratos M2M ("machine to machine").
Estos contratos permiten que, tras el cumplimiento de condiciones preestablecidas, las
máquinas concluyan y ejecuten nuevas cláusulas o acuerdos sin intervención humana. Este
tipo de automatización plantea retos significativos, tanto en términos de regulación como en
la adaptación del marco legal existente, para garantizar que los derechos de las partes
involucradas estén protegidos dentro de este modelo innovador de contratación electrónica
(Ley 34/2002).
En Estados Unidos, la aplicabilidad y regulación de los contratos inteligentes se
encuentra en el ámbito estatal. Estados como Wyoming y Arizona han promulgado leyes
que otorgan a los contratos inteligentes y a los registros de blockchain el mismo estatus
legal que a los escritos más tradicionales. Su objetivo es proporcionar una infraestructura
legal desde la que puedan operar los contratos inteligentes y, por lo tanto, facilitar su uso en
las relaciones comerciales. No existen reglas federales específicas para este tipo de
acuerdos, y esto puede crear una disparidad en la ley cuando se lleva a cabo una
transacción entre, por ejemplo, dos estados con leyes diferentes (Marcelo y Juárez, 2022).
Estonia ha avanzado bastante en la aplicación de la tecnología digital a sus sistemas
jurídicos y reconoce los contratos inteligentes dentro de su marco jurídico. El país ha puesto
en marcha un vigoroso sistema digital en virtud del cual sus ciudadanos y empresas pueden
contratar a través de la cadena de bloques, incluidos los contratos inteligentes, de
conformidad con una normativa de firma electrónica que garantiza su validez. Sin embargo,
si bien la legislación estonia se centra en la aplicación práctica de los contratos digitales, los
acuerdos de implementación cubren los conflictos que pueden surgir en la interpretación de
los contratos programáticos y la resolución de disputas de maneras que potencialmente
podrían limitar la capacidad de los tribunales para intervenir en casos complejos.
A nivel América Latina
En Colombia, la legislación para contratos inteligentes está en proceso de desarrollo,
pero aún no existe un marco específico que los regule. La Superintendencia Financiera de
Colombia ha mostrado interés en la regulación de la tecnología blockchain en el sector
financiero, lo cual podría sentar un precedente para la inclusión de contratos inteligentes en
el sistema legal colombiano. Sin embargo, en ausencia de una ley clara que contemple
específicamente estos contratos, su validez depende del cumplimiento de las normativas
generales de contratos y comercio electrónico, lo cual genera incertidumbre en cuanto a su
aplicabilidad en disputas legales (Andrade Solarte & Guerrero Iturri, 2022).
En Brasil, los contratos inteligentes no cuentan con una regulación específica,
aunque la legislación sobre firma electrónica y comercio digital brinda cierta validez a los
acuerdos ejecutados digitalmente. La falta de una normativa particular para contratos
inteligentes plantea desafíos legales, ya que estos contratos, al depender de condiciones
preprogramadas, no siempre permiten flexibilidad en la interpretación o modificación de los
términos. Esto limita su aceptación en sectores donde el marco regulatorio exige mayor
intervención judicial, como en el caso de disputas contractuales o revisiones de términos
contractuales (Chuquimia Aranda, 2022).
En Chile, el uso de contratos inteligentes ha sido impulsado por el interés en innovar
en el ámbito del comercio digital y las finanzas. Instituciones como la Bolsa de Comercio de
Santiago han explorado la posibilidad de utilizar esta tecnología para agilizar y transparentar
sus transacciones, aunque el país aún carece de una legislación específica para regular los
contratos inteligentes. Este vacío legal representa un desafío, ya que las empresas e
instituciones interesadas en adoptar esta tecnología deben operar en un entorno de
incertidumbre regulatoria. Además, existe una brecha significativa en términos de
conocimiento y capacitación técnica entre la población general, lo cual limita la adopción
más amplia de contratos inteligentes (Chuquimia Aranda, 2022).
En Perú
En Perú, la Ley N.º 27269 sobre Firmas Electrónicas reconoce la validez de los
documentos y actos jurídicos electrónicos, lo cual proporciona una base para el uso de
contratos inteligentes dentro del sistema jurídico peruano. Aunque los contratos inteligentes
no están explícitamente regulados, esta ley permite su reconocimiento en la medida en que
cumplan con los requisitos de validez de un acto jurídico. Sin embargo, la falta de
legislación específica sobre contratos inteligentes limita la resolución de disputas y la
capacidad de interpretar términos contractuales en situaciones imprevistas, lo cual plantea
un desafío para su implementación (Choy Mandujano, 2022).
El Código Civil peruano establece los elementos esenciales del acto jurídico, que
también aplican a los contratos inteligentes. No obstante, dado que los contratos
inteligentes operan bajo un código inmutable y ejecutan condiciones automáticamente, el
aspecto de consentimiento podría interpretarse de manera restrictiva en el marco legal
peruano, donde el consentimiento informado es fundamental. Esto genera incertidumbre
sobre la capacidad de las partes para realizar modificaciones en los términos y la
aplicabilidad de los contratos inteligentes en situaciones legales complejas (Bedoya García,
2022).
III. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
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