0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas16 páginas

Filo Sofando 10

Cargado por

julian londoño
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas16 páginas

Filo Sofando 10

Cargado por

julian londoño
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

prueba final período 1.

Grado Décimo_2019
Se asume que los "sentidos me engañan" porque no pueden proporcionar juicios universales con respecto alguna
1 cosa, por ejemplo, alguien puede decir que la superficie de una mesa es lisa, pero al observarla con un
microscopio la encontramos rugosa. Según esto no es posible creer en:

El conocimiento sensorial

La existencia de Dios

La realidad

La memoria

Los mitos elaborados por las diferentes culturas desde la antigüedad hasta nuestros días y que intentan explicar
2 el origen del universo y el principio de las cosas es lo que se denomina en filosofía

Cosmogonías

Simbología.

Ontología

Epistemología

3
El Destino es un Dios ciego, hijo del Caos y de la Noche. Tiene bajo los pies al globo terráqueo, y, en sus manos,
la caja fatal que encierra la suerte de los mortales. Sus decisiones son definitivas y su poder alcanza a los mismos
dioses. Las Parcas, hijas de Temis, son las encargadas de ejecutar sus órdenes

Las Parcas eran tres: Cloto, Laquesis y Atropos, y vivían en el reino de Plutón. Las representan bajo la figura de
unas mujeres pálidas y demacradas que tejen o hilan en silencio, a la débil luz de una lámpara. Doto, la más
joven, tiene en su mano una rueca en la que lleva prendidos hilos de todos los colores y de todas las calidades:
de seda y de oro para los hombr/es cuya vida ha de ser feliz; de lana y cáñamo para todos aquellos que están
destinados a ser pobr/es y desgraciados. Laquesis da vueltas al huso al que se van arrollando los hilos que le
presenta su hermana. Atropos, que es la de más edad, aparece con la mirada atenta y melancólica, inspecciona
su trabajo, y valiéndose de unas tijeras muy largas corta de improviso y cuando le place el hilo fatal.

Mitología griega

La función principal de las Parcas es

Inspeccionar el trabajo de hilado que desarrolla el dios Destino

Elaborar tejidos de diferentes colores y de distintas calidades

Ejecutar las diversas órdenes dadas por el dios Destino

Tejer o hilar constantemente a la luz de una débil lámpara


4
El Destino es un Dios ciego, hijo del Caos y de la Noche. Tiene bajo los pies al globo terráqueo, y, en sus manos,
la caja fatal que encierra la suerte de los mortales. Sus decisiones son definitivas y su poder alcanza a los mismos
dioses. Las Parcas, hijas de Temis, son las encargadas de ejecutar sus órdenes

Las Parcas eran tres: Cloto, Laquesis y Atropos, y vivían en el reino de Plutón. Las representan bajo la figura de
unas mujeres pálidas y demacradas que tejen o hilan en silencio, a la débil luz de una lámpara. Doto, la más
joven, tiene en su mano una rueca en la que lleva prendidos hilos de todos los colores y de todas las calidades:
de seda y de oro para los hombr/es cuya vida ha de ser feliz; de lana y cáñamo para todos aquellos que están
destinados a ser pobr/es y desgraciados. Laquesis da vueltas al huso al que se van arrollando los hilos que le
presenta su hermana. Atropos, que es la de más edad, aparece con la mirada atenta y melancólica, inspecciona
su trabajo, y valiéndose de unas tijeras muy largas corta de improviso y cuando le place el hilo fatal.

Mitología griega

Las decisiones dadas por el dios Destino

Sólo las ejecutan dos de las tres Parcas

Pueden alcanzar a los hombr/es y a los dioses

Son tomadas por mandato de las tres Parcas

Se pueden cambiar si las Parcas lo desean

5
El Destino es un Dios ciego, hijo del Caos y de la Noche. Tiene bajo los pies al globo terráqueo, y, en sus manos,
la caja fatal que encierra la suerte de los mortales. Sus decisiones son definitivas y su poder alcanza a los mismos
dioses. Las Parcas, hijas de Temis, son las encargadas de ejecutar sus órdenes

Las Parcas eran tres: Cloto, Laquesis y Atropos, y vivían en el reino de Plutón. Las representan bajo la figura de
unas mujeres pálidas y demacradas que tejen o hilan en silencio, a la débil luz de una lámpara. Doto, la más
joven, tiene en su mano una rueca en la que lleva prendidos hilos de todos los colores y de todas las calidades:
de seda y de oro para los hombr/es cuya vida ha de ser feliz; de lana y cáñamo para todos aquellos que están
destinados a ser pobr/es y desgraciados. Laquesis da vueltas al huso al que se van arrollando los hilos que le
presenta su hermana. Atropos, que es la de más edad, aparece con la mirada atenta y melancólica, inspecciona
su trabajo, y valiéndose de unas tijeras muy largas corta de improviso y cuando le place el hilo fatal.

Mitología griega

De acuerdo al contenido del texto

Las tres Parcas son hijas del dios Destino

El dios Destino perdió la visión por malvado

El destino de los hombr/es está definido por un Dios

Los hombr/es pueden rebelarse ante la decisión divina


6
El Destino es un Dios ciego, hijo del Caos y de la Noche. Tiene bajo los pies al globo terráqueo, y, en sus manos,
la caja fatal que encierra la suerte de los mortales. Sus decisiones son definitivas y su poder alcanza a los mismos
dioses. Las Parcas, hijas de Temis, son las encargadas de ejecutar sus órdenes

Las Parcas eran tres: Cloto, Laquesis y Atropos, y vivían en el reino de Plutón. Las representan bajo la figura de
unas mujeres pálidas y demacradas que tejen o hilan en silencio, a la débil luz de una lámpara. Doto, la más
joven, tiene en su mano una rueca en la que lleva prendidos hilos de todos los colores y de todas las calidades:
de seda y de oro para los hombr/es cuya vida ha de ser feliz; de lana y cáñamo para todos aquellos que están
destinados a ser pobr/es y desgraciados. Laquesis da vueltas al huso al que se van arrollando los hilos que le
presenta su hermana. Atropos, que es la de más edad, aparece con la mirada atenta y melancólica, inspecciona
su trabajo, y valiéndose de unas tijeras muy largas corta de improviso y cuando le place el hilo fatal.

Mitología griega

La función que cumple Atropos se debe a que:

A veces el dios Destino se equivoca en sus decisiones

El dios Destino ha perdido la visión de tanto decidir

Tiene mayor experiencia en relación a sus dos hermanas

Es la más joven de las tres diosas mencionadas por el autor

El conocimiento científico es una organización sistemática de la realidad que busca respuestas


7 posibles de demostrar. Por tal razón, algunos podrían afirmar que es un conocimiento superior al mito,
dándole a este ultimo un valor negativo. Una forma de superar esta interpretación errada es afirmar
que

El mito se queda en imaginación; la ciencia va a la razón

El mito abarca más campos de análisis que la ciencia

La ciencia y el mito son formas válidas para explicar la realidad

El mito es un conocimiento filosófico de la realidad


Los primeros filósofos que surgieron en la antigua Grecia se preguntaron básicamente por el origen del
8 mundo, por las fases y momentos de su nacimiento, por la materia prima de la cual proviene todo.
Según esto, el estudio que se hace es de tipo

Cosmológico

Antropológico

Ético

Estético

El término antropomorfismo, que refiere a la forma humana, procede del filósofo griegoJenófanes, que
9 protestó en el siglo v antes de Cristo contra la poesía de Homero porque describía a los dioses como si tuvieron
aspecto humano. Jenófanes se burló de esa suposición, y dijo que, si los caballos tuvieran manos, “dibujarían a
sus dioses con forma de caballos”. Hoy en día, la palabr/a tiene un significado más amplio, y suele utilizarse para
criticar la atribución de rasgos y experiencias de los humanos a otras especies. Por ejemplo, cuando se atribuye la
capacidad de razonar a los animales se considera como un retorno hacia el antropomorfismo.

En la antigüedad, fue Aristóteles quien colocó a todas las criaturas vivas en una escala natural vertical, que
bajaba desde los seres humanos hasta los moluscos, pasando por los demás mamíferos, las aves, los peces y los
insectos. Pero hoy sabemos que no se trata de una escala, sino de una enorme pluralidad de sistemas cognitivos
con muchos picos de especialización. Nuestros cerebr/os tienen la misma estructura básica que los de otros
mamíferos: las mismas partes, los mismos neurotransmisores. Por eso, la ciencia actual parte muchas veces de la
hipótesis de que hay una continuidad entre los seres humanos y los animales. Lo importante es que el
antropomorfismo no es tan malo como se piensa.

En el caso de especies como los monos, el antropomorfismo es una opción lógica. Durante demasiado tiempo
hemos dejado que el intelecto humano flotara en un espacio evolutivo vacío. ¿Cómo pudo llegar nuestra especie
a la planificación, empatía, conciencia y demás, si formamos parte de un mundo natural en el que no existen
unos escalones que permitan llegar hasta ahí? La evolución es un proceso natural de descendencia en el que se
producen modificaciones, tanto de rasgos físicos como mentales. Cuanto más menospreciamos la inteligencia
animal, más estamos pidiendo a la ciencia que tenga fe en los milagros al hablar de la mente humana.

El texto se refiere, principalmente

a la superioridad cognitiva humana sobr/e cualquier otra especie animal de la escala natural

al concepto científico actual de la evolución entendido como un proceso natural de descendencia

a la nueva forma de interpretar el significado del antropomorfismo desde la continuidad evolutiva

a las consecuencias cognitivas de la escala biológica implementada por el filósofo Aristóteles


El término antropomorfismo, que refiere a la forma humana, procede del filósofo griegoJenófanes, que
10 protestó en el siglo v antes de Cristo contra la poesía de Homero porque describía a los dioses como si tuvieron
aspecto humano. Jenófanes se burló de esa suposición, y dijo que, si los caballos tuvieran manos, “dibujarían a
sus dioses con forma de caballos”. Hoy en día, la palabr/a tiene un significado más amplio, y suele utilizarse para
criticar la atribución de rasgos y experiencias de los humanos a otras especies. Por ejemplo, cuando se atribuye la
capacidad de razonar a los animales se considera como un retorno hacia el antropomorfismo.

En la antigüedad, fue Aristóteles quien colocó a todas las criaturas vivas en una escala natural vertical, que
bajaba desde los seres humanos hasta los moluscos, pasando por los demás mamíferos, las aves, los peces y los
insectos. Pero hoy sabemos que no se trata de una escala, sino de una enorme pluralidad de sistemas cognitivos
con muchos picos de especialización. Nuestros cerebr/os tienen la misma estructura básica que los de otros
mamíferos: las mismas partes, los mismos neurotransmisores. Por eso, la ciencia actual parte muchas veces de la
hipótesis de que hay una continuidad entre los seres humanos y los animales. Lo importante es que el
antropomorfismo no es tan malo como se piensa.

En el caso de especies como los monos, el antropomorfismo es una opción lógica. Durante demasiado tiempo
hemos dejado que el intelecto humano flotara en un espacio evolutivo vacío. ¿Cómo pudo llegar nuestra especie
a la planificación, empatía, conciencia y demás, si formamos parte de un mundo natural en el que no existen
unos escalones que permitan llegar hasta ahí? La evolución es un proceso natural de descendencia en el que se
producen modificaciones, tanto de rasgos físicos como mentales. Cuanto más menospreciamos la inteligencia
animal, más estamos pidiendo a la ciencia que tenga fe en los milagros al hablar de la mente humana.

Uno de los siguientes enunciados resulta incompatible con lo afirmado en el texto.

Jenófanes empleó el término antropomorfismo para criticar la imagen de los dioses según Homero

Aristóteles creyó que todos los seres vivos se organizaban en una escala natural vertical.

La ciencia actual asume que hay una pluralidad de sistemas cognitivos especializados

El antropomorfismo es una idea aplicable sin ninguna restricción a toda interpretación evolutiva
El término antropomorfismo, que refiere a la forma humana, procede del filósofo griegoJenófanes, que
11 protestó en el siglo v antes de Cristo contra la poesía de Homero porque describía a los dioses como si tuvieron
aspecto humano. Jenófanes se burló de esa suposición, y dijo que, si los caballos tuvieran manos, “dibujarían a
sus dioses con forma de caballos”. Hoy en día, la palabr/a tiene un significado más amplio, y suele utilizarse para
criticar la atribución de rasgos y experiencias de los humanos a otras especies. Por ejemplo, cuando se atribuye la
capacidad de razonar a los animales se considera como un retorno hacia el antropomorfismo.

En la antigüedad, fue Aristóteles quien colocó a todas las criaturas vivas en una escala natural vertical, que
bajaba desde los seres humanos hasta los moluscos, pasando por los demás mamíferos, las aves, los peces y los
insectos. Pero hoy sabemos que no se trata de una escala, sino de una enorme pluralidad de sistemas cognitivos
con muchos picos de especialización. Nuestros cerebr/os tienen la misma estructura básica que los de otros
mamíferos: las mismas partes, los mismos neurotransmisores. Por eso, la ciencia actual parte muchas veces de la
hipótesis de que hay una continuidad entre los seres humanos y los animales. Lo importante es que el
antropomorfismo no es tan malo como se piensa.

En el caso de especies como los monos, el antropomorfismo es una opción lógica. Durante demasiado tiempo
hemos dejado que el intelecto humano flotara en un espacio evolutivo vacío. ¿Cómo pudo llegar nuestra especie
a la planificación, empatía, conciencia y demás, si formamos parte de un mundo natural en el que no existen
unos escalones que permitan llegar hasta ahí? La evolución es un proceso natural de descendencia en el que se
producen modificaciones, tanto de rasgos físicos como mentales. Cuanto más menospreciamos la inteligencia
animal, más estamos pidiendo a la ciencia que tenga fe en los milagros al hablar de la mente humana.

Del texto se infiere que, si queremos mejorar nuestra comprensión de la mente humana, entonces:

se deben revalorar todos los aportes de Aristóteles a las ciencias biológicas.

la ciencia debe rechazar cualquier tipo de interpretación antropomorfista

es preciso asumir la idea de la continuidad entre animales y hombr/es.

hay que admitir que la capacidad de raciocinio es exclusiva de los humanos


El término antropomorfismo, que refiere a la forma humana, procede del filósofo griegoJenófanes, que
12 protestó en el siglo v antes de Cristo contra la poesía de Homero porque describía a los dioses como si tuvieron
aspecto humano. Jenófanes se burló de esa suposición, y dijo que, si los caballos tuvieran manos, “dibujarían a
sus dioses con forma de caballos”. Hoy en día, la palabr/a tiene un significado más amplio, y suele utilizarse para
criticar la atribución de rasgos y experiencias de los humanos a otras especies. Por ejemplo, cuando se atribuye la
capacidad de razonar a los animales se considera como un retorno hacia el antropomorfismo.

En la antigüedad, fue Aristóteles quien colocó a todas las criaturas vivas en una escala natural vertical, que
bajaba desde los seres humanos hasta los moluscos, pasando por los demás mamíferos, las aves, los peces y los
insectos. Pero hoy sabemos que no se trata de una escala, sino de una enorme pluralidad de sistemas cognitivos
con muchos picos de especialización. Nuestros cerebr/os tienen la misma estructura básica que los de otros
mamíferos: las mismas partes, los mismos neurotransmisores. Por eso, la ciencia actual parte muchas veces de la
hipótesis de que hay una continuidad entre los seres humanos y los animales. Lo importante es que el
antropomorfismo no es tan malo como se piensa.

En el caso de especies como los monos, el antropomorfismo es una opción lógica. Durante demasiado tiempo
hemos dejado que el intelecto humano flotara en un espacio evolutivo vacío. ¿Cómo pudo llegar nuestra especie
a la planificación, empatía, conciencia y demás, si formamos parte de un mundo natural en el que no existen
unos escalones que permitan llegar hasta ahí? La evolución es un proceso natural de descendencia en el que se
producen modificaciones, tanto de rasgos físicos como mentales. Cuanto más menospreciamos la inteligencia
animal, más estamos pidiendo a la ciencia que tenga fe en los milagros al hablar de la mente humana.

Si los monos hubieran desarrollado una mayor capacidad para razonar que los humanos, entonces
probablemente:

la idea de una escala natural tomaría al ser humano como su cima

los simios dibujarían a sus dioses de acuerdo a su propia imagen

los cerebr/os de humanos y simios serían absolutamente diferentes

habr/ía una suerte de primatomorfismo como hipótesis explicativa.


Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de
13 Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a
esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante,
particularmente en el convento de Los Abr/ojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su
eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponía a sacrificarlo
ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su
destino, de sí mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó
algo. Dijo algunas palabr/as que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su
talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba
un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y
salvar la vida. -Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas, lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un
pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después el corazón de Fray Bartolomé
Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobr/e la piedra de los sacrificios (br/illante bajo la opaca luz de un sol
eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una las infinitas
fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían
previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

(El eclipse - Augusto Monterroso)

La teoría de Aristóteles respecto a la teoría de los astrónomos mayas.

Alcanzó mayor precisión científica

Tuvo menor trascendencia teórica

Logró expandirse por la escritura alfabética

Propició el origen del pensamiento filosófico


Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de
14 Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a
esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante,
particularmente en el convento de Los Abr/ojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su
eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponía a sacrificarlo
ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su
destino, de sí mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó
algo. Dijo algunas palabr/as que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su
talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba
un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y
salvar la vida. -Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas, lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un
pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después el corazón de Fray Bartolomé
Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobr/e la piedra de los sacrificios (br/illante bajo la opaca luz de un sol
eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una las infinitas
fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían
previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

(El eclipse - Augusto Monterroso)

La palabr/a subr/ayada en "Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro
impasible" puede reemplazarse por:

Inexpresivo.

Impenetrable.

Impredecible.

Indeseable.
Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de
15 Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a
esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante,
particularmente en el convento de Los Abr/ojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su
eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponía a sacrificarlo
ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su
destino, de sí mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó
algo. Dijo algunas palabr/as que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su
talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba
un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y
salvar la vida. -Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas, lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un
pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después el corazón de Fray Bartolomé
Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobr/e la piedra de los sacrificios (br/illante bajo la opaca luz de un sol
eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una las infinitas
fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían
previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

(El eclipse - Augusto Monterroso)

Con respecto a los eclipses en el texto se produce una convergencia cultural entre:

El conocimiento ancestral indígena y el conocimiento aristotélico

Las prácticas religiosas y los rituales de muerte.

La incredulidad indígena y la arrogancia de la cultura europea.

El talento universal y la ignorancia de los indígenas.


Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de
16 Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a
esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante,
particularmente en el convento de Los Abr/ojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su
eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponía a sacrificarlo
ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su
destino, de sí mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó
algo. Dijo algunas palabr/as que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su
talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba
un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y
salvar la vida. -Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas, lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un
pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después el corazón de Fray Bartolomé
Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobr/e la piedra de los sacrificios (br/illante bajo la opaca luz de un sol
eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una las infinitas
fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían
previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

(El eclipse - Augusto Monterroso)

La ''piedra de los sacrificios'' mencionada en el texto corresponde a:

Una invención del narrador.

Un elemento sagrado

Una alucinación de Fray Bartolomé

Un elemento de la topografía.
Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de
17 Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a
esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante,
particularmente en el convento de Los Abr/ojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su
eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponía a sacrificarlo
ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su
destino, de sí mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó
algo. Dijo algunas palabr/as que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su
talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba
un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y
salvar la vida. -Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas, lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un
pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén. Dos horas después el corazón de Fray Bartolomé
Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobr/e la piedra de los sacrificios (br/illante bajo la opaca luz de un sol
eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una las infinitas
fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían
previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

(El eclipse - Augusto Monterroso)

La narración de Monterroso tiene como título ''El Eclipse'' porque:

Su interés es mostrar el momento en que ocurre un ecplise

Asocia el eclipse, como fenómeno natural, con su sentido cultural

Quiere resaltar el carácter mítico y religioso de los eclipses

Su propósito es explicar cómo influye un eclipse en la muerte de alguien


La filosofía no es ciencia. La ciencia no tiene por qué preocuparse de cuestiones de esencia y de origen. Tiene su
18 objeto; lo descompone, nos enseña la ley de su composición: nos permite, pues recomponerlo, fabr/icarlo y
utilizarlo. Pero la filosofía tampoco es arte Al arte no le importa la materia ni las leyes mecánicas de composición;
tampoco en el fondo le importa explicar la vida ni sus orígenes ni su intimo esfuerzo. El arte recoge en una
intuición de lo individual, inconsciente a veces y casi instintiva, el movimiento en lo inmóvil y la vida en lo
muerto. Pero la filosofía integra la ciencia y el arte en una intuición universal. La filosofía es la inteligencia al
servicio de la intuición. La filosofía es a un mismo tiempo vida y teoría El filósofo conoce e intuye; es corno el
obr/ero que simpatiza con la máquina y como el ingeniero que dibuja su esquema. Tiene de la realidad una idea,
pero trasciende a ésta y se compenetra con la realidad misma. La filosofía es. como decíamos, una experiencia
integral.

En relación a la filosofía, el autor busca determinar su

método

generalidad

cientificidad.

naturaleza.

La filosofía no es ciencia. La ciencia no tiene por qué preocuparse de cuestiones de esencia y de origen. Tiene su
19 objeto; lo descompone, nos enseña la ley de su composición: nos permite, pues recomponerlo, fabr/icarlo y
utilizarlo. Pero la filosofía tampoco es arte Al arte no le importa la materia ni las leyes mecánicas de composición;
tampoco en el fondo le importa explicar la vida ni sus orígenes ni su intimo esfuerzo. El arte recoge en una
intuición de lo individual, inconsciente a veces y casi instintiva, el movimiento en lo inmóvil y la vida en lo
muerto. Pero la filosofía integra la ciencia y el arte en una intuición universal. La filosofía es la inteligencia al
servicio de la intuición. La filosofía es a un mismo tiempo vida y teoría El filósofo conoce e intuye; es corno el
obr/ero que simpatiza con la máquina y como el ingeniero que dibuja su esquema. Tiene de la realidad una idea,
pero trasciende a ésta y se compenetra con la realidad misma. La filosofía es. como decíamos, una experiencia
integral.

El término LEY se refiere al concepto de

ciencia.

Técnica

Arte

Filosofía
La filosofía no es ciencia. La ciencia no tiene por qué preocuparse de cuestiones de esencia y de origen. Tiene su
20 objeto; lo descompone, nos enseña la ley de su composición: nos permite, pues recomponerlo, fabr/icarlo y
utilizarlo. Pero la filosofía tampoco es arte Al arte no le importa la materia ni las leyes mecánicas de composición;
tampoco en el fondo le importa explicar la vida ni sus orígenes ni su intimo esfuerzo. El arte recoge en una
intuición de lo individual, inconsciente a veces y casi instintiva, el movimiento en lo inmóvil y la vida en lo
muerto. Pero la filosofía integra la ciencia y el arte en una intuición universal. La filosofía es la inteligencia al
servicio de la intuición. La filosofía es a un mismo tiempo vida y teoría El filósofo conoce e intuye; es corno el
obr/ero que simpatiza con la máquina y como el ingeniero que dibuja su esquema. Tiene de la realidad una idea,
pero trasciende a ésta y se compenetra con la realidad misma. La filosofía es. como decíamos, una experiencia
integral.

De acuerdo con el texto, una característica distintiva de la filosofía es ser ...

analítica

Intuitiva

Instintiva

Totalizadora

La filosofía no es ciencia. La ciencia no tiene por qué preocuparse de cuestiones de esencia y de origen. Tiene su
21 objeto; lo descompone, nos enseña la ley de su composición: nos permite, pues recomponerlo, fabr/icarlo y
utilizarlo. Pero la filosofía tampoco es arte Al arte no le importa la materia ni las leyes mecánicas de composición;
tampoco en el fondo le importa explicar la vida ni sus orígenes ni su intimo esfuerzo. El arte recoge en una
intuición de lo individual, inconsciente a veces y casi instintiva, el movimiento en lo inmóvil y la vida en lo
muerto. Pero la filosofía integra la ciencia y el arte en una intuición universal. La filosofía es la inteligencia al
servicio de la intuición. La filosofía es a un mismo tiempo vida y teoría El filósofo conoce e intuye; es corno el
obr/ero que simpatiza con la máquina y como el ingeniero que dibuja su esquema. Tiene de la realidad una idea,
pero trasciende a ésta y se compenetra con la realidad misma. La filosofía es. como decíamos, una experiencia
integral

Se puede colegir que el arte tiene afinidad con la filosofía en razón de

la experiencia

La realidad

Lo individual

La intuición
SUSANITA: No quiero ser mala, pero los ancianos son una carga para la familia y el Estado. El envejecimiento en
22 el ser humano implica cambios biológicos degenerativos que llevan a la pérdida de muchas capacidades
corporales de forma paulatina. Por eso, los viejos no trabajan y dejan de ser agentes productivos para la familia y
el Estado, los que no tienen más remedio que encargarse de su manutención y cuidado.

MAFALDA: Esa visión tan negativa de la vejez que tienes es característica de nuestra sociedad occidental y
capitalista. Las personas no solo valen porque sean agentes productivos. En otras culturas, diferentes a la
occidental, el anciano es vista con gran veneración por su sabiduría y por cumplir funciones importantes para la
familia y el Estado. Además, todos finalmente un día vamos a envejecer y no nos gustaría Ser vistos como una
carga.

¿Qué frase sintetiza mejor el argumento de Susanita?

El Estado debe encargarse del cuidado y la manutención de la población de edad avanzada

Los ancianos son cargosos, por lo que necesariamente la familia debe hacerse cargo de ellos

La vejez acarrea la pérdida de capacidades corporales y hasta psicológicas

Los ancianos dejan de ser agentes productivos y se convierten en una carga para la familia y el Estado

SUSANITA: No quiero ser mala, pero los ancianos son una carga para la familia y el Estado. El envejecimiento en
23 el ser humano implica cambios biológicos degenerativos que llevan a la pérdida de muchas capacidades
corporales de forma paulatina. Por eso, los viejos no trabajan y dejan de ser agentes productivos para la familia y
el Estado, los que no tienen más remedio que encargarse de su manutención y cuidado.

MAFALDA: Esa visión tan negativa de la vejez que tienes es característica de nuestra sociedad occidental y
capitalista. Las personas no solo valen porque sean agentes productivos. En otras culturas, diferentes a la
occidental, el anciano es vista con gran veneración por su sabiduría y por cumplir funciones importantes para la
familia y el Estado. Además, todos finalmente un día vamos a envejecer y no nos gustaría Ser vistos como una
carga.

¿Cuál es el punto de controversia entre Mafalda y Susanita?

Sobr/e el trato que debe prodigarse a los ancianos

Si los ancianos pueden o no seguir trabajando

Si los ancianos deben ser o no venerados como antes

Si los ancianos deben ser valorados por lo que son o por lo que producen
SUSANITA: No quiero ser mala, pero los ancianos son una carga para la familia y el Estado. El envejecimiento en
24 el ser humano implica cambios biológicos degenerativos que llevan a la pérdida de muchas capacidades
corporales de forma paulatina. Por eso, los viejos no trabajan y dejan de ser agentes productivos para la familia y
el Estado, los que no tienen más remedio que encargarse de su manutención y cuidado.

MAFALDA: Esa visión tan negativa de la vejez que tienes es característica de nuestra sociedad occidental y
capitalista. Las personas no solo valen porque sean agentes productivos. En otras culturas, diferentes a la
occidental, el anciano es vista con gran veneración por su sabiduría y por cumplir funciones importantes para la
familia y el Estado. Además, todos finalmente un día vamos a envejecer y no nos gustaría Ser vistos como una
carga.

¿Qué premisa, de ser cierta, reforzaría la postura de Susanita?

Los censos de las últimas décadas revelan que la población de los países desarrollados es mayoritariamente
anciana

Recientes estudios precisan que las personas ancianas pueden continuar trabajando

Las familias y los Estados tienen como un rubr/o de cuantioso gasto en su presupuesto el sostenimiento de los
ancianos

En los Estados subdesarrollados las pensiones destinadas a los jubilados son extremadamente bajas

SUSANITA: No quiero ser mala, pero los ancianos son una carga para la familia y el Estado. El envejecimiento en
25 el ser humano implica cambios biológicos degenerativos que llevan a la pérdida de muchas capacidades
corporales de forma paulatina. Por eso, los viejos no trabajan y dejan de ser agentes productivos para la familia y
el Estado, los que no tienen más remedio que encargarse de su manutención y cuidado.

MAFALDA: Esa visión tan negativa de la vejez que tienes es característica de nuestra sociedad occidental y
capitalista. Las personas no solo valen porque sean agentes productivos. En otras culturas, diferentes a la
occidental, el anciano es vista con gran veneración por su sabiduría y por cumplir funciones importantes para la
familia y el Estado. Además, todos finalmente un día vamos a envejecer y no nos gustaría Ser vistos como una
carga.

¿Qué tono describe mejor lo que afirma Mafalda?

Molesto

Confrontador

Agresivo

Crítico.

También podría gustarte