SEGUNDO PARCIAL
HISTORIA DE LAS
RELACIONES
INTERNACIONALES
GUERRA NUCLEAR
Sin lugar a duda, la Guerra Fría se caracterizó por una simple palabra: Disuasión. La disuasión es una
herramienta muy útil que usa un actor para evitar que otro actor cometa una acción que será perjudicial y
que afectará los intereses de los primero. Para lograr esto, se amenaza con infligir daños irreparables, sí que
el segundo actor procediese con el curso de acción que le es intolerable para el primero ¿A través de que
medios el actor puede disuadir? En el caso de la guerra fría, las dos potencias que se enfrentaban usaron un
medio de disuasión y poder fundamental: La capacidad nuclear.
Tanto Estados Unidos como la URSS, potencias que se enfrentaron y dividieron al orden internacional en
un mundo bipolar, se centraron en tener acciones potenciales en el terreno del desarrollo nuclear,
invirtiendo gran parte de sus recursos en esta herramienta para asegurarse una supremacía internacional.
¿Pero cuál de las dos potencias demostrará una acción nuclear potencial más fuerte y creíble? A lo largo
de este ensayo, se analizará la capacidad nuclear de ambas potencias, la guerra latente que mantuvo en vela
al mundo y como ambas potencias demostraron la adquisición del recurso más importante: EL PODER.
ORIGEN
Como se analizará, la carrera nuclear fue uno de los sucesos más importantes del siglo XX, que dará origen
a una nueva herramienta para adquirir poder y dominar al enemigo.
La carrera nuclear comienza con el proyecto Manhattan, que fue un plan secreto que llevo a cabo los
Estados Únicos durante la Segunda Guerra Mundial, donde su objetivo era la creación de una bomba
atómica para ponerle fin a la guerra y demostrar quien dominaba el orden internacional. Así fue como, con
ayuda de grandes científicos, se logró avances físicos significativos que concluyeron con la creación de la
primera bomba atómica. Pero otra de las razones que motivo a la creación de este recurso de poder era el
temor a que la Alemania nazi estuviera desarrollando su propia bomba atómica y culminara en
consecuencias catastróficas para Estados Unidos y el mundo en general. Sin embargo, cuando el proyecto
Manhattan comenzó sus investigaciones en algunos territorios estratégicos, el programa alemán ya había
sido finalizado, por la incapacidad de los científicos de crear la bomba a tiempo.
Aun así, el proyecto Manhattan continuó y se concretó con éxito, ya que, en 1945, y con una prueba exitosa
en Nuevo México, el gobierno de los Estados Unidos decidió lanzar 2 de estas bombas que había estado
desarrollando por 3 años, el 6 y el 9 de agosto respectivamente, sobre las ciudades japonesas de Hiroshima
y Nagasaki. Las bombas causaron la destrucción completa de estas 2 ciudades y la muerte de 200.000
personas, entre consecuencias ambientales, sanitarias y psicológicas, obligando a Japón a rendirse 1 mes
después de los lanzamientos y poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial. Sin lugar a duda, estos dos
sucesos dieron origen a la carrera nuclear y determinaron algo sumamente importante: La capacidad de
destrucción masiva.
LA UNION SOVIETICA NO SE QUERIA QUEDAR ATRÁS
La Unión Soviética, que en ese momento era liderada por Stalin, tomaron noción de la importancia que era
poseer uno de estos artefactos para poder equilibrar el orden y el poderío a través de su armamento, poder
competir con Estados Unidos y evitar dar la imagen de ser inferior a ellos nuclearmente, para así demostrar
la supremacía del comunismo en el sistema Internacional. Por ende, el líder ordena la aceleración del
programa nuclear soviético. Para esto, el espionaje y la información pasaron a ser un recurso clave y
decisorio dentro del conflicto.
Esto genero un quiebre y una competencia constante entre quienes poseían o no la información para
construir la bomba atómica. Por un lado, dentro de la Casa Blanca creían que eran los únicos capaces de
crear armamento nuclear debido a que las demás potencias no podían competir con esta, ya sea por no tener
la capacidad económica, de inteligencia, de recursos, etc.
Todo esto cambia en el 1949, cuando la Unión Soviética consigue hacer explotar su primera bomba atómica
llamada la RDS–1, pero ¿cómo lo habían conseguido? Como bien se ha dicho, la información era algo
esencial, por lo que la creación de esta se consiguió mediante un espía de origen alemán, Klaus Fuchs, un
hombre que además de participar dentro del “Proyecto Manhattan”, participó en “Tube Alloys”, el proyecto
británico de investigación de armamento nuclear, lo que logró que pudiera comenzar a transmitirle
información confidencial a la URSS, ya que en sus propias palabras el hombre creía que “era injusto que no
lo supiesen” y no pudieran desarrollar tecnologías nucleares.
LA BOMBA H
Como era de esperarse, la aparición de la RDS–1 había generado un impacto muy fuerte en Estados Unidos,
ya que se esperaba que la bomba atómica les diera una superioridad militar súbita sobre el resto por un
tiempo. Por esto mismo, la potencia capitalista comienza de inmediato con la creación de un arma nuclear
superadora, creando la bomba H. Esta consistía en hacer estallar una bomba de fisión para lograr
comprimir el material termonuclear y lograr la fusión nuclear, con una capacidad infinitamente mayor a las
anteriores bombas creadas. Entonces, en 1952 Estados Unidos, de la mano del matemático polaco Ullam,
logra detonar la primera bomba de hidrogeno sobre el atolón de Eniwetok. Pero, lamentablemente para la
Casa Blanca, la dominancia y preponderancia nuclear no duraría mucho, porque tan solo un año después la
URSS detonaría su propia bomba H. Sin lugar a duda, había una doctrina marcada, la llamada Mutua
Destrucción Asegurada (MDA), lo que significaba que la carrera nuclear no tenía vuelta atrás y que ambas
potencias destinarían los recursos que fueran necesarios para poder aniquilar al adversario (Romero &
Calvo, 2001, p. 465).
En la primera mitad de la década de 1950, la balanza en cuanto a supremacía nuclear se inclinaba
claramente a favor de Estados Unidos, ya que, aunque había perdido su monopolio nuclear en 1949 desde
que la Unión Soviética creó la RDS-1, parecía estar siempre un paso por delante de sus rivales (Fuentes &
La Parra, 2001, cap. 9). Hasta el año 1964 solo 5 países poseían armamento nuclear, estos eran las
potencias dominantes, como Estados Unidos, la URSS, Francia, China y UK. La capacidad nuclear se
volvió una obsesión para ambas potencias, ya que entendían que su credibilidad ante el mundo dependía de
este recurso de poder. Militarmente, las armas nucleares adquirieron un carácter igualador que impedía a
cualquier potencia iniciar una guerra contra la otra, sobre todo desde que su número y prestaciones
garantizaron la destrucción mutua asegurada, y a su vez resultó en un dilema de la seguridad, ya que
desarrollar supremacía en los recursos de poder provocaba que el otro actor se sienta inseguro y acumule
los mismos recursos, lo que terminaba en un espiral o ciclo interminable
Aun así, aunque no se sabe con seguridad el número exacto de bombas nucleares acumuladas ya que se
mantenía como un secreto de Estado, especialmente en una época donde el espionaje era moneda común, se
estima que ambas partes acumularon el número de ojivas nucleares hasta que cada bando tuvo alrededor de
15 mil, suficientes para destruir el mundo varias veces.
Lo más impactante de los datos, es que, por primera vez en la historia humana, la idea de llevar a una
devastación absoluta del enemigo y de la humanidad fue una posibilidad en la mente de las personas que
presenciaron este periodo de conflicto. Así también, hubo que crear nuevos conceptos, teorías, tácticas y
estrategias para esta arma y recurso de poder totalmente distinto, así como formar expertos que supieran
manejarlas, que pudieran desplegar y atender eficientemente los nuevos sistemas de control, de
comunicación e inteligencia, lo que estimuló el desarrollo de numerosas invenciones (Fuentes & La Parra,
2001, cap. 9).
Actualmente, existen 4 países más que se han sumado a los anteriores dentro de las listas de dominación
nuclear y tecnológica, estos son los estados de Israel, Corea del Norte, Pakistán e India. En total se estiman
alrededor de 12000 ojivas nucleares y que al menos el 30% de estas están activas, lo que demuestra como
este periodo de la historia marcó un antes y un después en el desarrollo de este nuevo recurso para hacer la
guerra y dominar al enemigo.
Pero ahora, se analizará uno de los sucesos y puntos más altos de expectación, que mantuvo en vilo al
mundo ante la posibilidad de un posible conflicto nuclear a nivel mundial.
CRISIS DE LOS MISILES
La Crisis de los Misiles Cubanos fue uno de los momentos más tensos de la Guerra Fría y una de las
situaciones más peligrosas dentro de la historia de las relaciones internacionales.
Analizando el contexto, para el año 1962, Estados Unidos y la Unión Soviética estaban inmersos en la
Guerra Fría, confrontación ideológica y militar sin enfrentamiento directo, pero con una fuerte competencia
por la influencia global. En Cuba gobernaba el régimen comunista, liderado por Fidel Castro, quien había
llegado al poder luego del derrocamiento del régimen de Fulgencio Batista, quien había sido simpatizante
de la potencia capitalista y levantó aún más enemistades entre las potencias dominantes, que veían a Cuba
como una zona de conflicto ideológico.
Como es de esperar, al ser un régimen comunista, Castro tenía el apoyo del gobierno soviético, hecho que
no era para nada ameno para los Estados Unidos, dada la cercanía de la isla cubana a su territorio.
Hubo 2 detonantes que generaron la crisis de los misiles cubanos: la invasión estadounidense a la Bahía
de Cochinos en abril de 1961, la cual tenía como objetivo derrocar el régimen de Fidel Castro, y la
colocación de misiles estadounidenses en Turquía, los cuales eran una amenaza para la URSS, por lo
tanto, en respuesta a esto, Nikita Jrushchov, el líder soviético, decidió instalar misiles nucleares en Cuba
para disuadir a Estados Unidos de futuras invasiones y equilibrar el balance de poder.
En octubre de 1962, por medio de aviones espía, Estados Unidos recibe la noticia de la presencia de los
misiles en Cuba, a lo que el presidente John Fitzgerald Kennedy decidió responder con un bloqueo naval a
la isla, con el fin de exigir que se retiren los misiles y advirtiendo al mundo entero que cualquier posible
ataque que reciba su país proveniente de Cuba, seria tomado como una declaración de guerra por parte de la
URSS. Por eso, durante gran parte de ese octubre de 1962 el mundo estuvo en vilo ante una posible nueva
guerra, pero gracias a las negociaciones secretas llevadas a cabo entre ambos líderes de estado se pudo
evitar lo peor.
Aun así y por el bien de la paz internacional, ambas potencias llegaron a un acuerdo en el que la Unión
Soviética retiraba los misiles a cambio de que Estados Unidos no vuelva a invadir Cuba y que retire los
misiles de Turquía.
Ante la gran escalada del conflicto, los 2 países generaron una línea directa de comunicación, a la cual se la
llamo “teléfono rojo”, este se utilizaría con el fin de evitar futuros malentendidos que pudieran
desencadenar una guerra nuclear. Ambas potencias habían visto de cerca una guerra nuclear luego de este
suceso, por lo que Estados Unidos decidió adoptar una nueva doctrina estratégica, basada en 1) la creación
de 16 divisiones de combate terrestre, 2) disponer de Misiles Balísticos Intercontinentales, bombarderos
estratégicos y submarinos portadores de misiles nucleares, pero también de 3) crear un clima de
entendimiento con la URSS. Por su lado, y para evitar quedarse atrás en la carrera nuclear, la potencia
comunista incrementó sus arsenales nucleares hasta alcanzar nuevamente una igualdad o paridad con el
adversario en 1972, por lo que la preparación y desarrollo de una guerra estaba equilibrada entre ambas.
Así también, la crisis de los misiles no solo incrementó la inseguridad de las potencias en cuanto a
desarrollo nuclear y un temor a la Mutua Destrucción Asegurada, sino también demostró la necesidad de
mediar estos recursos de poder y evitar una escalada de conflicto violento, lo que permitió un periodo de
coexistencia pacífica. Es más, la paridad nuclear fomento un conflicto estable, ya que debido a la
imposibilidad de conocer cuantos bombas nucleares y armamento tenía exactamente el oponente, el
incremento comenzó a ser hiperbólico o exagerado, lo que hizo a los Estados tomar conciencia de la
importancia de adquirir únicamente los recursos necesarios y suficientes para disuadir al enemigo, ya que
requería un desgaste económico enorme (Fuentes & La Parra, 2001, cap. 9).
Para ello, lograron acuerdos de medidas de confianza, desarme y limitación y reducción de armamentos,
como los SALT I y II, conversaciones sobre Limitación de Armas Estratégicas, 1972 y 1979
respectivamente, y a nivel europeo en la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa, en 1973-
1990. También, treinta y cinco países –incluidos los EEUU y la URSS– firmaron en 1975 un acta final que
supuso la aceleración de estos procesos. Y por último y en respuesta los peligros que suponía una guerra
nuclear y violenta directa, Estados Unidos, la Unión Soviética y Reino Unido negociaron un Tratado de No
Proliferación Nuclear (NPT) y lo propusieron para la firma en 1968. Justamente, este tratado establecía
prevenir toda futura propagación de armas nucleares y que los estados carentes de recursos nucleares
pudieran recibir asistencia de los estados con armas nucleares para la utilización pacífica de esta, siempre y
cuando aceptaran la salvaguarda de garantizar que sus programas nucleares serían destinados a iniciativas
exclusivamente no-militares (Kissinger, 2013, cap. 9)
Como se ve, los tratados, mediaciones, diplomacia y la disminución de la acumulación de ojivas nucleares
fue uno de los temas que los Estados consideraron y antepusieron en su agenda internacional, ya que
entendían que el solo detenimiento de una de las tantas herramientas nucleares que habían estado
desarrollando llevaría a una escalada del conflicto nuclear, donde las consecuencias mundiales
catastróficas. ¿Cuáles podrían haber sido las consecuencias de la detonación de las bombas?
CONSECUENCIAS DE UNA GUERRA NUCLEAR
Las explosiones nucleares causarían una catástrofe humanitaria y la aniquilación de millones de personas
por la onda expansiva, el calor extremo y la radiación directa. Así también, ciudades enteras, edificios,
hospitales, carreteras, servicios indispensables y demás infraestructura quedarían en destrucción total. Una
de las consecuencias más significativas sería la liberación de radiación, dando como resultado el
envenenamiento y contaminación radiactiva, con efectos físicos para los sobrevivientes como quemaduras
graves, enfermedades agudas por radiación y al tiempo, la muerte. Todo esto a su vez, generaría efectos a
niveles psicológicos y emocionales para los que logren sobrevivir, ya que, debido a las crisis sanitarias por
destrucciones, surgirían problemas de salud mental y traumas psicológicos como trastornos de estrés
postraumático, incrementando terriblemente las consecuencias de esta catástrofe.
Las explosiones generarían incendios masivos, daños térmicos y sísmicos, empeorando aún más la
destrucción. El humo y el polvo en la atmósfera reduciría la luz solar, afectando la fotosíntesis y la
agricultura, lo que llevaría a una crisis alimentaria debido a la destrucción de cultivos y la caída de las
temperaturas causando hambrunas masivas y desnutrición. Como es de esperarse, la devastación seria tal
que habría una movilización masiva de personas, obligando a millones de personas a desplazarse, creando
crisis de refugiados y tensión en áreas no afectadas. Otra consecuencia significativa sería a niveles
económicos, donde el sistema colapsaría debido a las grandes pérdidas de infraestructuras, interrupción del
comercio y pérdida de capital humano.
Sin lugar a duda, las consecuencias serían tales que la humanidad nunca podría volver a ser la misma.
FIN DE LA GUERRA FRIA Y DE LA CARRERA NUCLEAR
La Guerra Fría finalizó con la crisis del socialismo y la caída del Muro de Berlín en 1989 que simbolizo el
colapso de la división Este-Oeste y la desintegración de la Unión Soviética. En diciembre de 1991 se
disolvió la Unión Soviética, lo que llevó a la independencia de 15 países, pero así también la necesidad de
un dialogo y cooperación con el Occidente. Desde entonces, Estados Unidos resultó vencedor y se convirtió
en la potencia dominante del sistema Internacional. Con el fin de la Guerra Fría se redujeron las tensiones
internacionales y los peligros de posibles ataques bélicos de grandes magnitudes. Luego de la guerra
nuclear se llevarían a cabo transformaciones sociales y políticas, lo que desencadenaría un nuevo legado
histórico y cultural e internacional, ya que nuevamente el mundo estaba reestructurando su equilibrio.
CONCLUSION
Como se ha analizado, la Guerra Nuclear fue una amenaza global que nunca estalló gracias a los esfuerzos
diplomáticos, de negociación y de comunicación entre las dos superpotencias mundiales. Aun así, aunque el
riesgo de un conflicto nuclear ha disminuido desde el fin de la guerra fría, sigue siendo una amenaza debido
a varios factores, como la proliferación de armas nucleares en más Estados, por la modernización de
arsenales, los avances tecnológicos diarios, los grupos terroristas que tienen acceso a esta herramienta,
conflictos regionales que pueden darle uso, entre otros, por lo que el peligro de una guerra nuclear no se ha
eliminado por completo. Por eso, es de consideración crucial el seguir trabajando en la no proliferación
nuclear y la comunicación entre países para evitar cualquier posible conflicto nuclear en el futuro, ya que, si
llegase a concretarse, puede dejar una profunda huella en la humanidad imborrable. La importancia de la
mediación y la resolución de los conflictos por medios pacíficos es un elemento evidente y significativo
para resolver tensiones internacionales, así también la interdependencia global y cooperación entre países,
ya que la seguridad de un Estado o actor influyente está ligado al mundo entero. En conclusión, la
humanidad y los grandes lideres mundiales deben buscar, por sobre todas las cosas, no solamente aumentar
su poder a través de ostentosos recursos nucleares, militares y tecnológicos, sino también deben buscar y
garantizar un futuro seguro y libre de amenazas nucleares que puedan poner en peligro el orden y la paz
internacional.
BIBLIOGRAFÍA
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PRIMERA GUERRA MUNDIAL AL ATAQUE A LAS TORRES GEMELAS. España, Editorial
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Martínez, Antonio, Romero, José, Calvo, José Luis (2001). Enciclopedia del arte de la guerra.
Barcelona, Editorial Planeta.