Titulo: "Http://biblioteca - Clacso.edu - Ar/clacso/gt/20160222042612/13.pdf"
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de México
O, María Eugenia de la - Autor/a; Autor(es)
Trabajo, empleo, calificaciones profesionales, relaciones de trabajo e identidades En:
laborales. Vol. II
Buenos Aires Lugar
CLACSO Editorial/Editor
2009 Fecha
Colección
Globalización; Maquiladoras; Trabajo; Mujeres; Género; México; Temas
Capítulo de Libro Tipo de documento
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Reconocimiento-No Comercial-Sin Derivadas CC BY-NC-ND Licencia
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formas de organización sindical, fueron algunos de los temas abor- en las ciudades de Tijuana, Ciudad Juárez, Matamoros, Mexicali y
dados sobre dicho fenómeno. Nogales, en las que regían programas de desarrollo industrial fron-
En el presente texto nos centramos en la compleja relación terizo y se gozaba de un régimen arancelario y fiscal especial.
que existe entre las maquiladoras, el trabajo y las mujeres, la que El crecimiento de esta industria dependió en gran medida de
permite mostrar la realidad laboral de éstas, y su necesidad de reco- los ciclos de la economía estadounidense, especialmente entre 1975
nocimiento como seres sexuados en el mundo del trabajo. Para ello, y 1976, cuando la recesión provocó la reducción de jornadas de tra-
se revisaron algunos de los principales materiales académicos e ins- bajo, la suspensión temporal de trabajadores y el cierre definitivo
titucionales más difundidos en los últimos años en México. No obs- de varias empresas en la frontera norte. No fue sino hasta 1983,
tante, uno de los principales retos en este estudio, fue la confluencia cuando esta actividad logró reactivarse gracias a los ajustes a la ley
de otros estudios sobre la mujer en la maquiladora con las incipien- de inversión extranjera y a una política centrada en la promoción
tes perspectivas de género, así como de diferentes disciplinas acadé- del sector exportador en el país.
micas con organizaciones no gubernamentales y activistas. En sus primeros años estas fábricas se caracterizaron por el
Lo que sigue en este trabajo son algunas breves reflexiones uso intensivo de la fuerza de trabajo en actividades de ensamble,
sobre la naturaleza y la construcción del significado del trabajo atendiendo al esquema de ventajas comparativas en cuanto a la
de la mujer en la industria maquiladora, utilizando algunos de los abundancia y bajo costo de la fuerza laboral, empleando especial-
principales estudios realizados entre 1970 y 2000. En la primera mente a mujeres jóvenes. Sus vínculos productivos con empresas
parte se aborda brevemente las condiciones de surgimiento de la locales fueron escasos, con niveles tecnológicos atrasados y poca
maquiladora en México y su impacto en el empleo femenino, lo que formación de los obreros (Carrillo y Hernández, 1985; Fernández-
permite contextualizar el tema del artículo. En la segunda parte, Kelly, 1983; Gambrill, 1981).
se analizan las influencias teóricas en los estudios realizados en Para fines de los años ochenta, el gobierno mexicano amplió
México sobre las mujeres en las maquiladoras, así como el ordena- la gama de programas que permitían actividades exportadoras,
miento de las dimensiones más importantes en el conjunto de los diversificando las formas legales3 para la inversión transnacional.
estudios revisados. Además, se observó el uso de tecnologías de punta y procesos au-
tomatizados en algunas plantas asociadas con firmas líderes en el
Las maquiladoras en México nivel mundial, aunque predominaron los procesos de ensamble in-
Las maquiladoras surgieron en 1965 como parte de un proyecto tensivos en fuerza de trabajo; lo que abrió la posibilidad de recurrir
alternativo de industrialización para las ciudades de la frontera a trabajadores en condiciones flexibles y en un contexto de alta des-
mexicana con Estados Unidos, que se concretó legalmente en 1966 regulación laboral.
con el Programa de Industrialización Fronteriza1, cuya función era En este periodo se comenzó a observar la movilidad de las
proveer de empleo a cientos de trabajadores al finalizar el Progra- maquiladoras hacia diversas ciudades, debido a la modificación de
ma de Braceros con Estados Unidos. Las primeras maquiladoras se los programas exportadores por parte del gobierno. Esto permitió
establecieron bajo el sistema de Zona Libre y Franjas Fronterizas2 que las plantas ensambladoras se ubicaran en casi cualquier parte
del país, en donde hubiera ventajas competitivas salariales e infraes-
tructura industrial que permitieran diversificar las estrategias cor-
1 El Programa de Industrialización Fronteriza tuvo vigencia hasta 1970 y, porativas de las transnacionales.
al año siguiente, inició el Programa de la Franja Fronteriza y de Zonas Li- Algunas maquiladoras se establecieron en comunidades ru-
bres, con el objeto de favorecer actividades comerciales en la frontera norte rales relativamente pequeñas y aisladas en ciudades del noroeste,
de México. Para lo cual se crearon centros comerciales y se promocionó la
industria local y el turismo, pero sobre todo, se apoyó a la industria maqui-
de Ciudad Juárez, la distancia se amplió a 70 kilómetros en 1987 (Barajas,
ladora.
1989).
2 La zona libre cubría la totalidad de la península de Baja California y el
3 Por ejemplo, el Programa de Fomento Integral de las Exportaciones (Pro-
extremo nor-occidental del estado de Sonora, en México. En tanto a la franja
fiex), el Programa de Importación Temporal para producir Artículos de Ex-
fronteriza se lo definió como el espacio delimitado por una línea de 20 kiló-
portación (Pitex) y el Programa de Apoyo a Empresas Altamente Exporta-
metros hacia el sur de Estados Unidos, solamente para el caso de la frontera
doras (Altex).
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norte y noreste de México, con la ventaja de contratar trabajadores respecto a las mujeres en casi todo el país, en los años ochenta y
locales exclusivos para estas empresas. Otras plantas se localizaron los años noventa. El tercer ciclo muestra un proceso de re-femini-
en ciudades medias y urbanas de esta misma región, aunque con zación del trabajo en las maquiladoras del centro y sur de México.
infraestructura industrial y perfiles laborales diversos. La movilidad Se podría hablar de un cuarto ciclo, producto de la desaceleración
de las maquiladoras hacia el centro del país definió un segundo eje económica de las maquiladoras en 2000, que significó la pérdida de
de actividades de ensamble en ciudades que se caracterizaron por puestos de trabajo para miles de mujeres. Entre 2000 y 2003 éstas
el declive de sus actividades económicas centrales; como el cultivo perdieron 122 mil puestos de trabajo, que equivalió a 21.2% del em-
de algodón o la extracción de recursos carboníferos, lo que permitió pleo en el nivel obrero, en tanto los varones perdieron 82 mil plazas,
contar con grandes contingentes sin empleo de la población. que equivalió a 17.6% del empleo obrero de la maquila.
La expansión de estas fábricas hacia áreas no fronterizas propició
patrones de especialización productiva en diversas ciudades, princi- Cuadro 1
palmente en actividades de confección y de electrónica, que aporta- Indice de masculinidad en la Industria Maquiladora de Exportación, 1975-2005**
ron la mayoría de los empleos de esta actividad en el nivel nacional,
con 73% y 54.3% de los establecimientos respectivamente (INEGI, Obreros Variación porcentual anual
1989). Total Na- Indice Mas-
Año Total Obreros
La importancia de la maquila en el empleo regional creció en cional* Hombres Mujeres culinidad
Nacional
los años noventa, ante la perspectiva de vender su producción en el Hombres Mujeres
mercado doméstico y continuar bajo un esquema de mano de obra 1975 67214 12575 45275 27.8:100 - - -
1980 119546 23140 78880 29.3:100 - - -
barata y estímulos fiscales de los gobiernos locales, lo que propició 1985 211968 53832 120042 44.8:100 - - -
el desplazamiento de las maquiladoras hacia el centro-occidente 1990 446436 140919 219439 64.2:100 - - -
y sur del país. Para enero de 2005 se calculaba que había más de 1995 648263 217557 314172 69.2:100 11.2 12.7 10.6
441.000 trabajadores de la maquila en ciudades no fronterizas, con 2000 1291232 468695 575706 81.4:100 12.9 14.8 12.1
2001 1198942 432340 524929 82.4:100 -7.1 -7.8 -9.0
predominio del empleo femenino en la industria de la confección y 2002 1071209 432340 524929 84.1:100 -10.7 -9.9 -11.8
del vestido (INEGI, 2005). 2003 1062105 386293 453767 85.1:100 -0.8 -0.8 -2.0
2004 1115230 409274 476992 85.8:100 5 5.9 5.1
2005** 167239 423814 496842 85.3:100 4.7 3.6 4.2
Las mujeres en la industria maquiladora de México
Cuando el programa maquilador se inició en la frontera norte de Fuente: INEGI, Estadísticas Económicas, Industria Maquiladora de Exportación, agosto de 1997. INEGI www.
México, se ofreció empleo a mujeres jóvenes, pero hoy en día, los [Link], octubre de 2004
hombres representan un importante contingente laboral en esta ac- *Incluye empleados y técnicos
**Cifras preliminares a partir del período julio de 2005
tividad. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía
e Informática, en febrero de 2006 se había contratado a un total
de personal de 1.176.155, del cual 424.660 eran obreros varones y Si bien el empleo en las maquiladoras de México se ha transforman-
499.061 eran mujeres en la misma posición. Lo cual indica la pro- do durante cuatro décadas, todo parece indicar que los cambios más
gresiva des-feminización del empleo desde que las maquiladoras se desfavorables los han experimentado las mujeres. Cuando las ensam-
instalaron en el país, si se considera que cambió la relación de 28 bladoras iniciaron actividades en la frontera norte del país, las muje-
hombres contratados por cada 100 mujeres en 1975 a 86 varones res constituyeron la fuerza de trabajo requerida por los empleadores,
por cada 100 mujeres en 2004. lo que contribuyó a la formación de un mercado de trabajo femini-
Al respecto, se podría identificar por lo menos tres ciclos del zado. Con el paso del tiempo, se observó una mayor especialización
empleo femenino en las maquiladoras. El primero, indica la pro- productiva en las empresas en contextos de crisis económica, lo que
pagación de empleos femeninos con bajas remuneraciones en la abrió el mercado de trabajo de las maquilas a los varones, afectando
frontera norte durante los años setenta y los años ochenta. El se- la ocupación de las mujeres al reorientarlas a segmentos laborales de
gundo, corresponde a la des-feminización del empleo en la maquila, menor remuneración. Recientemente, la expansión de actividades
al observarse mayor dinamismo en la contratación de varones con maquiladoras en el interior del país se asocio con el resurgimiento
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de patrones feminizados de trabajo en la maquila, aunque en nichos Cuatro décadas de estudio sobre las mujeres en
de menor oportunidad, como la confección. la maquiladora
Estos hechos dan como balance un largo proceso de segmen- El trabajo de la mujer en contextos de internacionalización produc-
tación ocupacional por género en las maquiladoras, en primer lugar, tiva logró visibilidad en las economías subordinadas, lo que generó
con respecto al tipo de oportunidades de trabajo para mujeres en com- interés entre los académicos por conocer este fenómeno, especial-
paración con los varones. Y, en segundo lugar, al tipo de garantías mente mediante estudios comparativos en diferentes zonas francas
laborales al que se enfrentan, debido a los nuevos esquemas de contra- del mundo. Uno de los supuestos con más peso fue la lenta confor-
tación, los cuales propician vulnerabilidad ocupacional al incremen- mación de una gran área de producción para la exportación, así
tarse los trabajos temporales, inestables y con menores beneficios. como de un proletariado periférico feminizado en numerosos países
De ser los trabajos de la maquila los únicos disponibles para como México. Bajo este enfoque, se buscó asociar con los procesos
las economías deprimidas, significaría que este tipo de condiciones de internacionalización productiva con el trabajo de las mujeres en
de trabajo podría extenderse al resto del mercado laboral en el país; empresas transnacionales situadas en economías en desarrollo (Sas-
lo cual muestra la necesidad de comprender lo que ocurre con los sen, 1998), además de evaluar los costos sociales para las mujeres,
miembros más vulnerables de la fuerza de trabajo en las maquilado- con respecto a sus oportunidades de trabajo en empleos vulnerables
ras. Se podría afirmar que cada vez más las los varones se colocan en y ofrecidos por empresas extranjeras orientas a la exportación. Lo
un plano de competencia abierta frente a las mujeres por conseguir que mostró la necesidad de entender la relación entre los cambios
trabajos en la industria maquiladora. Aunque con resultados y opor- económicos globales y la participación femenina.
tunidades desiguales, debido a las condiciones estructurales que im- Se puede identificar por lo menos tres ejes de análisis relevan-
pone la maquiladora en cuanto a políticas de contratación local y al tes desde esta perspectiva (Sassen, 1998). El primero corresponde a
deterioro generalizado de las condiciones de trabajo en el país. estudios realizados en los años sesenta y setenta, sobre el impacto
de las empresas extranjeras en países con producción doméstica y
Cuadro 2
economía de subsistencia; denunciando la desarticulación de estos
Ciclos de participación femenina y expansión territorial de la industria maquiladora
sistemas de economía tradicional frente al avance de la moderna
Regiones de Ciclos de participación femenina empresa capitalista. En este contexto a las mujeres se le reconoce
expansión de la Primer ciclo (1966- Segundo ciclo Tercer ciclo (1990- Cuarto ciclo 2000- un doble rol: como encargadas de la subsistencia de la fuerza de
industria maqui- 1980) (1980-1990) 2000) 2004 trabajo y como mano de obra barata para estas empresas (Boserup,
ladora 1970; Deere, 1976).
Región pionera de Propagación de Lenta Rápida Desaceleración Un segundo eje de estudios fue sobre los efectos de la inter-
la tradicición ma- empleos desfeminización desfeminización de la nacionalización de la producción en países no industrializados en
quiladora (Frontera femeninos desfemenización los años ochenta. Se analizaron los criterios de localización de estas
norte) empresas así como el tipo de trabajo que generaban, cuya base se
encontraba en el trabajo femenino barato, favoreciendo un patrón
Región en expan- Lenta Rápida Aumenta diferen-
de feminización del proletariado industrial en países pobres. Con
sión maquiladora desfeminización desfeminización cias entre estados
este supuesto se realizaron numerosos estudios sobre empresas
(Frontera noreste y con masculi-
transnacionales de la confección y de la electrónica en varios paí-
noroeste) nización y con
ses: se destacan los de Linda Lim (1980), Helen Safa (1981), Patricia
feminización
Fernández-Kelly (1980) y Saskia Sassen (1993) entre otros. De esta
forma, el trabajo de las mujeres jóvenes y pobres se convirtió en el
Región emergen- Nueva centro paradigmático de la movilidad del capital transnacional y del
te maquiladora feminización del significado del trabajo femenino.
(norte, occidente, trabajo En posteriores investigaciones se advirtió sobre la transfe-
centro y península rencia de habilidades y disposiciones femeninas reconocidas en el
de Yucatán) hogar hacia el trabajo en empresas multinacionales; con esta pers-
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pectiva, la “docilidad y la destreza” femeninas se convirtieron en mas más relevantes versan sobre las mujeres inmigrantes y el cam-
características necesarias para el trabajo “minucioso y repetitivo” bio en los modelos de género, la formación de hogares en comu-
del ensamble. Por el contrario, a los hombres se los reconoció como nidades transnacionales, la conformación de unidades domésticas
“no fiables” para el este tipo de trabajo, por lo que los estereotipos bajo procesos económicos globales, las nuevas representaciones de
del trabajo según género se erigieron en el telón de fondo para expli- género en el trabajo y las recientes formas de solidaridad interna-
car la presencia masiva de mujeres en industrias exportadoras del cional. Pero, ¿cómo han sido abordadas estas temáticas para el caso
tercer mundo (Salzinger, 1997). de las mujeres en las maquiladoras en México?
Finalmente, en un tercer eje de análisis se destaca el impacto
del capitalismo global en las sociedades locales, al vincular el papel Mujeres y maquiladoras en los años setenta: “muchas, bonitas y baratas”
de las ciudades globales en la incorporación del trabajo de mujeres Durante los años setenta y parte de los ochenta, la referencia para
pobres e inmigrantes en actividades transnacionales. En esta pers- explicar el trabajo de las mujeres en las maquiladoras fue el fenó-
pectiva, los sujetos en cuestión normalizaron su presencia como meno de la internacionalización de la producción. Algunas de las
parte del escenario global, al mismo tiempo que los trabajadores primeras investigaciones se basaron en el esquema de las ventajas
tradicionales de la gran industria comenzaron a des-estructurarse, comparativas al tratar de explicar el uso intensivo y extensivo de
dando paso a la formación de una clase inserta en ciudades globa- fuerza de trabajo femenina, caracterizada como “barata, abundante
les, compuesta por grandes cantidades de mujeres, jóvenes e inmi- y sin experiencia laboral”, aparentemente encarnado por las muje-
grantes (Saskia Sassen, 2000). res de la frontera norte de México (Rosado, 1976; Escamilla y Vi-
El feminismo postestructuralista disintió sobre la forma- gorito, 1977, Gambrill, 1981; Carrillo y Hernández, 1985; Iglesias,
ción de varias de las categorías en torno al género y al trabajo por 1985; Arenal; 1986; Lailson, 1988; Fernández Kelly, 1980 y 1983;
su uso acrítico y ahistórico (Scott, 1988; Baron, 1991;Selzinger, Barajas y Rodríguez, 1992).
1997), planteando la necesidad de investigar la forma en que se Esta discusión se dio en un contexto en el que las primeras
establecen las características de género en el ámbito del trabajo maquiladoras de la frontera norte se relacionaron con estrategias
mediante el análisis de narrativas populares, en las que se describe gubernamentales de generación de empleos para inmigrantes mexi-
y despliega imágenes sobre el trabajo de las mujeres “explotables” canos, debido a que con el término del Programa Bracero suscrito
(Selzinger, 1997). con Estados Unidos, se esperaba el retorno masivo de varones a esta
También se destaca el enfoque del nuevo feminismo4, en el región. Pero ocurrió el fenómeno inverso, es decir, las nuevas plazas
que se busca dimensionar los efectos culturales de la globalización generadas por las maquiladoras fueron ocupadas masivamente por
en las tradiciones previas del trabajo femenino5. Algunos de los te- mujeres; de esta forma, en varios estudios predominó la retórica
sobre el valor del trabajo femenino y la importancia del patriarcado
4 Bajo esta perspectiva destaca la posición del feminismo posmoderno y su para comprender la presencia femenina en las maquiladoras.
intento por integrar una crítica a la economía política y el propio posiciona- En este periodo predominaron investigaciones que buscaban
miento del investigador frente a los sujetos de estudio. Un ejemplo es el texto evaluar el tipo de trabajo que se ofrecía a las mujeres en las maqui-
de Ching Kwan Lee, In Gender and the South China Miracle: Two Worlds of ladoras, enfocándose sobre las condiciones salariales y de trabajo,
Factory Women, Berkeley, University of California Press, 1998. la calidad del empleo, la salud ocupacional y los primeros análisis
5 Un trabajo representativo es el de Aihwa Ong (1987), Spirits of Resistance sobre la sindicalización y la organización laboral, entre otros. Se
and Capitalist Discipline. Factory Women in Malaysa, State University of New recurrió principalmente a estudios de caso de sectores de la electró-
York Press, quien investigó la feminización de la industria transnacional y nica y de ciudades relevantes en la frontera norte (Murayama y Mu-
sus implicaciones en la lucha de los trabajadores de la periferia, afirmando ñoz, 1979; Fernández-Kelly, 1980 y 1983; Gambrill, 1981; Carrillo y
que el medio local está constituido por actores sin experiencia de relaciones Hernández, 1982 y 1985; Hernández, 1988; Barrera, 1990; Denman,
laborales en sectores de alta tecnología y que coexisten con sistemas cultu- 1991; Barajas y Rodríguez, 1992).
rales y valores nativos. Por lo que el significado del control del trabajo se ex-
Un enfoque relevante se refirió al patriarcado, entendido
tiende más alla del lugar de trabajo, hacia la vida comunitaria, con lo que la
resistencia de los trabajadores se vincula más con aspectos de género, clase
como la manifestación e institucionalización del dominio mascu-
y cultura local y no sólo con los patrones de movilidad económica. lino sobre las mujeres y su extensión a las relaciones de trabajo y a
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la sociedad en general. Sobre este supuesto se estudió la subordina- 1990). Asimismo, estas investigaciones permitieron identificar te-
ción de las mujeres en las fábricas y se analizó la valoración de su mas de fondo, como el uso de estereotipos de género en el trabajo,
trabajo, definido como descalificado frente a una mejor valoración la segregación ocupacional y los costos sociales para las mujeres en
del trabajo masculino (Tiano, 1990 y 1994). Al contrario, en otros empresas transnacionales. Aunque una limitación seria en algunas
estudios se planteó que la inserción de las mujeres al trabajo en la de estas propuestas radicó en basar sus análisis casi exclusivamente
maquila favorecía su liberación de hogares patriarcales y le ofrecía en la condición de sexo, es decir, en enfocar la presencia femenina
nuevas oportunidades laborales. Mientras otros afirmaban que el como el eje de análisis central sin otras articulaciones con la reali-
trabajo en la maquila era una nueva forma de explotación en contex- dad social.
tos de familias incapaces de vivir de un solo salario y en condiciones Se podría afirmar que los primeros estudios sobre las mujeres
impuestas por una industrialización exportadora en la frontera; es en las maquiladoras partieron de categorías tradicionales, bajo un
decir, bajo un acelerado crecimiento urbano y con poblaciones mi- principio de neutralidad para analizar su trabajo, lo que dio paso a
grantes presentes en la región, con el consabido encarecimiento de considerarlas como trabajadoras de segunda clase y de bajo valor
los servicios y de las condiciones de bienestar (Seligson y Williams; económico. Como consecuencia, se estudió a la mujer como sujeto
1982; Catanzarite y Strober, 1989; Tanori, 1989; Nisonoff, 1999)6. económico débil y pasivo, y aún hoy en día se identifican numerosos
De alguna forma estos estudios permitieron debatir sobre los estudios con leyendas sobre el trabajo barato y abundante de las
espacios público y privado, para distinguir las condiciones de vida y mujeres de la frontera, o sobre sus manos finas y hábiles, lo que cla-
de trabajo de las mujeres en las maquiladoras. Se trató de un campo ramente refleja el pensamiento de los empleadores de la época; las
de interés sobre la asignación de espacios diferenciados, con una mujeres en las maquiladoras son “muchas, bonitas y baratas”. De
aparente ruptura de las mujeres con el hogar mediante el traba- esta forma, la convergencia del discurso de los empresarios con los
jo remunerado. Sin embargo, varios estudios de caso mostraron la hallazgos relevados definió al trabajo femenino como descalificado,
complejidad de la asignación de los espacios público y privado para débil y marginal, como mano de obra temporal y parte del ejército
hombres y mujeres obreros en la frontera norte. Lo mismo ocurrió industrial de reserva. Se podría decir que se trató de dos sentidos de
con el tema de la participación política bajo esta dicotomía, ya que un mismo fenómeno: el económico de la incorporación de la fuerza
durante los años setenta y los ochenta, varios movimientos sindi- de trabajo y simbólico de la valorización de esta experiencia (Bor-
cales en diferentes ciudades de la frontera norte de México se vin- derías, 2003:58).
cularon con movimientos de carácter urbano popular y partidista,
en los que confluían la participación sindical, la lucha por derechos Los años ochenta: entre la desfeminización y la masculinización
ciudadanos y el respeto por el voto, en los que las mujeres participa- del trabajo
ron activamente (Quintero, 1990; Barrera, 2000). Durante esta década las investigaciones reflejaron el impacto de los
En varios de estos estudios se observó el interés por los tes- procesos económicos y sociales presentes en México, como la cri-
timonios de las trabajadoras, lo que permitió dar voz y presencia a sis económica y la aplicación de políticas de ajuste. Este periodo
las mujeres, propiciando un enfoque sobre sus mentalidades y re- se vio marcado por el proceso de devaluación de la moneda nacio-
valorando la importancia del testimonio y la historia oral (Iglesias, nal, el rápido deterioro de los salarios reales, la implementación de
1985; Arenal, 1986; Hernández, 1988; Fernández-Kelly, 1993; Tiano, programas de modernización, los recortes drásticos a los subsidios
sociales, la privatización de empresas del Estado, y sobre todo, la
promoción de políticas para la exportación.
6 En varios de estos estudios se aborda el vínculo entre la migración interna Una de las consecuencias de esta etapa fue la expulsión de un
e internacional con la búsqueda de empleo de las mujeres en las maquila- gran número de trabajadores, lo que influyó en la reorientación de
doras. Se identifica a dos grupos: uno de trabajadoras que migraban del las actividades remuneradas para los hombres y las mujeres (Bene-
interior del país hacia la frontera norte en busca de empleo en la maquila;
ría; 1992). Por una parte, los sectores de empleadores tradicionales
y otro, de trabajadoras que llevaban a cabo un proceso migratorio en dos
etapas, es decir, primero hacia las maquiladoras de la frontera norte con el
de fuerza de trabajo masculina, como la agricultura y la industria de
fin de acumular recursos para después migrar hacia el mercado laboral de la transformación, manifestaron su incapacidad de generar nuevas
Estados Unidos. ocupaciones, en tanto el ritmo de incorporación de las mujeres au-
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mentó (Rendón, 1993). De esta forma, se observó la terciarización En estudios posteriores se propuso ampliar la comprensión
de la economía y el incremento de actividades en pequeña escala de la dinámica del empleo femenino en las maquiladoras a partir
y por cuenta propia en el comercio y los servicios. Estos trabajos de las condiciones impuestas por el estilo de desarrollo económico
fueron desempeñados básicamente por hombres, por lo que algu- en cada región, las opciones de empleo predominantes en el mer-
nos autores plantearon la “masculinización del comercio y los ser- cado de trabajo, los perfiles sociodemográficos y las características
vicios”, principalmente en la Ciudad de México y Guadalajara (Ren- de alta inestabilidad predominantes en las maquiladoras. De esta
dón, 1993). forma, se concluyó a principios de los años noventa, que los hom-
De manera paralela, en las principales ciudades de la frontera bres en la maquila eran relativamente más jóvenes que las mujeres
norte de México, la industria maquiladora se convirtió en una de y que estas fábricas presentaban una débil capacidad para ofrecer
las principales generadoras de empleo para los varones, a raíz de trabajos estables y de larga duración, lo que afectó tanto a hombres
la disminución de oportunidades de trabajo para éstos, tanto en la como a mujeres; no obstante, los hombres tendían a buscar mejores
industria nacional como en empleos medianamente remunerados oportunidades de empleo. Y, por último, que el ciclo de vida en am-
de otros sectores. En este contexto, adquirió importancia el tema bos sexos tenía un efecto diferente sobre los patrones de inserción y
de la división sexual del trabajo en sus aspectos demográficos, a participación laboral en esta industria (Canales, 1996; Salles y Rub-
través del estudio de las determinantes de la participación laboral, alcava, 2002). Tales propuestas permitieron ampliar el debate sobre
la inserción en el trabajo remunerado extradoméstico y los aportes la masculinización y la desfeminización de la fuerza de trabajo en
a la unidad familiar. las maquiladoras.
El impacto de la modernización en el reparto del trabajo fue Menos frecuentes fueron los estudios sobre la ausencia de
otro tema recurrente. Especialmente sobre la incorporación de va- servicios sociales por parte de las empresas y el Estado ante el dé-
rones a las maquiladoras, lo que dio pie a las primeras interpreta- ficit de asistencia a la salud, guarderías, vivienda y servicios en las
ciones sobre la “masculinización” de la fuerza de trabajo en este ciudades fronterizas. Estos recursos eran desarrollados mayorita-
sector7 (Catazarite y Strober, 1989). En estudios posteriores se re- riamente por mujeres a través de medios informales y de redes fa-
conoció que la recomposición del empleo femenino también esta- miliares (Valdez-Villalba, 1986; Kim, 1998 y 2001; Kopinak, 1996).
ba influenciada por los cambios tecnológicos y de organización del Estos estudios mostraron la importancia de la movilización por la
trabajo en las industrias maquiladoras. Esto propició la creación de subsistencia y, que los espacios de consumo, las redes de relación, el
nuevos perfiles laborales, orientados hacia actividades masculinas, barrio y la ciudad, son territorios en donde las mujeres han ejercido
como ocurrió en las autopartes y la electrónica (Barajas y Rodrí- prácticas y modos de intervención propios, en contextos sociales y
guez, 1992; Carrillo, 1994). culturales que definen la actividad femenina (Barrera, 1990).
Así, a fines de la década del ochenta, la contratación de va- De alguna manera, estos hallazgos permitieron abordar el
rones en puestos técnicos, de almacenamiento, reparaciones y ac- debate sobre lo público y lo privado, la reproducción y la produc-
tividades de operación, se habían incrementado. Por primera vez, ción, como esferas que se dificulta analizar separadamente de las
las mujeres habían dejado de ser la mano de obra predominante en prácticas del trabajo doméstico y del trabajo asalariado, lo que
las maquiladoras, aunque continuaron ocupando masivamente los llevó a reconocer la doble presencia de la mujer en este tipo de
puestos de operadoras en las líneas de producción, reavivando el sociedades.
contenido de género para las oportunidades de trabajo (Salzinger, Se podría afirmar que en los años ochenta y, a raíz de la
1992; De la O, 1995 y 1997). consolidación de la industria maquiladora en el país, el trabajo
femenino adquirió mayor complejidad develando la importancia
de los procesos económicos y sociales del contexto mexicano. De
7 Otra explicación que se dio a la caída precipitada de las tasas de participa-
ción femenina en las ciudades fronterizas a partir de 1985, fue que en éstas
esta forma, el tema de las relaciones entre clase, sexo y patriarcado
se perdió la capacidad de absorción de mano de obra femenina, a la par que para explicar la opresión del trabajo de las mujeres de la maqui-
el mercado de trabajo se vio afectado por la crisis de 1982 impactando al la, convivió con los recientes aportes sobre la desfeminización del
empleo masculino, por lo que ahora los hombres compiten por los trabajos trabajo. La paradoja en estos estudios fue continuar considerando
ofrecidos por las maquilas (Cruz, 1993). al trabajo de las mujeres como secundario y ejercido por un sujeto
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débil y pasivo, a pesar de su visibilidad, capacidad de agencia e im- Por ejemplo, se ha podido observar que en las formas de in-
portancia por más de dos décadas en las maquiladoras instaladas serción laboral de la maquila prevalecen valores diferentes entre
en el país. hombres y mujeres en el momento de decidir su ingreso al merca-
Los temas sobre la participación de la mujer en el mercado do de trabajo. Los elementos que valoran las mujeres se refieren a
de trabajo de la maquila, las estrategias laborales de los sujetos las condiciones de trabajo, la estabilidad laboral, la cooperación, el
en la crisis y la rotación del trabajo fueron temas abordados por ambiente y el acceso a servicios sociales, lo cual ayuda a entender
sociólogos, antropólogos y demógrafos durante este periodo; de la buena recepción de las “nuevas formas de organización” en estas
tal forma que en el discurso académico de los años ochenta, se fábricas y la apropiación del discurso gerencial sobre “la fábrica
enfatizó más la condición de las mujeres en las maquiladoras, y como una familia”.
menos su relación con otros sujetos sociales en el ámbito políti- Otro fenómeno que ha quedado al descubierto es la dificul-
co y social. tad que expresan los varones para inscribirse en puestos de trabajo
reconocidos como femeninos, ligados a exigencias de destreza, re-
Los años noventa y el nuevo milenio: entre la flexibilidad, el género y sistencia y cultura del trabajo femeninas. En los medios laborales
la globalización de la maquila, la presencia masculina ha llevado al cambio de su
Durante este periodo los planteamientos sobre la globalización y la especificidad y diferencia sexual asignada, lo que ha significado que
flexibilidad laboral cambiaron la forma de comprender el trabajo y dichos trabajos se encuentren en una vía de redefinición para la
la experiencia de mujeres y hombres en el mercado de trabajo de la integración de varones. No obstante, los estudios sobre la masculi-
maquila. En este contexto, a partir de estudios de caso en fábricas nidad en las maquiladoras aún no constituyen un área de atención
ensambladoras, se logró identificar modificaciones en los sistemas para muchos estudiosos, a pesar del incremento de la participación
de organización del trabajo, en el reclutamiento de mano de obra y masculina en esta industria y de los importantes hallazgos en estu-
en el reparto de las tareas, las que no eran ajenas al sexo. Es decir, dios anteriores.
que los recursos de la flexibilización y de las nuevas formas de con- El conjunto de estas evidencias motivó que algunas investi-
tratación, como el tiempo parcial, dependían de la posibilidad de gadoras, principalmente estadounidenses, indagaran sobre el sig-
contratar mujeres. nificado social del género en los espacios productivos de las ma-
A partir de este supuesto se llevaron a cabo estudios de caso quiladoras. En esta literatura se buscó vincular a la globalización
en diferentes ciudades de la frontera y, en aquellas regiones en económica con la comprensión feminista mediante la identificación
donde se habían asentado industria maquiladoras en el país, en- de varios tipos de exclusión de la mujer y su comprensión en el
contrando evidencias de nuevos horarios de trabajo, jornadas más nivel cultural de la feminidad, la masculinidad y la sexualidad, con
flexibles y formas de remuneración asociadas con la productividad; el fin de explicar cómo la imagen de la feminidad opera en el lugar
aunque operando bajo una clara segmentación de género en los de trabajo y hace posible la construcción de un rol de género en el
puestos de trabajo y en las oportunidades de movilidad ascendente contexto de la globalización junto a la creciente incorporación de
(Salzinger, 1992; Carrillo, 1994; De la O, 1995 y 1997; Zúñiga, 1999; varones a la industria maquiladora (Salzinger, 1992, 1997 y 2001;
Castilla; 2004). Wright, 2001 y 2004).
El trabajo de las mujeres en contextos de modernización pro- En este sentido Salzinger (1997) encontró en sus estudios so-
ductiva y de flexibilidad laboral develó la complejidad que encierra bre las maquiladoras de Ciudad Juárez, que la mayoría de los tra-
la definición de las “competencias” o “calificaciones” femeninas, si bajadores en la línea eran mujeres, mientras los hombres estaban
se razona sobre ellas, desde el punto de vista de los valores y la cul- segregados físicamente a actividades de empaque o reparación. Y,
tura. Lo que marca enormes diferencias con las perspectivas sobre que las prácticas de control del trabajo estaban basadas en una alta
la segregación sexual del trabajo, la feminización y la jerarquización visibilidad de las trabajadoras más que los varones, por lo que la
de las ocupaciones por categorías, ya que bajo dichos criterios el autoridad del supervisor permitía definir las actividades masculinas
trabajo de la mujer se define como no cualificado. De aquí la im- y sexualizar las femeninas.
portancia de reconocer los valores y la cultura en la definición del En este sentido, el cuerpo se torna un espacio clave para com-
trabajo femenino en las maquiladoras. prender al género en la globalización, en donde el discurso de la
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feminidad en el trabajo conforma el género, el trabajo disciplinado y ciones civiles no gubernamentales y de carácter transnacional, for-
el control mismo, que puede ser evadido a través de la manipulación mando parte de un proceso de transición y de lucha por el recono-
de lo masculino, y así evitar sanciones o lograr mejoras, sin olvidar la cimiento de los derechos sociales y económicos de las trabajadoras
importancia de la variedad social de los contextos, con relación a las como ciudadanas (Sánchez, 1995 y 2000, Fleck, 2001; Covarrubias,
representaciones de género, es decir, cómo éstas son vividas, descri- et. al. 2004; Juárez, 2005)
tas e imaginadas en lo discursivo y en lo cotidiano por los actores. Finalmente, a raíz de la expansión de las maquiladoras hacia
Por su parte, Melissa Wright8 (2001) se enfocó en los super- el centro y sur del país, algunos investigadores incorporaron a sus
visores masculinos como opuestos a las mujeres en la industria estudios la categoría de etnia, ya sea por efectos de la migración
maquiladora. Y examinó cómo éstos reconocen la intimidad y la laboral indígena o por la localización de las nuevas maquiladoras
corporeidad de las mujeres para realizar sus trabajos. El resulta- en zonas tradicionales indígenas como son los casos de Puebla y
do fue la construcción de una clase de tercer cuerpo, sin el cual Yucatán; así como el tema de la pobreza y la exclusión por género
no podría operar el mundo laboral de la nueva flexibilidad. En su en algunas ciudades del norte y sur de México (Aguilar, 1995; Peña
estudio sobre maquiladoras en Ciudad Juárez observó una mezcla 1994; Reygadas, 2001; Salles y Rubalcava, 2002; Castilla, 2004; Juá-
de supervisión fordista combinada con métodos flexibles, en donde rez, 2005).
predomina fuerza de trabajo femenina en las actividades de ensam-
ble. Esta fuerza de trabajo era considerada como descalificada y Conclusiones
respondía a representaciones de las diferencias de género, como di- En el conjunto de trabajos reseñados se pudo identificar que el tra-
ferencias entre trabajadores flexibles e inflexibles. Este es un punto bajo las mujeres en las maquiladoras inicialmente se analizó bajo la
crítico para el proceso de integración de las mujeres a las nuevas influencia del paradigma marxista, lo que propició investigaciones
condiciones productivas en las maquiladoras, ya que la imagen que bajo el supuesto de que el trabajo femenino era marginal y descali-
evoca es la de un trabajador masculino para la nueva flexibilidad. ficado, de ahí que predominara la imagen de las obreras como “mu-
Paradójicamente, la supervisión flexible sólo ocupa lugar mediante chas, bonitas y baratas”.
la demostración de la habilidad y la calificación de las operadoras En los años ochenta, la presencia masiva de las mujeres en
supervisadas. Así, las mujeres representan el cuerpo a través del la actividad económica develó la centralidad del trabajo asalariado
cual se materializa la flexibilidad. de las mujeres en el sistema económico, aunque la tendencia de
En suma, se podría afirmar que en los años noventa persistió incorporación de varones a la maquila abrió el tema sobre la “mas-
la ambigüedad en el uso de los conceptos “sexo” y “género”, ya que culinización y la desfeminización” del trabajo. En los años noventa,
varias investigaciones con una perspectiva de género, se parecían a la luz de los planteamientos sobre la globalización y la flexibilidad,
a los anteriores estudios sobre la mujer. Hoy en día persisten los cambió la forma de comprender el trabajo y la experiencia de mu-
intentos por transitar de los estudios sobre la mujer a estudios de jeres y hombres en el mercado laboral. No obstante, la imagen del
género en la maquila. trabajo femenino como secundario y descalificado continuó, alu-
Empiezan a despuntar algunas investigaciones sobre el papel diendo a la segmentación del mercado de trabajo y a las teorías del
de los sindicatos masculinizados con bases de apoyo ampliamen- mercado dual; de acuerdo con estas teorías el carácter secundario
te femeninas y sobre las políticas informales de exclusión de éstas de las mujeres se debió a su propio papel en la reproducción social,
en determinados cargos y actividades. Además de análisis sobre los en donde las diferencias creadas son aprovechadas por el mercado.
vínculos entre el Estado, el sindicalismo corporativo, las organiza- En este sentido, la preferencia de los empresarios por la contrata-
ción de mujeres iba más allá del ahorro salarial, demostrando el re-
conocimiento de las cualificaciones efectivas de las mujeres, aunque
8 La autora inscribe su estudio entre la oposición teórica marxista y el femi-
estas fueran informales o no escolarizadas, lo cual indicaba la ne-
nismo postestructuralista, ya que ofrecen luces sobre la dinámica subjetiva
de la espacialidad del capital. Frente al discurso de un capitalismo de jefes y
cesidad de superar la visión de subordinación del trabajo femenino
trabajadores alrededor del mundo, esto dista de ser un proceso homogéneo, por el reconocimiento de las competencias y cualificaciones reales,
ya que en cada espacialidad se reconoce identidades sexuales, de raza y ge- además de la influencia de los factores culturales en la definición del
neración, que media en el sistema binario de categorías trabajo y capital. trabajo femenino (Kergoat, 1978).
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De igual forma, la proletarización y la feminización del traba- estudios mexicanos y estadounidenses, se podría permitir la com-
jo es consecuencia del cambio en las características laborales de las paración y la complementariedad de los hallazgos de investigación,
últimas décadas y no la causa de esta condición para las mujeres. aunque aún sea necesario articular la experiencia de investigación
Por ejemplo, la entrada de las mujeres en este sector posibilitó la de ambos países, ya que algunos estudios mexicanos sobre la mujer
promoción y no la proletarización de los hombres, ¿porqué para el en la maquila se encuentran arraigados en los aspectos particulares
caso de las mujeres se considera lo contrario? Resulta asínecesario de su propia localidad y su posición con respecto a los Estados Uni-
pasar de una percepción negativa y marginal sobre el trabajo feme- dos y otros países.
nino al reconocimiento de su mentalidad en los procesos económi- Resaltan también las recientes estrategias de institucionaliza-
cos globales. ción de políticas de género del Estado, proponiendo una integración
Lo que muestran estos estudios a lo largo de casi cuarenta transversal de género en el empleo de las maquiladoras, pero sin
años de presencia femenina en las maquiladoras, es que la mujer se lograr superar las condiciones de subordinación y desigualdad de
incorpora a los diferentes sectores laborales sin la cancelación de la la población.
diferencia sexual, por lo que su participación se reduce al manejo
de estereotipos sobre su trabajo (Borderías, 2003). De aquí el giro de
imágenes usado por los empleadores de la maquila al referirse a las Bibliografía
mujeres en los primeros años de esta actividad como “abundantes, Aihwa, Ong 1987 Spirits of Resistance and Capitalist Discipline.
jóvenes y baratas” y, hoy en día, como “escasas, viejas y caras”. Factory Women in Malaysa (New York: State University of
El conjunto de estos estudios posibilitó ir más allá de los ejes New York).
de la opresión y de la discriminación, permitiendo reconocer el Aguilar, Mirna Rubí 1995 “El trabajo de la mujer rural en las ma-
cambio de las relaciones entre hombres y mujeres en el trabajo y quiladoras de Yucatán: identidad femenina y modernidad”,
la vida familiar a lo largo de casi cuarenta años. Para finalizar, es Universidad Autónoma de Yucatán, Mérida, mimeo.
necesario mencionar que en este breve recorrido se pudo identificar Arenal, Sandra 1986 Sangre joven: las maquiladoras por dentro
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no maquilador en México, tal y como ha pasado con la perspectiva sectores electrónico y de autopartes (México: Fundación Frie-
de la economía industrial. drich Ebert y El Colegio de la Frontera Norte).
El tránsito de los estudios de la mujer hacia los estudios de Barajas, Rocío y Rodríguez, Carmen 1992 Mujer y trabajo en la
género en este campo de análisis en particular, aún es incipiente, industria maquiladora de exportación (México: Fundación
al predominar perspectivas sobre la mujer como sujeto unívoco de Friedrich Ebert).
examen. Especialmente en el campo laboral, es necesario superar Barrera Bassols, Delia 1990 Condiciones de trabajo en las maqui-
la universalidad del concepto de hombre y las definiciones neutras ladoras en Ciudad Juárez: el punto de vista obrero (México:
sobre los sujetos en el trabajo. La consideración de las mujeres Instituto Nacional de Antropología e Historia).
como un sujeto multidimensional bajo distintas determinaciones Barrera Bassols, Delia (comp.) 2000 Mujeres, ciudadanía y poder
y alteridades aún está en construcción, aunque la introducción de (México: El Colegio de México y Programa Interdisciplinario
temas relacionados con el poder, la autonomía, la sexualidad y la de Estudios de la Mujer).
participación política abren importantes ejes de análisis para una Barón, Ava 1991 “Gender and Labor History: Learning from the
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Lo que también caracteriza a las investigaciones reseñadas dered: Toward a New History of American Labor (Ithaca, New
es el predomino de estudios de caso y la confluencia de enfoques York: Cornell University Press).
académicos con iniciativas de acción político-social de diferentes Benería, Lourdes 1992 “The Mexican Debt Crisis: Restructuring
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