0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas52 páginas

S2 - El Parentesco

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas52 páginas

S2 - El Parentesco

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PROGRAMA

DE ESTUDIOS DE DERECHO
2023 - I
Curso: Derecho de Familia, Niños y
Adolescentes
Docente: Brigitte Antezana Chinquillo
Semestre: 2023 - I
Ciclo: III
DERECHO DE
FAMILIA, NIÑOS Y
ADOLESCENTES
• DOCENTE: BRIGITTE ANTEZANA CHINQUILLO
SEMANA 2
SESIÒN 3 - 4
• El Parentesco
• Estructura
• Clases
• Efectos jurídicos
• Los Esposales
ETIMOLOGIA DE LA PALABRA PARENTESCO

•Este vocabulario en su etimología


está formado del latín «parentes»
pariente y del sufijo «esco» o «sco»
que indica relacionado o
pertenencia.
DEFINICION DE PARENTESCO

• Se define como parentesco al lazo que se


constituye a raíz de consanguinidad,
adopción, matrimonio, afinidad u otro vínculo
estable basado en el afecto genuino. Se trata,
por lo tanto, de relaciones que pueden
desencadenarse por factores biológicos o no y
que se organizan de acuerdo a líneas que
permiten reconocer múltiples grados.
• Dos individuos pueden ser parientes por tres
situaciones básicas: la consanguinidad, la
afinidad o la adopción. El primero de los
mencionados está determinado por la herencia
sanguínea y se logra, entonces, cuando hay
como mínimo un ascendente en común. La
proximidad de esta clase de parentesco está
determinada en base a la cantidad de
generaciones que abre una determinada brecha
entre las personas en cuestión.
El autor Jorge Castillo Rugeles lo define
como: «El conjunto de vínculos jurídicos que une a
los componentes de una misma familia; por tanto,
existen lazos parentales entre padres e hijos, entre
hermanos, entre primos, etc.»
Según Felipe Sánchez Román, citado por
Brañas, el parentesco «es la relación, unión o
conexión que existe entre varias personas en virtud
de la naturaleza, de la ley o de la religión».
En el sistema del derecho romano, el parentesco
se clasifica en dos grandes grupos: el parentesco
natural o cognatio y el parentesco civil o agnatio.

La cognatio es el vínculo que ata a todas las


personas que descienden de un mismo tronco o autor
común. Se le conoce bajo el nombre de parentesco
natural porque resulta de la misma naturaleza. La
agnatio por el contrario se constituye en un parentesco
civil porque es el vínculo jurídico que une a todas las
personas sometidas a una misma autoridad paternal o
marital.
Es imposible no mencionar el parentesco cuando
uno trata de hablar o de conceptualizar la familia. La
consanguinidad es la relación de sangre entre dos
personas, a esto lo llamamos parientes consanguíneos
ya que comparten sangre por tener algún pariente
común.
Por otro lado, los parientes no consanguíneos son
aquellos que no presentan un vínculo de sangre, sino
por un vínculo legal (matrimonio o adopción). A esta
otra relación de parentesco se le denomina afinidad.
La consanguinidad y la afinidad son términos muy
utilizados en el derecho. El parentesco es muy importante para
todos los sistemas jurídicos, y, sobre ese concepto, se basa el
derecho de familia, el derecho de sucesiones y también lo
encontramos en el derecho administrativo.

Ahora, al abordar el derecho de familia, una de las fuentes


es el parentesco, y allí se desprenden los grados de
consanguinidad, los cuales se refieren a las diferentes
generaciones y la distancia que existe de un familiar directo a
otro, por ello se divide en CUATRO GRADOS, como a
continuación se señala:
El parentesco es una figura legal que constituye
el vínculo que existe entre las personas de una
familia y se encuentra regulado en el Libro de
Derecho de Familia, en sus artículos 236°, 237° y
238° del Código Civil. Del mismo modo, el grado de
parentesco es un impedimento relativo para el
matrimonio como lo prescriben los incisos 1°, 2°, 3° y
4° del artículo 242° del Código Civil, por lo que se
puede solicitar la nulidad de dicho matrimonio
aplicando los incisos 4° 5° y 6° del artículo 274° del
Código Civil.
IMPORTANCIA DEL PARENTESCO

El parentesco es importante por que permite


establecer el orden en virtud de la cercanía, como
consecuencia de la cual los parientes podrán
exigir o deberán cumplir derechos y obligaciones,
respectivamente, derivados de la filiación, o bien
establecer los casos en que se generan
prohibiciones, como en el matrimonio o en la
TIPOS DE PARENTESCO: CONSANGUINIDAD,
AFINIDAD Y ADOPCIÓN
• Tipos de parentesco:
En general, el fenómeno familiar, y su realidad social,
es mucho más amplio y más rico que lo que el derecho
peruano hasta ahora ha regulado y recogido en la ley.
En materia de parentesco, nuestro Código Civil admite
dos tipos: el consanguíneo y el parentesco por afinidad.
También la adopción de los hijos o hijas, que es un símil
de la relación familiar consanguínea, como resulta obvio,
produce parentesco.
Para comprender el concepto de parentesco es
prudente enunciar la noción de tres componentes
claves: el tronco, la línea y el grado.

Así, «tronco» es la persona a quien reconocen


como ascendiente común las personas de un mismo
parentesco. Luego, «línea» es la sucesión ordenada
y completa de las personas que proceden de un
tronco. Finalmente, «grado» es la distancia entre dos
parientes.
1. PARENTESCO CONSANGUÍNEO:
De acuerdo al artículo 236 de la primera parte del Código
Civil, el parentesco consanguíneo es la relación familiar existente
entre las personas que descienden una de otra o de un tronco
común, es decir, de la línea recta parental familiar o de la línea
colateral familiar.
Al respecto agrega este código, en el segundo párrafo del
artículo 236, que «el grado de parentesco se determina por el
número de generaciones». Y para precisar esta idea, digamos
nosotros: «la generación equivale a la persona», es decir, «una
persona es una generación».
Distinta a la claridad con que se presenta la
comprensión del cálculo del parentesco familiar en
línea recta, el párrafo tercero del artículo 326 dice,
en relación al cálculo del parentesco familiar
colateral, que:
«En la línea colateral, el grado se establece
subiendo de uno de los parientes al tronco común
y bajando después hasta el otro. Este parentesco
produce efectos civiles solo hasta el cuarto grado
PARENTESCO POR AFINIDAD

El parentesco por afinidad es la relación familiar que existe


entre aquellas personas que tienen vínculos matrimoniales o
a través de una unión marital de hecho.
Se refieren a los parientes del cónyuge o compañero(a) El
artículo 237 del Código Civil se refiere al llamado parentesco por
afinidad y nos dice que: «El matrimonio produce parentesco de
afinidad entre cada uno de los cónyuges con los parientes
consanguíneos del otro […]». El enunciado es suficientemente
claro y queda así precisado que la fuente jurídica del parentesco
por afinidad es el matrimonio.
3. PARENTESCO POR ADOPCIÓN:

El artículo 238 del Código Civil anuncia la


institución de la adopción. La adopción es una
medida definitiva de amparo familiar, sustentada,
ese es el ánimo, esencialmente en la buena fe a
favor del adoptado, quien asume los derechos y
obligaciones propios del hijo matrimonial,
mediante un vínculo legal.
Efectos del Parentesco:
La relación de parentesco produce diversos efectos, que la
doctrina jurídica divide en tres grupos:
- Derechos.
- Obligaciones.
- Incapacidades.

• Derechos que derivan del Parentesco.- Los principales derechos


que derivan del parentesco son: La pensión alimenticia, La patria
potestad y la herencia.
• Obligaciones que nacen del Parentesco.- La a pensión
alimenticia, en su aspecto pasivo; el respeto y la consideración
que los descendientes deben a sus ascendientes, y la tutela
legítima.
• La Obligación Alimenticia .- Entre las obligaciones derivadas
del parentesco figura, de modo preeminente, la obligación
alimenticia, que es recíproca. En virtud de esta obligación, el
deudor debe procurar al acreedor todos los medios necesarios
para que éste no carezca de alimentos, habitación, medicinas,
educación es decir, lo necesario para vivir decorosamente.
• Incapacidades que derivan del parentesco. La
incapacidad para contraer matrimonio entre
parientes cercanos; la prohibición que impone la
ley, en determinados casos, para servir como
testigos, en juicio, a un pariente, y la incapacidad
para ocupar determinados cargos de la
administración pública, cuando un aspirante a
dichos cargos ya ocupa otros dentro de la propia
administración
LOS ESPONSALES O PROMESA DE
MATRIMONIO
Por naturaleza, el ser humano necesita estar relacionado
con otros de su misma especie para satisfacer sus necesidades
espirituales, sentimentales, económicas, sociales, necesidades
de las más diversas índoles. Una de las expresiones de esta
necesidad es la búsqueda de la conformación de la familia.
Desde siempre, varón y mujer suelen mantener un vínculo previo
al matrimonio, siendo ahí donde nace la figura de los esponsales
que, coloquialmente, denominamos como el noviazgo, algo más
formal que el enamoramiento. De hecho razonable es establecer
que el noviazgo de hoy se originó en los esponsales. (Varsi
Rospigliosi, 2011, p. 11)
• El noviazgo, según el Diccionario Larousse es toda
relación entre novios que tienen la intención de
casarse. Sin embargo, en el campo del Derecho los
novios se denominan «esponsales». Para Guillermo
Cabanellas, en su Diccionario Jurídico Elemental, los
esponsales son la promesa de casarse que se hacen el
varón y la hembra con recíproca aceptación. Esponsales
deriva del verbo latino spotideo, que significa prometer.
En el Perú, los esponsales siempre han sido
regulados, tanto con el Código Civil de 1852, el de 1936,
y en el vigente Código Civil de 1984; en el Código Civil
de 1936 se reguló en forma detallada la promesa de
matrimonio siempre que conste de manera indubitable,
incluso era válido si se celebraba entre menores de
edad, siempre que cuente con el consentimiento de los
padres, estos esponsales no producían obligación de
contraer el matrimonio, ni de ajustarse a lo estipulado
para el caso de incumplimiento de los mismos. (Aguilar
Llanos, 2016, p. 70)
• Los esponsales son
la promesa de matrimonio mutuamente aceptada;
quienes contraen esponsales son esposos.
Jurídicamente, los esponsales son un contrato, de
naturaleza preparatoria ya que conducen al contrato
definitivo del matrimonio. El incumplimiento de los
esponsales lleva consigo ciertos
perjuicios patrimoniales entre los cuales encontramos el
hecho de tener que devolver todo lo recibido y en
algunos casos hasta cuatro veces más.
• En la actualidad los esponsales no tienen una gran
relevancia jurídica, aunque a nivel social perviven bajo
la forma de noviazgo. Sin embargo en otras épocas,
mucho más ritualizadas y elaboradas, del compromiso
de contraer matrimonio en fecha próxima podían
extraerse consecuencias bastante serias. Por ejemplo,
durante la Edad Media, si tenían lugar relaciones
sexuales entre esposos no casados, se entendía
consumado de inmediato el matrimonio, siendo este
válido para todos los efectos.
Esta figura jurídica también la ha regulado el
derecho comparado, en países como Italia, Francia,
España, Alemania, Argentina, entre otros, y
recientemente ha sido derogada en México por
considerarse una institución legal en desuso.
A continuación pasaremos a abordar a los
esponsales, o noviazgo, en el Código Civil peruano de
1984.
LOS ESPONSALES

• Promesa recíproca de matrimonio:

De acuerdo con el artículo 239 del Código Civil (en


adelante CC) de 1984 tenemos que:

• Artículo 239.- Promesa recíproca de matrimonio


La promesa recíproca de matrimonio no genera obligación
legal de contraerlo, ni de ajustarse a lo estipulado para el caso
de incumplimiento de la misma.
Para una doctrina brasileña, es el acto por el cual las
partes interesadas prometen, recíproca y libremente,
casarse y por tanto asumen obligaciones mutuas, como el
pago de los gastos matrimoniales, el ajuar, la compra o
alquiler de inmuebles y de los muebles, etc.
Evidentemente, la celebración de los esponsales no
exige forma pública o solemnidad, siendo, normalmente,
proveniente de manifestación verbal, así como no es
necesaria la fijación de un plazo mínimo para que se celebre
el matrimonio. (Chaves de Farias y Rosenvald, 2015, p. 156)
Si bien la celebración de los esponsales
no exige forma alguna, bajo sanción de
nulidad, para su constitución. Será
recomendable dotarla de alguna formalidad
que la torne indubitable como lo veremos al
comentar el artículo 240.
Es fundamental subrayar que la promesa de matrimonio
no afecta, de ningún modo, la libertad de casarse. Ya que, en
razón de la propia esencia existencial del matrimonio, «la
libertad matrimonial de los novios tiene que estar, siempre, a
salvo, por ser necesaria en el momento de la celebración del
matrimonio», como resalta Carlos Lassarte. De hecho, la
promesa de matrimonio no puede servir como un instrumento
de coercibilidad para obligar a los novios a casarse.
Evidentemente pensar lo contrario implicaría vulnerar, a
mas no poder, la libertad afirmada constitucionalmente,
violando la dignidad de la persona humana. (Chaves de Farias
y Rosenvald, 2015, p. 156)
Recordemos que el «matrimonio es la unión
voluntariamente concertada por un varón y una mujer
legalmente aptos para ella y formalizada con sujeción a
las disposiciones de este Código, a fin de hacer vida
común» (art. 240 CC).
En ese sentido, la voluntariedad al ser elemento
del matrimonio no puede faltar ya que de lo contrario
no podríamos hablar de unión matrimonial y el querer
forzarlo solo implicaría un atentado contra la libertad y
dignidad como derechos fundamentales de la persona.
Para finalizar, es necesario diferenciar la promesa
de matrimonio (esponsales) de la promesa unilateral
contenida en los artículos 1956 y ss. del Código Civil,
típico negocio unilateral de naturaleza patrimonial. En
este último supuesto, propiamente nos encontramos ante
un negocio jurídico cuya estructura se encuentra
constituida por una sola declaración (promitente) y cuya
eficacia se encuentra supeditada al asentimiento del
destinatario o beneficiario de ella. (Palacios Martínez,
2020, p. 54)
Cabiendo solo acotar que mientras no se verifique
tal asentimiento (el que podría ser entendido como un
requisito de eficacia), este negocio será considerado
válido pero no eficaz.
En cambio, los esponsales son, en nuestro
ordenamiento, de carácter bilateral, pero no de
naturaleza negocial. La otra diferencia es obvia, en el
sentido de que la promesa unilateral sí tiene efectos
obligatorios, excluidos expresamente para la figura de
los esponsales.
• Efectos de la ruptura de promesa matrimonial:
De acuerdo con el artículo 240 del Código Civil tenemos que:

• Artículo 240.- Efectos de la ruptura de promesa matrimonial


Si la promesa de matrimonio se formaliza indubitablemente entre
personas legalmente aptas para casarse y se deja de cumplir por culpa
exclusiva de uno de los promitentes, ocasionando con ello daños y
perjuicios al otro o a terceros, aquél estará obligado a indemnizarlos.
La acción debe de interponerse dentro del plazo de un año a partir de
la ruptura de la promesa.
Dentro del mismo plazo, cada uno de los prometidos puede revocar las
donaciones que haya hecho en favor del otro por razón del matrimonio
proyectado. Cuando no sea posible la restitución, se observa lo
prescrito en el artículo 1635.
Cuando la norma se refiere a formalización
indubitable en nuestro parecer revela, lo
reiteramos, la necesidad de una recognoscibilidad
dentro del contexto social; es decir, la promesa de
matrimonio tendrá que ser efectuada utilizando la
formalidad que no permita duda alguna sobre su
verificación, como por ejemplo, en una escritura
pública, en un documento privado con firma
legalizada, u oralmente ante un público específico,
etc.
En síntesis, es viable cualquier formalidad que permita
una probanza fehaciente de su existencia, así como de la
concordancia entre la actividad de los sujetos intervinientes
(novios) y la declaración emitida, lo que, por ejemplo, no se
tendría cuando la declaración haya sido emitida en un
estado de perturbación o inconciencia, o cuando se constate
la presencia de un lapsus linguae.
Advertimos que solo uno de los promitentes es el que
incurre en culpa al rehusarse a contraer el matrimonio,
causando con ello un daño de naturaleza patrimonial y/o
extrapatrimonial al otro cónyuge inocente, o terceros, luego
de haberse formalizado la promesa matrimonial.
La responsabilidad que recae sobre quien se
niega a contraer matrimonio, cuando en esta actitud
existe culpa, es enteramente análoga a la que
incumbe a cualquier sujeto que en sus relaciones
ordinarias -derivadas de la misma sociabilidad- con
los demás, infiere agravio al derecho ajeno; o para
decirlo con palabras tomadas de la ley nacional, la
que corresponde a «aquel que por dolo o culpa causa
un daño a otro está obligado a indemnizarlo» (art.
1969). (Cornejo Chávez, 1999, p. 119)
Será necesario que la persona que ha sufrido el
daño lo pruebe, para lo cual se va a requerir la relación
causal entre la ruptura y el daño; además, se tendrá que
probar la promesa de matrimonio, en vista de que el
artículo 240 establece la formalización indubitable de
esta figura. Los daños que podrán resarcirse son los
daños personales; es decir, aquellos referidos a la moral
o a la aflicción de los sentimientos, al daño al proyecto
matrimonial y en su caso el daño psicológico. No debe
olvidarse la posibilidad de indemnización por daños
morales. (Varsi Rospigliosi, 2011, p. 13)
Por citar, el trauma de la novia abandonada en el
altar o un novio frente al “no” en la ceremonia de
matrimonio. Esta posibilidad está en el campo de la
responsabilidad subjetiva. Por lo tanto, es
imprescindible probar la culpa o dolo de quien se
negó a contraer las nupcias. También podrán
indemnizarse los daños patrimoniales que vendrían a
ser los gastos incurridos con ocasión de la propia
promesa de matrimonio.
Por último, la acción de daños y perjuicios deberá
de interponerse dentro del plazo de un año a partir de la
ruptura de la promesa. Dentro del mismo plazo, cada
uno de los prometidos podrá revocar las donaciones que
haya hecho en favor del otro por razón del matrimonio
proyectado (art. 240 CC).

Cuando no sea posible la restitución se observará


lo prescrito en el artículo 1635 del Código Civil:
• Artículo 1635.- Efectos de la invalidación
Invalidada la donación se restituye al donante el
bien donado, o su valor de reposición si el donatario
lo hubiese enajenado o no pudiese ser restituido.
Si el bien donado se halla gravado, el donante
libera el gravamen pagando la cantidad que
corresponda y se subroga en los derechos del
acreedor.
En buena cuenta, de una interpretación sistemática entre
los artículos 239 y 240 del CC, podemos concebir a los
esponsales, como aquella promesa recíproca, indubitable (en
una escritura pública, en un documento privado con firma
legalizada, u oralmente ante un público específico, etc) realizada
voluntariamente entre un hombre y una mujer, libres de
impedimento matrimonial y con plena capacidad, de contraer
matrimonio, la que de ser rehusada por el cónyuge culpable
(dolo o culpa) causara un daño al cónyuge inocente generando
con ello una obligación indemnizatoria de daños y perjuicios en
cabeza de aquel y una acción de daños en cabeza de este cuyo
plazo será de un año a partir de la ruptura de la promesa.
Pudiendo dentro del mismo plazo, cada uno de los prometidos
revocar las donaciones que haya hecho en favor del otro por
razón del matrimonio proyectado.
CONCLUSIONES
Los esponsales es una figura jurídica casi en
desuso en nuestro ordenamiento jurídico vigente,
regulada desde el Código Civil de 1852 hasta
nuestros días. Es conocida como noviazgo,
considerada mas seria que el enamoramiento y un
paso previo al matrimonio. Asimismo, está
regulada también en otros ordenamientos
alrededor del mundo.
Podemos concebir a los esponsales, como aquella promesa
recíproca, indubitable (en una escritura pública, en un documento
privado con firma legalizada, u oralmente ante un público
específico, etc) realizada voluntariamente entre un hombre y una
mujer, libres de impedimento matrimonial y con plena capacidad, de
contraer matrimonio, la que de ser rehusada por el cónyuge
culpable (dolo o culpa) causara un daño al cónyuge inocente
generando con ello una obligación indemnizatoria de daños y
perjuicios en cabeza de aquel y una acción de daños en cabeza de
este cuyo plazo será de un año a partir de la ruptura de la promesa.
Pudiendo dentro del mismo plazo, cada uno de los prometidos
revocar las donaciones que haya hecho en favor del otro por razón
del matrimonio proyectado.
VIDEO

• Al Derecho y al revés : La importancia de los grados de


parentesco
https://www.youtube.com/watch?v=2R4gjubmHX4

También podría gustarte