Autoestima
La autoestima es el valor que el individuo atribuye a su persona y a sus capacidades.
Es una forma de pensar positivamente, una motivación para experimentar diferentes
perspectivas de la vida, de enfrentar retos, de sentir y actuar, que implica que los
individuos se acepten, se respeten, confien y crean en ellos mismos. La autoestima,
entre otras cosas, es el concepto propio que tiene cada sujeto sobre si mismo, es
decir la idea que tiene una persona de si mismo que lo obliga a preguntarse quién
es, o cuál va ser su identidad la cual se fabricará a traves de la conducta que vaya
desarrollando.
El concepto de autoestima está relacionado con el valor y
percepción que una persona tiene sobre sí misma y con base en ello,
se dará un lugar entre sus semejantes. La cantidad de amor propio que
una persona tenga, es directamente proporcional al grado de dignidad
que la misma posea.
Por otro lado, la definición de autoestima es igual al de amor propio, que
es el significado más directo de la palabra auto (sí mismo/a) y estima
(amor, aprecio). Quererse a sí mismo, ni es egoísmo, ni es enfermizo; es
un sentimiento fundamental.
Tipos de autestima
La valoración de uno mismo se basa en todos los pensamientos,
sentimientos, sensaciones y experiencias por las que pasa una persona y
que ha ido recogiendo durante su vida. Esta puede variar a través de las
diferentes áreas de la experiencia, de acuerdo con el sexo, edad y otras
condiciones.
De acuerdo a ello y otros factores, existen dos tipos de autoestima
principales, que pueden ser alta o baja, ya que no se puede hablar
sobre qué es autoestima sin diferenciar sus niveles. Puede decirse que
ambos extremos son nocivos, y en efecto, para cada nivel existen
subniveles sanos y perjudiciales.
Autoestima alta
Se entiende por autoestima alta cuando una persona tiene una
apreciación positiva de sí misma, lo cual permite que su actitud hacia la
vida sea óptima. Eso no implica que el individuo sea perfecto, sino de
aceptarse sin cruzar la línea de la mediocridad o conformismo. Un
individuo con alta autoestima es más propenso a alcanzar el ideal de
felicidad.
Cabe mencionar que existen dos escenarios o tipos de autoestima alta:
1. Autoestima alta y estable, en la que los factores externos no
influyen en el aprecio que la persona con este tipo de autoestima tiene,
por lo que se desenvuelven abiertamente y que no necesitan valía por
parte de otras personas, siendo capaz de defender sus valores y puntos
de vista sin ser influenciados de forma externa.
2. Autoestima alta e inestable, cuentan con una alta estima
pero susceptible a cambios por influencias externas, en especial por
situaciones en las que se vean sometidas a competencia, respondiendo
de forma negativa al fracaso al ser percibidos como amenazas. Su
posición será firme ante su punto de vista al extremo de no aceptar el de
los demás, por lo que intentará imponer el suyo. Este tipo de autoestima
alta es inestable, por lo que la persona adoptará una actitud agresiva
para promover su autoestima, o pasiva para defenderla.
Además de estos dos niveles, existe la autoestima inflada, que es
aquella que es perjudicial, ya que una persona con este perfil no
desarrolla la capacidad de escuchar a los demás, ni de reconocer cuando
han cometido una equivocación, asumiendo una posición hostil cuando
se intenta hacerle ver que han errado.
Autoestima baja
La autoestima baja es la incapacidad de una persona para reconocer
las cualidades que posee, poniendo a cualquier otra persona o situación
por encima de sus propias necesidades o deseos. Un individuo con baja
autoestima tiene el constante pensamiento sobre sí mismo de que no
es suficiente, o que no hay nada que lo pueda convertir en merecedor
de algo más de lo que recibe; incluso, puede pensar que lo que recibe no
es meritorio.
Si se esta rodeado de poca aceptación y condicionan su valía, disminuye
el amor propio.
La baja autoestima está relacionada con la forma inadecuada del
concepto que tiene un sujeto de si mismo; en donde se siente
desadaptado, que vale poco, tiene poca capacidad de tomar decisiones
al no confiar en sus propias habilidades.
Además tendrá en su interior un discurso negativo. Dicho diálogo
interno producirá en el sujeto sentimientos desagradables, tales como
desconfianza, inseguridad y miedo, lo cual le conllevará a un constante
discurso centrado en la expresión “no puedo”. La desmotivación será un
lema de vida, por lo que ante los nuevos retos, la ilusión desaparece al
mismo tiempo que la inseguridad incrementa.
Al igual que la autoestima alta, la baja tiene dos subniveles:
1. Autoestima baja estable, en el que la estimación propia del
individuo es y permanece baja sin importar los eventos externos
(aun cuando sean favorables), sin hacer el mínimo esfuerzo por
elevarlo, ni defender sus puntos de vista al no considerarse lo
suficientemente bueno.
2. Autoestima baja inestable, ésta depende de eventos
externos para su valoración: si ocurre un evento positivo o exitoso,
la confianza en su persona se eleva y, pasado el momento
victorioso, vuelve a decaer a su nivel inicial. Es uno de los niveles
de más inestables que existen, ya que dependen por completo de
los eventos del entorno.
Características de la autoestima
La autoestima es una valoración que cada uno hace sobre si mismo.
La autoestima es un término fundamental que significa la valoración que
uno hace sobre sí mismo y se determina en base a pensamientos,
emociones, sentimientos y experiencias que se han experimentado durante
toda la vida. Esto puede generar una autoestima baja al sentirse incómodo
con no ser lo que esperaba o una autoestima alta por tener un sentimiento
positivo. Esta valoración no tiene porque ser permanente sino que puede ir
variando durante el paso del tiempo al vivir nuevas experiencias con el
mundo exterior e interior. Por lo tanto, la autoestima no se da desde el
nacimiento sino que se desarrolla con el paso de los años a partir de la
socialización. En este artículo sobre la autoestima se van a mostrar las
características más relevantes.
Las distintas personalidades
La personalidad es una característica elemental y se divide en dos:
personalidad elevada: las personas con este tipo de personalidad
tienen una autoestima alta y se identifica al ser firme con sus ideas,
aceptando cuáles son sus fortalezas y debilidades siempre y cuando
sean constructivas. Además, son capaces de mostrar su
desconocimiento sobre algo sin temor a que sean expuestos de
forma negativa y saben pedir perdón con naturalidad.
personalidad baja: las personas con este tipo de personalidad tienen
la autoestima baja y se ve cuando siempre están manifestando sus
defectos en todos los aspectos eludiendo sus fortalezas.
Los pensamientos
Las personas que tienen una autoestima alta se muestran con
pensamientos positivos y si hay algún que otro obstáculo que superar le
hacen frente sacando el lado positivo. Mientras que las personas que tienen
una autoestima baja no tienen pensamientos positivos, esto deriva en
aceptar el vencimiento antes de tiempo o la solución al problema de manera
pesimista.
La participación afectiva
Por un lado, la personas que resaltan por tener empatía al mostrar esa
participación afectiva hacia otra persona o incluso hacia si mismo tienen una
autoestima alta. Por otro lado, las que padecen una autoestima baja no
muestran demasiada empatía con lo que no saben muy bien que es lo que
le pasa a la persona que tienen al lado. Esto es provocado por pensar solo
en lo que le pasa a uno mismo aunque realmente lo hacen de forma
inconsciente, hecho que les hace convertirse en una persona tóxica
La seguridad en uno mismo.
La seguridad que cada uno tiene sobre si mismo es importante para
realizar diferentes acciones a lo largo de la vida, por eso las personas con
una autoestima alta son capaces de mostrar sus sentimientos con total
naturalidad y no tienen miedo a relacionarse. El caso de las personas con
autoestima baja es totalmente contrario ya que tienen pánico a mostrar sus
cualidades al no tener esa seguridad en uno mismo.
El estilo de comunicación.
La asertividad es un estilo de comunicación que permite mostrar las
opiniones que uno tiene y defenderlos de manera eficiente.
Esta es una de las características de la autoestima, entonces si las
personas defienden de forma segura y sosegada cual es su punto de vista
acerca de cualquier cosa la autoestima es alta.
Si la autoestima es baja, lo que ocurre es que las personas son fáciles de
manipular y sus pensamientos y creencias son modificables dependiendo lo
que opinen los demás.
Madurez en la adolescencia
La madurez en la adolescencia tiene por objetivo la capacidad para tomar
decisiones responsables y exitosas…
Madurez en la adolescencia
La madurez en la adolescencia tiene por objetivo la capacidad para tomar
decisiones responsables y exitosas. Para ello es necesario que los adolescentes
sean capaces de lidiar de forma adecuada con diferentes cuestiones que suponen
una consideración seria sobre ellas.
“La Organización Mundial de la Salud define adolescencia como la fase del
desarrollo comprendida entre los 10 y los 19 años…” (Cerqueira-Santos, Paludo,
Schirò, & Koller, 2010; Traverso-Yépez, & Pinheiro, 2002, p.5).
Desde el punto de vista de Bordão-Alves y Melo-Silva (2008) la adolescencia es
pautada por una fase de contradicciones y confusiones de papeles, en que el
individuo ya no mantiene la dependencia infantil que tenía en relación a los
padres, pero también necesita luchar para construir su independencia adulta.
Esta fase es característica por acarrear miedos, angustias, y a veces, sentimiento
de fracaso. Todos estos factores influyen fuertemente en su capacidad
madurativa, en la vivencia entre la dependencia y la independencia
parental (Bordão-Alves, & Melo-Silva, 2008).
En relación al desarrollo biológico y psicológico, la capacidad madurativa
depende del contexto en que el adolescente se inserta, de acuerdo con sus
posibilidades o dificultades (Traverso-Yépez, & Pinheiro, 2002). Así, de acuerdo
con la salud, las preocupaciones a nivel del crecimiento y del desarrollo y la
prevención realizada incluso el embarazo y la infancia, se promoverá la madurez
del adolescente (Traverso-Yépez, & Pinheiro, 2002).
Obstáculos al desarrollo de la madurez saludable en la adolescencia
Embarazo;
Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS);
Violencia;
Dependencia química.
(Traverso-Yépez, & Pinheiro, 2002, p.10).
De acuerdo con Cataneo, Carvalho y Galino (2005) se verifica también que
podemos prever el grado de madurez de un adolescente de acuerdo con sus trazos
de desarrollo emocional. Así, por ejemplo, en adolescentes obesos, es común
encontrar algunas perturbaciones como la ansiedad, inseguridad, baja autoestima
e incluso, de agresividad (Cataneo, Carvalho, & Galindo, 2005).
Debido a estos problemas que son la realidad de muchos adolescentes, se
promueven programas, en los servicios de salud, dirigidos a los individuos de ese
rango de edad, en el sentido de contribuir para el desarrollo de una madurez
saludable y respetar la salud de los mismos (Traverso-Yépez, & Pinheiro, 2002).
La pertinencia de estos programas es de suma importancia, también en casos de
embarazo en la adolescencia, momento ese en que, por ver su imagen como
madre de forma inmadura e irrealista, la adolescente ve el estado de embarazo
desde el punto de vista gratificante y afectivo, imaginando que criar a un niño es
una tarea fácil y divertida (Cerqueira-Santos, Paludo, Schirò, & Koller, 2010).
En estos casos, las adolescentes asumen, a veces, una postura independiente en
relación a los padres, aunque acaben por depender de ellos para sobrevivir y
cuidar del niño (Cerqueira-Santos, Paludo, Schirò, & Koller, 2010).
Por otro lado, hay casos en que la adolescente tiene la madurez suficiente para
asumir, realmente, una postura independiente y autónoma en relación a los
padres, desde el punto de vista financiero e incluso a nivel de su madurez
cognitiva, en el sentido de criar a un niño (Cerqueira-Santos, Paludo, Schirò, &
Koller, 2010).
Otra forma de poder observar el grado de madurez de un adolescente es, también,
de acuerdo con la decisión que este hace a nivel de su orientación vocacional, que
supone la capacidad para discernir sobre valores éticos, intelectuales en que va a
adquirir nuevos planos, los cuales, necesita ser persistente para alcanzar (Bordão-
Alves, & Melo-Silva, 2008).
Influencia del contexto en la madurez del adolescente
Una de las formas de conseguir comprender en un adolescente su grado de
desarrollo y madurez es cuando se organizan espacios colectivos de actividades
en conjunto con padres y educadores (Traverso-Yépez, & Pinheiro, 2002). Estas
convivencias permiten comprender en qué medida las cuestiones como
autonomía, dignidad, responsabilidad y autocuidado están siendo transmitidas de
forma correcta de los educadores para los educandos (Traverso-Yépez, &
Pinheiro, 2002).
Según asumen Cergueira-Santos, Paldudo, Schirò y Koller (2010) las personas
que están insertas en el ambiente de los adolescentes, nos permiten comprender
de qué forma los valores, ideologías, creencias, religiones, etc., influyen en el
desarrollo madurativo de los mismos.
Este tipo de iniciativa prevé también proporcionar a los adolescentes la
posibilidad de observar diferentes realidades, lo que ayuda a que entren en su
proceso de autodescubrimiento, autoconcepto y reconocimiento de sus
habilidades, competencias y limitaciones (Traverso-Yépez, & Pinheiro, 2002).
Conclusión
Por lo que podemos comprender, son muchas, inalcanzables, las formas como se
puede analizar la madurez de un adolescente en varios niveles (cognitivo,
emocional, autonomía, entre otros). Algunas experiencias de la vida llevan a que
algunos adolescentes adquieran madurez más precozmente que otros,
principalmente cuando llevan a la necesidad de adaptarse a nuevas posturas,
como es el caso de un embarazo o de una obesidad. Es por causa de estos
factores, entre otros, que programas sobre promoción de salud y de elecciones
racionales y responsables, son fundamentales para el desarrollo de una madurez
saludable en este rango de ed
MADUREZ Y ADOLESCENCIA
BIENESTAR Y ESTILO DE VIDA IDEAS BASE Y PRIMEROS PASOS
PERSONALIDAD Y ESTILO
Madurez y Adolescencia
Voy a elaborar un escrito con el propósito de transmitir un
poquito de información al respecto de la madurez.
Este es un aspecto que se va desarrollando durante la
adolescencia de las personas. Nuestras vivencias durante este
proceso pueden resultar determinantes en el resultado de
nuestra maduración emocional y racional. Es decir, que
estaremos condicionados al crecer, para bien o para mal.
Tal vez algunos entiendan los fundamentos que guían a otros a
afirmar ciertas cosas al respecto de las enseñanzas que
transmiten, pero… Fundamentar sus enseñanzas en la premisa
de que nos relacionemos tan sólo con personas inmaduras, deja
mucho que desear.
¿Qué entendemos por «madurar»?
Se puede partir de la base de que un adolescente es una
persona «en maduración»; a pesar de que los expertos se
obcecan en señalarlos como «inmaduros». Sin embargo, la
adolescencia es un estadio artificial que se introdujo para
separar a los jóvenes de los adultos y crear una «etapa de
transición». Que, por cierto, ahora mismo se hace cada vez más
extensa.
La madurez, de hecho varía en función de la experiencia vital y
el aprendizaje de cada uno…
Aunque, personalmente, me gusta tratar a los adolescentes
como adultos jóvenes. Sumemos más.
Las estimaciones proponen que el sistema nervioso central
madura en torno a los 19 años; y es entonces cuando aparece la
capacitación total de las funciones mentales.
Como he mencionado anteriormente, durante las etapas
anteriores a este hecho; las personas reciben estímulos e
influencias que afectan a su procesamiento de la emoción, la
razón y el equilibrio entre ambos extremos; que es necesario
para el futuro de sus vidas.
Estos procesos de maduración requieren del
contraste de la información y los puntos de vista o
creencias que la persona sostiene.
Es así como la persona se autoafirma para integrarse de
manera óptima en la sociedad. No obstante, en ocasiones esta
autoafirmación se hace tomando como ejemplo conductas o
creencias inadecuadas y/o peligrosas para uno mismo y para los
demás.
Tomando esto desde una perspectiva biológica, podemos decir
que ocurre por las siguientes causas:
Una plasticidad neural típica de un circuito en proceso de
desarrollo.
El proceso de recubrimiento de mielina de los axones (que
ocurre de atrás a delante, siendo el lóbulo prefrontal el último
en ser cubierto).
La importancia de que no se te escape el frontal
Los lóbulos prefrontales son los responsables de moderar la
conducta de las personas a través de reprimir o inhibir las
emociones o los impulsos. Tienen una función de importancia
en las siguientes cuestiones:
Toma de decisiones
Procesado de los sentimientos
Planificación de estrategias
La mielinización completa del cerebro ayuda a transmitir el
potencial de acción de manera más rápida. Esto estabiliza a su
vez el razonamiento, e incrementa la capacidad de aprendizaje.
En ello hay además una proporción directa: cuanto más
aprendes más mielina produces, y viceversa.
Es por ello que el refuerzo del aprendizaje es una de las medidas más
eficaces para favorecer la maduración de la persona.
La intensidad y exigencia del aprendizaje causa un génesis
neuronal en zonas como el hipocampo (lugar donde se
almacena la memoria a largo plazo); y dichas neuronas
«emigran» a otros lugares más activos, con la finalidad de
recibir la información que deberán almacenar.
Una vez allí, es donde maduran y se cargan de información; o
por el contrario se deterioran y atrofian. Un funcionamiento
que se mantiene estable a lo largo de la vida.
Con lo cual, si alguien se te excusa con la edad para no seguir
aprendiendo cosas; recuérdale que no es capacidad sino
voluntad lo que le falta.
Y cuando hablamos de un comportamiento maduro,
¿a qué nos referimos?
Regresando al espectro conductual del asunto, la conducta de
adolescentes (y de personas supuestamente maduras, dicho sea
de paso); se rige la mayor parte de las veces por impulsos y
fenómenos emocionales, más que racionales.
Es por ello que algunas personas buscan novedades en sus
vidas, y están sin ser conscientes de ello, dispuestos a adquirir
conductas arriesgadas, inadaptativas y
«atrevidas»: promiscuidad exagerada, toxicomanía, conductas
violentas (robos, peleas, agresiones), desobediencia y rebeldía,
etc…
En gran parte de las ocasiones se deja guiar por influencia del
grupo y presión social. En ocasiones, buscará la aceptación
imitando la conducta general de su grupo o adoptará sus
mismas creencias y puntos de vista tratando de favorecer su
integración dentro del mismo, cuestión que suele causar una
adicción al grupo y los temas comunes que tienen.
Una conducta madura será, entonces; una capacidad para
moderar los impulsos y tomar decisiones más favorables para la
autopreservación y el propio desarrollo.