François Marie Charles Fourier (Besanzón, 7 de abril de 1772-París, 10 de octubre de 1837)
fue un socialista utópico francés de la primera parte del siglo XIX y uno de los padres del
cooperativismo. Fourier fue un crítico de la economía y el capitalismo de su época.
Adversario de la industrialización, de la civilización urbana, del liberalismo y de la familia
basada en el matrimonio y la monogamia. El carácter jovial con que Fourier hace algunas
de sus críticas hace de él uno de los grandes satíricos de todos los tiempos.
Propuso la creación de unas unidades de producción y consumo, las falanges o
falansterios, basadas en un cooperativismo integral y autosuficiente.En esta forma anticipa
la línea de socialismo libertario dentro del movimiento socialista, pero también líneas críticas
de la moral burguesa y patriarcal basadas en la familia nuclear y en la moralidad cristiana.
En su proyecto utópico incorporó visiones feministas, lo que fue recogido por el socialismo
posteriormente.A Fourier se le ha atribuido durante años el inicio de la utilización de la
palabra "feminismo", y acuñó la célebre frase de que la situación de las mujeres es un
indicador del nivel de civilización de una sociedad. Seguidores de sus ideas establecieron
comunidades autosuficientes como La Reunión en Texas, Estados Unidos, y La Falange
Norteamericana, en Nueva Jersey, Estados Unidos, a mediados del siglo XIX.
Hijo de un comerciante de telas, Fourier estaba más interesado en la arquitectura que en los
negocios de su padre.De hecho, quería convertirse en ingeniero, pero la Escuela de
Ingeniería Militar sólo aceptaba hijos de la nobleza. A su pesar tuvo que dedicarse al
comercio, actividad que aborrecería durante toda su vida, y que le inspiraría su sistema de
reforma de la organización de la sociedad. A los veintiséis años, como viajante de comercio,
se da cuenta de una diferencia enorme en el precio de las manzanas vendidas en Rouen
con respecto a las vendidas en París. “Me sorprendió tanto esa diferencia de precio entre
regiones de la misma temperatura, que comencé a sospechar que había un desorden
fundamental en el mecanismo industrial, y de aquí nacieron las investigaciones que, al cabo
de cuatro años, me hicieron descubrir la teoría de las series de grupos industriales, y de ahí,
las leyes del movimiento universal, malogradas por Newton.” Desde entonces, convivirán en
él un modesto empleado de casas comerciales y un visionario redentor de la humanidad
sufriente.
Fourier planteaba una alternativa cooperativista. Si se permitiera a los individuos realizar
libremente sus inclinaciones o pasiones se produciría un estado de equilibrio entre todos, o
como lo llamó, armonía. Fourier aseguraba con base en esa tesis que era posible
establecer una sociedad justa, para lo cual propuso la fundación de comunidades
productivas llamadas falansterios; los beneficios obtenidos serían repartidos entre los
miembros de la falange y los capitalistas que hubieran aportado dinero para su
construcción.
Así como en la defensa de los derechos de la mujer, fue pionero en la crítica al patriarcado.
En su obra Teoría de los cuatro movimientos (1808), Fourier divide toda la historia anterior
en cuatro fases: salvajismo, barbarie, patriarcado y civilización. Los defectos del patriarcado
preparan la catastrófica civilización actual, que es necesario superar gracias al
cooperativismo. "En la civilización, la pobreza brota de la misma abundancia".
Su obra, traducida a numerosas lenguas, ha sido rescatada por intelectuales como Herbert
Marcuse, André Breton y Mario Vargas Llosa. Breton lo incluyó en su Antología del humor
negro, reconociendo su talento como escritor, y situándolo entre los precursores de la
literatura de vanguardia.