UNIDAD 4: Sujeto y poder -> entre la represión y el algoritmo
Cómo se ejerce el Poder – Foucault
Tres etapas de Foucault:
1. Arqueología – problema del saber: El efecto de la verdad: ¿qué hace
que ciertos discursos sean considerados como verdaderos? No es algo
dado, se produce históricamente.
2. Genealogía – dispositivos de saber/poder: El poder fuera de lo
posesivo o prohibido, se centra en las relaciones, en sus efectos y la
noción de poder productiva -> el poder expresa relaciones de fuerza,
que, en articulación con el saber producen verdad.
3. Ética – tecnologías del yo: Las maneras en que cada uno se
autoconstruye en base a diferentes ideales.
Análisis del poder desde sus relaciones, sus efectos, sus implicancias y sus
dispositivos:
No se centra en el poder del Estado, sino en las prácticas cotidianas, los
discursos y relaciones que moldean y regulan la vida social de las personas. Ya
que el poder no se posee, se ejerce y existe únicamente en el acto. Establece
una relación entre la naturaleza del poder, sus causas, cómo se ejerce, por qué,
con qué fin, qué sucede cuando un grupo de personas ejerce poder sobre otras
– no se limita a hablar de cómo se manifiesta o describir sus efectos, va más
allá: Recurre al concepto de dispositivo, que refiere a una red o conjunto de
elementos que incluyen prácticas, instituciones, discursos, leyes, normas,
instalaciones arquitectónicas y tecnológicas que se utilizan para producir,
mantener y regular cierto conocimiento, poder o experiencia en la sociedad.
Esto es lo que hace que el poder sea efectivo, sus dispositivos, que funcionan y
se reproducen, más allá de las propiedades que pueda llegar a tener. De esta
manera, se producen cuerpos disciplinados, para que sean útiles y funcionales
en la vida social cotidiana. Por ejemplo, la institución escolar moldea aptitudes
y comportamientos; se encarga de la vestimenta y la evaluación de los alumnos
y dependiendo del cumplimiento o no de ciertas normas se considera que
alguien es un buen/mal estudiante. El poder disciplinario producido a partir de
la conformación de los Estados-Nación en la modernidad generan como efecto
una correspondencia entre actividades productivas, redes de comunicación y
relaciones de poder.
PERO -> Es importante resaltar la diferencia entre “relaciones de
poder”, “relaciones de comunicación” y “capacidades objetivas” que,
aunque conviven, se apoyan y se sirven de instrumentos mutuamente,
no son parte de un mismo grupo:
- Relaciones de comunicación: transmisión de información a
través de la lengua, de un sistema de signos o símbolos ->
comunicar es actuar sobre el otro, como objetivo o
consecuencia, los significantes pueden efectuar poder: es
un simple aspecto de las relaciones de comunicación.
- Capacidades objetivas: El poder que se ejerce sobre las
cosas, la capacidad de modificarlas, utilizarlas, consumirlas,
destruirlas: son aptitudes inscritas en el cuerpo o
mediatizadas por instrumentos.
- Relaciones de poder: No es simplemente una relación
entre “miembros” individuales o colectivos -> es un modo
de acción de unos sobre otros. Existe únicamente en el
acto, no pertenecen al orden del consentimiento, aunque
puede ser un efecto de él, se trata de un consentimiento
anterior o permanente, que no implica renunciar a la
libertad.
*No tienen un orden equilibrado. Existen diversas formas/circunstancias
en las que se ordenan según un modelo específico, o constituyen
sistemas regulados y concentrados – llamados “bloques”
¿EN QUÉ CONSISTE LA ESPECIFIDAD DE LAS RELACIONES DE PODER?
¿CÓMO PODEMOS ANALIZARLAS?
Lo que define a una relación de poder es el modo de acción que se
ejerce, hay dos elementos indispensables que deben articularse:
- Que aquel sobre el cual se ejerce el poder sea reconocido
como sujeto de acción
- Que se abra ante la relación de poder un campo de
respuestas, reacciones y efectos posibles.
Hacer uso de las relaciones de poder no es emplear exclusivamente la
violencia para obtener consentimiento, pueden prescindir de uno o del
otro, ya que no son su principio ni su naturaleza: se trata de un
conjunto de acciones sobre acciones posibles. Se ocupa el terreno de la
posibilidad: los sujetos pueden actuar, incitar, inducir, facilitar, ampliar
o limitar ciertas cosas para que sean más o menos probables. Consiste,
entonces, en una conducción de conductas.
El poder solo se ejerce sobre “sujetos libres” (sujetos individuales o
colectivos que cuentan con un campo de posibilidades para operar
conductas, reacciones y comportamientos – el poder y la libertad no se
enfrentan y tampoco mantienen una relación de exclusión.
Análisis de las relaciones de poder:
Lo primero a tener en cuenta, es que se analizan las instituciones a
partir de las relaciones de poder y no lo contrario. Para hacerlo, se
debe tener en cuenta lo siguiente:
- Toda relación de poder utiliza diferenciaciones que
constituyen condiciones efectos – pueden ser diferencias
económicas, de status, de privilegio, de puestos en los
procesos de producción, etc.
- Los objetivos que persiguen quienes actúan sobre los
demás
- Las formas de institucionalización, es decir, que
instituciones pesan en la sociedad
- Los grados de racionalización ya que el empleo de las
relaciones de poder como acción sobre el campo de la
posibilidad puede ser más o menos elaborado en función
de la eficacia de los instrumentos y de la certeza del
resultado.
El análisis de las relaciones de poder en una sociedad no
puede limitarse al estudio de instituciones ni políticas ya
que se arraigan al conjunto de la trama social. No existe un
principio de poder fundamental que domine a la sociedad,
hay distintas formas de poder a partir de la posibilidad de
acción anteriormente mencionada. Las formas y los lugares
de “gobierno” o poder de los individuos son múltiples: se
superponen, se entrecruzan, se limitan, pueden anularse o
reforzarse, por eso mismo, han sido gubernamentalizadas
progresivamente – elaboradas, racionalizadas y
centralizadas – bajo instituciones estatales que las
amparan.
La estrategia dentro de las relaciones de poder:
La elección de medios o acciones para llegar a un objetivo
se define como estrategia. Dentro de las relaciones de
poder, la estrategia entra en juego cuando se utilizan
determinados medios para hacer funcionar o mantener un
dispositivo de poder, también pueden constituir modos de
acción sobre la acción posible, eventual o hipotética de los
otros.
Toda relación de poder implica una estrategia de lucha, ya
que no hay poder sin resistencia. Toda estrategia de
enfrentamiento pretende convertirse en relación de poder,
y toda relación de poder tiende a convertirse en estrategia
vencedora. En este interjuego, se revela el
encadenamiento de las relaciones de poder con las
estratégicas y sus efectos de causalidad recíproca.
Poder y desaparición – Calveiro
(no puede contarse la historia del pueblo sola ni tampoco la de los campos sola, van de la mano)
Pilar Calveiro habla desde su experiencia como desaparecida, ya que entre
1977 y 1979 pasó por tres centros clandestinos, en base a ello y a testimonios
de sobrevivientes, compone una descripción del funcionamiento del aparato
represivo dentro y fuera de aquellos lugares. Se nutre de las ideas de Foucault
sobre el poder para compartir su perspectiva.
¿Por qué fue posible que en la Argentina ocurriera lo que ocurrió, que hubiera
campos de concentración y exterminio, que desapareciera gente? -> Qué
condiciones tiene que haber para que ocurra, ya que no pasa en cualquier país
ni momento. Para llegar a una posible respuesta, indaga en la historia de
autoritarismo del país desde el golpe militar de 1930.
En Argentina, el asesinato político fue constante. La tortura bajo un modelo
sistémico e institucional fue una práctica socialmente aceptada y normalizada.
El poder militar, instalado en la Nación, extiende la disciplina y naturaliza el
asesinato, la tortura y la violencia generando terror en la sociedad, intimida,
silencia. Las fuerzas represivas pretendían controlar la vida y la muerte de sus
prisioneros defendiendo un ideal de mundo binario, de blanco/negro –
bueno/malo que construye a la otredad como subversiva.
PODER Y REPRESIÓN:
Las relaciones de poder que se establecieron y reformularon en este siglo, son
producto de una serie de enfrentamientos, violentos y con un componente
represivo. La presencia constante de la institución militar en la vida política y en
la cotidianidad manifiesta un carácter violento ya que es recibido como una
amenaza constante por la sociedad: uniformes, discurso autoritario,
comunicados fríos, postura rígido -> todo esto tras un barniz de limpieza,
rectitud y brillo que, irónicamente, carece en sus tareas cotidianas.
Dentro de los procedimientos del poder, están la represión y el castigo, que se
reproducen y modifican sus técnicas y mecanismos de acuerdo con la índole
del poder: el poder muestra y esconde, se revela a sí mismo tanto en lo que
exhibe como en lo que oculta.
DESAPARICIÓN:
No hay cuerpo de la víctima ni del delito, solo puede haber testigos del
secuestro y presuposición del asesinato, pero nada que testimonie el hecho, no
queda constancia de la vida ni de la muerte de la persona.
RESISTENCIA Y FUGA:
Aunque el campo de concentración es el claro intento de apresar y
desaparecer, la realidad genera constantemente líneas de fuga y dispositivos
que disparan contra el núcleo duro del poder. Se saboteaban los objetivos del
campo con el ideal preservar la dignidad y romper con la disciplina y la
normatividad instalada.
Dentro del campo, una de las ideas más fuertes era que alguien debía salir con
vida para testimoniar y construir la memoria. También hubo casos de suicidios,
arrebatando el derecho soberano de vida y muerte.
CAMPOS DE CONCENTRACIÓN Y SOCIEDAD:
Campo y sociedad son parte de la misma trama: no puede haber campos de
concentración en cualquier sociedad ni en cualquier momento y la existencia
de los mismos, cambia y reformatea a la sociedad misma. Los campos de
concentración existían en el medio de la sociedad, había una cercanía física
innegable, no se puede aludir al desconocimiento. Hubo cierto consenso en
torno al proyecto militar, la sociedad decidió inmovilizarse y no reaccionar:
había desapariciones en la vía pública, testigos, cadáveres no reconocidos
arrojados en calles y plazas, los periódicos registraban lo mencionado. Se
aceptó la incongruencia entre el discurso y la práctica política de los militares,
entre lo que se sabe y lo que se ignora como forma de preservación del poder.
No se trata entonces de acusar a la sociedad argentina en su conjunto de
complicidad con la dictadura, sino de pensar en la eficacia en la dispersión del
terror concentracionario más allá de los campos.
Toda la sociedad padeció y a su vez tiene alguna responsabilidad. Así es el
poder concentracionario. Campo de concentración y sociedad se pertenecen,
son inexplicables uno sin el otro: se reflejan y se reproducen.
SOBREVIVENCIA, TRIVALIZACIÓN Y MEMORIA:
Una vez en libertad, el poder del campo no desaparece de inmediato ya que el
sobreviviente se siente aún bajo el control del secuestrador. Pero los
testimonios ante diferentes organismos de derechos humanos estuvieron, la
memoria se manifestó y pudo ser colectiva gracias a la masividad de los medios
de comunicación, esto jugó en contra ya que en muchos casos se convirtió en
un producto de consumo, se trivializó.
En parte, también, porque los sobrevivientes no tenían pruebas de los
asesinatos que denunciaban: los militares habían hecho un gran esfuerzo por
hacer desaparecer los restos de sus víctimas. Sin embargo, se pudo recuperar
parte de los cuerpos, nombres, historias, militancias y culpables. El juicio a los
comandantes fue otro gran ejercicio de recuperación de la memoria.
Fotos y siluetas: estrategias en la representación de los desaparecidos –
Longoni
Entre las distintas estrategias creativas desplegadas por las Madres y otros
familiares dentro del movimiento de derechos humanos durante la última
dictadura argentina pueden reconocerse y contrastarse dos grandes matrices
de representación visual de los desaparecidos: las fotos y las siluetas.
Las fotos de los rostros de los desaparecidos devienen en un signo colectivo
inequívoco al representar a los desaparecidos singularmente. Esto supone dos
cuestiones importantes:
1. La generación de un archivo más o menos centralizado de fotos de
desaparecidos entre los organismos de derechos humanos.
2. La definición de una política visual, la incisiva conciencia del impacto
que esos rostros marchando entre la multitud generarían entre los
testigos.
La realización de siluetas consiste en el trazado sencillo de la forma vacía de
un cuerpo a escala natural sobre papeles, luego pegados en los muros de la
ciudad, como forma de representar “la presencia de una ausencia” de los miles
de detenidos y desaparecidos. El “Siluetazo” implicó la participación, en un
improvisado taller al aire libre, de cientos de manifestantes que pintaron y
pusieron su cuerpo para bosquejar las siluetas, rompiendo el pacto de silencio
instalado prestaban su cuerpo para delinear el cuerpo de un desaparecido.
Pueden distinguirse en los dos recursos énfasis distintos entre la
individualización y la cuantificación. Las siluetas insisten en la cuantificación
de las víctimas, en el espacio físico que ocuparían sus cuerpos ausentes si
estuvieran entre nosotros; mientras que las fotografías parten de la identidad
particular de cada uno de ellos para terminar componiendo un signo colectivo.
Poscriptum sobre las sociedades de control – Deleuze
Deleuze retomó y amplió el planteo de Foucault acerca del poder. Mientras
que éste último describe la anatomopolítica y la biopolítica como tecnologías o
dispositivos de poder en las sociedades disciplinarias, Deleuze describe las
sociedades de control:
A diferencia de la sociedad disciplinaria, que incluía al disciplinamiento sobre el
cuerpo individual y sobre la población, la sociedad de control ya no se centra
en observar a las instituciones de encierro (cárcel, hospitales, escuelas): ya no
se necesitan lugares de reclusión porque el poder se expande por fuera de
ellas.
Las sociedades de control designan un cambio en las tecnologías del poder que
comienza a producirse después de la Segunda Guerra mundial y que se
acentúa con la instauración del neoliberalismo como modo de gobierno de las
poblaciones desde los años setenta en adelante. El neoliberalismo se trata de
un gobierno que opera tanto en un nivel macro político como en el plano de
las subjetividades. Suprime la premisa de la igualdad como valor social, se
gobierna a través de la libertad y de la modulación del deseo subjetivo que
tiene como contracara la producción de desigualdad.
Si en las sociedades disciplinarias, la figura del panóptico ligaba la vigilancia al
encierro, las sociedades de control marcan un desplazamiento según el cual el
encierro ya no es necesario para ejercer el control de los cuerpos y las
poblaciones.
Gubernamentalidad algorítmica – Rodríguez
La postura de Pablo Rodríguez en el texto parece situarse en un punto
intermedio entre los "apocalípticos" y los "integrados". No adopta una visión
totalmente pesimista o alarmista sobre el impacto de la tecnología, pero
tampoco es completamente optimista. En lugar de celebrar o condenar la
tecnología, Rodríguez analiza críticamente el rol de los algoritmos y la cultura
algorítmica, resaltando tanto los riesgos como las transformaciones que
implica. Examina cómo los algoritmos moldean la subjetividad y los
comportamientos, haciendo hincapié en la vigilancia invisible que traen
consigo y la pérdida de autonomía que puede implicar delegar decisiones en los
algoritmos. Sin embargo, también señala que los algoritmos forman parte de
nuestra realidad actual y reflejan características sociales. Esta postura crítica y
reflexiva no rechaza por completo la tecnología, sino que invita a una reflexión
sobre cómo entender y regular su papel en la sociedad.
La tecnología (como los algoritmos) ya no es una herramienta "neutra" ya que
se ha convertido en un sistema de poder de sí mismo que afecta elecciones y
conductas. Sugiere que debemos entender el poder como una red de relaciones
en la que lo humano y lo tecnológico interactúan y se transforman
mutuamente. En la sociedad algorítmica, justamente, el poder se ejerce
mediante una colaboración entre comportamiento humano y las capacidades
técnicas de los algoritmos para influir en la sociedad.
Foucault ensayó un análisis de las relaciones de poder en su relación con los
modos de subjetivación bajo la palabra Gubernamentalidad, buscó examinar al
neoliberalismo como una tecnología novedosa que anunciaba la constitución
de un “nuevo orden interior” diferente al disciplinario, una nueva forma de
control social que contaría con la creación de un sistema de información
general y con la construcción controles y coerciones que se realiza a través del
mass media, permitiendo cierta regulación espontanea que haría que el orden
social se “auto engendre”.
Deleuze confirma la crisis del encierro como tecnología de poder capaz de
instituir subjetividades, este proceso promociona incesantemente las reformas
de las instituciones y supone el ascenso de la información como insumo de las
tecnologías, trayendo un nuevo exterior que ingresa en el encierro. Entonces:
el encierro está siendo reemplazado por el poder de la tecnología para hacer
sistema nuevas vías de subjetivación.
La cibernética: ciencia que estudia la comunicación y el control en animales,
humanos y máquinas. Es una ciencia del gobierno que puso en marcha el
complejo tecnológico centrado en la información que será luego base material
de las sociedades de control.
El algoritmo: conjunto finito de instrucciones que sirven para ejecutar o
resolver un problema de tipo matemático a través de la manipulación de
signos. Es lo que hace funcionar a cualquier sistema informático, basado en
una codificación binaria.
CULTURA ALGORITMICA:
Nos informamos a través de redes de noticias que se retroalimentan con los
tradicionales medios masivos de comunicación; nuestros consumos culturales
están por Netflix o YouTube; nuestra vida social son Facebook, Twitter,
Instagram y TikTok; nuestras redes de contacto laborales son LinkedIn; nuestra
música está en Spotify; etc.
La expresión “cultura algorítmica” refiere a este nuevo complejo, que consiste
en el hecho de que los seres humanos han estado delegando el trabajo de la
cultura conscientemente a procesos computacionales. Los algoritmos, que van
conformando las pautas y elecciones culturales, se invisibilizan como tal. Hacen
creer en la existencia de una transparencia que permite el acceso a todo,
cuando en realidad personaliza a través de medidas estadísticas que no tienen
nada de personales.
Crean en los sujetos la ilusión de una singularidad que es efecto de la
estadística, y ésta, a su vez, efecto de un procesamiento de información: dicha
ilusión se produce con las creaciones de “perfiles” que dan un efecto de
identidad, en un sentido puntual, provisorio y muy performático. El perfil es
una serie de datos asignados a un sujeto en la vida social digital, dentro de los
mismos no se produce un saber sobre un individuo identificable, sino que se
utilizan un conjunto de informaciones personales para actuar sobre similares.
Se llega así al fenómeno que Sadin describe como el paso del “sujeto
humanista al individuo algorítmicamente asistido”. La vida cotidiana consiste
en buena parte de un conjunto de decisiones que son delegadas a sistemas
informáticos, decisiones que son consideradas más eficientes que las que
tomarían los humanos sin asistencia digital. También constituyen la base de
ejercicio de una vigilancia distribuida e inherente, al transformar cualquier
interacción comunicacional en dato, los sistemas de vigilancia ya no necesitan
situarse en un punto trascendente de mira, en la medida en que cualquier
aspecto de la vida social queda registrado sin esfuerzo alguno por espiarla.
SOCIEDAD DE METADATOS:
Los algoritmos necesitan que los datos sean procesables según un criterio
común y un mínimo estándar técnico, de esto se tratan los metadatos que
constituyen el alimento de los algoritmos.
Según Pasquinelli hay dos tipos de algoritmos:
1. El que traduce información como información (un flujo que se
transforma en otro flujo)
2. El que acumula información para extraer metadatos, o sea, para
“producir información sobre la información”
PARA TODOS Y PARA CADA UNO:
Foucault hace una crítica de la razón política occidental, centrada a la vez
en el gobierno de la totalidad y al mismo tiempo de cada uno de los
individuos. La razón de Estado y el poder de policía, una para la totalidad y
otra para los individuos.
Estado moderno, según Foucault, se constituiría en torno a este juego de
obediencia-conocimiento-confesión volcado sobre la doble condición de
los sujetos en tanto ciudadanos, pero también ovejas de un rebaño.
Esta gubernamentalidad es realizada hoy a través de los dispositivos
digitales, que habrán mancomunado la estadística (razón de Estado) y el
control de la comunicación (poder de policía) en una situación de
procesamiento social generalizado: Estamos en la época de la
gubernamentalidad algorítmica, que sería un cierto tipo de racionalidad
(a)normativa o (a)política que reposa sobre la recolección, la agrupación y
análisis automatizado de datos en cantidad masiva de modo de modelizar,
anticipar y afectar por adelantado los comportamientos posibles, y que
implican una aparente individualización de la estadística.
DISPOSITIVOS Y TECNOLOGÍAS DEL YO
Es necesario preguntar, ¿qué es lo que estamos delegando en los
algoritmos?
Hay que pasar de la voz pasiva a la activa. Debemos considerar qué es lo
que nos da igual delegar o no en cualquier red social y, también qué
quieren las instancias de poder que deleguemos (entendiendo que no hay
“un poder” que digita todo). En la sociedad de los metadatos no se trata
tanto del “perfilado de un individuo singular”, sino más bien del control de
las masas y la previsión del comportamiento colectivo, como ocurre hoy
con los gobiernos que rastrean la actividad online de los social media, los
flujos de pasajeros en los medios públicos o la distribución de las
mercancías.
Las redes sociales, las APPS y los medios masivos y al mismo tiempo
personalizados, el carácter íntimo y ya no exterior de la estadística para
procesar lo social, son importantes mecanismos de subjetivación. En el
circuito formado por las delegaciones, las asistencias y las vigilancias, se
producen al mismo tiempo mecanismos de obediencia, formas de
conocimiento de sí y modos de confesión, tal como identificaba Foucault
en las tecnologías del yo cristianas que mutan ahora en una suerte de
pastor digital.
Si la subjetivación es lo que mueve, transforma y eventualmente disuelve
los dispositivos, como plantea Deleuze, el asunto aquí es desentrañar
cómo podría ocurrir algo verdaderamente nuevo: “No se trata de temer o
de esperar, sino de buscar nuevas armas”
Conceptos claves:
BIOPOLÍTICA
El análisis de Foucault es siempre histórico:
cuando analiza el poder, no lo hace en abstracto si no en
relación a formas de poder que se configuran en relación a
determinadas formaciones históricas y sociales. Habla de
tecnologías de poder (tecnologías biopolíticas o anatomo
políticas) que se corresponden con un tipo específico de
formación socio-histórica: las Sociedades Disciplinarias.
La noción de biopolítica puede encontrarse abordada en tres
momentos de la obra de Foucault:
1976: Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber:
donde la noción de biopolítica es trabajada en relación
con la sexualidad.
1975-1976: Defender la sociedad: donde la noción de
biopolítica es trabajada en relación con el racismo.
1979: El nacimiento de la biopolítica: donde la noción
de biopolítica es trabajada en relación con el
liberalismo-neoliberalismo.
PANOPTICO
- Arquitectura política – instituciones de encierro: define la
posición de los cuerpos, ubicándolos en un espacio limitado y
regulado socialmente para crear categorías de poder
específicas (vigilante-vigilado). Esta arquitectura se convierte
en una lógica social y crea una serie de tecnologías
disciplinarias hacia los cuerpos para hacerlos dóciles y útiles.
(sustituye los anteriores hechos públicos de castigo y muerte)