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Apelacion Marcialfinal

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Carpeta judicial: TE02/0049/2022

Carpeta de Ejecución: EJEC-OTE/0272/2023


Número de Proceso: 010/0858/2021
Delito: TRATA DE PERSONAS AGRAVADO
EN LA MODALIDAD DE EXPLOTACION SEXUAL.
Acusado: MARCIAL OLAYA TEMALITZI

UNIDAD DE GESTION JUDICIAL PARA EL TRIBUNAL


DE ENJICIAMIENTO TIPO DOS NUMERO TRES CON TRASLADO
A LOS CC. MAGISTRADOS EN TRUNO DE ESTA H. SALA

PRESENTE

EMMANUEL VILLAFUERTE SALAZAR, con la personalidad que tengo


debidamente reconocida y acreditada en autos y promoviendo en autos del juicio
mencionado al rubro, con número de cedula profesional 13159852, correo
electrónico: [email protected] y número de teléfono
5547914912, ante Usted con el debido respeto comparezco a exponer:

Fundo mi solicitud del presente Recurso de Apelación en lo dispuesto por


Los artículos 471,472, 473, 474 475 y 476 y demás aplicables del Código
Nacional de Procedimientos Penales en relación a los artículos 1 párrafo V, 14,
8, 16, 17, 19, 20 Apartado B, fracción VI, párrafo II, 21 y 29 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en los agravios, hechos y
consideraciones jurídicas, que a continuación se puntualizan:

Por medio del presente ocurso y encontrándome dentro del término


establecido por la ley de la materia para tal efecto en este acto vengo
en tiempo y forma a promover de mi parte RECURSO DE
APELACION en contra de la sentencia definitiva de fecha veinticuatro
de enero del año dos mil veintitrés, por lo cual expreso de mi parte los
siguientes:
A G R A V I O S.

PRIMERO .- Me causa agravios el contenido de la SENTENCIA, que


se impugna, toda vez que como se puede observar en las
actuaciones realizadas en el juicio nunca se acredito la
flagrancia por parte de la representación social, lo cual no
da una calificación de detención licita.

SEGUNDO.- Se dictó sentencia por el delito de trata de personas


sin tener el hecho comprobado.

TERCERO.- El tribunal de enjuiciamiento conoció los hechos de la


acusación pero estos de ninguna forma acreditan la flagrancia por
qué son hechos presentados posteriormente a la imputación,
siendo que la autoridad responsable reclasifica los hechos en una
etapa improcedente para tal efecto.

CUARTO.- El juez de enjuiciamiento comete omisión en el sentido


de que al percatarse de una violación a los derechos primordiales
del investigado durante el proceso aun en una etapa anterior debe
analizar si existió tal violación y repararla, para cumplir con la
legalidad del proceso y no violentar ningún derecho.
QUINTO.- A pesar de que fue clara la falta de profesionalismo y
conocimiento o interés por parte de los defensores asignados el
Juez no dictamino el estado de indefensión en el que se encontraba
el imputado en todo el proceso.

SEXTO.- Como se dio a conocer en su debido momento por


conducto del imputado en el proceso al rubro citado y reconocido
actualmente por el Tribunal, estuvo en estado de indefensión
durante todo el proceso, por lo que se le violaron sus derechos.

Como se desprende de las actuaciones en el juicio de origen, así


como de las constancias que obran en el mismo, SE APRECIA
NULO EL DERECHO DE UN JUICIO JUSTO E IMPARCIAL
SEGUIDO A MI PERSONA POR MEDIO DEL SISTEMA JUDICIAL
(acreditado desde mi aprehensión, retención y sentencia).

Debido a lo expresado es que el A QUO dejo de observar el debido


respeto a las FORMALIDADES ESENCIALES Y DERECHOS
FUNDAMENTALES que deben acatarse en todo procedimiento, tal
como se mencionan:

PRECEPTOS CONSTITUCIONALES QUE CONTIENEN


GARANTÍAS INDIVIDUALES VIOLADAS:

Son las consagradas por los artículos 1, 14, 16, 17, 19, 20 y 21 de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Se viola el artículo en la parte donde establece “ Las normas relativas a


los derechos humanos se interpretaran de conformidad con esta constitución y con los
tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las persona a la
protección mas amplia.
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la
obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de
conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y
progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar
las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.
Artículo 8o. Los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio
del derecho de petición, siempre que ésta se formule por escrito, de manera pacífica y
respetuosa; pero en materia política sólo podrán hacer uso de ese derecho los ciudadanos
de la República. A toda petición deberá recaer un acuerdo escrito de la autoridad a quien se
haya dirigido, la cual tiene obligación de hacerlo conocer en breve término al peticionario.

En cuanto al artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos


Mexicanos, en la parte donde se refiere “ Nadie podrá ser privado de la vida, de la Libertad o
de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los
tribunales previamente establecidos en el que se cumplan las formalidades esenciales del
procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad.

En cuanto al artículo 16 Constitucional, se viola en la parte que establece


lo siguiente “ Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o
posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente que funde y
motive la causa legal del procedimiento”.

Se viola el artículo 19 de la Constitución, en la parte que previene “ Sin


que se justifique con un auto de formal prisión, en el que se exprese el delito que se impute
al acusado, los que deberán de ser bastantes para comprobar el cuerpo del delito y hacer
probable la responsabilidad del indiciado, en ningún caso el juzgador podrá por simple
deducción sin pruebas contundentes emitir una sentencia, basándose en supuestos
lógicos que no conducen a una verdad jurídica exacta e individualizada.

Se viola el artículo 20 de la Constitución, en la parte donde previene” El


proceso penal será acusatorio y oral. Se regirá por los principios de publicidad,
contradicción, concentración, continuidad e inmediación.

A. De los principios generales:


II. Toda audiencia se desarrollará en presencia del juez, sin que pueda
delegar en ninguna persona el desahogo y la valoración de las pruebas, la cual deberá
realizarse de manera libre y lógica;
VIII. El juez sólo condenará cuando exista convicción de la culpabilidad
del procesado;
IX. Cualquier prueba obtenida con violación de derechos fundamentales
será nula, y

B. De los derechos de toda persona imputada:

I. A que se presuma su inocencia mientras no se declare su


responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa;
II. A declarar o a guardar silencio. Desde el momento de su detención se le
harán saber los motivos de la misma y su derecho a guardar silencio, el cual no podrá ser
utilizado en su perjuicio. Queda prohibida y será sancionada por la ley penal, toda
incomunicación, intimidación o tortura. La confesión rendida sin la asistencia del defensor
carecerá de todo valor probatorio;
III. A que se le informe, tanto en el momento de su detención como en su
comparecencia ante el Ministerio Público o el juez, los hechos que se le imputan y los
derechos que le asisten. Tratándose de delincuencia organizada, la autoridad judicial podrá
autorizar que se mantenga en reserva el nombre y datos del acusador.”
En cuanto al artículo 21 constitucional se viola la parte que establece “La
actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad,
objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos
reconocidos en esta Constitución.”

Artículo 29. En los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de


cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, solamente el Presidente
de los Estados Unidos Mexicanos, con la aprobación del Congreso de la Unión o de la
Comisión Permanente cuando aquel no estuviere reunido, podrá restringir o suspender en
todo el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen
obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación; pero deberá hacerlo por un
tiempo limitado, por medio de prevenciones generales y sin que la restricción o suspensión
se contraiga a determinada persona. Si la restricción o suspensión tuviese lugar hallándose
el Congreso reunido, éste concederá las autorizaciones que estime necesarias para que el
Ejecutivo haga frente a la situación; pero si se verificase en tiempo de receso, se convocará
de inmediato al Congreso para que las acuerde. Párrafo reformado DOF 10-02-2014 En los
decretos que se expidan, no podrá restringirse ni suspenderse el ejercicio de los derechos a
la no discriminación, al reconocimiento de la personalidad jurídica, a la vida, a la integridad
personal, a la protección a la familia, al nombre, a la nacionalidad; los derechos de la niñez;
los derechos políticos; las libertades de pensamiento, conciencia y de profesar creencia
religiosa alguna; el principio de legalidad y retroactividad; la prohibición de la pena de
muerte; la prohibición de la esclavitud y la servidumbre; la prohibición de la desaparición
forzada y la tortura; ni las garantías judiciales indispensables para la protección de tales
derechos. La restricción o suspensión del ejercicio de los derechos y garantías debe estar
fundada y motivada en los términos establecidos por esta Constitución y ser proporcional al
peligro a que se hace frente, observando en todo momento los principios de legalidad,
racionalidad, proclamación, publicidad y no discriminación. Cuando se ponga fin a la
restricción o suspensión del ejercicio de los derechos y garantías, bien sea por cumplirse el
plazo o porque así lo decrete el Congreso, todas las medidas legales y administrativas
adoptadas durante su vigencia quedarán sin efecto de forma inmediata. El Ejecutivo no
podrá hacer observaciones al decreto mediante el cual el Congreso revoque la restricción o
suspensión. Los decretos expedidos por el Ejecutivo durante la restricción o suspensión,
serán revisados de oficio e inmediatamente por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la
que deberá pronunciarse con la mayor prontitud sobre su constitucionalidad y validez.
Así mismo los artículos 146 y 149 del Código Nacional de Procedimientos
Penales y el artículo 16 párrafo Quinto Constitucional establecen:
Artículo 146. Supuestos de flagrancia Se podrá detener a una persona sin orden judicial
en caso de flagrancia. Se entiende que hay flagrancia cuando:
I. La persona es detenida en el momento de estar cometiendo un delito, o
II. Inmediatamente después de cometerlo es detenida, en virtud de que:
a) Es sorprendida cometiendo el delito y es perseguida material e ininterrumpidamente, o
b) Cuando la persona sea señalada por la víctima u ofendido, algún testigo presencial de
los hechos o quien hubiere intervenido con ella en la comisión del delito y cuando tenga en
su poder instrumentos, objetos, productos del delito o se cuente con información o indicios
que hagan presumir fundadamente que intervino en el mismo.
Para los efectos de la fracción II, inciso b), de este precepto, se considera que la persona
ha sido detenida en flagrancia por señalamiento, siempre y cuando, inmediatamente
después de cometer el delito no se haya interrumpido su búsqueda o localización.

Artículo 149. Verificación de flagrancia del Ministerio Público En los casos de flagrancia,
el Ministerio Público deberá examinar las condiciones en las que se realizó la detención
inmediatamente después de que la persona sea puesta a su disposición. Si la detención no
fue realizada conforme a lo previsto en la Constitución y en este Código, dispondrá la
libertad inmediata de la persona y, en su caso, velará por la aplicación de las sanciones
disciplinarias o penales que correspondan. Así también, durante el plazo de retención el
Ministerio Público analizará la necesidad de dicha medida y realizará los actos de
investigación que considere necesarios para, en su caso, ejercer la acción penal.
Artículo 16. Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que esté
cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido, poniéndolo sin
demora a disposición de la autoridad civil más cercana y ésta con la misma prontitud, a la
del Ministerio Público. Existirá un registro inmediato de la detención.
Así de la interpretación conforme en sentido amplio del texto constitucional como del
Código Nacional de Procedimientos Penales, para detener a una persona por flagrancia es
necesario cubrir una serie de requisitos los cuales son:
A) Un hecho delictivo.
Actos preparatorios: Permiten determinar la existencia o no de un evento delictivo,
constituye un antecedente necesario para efecto de la persecución, tanto como del aspecto
criminal como de los actos de investigación.
Actos ejecutivos: Jurídicos, fina listicos y penalmente relevantes, movimientos
corporales o manifestaciones verbales que permiten establecer la intencionalidad del sujeto
al encontrarse en el lugar o frente a la persona.
Actos de consumación: Cuando se concretan los elementos de la descripción legal que
pueden ser instantáneos, permanentes o continuos.

B) Percepción sensorial por parte de los agentes captores, la victima u ofendido, u


testigo presencial o quien hubiera intervenido con el sujeto en la comisión del delito.

C) Inmediatez entre la ejecución de delito y la detención del sujeto.


Es de explorado que un delito flagrante encierra en si la prueba de su realización por lo
que la flagrancia es la percepción directa. La flagrancia se observa no se demuestra y
aparece vinculada a la prueba directa y no a la indirecta circunstancial o indiciaria, se puede
asegurar que se ha cometido un delito sin necesidad de realizar una investigación, no
obstante la percepción sensorial tiene que ser real y fáctica y no por meras sospechas.

Para acreditar la Flagrancia es necesario que el reo sea sorprendido en el mismo acto de
ejecución, un delito en cuya ejecución es sorprendido el autor, de manera que no puede
negarlo.

Siendo que la Ministerio Publico en el acto de examinar la detención del quejoso fundo y
motivo incorrectamente y de forma arbitraria, invocando la norma que señala el artículo 146
fraccion I del Código Nacional de Procedimiento Penales (Supuestos de flagrancia Se podrá
detener a una persona sin orden judicial en caso de flagrancia. Se entiende que hay
flagrancia cuando: I. La persona es detenida en el momento de estar cometiendo un delito).
Siendo la forma de detención legal no judicial que asentó la base del procedimiento,
circunstancia fáctica de la mecánica de la detención legal no judicial que no contenían los
actos ejecutivos, pues de las testimoniales ministeriales de los agentes captores no
apreciaron de manera sensorial la ejecución del delito de trata de personas, no existían
actos de investigación, no se respetaron los niveles de contacto.
Por lo que no se cubrieron las exigencias Constitucionales ni del Código Nacional de
Procedimientos Penales al no existir un silogismo jurídico entre la norma y la circunstancia
fáctica de la detención.

La Representante Social entonces justifico la detención y el acto de molestia hacia mí y


mis derechos fundamentales argumentando que el delito de trata de personas es
permanente por lo que permite la flagrancia en cualquier momento sin que hasta el
momento de mi sentencia se acreditara dicho supuesto.
Esto es contrario a derecho y violatorio del derecho que me asiste a la libertad
ambulatoria ya que no cubre con los requisitos Constitucionales ni del Código Nacional de
Procedimientos Penales, iniciando el ejercicio de la acción penal en contra del quejoso
hasta llegar a la sentencia definitiva.
Prueba ilícita es aquella que atenta contra la dignidad de las personas. Es practicada con
vulneración a un derecho o libertad fundamental. Prueba ilícita es aquella obtenida o
practicada con infracción de las normas legales.
Doctrina del fruto del árbol envenado: pruebas lícitamente realizadas a partir de
informaciones ilícitas, lo que provoca una ilicitud derivada. Ejemplos:
• Transcripción de comunicaciones telefónicas interceptadas precedidas de un registro
ilegal.
• Inspección realizada después de obtener información mediante tortura.

PRUEBA ILÍCITA. LAS PRUEBAS OBTENIDAS, DIRECTA O INDIRECTAMENTE,


VIOLANDO DERECHOS FUNDAMENTALES, NO SURTEN EFECTO ALGUNO.
La fuerza normativa de la Constitución y el carácter inviolable de los derechos
fundamentales se proyectan sobre todos los integrantes de la colectividad, de tal modo que
todos los sujetos del ordenamiento, sin excepciones, están obligados a respetar los
derechos fundamentales de la persona en todas sus actuaciones, incluyendo la de
búsqueda y ofrecimiento de pruebas, es decir, de aquellos elementos o datos de la realidad
con los cuales poder defender posteriormente sus pretensiones ante los órganos
jurisdiccionales. Así, a juicio de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, las pruebas obtenidas, directa o indirectamente violando derechos fundamentales,
no surtirán efecto alguno. Esta afirmación afecta tanto a las pruebas obtenidas por los
poderes públicos, como a aquellas obtenidas, por su cuenta y riesgo, por un particular.
Asimismo, la ineficacia de la prueba no sólo afecta a las pruebas obtenidas directamente en
el acto constitutivo de la violación de un derecho fundamental, sino también a las adquiridas
a partir o a resultas de aquéllas, aunque en su consecución se hayan cumplido todos los
requisitos constitucionales. Tanto unas como otras han sido conseguidas gracias a la
violación de un derecho fundamental -las primeras de forma directa y las segundas de modo
indirecto-, por lo que, en pura lógica, de acuerdo con la regla de exclusión, no pueden ser
utilizadas en un proceso judicial.

PRUEBA ILÍCITA. LÍMITES DE SU EXCLUSIÓN. La exclusión de la prueba ilícita aplica


tanto a la prueba obtenida como resultado directo de una violación constitucional, como a la
prueba indirectamente derivada de dicha violación; sin embargo, existen límites sobre hasta
cuándo se sigue la ilicitud de las pruebas de conformidad con la cadena de eventos de la
violación inicial que harían posible que no se excluyera la prueba. Dichos supuestos son, en
principio, y de manera enunciativa y no limitativa, los siguientes: a) si la contaminación de la
prueba se atenúa; b) si hay una fuente independiente para la prueba; y c) si la prueba
hubiera sido descubierta inevitablemente. Sobre el primer supuesto, a saber, la atenuación
de la contaminación de la prueba, se podrían tomar, entre otros, los siguientes factores para
determinar si el vicio surgido de una violación constitucional ha sido difuminado: a) cuanto
más deliberada y flagrante sea la violación constitucional, mayor razón para que el juzgador
suprima toda evidencia que pueda ser vinculada con la ilegalidad. Así, si la violación es no
intencionada y menor, la necesidad de disuadir futuras faltas es menos irresistible; b) entre
más vínculos (o peculiaridades) existan en la cadena entre la ilegalidad inicial y la prueba
secundaria, más atenuada la conexión; y c) entre más distancia temporal exista entre la
ilegalidad inicial y la adquisición de una prueba secundaria, es decir, que entre más tiempo
pase, es más probable la atenuación de la prueba. En relación con el segundo supuesto es
necesario determinar si hay una fuente independiente para la prueba. Finalmente, el tercer
punto para no excluir la prueba consistiría en determinar si ésta hubiera sido descubierta
inevitablemente en el proceso. Dicho supuesto se refiere, en general, a elementos que
constituyan prueba del delito que hubieran sido encontrados independientemente de la
violación inicial. La aplicación del anterior estándar debe hacerse en cada caso concreto.

Amparo en revisión 338/2012. 28 de enero de 2015. Cinco votos de los Ministros Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, quien
formuló voto concurrente, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz
Mena. Ponente:Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.

Registro digital: 2020753


Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materia(s): Común, Penal
Tesis: XVII.1o.P.A.92 P (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 71, Octubre de 2019, Tomo IV, página 3585
Tipo: Aislada
EL DEBIDO PROCESO LEGAL Y LA CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE
DERECHOS HUMANOS
El Derecho General a la Justicia En la base de todo orden procesal está el
principio y con él, el derecho fundamental a la justicia, entendida ésta como la
existencia y disponibilidad de un sistema de administración de la justicia, valga
decir, de un conjunto de mecanismos idóneos para el ejercicio de la función
jurisdiccional del Estado. Dentro de ese concepto se pretende declarar el derecho
controvertido o restablecer el violado, interpretándolo y aplicándolo imparcialmente
en los casos concretos; lo cual comprende, a su vez, la existencia de un conjunto
de órganos judiciales independientes especializados en ese ejercicio, la
disponibilidad de ese aparato para resolver los conflictos que origina la vida social
en forma civilizada y eficaz y el acceso garantizado a esa justicia para todas las
personas, en condiciones de igualdad y sin discriminación.18 En ese sentido, el
debido proceso tiene, ante todo, dimensiones programáticas, no por esto menos
vinculantes jurídicamente, que exigen la existencia, suficiencia y eficacia de un
sistema judicial y procesal idóneo para garantizar ese derecho fundamental a la
justicia, que no es, más que una consecuencia del monopolio del poder asumido
por el Estado y la más importante manifestación del derecho de petición, que en la
Convención Americana sobre Derechos Humanos se consagra en el artículo 25
conforme al cual: 1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a
cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la
ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea
cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales. 2. Los
Estados partes se comprometen: a. a garantizar que la autoridad competente
prevista por el sistema legal del Estado decidirá sobre los derechos de toda
persona que interponga tal recurso; b. a desarrollar las posibilidades de recurso
judicial, y c. a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda
decisión en que se haya estimado procedente el recurso. Este derecho de petición
es de vital importancia al constituirse en un instrumento fundamental para canalizar
la defensa en cualquier tipo de proceso, planteando ante la autoridad judicial
competente las gestiones o recursos pertinentes. Además, es un derecho que debe
interpretarse en forma amplia, no sólo en la posibilidad de plantear recursos ante el
despacho en que se tramita el proceso, sino ante toda oficina judicial en la cual se
pueda interponer un recurso (vg. Tribunales o Salas Constitucionales para el
ejercicio de los recursos de hábeas corpus y de amparo, o de habeas data, donde
esté permitido). Precisamente la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en
adelante “la Corte Interamericana” o “el Tribunal Interamericano”), tuvo la
oportunidad de referirse al artículo 25 de la Convención Americana en el Caso
Castillo Páez en los siguientes términos: Esta disposición sobre el derecho a un
recurso efectivo ante los jueces o tribunales nacionales competentes, constituye
uno de los pilares básicos, no sólo de la Convención Americana, sino del propio
Estado de Derecho en una sociedad democrática en el sentido de la Convención se
encuentra íntimamente ligado con la obligación general del artículo 1.1 de la
Convención Americana, al atribuir funciones de protección al derecho interno de
los Estados Partes.

Artículo 308 del Código Nacional de Procedimientos Penales


Control de legalidad de la detención Inmediatamente después de que el imputado
detenido en flagrancia o caso urgente sea puesto a disposición del Juez de control,
se citará a la audiencia inicial en la que se realizará el control de la detención antes
de que se proceda a la formulación de la imputación. El Juez le preguntará al
detenido si cuenta con Defensor y en caso negativo, ordenará que se le nombre un
Defensor público y le hará saber que tiene derecho a ofrecer datos de prueba, así
como acceso a los registros. El Ministerio Público deberá justificar las razones de la
detención y el Juez de control procederá a calificarla, examinará el cumplimiento
del plazo constitucional de retención y los requisitos de procedibilidad,
ratificándola en caso de encontrarse ajustada a derecho o decretando la libertad en
los términos previstos en este Código. Ratificada la detención en flagrancia, caso
urgente, y cuando se hubiere ejecutado una orden de aprehensión, el imputado
permanecerá detenido durante el desarrollo de la audiencia inicial, hasta en tanto
no se resuelva si será o no sometido a una medida cautelar. En caso de que al
inicio de la audiencia el agente del Ministerio Público no esté presente, el Juez de
control declarará en receso la audiencia hasta por una hora y ordenará a la
administración del Poder Judicial para que se comunique con el superior jerárquico
de aquél, con el propósito de que lo haga comparecer o lo sustituya. Concluido el
receso sin obtener respuesta, se procederá a la inmediata liberación del detenido.
La omisión del Ministerio Público o de su superior jerárquico, al párrafo precedente
los hará incurrir en las responsabilidades de conformidad con las disposiciones
aplicables).
(Artículo 17. Derecho a una defensa y asesoría jurídica adecuada e inmediata La
defensa es un derecho fundamental e irrenunciable que asiste a todo imputado, no
obstante, deberá ejercerlo siempre con la asistencia de su Defensor o a través de
éste. El Defensor deberá ser licenciado en derecho o abogado titulado, con cédula
profesional. Se entenderá por una defensa técnica, la que debe realizar el Defensor
particular que el imputado elija libremente o el Defensor público que le
corresponda, para que le asista desde su detención y a lo largo de todo el
procedimiento, sin perjuicio de los actos de defensa material que el propio
imputado pueda llevar a cabo. La víctima u ofendido tendrá derecho a contar con un
Asesor jurídico gratuito en cualquier etapa del procedimiento, en los términos de la
legislación aplicable. Corresponde al Órgano jurisdiccional velar sin preferencias ni
desigualdades por la defensa adecuada y técnica del imputado.)

Emma Meza Fonseca. Secretario: J. Trinidad Vergara Ortiz.


Registro digital: 2024867
Instancia: Primera Sala
Undécima Época
Materia(s): Penal, Común
Tesis: 1a. XXIII/2022 (11a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 14, Junio de 2022, Tomo V, página 4669
Tipo: Aislada
Registro digital: 2019573
VIOLACIÓN PROCESAL EN LA FORMA DE CONDUCCIÓN DEL IMPUTADO
AL PROCESO. SE ACTUALIZA SI EL JUEZ DE CONTROL, DESPUÉS DE CALIFICAR DE
LEGAL LA DETENCIÓN Y PREVIO A LA FORMULACIÓN DE IMPUTACIÓN, DECLARA –A
SOLICITUD DEL MINISTERIO PÚBLICO– LA ACUMULACIÓN DE CAUSAS POR DELITOS
CONEXOS Y, CON BASE EN ELLO, PERMITE QUE ÉSTE ACUSE Y SOLICITE LA
VINCULACIÓN A PROCESO POR HECHOS DERIVADOS DE LA CAUSA ACUMULADA.
El Código Nacional de Procedimientos Penales prevé diversas hipótesis
de conducción al proceso de un indiciado, las cuales suelen clasificarse en dos aspectos
cuando: a) Una persona es detenida: flagrancia y caso urgente; y, b) La persona se
encuentra en libertad: citatorio, orden de comparecencia y aprehensión; circunstancias que
constituyen una conditio sine qua non de procedencia al acto procesal de formulación de la
imputación, como lo establece el artículo 311 del código citado. De ambas formas de
conducción, se extrae la necesidad de controlar la identidad de hechos, pues éstos han
motivado la limitación temporal de la libertad del sujeto, para conducirlo a la sede judicial e
iniciar el proceso en su contra. Bajo este contexto, no existe causa diversa por la que un
indiciado esté presente en la audiencia inicial, lo que otorga seguridad jurídica al ciudadano
para dar inicio al trámite de un proceso judicial, que puede derivar en un acto privativo de
sus derechos con la imposición subsecuente de alguna de las medidas cautelares
autorizadas por la ley, por lo que es inadmisible que se detenga a una persona por un hecho
específico y se continúe el cauce procesal por uno diverso; de lo contrario, la naturaleza
constitucional de estas figuras procesales se vería ilusoria, al estar en posibilidad de
detener a una persona, aun cuando se califique de ilegal su detención, pues con la
particularidad de aprovechar la asistencia de la persona detenida, daría inicio la
comunicación de cargos para la continuación de un cauce procesal por otro motivo, lo que
se traduciría en una franca transgresión a los artículos 14 y 16 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos. Así, es viable colegir que las formas de conducción de un
imputado al proceso, son las autorizadas expresamente en la ley adjetiva de aplicación
nacional y, por lo que respecta a la orden de aprehensión y detención por flagrancia, debe
existir congruencia e identidad de hechos entre la forma de conducción y el acto de
formulación de imputación; lo que excluye, como forma de conducción de un indiciado al
proceso, la acumulación de procesos por conexidad.
En consecuencia, si el Juez de Control, después de calificar de legal la
detención y previo a la formulación de imputación declara, a solicitud del Ministerio Público,
la acumulación de causas por delitos conexos y, con base en ello, permite que éste formule
imputación y solicite la vinculación a proceso respecto de hechos derivados de la causa
acumulada, ello actualiza una violación procesal en la forma de conducción del imputado al
proceso que trasciende al fondo del asunto, porque estos últimos hechos no dieron origen a
la cita de la audiencia inicial o a la declaratoria de legalidad de la detención, pues con dicho
actuar se atenta contra el derecho fundamental de seguridad jurídica que otorga el artículo
17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Registro digital: 2013143
Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Constitucional
Tesis: 1a. CCLXV/2016 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 36, Noviembre de 2016, Tomo II, página 902
Tipo: Aislada
PRIMERA ETAPA DEL TEST DE PROPORCIONALIDAD. IDENTIFICACIÓN
DE UNA FINALIDAD CONSTITUCIONALMENTE VÁLIDA.
Para que las intervenciones que se realicen a algún derecho fundamental
sean constitucionales, éstas deben superar un test de proporcionalidad en sentido amplio.
Lo anterior implica que la medida legislativa debe perseguir una finalidad
constitucionalmente válida, además de que debe lograr en algún grado la consecución de su
fin, y no debe limitar de manera innecesaria y desproporcionada el derecho fundamental en
cuestión. Ahora bien, al realizar este escrutinio, debe comenzarse por identificar los fines
que persigue el legislador con la medida, para posteriormente estar en posibilidad de
determinar si éstos son válidos constitucionalmente. Esta etapa del análisis presupone la
idea de que no cualquier propósito puede justificar la limitación a un derecho fundamental.
En efecto, los fines que pueden fundamentar la intervención legislativa al ejercicio de los
derechos fundamentales tienen muy diversa naturaleza: valores, intereses, bienes o
principios que el Estado legítimamente puede perseguir. En este orden de ideas, los
derechos fundamentales, los bienes colectivos y los bienes jurídicos garantizados como
principios constitucionales, constituyen fines que legítimamente fundamentan la
intervención del legislador en el ejercicio de otros derechos.

Amparo en revisión 237/2014. Josefina Ricaño Bandala y otros. 4 de


noviembre de 2015. Mayoría de cuatro votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea,
José Ramón Cossío Díaz, quien formuló voto concurrente, Olga Sánchez Cordero de García
Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien formuló voto concurrente. Disidente: Jorge
Mario Pardo Rebolledo, quien formuló voto particular. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea. Secretarios: Arturo Bárcena Zubieta y Ana María Ibarra Olguín.

HECHOS:

PRIMERO.- En fecha 9 de mayo del año dos mil veintiuno, a las


23 horas aproximadamente policías de la Secretaria de Seguridad Ciudadana
detuvieron al quejoso en esquina y Dr. Rio de la Loza en la colonia Doctores,
alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México. Sin informar al quejoso el hecho o
motivo por el cual se limita en ese momento su derecho a la libertad ambulatoria,
siendo trasladado posteriormente al Ministerio Publico.
Ya en la sede Ministerial la Licenciada María del Carmen
González Galindo tomo los atestes de los agentes captores quienes responden al
nombre de Pablo Torres Sánchez y Raymundo Uribe Ceballos quienes declararon
lo siguiente “…siendo las 22:52 horas me encontraba a bordo de la unidad
MX476CL, en compañía de mi compañero Uribe Ceballos Raymundo
realizando funciones propias de mi de cargo y es cuando al circular sobre la
calle Dr. Barragán casi esquina Dr. Navarro una persona del sexo femenino
nos hace una seña por lo que nos acercamos a ella y nos refiere que dentro
del Hotel “Cozumel” se encontraba su hija adolescente explicándonos que
no tenía comunicación con ella y que tenían a la fuerza a su hija por lo que
nos solicita nos acerquemos al hotel Cozumel, por lo que le pedimos que
nos acompañe y es en ese momento eb que nos percatamos que en la
entrada del hotel Cozumel iban saliendo una persona del sexo masculino
que ahora sabemos responde al nombre de Marcial Olaya Temalatzi de 36
años de edad y junto con la señorita de identidad reservada ambas personas
nos son señaladas por la denunciante y nos pide que detengamos a Marcial
Olaya pues dice que lleva a su hija menor a prostituirse, motivo por el cual
siendo aproximadamente las 23:00 horas se realizó la detención del
imputado, colocando candados de mano, haciéndole saber sus derechos
constitucionales. Así mismo se acerca una persona del sexo masculino de
nombre Jaime Lepe Pérez de 42 años de edad quien refirió laborar en el hotel
Cozumel, invitándolo a que nos acompañara ya que al parecer tenían a una
menor de edad en el interior del hotel, de igual forma es cuando la menor de
edad le hace entrega de lo que parece una credencial de elector a nombre de
Diana Concepción de la Cruz Gómez pero con una fotografía cuyos rasgos
fisionómicos pertenecen a victima adolescente. Trasladándolos a la Fiscalía
en Materia de Trata de Personas…”. Datos de prueba primigenios con los que el
Ministerio Publico debió realizar un análisis de la limitación del derecho humano a
la libertad ambulatoria por medio del test de proporcionalidad en sentido amplio y
basto.
Registro digital: 2019276
Instancia: Segunda Sala
Décima Época
Materia(s): Común, Constitucional
Tesis: 2a./J. 10/2019 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 63, Febrero de 2019, Tomo I, página 838
Tipo: Jurisprudencia
TEST DE PROPORCIONALIDAD. AL IGUAL QUE LA INTERPRETACIÓN
CONFORME Y EL ESCRUTINIO JUDICIAL, CONSTITUYE TAN SÓLO UNA HERRAMIENTA
INTERPRETATIVA Y ARGUMENTATIVA MÁS QUE EL JUZGADOR PUEDE EMPLEAR PARA
VERIFICAR LA EXISTENCIA DE LIMITACIONES, RESTRICCIONES O VIOLACIONES A UN
DERECHO FUNDAMENTAL.
Para verificar si algún derecho humano reconocido por la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos o por los tratados internacionales de los que el
Estado mexicano es parte se ha transgredido, el juzgador puede emplear diversos métodos
o herramientas argumentativas que lo ayuden a constatar si existe o no la violación alegada,
estando facultado para decidir cuál es, en su opinión, el más adecuado para resolver el
asunto sometido a su conocimiento a partir de la valoración de los siguientes factores, entre
otros: a) el derecho o principio constitucional que se alegue violado; b) si la norma de que
se trata constituye una limitación gradual en el ejercicio del derecho, o si es una verdadera
restricción o impedimento en su disfrute; c) el tipo de intereses que se encuentran en juego;
d) la intensidad de la violación alegada; y e) la naturaleza jurídica y regulatoria de la norma
jurídica impugnada. Entre los métodos más comunes para solucionar esas problemáticas se
encuentra el test de proporcionalidad que, junto con la interpretación conforme, el
escrutinio judicial y otros métodos interpretativos, constituyen herramientas igualmente
útiles para dirimir la violación a derechos. En este sentido, esos métodos no constituyen,
por sí mismos, un derecho fundamental, sino la vía para que los Jueces cumplan la
obligación que tienen a su cargo, que se constriñe a decidir, en cada caso particular, si ha
existido o no la violación alegada. Sobre esas bases, los Jueces no están obligados a
verificar la violación a un derecho humano a la luz de un método en particular, ni siquiera
porque así se lo hubieran propuesto en la demanda o en el recurso, máxime que no existe
exigencia constitucional, ni siquiera jurisprudencial, para emprender el test de
proporcionalidad o alguno de los otros métodos cuando se alegue violación a un derecho
humano.
Amparo en revisión 388/2018. LAN Perú, S.A. 17 de octubre de 2018. Cinco
votos de los Ministros Alberto Pérez Dayán, Javier Laynez Potisek, José Fernando Franco
González Salas, Margarita Beatriz Luna Ramos y Eduardo Medina Mora I.; se apartó de
algunas consideraciones Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente: Javier Laynez Potisek.
Secretaria: Jazmín Bonilla García.
Amparo en revisión 583/2018. Latam Airlines Group, S.A. 14 de noviembre
de 2018. Cinco votos de los Ministros Alberto Pérez Dayán, Javier Laynez Potisek, José
Fernando Franco González Salas, Margarita Beatriz Luna Ramos y Eduardo Medina Mora I.;
se apartó de algunas consideraciones Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente: José
Fernando Franco González Salas. Secretario: Roberto Fraga Jiménez.
Amparo en revisión 635/2018. Southwest Airlines, Co. 14 de noviembre de
2018. Cinco votos de los Ministros Alberto Pérez Dayán, Javier Laynez Potisek, José
Fernando Franco González Salas, Margarita Beatriz Luna Ramos y Eduardo Medina Mora I.;
se apartó de algunas consideraciones Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente: José
Fernando Franco González Salas. Secretario: Roberto Fraga Jiménez.
Amparo en revisión 579/2018. Edelweiss Air AG. 14 de noviembre de 2018.
Cinco votos de los Ministros Alberto Pérez Dayán, Javier Laynez Potisek, José Fernando
Franco González Salas, Margarita Beatriz Luna Ramos y Eduardo Medina Mora I.; votó en
contra de consideraciones Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente: Javier Laynez Potisek.
Secretaria: Jazmín Bonilla García.
Amparo en revisión 717/2018. Jetblue Airways Corporation. 14 de
noviembre de 2018. Cinco votos de los Ministros Alberto Pérez Dayán, Javier Laynez
Potisek, José Fernando Franco González Salas, Margarita Beatriz Luna Ramos y Eduardo
Medina Mora I.; votó en contra de consideraciones Margarita Beatriz Luna Ramos. Ponente:
Javier Laynez Potisek. Secretaria: Jazmín Bonilla García.
Tesis de jurisprudencia 10/2019 (10a.). Aprobada por la Segunda Sala de
este Alto Tribunal, en sesión privada del veintitrés de enero de dos mil diecinueve.

Registro digital: 2013156


Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Constitucional
Tesis: 1a. CCLXIII/2016 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 36, Noviembre de 2016, Tomo II, página 915
Tipo: Aislada
TEST DE PROPORCIONALIDAD. METODOLOGÍA PARA ANALIZAR
MEDIDAS LEGISLATIVAS QUE INTERVENGAN CON UN DERECHO FUNDAMENTAL.
El examen de la constitucionalidad de una medida legislativa debe
realizarse a través de un análisis en dos etapas. En una primera etapa, debe determinarse si
la norma impugnada incide en el alcance o contenido inicial del derecho en cuestión. Dicho
en otros términos, debe establecerse si la medida legislativa impugnada efectivamente
limita al derecho fundamental. De esta manera, en esta primera fase corresponde precisar
cuáles son las conductas cubiertas prima facie o inicialmente por el derecho. Una vez hecho
lo anterior, debe decidirse si la norma impugnada tiene algún efecto sobre dicha conducta;
esto es, si incide en el ámbito de protección prima facie del derecho aludido. Si la
conclusión es negativa, el examen debe terminar en esta etapa con la declaración de que la
medida legislativa impugnada es constitucional. En cambio, si la conclusión es positiva,
debe pasarse a otro nivel de análisis. En esta segunda fase, debe examinarse si en el caso
concreto existe una justificación constitucional para que la medida legislativa reduzca o
limite la extensión de la protección que otorga inicialmente el derecho. Al respecto, es
necesario tener presente que los derechos y sus respectivos límites operan como
principios, de tal manera que las relaciones entre el derecho y sus límites encierran una
colisión que debe resolverse con ayuda de un método específico denominado test de
proporcionalidad. En este orden de ideas, para que las intervenciones que se realizan a
algún derecho fundamental sean constitucionales debe corroborarse lo siguiente: (i) que la
intervención legislativa persiga un fin constitucionalmente válido; (ii) que la medida resulte
idónea para satisfacer en alguna medida su propósito constitucional; (iii) que no existan
medidas alternativas igualmente idóneas para lograr dicho fin, pero menos lesivas para el
derecho fundamental; y, (iv) que el grado de realización del fin perseguido sea mayor al
grado de afectación provocado al derecho fundamental por la medida impugnada. En este
contexto, si la medida legislativa no supera el test de proporcionalidad, el derecho
fundamental preservará su contenido inicial o prima facie. En cambio, si la ley que limita al
derecho se encuentra justificada a la luz del test de proporcionalidad, el contenido definitivo
o resultante del derecho será más reducido que el contenido inicial del mismo.

Amparo en revisión 237/2014. Josefina Ricaño Bandala y otros. 4 de


noviembre de 2015. Mayoría de cuatro votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea,
José Ramón Cossío Díaz, quien formuló voto concurrente, Olga Sánchez Cordero de García
Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien formuló voto concurrente. Disidente: Jorge
Mario Pardo Rebolledo, quien formuló voto particular. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea. Secretarios: Arturo Bárcena Zubieta y Ana María Ibarra Olguín.

Registro digital: 2013143


Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Constitucional
Tesis: 1a. CCLXV/2016 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 36, Noviembre de 2016, Tomo II, página 902
Tipo: Aislada
PRIMERA ETAPA DEL TEST DE PROPORCIONALIDAD. IDENTIFICACIÓN
DE UNA FINALIDAD CONSTITUCIONALMENTE VÁLIDA.
Para que las intervenciones que se realicen a algún derecho fundamental
sean constitucionales, éstas deben superar un test de proporcionalidad en sentido amplio.
Lo anterior implica que la medida legislativa debe perseguir una finalidad
constitucionalmente válida, además de que debe lograr en algún grado la consecución de su
fin, y no debe limitar de manera innecesaria y desproporcionada el derecho fundamental en
cuestión. Ahora bien, al realizar este escrutinio, debe comenzarse por identificar los fines
que persigue el legislador con la medida, para posteriormente estar en posibilidad de
determinar si éstos son válidos constitucionalmente. Esta etapa del análisis presupone la
idea de que no cualquier propósito puede justificar la limitación a un derecho fundamental.
En efecto, los fines que pueden fundamentar la intervención legislativa al ejercicio de los
derechos fundamentales tienen muy diversa naturaleza: valores, intereses, bienes o
principios que el Estado legítimamente puede perseguir. En este orden de ideas, los
derechos fundamentales, los bienes colectivos y los bienes jurídicos garantizados como
principios constitucionales, constituyen fines que legítimamente fundamentan la
intervención del legislador en el ejercicio de otros derechos.

Amparo en revisión 237/2014. Josefina Ricaño Bandala y otros. 4 de


noviembre de 2015. Mayoría de cuatro votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea,
José Ramón Cossío Díaz, quien formuló voto concurrente, Olga Sánchez Cordero de García
Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien formuló voto concurrente. Disidente: Jorge
Mario Pardo Rebolledo, quien formuló voto particular. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea. Secretarios: Arturo Bárcena Zubieta y Ana María Ibarra Olguín.

Registro digital: 2004712


Instancia: Primera Sala
Décima Época
Materia(s): Constitucional
Tesis: 1a. CCCXII/2013 (10a.)
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta.
Libro XXV, Octubre de 2013, Tomo 2, página 1052
Tipo: Aislada
INTENSIDAD DEL ANÁLISIS DE CONSTITUCIONALIDAD Y USO DEL
PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD. SU APLICACIÓN EN RELACIÓN CON LOS DERECHOS
HUMANOS.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido reiteradamente
que existen dos niveles de análisis de la constitucionalidad, uno de carácter ordinario y otro
de nivel intenso. El primero debe realizarlo el juez constitucional en los asuntos que no
incidan directamente sobre los derechos humanos y exista un amplio margen de acción y
apreciación para la autoridad desde el punto de vista normativo, como ocurre en la materia
económica o financiera. En cambio, el escrutinio estricto se actualiza cuando el caso que se
tenga que resolver involucre categorías sospechosas detalladas en el artículo 1o., párrafo
quinto, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; se afecten derechos
humanos reconocidos por el propio texto constitucional y/o por los tratados
internacionales, o se incida directamente sobre la configuración legislativa que la
Constitución prevé de manera específica para la actuación de las autoridades de los
distintos niveles de gobierno. En este sentido, si bien las diferencias en la intensidad del
control constitucional y el uso del principio de proporcionalidad han derivado de
precedentes relacionados sólo con el principio de igualdad, ello no es impedimento para
utilizar esta clasificación jurisprudencial y el respectivo test de proporcionalidad (fin
legítimo, idoneidad, necesidad y proporcionalidad en estricto sentido) para casos que no
estén estricta y únicamente vinculados con el aludido principio constitucional. Lo anterior,
porque el juzgador realiza indirecta y cotidianamente diversos grados de análisis
constitucional dependiendo si se trata, por ejemplo, de la afectación de un derecho humano
o del incumplimiento de una norma competencial de contenido delimitado o de libre
configuración, aun cuando la materia del caso no sea la violación estricta del derecho de
igualdad. Así, el principio de proporcionalidad irradia y aplica sobre la totalidad de los
derechos humanos con fundamento en el artículo 1o., párrafo tercero, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Amparo en revisión 202/2013. 26 de junio de 2013. Mayoría de cuatro


votos. Disidente: José Ramón Cossío Díaz, quien reservó su derecho a formular voto
particular. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretario: Miguel Antonio Núñez Valadez.

Así mismo los artículos 146 y 149 del Código Nacional de


Procedimientos Penales y el artículo 16 párrafo Quinto Constitucional
establecen:
Artículo 146. Supuestos de flagrancia Se podrá detener a una persona sin
orden judicial en caso de flagrancia. Se entiende que hay flagrancia cuando:
I. La persona es detenida en el momento de estar cometiendo un delito, o
II. Inmediatamente después de cometerlo es detenida, en virtud de que:
a) Es sorprendida cometiendo el delito y es perseguida material e
ininterrumpidamente, o
b) Cuando la persona sea señalada por la víctima u ofendido, algún testigo
presencial de los hechos o quien hubiere intervenido con ella en la comisión del delito y
cuando tenga en su poder instrumentos, objetos, productos del delito o se cuente con
información o indicios que hagan presumir fundadamente que intervino en el mismo.
Para los efectos de la fracción II, inciso b), de este precepto, se considera
que la persona ha sido detenida en flagrancia por señalamiento, siempre y cuando,
inmediatamente después de cometer el delito no se haya interrumpido su búsqueda o
localización.
Artículo 149. Verificación de flagrancia del Ministerio Público En los casos
de flagrancia, el Ministerio Público deberá examinar las condiciones en las que se realizó la
detención inmediatamente después de que la persona sea puesta a su disposición. Si la
detención no fue realizada conforme a lo previsto en la Constitución y en este Código,
dispondrá la libertad inmediata de la persona y, en su caso, velará por la aplicación de las
sanciones disciplinarias o penales que correspondan. Así también, durante el plazo de
retención el Ministerio Público analizará la necesidad de dicha medida y realizará los actos
de investigación que considere necesarios para, en su caso, ejercer la acción penal.
Artículo 16. Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento
en que esté cometiendo un delito o inmediatamente después de haberlo cometido,
poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad civil más cercana y ésta con la misma
prontitud, a la del Ministerio Público. Existirá un registro inmediato de la detención.

Así de la interpretación conforme en sentido amplio del texto


constitucional como del Código Nacional de Procedimientos Penales, para detener
a una persona por flagrancia es necesario cubrir una serie de requisitos los cuales
son:
A) Un hecho delictivo.
Actos preparatorios: Permiten determinar la existencia o no de un
evento delictivo, constituye un antecedente necesario para efecto de la
persecución, tanto como del aspecto criminal como de los actos de investigación.
Actos ejecutivos: Jurídicos, fina listicos y penalmente relevantes,
movimientos corporales o manifestaciones verbales que permiten establecer la
intencionalidad del sujeto al encontrarse en el lugar o frente a la persona.
Actos de consumación: Cuando se concretan los elementos de la
descripción legal que pueden ser instantáneos, permanentes o continuos.
B) Percepción sensorial por parte de los agentes captores, la
victima u ofendido, u testigo presencial o quien hubiera intervenido con el sujeto
en la comisión del delito.

C) Inmediatez entre la ejecución de delito y la detención del sujeto.


Es de explorado que un delito flagrante encierra en si la prueba de
su realización por lo que la flagrancia es la percepción directa. La flagrancia se
observa no se demuestra y aparece vinculada a la prueba directa y no a la
indirecta circunstancial o indiciaria, se puede asegurar que se ha cometido un
delito sin necesidad de realizar una investigación, no obstante la percepción
sensorial tiene que ser real y fáctica y no por meras sospechas.

Para acreditar la Flagrancia es necesario que el reo sea


sorprendido en el mismo acto de ejecución, un delito en cuya ejecución es
sorprendido el autor, de manera que no puede negarlo.

Siendo que la Ministerio Publico en el acto de examinar la


detención del quejoso fundo y motivo incorrectamente y de forma arbitraria,
invocando la norma que señala el artículo 146 fraccion I del Código Nacional de
Procedimiento Penales (Supuestos de flagrancia Se podrá detener a una persona sin
orden judicial en caso de flagrancia. Se entiende que hay flagrancia cuando: I. La persona es
detenida en el momento de estar cometiendo un delito). Siendo la forma de detención
legal no judicial que asentó la base del procedimiento, circunstancia fáctica de la
mecánica de la detención legal no judicial que no contenían los actos ejecutivos,
pues de las testimoniales ministeriales de los agentes captores no apreciaron de
manera sensorial la ejecución del delito de trata de personas, no existían actos de
investigación, no se respetaron los niveles de contacto.
Por lo que no se cubrieron las exigencias Constitucionales ni del
Código Nacional de Procedimientos Penales al no existir un silogismo jurídico
entre la norma y la circunstancia fáctica de la detención.

La Representante Social entonces justifico la detención y el acto


de molestia hacia mí y mis derechos fundamentales argumentando que el delito de
trata de personas es permanente por lo que permite la flagrancia en cualquier
momento sin que hasta el momento de mi sentencia se acreditara dicho supuesto.

Esto es contrario a derecho y violatorio del derecho que me asiste


a la libertad ambulatoria ya que no cubre con los requisitos Constitucionales ni del
Código Nacional de Procedimientos Penales, iniciando el ejercicio de la acción
penal en contra del quejoso hasta llegar a la sentencia definitiva.
En este sentido tenemos:

Artículo 29 de la CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS


UNIDOS MEXICANOS párrafo Cuarto: La restricción o suspensión del
ejercicio de los derechos y garantías debe estar fundada y motivada en los
términos establecidos por esta Constitución y ser proporcional al peligro a
que se hace frente, observando en todo momento los principios de legalidad,
racionalidad, proclamación, publicidad y no discriminación.

Por lo que al ser víctima de tortura por parte de los policías


captores tratan de silenciarme sin darme la oportunidad de expresar lo que había
sufrido mi persona dejándome en estado de indefensión y vulnerabilidad total
aprovechando mi estado para generar pruebas ilícitas en mi contra, sin embargo
nunca tuvieron una teoría coherente y concreta en mi contra.
Prueba ilícita es aquella que atenta contra la dignidad de las personas. Es
practicada con vulneración a un derecho o libertad fundamental. Prueba ilícita es aquella
obtenida o practicada con infracción de las normas legales.
Doctrina del fruto del árbol envenado: pruebas lícitamente realizadas a
partir de informaciones ilícitas, lo que provoca una ilicitud derivada. Ejemplos:
• Transcripción de comunicaciones telefónicas interceptadas precedidas
de un registro ilegal.
• Inspección realizada después de obtener información mediante tortura.

PRUEBA ILÍCITA. LAS PRUEBAS OBTENIDAS, DIRECTA O INDIRECTAMENTE, VIOLANDO


DERECHOS FUNDAMENTALES, NO SURTEN EFECTO ALGUNO.
La fuerza normativa de la Constitución y el carácter inviolable de los derechos
fundamentales se proyectan sobre todos los integrantes de la colectividad, de tal modo que
todos los sujetos del ordenamiento, sin excepciones, están obligados a respetar los
derechos fundamentales de la persona en todas sus actuaciones, incluyendo la de
búsqueda y ofrecimiento de pruebas, es decir, de aquellos elementos o datos de la realidad
con los cuales poder defender posteriormente sus pretensiones ante los órganos
jurisdiccionales. Así, a juicio de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, las pruebas obtenidas, directa o indirectamente violando derechos fundamentales,
no surtirán efecto alguno. Esta afirmación afecta tanto a las pruebas obtenidas por los
poderes públicos, como a aquellas obtenidas, por su cuenta y riesgo, por un particular.
Asimismo, la ineficacia de la prueba no sólo afecta a las pruebas obtenidas directamente en
el acto constitutivo de la violación de un derecho fundamental, sino también a las adquiridas
a partir o a resultas de aquéllas, aunque en su consecución se hayan cumplido todos los
requisitos constitucionales. Tanto unas como otras han sido conseguidas gracias a la
violación de un derecho fundamental -las primeras de forma directa y las segundas de modo
indirecto-, por lo que, en pura lógica, de acuerdo con la regla de exclusión, no pueden ser
utilizadas en un proceso judicial.

PRUEBA ILÍCITA. LÍMITES DE SU EXCLUSIÓN. La exclusión de la prueba ilícita aplica tanto


a la prueba obtenida como resultado directo de una violación constitucional, como a la
prueba indirectamente derivada de dicha violación; sin embargo, existen límites sobre hasta
cuándo se sigue la ilicitud de las pruebas de conformidad con la cadena de eventos de la
violación inicial que harían posible que no se excluyera la prueba. Dichos supuestos son, en
principio, y de manera enunciativa y no limitativa, los siguientes: a) si la contaminación de la
prueba se atenúa; b) si hay una fuente independiente para la prueba; y c) si la prueba
hubiera sido descubierta inevitablemente. Sobre el primer supuesto, a saber, la atenuación
de la contaminación de la prueba, se podrían tomar, entre otros, los siguientes factores para
determinar si el vicio surgido de una violación constitucional ha sido difuminado: a) cuanto
más deliberada y flagrante sea la violación constitucional, mayor razón para que el juzgador
suprima toda evidencia que pueda ser vinculada con la ilegalidad. Así, si la violación es no
intencionada y menor, la necesidad de disuadir futuras faltas es menos irresistible; b) entre
más vínculos (o peculiaridades) existan en la cadena entre la ilegalidad inicial y la prueba
secundaria, más atenuada la conexión; y c) entre más distancia temporal exista entre la
ilegalidad inicial y la adquisición de una prueba secundaria, es decir, que entre más tiempo
pase, es más probable la atenuación de la prueba. En relación con el segundo supuesto es
necesario determinar si hay una fuente independiente para la prueba. Finalmente, el tercer
punto para no excluir la prueba consistiría en determinar si ésta hubiera sido descubierta
inevitablemente en el proceso. Dicho supuesto se refiere, en general, a elementos que
constituyan prueba del delito que hubieran sido encontrados independientemente de la
violación inicial. La aplicación del anterior estándar debe hacerse en cada caso concreto.

Amparo en revisión 338/2012. 28 de enero de 2015. Cinco votos de los Ministros Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, quien
formuló voto concurrente, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz
Mena. Ponente:Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
Registro digital: 2020753
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materia(s): Común, Penal
Tesis: XVII.1o.P.A.92 P (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 71, Octubre de 2019, Tomo IV, página 3585
Tipo: Aislada
EL DEBIDO PROCESO LEGAL Y LA CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE
DERECHOS HUMANOS
El Derecho General a la Justicia En la base de todo orden procesal está el
principio y con él, el derecho fundamental a la justicia, entendida ésta como la existencia y
disponibilidad de un sistema de administración de la justicia, valga decir, de un conjunto de
mecanismos idóneos para el ejercicio de la función jurisdiccional del Estado. Dentro de ese
concepto se pretende declarar el derecho controvertido o restablecer el violado,
interpretándolo y aplicándolo imparcialmente en los casos concretos; lo cual comprende, a
su vez, la existencia de un conjunto de órganos judiciales independientes especializados en
ese ejercicio, la disponibilidad de ese aparato para resolver los conflictos que origina la vida
social en forma civilizada y eficaz y el acceso garantizado a esa justicia para todas las
personas, en condiciones de igualdad y sin discriminación.18 En ese sentido, el debido
proceso tiene, ante todo, dimensiones programáticas, no por esto menos vinculantes
jurídicamente, que exigen la existencia, suficiencia y eficacia de un sistema judicial y
procesal idóneo para garantizar ese derecho fundamental a la justicia, que no es, más que
una consecuencia del monopolio del poder asumido por el Estado y la más importante
manifestación del derecho de petición, que en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos se consagra en el artículo 25 conforme al cual: 1. Toda persona tiene derecho a un
recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación
sea cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales. 2. Los
Estados partes se comprometen: a. a garantizar que la autoridad competente prevista por el
sistema legal del Estado decidirá sobre los derechos de toda persona que interponga tal
recurso; b. a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y c. a garantizar el
cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda decisión en que se haya estimado
procedente el recurso. Este derecho de petición es de vital importancia al constituirse en un
instrumento fundamental para canalizar la defensa en cualquier tipo de proceso, planteando
ante la autoridad judicial competente las gestiones o recursos pertinentes. Además, es un
derecho que debe interpretarse en forma amplia, no sólo en la posibilidad de plantear
recursos ante el despacho en que se tramita el proceso, sino ante toda oficina judicial en la
cual se pueda interponer un recurso (vg. Tribunales o Salas Constitucionales para el
ejercicio de los recursos de hábeas corpus y de amparo, o de habeas data, donde esté
permitido). Precisamente la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la
Corte Interamericana” o “el Tribunal Interamericano”), tuvo la oportunidad de referirse al
artículo 25 de la Convención Americana en el Caso Castillo Páez en los siguientes términos:
Esta disposición sobre el derecho a un recurso efectivo ante los jueces o tribunales
nacionales competentes, constituye uno de los pilares básicos, no sólo de la Convención
Americana, sino del propio Estado de Derecho en una sociedad democrática en el sentido
de la Convención se encuentra íntimamente ligado con la obligación general del artículo 1.1
de la Convención Americana, al atribuir funciones de protección al derecho interno de los
Estados Partes.

Por lo cual fui víctima de tortura por más de dos horas lo cual
quedo confirmado con el informe médico que se me realizo al llegar a las
instalaciones de la autoridad que sabría de mi detención, en el cual tuve fisura en
una de mis costillas y diversos hematomas por todo mi cuerpo, por lo cual recibí
amenazas por medio de los policías captores los cuales me dijeron que si decía
algo adentro la iba a pagar.

En esa misma fecha nueve de mayo del año dos mil veintiuno, la
señora identidad resguardada de iniciales S.A.H, fue la que según dicho de los
policías solicito el auxilio de los policías para que llevaran a cabo la detención,
todo esto por el hecho de que yo estaba haciendo lo conducente para que su hija
menor de identidad resguardada de iniciales J.S.A se retirara de la práctica que le
obligaba a realizar.

Por lo que entiendo que por motivo de venganza ella actuó de esa
forma, amenazando a su hija para que testificara en mi contra para que no tuviera
consecuencias, esto por el hecho de que le estaba quitando su entrada de
ingresos y con el riesgo latente de que en un futuro la misma menor la denunciara.

TERCERO.- Con fecha 15 de febrero del 2023, el C. Juez del


TRIBUNAL DE ENJUICIAMIENTO DEL SISTEMA PENAL ACUSATORIO EN LA
CIUDAD DE MÉXICO FRANCISCO SALAZAR SILVA dictó sentencia definitiva
en la que me condena por el delito que se me imputó.

Por lo antes expuesto: A USTEDES CC. MAGISTRADOS DE ESTA


H. SALA atentamente pido.

PRIMERO. Tenerme por presentado con este escrito, interponiendo en


tiempo y forma el Recurso de Apelación que hago valer.

SEGUNDO. Admitir el presente Recurso de Apelación, ordenando se


emplace a la Autoridad u Organismo que emitió u omitió realizar el
acto u actos en perjuicio de mis derechos, que se consignan en los
ordenamientos legales de la materia, y que en este acto se reclaman,
apercibiéndola que de no contestar el presente Recurso, se tendrán
por presuntivamente ciertas las afirmaciones contenidas en el mismo.

TERCERO. En su oportunidad procesal dictar la resolución definitiva,


misma que ponga fin a la presente controversia.

QUINTO. En caso de así haberlo solicitado, y ser procedente la


suspensión provisional y en su caso la definitiva, otorgarla con
fundamento en lo dispuesto por la Ley

PROTESTO LO NECESARIO

EMMANUEL VILLAFUERTE SALAZAR


México Distrito Federal a 13 de diciembre de 2024.

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