REBELIÓN
La ley incrimina la rebelión con el propósito de asegurar el respeto que se debe a
los funcionarios y agentes de la fuerza pública, encargados de la ejecución de las
leyes u órdenes de la autoridad. No reprime la simple desobediencia, ni la
resistencia pasiva. Castiga el ataque o la resistencia violenta, en la medida en la
cual tiende a entorpecer el ejercicio del poder público y a paralizar los medios de
acción.
Veremos primero la concepción francesa del delito de rebelión y luego los efectos
jurídicos del artículo 209 del Código Penal dominicano.
ELEMENTOS CONSTITUTIVOS
Son cuatro los elementos constitutivos de la rebelión del derecho francés:
ES NECESARIO QUE HAYA HABIDO EMPLEO DE MEDIOS
VIOLENTOS
La oposición puede ser de ofensiva o defensiva. Más en un caso como en el otro,
debe estar acompañada de actos de violencia. No es indispensable que las
violencias o vías de hecho se traduzcan en golpes dados al agente. Los actos
materiales susceptibles de impresionar hondamente deben ser considerados como
de violencia, (por ejemplo, un individuo que apunta a un agente de la policía con
su fusil o busca la manera de intimidarlo blandiendo un machete). Una
resistencia netamente pasiva sería insuficiente. Así, el individuo arrestado que
rehúsa caminar y se deja arrastrar por agentes de la policía encargados del
arresto, no comete el delito de rebelión; de la resistencia, pues, para constituir el
delito de rebelión, debe ser activa; ella debe estar acompañada de violencia o de
vías de hecho.
Sin embargo, el artículo 219 dispone que hay rebelión fuera de toda violencia y
que las simples amenazas son suficientes, cuando la rebelión emana sea de
obreros en los talleres o en las fábricas, sea de individuos admitidos en los
hospicios, sea de prisioneros prevenidos, acusados o condenados.
LOS ACTOS DE VIOLENCIA DEBEN SER DIRIGIDOS CONTRA
CIERTOS FUNCIONARIOS O DETERMINADOS AGENTES
El artículo 209 designa limitativamente las personas protegidas. La ley no
protege todos los funcionarios; todos los ciudadanos encargados de un servicio
público, sino solamente algunos de ellos, ya que ejecutan las órdenes de la
autoridad. Estas personas son: los oficiales públicos y ministeriales, y entre ellos
en particular los alguaciles, encargados de ejecutar las órdenes de la justicia, los
fallos o sentencias; igualmente los notarios, los comisarios tasadores y aun los
procuradores en Francia, en los casos excepcionales en que tienen que asegurar la
ejecución de las leyes o fallos de la justicia. Asimismo, son protegidos también
los guarda-campestres o forestales, aun particulares; los agentes de la fuerza
pública (agentes de policía y de manera general el ejército, cuando es llamado
para asegurar la ejecución de órdenes de la autoridad); los encargados de la
percepción de impuestos y contribuciones, es decir, los agentes encargados de la
recaudación de impuestos y tasas, recaudadores, funcionarios de contribuciones
directas, indirectas y del registro); los encargados de aduanas, en fin, los oficiales
y agentes de la policía judicial y administrativa, y abarcado los agentes de
competencia especial, verificadores de pesas y medidas, inspectores de trabajo,
agentes de puentes y calzadas, etc. A esta enumeración, la ley francesa del 15 de
julio de 1845 ha agregado los agentes de ferrocarriles (Art. 75).
EL HECHO DE QUE ESTA PERSONA HAYA ACTUADO EN EL
EJERCICIO DE SUS FUNCIONES, CUALQUIERA QUE SEA LA
NATURALEZA DE ÉSTAS
La ley no protege la persona de los agentes: quiere solamente asegurar la
ejecución de las leyes y de las órdenes de la autoridad. Desde este punto de vista,
es necesario distinguir entre los agentes cuya misión constante es asegurar la
ejecución de as leyes y fallos de la autoridad (tales como agentes y oficiales de
policía) y los agentes que accidentalmente han sido encargados de tal misión. Los
ellos se encuentren en el ejercicio de sus funciones, con la precisión, sin
embargo, de que las violencias dirigidas contra ellos no constituyen el delito de
rebelión a menos que su finalidad sea primeros son protegidos por el artículo 209
todas las veces que obstaculizar o impedir la ejecución; por ellos, de las leyes y
órdenes de la autoridad o de fallos de la justicia. En cuanto a los agentes que
tienen accidentalmente la misión de asegurar la ejecución de las leyes o las
órdenes de la autoridad, no son protegidos excepto en el caso en el cual llevan a
efecto un acto preciso y determinado, en ejecución de su mandato.
El delito no desaparece si el acto en el cual procede el agente es ilegal. En efecto,
un particular no puede convertirse en juez de la legalidad de las órdenes de la
autoridad. Debe obedecer los mandatos de los representantes de la ley, salvo su
derecho a reclamar, si hay lugar, después de la ejecución, la reparación que pueda
corresponderles, así como el castigo del agente. Comporta una derogación a este
principio el hecho de que el agente, actuando por su propia iniciativa, obre en
condiciones manifiestamente ilegales.
EN FIN, EL DELINCUENTE DEBE HABER ACTUADO CON
INTENCIÓN CULPABLE, ES DECIR, CON CONOCIMIENTO DE
CAUSA
Poco importa el móvil al cual obedeció. Poco importa que el agente de la
autoridad lleve o no su uniforme o sus insignias, desde que conste que el
prevenido conocía su calidad y sabía que obraba en la ejecución de las leyes.
El artículo 209 del Código Penal dominicano no exige, por una parte, que la
rebelión sea cometida contra los encargados de la ejecución de las leyes u
órdenes de la autoridad, extendiendo su protección a todos los funcionarios y
empleados públicos y a sus delegados o encargados, ni impone la condición de
que se realice el hecho en el momento en que ejecuta su mandato sino en el
ejercicio de sus funciones, con lo cual podrá pensarse que no es necesaria una
oposición, bastando sólo con las violencias; y por otra parte, el texto del artículo
209 dominicano, interpretado literalmente, tampoco exige que el ataque
(acometimiento) o la resistencia sean acompañados de violencias o vías de hecho,
sino que parece establecer cuatro formas en la rebelión: acometimiento,
resistencia, violencias o vías de hecho.
TIPOS DE REBELIÓN
En sentido general ,la rebelión es un acto de resistencia a la autoridad, o de
desobediencia cuand existe obediencia debida en una organización jerárquica.
Circunstancias agravantes y penalidades.
El Código Penal adopta un sistema represivo bastante complicado distingue
conforme que la rebelión sea simple, o según las circunstancias agravantes,
tomando en cuenta sea el número de personas participantes, sea la circunstancia
de que estas personas estén o no armadas.
a) Rebelión cometida por una o dos personas.
La pena es de prisión de seis días a seis meses (Art. 212). Si la rebelión ha tenido
lugar con armas, la pena es de prisión de seis eses a dos años (Art. 212). En uno u
otro caso, el culpable puede, además, ser condenado a multa de diez a cien pesos
(Art. 218).
B) Rebelión cometida por una reunión de 3 a 20 personas.
La rebelión es castigada con prisión de seis meses a dos años, reduciéndose la
pena de tres meses a un año de prisión, si los culpables no estaban armados (Art.
211).
C)Rebelión cometida por más de veinte personas.
La rebelión es castigada con reclusión si la reunión se efectúa con personas
armadas. Si ha tenido lugar sin armas la pena se rebaja a la de prisión
correccional (Arts. 210 y 214).
D)Caso en el cual ciertos autores portaban armas ocultas y caso en el cual
menos de tres personas portaban armas ostensibles.
La reunión no es reputada armada. Pero las personas armadas son castigables
individualmente como si hubieran cometido el delito de rebelión en reunión
armada (Art. 215).
Pero en si la rebelión puede tomar formas pacíficas o violentas (armadas o no),
pero solo estas últimas pueden ser consideradas como delito. Suelen denominarse
también como revoluciones, golpes de Estado, terrorismo, puebladas, guerra de
guerrillas, movimientos de liberación nacional, pronunciamientos, putchs,
"gritos".
LAS CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES. NOCIONES GENERALES
En toda infracción pueden ser consideradas ciertas circunstancias modificativas
de la responsabilidad penal. Cuando tales circunstancias inciden de modo tal que
la pena se incrementa, se denomina circunstancias agravantes. Según la doctrina
clásica las agravantes se definen como aquellos “hechos que, uniéndose a los
elementos materiales o morales del delito, aumentan la criminalidad de la acción
o la culpabilidad del autor.
Las circunstancias agravantes son conocidas desde la antigüedad. En el derecho
romano estaban vinculadas a los medios utilizados para llevar a cabo el hecho
delictivo. De igual manera, se vinculaban al tiempo, al lugar, a la condición del
autor o a la condición de la víctima; también se podían derivar de la reincidencia.
En el derecho germánico también existían agravantes vinculadas a la naturaleza
de la paz violada.
En el derecho canónico, también encontramos ejemplos de agravantes tales como
la premeditación y la reincidencia, así como aquellos vinculados con la condición
del elemento activo de la infracción o la condición del elemento pasivo; y los
relacionados con el carácter sagrado del derecho conculcado.
LAS CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES EN EL DERECHO PENAL
DOMINICANO
En la mayor parte de la legislación penal extranjera encontramos un apartado por
lo general en el Código Penal dedicado especialmente a enumerar, de manera
general, las circunstancias agravantes. En cambio, en el derecho penal
dominicano tal y como en su modelo francés, existen agravantes de diversa
naturaleza, aunque ellas no se encuentran en ningún apartado especial como si
existe en el caso de las atenuantes que se dedique a definirlas ni en el Código
Penal, ni en ninguna ley especial.
Estas circunstancias han sido establecidas de manera especial y con relación a
ciertas y determinadas infracciones. Nuestra legislación tampoco se ha encargado
de elaborar ningún tipo de clasificación de las agravantes siendo labor exclusiva
de la doctrina su división en categorías. De esta manera encontramos que las
agravantes se clasifican en: a) circunstancias agravantes objetivas y subjetivas; b)
circunstancias agravantes generales y especiales; y c) circunstancias agravantes
legales y judiciales252. En la mayor parte de la legislación extranjera, sin
embargo, la única clasificación conocida es la que distingue las agravantes entre
objetivas y subjetivas.
LAS CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES OBJETIVAS Y SUBJETIVAS
La clasificación de las agravantes en objetivas y subjetivas ha sido objeto de
amplia discusión en la doctrina española, donde algunos autores la incluyen
dentro de un grupo y otros dentro del otro. Así, explican que se considera como
objetiva aquella en la que es posible apreciar una mayor gravedad del daño
producido por el ilícito o bien de la mayor facilidad de ejecución que supone una
mayor desprotección del bien tutelado independientemente de que de ellas se
deduzca o no una mayor reprochabilidad del sujeto. Se consideran subjetiva, en
cambio, aquellas que no están relacionadas directamente con el hecho cometido,
sino que el autor se ve reprochado con mayor pena por situaciones relacionadas
con su persona o con circunstancias de su vida anterior.
La doctrina francesa y con ella la dominicana, empero, ha defendido la existencia
de un modelo ecléctico al considerar que las circunstancias agravantes son
subjetivas y objetivas a la vez, y que ello dependerá de que ellas se encuentren
vinculadas a la materialidad del hecho o a la moralidad de la acción.
Se llama circunstancias agravantes objetivas a aquellas que se encuentran unidas
a los elementos materiales de la infracción. Tal es el caso del robo cometido con
pluralidad, nocturnidad, con escalamiento, con fractura o haciendo uso de armas,
etc. que devienen en agravar el robo según las previsiones de los artículos del
381 al 385 del Código Penal. Estas circunstancias agravantes atienden a la
manera, circunstancia y tiempo en que se comete el hecho.
Son circunstancias agravantes subjetivas, aquellas que se encuentran vinculadas a
la culpabilidad del autor o que individualiza a quien comete la infracción (autor)
o a quien le perjudica (víctima). Tal es el caso de la premeditación y la asechanza
en el homicidio o en los golpes y heridas previstos en los artículos 296, 297 y
310 del Código Penal que son circunstancias vinculadas a la culpabilidad del
autor. Por otro lado, encontramos agravantes que individualizan al autor por
encontrarse relacionado mediante lazos de consanguinidad con la víctima, como
es el caso del parricidio o del incesto y circunstancias que agravan el hecho por la
calidad de la víctima, como ocurre con la violación cometida en perjuicio de
personas especialmente vulnerables (niños, ancianos, mujeres embarazadas, etc.).
LAS CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES ESPECIALES Y GENERALES.
Las agravantes especiales son aquellas que solamente recaen sobre determinados
o algunos tipos penales, tal como la calidad de empleado o asalariado en el robo
cuya víctima es el patrón o empleador del imputado. Por su parte, las agravantes
generales son aquellas que recaen sobre cualquier tipo penal como ocurre con la
reincidencia y la condición de funcionario público.
LAS CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES LEGALES Y JUDICIALES
La tercera clasificación hecha por la doctrina a las circunstancias agravantes es la
que las divide en legales y judiciales. Las agravantes legales son aquellas que se
encuentran contenidas de manera expresa en el texto de ley; por su parte, las
agravantes judiciales son aquellas que son impuestas por el juez al momento de
juzgar el hecho. En nuestro sistema penal las agravantes judiciales no existen y
sólo pueden aplicarse aquellas contenidas en la ley.
LOS DIVERSOS TIPOS DE AGRAVANTES
Ya hemos dicho que las agravantes en la legislación dominicana no están
reglamentadas de manera general como sí lo están las atenuantes y que las
mismas se encuentran estipuladas de manera particular en cada tipo penal. Así
veremos de manera sucesiva algunos ejemplos de las más relevantes agravantes
según cada una de las más importantes infracciones contenidas en el Código
Penal. 2.7
AGRAVANTES ESPECIALES
Del homicidio El homicidio se agrava en nuestra legislación fundamentalmente
por varias situaciones que pueden ser agrupadas en dos conjuntos, a saber: 1) la
manera o medio empleado para cometerlo; 2) la calidad de la víctima o por su
edad.
[Link] Las relativas a la manera o medio empleado para cometerlo
Dentro de esta categoría encontramos como agravante la asechanza y la
premeditación, que convierten el homicidio simple en un asesinato y que se
sanciona con mayor pena (arts. 295, 297, 298 y 302 del Código Penal). También
entra dentro de esta clasificación el homicidio cometido con el empleo de
venenos o sustancias tóxicas denominado “envenenamiento” (arts. 301 y 302 del
Código Penal).
[Link] Las relativas a la calidad de la víctima o a su edad
Dentro de estas agravantes encontramos la del homicidio cometido por un hijo en
contra de sus padres u otros ascendientes que se denomina parricidio (art. 299 y
302 del Código Penal). Igualmente entra dentro de la presente clasificación el
homicidio cometido en la persona del presidente de la República (Art. 295 y 304
Párrafo I del Código Penal). En lo relativo a la agravante por la edad de la
víctima encontramos la del infanticidio (art. 300 y 302 del Código Penal).
2.7.2 Del robo
Las agravantes del robo son diversas. Algunas tienen que ver con el tiempo de
comisión de la infracción, otras se encuentran relacionadas con el lugar de
comisión del ilícito, otras tienen que ver con la manera como éste se ejecute y
otras tienen que ver con la calidad de la víctima o del autor que comete la
infracción.
[Link] Las relativas al tiempo de comisión de la infracción
La única agravante relacionada con el tiempo de comisión de la infracción es la
de la nocturnidad. El robo cometido de noche se agrava si además se cumplen las
otras condiciones enumeradas en los artículos 381, 384, 385 y 386 del Código
Penal.
[Link] Las relativas al lugar de comisión del ilícito
Algunas agravantes se encuentran relacionadas con el lugar de la comisión de la
infracción. Así tenemos el robo en casa o lugar habitado o habitable (arts. 381,
385 y 386 del Código Penal), el robo en caminos públicos (asrt. 383 del Código
Penal) y el robo en los campos (art. 388 del Código Penal).
[Link] Las relativas a la manera de comisión del robo
Dependiendo de la manera de comisión del robo el mismo puede resultar
agravado. Estas maneras son principalmente el robo mediante fractura (arts. 381,
384, 393, 394, 395 y 396 del Código Penal), el robo mediante escalamiento (arts.
381, 384 434 y 397 del Código Penal), el robo con uso de llaves falsas (arts. 381,
384 , 398 y 399 del Código Penal), el robo cometido por dos o más personas
(arts. 381, 384, 385 y 386 del Código Penal), el robo cometido haciendo uso de
armas (arts. 101, 102, 381, 384, 385 y 386 del Código Penal y 2, 39, 40 y 56 de
la ley 36), el robo haciendo uso de falsa calidad (arts. 381, 384, 385 y 386 del
Código Penal) y el robo haciendo uso de violencia (art. 382 del Código Penal).
[Link] Las relativas a la calidad de la víctima o del autor de la infracción
La calidad de empleado o asalariado del autor del robo, así como la calidad de
empleador de la víctima es la única agravante del robo que puede ser ubicada
dentro de esta clasificación (art. 386 del Código Penal).
2.7.3 De la estafa
La única condición que agrava la estafa es la calidad de la víctima. En efecto, si
la estafa recae sobre el Estado dominicano o alguna de sus instituciones el delito
de estafa reviste carácter de crimen y se sanciona con mayor rigor. (art. 405 del
Código Penal).
2.7.4 Del abuso de confianza
Dos situaciones específicas agravan el abuso de confianza. La primera de ellas
es cuando la cosa distraída o sustraída tiene un valor superior a los mil
(RD$1,000.00) pesos (art. 408 párrafo del Código Penal), la segunda condición
que lo agrava es la calidad del autor del hecho; es decir, si se trata de un
empleado o asalariado de la víctima (art. 408 del Código Penal).
AGRAVANTES GENERALES
La calidad de funcionario público Esta es una agravante general contenida en el
artículo 198 del Código Penal que se aplica a los funcionarios públicos que
cometan infracciones. Esta agravante ha sido aplicada por los tribunales
dominicanos, de manera indistinta, a toda clase de funcionarios siguiendo la
interpretación del modelo francés. Así se ha aplicado de manera indistinta a toda
clase de funcionarios, sin distinguir su categoría.
La doctrina dominicana ha señalado, con justísima razón, que la interpretación
dada por la práctica en nuestro país al artículo 198 es errónea y que en nuestro
caso la agravante sólo se aplica a los jueces y no a ninguna otra clase de
funcionario público.
2.8.2 La reincidencia
Cabe iniciar este apartado con afirmar que modernamente la legitimidad de la
reincidencia ha sido puesta en duda. Se ha llegado a afirmar que la misma
trasgrede principios fundamentales y que, en consecuencia, no es posible
aplicarla. Y en abono a esta opinión se puede decir que incluir criterios como la
reincidencia en una legislación penal resulta contrario a la exigencia
constitucional de desarrollar un derecho penal de acto. Del mismo modo
podemos afirmar que la reincidencia resulta violatoria del principio y que con
ella se introducen criterios para la imposición de penas prescindiendo del debate
de los hechos, anulando, de esta manera, la centralidad del juicio y la utilidad de
la cesura del debate (principios reconocidos por la Constitución y por el Código
Procesal Pena).
Hechas tales precisiones y haciendo abstracción de tales argumentos pasamos a
examinar el tratamiento dado a la reincidencia por el Código Penal, el cual la
reconoce como una agravante de carácter general y la reglamenta en sus artículos
del 56 al 58.
La aplicación de la agravante de la reincidencia debe ser examinada desde varios
ángulos.
En primer lugar, es necesario, comprender cuáles son las condiciones generales
que deben encontrarse reunidas para que se considere la reincidencia. Estas
condiciones se encuentran señaladas en la ley. Así como condiciones generales
encontramos la necesidad de una condena anterior que haya adquirido carácter de
lo juzgado irrevocablemente y la necesidad de que se cometa una nueva
infracción que tenga por consecuencia una segunda condena.
En segundo término, examinamos el tema tomando en cuenta la consecuencia
que, de manera general, acarrea la aplicación de la reincidencia como agravante.
Siendo esta que se proceda a la agravación de la pena ordinaria que corresponda
imponer por la segunda infracción.