Introducción a los trastornos de la
personalidad
Por: Mark Zimmerman, MD, South County Psychiatry
Revisado/Modificado sept 2023
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Causas|
Tipos de trastornos de la personalidad|
Síntomas|
Diagnóstico|
Tratamiento|
Más información
Existen 10 tipos de trastornos de la personalidad y cada uno presenta problemas
característicos con respecto a la autocomprensión de la persona afectada y a los
patrones de respuesta frente a otras personas y frente a eventos estresantes.
El médico diagnostica un trastorno de la personalidad cuando el paciente se ve a
sí mismo o a otras personas de una manera que difiere de la realidad o cuando
continúa actuando de una manera que habitualmente genera consecuencias
negativas.
La psicoterapia puede ayudar a las personas a tomar conciencia de su papel en la
creación de sus problemas personales e interpersonales y ayudarles a cambiar los
comportamientos que causan estas dificultades.
Los medicamentos no tratan directamente los trastornos de la personalidad, pero
pueden ayudar a disminuir los síntomas de angustia.
Los rasgos de personalidad representan patrones de pensamiento, percepción,
reacción y relación que son relativamente estables en el tiempo. Por ejemplo,
algunas personas tienden a estar de mal humor o retraídas. Otras tienden a ser
extrovertidas y sociables.
Los trastornos de la personalidad se diagnostican como afecciones de la salud
mental cuando los rasgos de personalidad se vuelven tan pronunciados, rígidos y
desadaptativos que la persona afectada tiene problemas en el trabajo, en la
escuela y/o en el trato con otras personas. Estos patrones se denominan patrones
de mala adaptación, porque la gente no se ajusta (adapta) como las circunstancias
lo requieren. Los patrones de mala adaptación varían en su gravedad y en su
duración. Estas malas adaptaciones sociales pueden causar una angustia
significativa en personas con trastornos de personalidad y en sus familiares,
amigos, compañeros de trabajo y otros contactos sociales. Por lo general, las
personas con rasgos de personalidad que son ineficaces o producen
consecuencias negativas intentan cambiar sus patrones de respuesta. En
contraste, los sujetos con un trastorno de la personalidad no modifican sus
patrones de respuesta, incluso cuando estos patrones son repetidamente
ineficaces y sus consecuencias son negativas.
Existen 10 tipos de trastornos de la personalidad de acuerdo con el Diagnostic
and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual Diagnóstico y Estadístico de
los Trastornos Mentales, 5ª ed., Texto Revisado) (DSM-5-TR), la referencia
estándar para el diagnóstico psiquiátrico de la Asociación Estadounidense de
Psiquiatría.
A veces las personas piensan que ellas mismas u otras personas sufren un
trastorno de personalidad cuando muestran ciertos rasgos de personalidad en
algún momento. La gente puede emplear informalmente términos como
"paranoico" o "límite". Sin embargo, un trastorno de la personalidad se diagnostica
como una enfermedad mental solo cuando los rasgos son consistentes y cumplen
con criterios psiquiátricos específicos.
Alrededor del 9% de la población sufre un trastorno de la personalidad. Estos
trastornos suelen afectar en igual medida a hombres y a mujeres, si bien algunos
tipos de trastornos de personalidad afectan a un sexo más que al otro. Por
ejemplo, el trastorno de personalidad antisocial es 3 veces más frecuente entre los
hombres.
En la mayoría de los pacientes con un trastorno de personalidad, dicho trastorno
causa problemas moderados y se atenúa con el tiempo. Sin embargo, algunos
padecen graves problemas sociales y psicológicos durante toda su vida.
Los trastornos de personalidad suelen hacerse notar al final de la adolescencia o
al principio de la edad adulta, pero pueden aparecer antes (durante la infancia). Su
duración es muy variable. Algunos tipos de trastornos de la personalidad (como
el antisocial o el límite) tienden a disminuir o a resolverse a medida que las
personas envejecen. Otros (como el obsesivo-compulsivo o el esquizotípico)
tienen menos probabilidades de hacerlo. En algunas personas, los síntomas
pueden continuar, pero son menos graves.
Muchas personas con un trastorno de personalidad también sufren otro trastorno
de la salud mental, por lo general uno o más de los siguientes:
Un trastorno depresivo o un trastorno bipolar o un trastorno relacionado con el
trastorno bipolar
Un trastorno de ansiedad
Trastorno somatomorfo
Un trastorno por consumo de sustancias
Un trastorno de la alimentación o de la ingesta
Si el paciente presenta un trastorno de la personalidad junto con alguno de estos
otros trastornos de la salud mental, es más probable que no responda al
tratamiento de ninguno de estos trastornos y, por lo tanto, tenga peor pronóstico.
Causas de los trastornos de la personalidad
Los trastornos de la personalidad resultan de una interacción de los genes y el
ambiente. Es decir, algunas personas nacen con una tendencia genética a
padecer un trastorno de la personalidad y esta tendencia disminuye o aumenta en
función de los factores ambientales, como experiencias o fuentes de estrés o
bienestar. Generalmente se piensa que los genes y el ambiente contribuyen
aproximadamente por igual al desarrollo de los trastornos de la personalidad.
Tipos de trastornos de la personalidad
Los 10 trastornos de la personalidad se pueden agrupar en 3 grupos (A, B y C).
Los tipos correspondientes a cada grupo comparten ciertos rasgos básicos de
personalidad, pero cada trastorno posee sus propias características distintivas.
Las personas con trastornos del grupo A parecen extrañas o excéntricas. El grupo
A comprende los siguientes trastornos de la personalidad, cada uno con sus
características distintivas:
Paranoide: Desconfianza y recelo.
Esquizoide: falta de interés por los demás
Esquizotípico: ideas y comportamiento extraños o excéntricos
Las personas con trastornos del grupo B presentan comportamientos dramáticos,
emotivos o erráticos. El grupo B comprende los siguientes trastornos de la
personalidad, cada uno con sus características distintivas:
Antisocial: irresponsabilidad social, despreocupación por los demás y engaño y
manipulación de los demás para beneficio personal
Límite: vacío interior, miedo a ser abandonado en las relaciones, relaciones
inestables, problemas para controlar las emociones y comportamiento impulsivo
Histriónico: busca atención y se comporta de forma dramática
Narcisista: necesidad de ser admirado, falta de empatía y una visión exagerada de
la propia valía (lo que se denomina grandiosidad)
Las personas con trastornos del grupo C parecen ansiosas o temerosas. El grupo
C comprende los siguientes trastornos de la personalidad, cada uno con sus
características distintivas:
Evitación: evitar el contacto interpersonal por miedo al rechazo
Dependiente: sumisión y dependencia (debido a una necesidad de recibir
cuidados)
Obsesivo compulsiva: perfeccionismo, rigidez y obstinación
Obsesivo compulsivo: obsesiones y compulsiones
DESCRIPCIÓN DE LOS TRASTORNOS DE LA
PERSONALIDAD:
- TRASTORNOS DEL GRUPO A -
1. El trastorno de personalidad paranoide: es un trastorno mental que se
caracteriza por un patrón generalizado de desconfianza injustificada y
recelo de los demás que implica interpretar sus motivos como hostiles o
dañinos.
Las personas con un trastorno de la personalidad paranoide sospechan que los
demás planean explotarles, engañarles o dañarles, por lo que siempre están
atentos a posibles insultos, desaires o amenazas.
Los médicos diagnostican el trastorno de personalidad paranoide basándose en
síntomas específicos, como la desconfianza y la sospecha en muchos aspectos de
la vida.
Ningún tratamiento es eficaz, pero se puede intentar la terapia cognitivo-
conductual y los medicamentos pueden aliviar algunos síntomas.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con un trastorno de personalidad paranoide desconfían de los
demás y presuponen que intentan dañarles o engañarles, incluso cuando no existe
motivo suficiente o ningún motivo en absoluto para tener estos sentimientos.
En Estados Unidos, el trastorno de personalidad paranoide afecta a cerca del 3 al
5% de las personas. Se cree que es más frecuente entre los hombres. Algunas
pruebas sugieren que el trastorno de la personalidad paranoide es hereditario. El
maltrato emocional y/o físico y la victimización durante la infancia pueden
contribuir al desarrollo de este trastorno.
Otros trastornos de la salud mental a menudo también están presentes. Por
ejemplo, una persona con trastorno de la personalidad paranoide también puede
presentar uno o más de uno de los trastornos siguientes:
Esquizofrenia o uno de los trastornos que se asemejan a la esquizofrenia
Un trastorno de ansiedad como la fobia social (trastorno de ansiedad social)
Trastorno por estrés postraumático
Un trastorno por consumo de alcohol
Otro trastorno de la personalidad (como el trastorno límite)
Síntomas del trastorno de la personalidad paranoide
Las personas con trastorno de personalidad paranoide sospechan que los demás
planean explotarles, engañarles o dañarles. Sienten que pueden ser atacados en
cualquier momento y sin razón. Aunque existan pocas pruebas o ninguna,
persisten en mantener sus sospechas y creencias.
Interpretación de las experiencias como hostiles
Las personas con trastorno de personalidad paranoide piensan a menudo que
otras personas les han dañado de manera grave e irreversible. Están al acecho de
posibles insultos, desaires, amenazas y deslealtad y buscan significados ocultos
en comentarios y acciones. Examinan minuciosamente a los demás en busca de
pruebas que sustenten sus sospechas. Por ejemplo, pueden malinterpretar una
oferta de ayuda como una confirmación de que no pueden realizar la tarea por sí
mismos. Si creen que han sido insultados o lastimados de alguna manera, no
perdonan a la persona que les lastimó. Tienden a contraatacar o a enojarse como
respuesta a estas injurias percibidas. Como desconfían de los demás, sienten la
necesidad de ser autosuficientes y controlarlo todo.
Efecto sobre las relaciones
Las personas con un trastorno de personalidad paranoide dudan a la hora de
confiar o de desarrollar relaciones cercanas con los demás porque les preocupa
que la información pueda usarse en su contra. Dudan de la lealtad de sus amigos
y de la fidelidad de su cónyuge o pareja. Pueden ser extremadamente celosos y
cuestionar constantemente las actividades y los motivos de su cónyuge o pareja
en un esfuerzo por justificar sus celos.
Llevarse bien con personas con trastorno de la personalidad paranoide puede ser
difícil. Cuando los demás les responden de forma negativa, toman estas
respuestas como una confirmación de sus sospechas originales.
2. El trastorno de personalidad esquizoide: Es un trastorno mental que se
caracteriza por un patrón generalizado de desapego y desinterés general en
las relaciones sociales y por la expresión de pocas emociones en las
relaciones.
Las personas con trastorno de personalidad esquizoide parecen no tener interés
en las relaciones cercanas con los demás y prefieren estar solos.
Los médicos diagnostican el trastorno de personalidad esquizoide según los
síntomas específicos, como el desapego y el desinterés por las relaciones sociales
y la expresión limitada de las emociones.
La terapia cognitivo-conductual que se centra en la adquisición de habilidades
sociales puede ayudar a las personas con este trastorno a cambiar.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno esquizoide de la personalidad tienen dificultades para
relacionarse con los demás de manera afectiva.
El trastorno de personalidad esquizoide afecta aproximadamente a un porcentaje
entre el 1 y el 3% de los estadounidenses. Es ligeramente más frecuente entre los
hombres.
También suelen estar presentes otros trastornos. Hasta la mitad de las personas
con trastorno de personalidad esquizoide han tenido al menos un episodio
de depresión mayor. A menudo también sufren otros trastornos de la personalidad.
Los más frecuentes son
Trastorno esquizotípico de la personalidad
Trastorno de la personalidad paranoide
Trastorno límite de la personalidad
Trastorno de personalidad por evitación
Causas de la personalidad esquizoide
Se cree que los genes desempeñan un papel en la aparición del trastorno de
personalidad esquizoide. Este trastorno puede ser más frecuente entre las
personas que tienen familiares con esquizofrenia o con trastorno de personalidad
esquizotípica.
El hecho de tener cuidadores emocionalmente fríos, negligentes y desapegados
durante la infancia puede contribuir al desarrollo del trastorno de personalidad
esquizoide. Este tipo de cuidadores puede reforzar la sensación del niño de que
las relaciones con otras personas no son satisfactorias.
Síntomas del trastorno de la personalidad esquizoide
Desapego de los demás
Las personas con trastorno de personalidad esquizoide parecen no desear en
absoluto mantener una relación estrecha con otras personas, incluso parientes. No
tienen amigos íntimos o confidentes, excepto a veces un familiar de primer grado
(como un padre o un hermano). Raramente salen y muchas veces no se casan.
Debido a que prefieren estar solos, tienden a elegir actividades y pasatiempos que
no requieren interacción con los demás (como los juegos de computadora).
Para ellos, la actividad sexual con los demás tiene poco interés o ninguno.
También parecen experimentar menos disfrute de las experiencias sensoriales y
corporales (como caminar por la playa).
A las personas con trastorno de personalidad esquizoide no parece preocuparles
lo que los demás piensen de ellas, ya sea bueno o malo. Pueden parecer
distantes o egocéntricos. No perciben señales sociales normales y, por lo tanto,
pueden parecer socialmente ineptos.
Expresión limitada de las emociones
Las personas con trastorno de personalidad esquizoide rara vez reaccionan (por
ejemplo, sonriendo o asintiendo con la cabeza) o muestran emociones en
situaciones sociales. Tienen dificultades para expresar la ira, incluso cuando se les
provoca. No reaccionan de manera apropiada ante eventos importantes de la vida
y pueden parecer pasivos en respuesta a los cambios en las circunstancias. Como
resultado, puede parecer que su vida no tiene rumbo.
Con muy poca frecuencia, cuando estas personas se sienten cómodas al
descubrirse, admiten que sienten dolor, especialmente en las interacciones
sociales.
Persistencia de los síntomas
Los síntomas del trastorno de personalidad esquizoide tienden a permanecer con
el tiempo, más que los de otros trastornos de la personalidad.
3. El trastorno de personalidad esquizotípica: Es una enfermedad mental
que se caracteriza por un patrón generalizado de incomodidad intensa y
capacidad reducida para las relaciones cercanas, por una forma
distorsionada de pensar y percibir y por un comportamiento excéntrico
(extraño).
Las personas con trastorno de personalidad esquizotípica pueden preferir no
interactuar con la gente, ya que sienten que son diferentes y no tienen un sentido
de pertenencia al grupo.
Los médicos diagnostican un trastorno de personalidad esquizotípica basándose
en síntomas específicos, que incluyen una intensa incomodidad con las relaciones
cercanas, formas distorsionadas de pensar y percibir y un comportamiento
extraño.
El tratamiento consiste en fármacos antipsicóticos, antidepresivos y terapia
cognitivo-conductual.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno esquizotípico de la personalidad están menos en
contacto con la realidad y su pensamiento y su lenguaje están más
desorganizados que los de las personas afectadas por otros trastornos de la
personalidad. Sin embargo, los pensamientos y el comportamiento no son tan
inusuales ni están tan fuera de contacto con la realidad como en la esquizofrenia.
Se estima que el trastorno esquizotípico de la personalidad afecta a menos del 1
al 4% de los estadounidenses. Puede ser algo más frecuente entre los hombres.
La probabilidad de que el trastorno de personalidad esquizotípica se resuelva o
disminuya a medida que la persona afectada envejece es menor que en la
mayoría de los trastornos de la personalidad.
También suelen estar presentes otros trastornos. Más de la mitad de las
personas con trastorno de personalidad esquizotípica han tenido al menos un
episodio de trastorno depresivo mayor y del 30 al 50% de estas personas tienen
un trastorno depresivo mayor cuando se les diagnostica un trastorno de
personalidad esquizotípica. Estas personas también sufren a menudo un trastorno
por abuso de sustancias.
Causas del trastorno de la personalidad esquizotípica
Se cree que los genes desempeñan un papel importante en la aparición del
trastorno de personalidad esquizotípica. Es más común entre los familiares de
primer grado (padres, hermanos e hijos) de personas que sufren esquizofrenia u
otro trastorno psicótico.
Síntomas del trastorno de la personalidad esquizotípica
Efecto sobre las relaciones
Las personas con trastorno de personalidad esquizotípica no tienen amigos
cercanos o confidentes, a excepción de parientes de primer grado. Se sienten muy
incómodas con la gente. Interactúan con los demás solo si es imprescindible pero
prefieren no hacerlo porque se sienten diferentes y no tienen un sentido de
pertenencia al grupo. Sin embargo, pueden decir que su falta de relaciones les
hace infelices. Se muestran muy ansiosos en situaciones sociales, especialmente
las que no les resultan familiares. Pasar más tiempo en una situación no alivia su
ansiedad.
Las personas con este trastorno pueden ignorar las convenciones sociales
ordinarias (por ejemplo, no establecer contacto visual) y, debido a que no
comprenden las señales sociales habituales, pueden interactuar con los demás de
manera inapropiada o rígida.
Pensamiento y comportamiento extraños
Las personas con trastorno de personalidad esquizotípica tienen una forma
extraña de pensar, percibir y comunicarse. A continuación, se proponen algunos
ejemplos:
Ideas de referencia: las personas con estas ideas piensan que los sucesos
normales tienen un significado especial solo para ellas.
Pensamiento mágico: los afectados creen que poseen un control mágico sobre
los demás. Por ejemplo, pueden pensar que provocan que otras personas hagan
cosas normales (como alimentar al perro) o que pueden realizar rituales mágicos
para evitar daños (como lavarse las manos 3 veces para prevenir enfermedades).
Paranoia: la persona afectada es suspicaz y desconfiada y piensa, de forma
errónea, que los demás le tienen manía o tienen la intención de hacerle daño.
Poderes paranormales: la persona piensa que tiene poderes paranormales, lo
que le permite detectar los acontecimientos antes de que sucedan o leer las
mentes de otras personas.
El discurso puede ser extraño. Puede ser excesivamente abstracto o concreto,
contener frases raras o usar frases o palabras de maneras extrañas. A menudo se
visten de manera extraña o descuidada (por ejemplo, con ropa sucia o mal
ajustada) y tienen peculiaridades extrañas.
Percepción de la realidad
En las personas con trastorno esquizotípico, las percepciones (lo que ven, oyen o
sienten) pueden estar distorsionadas. Por ejemplo, pueden escuchar una voz que
susurra su nombre.
- TRASTORNOS DEL GRUPO B -
4. El trastorno de personalidad antisocial: Es un trastorno mental que se
caracteriza por un patrón generalizado de desprecio por las consecuencias
de los actos y por los derechos de los demás.
Las personas con trastorno de personalidad antisocial se comportan de la manera
que quieren sin tener en cuenta las consecuencias para ellos mismos o para los
demás y sin sentir ningún remordimiento o culpa.
Los médicos diagnostican el trastorno de personalidad antisocial basándose en los
síntomas, como la indiferencia por las consecuencias de los actos y por los
derechos de los demás y el uso del engaño y/o la manipulación para obtener lo
que desean.
El trastorno de personalidad antisocial es difícil de tratar, pero la psicoterapia en la
que las personas son recompensadas por el cambio de comportamiento positivo y,
en algunos casos, ciertos medicamentos, pueden ayudar a disminuir la
agresividad y el comportamiento impulsivo.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno de personalidad antisocial pueden cometer actos
ilícitos, engañosos, abusivos e imprudentes para su beneficio o placer personales
sin remordimiento. Es posible que
Justifiquen o racionalicen su comportamiento (por ejemplo, pueden pensar que
"los perdedores merecen perder")
Culpen a la víctima por ser tonta o indefensa
Sean indiferentes a los efectos explotadores y dañinos de sus acciones sobre los
demás
Desprecien brutalmente los derechos y sentimientos de los demás y la ley
Las estimaciones de la frecuencia de los trastornos de personalidad antisocial en
Estados Unidos y el Reino Unido van del 2 al 6% de las personas. Es 3 veces más
frecuente en hombres que en mujeres. El trastorno es menos común en los grupos
de mayor edad, lo que sugiere que, con el tiempo, las personas pueden aprender
a cambiar su comportamiento.
A menudo también están presentes otros trastornos. Estos trastornos incluyen
Un trastorno por consumo de sustancias
Un trastorno del control de los impulsos
Trastorno de déficit de atención/hiperactividad
Trastorno límite de la personalidad
Causas del trastorno de la personalidad antisocial
Los genes y los factores ambientales (como las situaciones adversas durante la
infancia) contribuyen al desarrollo del trastorno de personalidad antisocial.
El trastorno de personalidad antisocial es más común entre los familiares de
primer grado (padres, hermanos y niños) de las personas con el trastorno que
entre la población general. El riesgo de que los niños desarrollen este trastorno
aumenta cuando sus progenitores (ya sean adoptivos o biológicos) sufren el
trastorno.
Si los niños desarrollan un trastorno de conducta y un trastorno por déficit de
atención/hiperactividad antes de los 10 años de edad, es más probable que
desarrollen un trastorno de personalidad antisocial cuando sean adultos. El
trastorno disocial consiste en un patrón de comportamiento repetitivo en el que se
violan los derechos fundamentales de los demás y/o las normas sociales
apropiadas a la edad. El trastorno de conducta puede tener más probabilidades de
convertirse en un trastorno de personalidad antisocial cuando los progenitores
maltratan o descuidan al niño o son incoherentes en la aplicación de la disciplina o
en el estilo de crianza (por ejemplo, pasando de ser cálidos y comprensivos a ser
fríos y críticos).
El hecho de ignorar el dolor de los demás durante la primera infancia se ha
relacionado con el comportamiento antisocial durante la adolescencia tardía.
Síntomas del trastorno de la personalidad antisocial
Desprecio por los demás
Las personas con un trastorno de personalidad antisocial pueden expresar su
desprecio por los demás y por la ley mediante la destrucción de propiedades, el
acoso a otras personas o el robo. Pueden engañar, explotar o manipular a los
demás para obtener lo que quieren, ya sea dinero, poder, sexo o gratificación
personal. Pueden usar un alias para lograr sus objetivos.
Las personas con este trastorno con frecuencia no sienten remordimiento o culpa
por lo que han hecho. Pueden racionalizar sus acciones culpando a aquéllos a
quienes lastimaron (por ejemplo, pensando que lo merecían) o a cómo es la vida
(por ejemplo, pensando que es injusta). Están decididos a no ser avasallados y a
hacer lo que creen que es mejor para ellos mismos a toda costa; esta actitud
puede deberse a la desconfianza generalizada en los demás.
Las personas con trastorno de personalidad antisocial carecen de empatía por los
demás y pueden despreciar o mostrarse indiferentes ante los sentimientos, los
derechos y el sufrimiento de los demás.
Comportamiento impulsivo (impulsividad)
Las personas con trastorno de personalidad antisocial por regla general son
impulsivas. Tienen dificultades para planificar con anticipación y considerar las
consecuencias para ellos mismos o para los demás. Como consecuencia, pueden
hacer lo siguiente:
De repente, cambian de hogar, de relaciones o de trabajo (sin un plan para
obtener otro)
Conduce demasiado rápido y/o conduce en estado de ebriedad, lo que a veces
provoca accidentes de tráfico
Consumir cantidades excesivas de alcohol o tomar drogas ilícitas
Cometen actos delictivos
Las personas con trastorno de personalidad antisocial suelen caer en
provocaciones y son agresivas desde el punto de vista físico porque tienen
dificultades para controlar sus impulsos y no calculan el efecto de sus acciones
sobre los demás.
Además, tienen una esperanza de vida menor que la de la población general.
Irresponsabilidad
Las personas con trastorno de personalidad antisocial a menudo son
irresponsables desde el punto de vista social y financiero. Como consecuencia,
pueden hacer lo siguiente:
No buscar empleo cuando hay oportunidades disponibles
No pagar sus cuentas o incumplir el pago de sus préstamos
No costear la manutención de sus hijos
Otros síntomas
Estas personas pueden ser muy obstinadas, seguras de sí mismas o arrogantes.
Pueden ser encantadores, persuasivos y convincentes en sus esfuerzos por
obtener lo que quieren.
5. El trastorno límite de la personalidad: Es un trastorno mental que se
caracteriza por un patrón generalizado de inestabilidad en las relaciones, la
autoimagen, los estados de ánimo y el comportamiento, además de la
hipersensibilidad al posible rechazo y abandono.
Las personas con un trastorno límite de la personalidad temen el rechazo y el
abandono, en parte porque no quieren estar solas.
Los médicos diagnostican un trastorno límite de la personalidad basándose en
síntomas específicos, que incluyen cambios frecuentes en las relaciones, la
autoimagen y el estado de ánimo y comportamiento autodestructivo e impulsivo.
La psicoterapia puede reducir los comportamientos suicidas, ayudar a aliviar la
depresión y ayudar a las personas con este trastorno a funcionar mejor, y a veces
se utilizan medicamentos para disminuir los síntomas.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno límite de la personalidad presentan a menudo
dificultades para tolerar la soledad y pueden recurrir a acciones autodestructivas
para sobrellevarla o evitarla. Pueden hacer esfuerzos desesperados para evitar el
abandono, incluida la invención de crisis. Por ejemplo, pueden intentar el suicidio
como una forma de comunicar su angustia y lograr que otras personas les
rescaten y les cuiden.
Las estimaciones de la incidencia del trastorno límite de la personalidad son
variables. Probablemente afecta a un porcentaje entre el 3 y el 6% de los
estadounidenses. Se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres que en
hombres. Con el tiempo, los síntomas tienden a disminuir en la mayoría de las
personas.
A menudo también están presentes otras enfermedades mentales. Entre estos
factores se incluyen los siguientes
Depresión
Trastornos por ansiedad (como el trastorno de angustia)
Trastorno por estrés postraumático
Trastornos alimentarios
Trastornos por uso de sustancias
Causas del trastorno límite de la personalidad
Los genes y los factores ambientales pueden contribuir al desarrollo del trastorno
límite de la personalidad.
Ciertas personas pueden tener una tendencia genética a reaccionar mal ante el
estrés de la vida, lo que las hace más propensas a desarrollar un trastorno límite
de la personalidad y otros trastornos mentales. Además, el trastorno límite de la
personalidad tiende a ser hereditario, lo que sugiere que esta tendencia puede ser,
en parte, heredada.
Las experiencias estresantes durante la primera infancia pueden contribuir al
desarrollo del trastorno límite de la personalidad. Muchas personas con trastorno
límite de la personalidad sufrieron maltrato físico o abuso sexual, separación de
los cuidadores y/o pérdida de un progenitor cuando eran niños. La inseguridad del
apego a sus cuidadores contribuye a los síntomas del trastorno límite de la
personalidad.
Síntomas del trastorno límite de la personalidad
Los pacientes con trastorno límite de la personalidad a menudo parecen más
estables de lo que se sienten en realidad.
Miedo al abandono
Las personas con un trastorno límite de la personalidad temen el abandono, en
parte porque no quieren estar solas. A veces sienten que no existen en absoluto, a
menudo cuando no tienen a nadie que les cuide. Con frecuencia se sienten vacías
por dentro.
Cuando las personas con este trastorno sienten que están a punto de ser
abandonadas, por lo general se muestran temerosas y enfadadas. Por ejemplo,
los afectados pueden sentir angustia o ira cuando alguien importante para ellos
llega unos minutos tarde o cancela un compromiso. Dan por sentado que estos
contratiempos se deben a los sentimientos de esa persona respecto a ellos en
lugar de pensar que pueden deberse a circunstancias externas. Pueden creer que
la cancelación de un plan social significa que la otra persona los rechaza y que
ellos son malos. La intensidad de su reacción refleja su sensibilidad al rechazo.
Las personas con trastorno límite de la personalidad pueden identificarse con
otras personas y cuidar de ellas, pero solo si sienten que la otra persona estará a
su disposición siempre que sea necesario. Aunque desean relaciones íntimas y se
preocupan por los demás, les resulta difícil mantener relaciones estables. Tienden
a tener expectativas muy altas sobre cómo deberían actuar las personas que
sienten cercanas, y sus sentimientos sobre una relación pueden fluctuar de forma
rápida e intensa.
Ira
Las personas con trastorno límite de la personalidad tienen dificultades para
controlar su ira y, a menudo, se muestran enojadas de forma inapropiada e
intensa. Pueden expresar su ira con sarcasmo hiriente, amargura o diatribas
airadas. Su ira se dirige a menudo contra amigos cercanos, parejas sentimentales,
familiares y, a veces, contra los médicos, porque se sienten desatendidos o
abandonados.
Después del arrebato, a menudo se sienten avergonzados y culpables, lo que
refuerza su sentimiento de ser malos.
Personalidad cambiante
Las personas con trastorno límite de la personalidad tienden a cambiar su visión
de los demás de forma abrupta y drástica. Por ejemplo, pueden idealizar a alguien
al principio de la relación, pasar mucho tiempo juntos y compartirlo todo. De
repente, pueden sentir que la otra persona no les quiere lo suficiente y
desilusionarse. Entonces pueden menospreciar a esa persona o enojarse con ella.
Pueden sentirse dependientes durante un minuto y enfadarse por sentirse
maltratados al minuto siguiente. Su actitud fluctúa en función de su percepción de
la disponibilidad y el apoyo de los demás. Cuando se sienten apoyados, pueden
mostrarse vulnerables y dependientes y, cuando se sienten amenazados o
decepcionados, pueden enfadarse y menospreciar a los demás.
Las personas con trastorno límite de la personalidad también pueden cambiar de
forma abrupta y drástica la imagen que tienen de sí mismos, algo que se
manifiesta cambiando repentinamente sus objetivos, valores, opiniones, carreras
profesionales o amigos.
Los cambios en el estado de ánimo suelen durar unas pocas horas y con muy
poca frecuencia duran más de unos pocos días. Las personas con este trastorno
son tan sensibles a los signos de rechazo o crítica en sus relaciones que su
estado de ánimo puede cambiar.
Comportamiento impulsivo y autolesiones
Muchas personas con trastorno de personalidad actúan de forma impulsiva, lo que
a menudo da lugar a autolesiones. Pueden apostar, practicar sexo de forma
arriesgada, comer en exceso, conducir imprudentemente, presentar problemas de
consumo de sustancias o gastar en exceso.
Los comportamientos relacionados con el suicidio, incluidos los intentos de
suicidio, las amenazas y la autolesión (por ejemplo, cortarse o quemarse) son muy
frecuentes. Aunque muchos de estos actos autodestructivos no pretenden acabar
con la vida, el riesgo de suicidio en estas personas es 40 veces mayor que el de la
población en general. Alrededor del 8-10% de las personas con un trastorno límite
de la personalidad mueren por suicidio. Estos actos autodestructivos a menudo se
desencadenan por el rechazo, el abandono percibido o la desilusión respecto a
alguien cercano. Las personas también pueden autolesionarse para expresar sus
sentimientos de ser malas o para revivir su capacidad de sentir cuando no se
sienten reales o se sienten separadas de sí mismas (lo que se
denomina disociación). A veces, las personas con trastorno límite de la
personalidad se autolesionan para desviar la atención de las emociones
dolorosas.
Otros síntomas
Las personas con un trastorno límite de la personalidad con frecuencia se
sabotean a sí mismas cuando están a punto de alcanzar un objetivo, de modo que
los demás perciban que tienen dificultades. Por ejemplo, pueden abandonar la
escuela justo antes de la graduación o arruinar una relación prometedora.
Cuando estas personas se sienten muy estresadas, pueden sufrir episodios
breves de paranoia, síntomas que se asemejan a la psicosis (como alucinaciones)
o disociación. El estrés suele tener su origen en la sensación de que nadie se
preocupa por ellos (es decir, se sienten solos y abandonados) o en la sensación
de sentirse rotos y sin valor. La disociación incluye no sentirse real (lo que se
denomina desrealización) o sensación de separarse de su cuerpo o pensamientos
(lo que se denomina despersonalización). Estos episodios son temporales y, por lo
general, no son lo suficientemente graves como para considerarse un trastorno
distinto.
6. El trastorno de personalidad histriónica: Es un trastorno mental que se
caracteriza por un patrón generalizado de excesiva emocionalidad y
búsqueda de atención.
Las personas con trastorno de personalidad histriónica demandan continuamente
ser el centro de atención y, con frecuencia, tratan de hacerlo vistiéndose y
actuando de maneras inapropiadamente seductoras y provocativas y
expresándose de forma muy dramática.
Los médicos diagnostican el trastorno de personalidad histriónica basándose en
síntomas específicos, como malestar por no ser el centro de atención, una
interacción con los demás inapropiadamente seductora o provocativa y un
comportamiento y una expresión dramáticos de la emoción.
La psicoterapia centrada en los conflictos subyacentes puede ser beneficiosa.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno de personalidad histriónica usan su apariencia física y
actúan de forma inapropiada, seductora o provocativa para llamar la atención de
los demás. A menudo se comportan de manera sumisa para retener la atención de
los demás.
El trastorno de personalidad histriónica afecta a cerca del 2% de los
estadounidenses. Algunos estudios sugieren que afecta a hombres y mujeres por
igual.
A menudo también están presentes otros trastornos. También incluyen uno o
más de uno de los trastornos siguientes:
Otros trastornos de la personalidad (antisocial, límite y narcisista)
Trastorno somatomorfo, que puede ser la razón por la que acuden al médico
Trastorno depresivo mayor o trastorno depresivo persistente
Trastorno de conversión
Síntomas del trastorno de la personalidad histriónica
Necesidad de atención
Las personas con trastorno de personalidad histriónica intentan continuamente ser
el centro de atención y, a menudo, se deprimen cuando no lo son. A menudo son
personas animadas, dramáticas, entusiastas y coquetas, y algunas veces atraen a
nuevos conocidos.
Las personas con este trastorno a menudo se visten y actúan de maneras
inapropiadamente seductoras y provocativas, no solo con posibles intereses
románticos, sino en muchos contextos, incluido el trabajo y la escuela. Debido a su
deseo de impresionar a los demás con su apariencia, a menudo están
preocupados por su aspecto.
Problemas relacionados con las emociones
Sus emociones pueden apagarse y encenderse rápidamente y, por lo tanto,
pueden parecer superficiales a los demás. Al mismo tiempo, las emociones se
acostumbran a expresar de una manera exagerada. Las personas con este
trastorno hablan de forma dramática y expresan opiniones fuertes, pero con pocos
hechos o detalles para respaldarlas.
Lograr intimidad emocional o sexual puede ser difícil. Las personas pueden, a
menudo sin darse cuenta, desempeñar un papel (como el de víctima, por ejemplo).
Pueden tratar de controlar a su pareja usando la seducción o la manipulación
emocional a la vez que se vuelven muy dependientes de la pareja.
Otros síntomas
Las personas con trastorno de personalidad histriónica son fácilmente
influenciables por los demás y por las tendencias actuales. Son altamente
sugestionables. Además, tienden a confiar demasiado, especialmente en las
figuras de autoridad que, según ellos, pueden resolver todos sus problemas.
Estas personas creen con frecuencia que sus relaciones son más íntimas de lo
que son en realidad.
Las personas con trastorno de personalidad histriónica ansían las novedades y
tienden a aburrirse con facilidad. Por lo tanto, pueden cambiar de trabajo y amigos
con frecuencia. Se frustran fácilmente al tener que esperar recompensas, por lo
que sus acciones están motivadas con frecuencia por el hecho de obtener
satisfacción inmediata.
7. El trastorno de personalidad narcisista: Es un trastorno mental que se
caracteriza por un patrón generalizado de sentimiento de superioridad
(grandiosidad), necesidad de admiración y falta de empatía.
Las personas con trastorno de personalidad narcisista sobreestiman sus
habilidades, exageran sus logros y tienden a subestimar las capacidades de los
demás.
Los médicos diagnostican el trastorno de personalidad narcisista basándose en
síntomas específicos, como un sentido exagerado e infundado de autoimportancia
y talento, la necesidad de ser incondicionalmente admirados y una sensación de
ser titulares de un derecho.
La psicoterapia centrada en los conflictos subyacentes puede ser beneficiosa.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno de personalidad narcisista tienen una visión exagerada
de su propia valía (lo que se denomina grandiosidad). También tienen problemas
de autoestima. Para reforzar su sentido de la superioridad y la autoestima, hacen
lo siguiente:
Se asocian con personas especiales
Forman parte de instituciones superiores
Subestiman a los demás
También desean ser elogiados.
Las estimaciones de la frecuencia del trastorno de personalidad narcisista varían;
los estudios sugieren que el trastorno afecta aproximadamente al 2% de las
personas. Es más frecuente entre los hombres.
A menudo también están presentes otros trastornos. También incluyen uno o
más de uno de los trastornos siguientes:
Depresión
Anorexia nerviosa
Un trastorno por consumo de sustancias (en especial de cocaína)
Otro trastorno de la personalidad (histriónica, límite, antisocial o paranoica)
Causas del trastorno de personalidad narcisista
Los genes y los factores ambientales pueden contribuir al desarrollo del trastorno
de personalidad narcisista. Una de las teorías sugiere que los cuidadores pueden
haber interactuado con el niño de una manera que no le ayudó a desarrollar un
sentido estable de sí mismo. Por ejemplo, los cuidadores pueden haber sido
demasiado críticos o, por el contrario, pueden haber elogiado, admirado o
consentido demasiado al niño.
Algunas personas con trastorno de personalidad narcisista tienen dones o talentos
especiales y acostumbran a asociar su autoimagen y su sentido de sí mismas con
la admiración y la estima de los demás.
Síntomas del trastorno de la personalidad narcisista
Grandiosidad
Las personas con trastorno de personalidad narcisista sobreestiman sus
capacidades y exageran sus logros (lo que se denomina grandiosidad). Creen que
son mejores que los demás, únicos o especiales. Cuando sobreestiman su propia
valía y sus logros, a menudo también subestiman la valía y los logros de los
demás.
Fantasías de peculiaridad
Las personas con este trastorno están preocupadas por fantasías de grandes
logros: ser admiradas por su inteligencia o belleza abrumadoras, tener prestigio e
influencia o experimentar un gran amor. Sienten que deberían relacionarse solo
con personas tan especiales y talentosas como ellos mismos, no con personas
corrientes. Usan esta relación con personas extraordinarias para apoyar y mejorar
su autoestima.
Necesidad de admiración
Las personas con trastorno de personalidad narcisista necesitan ser admiradas en
exceso, por tanto su autoestima depende de que los demás les tengan en
consideración. Como consecuencia, su autoestima suele ser muy frágil. A menudo
están pendientes de lo que los demás piensan de ellos y de la evaluación que
hacen sobre sus actos.
Las personas afectadas por trastorno de personalidad narcisista se muestran
sensibles y molestos por las críticas que reciben de los demás y por el fracaso, lo
que les hace sentirse humillados y derrotados. Pueden responder con rabia o
desdén o bien pueden contraatacar ferozmente. También pueden retirarse o
aceptar aparentemente la situación en un esfuerzo por proteger su sentido de
auto-importancia. Asimismo, pueden evitar situaciones en las que pueden
fracasar.
- TRASTORNOS DEL GRUPO C -
8. El trastorno de personalidad evitativa: Es un trastorno mental que se
caracteriza por evitar situaciones o interacciones sociales que implican
riesgo de rechazo, crítica o humillación.
Las personas con trastorno de personalidad por evitación tienen miedo de ser
rechazadas, criticadas o avergonzadas y, en consecuencia, evitan situaciones en
las que pueden experimentar tales reacciones.
Los médicos diagnostican el trastorno de personalidad por evitación basándose en
síntomas específicos, como eludir situaciones que implican contacto interpersonal
por temor al rechazo y a la desaprobación o tener sentimientos de ser socialmente
incompetentes, poco atractivos o inferiores a los demás.
A las personas con este trastorno les puede ayudar la terapia cognitivo-
conductual, otras psicoterapias y los medicamentos ansiolíticos y antidepresivos.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno de personalidad por evitación se sienten ineptas.
Controlan estos sentimientos evitando cualquier situación en la que puedan ser
evaluados negativamente.
El trastorno de personalidad evitativa afecta a algo más del 2% de los
estadounidenses. Afecta un poco más a las mujeres que a los hombres.
A menudo también están presentes otros trastornos. También incluyen uno o
más de uno de los trastornos siguientes:
Trastorno depresivo mayor o trastorno depresivo persistente
Trastorno obsesivo-compulsivo
Trastorno de ansiedad, como el trastorno de angustia, en particular fobia
social (trastorno de ansiedad social)
Otro trastorno de la personalidad (como dependiente o límite)
Las personas con fobia social y trastorno de personalidad por evitación presentan
síntomas más graves y están más discapacitadas que aquéllas que sufren solo
uno de los trastornos.
Causas del trastorno de personalidad por evitación
Los genes y los factores ambientales pueden contribuir al desarrollo del trastorno
de personalidad por evitación Por ejemplo, las personas pueden mostrar una
ansiedad innata ante las situaciones sociales y/o experimentar rechazo y
marginación durante la infancia. La evitación en situaciones sociales se ha
observado en niños de tan solo 2 años de edad.
Síntomas del trastorno de personalidad por evitación
Miedo al rechazo
Las personas con trastorno de personalidad por evitación eluden la interacción
social, incluso en el trabajo, porque temen ser criticadas o rechazadas o no recibir
la aprobación de los demás. Por ejemplo, pueden realizar acciones como las
siguientes:
Pueden rechazar un ascenso porque temen que los compañeros de trabajo los
critiquen.
Pueden evitar las reuniones.
Pueden evitar hacer nuevos amigos a menos que estén seguros de gustarles.
Las personas con este trastorno suponen que los demás serán críticos y les
desaprobarán hasta que exista una prueba clara e indiscutible de lo contrario. Por
lo tanto, antes de unirse a un grupo y establecer una relación cercana, las
personas con este trastorno necesitan reiteradas garantías de apoyo y aceptación
sin crítica.
Las personas con trastorno de personalidad por evitación son reacias a hablar de
sí mismas para que los demás no se burlen o las humillen.
Las personas con este trastorno son muy reacias a correr riesgos o participar en
nuevas actividades por motivos similares. En tales casos, a menudo exageran los
peligros y usan síntomas mínimos u otros problemas para explicar por qué no
están participando. Es posible que prefieran un estilo de vida limitado debido a su
necesidad de seguridad y certeza.
Extrema sensibilidad a la crítica
Las personas con trastorno de personalidad por evitación son muy sensibles a
cualquier crítica, desaprobación o burla, ya que piensan constantemente que son
criticadas o rechazadas por los demás. Están atentas a cualquier señal de
respuesta negativa hacia ellas. Su apariencia tensa y ansiosa puede provocar
burlas o mofas, lo que parece confirmar sus dudas.
Otros síntomas
La baja autoestima y la sensación de ineptitud inhiben a estas personas en
situaciones sociales, especialmente en las nuevas. Evitan las interacciones con
personas nuevas porque se consideran socialmente ineptas, poco atractivas e
inferiores a los demás. Suelen ser callados y tímidos porque piensan que, si dicen
algo, otros dirán que está mal.
Las personas con trastorno de personalidad por evitación anhelan la interacción
social, pero temen poner su bienestar en manos de otros. Las personas con
personalidad evitativa limitan sus interacciones con los demás, por tanto, están
relativamente aisladas y carecen de una red social que pueda ayudarles cuando lo
necesitan.
9. El trastorno de personalidad dependiente: Es un trastorno mental que se
caracteriza por una necesidad generalizada y excesiva de ser atendido, lo
que lleva a comportamientos de sumisión y aferramiento.
Las personas con trastorno de personalidad dependiente no creen que puedan
cuidar de sí mismas y utilizan la sumisión para intentar que otras personas les
cuiden.
Los médicos diagnostican el trastorno de personalidad dependiente basándose en
síntomas específicos, como la necesidad de ser cuidado y el temor a tener que
cuidarse.
La psicoterapia que se centra en examinar los temores a la independencia puede
ser beneficiosa
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno por personalidad dependiente quieren ser cuidadas y
se muestran extremadamente ansiosas ante la idea de tener que cuidar de sí
mismas. Para obtener la atención que desean, están dispuestas a renunciar a su
independencia e intereses. De este modo se vuelven excesivamente dependientes
y sumisas.
En Estados Unidos, el trastorno de personalidad dependiente se produce en
menos del 1% de la población. Se diagnostica con más frecuencia en mujeres,
pero algunos estudios sugieren que afecta a hombres y mujeres por igual.
A menudo también están presentes otros trastornos. Las personas afectadas
también suelen presentar una o más de una de las siguientes circunstancias:
Un trastorno depresivo como un trastorno depresivo mayor o un trastorno
depresivo persistente
Un trastorno de ansiedad
Un trastorno por consumo de alcohol
Otro trastorno de la personalidad (como el trastorno límite o el trastorno
histriónico)
Causas del trastorno de personalidad dependiente
La información disponible sobre las causas del trastorno de personalidad
dependiente es limitada. Entre los factores que pueden contribuir se encuentran:
Factores culturales
Experiencias tempranas negativas
Una tendencia innata a la ansiedad
Rasgos hereditarios (como la sumisión, la inseguridad y el comportamiento
discreto)
Síntomas del trastorno de la personalidad dependiente
Necesidad de atención
Las personas con trastorno por personalidad dependiente no creen que puedan
cuidar de sí mismas. Utilizan la sumisión para tratar de hacer que otras personas
los cuiden.
Las personas con este trastorno acostumbran a necesitar confirmación reiterada y
consejo a la hora de tomar decisiones corrientes. A menudo permiten que otros, a
menudo una única persona, asuman la responsabilidad de muchos aspectos de su
vida. Por ejemplo, pueden depender de su cónyuge para que les diga qué
ponerse, qué tipo de trabajo buscar y con quién relacionarse.
Las personas con trastorno de personalidad dependiente tienden a interactuar
socialmente solo con las pocas personas de las que dependen. Cuando terminan
una relación cercana, las personas con este trastorno tratan de encontrar un
reemplazo inmediatamente. Debido a su deseo desesperado de recibir atención,
es posible que no discriminen al elegir un reemplazo.
Las personas con trastorno de personalidad dependiente tienen un miedo
excesivo al abandono por parte de aquéllos de quienes dependen, incluso cuando
no hay ninguna razón para tenerlo.
Sumisión excesiva
Las personas con trastorno de personalidad dependiente temen perder apoyo o
aprobación, por tanto tienen dificultades para expresar su desacuerdo con los
demás. Pueden mostrarse de acuerdo con algo que saben que está mal, en lugar
de arriesgarse a perder la ayuda de los demás. Incluso cuando la ira es apropiada,
no se enojan con sus amigos y compañeros de trabajo por temor a perder su
apoyo.
Las personas con trastorno por personalidad dependiente hacen todo lo posible
para obtener atención y apoyo. Por ejemplo, pueden realizar tareas
desagradables, someterse a exigencias poco razonables e incluso tolerar el abuso
físico, sexual o emocional. Estar solos les hace sentirse muy incómodos o
asustados porque temen no poder cuidar de sí mismos.
Falta de confianza
Las personas con trastorno de personalidad dependiente se consideran inferiores
y tienden a menospreciar sus capacidades. Interpretan cualquier crítica o
desaprobación como prueba de su incompetencia, lo que socava aún más su
confianza.
Falta de independencia
Las personas con trastorno de personalidad dependiente están seguras de que no
pueden hacer nada por sí mismas, por tanto tienen dificultades para comenzar una
nueva tarea y trabajar de forma independiente. Evitan tareas que requieren asumir
responsabilidades. Se presentan como incompetentes y necesitan ayuda y
consuelo constante. Cuando se aseguran de que una persona competente les
supervisa y aprueba, las personas con trastorno de personalidad dependiente
tienden a funcionar de forma adecuada. Sin embargo, no quieren parecer
demasiado competentes para no ser abandonados. Como consecuencia, su
carrera profesional puede verse afectada negativamente. Perpetúan su
dependencia porque evitan aprender las habilidades de la vida independiente.
10. El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva: (Que es diferente del
trastorno obsesivo-compulsivo) es una afección de la salud mental que se
caracteriza por una preocupación generalizada por el orden, el
perfeccionismo y el control (sin espacio para la flexibilidad o la eficiencia)
que acaba afectando a la finalización de una tarea.
Las personas con un trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva necesitan
tener el control y hacer las cosas de una forma determinada en su búsqueda del
perfeccionismo.
Los médicos diagnostican un trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva
basándose en síntomas específicos, como la preocupación por los detalles, las
reglas, los horarios, la organización y las listas, así como el hecho de centrarse en
hacer las tareas con tanta perfección que acaba afectando a su finalización.
La psicoterapia psicodinámica y la terapia cognitivo-conductual pueden ser
beneficiosas.
Los trastornos de la personalidad son afecciones de la salud mental que se
caracterizan por patrones de pensamiento, percepción, reacción y relación
duraderos y repetitivos que provocan una angustia importante a la persona
afectada y/o afectan su capacidad de desenvolverse.
Las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva necesitan tener
el control, por tanto tienden a hacer las cosas solas y a desconfiar de la ayuda de
los demás.
El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva es uno de los trastornos de
personalidad más frecuentes. Las estimaciones de su frecuencia varían, pero
probablemente afecta a un porcentaje entre el 4 y el 8% de los estadounidenses.
Es más frecuente entre los hombres.
Se cree que ciertos rasgos que se presentan en las familias (la compulsividad, un
rango limitado de emociones y el perfeccionismo) contribuyen a este trastorno.
A menudo también están presentes otros trastornos. Las personas afectadas
también suelen presentar una o más de una de las siguientes circunstancias:
Un trastorno depresivo como un trastorno depresivo mayor o un trastorno
depresivo persistente
Un trastorno de ansiedad
Trastorno obsesivo-compulsivo
Un trastorno por consumo de alcohol
El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no es el mismo que el trastorno
obsesivo compulsivo (TOC). A diferencia de un trastorno obsesivo-compulsivo
(TOC), el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no implica verdaderas
obsesiones (pensamientos recurrentes, no deseados e intrusivos que provocan
una gran ansiedad) ni compulsiones (rituales que la persona se siente impulsada a
hacer para controlar sus obsesiones), tales como el lavado de manos excesivo o
el hecho de comprobar repetidamente si una puerta está cerrada. Además, las
personas con TOC a menudo se sienten angustiadas por su falta de control sobre
las compulsiones. En cambio, las personas con trastorno de personalidad
obsesivo-compulsiva se sienten cómodas con su comportamiento obsesivo-
compulsivo porque creen que es necesario para lograr sus objetivos de orden,
perfeccionismo y control.
Síntomas del trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva
Centrarse en el orden y el perfeccionismo
Las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva están
preocupadas por el orden, el perfeccionismo y el control de sí mismas y de las
situaciones. Para mantener un sentido de control, estas personas se centran en
reglas, detalles triviales, procedimientos, horarios y listas. Esta preocupación
afecta su capacidad de ser flexibles, eficaces y abiertas a ideas distintas. Estas
personas, rígidas y obstinadas en sus actividades, insisten en que todo se haga de
una manera determinada.
Efectos sobre el trabajo
Debido a que las personas con este trastorno se centran en las reglas, los detalles
y los problemas de organización, pierden de vista el objetivo principal de un
proyecto o actividad. Estas personas revisan repetidamente los errores y prestan
atención a cada detalle. No hacen un buen uso de su tiempo y a menudo dejan las
tareas más importantes para el final. Su preocupación por los detalles y por
asegurarse de que todo sea perfecto puede retrasar continuamente la finalización
de una tarea. No son conscientes del modo en que su comportamiento afecta a
sus compañeros de trabajo. Cuando se concentran en una tarea, estas personas
pueden descuidar todos los demás aspectos de su vida.
Las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva desean que todo
se haga de una manera específica, por tanto tienen dificultades para delegar
tareas y trabajar con otras personas. Al trabajar con otras personas, pueden hacer
listas detalladas sobre cómo debe realizarse una tarea y se molestan si un
compañero de trabajo sugiere una forma alternativa. Pueden rechazar ayuda
incluso cuando van retrasados.
Las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva tienden a estar
muy dedicadas al trabajo y a la productividad. Su motivación no es una necesidad
financiera.
Efectos sobre otros aspectos de la vida
Como están tan dedicadas al trabajo, estas personas descuidan las actividades de
ocio y las relaciones. Pueden pensar que no tienen tiempo para relajarse o salir
con amigos. Pueden posponer tanto unas vacaciones que acaban por no
realizarlas o pueden sentir que deben llevarse trabajo durante las vacaciones para
no perder el tiempo. El tiempo que pasan con los amigos, cuando existe, tiende a
ser una actividad organizada formalmente (como un deporte). Los pasatiempos y
las actividades recreativas se consideran tareas importantes que requieren
organización y trabajo duro para dominarlas. Su objetivo es la perfección.
Estas personas planifican con gran detalle y no desean considerar cambios. Su
implacable rigidez puede frustrar a compañeros de trabajo y amigos.
La expresión de afecto también está estrechamente controlada. Las personas con
este trastorno pueden relacionarse con los demás de una manera formal, estirada
o seria. A menudo, hablan solo después de pensar la frase perfecta para decir.
Pueden concentrarse en la lógica y el intelecto y ser intolerantes con el
comportamiento emocional o expresivo.
Otros síntomas
Las personas con un trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva pueden ser
excesivamente entusiastas, quisquillosos y rígidos con respecto a cuestiones de
moralidad, ética y valores. Aplican principios morales rígidos a ellos mismos y a
los demás y son duramente autocríticos.
Estas personas son extremadamente respetuosas con las autoridades e insisten
en el cumplimiento exacto de las normas, sin excepciones por circunstancias
atenuantes.
A las personas con este trastorno les resulta muy difícil descartar artículos
desgastados o sin valor (como electrodomésticos rotos), incluso aquéllos sin valor
sentimental.
Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo pueden ser reacias a gastar
dinero, ya que piensan que deben ahorrar por si se produce un desastre en el
futuro.
11. El trastorno obsesivo-compulsivo: Se caracteriza por la presencia de
obsesiones, compulsiones o ambas. Las obsesiones son ideas, imágenes o
impulsos recurrentes e intrusivos, no deseados, que provocan ansiedad.
Las compulsiones (también llamadas rituales) son ciertas acciones o actos
mentales que las personas se sienten impulsadas a realizar repetidamente
para tratar de disminuir o evitar la ansiedad causada por las obsesiones.
Muchos comportamientos y pensamientos obsesivo-compulsivos se encuentran
relacionados con la existencia de preocupaciones por sufrir algún tipo de daño o
riesgo.
Los médicos diagnostican el trastorno cuando la persona afectada presenta
obsesiones, compulsiones o ambas.
El tratamiento incluye opciones como la terapia de exposición (que consiste en la
prevención de los rituales compulsivos) y determinados antidepresivos (como los
inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina o la clomipramina).
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es algo más frecuente en mujeres que en
varones y afecta entre el 1 y el 2% de la población. El trastorno obsesivo-
compulsivo (TOC) comienza en promedio alrededor de los 19 o 20 años de edad,
aunque en el 25% de los casos aproximadamente comienza antes de los 14 años
(véase también Trastorno obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes). Hasta
un 30% de las personas con trastorno obsesivo-compulsivo han sufrido o sufren
un trastorno por tics.
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es distinto de los trastornos psicóticos,
que se caracterizan por la pérdida de contacto con la realidad, aunque en una
minoría de casos de TOC no se dispone de información suficiente. El trastorno
obsesivo-compulsivo también difiere del trastorno de personalidad obsesivo-
compulsivo, aunque las personas con estos trastornos pueden presentar algunas
características comunes, como ser ordenadas, fiables o perfeccionistas.
Síntomas del TOC
Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo tienen obsesiones:
pensamientos, imágenes o impulsos que se producen una y otra vez a pesar de
no ser deseados. Estas obsesiones se entrometen incluso cuando la persona está
pensando y haciendo otras cosas. Además, estas obsesiones suelen provocar una
fuerte angustia o ansiedad. Los temas de las obsesiones incluyen el daño (a uno
mismo o a los demás), la limpieza o la contaminación, pensamientos prohibidos o
tabú (por ejemplo, obsesiones agresivas o sexuales) y la necesidad de simetría.
Entre las obsesiones más frecuentes se encuentran las siguientes:
Preocupaciones sobre temas de contaminación (por ejemplo, pensar que al tocar
el pomo de una puerta se puede contraer una enfermedad)
Dudas (por ejemplo, preocupaciones acerca de si la puerta de entrada ha quedado
bien cerrada)
Preocupación por si los objetos no están perfectamente alineados o nivelados.
Como las obsesiones no son agradables, la persona trata a menudo de ignorarlas
y/o controlarlas.
Las compulsiones (también llamadas rituales) son una manera que tiene la
persona de responder a sus obsesiones. Por ejemplo, es posible que se sienta
impulsada a hacer algo práctico y de forma repetitiva e intencionada para tratar de
prevenir o aliviar la ansiedad causada por sus obsesiones.
Entre las compulsiones más frecuentes se encuentran las siguientes:
Lavarse o limpiarse excesivamente debido a la sensación de estar contaminado
Hacer comprobaciones para liberarse de una duda (por ejemplo cerciorarse varias
veces de que la puerta ha quedado cerrada)
Contar (por ejemplo, repitiendo una acción un cierto número de veces)
Ordenar (por ejemplo, disponiendo la vajilla o los elementos del espacio de trabajo
de una manera determinada)
La mayoría de los rituales, como lavarse las manos de manera excesiva o la
reiterada comprobación de que la puerta ha quedado bien cerrada, son evidentes
u observables. No así otros rituales como, por ejemplo, contar mentalmente de
forma repetida o murmurar frases destinadas a disminuir un supuesto peligro.
Es posible que los rituales se tengan que llevar a cabo de una manera precisa
siguiendo unas reglas rígidas. Los rituales pueden tener conexión lógica con la
obsesión o no tenerla. Cuando las compulsiones tienen conexión lógica con la
obsesión (por ejemplo, ducharse para evitar estar sucio o verificar el buen
funcionamiento de la estufa para evitar incendios), son claramente excesivas. Por
ejemplo, la persona puede ducharse diariamente durante horas o verificar el buen
funcionamiento de la estufa 30 veces antes de salir de casa. Todas las obsesiones
y rituales son absorbentes. La persona puede invertir diariamente horas en ellos.
Pueden causar tanta angustia o interferir tanto en el funcionamiento diario que la
persona llega a estar incapacitada.
La mayoría de las personas con trastorno obsesivo-compulsivo tienen tanto
obsesiones como compulsiones.
La mayoría de las personas que sufren trastorno obsesivo-compulsivo son hasta
cierto punto conscientes de que sus pensamientos obsesivos no reflejan riesgos
reales y de que sus comportamientos compulsivos son excesivos. Sin embargo,
unas cuantas personas están convencidas de que sus obsesiones están
fundamentadas y de que sus compulsiones son razonables.
La mayoría de las personas con trastorno obsesivo-compulsivo saben que sus
comportamientos compulsivos son excesivos. Por esta razón pueden llegar a
realizar sus rituales en secreto, incluso cuando hacerlo les ocupa varias horas al
día.
Como consecuencia de los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo, las
relaciones de las personas afectadas por este trastorno se pueden deteriorar,
además de que pueden rendir menos en la escuela o en el trabajo.
Muchas personas con trastorno obsesivo-compulsivo también sufren otros
trastornos de la salud mental. Alrededor del 76% de las personas con trastorno
obsesivo-compulsivo también tienen un diagnóstico crónico de trastorno de
ansiedad, cerca del 41% tiene un diagnóstico crónico de trastorno depresivo
mayor, de trastorno depresivo mayor y del 23 al 32% sufre trastorno de
personalidad obsesivo-compulsiva.
Alrededor del 35 al 50% de las personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
tienen pensamientos suicidas en algún momento y alrededor del 10 al 15%
cometen un intento de suicidio. El riesgo de un intento de suicidio aumenta si los
afectados también tienen un trastorno depresivo mayor (véase Comportamiento
suicida).
Generalidades de los Síntomas de los trastornos
de la personalidad
Los trastornos de la personalidad se refieren esencialmente a los problemas
relacionados con
La identidad y el sentido de sí mismo: los pacientes con un trastorno de
personalidad no tienen una imagen clara o estable de sí mismos. Es decir, la
manera en la que se ven cambia dependiendo de la situación y de las personas
con las que están. Por ejemplo, es posible que el concepto que estos pacientes
tengan de sí mismo alterne entre cruel y amable. También pueden ser
inconstantes en sus valores y objetivos. Por ejemplo, pueden ser al mismo tiempo
profundamente religiosos en la iglesia, pero irreverentes e irrespetuosos en otros
lugares. La autoestima puede ser demasiado alta o baja.
Relaciones interpersonales: las personas con un trastorno de la personalidad se
esfuerzan en establecer relaciones estrechas y estables con los demás. Pueden
ser insensibles ante los demás o emocionalmente distantes, o pueden carecer de
empatía.
Las personas con un trastorno de personalidad a menudo parecen comportarse de
manera inconsistente, y esto puede ser confuso y frustrante para los familiares,
amigos, compañeros de trabajo y otras personas a su alrededor, incluidos los
profesionales de la salud. Su estilo de crianza puede ser errático, distante,
demasiado emocional, abusivo o irresponsable y, algunas veces, causa problemas
físicos y/o emocionales en sus hijos.
Las personas con un trastorno de la personalidad pueden tener problemas para
comprender cuáles son las formas razonables, seguras y aceptables de tratar y
comportarse con los demás.
Los pacientes con un trastorno de la personalidad no suelen ser conscientes de su
responsabilidad en la creación de sus problemas y del impacto de su
comportamiento en sus relaciones.
¿Sabías que...?
Es posible que los individuos con un trastorno de la personalidad no crean
que tienen problemas relacionados con su forma de pensar o de
comportarse.
Diagnóstico de la personalidad
Evaluación médica, basada en los criterios estándar de diagnóstico psiquiátrico
El médico basa el diagnóstico de un trastorno específico de la personalidad en la
lista de los rasgos de personalidad (criterios) establecida para cada trastorno
según el DSM-5-TR.
Algunas personas con un trastorno de personalidad están angustiadas por su
comportamiento y buscan tratamiento de forma activa. Otras, en cambio, no ven
ningún problema en su propio comportamiento. Por ello, no tienden a buscar
ayuda por sí mismos. En cambio, debido a los problemas y dificultades que genera
su comportamiento sobre los demás, pueden ser sus amigos, familiares o incluso
los trabajadores sociales los que les impulsan a buscar ayuda profesional.
Cuando las personas con un trastorno de personalidad solicitan ayuda, lo más
probable es que el motivo sea aliviar otros trastornos de salud mental, como
la ansiedad, la depresión o el abuso de sustancias, u obtener ayuda para los
problemas creados por su trastorno de la personalidad tales como el divorcio, el
desempleo, o la soledad y no por la enfermedad en sí. Cuando estos pacientes
exponen síntomas o problemas, el médico por lo general les hace preguntas para
determinar si podría existir un trastorno de la personalidad. Por ejemplo, el médico
pregunta al paciente cómo se ve a sí mismo y a los demás, y cómo responde
cuando los demás reaccionan de forma negativa a su comportamiento. Los
trastornos de la personalidad están infra-diagnosticados porque los síntomas de
los trastornos de salud mental más comunes, como la ansiedad o la depresión,
pueden eclipsar las características de un trastorno de personalidad subyacente.
Un médico sospecha que el paciente sufre un trastorno de personalidad si este
Se ven constantemente a sí mismos o a los demás de maneras que difieren de la
realidad
Describe un patrón inapropiado de pensamientos o conductas que no modifica a
pesar de las consecuencias negativas
Está angustiado por su comportamiento y/o sus consecuencias o es incapaz de
funcionar adecuadamente a causa de dicho comportamiento.
Los pensamientos y comportamientos inapropiados pueden afectar al modo en
que la persona se ve y se interpreta a sí misma y a los demás, a cómo interactúa
con los demás y/o hasta qué punto controla sus impulsos. Tales pensamientos y
comportamientos se consideran un trastorno solo si son persistentes (no solo
ocurren de vez en cuando) y si la persona los sigue teniendo y padeciendo,
aunque le causen angustia o dificultades en la vida diaria. Además, en las
personas con trastornos de la personalidad, los pensamientos y los
comportamientos comienzan durante la adolescencia o la edad adulta temprana,
no en etapas posteriores de la vida.
Para ayudar a confirmar el diagnóstico, el médico puede hablar con los amigos y
la familia del paciente con objeto de obtener información adicional. Esto puede ser
muy útil, porque a menudo las personas no son conscientes de su propio papel en
la creación de los problemas.
Generalidades del Tratamiento de los trastornos
de la personalidad
Psicoterapia
Los trastornos de personalidad se tratan con psicoterapia, que puede incluir
psicoterapia individual o terapia de grupo. Es más probable que la terapia sea
eficaz cuando las personas afectadas buscan tratamiento y están motivadas para
cambiar.
Los medicamentos no tratan los trastornos de la personalidad directamente, pero
pueden ayudar a aliviar los síntomas de angustia, como la depresión y
la ansiedad, así como ayudar a controlar ciertos rasgos de la personalidad, como
la agresividad.
Los trastornos de la personalidad pueden ser especialmente difíciles de tratar, por
lo que es importante elegir un psicoterapeuta con experiencia que no juzgue y que
sea capaz de entender la imagen que el paciente tiene de sí mismo, sus áreas de
sensibilidad emocional y sus estrategias habituales de afrontamiento de los
problemas.
Principios generales del tratamiento
Aunque el tratamiento específico difiere en función del tipo de trastorno de la
personalidad de que se trate, en general intenta
Reducir la angustia
Ayudar al paciente a entender que sus problemas son internos (no causados por
otras personas o situaciones)
Limitar una conducta de mala adaptación y socialmente indeseable
Modificar los rasgos de la personalidad que están generando problemas
El primer objetivo del tratamiento consiste en reducir la angustia inmediata.
Reducir el estrés facilita el tratamiento del trastorno de la personalidad. En primer
lugar, el terapeuta ayuda al paciente a identificar qué es lo que está causando
angustia. Entonces, considera las diferentes formas de aliviarlo. Los terapeutas
proporcionan estrategias para ayudar al paciente a salir de situaciones o
relaciones altamente angustiosas (lo que se denomina apoyo psicosocial). Estas
estrategias pueden consistir en cuidado y apoyo por parte de miembros de la
familia, amigos, vecinos, profesionales de la salud y otros. Los medicamentos para
la ansiedad o la depresión pueden ayudar a aliviar estos síntomas. Cuando se
utilizan fármacos, se emplean bajas dosis y durante un tiempo limitado.
Ayudar a las personas a comprender que sus problemas son internos es
crucial porque los afectados por un trastorno de personalidad pueden no darse
cuenta de que su propio comportamiento supone un problema. Los médicos
intentan ayudar a las personas a comprender cuándo es inapropiado su
comportamiento y cuándo tiene consecuencias perjudiciales. Mediante el
establecimiento de una relación de cooperación médico-paciente, basada en el
respeto mutuo, el médico puede ayudar a que el paciente sea más consciente de
sí mismo y reconozca su comportamiento inapropiado y socialmente indeseable.
Los médicos también pueden ayudar a la persona a darse cuenta de que los
cambios en su comportamiento y en su visión de sí misma y de los demás llevarán
tiempo y esfuerzo.
Los comportamientos mal adaptados e indeseables (como la imprudencia, el
aislamiento social, la falta de asertividad y los ataques de ira) deben tratarse
rápidamente para minimizar el daño permanente en las relaciones laborales y
personales. A veces el médico tiene que poner límites a la conducta del paciente
en la consulta. Por ejemplo, los médicos pueden decirle a una persona que gritar y
amenazar dificulta la realización de una sesión. Si el paciente adopta
comportamientos extremos-por ejemplo, si es imprudente, se aísla socialmente,
tiene ataques de ira, o son autodestructivos- puede necesitar tratamiento en un
hospital de día o en una institución cerrada.
Los cambios en el comportamiento son más importantes en los pacientes con uno
de los siguientes trastornos de la personalidad:
Límite
Antisocial
Evitación
La terapia de grupo y los métodos de modificación del comportamiento
habitualmente pueden mejorar el comportamiento en cuestión de meses. Los
grupos de autoayuda o de terapia familiar también contribuyen a modificar
conductas inadaptadas. La implicación de la familia es útil y a menudo esencial, ya
que pueden actuar reforzando o atenuando los comportamientos o los
pensamientos inapropiados.
La modificación de rasgos de personalidad problemáticos (como la
dependencia, la desconfianza, la arrogancia y la manipulación) lleva mucho
tiempo, generalmente más de un año. La clave para modificar estos rasgos es
la psicoterapia individual.
La psicoterapia puede ayudar al paciente a entender cómo su trastorno
de la personalidad se relaciona con sus problemas actuales. También
le puede ayudar a aprender nuevas y mejores formas de afrontar los
problemas. Por lo general, el cambio es gradual.
Mark Zimmerman, MD
Especialidades y experiencia
Psychiatry, Anxiety, Depression, Personality Disorders
Afiliaciones
Chief of Psychiatry and Behavioral Health
South County Psychiatry
Professor of Psychiatry and Human Behavior
Brown University School of Medicine
Educación
Medical School: University of Health Sciences, Chicago Medical School, Chicago, IL
Residency: Psychiatry, Eastern Pennsylvania Psychiatric Institute, Philadelphia, PA
Certificaciones
American Board of Psychiatry and Neurology – Psychiatry
Selección de premios, logros y publicaciones
Director of the Rhode Island Methods to Improve Diagnostic Assessment and Services (MIDAS) Project
Winokur Award, American Academy of Clinical Psychiatrists, 2016
Marie Eldridge Research Award, American Psychiatric Association, 1994
Lebensohn Award, American Association of General Hospital Psychiatrists, 1994
Best Poster Award, Academy of Psychosomatic Medicine, 1994
Editorial Board – Journal of Personality Disorders, Psychiatry Research, Journal of Nervous and Mental
Disease, International Journal of Clinical and Health Psychology, Journal of Psychiatric Research,
Journal of Clinical Psychiatry, Current Psychiatry,
Over 400 articles in peer-reviewed journals