LA CUESTIÓN DE LA SOBERANÍA EN LA ANTÁRTIDA
Antártida Argentina, Sector Antártico Argentino, o Argentártida, son
denominaciones que en la Argentina se aplican al sector de la Antártida comprendido
entre los meridianos 74° O y 25° O, el paralelo 60° S y el Polo Sur. Esta zona es
reivindicada por la República Argentina, que la considera como una de sus regiones
geográficas y como parte integral de su territorio; se encuentra superpuesta
parcialmente, entre el Polo Sur y la Tierra de San Martín (denominación de la península
Antártica en la cartografía oficial argentina), con el área oriental del territorio reclamado
por Chile (Territorio Chileno Antártico) y totalmente con la región reclamada por Reino
Unido (Territorio Antártico Británico).
Las reclamaciones antárticas argentinas están basadas en consideraciones históricas,
geológicas, de presencia humana argentina continuada y de proximidad a la Argentina
Continental Americana. El ejercicio de la soberanía argentina sobre la Antártida
Argentina se efectiviza en todos los aspectos que no se encuentran limitados por la
firma del Tratado Antártico en 1959. El cual destinó las actividades antárticas
exclusivamente a fines pacíficos de los países firmantes y adherentes, congelando los
litigios territoriales e impidiendo la realización de nuevas reclamaciones o la ampliación
de las existentes mientras dure su vigencia.
Históricas:
El 2 de enero de 1904 la Argentina adquirió la estación meteorológica instalada por el
escocés William Speirs Bruce, en la isla Laurie de las Orcadas del Sur, en la que había
quedado una dotación de seis hombres realizando observaciones científicas. En ella se
instaló un observatorio meteorológico, donde funcionaba también una oficina de
correos. Tal observatorio devino en la Base Orcadas, el establecimiento humano
permanente más antiguo existente hoy en todo el territorio antártico.
Geológicas:
La teoría de los sectores polares fue ideada por el senador canadiense Pascal Poirier en
1907 para justificar las reclamaciones de los países adyacentes al polo norte. Fue luego
extrapolada al polo sur con diversas variantes, debido a la mayor discontinuidad
geográfica.
Poirier expuso su teoría en el Parlamento de Ottawa el 19 de abril de 1907 señalando
que Canadá debía reclamar la posesión de:
(...) todas las tierras que se encuentran en las aguas entre una línea que se extiende
desde el extremo norte oriental, y otra línea que se extiende desde el extremo occidental
hacia el norte.
Poirier postuló la teoría como una variante del principio de contigüidad geográfica,
señalando que las regiones polares no son más que prolongaciones de los países que
rodean al polo norte, y por lo tanto deben estar bajo la soberanía de esos países, de
acuerdo a las reglas de la accesión. Propuso que se debían trazar sobre la superficie
terrestre, desde las extremidades de los territorios circumpolares de cada país, líneas
convergentes hacia el polo mediante los meridianos, quedando todo lo que se encuentre
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entre dichas líneas bajo la pertenencia del país respectivo. Las líneas formarían un cono
(o triángulo esférico) con vértice en el polo norte.
Para justificar que su teoría no se regía por la ocupación real y efectiva de los territorios,
forma normal de adquirir soberanía, Poirier la ideó como una variante de la accesión,
que es la forma de adquirir un derecho en virtud de la cual el dueño de una cosa es
dueño de lo que ella produce o de lo que se junta a ella.
La Teoría de los Sectores Polares fue extrapolada a la Antártida, en donde su aplicación
fue diferente a la realizada en el polo norte, pues no existe una continuidad geográfica
directa de las regiones polares con los países que la rodean.
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Argentina
Australia
Chile
France
New Zealand
Norway
United Kingdom
A las reclamaciones de los países territorialistas se opusieron los intereses de los
Estados Unidos y de la URSS. El primero no reconoce la Teoría de los Sectores Polares
en el ártico y tampoco lo hace en el antártico, sin embargo, la posición de Rusia (que
sucedió en derechos a la URSS) es diferente respecto de la teoría, que sí reconoce en el
Ártico, pero no acepta su aplicación en la Antártida. Ninguno de los dos países hizo
reclamaciones antárticas, pero al firmar el Tratado Antártico hicieron reserva de sus
derechos a realizarlas en cualquier momento si otros países hacen valer las suyas.
Tratado Antártico
Fue firmado el 1 de diciembre de 1959 en Washington y entró en vigencia el 23 de junio
de 1961. Establece el marco legal para la gestión de la Antártida, y su ejecución se
administra a través de reuniones consultivas (bianuales hasta 1991, anuales desde
entonces). El Tratado dispone que:
El área antártica sólo debe usarse con fines pacíficos. Se prohíben las
actividades militares, tales como las pruebas de armamento, pero se permite el
uso de personal y equipo militar en apoyo de actividades científicas u otros
propósitos pacíficos;
Continuará la libertad de investigación científica, y la cooperación entre las
partes con ese propósito;
Se intercambiará libremente información y personal en cooperación con las
Naciones Unidas y otros organismos internacionales;
No se disputan ni se afirman reclamos territoriales vigentes a la firma del
Tratado, ni se admiten nuevos reclamos mientras el Tratado esté en vigencia;
Se prohíben las explosiones nucleares y el depósito de residuos radiactivos;
Se incluyen bajo la jurisdicción del Tratado todas las tierras y las barreras de
hielo al sur de los 60°00' de latitud sur, pero no el alta mar al sur de ese paralelo;
Los observadores de los estados miembros tendrán libre acceso a cualquier área,
incluyendo el derecho de observación aérea, y podrán inspeccionar todas las
estaciones, instalaciones y equipo;
Se deberá notificar por anticipado toda actividad, así como la introducción de
personal militar;
Los observadores, científicos de intercambio y personal de apoyo de estos
quedan bajo la jurisdicción del estado del cual son ciudadanos;
Se realizarán reuniones consultivas frecuentes entre los estados miembros, pero
para enmendar el Tratado se requiere unanimidad;
Los estados miembros desalentarán las actividades de cualquier país en la
Antártida que sean contrarias a los objetivos del Tratado;
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Quedará abierto a la adhesión de cualquier Estado que sea miembro de las
Naciones Unidas, o de cualquier otro Estado que pueda ser invitado a adherirse
al Tratado con el consentimiento de todas las Partes Contratantes;
Las disputas serán resueltas amistosamente por las partes involucradas y, en
última instancia, por la Corte Internacional de Justicia.
Existen además unas 170 recomendaciones adoptadas en las reuniones consultivas y
ratificadas por los estados miembros, incluyendo las Medidas Acordadas para la
Conservación de la Fauna y la Flora Antártica (1964), la Convención para la
Conservación de las Focas Antárticas (1972), la Convención sobre la Conservación de
los Recursos Marinos Vivos Antárticos (1980), un acuerdo sobre recursos minerales que
fue firmado en 1988 y luego rechazado, y el Protocolo sobre Protección Ambiental,
firmado el 4 de octubre de 1991 y en vigencia desde el 14 de enero de 1998. Este
Protocolo procura proteger el medio ambiente antártico mediante cinco anexos
específicos sobre contaminación marina, fauna y flora, evaluaciones de impacto
ambiental, gestión de residuos, y áreas protegidas; también prohíbe todas las actividades
relacionadas con recursos minerales excepto la investigación científica.
El Tratado Antártico considera dos clases de miembros: los consultivos o plenos (con
voz, voto y veto en la toma de todas las decisiones vinculadas al espacio austral) y los
miembros no consultivos, o adherentes, que cuentan sólo con derecho a voz.
Son miembros consultivos Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Bulgaria,
Chile, China, Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia,
India, Italia, Japón, Nueva Zelandia, Noruega, Países Bajos, Perú, Polonia, Reino
Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Ucrania y Uruguay.
Son miembros no consultivos Austria, Belarús, Canadá, República Checa, Colombia,
República Popular Democrática de Corea, Cuba, Dinamarca, Eslovaquia, Estonia,
Grecia, Guatemala, Hungría, Mónaco, Papúa Nueva Guinea, República Checa,
Rumania, Suiza, Turquía y Venezuela.
La Secretaría del Tratado Antártico tiene sede en Buenos Aires, Argentina.
Reclamaciones territoriales
Siete de los estados miembros consultivos del Tratado Antártico mantienen
reclamaciones sobre importantes sectores del territorio antártico. En virtud del artículo
4° del tratado existe un "congelamiento" permanente, mientras dure el tratado, de los
litigios de soberanía sobre la Antártida, manteniéndose las reclamaciones que fueron
hechos valer antes de la firma del mismo e impide durante su vigencia que se hagan
nuevas reclamaciones de soberanía o se amplíen las existentes.
Las reclamaciones territoriales, en general, no son reconocidas por otros países ni por
las Naciones Unidas y algunas se apoyan en la Teoría de los Sectores Polares. Nueva
Zelanda, Australia y el Reino Unido, se reconocen mutuamente sus reclamaciones
antárticas. Argentina y Chile también se reconocen mutuamente sus derechos antárticos,
sin establecer el límite común y denominan al conjunto de sus territorios antárticos
como Antártida Sudamericana. Estados Unidos y Rusia rechazan cualquier reclamación
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territorial, pero al momento de firmar el tratado, se han reservado el derecho a hacerlos
en caso de que otros estados intenten hacer efectivos los suyos.
Los países que mantienen reclamaciones de soberanía son:
Argentina (Antártida Argentina), es el territorio entre los 25°W y los 74°O al sur
del los 60°S, forma uno de los 4 departamentos de la provincia de Tierra del
Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur, excepto las islas Orcadas del Sur y
Shetland del Sur que integran el Departamento Islas del Atlántico Sur de esa
provincia. El reclamo fue oficializado en 1943 y se superpone parcialmente con
el reclamo chileno y totalmente con el británico;
Australia (Territorio Antártico Australiano, en inglés Australian Antarctic
Territory), entre los 45°E y los 136°E y entre los 142°E y los 160°E, al sur de
los 60°S, reclamo de 1933, uno de los 7 territorios externos de Australia;
Chile (Territorio Chileno Antártico), entre los 53°O y los 90°O, (sin límite
Norte) delimitado en 1940, corresponde a la Comuna Antártica, una de las 2
comunas de la Provincia de la Antártica Chilena, XII Región de Magallanes y de
la Antártica Chilena. Superpuesto parcialmente con el reclamo argentino y el
británico;
Francia (Tierra Adelia, en francés Terre Adélie), entre los 136°E y los 142°E, al
sur de los 60°S, reclamación de 1924, uno de los 4 distritos de las Tierras
Australes y Antárticas Francesas;
Noruega (Tierra de la Reina Maud, en noruego Dronning Maud Land), entre los
20°O y los 45°E, (sin límites norte ni sur, se entiende generalmente que sólo
reclamó la costa para proteger sus derechos balleneros) reclamada en 1938, y la
isla Pedro I (68°50'S 90°35'O), reclamo de 1929;
Nueva Zelanda (Dependencia Ross, en inglés Ross Dependency), entre los
150°O y los 160°E, al sur de los 60°S, reclamo de 1923, como un territorio
dependiente neozelandés;
Reino Unido (Territorio Antártico Británico, en inglés British Antarctic
Territory), entre los 20°O y los 80°O, al sur de los 60°S, reclamo de 1908 (con
sus límites actuales fijados en 1962) como un territorio de ultramar, superpuesto
totalmente con el reclamo argentino y parcialmente con el chileno.
Países que han dejado constancia de su reserva de derechos o interés
en participar en un futuro reparto territorial de la Antártida
Este grupo de países que participan como miembros consultivos del Tratado Antártico,
tienen interés territorial en el continente antártico, pero por disposiciones del propio
Tratado Antártico no pueden formular sus reclamaciones mientras dure su
vigencia: España y Sudáfrica
En base a la Teoría de la Defrontación, han expresado sus derechos
antárticos: Brasil, Ecuador, Perú y Uruguay
La teoría de la defrontación o de enfrentación, es una tesis creada para justificar la
presencia del Brasil en un repartimiento futuro de un sector de la Antártida denominado
Antártida Americana o Cuadrante Antártico Sudamericano, que fue creada por la
geopolítica brasileña Therezinha de Castro y publicada en su libro Antártica: Teoria da
Defrontação.
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Sobre esta teoría se sustentan las posibles reclamaciones brasileñas a un sector de la
Antártida y dio lugar al interés antártico de otros estados sudamericanos que fueron
incluidos en el marco teórico de su aplicación: Uruguay, Perú y Ecuador. Más
recientemente se ha despertado el interés de Colombia sobre la Antártida, en base a la
proyección que la isla de Malpelo le daría aplicando la Teoría de la Defrontación, pese a
que ésta no lo contempla. El 31 de enero de 1989 Colombia pasó a ser miembro
adherente del Tratado Antártico.
Aunque la teoría contempla también sectores para la Argentina y Chile, estos países la
rechazan, pues de aplicarse la misma, el repartimiento se haría sobre los sectores que
ambos países reclaman como porciones de su territorio soberano en la Antártida: la
Antártida Argentina y el Territorio Chileno Antártico. Ambos países adhieren a la
Teoría de los Sectores Polares.
La teoría se basa en la proyección de las costas sudamericanas sobre las costas de la
Antártida mediante los mismos meridianos. Los puntos costeros más extremos al
occidente y al oriente de cada país definen los meridianos que se proyectarían sobre la
Antártida. Se toman en cuenta también las islas para ampliar el arco de proyección más
allá de las costas sudamericanas.
La teoría recibe el rechazo de la Argentina y Chile, así como también el de numerosos
estudiosos que la consideran sin ningún fundamento legal. De acuerdo a la
CONVEMAR, de la cual Brasil y Uruguay son parte, los límites sobre el mar no pueden
extenderse a más de 200 millas de la costa, crítica que también se hace a la Teoría de los
Sectores invocada por la Argentina y Chile. Pero estos países basan además sus
reclamos antárticos en consideraciones geográficas, históricas y legales.