“El cerebro emocional” Cap. 2 y 5.
Ledoux
Cap. 2
Las emociones son los estados de nuestro cerebro que mejor conocemos y que recordamos con
mayor claridad. A veces no sabemos de dónde proceden. Pueden cambiar lentamente o
repentinamente, y las causas pueden ser evidentes o confusas.
Las emociones son compañeras de la cognición en la mente. De lo que trata este capítulo es de la
naturaleza de la cognición y su relación con las emociones.
Existe un área que estudia la racionalidad sin tener en cuenta las emociones, se denomina
cognitivismo. Esta corriente intenta comprender cómo llegamos a conocer el mundo que nos rodea
y cómo usamos estos conocimientos para vivir en él. Surgió a mitad del siglo xx. Estudia
únicamente un aspecto de la mente, el relacionado con el pensar, el razonar y el intelecto, y deja de
lado las emociones. Y en realidad no puede haber mente sin emociones.
Durante la primera parte del siglo xx, la psicología estuvo dominada por los conductistas, quienes
consideraban que los estados interiores y subjetivos de la mente tales como la percepción, los
recuerdos y las emociones no eran un tema de estudio apropiado para la psicología. A mediados del
siglo xx, el conductismo comenzó a debilitarse. Se idearon los ordenadores y se halló similitudes
entre la forma en que los ordenadores procesan la información y la forma en que funciona la mente.
El cognitivismo provocó una revolución en la psicología que destronó a los conductistas.
En el afianzamiento del cognitivismo, uno de los avances conceptuales más importantes fue la
corriente filosófica llamada funcionalismo, que sostiene que en las diferentes máquinas que realizan
funciones inteligentes subyace el mismo proceso. El funcionalismo sostiene que la mente es al
cerebro lo que un programa informático es a su soporte físico.
Gracias al funcionalismo, los cognitivistas han podido dedicarse a la organización funcional de la
mente sin hacer referencia al soporte físico que genera los estados funcionales. Según el
funcionalismo, el cognitivismo es por sí mismo una disciplina, y no precisa saber nada sobre el
cerebro. Los científicos cognitivistas suelen considerar la mente en función de procesos
inconscientes más que de contenidos conscientes. Y al dejar de lado la conciencia, el cognitivismo
deja a un lado los estados conscientes que se denominan emociones.
El inconsciente cognitivo
El cognitivismo hace especial énfasis en la distinción entre los procesos inconscientes y el
contenido consciente.
El inconsciente cognitivo describe los procesos ocultos que han constituido el principal interés del
cognitivismo. No es el mismo que el inconsciente freudiano o dinámico. Solo implica que mucho de
lo que la mente hace continúa existiendo fuera de la conciencia. Consiste en los procesos rutinarios
de la mente, que no requieren la intervención de la conciencia.
Un ejemplo para explicar esto es el habla. El habla, el instrumento conductista preferido de la
consciencia, es producto de procesos inconscientes. No planeamos conscientemente la estructura
gramatical de las frases que decimos. No todos somos grandes oradores, pero solemos decir cosas
que tienen sentido lingüísticamente. Hablar con cierta corrección gramatical es una de las tareas que
el inconsciente colectivo hace por nosotros.
Gran parte de los procesos mentales ocurre fuera del conocimiento consciente. Los estímulos
procesados que no llegan al conocimiento en forma de contenido consciente pueden almacenarse
inconscientemente y ejercer una gran influencia en el pensamiento y en la conducta.
Mente, cuerpo y emociones
La máquina biológica relevante para la cognición es el cerebro. Pero a diferencia de los procesos
cognitivos, el cerebro no suele funcionar independientemente del cuerpo al producirse las
emociones. La respuesta del cuerpo es una parte integral de todo el proceso de las emociones.
El razonamiento funcionalista que define a la mente como cognición considera que el soporte físico
es irrelevante. Pero según el autor esta argumentación no sería válida al referirse a las emociones,
ya que en este caso el soporte físico es determinante. No es válido para pensar las emociones porque
no se puede dejar de lado el cerebro.
Para Ledoux es importante estudiar las emociones separadas entre sí.
Cap. 5
Ledoux dice que aunque a veces se habla del cerebro como si tuviera una función, en realidad no la
tiene. Es un conjunto de mecanismos, a veces llamados módulos, que tienen funciones diferentes.
La evolución tiende a actuar en los módulos individuales y en sus funciones, más que en el cerebro
en conjunto. La mayoría de los cambios evolutivos del cerebro tienen lugar en módulos
individuales. Estos módulos realizan actividades mentales exóticas pero también comunes.
Las diferentes emociones se producen a través de diferentes redes cerebrales y de diferentes
módulos, por lo que los cambios evolutivos en una red específica no tienen por qué afectar a otras
redes directamente.
Para Ledoux es importante estudiar las emociones separadas entre sí. La única norma de
comprender cómo surgen en nuestros cerebro es estudiarlas una a una según el autor. Si existen
diferentes mecanismos emocionales y pasamos por alto su diversidad, nunca lograremos develar
totalmente los misterios emocionales del cerebro.
Para explicar esto, el autor habla de la conducta del miedo en los animales.
Ledoux cree que las emociones no son rasgos exclusivamente humanos y que algunos sistemas
emocionales del cerebro son básicamente iguales en muchas especies vertebradas. El cerebro tiene
un mecanismo para detectar el peligro y reaccionar rápida y apropiadamente. La conducta particular
que se genera depende de cada especie, pero la función cerebral en la respuesta es la misma: la
defensa contra el peligro.
Define a las emociones como sistemas de procesamiento de la información. Las emociones son un
producto de la evolución y cumplen una función en la supervivencia de la especie.
Teoría de las emociones básicas
dentro de esta teoría se encuentra la de Darwin que sostiene que la mente y la conducta vienen
determinadas por la selección natural. Piensa que las emociones son innatas, que el individuo no las
ha adquirido. Como prueba de esto, señaló la similitud de las expresiones en una misma especie y
entre diferentes especies. Sitúan un conjunto de emociones básicas, que están definidas por
expresiones faciales universales que son similares en muchas culturas distintas y que compartimos
con otras especies (como la ira o el miedo) y un conjunto de emociones secundarias, que son el
resultado de mezclas de las emociones básicas y que son más específicamente humanas (como por
ejemplo, la ansiedad, que es una combinación de miedo y otras dos emociones más).
Esta teoría hace más foco en la cuestión biológica.
La posición constructivismo social
Esta posición descarta el carácter biológico de la emoción. Estos teóricos sostienen que las
emociones son el producto de la sociedad, no de la biología. Los procesos cognitivos desempeñan
una función importante en estas teorías, ya que constituyen el mecanismo por el cual se representa e
interpreta el entorno social partiendo de la experiencia del pasado y de las expectativas del futuro.
Reglas de expresión
(Texto de Susuki: desde una perspectiva cultural las emociones básicas son percibidas en forma
similar en todo el mundo pero las reglas de expresión emocional varían de cultura en cultura. Las
reglas de expresión se refieren a los modos en que las normas culturales afectan los modos
aceptables de expresar las emociones. Las emociones están determinadas por procesos sociales,
culturales y lingüísticos y se aprenden a través de esas experiencias. Por lo tanto, las emociones y
habilidades emocionales deben ser entendidas específicamente dentro de un contexto sociocultural
particular)
Los constructivistas sociales pueden realizar diferencias entre las emociones en culturas distintas o
en diferentes situaciones sociales. Pero estas observaciones no bastan para rebatir la teoría de las
emociones básicas. Los teóricos de las emociones básicas no niegan que existan ciertas diferencias
en el modo de clasificar las emociones y de expresarlas en las diferentes culturas e incluso entre los
individuos de una misma cultura. Simplemente afirman que algunas emociones y sus expresiones se
manifiestan de manera constante en todas las personas. Los constructivistas sociales dicen entonces
que un individuo dado puede expresar una emoción básica, como la rabia, de forma diferente en
situaciones distintas.
Hablan de la diferencia entre la emoción básica, que tiene una expresión emocional universal, y los
movimientos corporales que varían de cultura en cultura. Esto se aprende como parte de la
socialización. Se producen automáticamente, sin una participación consciente, al igual que las
expresiones emocionales básicas.
Críticas de Ortony y Turner a los enfoques de las emociones básicas
Estos autores sostienen que quizás no sean las emociones y su expresión lo que es tan básico.
Proponen que podría haber elementos de respuesta básicos, incluso innatos, que pueden utilizarse
en la expresión de las emociones, pero que también se utilizan en otras situaciones no emocionales.
Señalan que las expresiones corporales que se asemejan a la expresión de determinada emoción
pueden surgir con independencia de las emociones.
Para ellos, la emoción lleva consigo procesos cognitivos superiores que organizan las diferentes
respuestas según la situación a la que se enfrenta el organismo. Sitúan la emoción en la esfera del
determinismo psicológico más que biológico.
Ledoux dice que estos dos autores parten de dos supuestos inaceptables. En primer lugar, el hecho
de que una evaluación sea mental no significa que no sea biológica. Las evaluaciones desempeñan
una función biológica en algunas teorías de las emociones básicas.
En segundo lugar, la condición innata de los elementos de respuesta individuales no excluye la
posibilidad de que niveles superiores de expresión también sean innatas.
Equivalencia funcional de las emociones
Quiere decir que las emociones cumplen la misma función. La equivalencia funcional establece una
equivalencia de los mecanismos cerebrales.
Los diferentes tipos de conducta emocional representan diferentes tipos de funciones que se
encargan de diferentes tipos de problemas en el animal, y que tienen diferentes mecanismos
cerebrales para esa tarea. Si esto es así, las emociones deberían estudiarse como unidades
funcionales independientes.
Cada unidad emocional puede considerarse un conjunto coherente de datos de entrada, un
mecanismo de evaluación y un conjunto de datos de salida. La unidad funcional en la que se centra
Ledoux es el mecanismo cerebral del miedo. Es un mecanismo que detecta el peligro y produce
respuestas que aumentan la probabilidad de supervivencia en una situación peligrosa de la forma
más ventajosa posible. Es un mecanismo de la conducta de defensa. Las conductas emocionales,
según Ledoux, evolucionaron ajenas a los sentimientos conscientes. Los sentimientos de miedo son
un producto derivado de la evolución de dos sistemas neurológicos: uno que sirve de base para la
conducta de defensa y otro que crea la consciencia. El miedo es omnipresente, se expresa igual en el
hombre que en otros animales. La base neuronal del miedo es igual en el hombre que en otros
animales.
A pesar de que las especies puedan tener sus propios modos de respuesta ante el peligro, la similitud
de los patrones funcionales es la norma. Lo que distingue al hombre de otros animales respecto a las
reacciones del miedo no es el modo en que se expresa, sino los diferentes tipos de estímulos
desencadenantes que activan el mecanismo de evaluación del sistema de defensa.
Especies diferentes pueden dar muestras de conductas emocionales distintas aunque compartan
mecanismos funcionales análogos.
Algunas emociones tienen una base biológica, pero los factores sociales (cognitivos) también son
extremadamente importantes.
Diferencia entre emoción y sentimiento: La emoción implica una respuesta objetiva. El sentimiento
es aquello que acompaña a una emoción, es más elaborado y supone un organismo capaz de
conciencia.