Antijuricidad – Causas de justificación –
Legitima defensa – Estado de Necesidad –
Defensa Putativa como causa de inculpabilidad.
Etimologia de la Antijuricidad.
Etimologicamente, la palabra antijuricidad significa lo
Contrario a Derecho; un acto será antijurídico en
cuanto haya contradicho el ordenamiento jurídico
Positivo vigente en un lugar y en un momento
determinado.
Concepto: Es un elemento del delito que implica una
Relación de contradicción entre un acto de la vida
Real, por una parte, y las normas objetivas que
integran el Derecho Positivo vigente en una época y en
un país determinados, por la otra parte.
- Causas de Justificación.
Las causas de justificación son aquellas que
eliminan, que excluyen, la antijurícidad de un acto
típico; las que hacen que un acto, inicial y
aparentemente delictivo, por estar adecuado a
algún tipo legal o penal, esté intrínsecamente
justificado, esté perfectamente adecuado a
Derecho. Precisamente, la función que cumplen
las causas de justificación es hacer plenamente
jurídico, adecuado a Derecho, un acto típico que
de originario, es antijurídico.
Concepto de Legitima Defensa.
Es la reacción necesaria contra una agresión
ilegitima, actual o inminente, y no provocada, o al
menos no provocada suficientemente, por la
persona que invoca esta causa de justificación
como eximente de la responsabilidad penal.
Es importante que la reacción defensiva sea
proporcional y racional a la agresión ilegitima
(debe ser en el momento).
Desde el punto de vista abstracto de la vida real
parece ser un acto típico de carácter penal, pero
en los supuestos de hechos concretos el
legislador venezolano estableció en la ley
sustantiva penal venezolana en su articulo: 65,
que ese acto al haber cumplido con los requisitos
pre- establecidos en la ley penal sustantiva se
acreditaría la causa de justificación para
salvaguardar la vida o resguardar a la sociedad,
con el fin de mantener la paz. ( Legitima defensa o
Estado de Necesidad).
Código Sustantivo Penal Venezolano.
No punibilidad
Articulo: 65. No es punible:
1. El que obra en cumplimiento de un deber o en
el ejercicio legitimo de un Derecho, Autoridad,
oficio o cargo, sin traspasar los limites legales.
2. El que obra en virtud de obediencia legitima y
debida. En este caso, si el hecho ejecutado
constituye delito o falta, la pena correspondiente
se le impondrá al que resultare haber dado la
orden ilegal.
3. El que obra en defensa de su propia persona o
derecho, siempre que concurran las
circunstancias siguientes:
A. Agresión ilegitima por parte del que resulta
ofendido por el hecho.
B. Necesidad del medio empleado para
impedirla o repelerla. ( principio de
proporcionalidad).
C. Falta de provocación suficiente de parte
del que pretenda haber obrado en defensa
propia. Se equipara a la legitima defensa el
hecho con el cual el agente, en el estado de
incertidumbre, temor o terror traspasa los
limites de la defensa. ( se hace factible
invocar la defensa putativa).
D. El que obra constreñido por la necesidad
de salvar su persona o la de otro, de un
peligro grave e inminente, al cual no haya
dado voluntariamente causa, y que no pueda
evitar de otro modo. ( Ejemplos: caso fortuito/
desastre natural.
- En el Articulo 65 del Código Sustantivo penal se
distingue los requisitos exigidos por el legislador
venezolano para que proceda la legitima defensa
como eximente de responsabilidad penal.
Tales requisitos están consagrados en el ordinal 3
Del articulo: 65 del Código Penal Venezolano
vigente, en los siguientes términos: no es punible,
el que obra en defensa de su propia persona o
Derecho, siempre que concurran las
circunstancias siguientes:
1. Agresión ilegitima por parte del que resulta
ofendido por el hecho.
2. Necesidad del medio empleado para impedirla
o repelerla.
3. Falta de provocación suficiente de parte del
que pretenda haber obrado en defensa propia.
- Interpretación de las circunstancias o
requisitos establecidos.
1. Agresión Ilegitima por parte del que resulta
ofendida por el hecho.
Se dice que una agresión es Ilegitima cuando
no tiene fundamento jurídico, cuando se trata
de una agresión antijurídica, es decir, contraria
al Derecho.
Además de ilegitima, la agresión debe ser
actual o inminente; actual: que existe aquí y
ahora, es decir, que ya se ha iniciado; o
inminente que si bien no ha comenzado todavía,
es obvio que, habida cuenta de las
circunstancias del caso concreto, esta a punto
de iniciarse, es decir, que ya se va a dar. O sea,
que la agresión además de actual, puede ser
inminente y la legitima defensa procede frente a
ella. Nuestro código penal vigente no indica
formalmente que la agresión debe ser actual o
inminente, solamente apunta que debe ser
ilegitima, pero basta interpretar literal y
gramaticalmente la circunstancia segunda del
ordinal 3 del articulo: 65 del código penal, para
concluir que la legitima defensa no solo procede
frente a la agresión ilegitima inminente se
impide y que la agresión ilegitima actual se
repele.
Resumiendo: La agresión puede ser actual o
inminente, y frente a ella procede la legitima
defensa; en el caso de la agresión inminente,
procede como establece la ley para impedirla, y
en el caso de la agresión actual procede para
repelerla; pero en cambio, la legitima defensa
no procede frente a situaciones pasadas o
neutralizadas, pues sólo cubre reacciones
defensivas y no reacciones coléricas y
vengativas.
- Necesidad del medio empleado para impedirla o
repelerla.
Esta circunstancia o requisito implica a su vez dos
condiciones:
A) La existencia de una proporcionalidad (no
matemática sino racional, humana) entre la
agresión ilegitima y la reacción defensiva.
Corresponde al juez competente observar si ha
existido o no tal proporcionalidad entre la
agresión ilegitima y la reacción defensiva; y
para ello el juez debe tomar en consideración
todas las circunstancias involucradas en el caso
concreto y debe realizar esa determinación de
un modo subjetivo, es decir el juez debe tratar
de colocarse mentalmente en la misma
situación en que se encontraba la persona
atacada en el momento en que se encontraba la
persona atacada en el momento en que contra
ella se realizaba la agresión ilegitima.
El medio empleado no ha de ser
matemáticamente igual, sino simplemente
necesario y razonable, el instante de la defensa
es rápido, imprevisto, de segundos, y es
imposible pensar con calma la mejor manera
manera de repeler una agresión como si
estuviera en la tranquilidad de una oficina.
Ejemplo: Aquí se presenta un problema que es
el siguiente: Si una persona responde con
armas a una agresión ilegitima no armada:
¿Habrá proporcionalidad entre la agresión
ilegitima y la reacción defensiva? ¿ Habrá
legitima defensa ? Esta cuestión se responde
examinando las circunstancias de cada caso
concreto. Por ejemplo: Si el niño linares
boxeador, me ataca a mi, no se me puede exigir
que me le pare frente a frente, porque es seguro
que me mata; por lo tanto , si yo empleo un
arma para establecer la proporcionalidad entre
la agresión ilegitima y la reacción defensiva,
existe necesidad del medio empleado para
repeler el ataque de linares y en consecuencia,
procede la legitima defensa como eximente de
responsabilidad penal.
Pero si por ejemplo: El niño LINARES ataca a
VASIL LOMACHENCO( Boxeador), que es
físicamente igual a él, no puede
LOMACHENCO tomar una pistola para
defenderse del ataque ilegitimo de LINARES,
porque no habría entonces proporcionalidad
entre la agresión ilegitima no armada de
LINARES y la reacción defensiva armada de
LOMACHENCO ya que, como LOMACHENCO
es físicamente igual a LINARES, no existe la
necesidad del medio empleado para repeler la
agresión, y por lo tanto no procede la legitima
defensa como eximente de responsabilidad
penal.
B. La inevitabilidad del peligro.
Esto alude a la fuga, y aquí se plantea si es
jurídicamente obligatoria la fuga como medio de
eludir la agresión ilegitima, como regla general
no es jurídicamente obligatoria, pero hay casos
en los que excepcionalmente, si lo es: cuando
se dan las dos condiciones siguientes:
I - Que la fuga no represente, para la persona
agredida, un peligro mayor que el que
representa para ella quedarse en el sitio de los
hechos y responder violentamente la agresión
ilegitima.
II – Que la fuga no sea dehonrosa. Por ejemplo:
Eludir con la fuga el ataque de un loco o un
ebrio no representa para la persona agredida un
peligro mayor que el que representa para ella
quedarse en el sitio y reaccionar violentamente
contra la agresión, ni tampoco es deshonrosa,
la fuga en este caso jurídicamente obligatoria.
3- Falta de provocación suficiente de parte del
que pretenda haber obrado en defensa propia.
Para que haya legitima defensa es menester
que la persona que invoque esta causa de
justificación, no haya provocado en absoluto, o
al menos suficientemente la agresión.
Corresponde al juez competente determinar si
ha habido o no provocación, y en el caso de que
haya habido provocación, corresponde al juez
determinar si ella fue suficiente o insuficiente, si
fue suficiente no procede la legitima defensa, y
la persona no está exenta de responsabilidad
penal.
¿Cuándo es suficiente? La provocación es
suficiente cuando explique, de una manera
cumplida y satisfactoria, el ataque mismo,
cuando sea adecuada, bastante y
proporcionada a la agresión nacida de ella.
Si no ha habido provocación, o si la hubo y está
no fue suficiente, entonces la persona si está
amparada por la legitima defensa y por lo tanto
exenta de responsabilidad penal.
-Defensa del derecho
Esta expresión se puede tomar en un sentido
objetivo y en un sentido subjetivo.
En sentido objetivo
Cuando una persona se defiende legítimamente
no está violando, no está infringiendo el derecho
objetivo, sino que lo está defendiendo, lo está
actualizando.
En sentido subjetivo
¿Qué derecho subjetivo puede defenderse
legítimamente? Todos, porque cuando el código
penal venezolano vigente, en su articulo 65,
ordinal 5, establece que no es punible el que
obra en defensa de su propia persona o
derecho, se esta refiriendo a todos los derechos
subjetivos de que sea titular esa persona en un
momento determinado: Derecho a la vida, a la
integridad personal, a la libertad, a la
inviolabilidad del hogar, a la inviolabilidad de la
correspondencia, a la propiedad, al honor, etc.
-Extension de la legitima defensa.
La extensión de la legitima defensa de debe
examinar desde dos puntos de vista diferentes:
en primer lugar, desde el punto de vista de los
bienes jurídicos legítimamente defendibles, y en
segundo lugar, desde el punto de vista de las
personas legítimamente defendibles.
1- Extension de la legítima defensa desde el
punto de vista de los bienes jurídicos
legítimamente defendibles.
La titularidad de un bien jurídico es ratificada
por el derecho de defender legítimamente ese
bien jurídico, cuando es injustamente atacado o
agredido.
2- Extension de la legitima defensa desde el
punto de vista de las personas legítimamente
defendibles.
El código penal venezolano vigente
lamentablemente solo consagra en materia de
legitima defensa, como eximente de
responsabilidad penal, la legitima defensa
propio (la autodefensa); y en cambio
inexplicablemente, omite consagrar la legitima
defensa de terceros (parientes y extraños),
como eximente de responsabilidad penal.
En efecto, el código penal venezolano es
reiterativo e insistente en enfatizar que
únicamente admite en el campo de la legitima
defensa como eximente de responsabilidad
penal la legitima defensa propia (La autolegitima
defensa), cuando en el ordinal 3° del articulo 65
establece: en primer lugar: que no es punible el
que obra en defensa de su propia persona o
derecho, y después, al establecer el 3er
requisito de la legitima defensa, expresa: falta
de provocación suficiente de parte del que
pretenda haber obrado en defensa propia.
Importante destacar: El código penal
venezolano vigente incurre en omisión al no
consagrar la legitima defensa de terceros
(parientes o extraños) en el campo de la
legitima defensa como eximente de la
responsabilidad penal, es injustificable, tanto
desde un punto de vista doctrinal, como de un
punto de vista histórico.
Es injustificable desde un punto de vista
doctrinal, porque, como ha dicho Alimena: “La
legitima defensa de terceros es la mas
hermosa, la mas bella de todas las legitimas
defensas, porque es la mas altruista, la mas
noble, la mas abnegada, ya que en ella, una
persona llega incluso hasta exponer su propia
vida para salvar la vida de otra persona que se
encuentra en peligro”.
Es injustificable desde un punto de vista
histórico, habida cuenta de los antecedentes del
código penal venezolano vigente, en efecto, tal
código es en esencia el código penal de 1926
reformado parcialmente en junio de 1964,
reforma parcial que no altera ni en una coma el
texto en el cual se consagra la legitima defensa
ubicado en el libro primero disposiciones
generales sobre los delitos y las faltas, las
personas responsables y las penas articulo 65
del código sustantivo penal venezolano vigente.
Pues bien, el código penal venezolano de 1926,
que nos rige en esencia y absolutamente en
materia de legitima defensa, es una copia servil,
una traducción casi literal del código penal
italiano de 1889-1890 (llamado también código
penal de Zanardelli), y en este código se
consagra como eximente de responsabilidad
penal, al lado de la legitima defensa propia (De
la legitima autodefensa) la legitima defensa de
terceros (parientes o extraños), entonces nadie
se explica como un código penal que ha
seguido el modelo italiano hasta en sus
mayores incongruencias y despropósitos,
inexplicablemente e injustificablemente se
separa del modelo italiano al no consagrar la
legitima defensa de terceros como eximente de
responsabilidad penal, cuando esa es una parte
positiva del código penal italiano, que esta
consagrada en la mayoría de los códigos
penales del mundo.
Tomando en cuenta que actualmente en
Venezuela en materia penal se ha llevado a
cabo varias reformas en 1926-1964-2000 y
2005, soslayando la deuda histórica que en
materia penal se tiene a extender la figura
jurídica de la legitima defensa a parientes o
terceros, como la forma mas inclusiva de
sembrar filantropía en el espíritu de los
ciudadanos venezolanos y extranjeros que se
encuentran en el territorio nacional, a la hora de
exponer su propia vida por salvar la del otro.
Enervando un principio bíblico cito: “Amar el
prójimo como a ti mismo2.
-Defensa putativa o inculpable.
Es una causa de inculpabilidad, porque el
agente cree ser victima de una agresión
ilegitima que en realidad objetivamente no
existe.
-Es la creencia de que nos hallamos atacados,
lo que hace pensar en la necesidad de la
defensa.
-Diferencia entre la legitima defensa y la
defensa putativa o inculpable.
-La legitima defensa es una causa de
justificación, en la que realmente existe una
agresión ilegitima.
-La defensa putativa es una causa de
inculpabilidad, porque el agente cree ser victima
de una agresión ilegitima que en realidad
objetivamente no existe.
-Estado de necesidad.
Es una situación de peligro grave, actual o
inminente y no causada, o al menos no causada
dolosamente por el agente (o sea por la
persona que invoca a su favor esta causa de
justificación eximente de responsabilidad penal),
para bien jurídico (nuestra vida o nuestra
integridad personal, la vida o la integridad
personal de otro) que solo se puede salvarse
mediante el sacrificio de bien jurídico ajeno.
Luego de leer e interpretar la conceptualización
de lo que el legislador venezolano concibe
como estado de necesidad, y de acuerdo a lo
establecido en el ordenamiento jurídico en
materia penal, queda perfectamente justificado
amparar a la persona que se encuentra frente a
una situación de peligro grave, actual o
inminente, incluso cuando sea menester, en un
caso extremo, sacrificar la vida de otra persona,
para salvar la vida propia que se encuentra en
peligro.
Con razón, decía Hegel que, “el derecho a la
vida es el mas absoluto de todos los derechos y
que no permitir a una persona salvaguardar su
vida en peligro, equivale a negarle, de un golpe,
todos los derechos de los cuales es titular o
puede ser titular esa persona en un momento
determinado.
-Semejanzas y diferencias del estado de
necesidad con la legitima defensa.
1- Según la causa.
La legítima defensa y el estado de necesidad
tienen, esencialmente, igual causa:
Una situación de peligro actual e inminente.
Sin embargo existen notables diferencias entre
las justificables, por lo que atañe a los orígenes
de tal peligro.
2-Según la finalidad perseguida por el agente.
En la legítima defensa y en el estado de
necesidad el agente persigue idéntica finalidad:
la salvación de un bien jurídico que se
encuentra en peligro.
La legítima defensa es una reacción
(contraataque).
El estado de necesidad es una acción (ataque).
3-Según la naturaleza de los intereses en
conflictos.
En la legitima defensa están en pugna el interés
ilegitimo del agresor (que se propone matar,
robar, etc.) y el interés legitimo del agredido
(que defiende su vida, su propiedad, ect.)
En el estado de necesidad, en cambio, coliden
dos intereses legitimos, lo que va a producir un
conflicto de normas protectoras de intereses,
como, por ejemplo: el robo famélico, el robo
surge entre el derecho a la vida del que roba y
el derecho de propiedad del despojado, en otras
palabras, la colision de normas de plantea entre
la que protege la vida del hambriento y la que
ampara el patrimonio atacado.
4-Según los orígenes del peligro.
En la legitima defensa la situación peligrosa
para los intereses tutelados por el derecho es
creada siempre por el hombre, por una agresión
ilegitima. La agresión es un acto en sentido
penal (manifestación de voluntad, conducta
humana voluntaria).
En el estado de necesidad, en cambio, la
situación puede provenir:
a) De una persona, que puede ser:
1) El mismo agente, en este caso, solo
procederá la eximente cuando el sujeto que
obra en su salvación no haya provocado
dolosamente la situación de peligro.
2) El titular del bien jurídico sacrificado.
3) Un tercero, que puede ser el necesitado en
la hipótesis del auxilio necesario a terceros.
4) De fuerzas naturales (ciclones, rayos, etc.).
5) Según la extensión:
Los bienes jurídicos es mas amplia la
legitima defensa. En efecto, de acuerdo con
el articulo 65, ordinal 3° de nuestro código
penal, cada persona puede defender
legítimamente todos los derechos (o bienes
jurídicos) de los cuales sea titular.
En el estado de necesidad solo pueden
salvaguardarse dos bienes jurídicos: la vida y la
integridad personal. En lo que atañe a las personas, es
mas amplio el estado de necesidad.
Como sabemos, el código penal venezolano vigente
permite, junto a la propia salvación en estado de
necesidad, el auxilio necesario a terceros, por el
contrario, dicho código penal solamente se refiere a la
legitima defensa propia y no consagra,
inexplicablemente, la legitima defensa de terceros.
6-Según los efectos civiles.
Existen también diferencias muy importantes, en lo
que atañe a la responsabilidad civil. Conforme al
código penal venezolano vigente, la persona que ha
obrado en defensa propia esta exenta de
responsabilidad civil. (Articulo 115 del código
sustantivo penal en relación con el ordinal 3° del
articulo 65). Además el encabezamiento del articulo
1188 del código civil venezolano vigente establece lo
siguiente: “No es responsable el que causa un daño a
otro en su legitima defensa o en defensa de un
tercero”.
A su vez, el aparte único del articulo 1188 del código
civil de Venezuela establece que: “ el que causa un
daño a otro para preservarse a si mismo o para
proteger a un tercero de un daño inminente y mucho
mas grave, no esta obligado a reparación sino en la
medida en que el juez lo estime equitativo”.
Interpretación de los requisitos exigidos por el
legislador venezolano.
De acuerdo a lo establecido en el ordinal 3° literal D,
del artículo 65 del código sustantivo penal el cual hace
referencia al estado de necesidad, se interpreta lo
siguiente:
1- Un peligro grave, actual o inminente.
Se entiende por peligro grave “el que amenace la
vida de la persona o su integridad física”.
Además de grave, el peligro debe ser actual o
inminente. Peligro actual es el que existe aquí ahora.
Peligro inminente es el que ya se va a dar.
La inminencia implica un alto grado de probabilidad
y no una mera posibilidad. Nuestro código penal se
refiere solamente al peligro inminente e
inexplicablemente, no se refiere al peligro actual,
pero si el peligro inminente basta para dar lugar a la
justificante, con mayor razón procederá el estado de
necesidad ante el peligro actual.
De manera que, corresponde al juez competente la
labor de determinar, en cada caso concreto, habida
cuenta de todas las circunstancias del mismo, si el
peligro ha tenido la gravedad exigida para que
proceda la justificante del estado de necesidad.
2-Que el agente no haya provocado dolosamente el
peligro.
Para que proceda el estado de necesidad, es
menester que el agente no haya dado
voluntariamente o intencionalmente causa el peligro.
3-Imposibilidad de evitar el mal (peligro) por un
medio que no sea el sacrificio de un bien jurídico.
Si podemos evitar el mal que nos amenaza (o
amenaza a otra persona) sin apelar al sacrificio de
un bien jurídico ajeno y sin embargo , atacamos los
intereses del prójimo, jurídicamente protegidos, no
nos amparara el estado de necesidad.
-Extension del estado de necesidad desde el punto
de vista de los bienes jurídicamente
salvaguardables.
El literal D del articulo 65 del código penal
venezolano, nos obliga a interpretarlo con un criterio
restrictivo al termino “persona”, y por lo tanto, hay
que llegar a la conclusión, que nos establece que
solamente pueden salvaguardarse en estado de
necesidad los siguientes bienes jurídicos: La vida y
la integridad personal.
-Extension del estado de necesidad desde el punto
de vista de las personas salvaguardables.
El código penal venezolano vigente, admite que
Salvaguardemos en estado de necesidad nuestra
Persona o la de otros: consagra, pues al lado del
estado necesario propio, el llamado auxilio necesario
de terceros.
Limites del estado de necesidad
Los límites del estado de necesidad están dadas por
la proporcionalidad que debe existir entre el bien
jurídico sacrificado y el bien jurídico salvaguardado o
en términos mas exactos, entre el mal causado y el
mal evitado.
Corresponde al juez competente decidir, en cada
caso concreto, si existe o no tal proporcionalidad.