ORIGEN DE LA
VIDA.
Diversidad de posturas
y aproximaciones.
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TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DE LA VIDA.
“Una de las grandes incógnitas que intrigaron a la humanidad ha sido el
origen de la vida. Las diferentes civilizaciones intentaron encontrar una
explicación. A partir del siglo XIX, las creencias culturales y religiosas fueron
puestas en duda y comenzó la búsqueda de nuevas explicaciones basadas en
observaciones y evidencias científicas”
UN PUNTO DE PARTIDA, MUCHAS IDEAS.
Uno de los temas más fascinantes en las ciencias naturales se encuentra en el
concepto de vida y lo que se desprende del mismo. ¿Cómo y cuándo se
originó la vida?, la vida es resultado de una generación espontánea de la vida
inerte que a través de millones de años se abrió paso para que ciertas
moléculas lograran duplicarse dando origen a procesos que hoy llamamos
vida, o fue la vida sembrada o bien por un ser superior (teoría religiosa) o bien
llegó procedente en piedras u otros objetos procedentes del espacio y que de
alguna forma estas “semillas” encontraron el terreno propicio para duplicarse
y generar la vida (teoría de la panspermia). Como se puede apreciar,
encontramos toda una rama de la ciencia en la biología que trata de
explicarnos sobre el cómo se originó la vida, y en nuestro interior también es
una pregunta de acuciosamente y frecuentemente viene a nuestra mente y
de alguna forma encontrar respuesta nos define en muchos campos, como
son nuestras creencias y principios.
¿QUÉ ES LA VIDA?
“La vida es una exuberancia planetaria, un fenómeno solar. Es la
transmutación astronómicamente local del aire, el agua y la luz que llega a la
tierra, en células. Es una pauta intrincada de crecimiento y muerte,
aceleración y reducción, transformación y decadencia. La vida es una
organización única.”
Margulis y Sagan
CREACIONISMO.
Se denomina creacionismo al
conjunto de creencias, inspiradas
en doctrinas religiosas, según las
cuales el Universo y los seres
vivos provienen de actos
específicos de creación divina.
Por extensión, el adjetivo de esta
teoría se ha aplicado a cualquier
opinión o doctrina filosófica o
religiosa que defienda una
explicación del origen del mundo
basada en uno o más actos de
creación por un Dios personal,
como lo hacen, por ejemplo, las
religiones. Por ello, igualmente se
denomina creacionismo a los movimientos pseudocientíficos y religiosos que
militan en contra del hecho evolutivo.
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Esta teoría explica sobre el origen del universo, pues se basa en las Sagradas
Escrituras (BIBLIA), por un Dios supremo todopoderoso e inteligente. De tal
manera, el creacionismo es un sistema de creencias que postula que el
universo, la tierra y la vida en ésta última fueron deliberadamente creados
por un ser inteligente. Hay diferentes visiones del creacionismo, pero dos
escuelas principales sobresalen: el creacionismo religioso y el diseño
inteligente.(4)
TIPOS DE CREACIONISMO.
El creacionismo religioso es la
creencia que el universo y la vida en
la tierra fueron creados por una
deidad todopoderosa. Esta posición
tiene un fundamento profundo en las
escrituras, en la que se basan los
pensamientos acerca de la historia
del mundo. Dentro del campo
creacionista se hallan los que creen
en una tierra joven y los que creen en
una tierra antigua.
Por otro lado, el Diseño Inteligente
(DI) infiere que de las leyes naturales
y mero azar no son adecuados para
explicar el origen de todo fenómeno natural. No es dirigido por una doctrina
religiosa, ni hace suposiciones de quién el Creador es. El DI no usa textos
religiosos al formar teorías acerca del origen del mundo. El DI simplemente
postula que el universo posee evidencia de que fue inteligentemente
diseñado.
El DI restringido busca evidencia de diseño al compararla con el diseño
humano.
El DI general establece que todos los procesos naturales son
inteligentemente diseñados.
El Creacionismo extraterrestre cree que el mundo fue creado por una
raza extraterrestre que vinieron a ser adorados por los hombres como
dioses y descrito en antiguos textos religiosos.
ABIOGÉNESIS - TEORÍA DE LA GENERACIÓN ESPONTÁNEA.
La teoría de la generación espontánea, también conocida como autogénesises
era (o es...) una antigua teoría biológica propia de la abiogénesis que sostenía
que podía surgir vida compleja, animal y vegetal, de forma espontánea a
partir de la materia inerte. Para referirse a la "generación espontánea",
también se utiliza el término abiogénesis, acuñado por Thomas Huxley en
1870, para ser usado originalmente para referirse a esta teoría, en oposición
al origen de la generación por otros organismos vivos (biogénesis).
La generación espontánea antiguamente era una creencia profundamente
arraigada descrita ya por Aristóteles. La observación superficial indicaba que
surgían gusanos del fango, moscas de la carne podrida, organismos de los
lugares húmedos, etc. Así, la idea de que la vida se estaba originando
continuamente a partir de esos restos de materia orgánica se estableció como
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lugar común en la ciencia. Hoy en día la comunidad científica considera que
esta teoría está plenamente refutada.
De esta manera, la generación espontánea, sostenía que los organismos
pueden originarse a partir pura y exclusivamente de la materia inerte. Tuvo
su origen en creencias populares (muy acentuadas para la época) y se basó
en la observación simple y directa (sin experimentación) de algunos
fenómenos y procesos en los que se percibe la supuesta aparición de formas
de vida en relación directa con la materia inerte, como las moscas en la
carne.
Como se mencionó anteriormente, algunas de las primeras descripciones de
este fenómeno las hizo el filósofo Aristóteles (384-322 a.C) en sus libros
Generation Animalium (generación de los animales) e Historia Animalium
(historia de los animales), donde relata la aparición de distintos seres vivos a
partir de materia en descomposición, barro o agua estancada. Por la gran
influencia del pensamiento aristotélico en el mundo occidental, esta teoría
tuvo un fuerte respaldo de los intelectuales hasta finales del siglo XVIII.
Durante ese período el creacionismo y la generación espontánea fueron las
dos doctrinas predominantes.
La teoría de la generación espontánea es comprensible si se tienen en cuenta
los conocimientos científicos que se poseían en ese momento (y en ese
contexto) histórico. Si se considera la influencia social y política de las
creencias religiosas, la vinculación de las minorías intelectuales a la
aristocracia y de esta a la clase política, es fácil imaginar los conflictos a que
se exponían los que pensaran de manera diferentes y se opusieron a las idea
predominantes. Por su parte los avances científicos aún eran limitados y gran
parte del conocimientos se basaba en la simple observación de situaciones o
fenómenos y en la interpretación subjetiva (muchas veces prejuiciada) del
investigador que realizaba la observación. Un ejemplo de esto está en
creencias como el árbol de los gansos, que perduró hasta los siglos XI y XVIII,
que planteaba que un árbol es capaz de producir gansos, o la creencia de los
corderos vegetales, que surgían de frutos similares a melones. Estas historias,
que a nosotros pueden resultar hilarantes o ridículas, fuerona apoyadas y
desarrolladas no sólo por la iglesia, sino tambi´ne por muchos científicos (de
renombre) de la época en cuestión.
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Es importante remarcar que Aristóteles nunca demostró sus afirmaciones
experimentalmente, sino que fueron los filósofos que lo admiraban quienes
trataban de explicar lo que postulaba mediante “experimentos”. Uno de los
ejemplos más utilizados era la aparición de seres vivos en sustancia en
putrefacción: si se deja a la intemperie un trozo de carne cruda, al cabo de
cierto tiempo, aparecen en ella gusanos. Incluso Van Helmont (1577-1644)
llegó a afirmar que, colocando en un recipiente una camisa sucia con sudor
humano junto con semillas de trigo, al cabo de cierto tiempo las emanaciones
del sudor y la germinación de las semillas podían producir ratones. De esta
manera, decían que a partir de la materia inerte (ropa sucia) se originó la
vida, “corroborando” las ideas de Aristóteles.
PRIMERAS PRUEBAS CONTRA LA GENERACIÓN ESPONTÁNEA:
EXPERIMENTO DE REDI.
En 1668, con los experimentos de Francesco Redi, se demostró que los
gusanos no surgen de forma espontánea a partir de la carne en
descomposición, y así la teoría de la generación espontánea fue puesta en
duda. Redi observó que cuando moría un animal, ocurría un proceso de
descomposición de sus restos y aparecían gusanos que se alimentaban de
esta carne descompuesta. Además, notó que era posible ver una gran
cantidad de moscas sobre los animales muertos. Con estos antecedentes
pensó que si ponía en un frasco un trozo de carne, este se iba a descomponer
tal como ocurría con los restos de un animal. Infería que en él aparecerían
gusanos y, al igual que en el caso de un animal muerto, muchas moscas
llegarían a merodear el trozo de carne.
En su experimento, Redi tomó dos frascos y puso un trozo de carne en
cada uno. Selló fuertemente uno de los frascos y el otro lo dejó abierto. Para
descartar que la falta de aire influyera en los resultados, puso un tercer frasco
destapado, pero cubrió la boca de este con gasa, permitiendo el ingreso de
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aire, pero impidiendo la entrada de las moscas. Una semana después observó
los resultados.
Redi notó que en todos los casos la carne se había descompuesto. Sin
embargo, registró diferencias entre los tres recipientes. En el frasco
completamente cerrado observó solo la carne en putrefacción. En el
destapado vio primero la presencia de pequeños huevos, y luego gusanos,
que finalmente originaron moscas. En el tercer frasco, en cambio, solo
aparecieron huevos sobre la gasa, es decir, fuera del recipiente, y no detectó
larvas ni moscas dentro del frasco. De acuerdo con estas observaciones, Redi
concluyó que si las mismas no podían acceder a la carne, en ella no aparecían
huevos ni larvas. Por lo tanto, éstas no se originaban espontáneamente.
A pesar de esta demostración, para la gran masa de científicos, Redi solo
había demostrado que la generación espontánea no ocurría en animales, pero
todavía era posible que sí fuera la explicación para el caso de los
microorganismos.
UNA DEFENSA NUEVA DE LA TEORÍA DE LA GENERACIÓN
ESPONTÁNEA: EXPERIMENTO DE NEEDHAM.
A mediados del siglo XVIII, la teoría de la generación
espontánea cobró nueva fuerza por la cantidad de
organismos observados con el microscopio. El
naturalista y sacerdote inglés John Needham (1713-
1781) propuso que la “fuerza vital” originaba
organismos de forma espontánea. Realizó
experimentos para probar que los microorganismos
que causaban la descomposición se generaban
espontáneamente. Calentó caldo de carne en un
recipiente, lo traspasó a otro recipiente y lo cerró con
tapones de corcho. Días después, observó que
aparecieron microorganismos en el caldo. Afirmaba
que el calor y el tiempo empleado al hervir el caldo eran suficiente para
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destruir todos los organismos, y que el origen de nuevos organismos se debía
a la fuerza vital.
En realidad, en sus experimentos era posible encontrar microorganismos en
el caldo luego de ser vertidos en el segundo recipiente porque no estaba
debidamente sellado. Los microorganismos observados no habían surgido por
generación espontánea sino que se hallaban en el aire y accedieron al caldo,
que no se encontraba aislado.
En 1769 Lázaro Spallanzani (1729-1799), treinta años
después del experimento de Needham, repitió la
experiencia con algunas modificaciones: calentó los
caldos durante mucho más tiempo y selló
herméticamente algunas botellas. Días después,
observó que no existían microorganismos en las
botellas cerradas, pero sí en las abiertas.
Needham y otros defensores de la generación
espontánea lo criticaron pues sostenían que había
calentado demasiado los frascos y eliminando así la
“fuerza vital” que poseía el aire, necesaria para la
generación espontánea. Por ello, estos experimentos
no bastaron para demostrar que los microorganismos
no se generan espontáneamente.
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UN DURO GOLPE A LA TEORÍA DE LA GENERACIÓN ESPONTÁNEA:
EXPERIMENTO DE PASTEUR.
El francés Louis Pasteur (1822-1895) realizó, en 1864, un experimento que
demostró que no existe generación espontánea de microorganismos, sino que
estos se encuentran en el aire y a través de él llegan a la materia que se
descompone. Su experiencia consistió en:
1. Pasteur colocó caldo de carne en dos recipientes.
2. Sometió el cuello de los recipientes a la llama hasta darles forma de “S”
(“matraz con cuello de cisne”).
3. Calentó el líquido de los recipientes para esterilizarlo. Con el paso de los
días no observó putrefacción.
4. Entonces, dejó intacto uno de los recipientes y cortó el cuello de cisne
del otro. Unos días después, el caldo de este último se había estropeado
y, al observarlo al microscopio, se notaban en él muchos
microorganismos.
5. En el recipiente intacto (con cuello de cisne) no hubo cambios. Se puede
concluir que el aire entraba en él pero los microorganismos quedaban
atrapados en el cuello y no llegaban al caldo.
Esta fue la evidencia más rotunda de su época contra la teoría de la
generación espontánea, pero se requirieron décadas y muchas discusiones
para que todos los científicos la abandonaran. Como llevaba tanto tiempo
instalada entre ellos y tenía gran aceptación, no es de extrañar que incluso
después del experimento de Pasteur, muchos de los que intentaban refutarla
dudaran de los estudios que la contradecía. Incluso Redi había dudado de que
sus argumentos hubieran sido válidos en todos los casos.
Este es un caso interesante para
pensar el proceso de avance (o
estancamiento) de la ciencia en
cierto período, y comprender cómo
las ideas predominantes influyen en
la forma de pensar, cómo los
preconceptos impiden ver los
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problemas desde otra perspectiva y cómo el progreso sólo es posible al
cuestionar lo que otros dan por hecho.
A partir de los experimentos de Pasteur quedaron menos dudas de que todos
ser vivo se genera a partir de uno anterior y se dieron grandes debates entre
los científicos producto de los cuales la teoría de la generación espontánea
perdió fuerza progresivamente hasta ser descartada. De esta manera, queda
refutada completamente la abiogénesis para dar lugar a un nuevo paradigma:
la biogénesis.
“Omne vivum ex ovum” - Todo ser vivo procede de uno
preexistente.
Pero esto da lugar a otro problema: ¿cómo surgieron los primeros seres vivos
y cuáles fueron las condiciones necesarias para su aparición? La pregunta
sobre el origen de la vida inició toda una nueva línea de investigaciones que,
al final, darán lugar a la teoría sobre el origen de la vida mayormente
aceptada en la actualidad.
EL ORIGEN CÓSMICO DE LA VIDA O PANSPERMIA.
El filósofo griego Anaxágoras (siglo VI a.C.) fue el primero que propuso un
origen cósmico para la vida, pero fue a partir del siglo XIX cuando esta
hipótesis cobró auge, debido a los análisis realizados a los meteoritos, que
demostraban la existencia de materia orgánica, como hidrocarburos, ácidos
grasos, aminoácidos y ácidos nucleicos.
La hipótesis de la panspermia postula que la vida es llevada al azar de
planeta a planeta y de un sistema planetario a otro. Su máximo defensor fue
el químico sueco Svante Arrhenius (1859-1927), que afirmaba que la vida
provenía del espacio exterior en forma de esporas bacterianas que viajan por
todo el espacio impulsadas por la radiación de las estrellas.
Dicha teoría se apoya en el hecho de que las moléculas basadas en la química
del carbono, importantes en la composición de las formas de vida que
conocemos, se pueden encontrar en muchos lugares del universo. El
astrofísico Fred Hoyle también apoyó la idea de la panspermia por la
comprobación de que ciertos organismos terrestres, llamados extremófilos,
son tremendamente resistentes a condiciones adversas y que eventualmente
pueden viajar por el espacio y colonizar otros planetas. A la teoría de la
Panspermia también se la conoce con el nombre de ‘teoría de la Exogénesis’,
aunque para la comunidad científica ambas teorías no sean exactamente
iguales.
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La panspermia puede ser de dos tipos:
Panspermia interestelar: Es el intercambio de formas de vida que se
produce entre sistemas planetarios.
Panspermia interplanetaria: Es el intercambio de formas de vida que se
produce entre planetas pertenecientes al mismo sistema planetario.
La explicación más aceptada de esta teoría para explicar el origen de la vida
es que algún ser vivo primitivo
(probablemente alguna bacteria)
viniera del planeta Marte (del cual se
sospecha que tuvo seres vivos
debido a los rastros dejados por
masas de agua en su superficie) y
que tras impactar algún meteorito
en Marte, alguna de estas formas de
vida quedó atrapada en algún
fragmento, y entonces se dirigió con
él hacia la Tierra, lugar en el que
impactó. Tras el impacto dicha
bacteria sobrevivió y logró adaptarse
a las condiciones ambientales y
químicas de la Tierra primitiva,
logrando reproducirse, de esta
manera, su especie pudo perdurar.
Con el paso del tiempo dichas
formas de vida fueron evolucionando hasta generar la biodiversidad existente
en la actualidad.
Es importante remarcar que la hipótesis de la panspermia tiene dos
concepciones completamente diferentes, lo que da lugar a una interpretación
seria y, la otra, no tanto...
❖ Panspermia Molecular es la anteriormente mencionada, la vida (ya sea
en forma molecular o de organismo primitivo) logró llegar a nuestro planeta
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por medio de un meteorito donde perduró y evolucionó. Debido a las
evidencias halladas recientemente, esta teoría se considera científica.
❖ Panspermia Dirigida, la vida fue depositada en la tierra por alienígenas.
Por lo tanto, esta “teoría” es pseudocientífica y permite generar idea
conspiradoras propias de un canal de misterios de YouTube.
HIPÓTESIS SOBRE EL ORIGEN DE LA VIDA – TEORÍA QUIMIOSINTÉTICA.
La teoría de Oparin-Haldane, el experimento de Miller y Urey y el mundo del
ARN.
Puntos más importantes:
La Tierra se formó aproximadamente hace 4500 millones de años y la
vida probablemente comenzó hace 3500-3900 millones de años.
Según la teoría de Oparin-Haldane, la vida surgió poco a poco a partir
de moléculas inorgánicas: primero, se formaron “unidades
estructurales” como aminoácidos y luego se combinaron para dar paso
a polímeros complejos.
Con el experimento de Miller y Urey se demostró por primera vez que
las moléculas orgánicas necesarias para la vida podían formarse a partir
de componentes inorgánicos.
Algunos científicos avalan la hipótesis del mundo del ARN, en la que se
sugiere que el primer paso hacia la vida fue un ARN que se
autoduplicaba. Otros favorecen la hipótesis del primer metabolismo, al
colocar redes metabólicas antes del ADN o ARN.
Los compuestos orgánicos simples podrían haber llegado a la Tierra, en
sus inicios, en meteoritos.
Si hubiera otra vida en el universo, ¿crees que sería similar a la vida en la
Tierra? ¿Utilizarían ADN como su material genético, tal como tú o yo?
¿Estarían formados de células?
Solo podemos especular sobre estas preguntas, puesto que todavía no hemos
encontrado ninguna forma de vida ajena a la Tierra. Sin embargo, podemos
pensar de una manera más informada sobre si podría existir vida en otros
planetas (y en qué condiciones) teniendo en cuenta cómo la vida pudo haber
surgido en el nuestro.
En este artículo, analizaremos las ideas científicas sobre el origen de la vida
en la Tierra. El cuándo del origen de la vida (3500 millones de años o más)
puede corroborarse con los fósiles y la datación radiométrica. No obstante, el
cómo no se comprende tan fácilmente. En comparación con el dogma central
o la teoría de la evolución, las teorías sobre el origen de la vida son mucho
más... hipotéticas. Nadie está seguro de cuál hipótesis es la correcta, o si la
hipótesis correcta todavía se encuentra dando vueltas por ahí, esperando ser
descubierta.
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¿CUÁNDO SURGIÓ LA VIDA EN LA TIERRA?
Los geólogos calculan que la Tierra se formó hace alrededor de 4500 millones
de años. Esta estimación se obtuvo tras medir la edad de las rocas más
antiguas de la Tierra, así como las edades de rocas de la Luna y meteoritos,
con la datación radiométrica (en la cual se utiliza la descomposición de
isótopos radiactivos para calcular el tiempo transcurrido desde la formación
de una roca).
Durante muchos millones de años, la Tierra temprana recibió el impacto de
asteroides y otros objetos celestes. Además, las temperaturas eran muy altas
(el agua tomaba la forma de un gas, no de un líquido). Los primeros indicios
de vida pudieron surgir durante una pausa en el bombardeo de asteroides,
hace unos 4400 o 4000 millones de años, cuando la Tierra estaba lo
suficientemente fría como para que el agua se condensara en los océanos.
Sin embargo, se produjo un segundo bombardeo hace unos 3900 millones de
años. Es probable que después de este ciclo final la Tierra lograra tener
condiciones para la vida continua.
LOS PRIMEROS INDICIOS DE
VIDA FÓSIL.
Los primeros indicios de vida en la
Tierra provienen de fósiles
descubiertos en Australia
Occidental, que datan de hace
3500 millones de años. Estos
fósiles son de estructuras
conocidas como estromatolitos
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Estromatolito.
que, en muchos casos, se formaron con el crecimiento de capa tras capa de
microbios unicelulares, tales como cianobacterias (los estromatolitos también
se forman con microbios actuales, no solo prehistóricos).
Los primeros fósiles de microbios, en lugar de solo sus subproductos,
conservan los restos de lo que los científicos creen son bacterias
metabolizadoras de azufre. Los fósiles también provienen de Australia y datan
de hace unos 3400 millones de años.
Las bacterias son relativamente complejas, lo cual indica que la vida
probablemente comenzó mucho antes que hace 3500 millones de años. Sin
embargo, la falta de indicios de vida fósil anterior dificulta (o hace imposible)
determinar con precisión el momento en que se originó la vida.
¿CÓMO PUDO SURGIR LA VIDA?
En la década de 1920, los científicos ruso Aleksandr Oparin e inglés J. B. S.
Haldane propusieron de manera independiente la ahora llamada teoría de
Oparin y Haldane: la vida en la Tierra podría haber surgido paso a paso de
materia no viva a través de un proceso de “evolución química gradual.
Oparin y Haldane pensaban que la Tierra en sus inicios tenía una atmósfera
reductora —es decir, con una muy baja concentración de oxígeno—, en la cual
las moléculas tienden a donar electrones. En estas condiciones, ellos
sugirieron que:
Moléculas inorgánicas simples pudieron haber reaccionado (con
energía de rayos o el sol) para formar unidades estructurales, como
aminoácidos y nucleótidos, que pudieron haberse acumulado en los
océanos para formar una "sopa primordial".
Los ladrillos pudieron haberse combinado en otras reacciones
para formar moléculas más grandes y complejas (polímeros), como
proteínas y ácidos nucleicos, tal vez en pozos en la orilla del agua.
Los polímeros pudieron haberse ensamblado en unidades o
estructuras que fueran capaces de mantenerse y duplicarse a sí
mismas. Oparin pensaba que estas pudieron ser “colonias” de proteínas
agrupadas para llevar a cabo el metabolismo, mientras que Haldane
indicó que las macromoléculas quedaron encerradas por membranas
para formar estructuras similares a las células.
Los detalles de este modelo probablemente no son del todo
correctos. Por ejemplo, los geólogos hoy en día piensan que la
atmósfera no era reductora y no está claro si los primeros indicios de
vida surgieron en los pozos a la orilla del mar. No obstante, la idea
básica —una formación espontánea paso a paso de moléculas o
ensambles biológicos simples, después más complejos y luego
autosustentables— todavía es el elemento central de la mayoría de
hipótesis sobre el origen de la vida.
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DE COMPUESTOS INORGÁNICOS A UNIDADES ESTRUCTURALES.
En 1953, Stanley Miller y Harold Urey hicieron un experimento para
comprobar las ideas de Oparin y Haldane. Determinaron que las moléculas
orgánicas podrían formarse espontáneamente en condiciones reductoras, las
cuales se pensaba que eran similares a las de la Tierra en sus inicios.
Miller y Urey construyeron un sistema cerrado que incluía un recipiente con
agua caliente y una mezcla de gases que supuestamente abundaban en la
atmósfera terrestre en sus inicios (agua –H2O; amoníaco – NH3; metano –
CH4; hidrógeno – H2; nitrógeno – N2; entre otros). Para simular los
relámpagos que posiblemente proporcionaron energía para las reacciones
químicas en la atmósfera de la Tierra primitiva, Miller y Urey hicieron pasar
chispas eléctricas a través de su sistema experimental.
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Después de dejar que el experimento funcionara durante una semana, Miller y
Urey vieron que se habían formado varios tipos de aminoácidos, azúcares,
lípidos y otras moléculas orgánicas. Aunque faltaban moléculas grandes y
complejas (como las de ADN y proteínas), su experimento demostró que por
lo menos algunas de las unidades estructurales de estas moléculas podrían
formarse espontáneamente a partir de compuestos simples.
¿LOS RESULTADOS DE MILLER Y UREY FUERON SIGNIFICATIVOS?
En la actualidad, los científicos creen que la atmósfera de la Tierra en sus
inicios era diferente al experimento de Miller y Urey (es decir, no reductora y
con bajos niveles de amoniaco y metano. Por lo tanto, se duda que Miller y
Urey hicieran una simulación precisa de las condiciones en la Tierra en aquel
entonces.
Sin embargo, varios experimentos realizados en años posteriores han
demostrado que pueden formarse unidades estructurales orgánicas
(especialmente aminoácidos) a partir de precursores inorgánicos en
condiciones muy variadas.
¿Qué sucede con los nucleótidos?
Una crítica de los experimentos al estilo de Miller y Urey es que normalmente
no producen nucleótidos, las unidades estructurales de ARN y ADN. Un
nucleótido es una molécula relativamente compleja de tres partes con un
anillo de azúcar, una base nitrogenada y uno o más grupos fosfato. Como tal,
es menos probable que se forme mediante reacciones químicas simples que
un aminoácido típico.
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Sin embargo, en un estudio reciente con un enfoque distinto (al de Miller y
Urey) se determinó que los nucleótidos de ARN podrían formarse a partir de
componentes inorgánicos en condiciones que supuestamente se asemejan a
las de la Tierra en sus inicios.
A partir de estos experimentos, parece razonable pensar que al menos
algunas de las unidades estructurales de la vida pudieron tener una
formación abiótica en esta época. Sin embargo, sigue siendo una incógnita
exactamente cómo (y en qué condiciones).
DE UNIDADES ESTRUCTURALES A POLÍMEROS.
¿Cómo fue que en los inicios de la Tierra los monómeros (unidades
estructurales), por ejemplo, aminoácidos o nucleótidos, pudieron ensamblarse
en polímeros, o macromoléculas biológicas reales? En las células actuales, las
enzimas arman los polímeros. Sin embargo, dado que las enzimas son
polímeros, ¡este es el clásico problema del huevo y la gallina!
Es posible que se formaran polímeros a partir de monómeros
espontáneamente en las condiciones encontradas en la Tierra en sus inicios.
Por ejemplo, en la década de 1950, el bioquímico Sidney Fox y sus colegas
determinaron que si los aminoácidos se calentaban en ausencia de agua,
podrían vincularse para formar proteínas. Fox sugirió que, en esa época, el
agua de mar que transportaba los aminoácidos pudo salpicar sobre una
superficie caliente como un flujo de lava, lo cual hizo hervir el agua y dejar
una proteína.
Experimentos adicionales en la década del 90 demostraron que los
nucleótidos de ARN pueden vincularse cuando son expuestos a una superficie
de arcilla, la cual actúa como un catalizador para formar un polímero de ARN.
En términos más generales, la arcilla y otras superficies minerales pueden
haber tenido una función clave en la formación de polímeros al actuar como
soportes o catalizadores. Los polímeros que flotan en una solución pueden
hidrolizarse (descomponerse) rápidamente, lo cual avala un modelo de unión
a una superficie.
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La imagen muestra un ejemplo de un tipo de
arcilla conocida como montmorillonita. En
particular, tiene propiedades catalíticas y de
organización que pueden haber sido
importantes en los orígenes de la vida, tales
como la capacidad de catalizar la formación de
polímeros de ARN (y también el ensamble de
vesículas de lípidos similares a células.
¿CUÁL ERA LA NATURALEZA DE LA VIDA EN SUS INICIOS?
Si imaginamos que en los inicios de la Tierra pudieron formarse polímeros,
esto aún nos deja con la duda de cómo llegaron a duplicarse o perpetuarse a
sí mismos y cumplir los criterios más básicos para la vida. Este es un tema
sobre el cual hay muchas ideas, pero poca certeza acerca de la respuesta
correcta.
LAS HIPÓTESIS DE "LOS GENES PRIMERO".
Una posibilidad es que las primeras formas de vida fueron ácidos nucleicos
que se duplicaron a sí mismos, como el ARN o ADN, y que otros elementos
(como las redes metabólicas) fueron un complemento posterior a este
sistema básico, lo cual se llama hipótesis de los genes primero.
Muchos científicos que avalan esta hipótesis piensan que el ARN, no el ADN,
probablemente fue el primer material genético, lo cual se conoce como la
hipótesis del mundo del ARN. Los científicos favorecen el ARN como la
primera molécula genética por varias razones. Tal vez la más importante es
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que el ARN puede, además de llevar información, actuar como un catalizador.
En cambio, no sabemos de ninguna molécula catalítica de ADN que surja de
forma natural.
Los catalizadores de ARN se llaman ribozimas y pudieron tener funciones
clave en el mundo del ARN. Un ARN catalítico podría posiblemente catalizar
una reacción química para duplicarse a sí mismo. Dicho ARN autorreplicante
podría pasar material genético de generación en generación, cumplir con los
criterios más básicos para la vida y, potencialmente, pasar por un proceso de
evolución. De hecho, algunos investigadores han podido diseñar
sintéticamente ribozimas pequeños capaces de autorreplicarse.
También es posible que el ARN no fuera la primera molécula portadora de
información que sirviera como material genético. Algunos científicos piensan
que incluso una molécula más sencilla “similar al ARN” con capacidad
catalítica y de portar información pudo surgir antes, y pudiera haber
catalizado la síntesis de ARN o actuado como un molde para esta. En
ocasiones esto se conoce como hipótesis del "mundo previo al ARN”.
LA HIPÓTESIS DE "PRIMERO EL METABOLISMO".
Una alternativa a la hipótesis de primero los genes es la de primero el
metabolismo, que sugiere que las redes de reacciones metabólicas
autosustentables pueden haber sido la primera forma de vida simple (antes
de los ácidos nucleicos). Estas redes pudieron formarse, por ejemplo, cerca de
respiradores hidrotérmicos submarinos que proporcionaron un suministro
continuo de precursores químicos y que pudieron ser autosustentables y
persistentes (cumplen los criterios básicos para la vida). En este caso, vías
inicialmente simples pudieron producir moléculas que actuaron como
catalizadores para la formación de moléculas más complejas. Finalmente, las
redes metabólicas pudieron construir grandes moléculas, como proteínas y
ácidos nucleicos. La formación de "individuos" rodeados de membranas
(independientes de la red comunal) habría sido un paso posterior.
¿CÓMO PUDO SER LA APARIENCIA DE LAS CÉLULAS EN SUS INICIOS?
Una propiedad básica de una célula es la capacidad de mantener un ambiente
interno diferente del entorno. Las células actuales están separadas del
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ambiente por una bicapa de fosfolípidos. Es poco probable que los fosfolípidos
existieran en las condiciones en que se formaron las primeras células, pero se
ha demostrado que otros tipos de lípidos (aquellos que tienen más
probabilidad de haber estado disponibles) también forman espontáneamente
compartimentos bicapa.
En principio, este tipo de compartimento pudo rodear una ribozima
autorreplicante o los componentes de una vía metabólica, y formar una célula
muy básica. Aunque es intrigante, este tipo de idea no cuenta con el respaldo
de pruebas experimentales, es decir, ningún experimento ha podido generar
espontáneamente una célula autorreplicante a partir de componentes
abióticos (no vivos).
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