0% encontró este documento útil (0 votos)
55 vistas5 páginas

Intervención Escolar en Mutismo Selectivo

-----------------------------------------------

Cargado por

DANIEL CASAL
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
55 vistas5 páginas

Intervención Escolar en Mutismo Selectivo

-----------------------------------------------

Cargado por

DANIEL CASAL
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Elena González Sánchez Departamento de orientación

EL MUTISMO SELECTIVO
PAUTAS Y ORIENTACIONES PARA LA ESCUELA

La consideración del mutismo selectivo como un miedo desproporcionado a hablar en


determinadas situaciones sociales, da pistas respecto a cómo debe diseñarse la
intervención educativa. Por una parte, sólo se superará la dificultad si el niño se enfrenta
a la situación que le genera miedo; por otra, si se le plantea una que está por encima de
sus posibilidades, se incrementará su ansiedad y resistencia a enfrentarse a ella. Por otra
parte, los niños con mutismo selectivo hablan en aquellos entornos muy conocidos en los
que sienten muy seguros y con aquellas personas con las que establecen vínculos
afectivos muy positivos.

La escuela se configura como uno de los entornos privilegiados en los que se debe centrar
la intervención, dado que en ella se producen una gran cantidad de relaciones
interpersonales diversas.

De los párrafos anteriores se extraen cinco importantes conclusiones:

o La intervención en la escuela es imprescindible. Por una parte, es uno de los entornos


principales donde las dificultades se ponen de manifiesto; por otra, la cantidad y
calidad de las situaciones de interacción lo configuran como el escenario idóneo para
estimular y generalizar la comunicación verbal.

o El establecimiento de una vinculación afectiva “muy positiva” con el niño es requisito


imprescindible para llevar a cabo la intervención educativa.

o Las actitudes de facilitación y sobreprotección no consiguen más que reforzar el


miedo a hablar e incrementarlo.

o Hay que plantearle situaciones de interacción que conlleven intercambio verbal, pero
éstas deben ser cuidadosamente planificadas en función del nivel de exigencia que
conllevan.

o Antes de ponerle en situación de exigencia de habla, debemos garantizar que el niño


posee las estrategias y habilidades necesarias para enfrentarse a las mismas. Éstas
deberán estar graduadas en función de la mayor o menor exigencia de expresión
verbal que se requiera en la situación comunicativa; y para ello tendremos que
manejar aspectos tales como la longitud de la respuesta o frase requerida, el tono de
voz exigido, el tipo y número de personas presentes, y el grado de complejidad de
elaboración del contenido.
Elena González Sánchez Departamento de orientación

PAUTAS PARA MEJORAR LAS CONDICIONES PERSONALES Y


SOCIALES
• Intensificar el vínculo afectivo positivo con el niño. Con este fin se pueden realizar
diversas estrategias: destinar momentos concretos a lo largo del día (2 ó 3) para estar
con él e interesarse por sus “cosas”; establecer contacto físico cariñoso frecuente con
él, utilizar el elogio privado y público por las tareas bien realizadas, contar con él en
las situaciones que se produzcan en el aula, hacerle consciente de la atención del
profesor con sonrisas y guiños, realizar juegos en el aula y hacer pareja de juego con
él...

• Favorecer las interacciones entre los niños y entre éstos y los adultos en el centro. Para
ello se diseñarán actividades en parejas y pequeño grupo. Se pueden realizar
actividades de trabajo escolar tales como realizar murales, hacer construcciones,
juegos de ordenador que exijan dos participantes...; y actividades de juego libre y
juego dirigido (juego social, juego cooperativo...).

La elección de los grupos será realizada siempre por el profesor, igualmente programará
las ayudas que el niño necesita y estará muy pendiente del desarrollo de las actividades.

• Evitar actuaciones, tanto de los compañeros como de los profesores, que puedan
mantener el comportamiento de mutismo, tales como dar por válidas respuestas
gestuales del niño, darle la posibilidad o sugerirle que responda de otras formas
distintas a la verbal, permitir que otros niños pidan algo o respondan por él, realizar
comentarios que justifiquen o expliquen el comportamiento del niño (“No habla
porque...”).

• Evitar la sobreprotección. Ante situaciones sociales en las que es visible la


incomodidad del niño, y en las que se manifiesta la tendencia del adulto a
sobreprotegerlo, conviene resolver la situación actuando de manera general, sobre
todo el grupo, y no centrándola en el niño. No conviene justificarlo ante los demás, ni
expresarle comprensión, ni insistirle en que responda verbalmente... Tampoco se le
harán las tareas que el niño puede hacer por sí solo.

• Asignar pequeñas tareas de responsabilidad dentro del aula y del centro educativo
ajustadas a la edad (hacer recados, repartir/recoger material, borrar la pizarra, pedir
fotocopias al conserje...)

• Aumentar el control del adulto, sobre las interacciones entre los iguales, con el fin de
evitar el aislamiento del alumno y, sobre la existencia de tiempos de trabajo en los
que la actividad escolar depende de su propia iniciativa. Evitar que el alumno pase
Elena González Sánchez Departamento de orientación

desapercibido en las actividades que impliquen la participación de todos (responder


a preguntas, cantar, representar con mímica...), respetando escrupulosamente su
turno y asignándole un tiempo de participación.

• Incrementar dentro de la programación de aula las actividades que impliquen


movimiento corporal y contacto físico entre los niños (hacerse cosquillas, formar
“montones”, darse abrazos...).

• Introducir o incrementar en la programación de aula actividades de relajación para


realizar en grupo (salir a borrar la pizarra, repartir materiales, llevar algo a otro
profesor, recoger fotocopias en conserjería, acompañar a un niño...).

• Reforzar con frecuencia los comportamientos y actuaciones que el niño realiza bien:
trabajos escolares, atención a las explicaciones, disposición al trabajo, ayuda a
compañeros...).

• Crear un clima de seguridad, aceptación y confianza en el aula favorable a la


comunicación verbal.

• Programar tiempos de coordinación de todo el profesorado que interviene en la


atención educativa del grupo al que pertenece el alumno, para dar coherencia y
consistencia a la intervención educativa.

Es fundamental que todo el profesorado que tiene relación con el aula y con el niño, junto
con la orientadora, comprenda los objetivos y estrategias a llevar a cabo, diseñe y
planifique las actividades a realizar en sus sesiones y ponga en común los resultados y
dificultades encontradas. La coherencia y consistencia de las intervenciones de todos
contribuirá positivamente a que tenga resultados positivos.

• Se les dará instrucciones a los padres para que hagan “vida social” dentro del entorno
escolar. Siempre que sea posible, le llevarán a la escuela, le recogerán, llevarán al niño
al parque donde van otros compañeros/as de clase, intentará que asista a
cumpleaños... Los padres deberán establecer interacciones sociales con otros adultos
ofreciendo al niño modelos adecuados de relación interpersonal (aprendizaje por
observación).

• Mantener estrecha relación con la familia para el trasvase de información y el ajuste


de las pautas y estrategias a implantar en el ámbito familiar.
Elena González Sánchez Departamento de orientación

• Diseñar y planificar actividades y juegos de producción de sonidos y comunicación


corporal:

- Juegos de movimiento corporal (imitación de gestos, adivinar objetos o acciones


mediante mímica, dirigir a un compañero con los ojos vendados...).

- Juegos de producción de sonidos corporales (palmadas, soplidos, golpes con pies,


silbidos, chasquidos...).

- Juegos con sonidos inarticulados y articulados (encadenamiento de sonidos,


gradación de sonido, asociación de sonidos a movimientos...).

En relación con el desarrollo de estos juegos, es conveniente tener en cuenta lo siguiente:

- El profesor/a determinará la composición de los grupos de juegos. Estos grupos


serán inicialmente muy reducidos, parejas o tríos, y se irán ampliando
progresivamente.

- El profesor/a ayudará al alumno a integrarse y en el grupo de juego y a participar


en él, evitando su tendencia al aislamiento y la falta de iniciativa.

• Realizar actividades y juegos de habla enmascarada, en las que al niño/a no se le ve la


cara mientras habla (títeres, marionetas, hablar por teléfono dentro de una casita,
máscaras, juegos de hablar al oído...).

• Planificar las actividades en las que se requiere al alumno/a una emisión fonética o
verbal, teniendo en cuenta tres ejes fundamentales, que deberán graduarse siempre
de menos a más:

A pesar de la interrelación de los tres ejes, el progreso del niño no tiene porqué ser
paralelo en todos ellos. Esto exige una continua adaptación de las actividades en torno a
Elena González Sánchez Departamento de orientación

los ejes (personas, longitud e intensidad de voz) en función del avance conseguido en
cada uno de ellos.

• Planificar y diseñar momentos diarios y frecuentes en los que el profesor/a haga una
pregunta sencilla al alumno (inicialmente con respuesta de una sola palabra,
progresivamente con respuestas de mayor longitud).

• Plantear juegos de pareja que requieran emisiones verbales sencillas en cuanto a


contenido y breves en cuanto a longitud (lotos, memoris, el mensaje secreto, adivinar
oficios...).

• Organizar en torno a los rincones del aula pequeños grupos de trabajo y/o de juego en
los que se le facilite al niño el intercambio verbal con compañeros. Es importante que
los agrupamientos sean establecidos previamente por el profesor cuidando
especialmente la composición de los grupos (inicialmente con los niños con los que
tiene una mayor relación).

• Reforzar la respuesta verbal del niño. Las consecuencias naturales asociadas a la


emisión verbal tales como, conseguir los materiales necesarios para realizar un
trabajo, realizar el trabajo que más le gusta, jugar con un juego elegido por él... son
suficientemente reforzadores.

Cuando la situación lo requiera, se puede elogiar públicamente su emisión de manera


discreta. Utilizar, según casos, técnicas como el desvanecimiento estimular. Esta técnica
consiste en diseñar situaciones en las que estén presentes personas con las que el niño
habla habitualmente y personas con las que no lo hace, hasta conseguir que hable con
todas ellas (por ejemplo, padres y profesor en el aula). Cuando esto ocurre, se van
retirando progresivamente los primeros. Este desvanecimiento debe realizarse muy
progresivamente. La gran tendencia a la acomodación del niño (y de los adultos del
entorno escolar y familiar) en el nivel de emisión verbal alcanzado por éste, sugiere la
necesidad de ir aumentando la exigencia de emisión verbal y las situaciones de
intercambio comunicativo.

En general, cuando se tenga que realizar la planificación y diseño de actividades, habrá


que partir siempre de lo que el niño es capaz de hacer en cada momento, planificando y
llevando a cabo, siempre de forma progresiva, actividades de mayor complejidad. Por
último, no conviene mantener la aplicación de una estrategia durante más de dos
semanas, si ésta no ha producido progresos en el niño. Cuando esto ocurra, diseñaremos
y probaremos con otro tipo de estrategias.

También podría gustarte