LEÍSMO, LAÍSMO, LOÍSMO: DEFINICIÓN Y EJEMPLOS
Leísmo, laísmo, loísmo son incorrecciones de la lengua que muchos no entienden del todo bien y que
incluso se usan como normales en el habla de ciertos territorios del ámbito hispano, por diferentes
motivos.
La norma procede del latín y, en última instancia, hace referencia a los complementos directo e indirecto
de la oración en español. Si queremos evitar el leísmo, laísmo, loísmo no hay más que entender cómo
funcionan los pronombres en tercera persona al sustituir a los citados complementos. Nada mejor que un
ejemplo para ilustrarlo:
—Compré un regalo a Marta: (complemento directo: un regalo), (complemento indirecto: a Marta).
En el complemento directo la acción del verbo recae directamente, en tanto recae indirectamente en el
indirecto.
Si queremos sustituir el complemento indirecto (a Marta) por un pronombre, tenemos que poner:
—Le compré un regalo (en cambio, «La compré un regalo» es un caso de laísmo).
Leísmo: uso de le/les en funciones de complemento directo (en vez de lo/los y la/las)
Laísmo: uso de la/las en funciones de complemento indirecto (en vez de le/les)
Loísmo: uso de lo/los en funciones de complemento indirecto (en vez de le/les)
Ejemplos:
Vi un camión («un camión» es el complemento directo)
—Le vi (en vez de Lo vi). Ejemplo de leísmo.
Da el regalo a Marta («a Marta» es el complemento indirecto)
—Dala el regalo (en vez de Dale el regalo). Ejemplo de laísmo.
Di un regalo a Marta («a Marta» es el complemento indirecto)
USO CORRECTO DE LOS PRONOMBRES DE TERCERA PERSONA
Para evitar el leísmo, laísmo, loísmo, lo mejor es atender al siguiente esquema:
Complemento directo: masculino (lo/los), femenino (la/las), neutro (lo).
Complemento indirecto: le/les.
El sistema es muy simple, como puede verse a simple vista, el único inconveniente es que existe multitud
de casos excepcionales, así como áreas geográficas donde se dan en el habla (e incluso en la lengua escrita)
los fenómenos lingüísticos del leísmo, laísmo, loísmo.
DOS EXCEPCIONES IMPORTANTES
Un caso de leísmo permitido es el que afecta a personas de sexo masculino (aunque solo en singular). Por
ejemplo:
Juan saludó a Pedro («a Pedro» es el complemento directo).
Lo saludó / Le saludó (en teoría, esta segunda opción sería incorrecta, pero es un leísmo permitido).
Otra excepción significativa es el llamado «leísmo de cortesía»):
Lo saludé (a usted) /Le saludé (a usted) (en teoría, la segunda opción sería incorrecta, pero de nuevo es un
leísmo permitido por las Academias de la Lengua Española.
Para ver si el verbo admite complemento directo o indirecto no hay más que ver la definición en el
diccionario de la RAE: si lo pone como transitivo entonces admite complemento directo; en el caso de los
intransitivos solo admiten complemento indirecto. Pero como he dicho hay muchas excepciones, por lo
tanto, el único sistema es estudiar caso por caso en esos supuestos (verbos especiales).
MÁS EJEMPLOS DE LEÍSMO, LAÍSMO, LOÍSMO
Leísmo:
Vi a Luis (Lo vi, aunque admitido «Le vi»)
Vi a Marta (La vi; leísmo: Le vi)
Vi a los niños (Los vi; leísmo: Les vi)
Vi a las gatas (Las vi; leísmo: Les vi)
Laísmo:
Di un regalo a Marta (Le di un regalo; laísmo: La di un regalo)
Di un regalo a las niñas (Les di un regalo; laísmo: Las di un regalo)
Loísmo:
Traje un libro a mi sobrino (Le traje un libro; loísmo: Lo traje un libro)
Traje un libro a mis sobrinos (Les traje un libro; loísmo: Los traje un libro)
Como se puede ver claramente, en el caso del laísmo y loísmo se sustituyen los pronombres le/les (para
complementos indirectos) con la/las, lo/los (uso incorrecto)
Y en el caso del leísmo se sustituyen los pronombres lo/los por le/les (uso incorrecto, salvo excepciones
señaladas).
DEQUEÍSMO
Es el uso indebido de la preposición de delante de la conjunción que cuando la preposición no viene exigida
por ninguna palabra del enunciado.
1. Se incurre en dequeísmo en los siguientes casos:
a) Cuando se antepone la preposición de a una oración subordinada sustantiva de sujeto. El sujeto de
una oración nunca va encabezado por preposición y, por tanto, son incorrectas oraciones como Me
alegra DE QUE sean felices (correcto: Me alegra QUE sean felices); Es seguro DE QUE nos
quiere (correcto: Es seguro QUE nos quiere); Le preocupa DE QUE aún no hayas llegado (correcto: Le
preocupa QUE aún no hayas llegado); Es posible DE QUE nieve mañana (correcto: Es posible QUE nieve
mañana). Algunos de estos verbos, cuando se usan en forma pronominal (alegrarse,
preocuparse, etc.), sí exigen un complemento encabezado por la preposición de. En ese caso, el uso
conjunto de la preposición y la conjunción es obligatorio: Me alegro DE QUE sean felices, y no Me
alegro QUE sean felices; Me preocupo DE QUE no les falte nada, y no Me preocupo QUE no les falte
nada.
b) Cuando se antepone la preposición de a una oración subordinada sustantiva de complemento
directo. Esto ocurre, sobre todo, con verbos de pensamiento (pensar, opinar, creer, considerar, etc.),
de habla (decir, comunicar, exponer, etc.), de temor (temer, etc.) y de percepción (ver, oír, etc.). El
complemento directo nunca va encabezado por la preposición de y, por tanto, son incorrectas
oraciones como Pienso DE QUE conseguiremos ganar el
campeonato (correcto: Pienso QUE conseguiremos ganar el campeonato); Me dijeron DE QUE se iban a
cambiar de casa (correcto: Me dijeron QUE se iban a cambiar de casa); Temo DE QUE no llegues a
tiempo (correcto: Temo QUE no llegues a tiempo); He oído DE QUE te casas (correcto: He oído QUE te
casas).
c) Cuando se antepone la preposición de a una oración subordinada que ejerce funciones de atributo
en oraciones copulativas con el verbo ser. Este complemento, por lo general, no va encabezado por
preposición y, por tanto, son incorrectas oraciones como Mi intención es DE QUE participemos
todos (correcto: Mi intención es QUE participemos todos).
d) Cuando se inserta la preposición de en locuciones conjuntivas que no la llevan: a no ser DE
QUE (correcto: a no ser QUE), a medida DE QUE (correcto: a medida QUE), una vez DE QUE (correcto: una
vez QUE).
e) Cuando se usa la preposición de en lugar de la que realmente exige el verbo: Insistieron DE
QUE fuéramos con ellos (correcto: Insistieron EN QUE fuéramos con ellos); M
e fijé DE QUE llevaba
corbata (correcto: Me fijé EN QUE llevaba corbata).
2. Los verbos advertir, avisar, cuidar, dudar e informar, en sus acepciones más comunes, pueden
construirse de dos formas: advertir [algo] a alguien y advertir DE algo [a alguien]; avisar [algo] a alguien
y avisar DE algo [a alguien]; cuidar [algo o a alguien] y cuidar DE algo o alguien; dudar [algo]
y dudar DE algo; informar [algo] a alguien (en América) e informar DE algo [a alguien] (en España). Por
tanto, con estos verbos, la presencia de la preposición de delante de la conjunción que no es obligatoria.
3. Un procedimiento que puede servir en muchos de estos casos para determinar si debe emplearse la
secuencia de «preposición + que», o simplemente que, es el de transformar el enunciado dudoso en
interrogativo. Si la pregunta debe ir encabezada por la preposición, esta ha de mantenerse en la
modalidad enunciativa. Si la pregunta no lleva preposición, tampoco ha de usarse esta en la modalidad
enunciativa: ¿DE qué se preocupa? (Se preocupa DE que…); ¿Qué le preocupa? (Le preocupa
que…); ¿DE qué está seguro? (Está seguro DE que…); ¿Qué opina? (Opina que…); ¿EN qué insistió el
instructor? (Insistió EN que…); ¿Qué dudó o DE qué dudó el testigo? (Dudó que… o dudó DE que…); ¿Qué
informó [Am.] o DE qué informó [Esp.] el comité? (Informó que… [Am.] o informó DE que… [Esp.]).
4. antes (de) que, después (de) que, con tal (de) que.