2.
MARCO TEORICO
Durante la historia el hombre a tratado de mejorar sus materias primas para sus
construcciones, añadiendo materiales orgánicos como inorgánicos, para obtener así los
resultados ideales para sus diversas obras.
Dado el caso de que los materiales más usados en la construcción no se encuentran en
la naturaleza en estado puro, por lo que para su empleo hay que someterlos a una serie
de operaciones metalúrgicas cuyo fin es separar el metal de las impurezas u otros
minerales que lo acompañen. Pero esto no basta para alcanzar las condiciones
óptimas, entonces para que los metales tengan buenos resultados, se someten a
ciertos tratamientos con el fin de hacer una aleación que reúna una serie de
propiedades que los hagan aptos para adoptar sus formas futuras y ser capaces de
soportar los esfuerzos a los que van a estar sometidos.
El ACERO, como material indispensable de refuerzo en las construcciones, es una
aleación de hierro y carbono, en proporciones variables, y pueden llegar hasta el 2% de
carbono, con el fin de mejorar algunas de sus propiedades, puede contener también
otros elementos. Una de sus características es admitir el temple, con lo que aumenta su
dureza y su flexibilidad.
En las décadas recientes, los ingenieros y arquitectos han estado pidiendo
continuamente aceros cada vez más sofisticados, con propiedades de resistencia a
la corrosión, aceros más soldables y otros requisitos. investigación llevada a cabo por
la industria del acero durante este periodo ha conducido a la obtención de varios
grupos de nuevos aceros que satisfacen muchos de los requisitos y existe ahora una
amplia variedad cubierta gracias a la normas y especificaciones actuales.
2.1 DEFINICION DEL ACERO
El acero es una aleación de hierro (Fe) y carbono (C), este último en distintas
proporciones entre 0,02 y 2%, y que según el tratamiento aplicado adquiere diferente
dureza, elasticidad, maleabilidad, ductilidad o resistencia.
El hierro se obtiene eliminando el oxígeno y otras impurezas del mineral de hierro y
cuando el hierro se combina con carbono, acero reciclado y pequeñas cantidades de
otros elementos, se convierte en acero. El acero es una aleación de hierro y carbono
que contiene menos del 2% de carbono y 1% de manganeso y pequeñas cantidades de
silicio, fósforo, azufre y oxígeno.
Componentes del acero
Las altas proporciones de sus dos principales componentes en la
naturaleza y sus excepcionales propiedades mecánicas y estructurales
convierten al acero en un material de fácil disponibilidad e ideal para
multitud de usos.
Existen cerca de 3.500 alternativas de acero en función de su composición
y su tratamiento.
Tratamientos del acero
Los aceros habitualmente son sometidos a distintos tratamientos para
mejorar ciertas propiedades, los tratamientos del acero son:
Tratamiento mecánico
Tratamiento térmico
Tratamiento termoquímico
Tratamiento superficial
2.2 HISTORIA DEL ACERO
Antes del año 1800, la industria del hierro y del acero se ubicaba donde el suministro
de energía y el agua corriente eran fácilmente accesibles, pero siglo y medio después, a
partir de 1950, la situación había cambiado radicalmente, y las grandes industrias
siderúrgicas comenzaron a instalarse en grandes extensiones de terreno llano cerca de
los puertos marítimos. La historia de la industria siderúrgica moderna comenzó a
finales de la década de 1850. Desde entonces, el acero se ha convertido en un
elemento básico de la economía industrial mundial. Este artículo pretende abordar
únicamente las dimensiones comerciales, económicas y sociales de la industria,
propiciada por el auge de la producción masiva de acero como resultado del desarrollo
del convertidor Bessemer, desarrollado por Henry Bessemer en 1857. Anteriormente,
el acero era muy caro de producir y solo se usaba en artículos pequeños y costosos,
como cuchillos, espadas y armaduras.
Disposición de una pareja de convertidores Bessemer (siglo XIX) Horno Martin-Siemens
basculante
El acero es una aleación compuesta de entre 0,2 y 2,0 por ciento de carbono, siendo el
resto hierro. acero]] consistía en agregar carbono al hierro, generalmente de manera
fortuita en la forja, o a través de procesos de cementación. La introducción del alto
horno revirtió el problema, porque se facilitó la producción de arrabio, una aleación
con aproximadamente el 90 % de hierro y 10 % de carbono. Cuando el proceso de
fabricación de acero se inicia con "arrabio", en lugar de con "hierro forjado", el desafío
es eliminar una cantidad suficiente de carbono para reducirlo al porcentaje del 0,2 % al
2 % propio del acero.
Antes de 1860, el acero era un producto caro, fabricado en pequeñas cantidades y
utilizado principalmente para producir armas, herramientas y pequeños utensilios.
Todas las grandes estructuras metálicas estaban hechas de hierro forjado o
de fundición de hierro. A mediados del siglo XIX, la fabricación del acero se concentró
inicialmente en Sheffield y en Middlesbrough, Gran Bretaña, desde donde se abastecía
a los mercados europeo y americano. La introducción del acero barato se debió a los
procesos de Bessemer y de hogar abierto, dos avances tecnológicos realizados en
Inglaterra. En el convertidor Bessemer, el arrabio fundido se convierte en acero
soplando aire a través del metal fundido después de sacarlo del horno. La ráfaga de
aire quema el carbono y el silicio del arrabio, liberando calor y provocando un aumento
de la temperatura del metal fundido. Henry Bessemer demostró la viabilidad el
proceso en 1856 y comenzó a operar con éxito en 1864. En 1870, el acero Bessemer se
usaba ampliamente para construir los cascos de los buques. En la década de 1850, la
velocidad, el peso y la cantidad del tráfico ferroviario estaban limitados por la
resistencia de los carriles de hierro forjado que se utilizaban. La solución fue recurrir a
carriles de acero, que el proceso Bessemer hizo competitivos en precio. La experiencia
demostró rápidamente que el acero tenía una resistencia y una durabilidad mucho
mayores y que podía emplearse muy ventajosamente en la construcción de motores y
automóviles cada vez más pesados y rápidos.
Después de 1890, se hizo patente el declive del proceso Bessemer, de manera que a
mediados del siglo XX ya no se usaba, reemplazado gradualmente por el horno de
solera, con el que se podía producir un acero más caro, pero de mucha mejor calidad.
El proceso de hogar abierto se originó en la década de 1860 en Alemania y Francia, y
presentaba la ventaja adicional de que permitía utilizar arrabio, mineral de hierro y
chatarra. Conocido como proceso Martin-Siemens, su proceso permitió un mayor
control sobre la composición del acero.
El proceso del crisol siguió siendo importante para fabricar acero aleado de alta
calidad en el siglo XX. En 1900, el horno de arco eléctrico se adaptó a la fabricación de
acero y, en la década de 1920, la caída del costo de la electricidad le permitió sustituir
en gran medida al proceso de crisol para la fabricación de aceros especiales.
2.3 COMPOSICION QUIMICA
Composición del acero. Acero es una aleación de hierro y carbono que contiene otros
elementos de aleación, los cuales le confieren propiedades mecánicas específicas para
su utilización en la industria metalmecánica. Aunque el Carbono es el elemento básico
a añadir al Hierro, los otros elementos, según su porcentaje, ofrecen características
específicas para determinadas aplicaciones, como herramientas, cuchillas, soportes,
etc.
1. Composición basada en hierro y carbono: la presencia de estos dos elementos
en el acero lo dotan de sus características térmicas y electromagnéticas. La
variación en la presencia de cualquiera de ellas acentúa o atenúa las diversas
propiedades de las que se han hablado hasta el momento.
2. Presencia de otros elementos: las propiedades del acero, como su dureza,
conductividad, reacción en presencia del óxido, plasticidad y maleabilidad
mejoran al estar aleado con otros metales.
2.4 PROPIEDADES DEL ACERO
Estas propiedades del acero son características intrínsecas, que lo convierten en un
material valioso y ampliamente utilizado. Por ejemplo, hay un conjunto de ellas que
determinan su comportamiento ante la presencia de diferentes tipos de energía y
fenómenos, mismas que te mostramos a continuación.
1. Conductividad térmica: el acero tiene una conductividad térmica de 45
vatios por metro kelvin, que se considera bastante alta. Esta característica
señala la facilidad con la que permite el paso de la energía cinética en sus
moléculas y la transmite a otras sustancias cercanas.
2. Conductividad eléctrica: esta es una de las propiedades del acero más
conocidas; se comprende como la capacidad del acero para permitir el paso de
corriente eléctrica. El fenómeno es posible debido a una diferencia de potencial
entre ambos extremos del material.
3. Magnetismo: el acero común al carbono es atraído en presencia de imanes.
Esto se debe a la existencia de ferromagnéticos en su composición y aleaciones
que son susceptibles a los campos magnéticos. Diferentes elementos enlazados
a este metal pueden hacerlo más o menos susceptible; por ejemplo, el Cromo
potencia esta propiedad, mientras el Níquel la nulifica.
4. Resistencia a la corrosión: el acero sufre una oxidación superficial, otra de
las propiedades físicas acero ante la presencia del oxígeno en el aire. Debido a
ello se produce una capa protectora que impide que el fenómeno de la
corrosión se propague a capas más profundas del acero y cause deterioro.
5. Costo y disponibilidad: es un metal fácil de obtener y procesar gracias a su
abundancia, por lo que se considera un material bastante asequible para todo
tipo de industrias de construcción y manufactura. Además, se puede reciclar
hasta en una proporción del 100% una vez terminada su vida útil.