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8.

2 Técnica del conteo de campo


Un método de conteo de plagas en algodonero muy utilizado y aplicable en superficies de cultivos mayores de
3 ha consiste en dividir el campo por evaluar en cinco puntos (A - B - C - D - E) los cuales estarán localizados en
las esquinas y al centro del campo, abarcando cada sector el 20 % del área.
En cada uno de los puntos se tomaran 20 plantas en las cuales según la fase fenológica se observarán:
a) 20 terminales b) 20 botones florales c) 20 bellotas
d) 20 hojas e) 10 matas (golpes: 2 plantas) f) 02 metros lineales de suelo
Este conteo de campo permite determinar los niveles poblacionales de la especie - plaga existente, y el nivel de
las lesiones causadas por el ataque. Con base en estos datos obtenidos se decide por la aplicación o no de
medidas de control.
Un conteo eficiente es organizado por personas entrenadas llamadas monitores de campo, en intervalos regulares
de siete días en los campos de producción. En muchos casos la toma de decisión apresurada en cuanto al con-
trol de determinada plaga, puede elevar los costos de producción sin necesidad y con ello reducir la rentabilidad
organizada del productor. Muchas veces el crecimiento de la población de la plaga puede ser interrumpido por la
ocurrencia de condiciones adversas como lluvia o enemigos naturales. Una de las claves para el éxito en el
control de plagas es: el monitoreo correcto y constante que permita la adopción de medidas en los momentos
oportunos.
8.3 Manejo Integrado de Plagas del Algodonero (MIP)
La gestión del manejo integrado de plagas (MIP), sostiene que en el control de plagas se debe utilizar todas las
técnicas apropiadas para reducir las poblaciones de plagas y mantenerlas en niveles inferiores a los que
producirían daños económicos. Esta filosofía tiene por objeto garantizar la sostenibilidad del cultivo a lo largo de
los años, reduciendo el costo y aumentando la calidad de la producción.

8.31 Prácticas de MIP


Son herramientas, establecidas de manera anticipada y en forma correcta, básicas en la obtención de
36

sistemas agrícolas sostenibles con producciones rentables y competitivas, acordes con las exigencias
actuales, entre ellas tenemos:
i) Establecimiento del cultivo dentro de las fechas de siembra, con conocimiento de genotipo y manejo
agronómico, según las recomendaciones técnicas definidas para la variedad.
Manejo integrado del cultivo del algodonero

ii) Monitoreo de las plagas y enemigos naturales, a partir de la selección del lote hasta la cosecha de la
planta.
iii) Conocimiento de la importancia de los factores bióticos (enemigos naturales: parásitos, depredadores y
entomopatógenos) y abióticos (clima y ambiente).
iv) Priorización del concepto de disminución de la población de las plagas, sin buscar la erradicación.
v) Utilización del control biológico como preventivo.
vi) Direccionamiento del MIP hacia la población general y no al individuo en particular.
vii) No uso de aspersiones tempranas de insecticidas tóxicos, para permitir la colonización de enemigos
naturales.
viii) Ajuste de las aplicaciones de insecticidas a umbrales de acción y etapa biológica del insecto plaga.
La gestión del MIP incluye el control biológico, control cultural, control genético (resistencia de plantas a
insectos), control etológico y control químico.

a) Control biológico

Como característica intrínseca de la naturaleza, todos los organismos son atacados por una serie de enemigos
naturales, los cuales ejercen el papel de reguladores de las poblaciones de insectos.

Sin embargo monocultivos agrícolas como el algodonero ejercen presión de selección de insectos favoreciendo
la propagación de determinadas especies mediante el aumento de disponibilidad del alimento. De esta forma
surgen los brotes poblaciones de especies de insectos. Una de las herramientas MIP utilizadas para revertir
esta situación es el control biológico, pues cumple con los pre-requisitos básicos de eficiencia en campo y son
bio-compatibles con otras estrategias del MIP, de costo relativamente bajo y ecológicamente amigable.

A los controladores biológicos se les puede dividir en:


?Parásitos: insectos que viven y se alimentan sobre o en el interior de otros organismos vivos, denominados
“hospederos”. Se desarrollan tanto en los huevos como en las larvas, en las pupas y hasta en los adultos;
son sobre todo avispas y moscas.
?Predadores: insectos que se alimentan de otros insectos, causándoles la muerte luego de una captura
violenta.
?Patógenos: microorganismos vivos (bacterias, virus y hongos) que atacan a los insectos causándoles
enfermedad y muerte.

En el cultivo de algodonero se produce naturalmente una serie de especies que realizan el control biológico de
las principales plagas del algodón:

Cuadro 5. Principales especies de parásitos de las principales plagas del algodonero

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Nombre Plaga que controla
Acaulona peruviana Arrebiatado
Paraphoranta peruviana Arrebiatado

Manejo integrado del cultivo del algodonero


Aphidius matricarie Pulgón de la melaza
Microbracum vestiticida Picudo peruano
Rogas gossypii Gusano de hoja
Triaspis vestiticida Picudo peruano
Trichogramma sp Gusano de hoja, Heliothis, Mescinia
Encarsia sp Mosca blanca
Eretmocerus sp Mosca blanca
Cuadro 6 Principales especies predadoras de las plagas del algodonero

Nombre Plaga que controla


Orius insidiosus Heliothis (huevos y larvas pequeñas), Thrips

Rinacloa forticornis Heliothis, gusano de hoja (huevos y larvas pequeñas)

Geocoris puntipes Heliothis, gusano de hoja y pulgón

Zelus sp Heliothis y gusano de hoja

Aknisus sp Heliothis Nabis sp Heliothis y gusano de hoja

Coccinelidos sp Lepidopteros y afidos

b) Control cultural
El control cultural es el manejo del agroecosistema a través de la aplicación de prácticas agronómicas en el
sentido de evitar o reducir las poblaciones de plagas, basándose en modificaciones de prácticas de manejo
del cultivo con el fin de impedir la reproducción, dispersión, sobrevivencia y daños de las plagas en los
cultivos. Presenta ventajas como el bajo costo de adopción, el hecho de ser adaptable a las diferentes
realidades económicas de productores y fomentar otras medidas de control.

Entre las prácticas culturales recomendadas para el cultivo de algodonero se encuentran:

?Uniformidad de la fecha de siembra por región


El periodo de siembra debe establecerse cuando hay una menor incidencia de plagas, rompiendo así la
sincronía entre la disponibilidad de alimentos y la aparición de los insectos.

?Recolección y destrucción de los botones florales caídos en el suelo


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Se realiza con el fin de reducir el nivel de las poblaciones de insectos que se desarrollan en estas
estructuras, como el picudo del algodonero y el gusano rosado, es una técnica factible en áreas pequeñas.
La recolección se debe hacer semanalmente en el periodo de producción de botones. Las estructuras
reproductivas deben ser quemadas o enterradas en el suelo.
Manejo integrado del cultivo del algodonero

?Destrucción de residuos de los cultivos después de la cosecha

Tiene como objetivo reducir el nivel de las poblaciones remanentes de plagas mediante la eliminación de
sitios de protección, alimentación y reproducción. Todas las partes de la planta deben ser destruidas al
final de la temporada a través de la quema o aplicación de herbicidas.

?Uso de cultivos trampa


La trampa consiste en la siembra anticipada de un grupo de especies de plantas más atractivas a la
plaga. Estas plantas deberán ser cultivadas en las zonas marginales o en bandas intercaladas al cultivo.
?Rotación de cultivos
Con la alternancia del algodonero con otros cultivos se contribuye a la reducción de las plagas específicas
y mejora de las condiciones del suelo.

c) Control de variedades

Una de las principales ventajas de la utilización de variedades resistentes, en un sistema integrado de control,
es la preservación de enemigos naturales de las plagas claves y secundarias. A diferencia de los insecticidas,
la variedad resistente se puede utilizar para trabajar en armonía con la naturaleza y por consiguiente, las
infestaciones de plagas claves son suprimidas sin efectos secundarios (la resistencia, presión de selección).

En el caso del cultivo del algodonero el uso de cultivares con determinadas características puede influir de
forma decisiva en la lucha contra las plagas. Existen cultivares con una pubescencia específica que impide el
ataque de algunas plagas; otros con elevadas concentraciones de sustancias que inhiben la alimentación de
las larvas; y aquellos que poseen menor número de nectarios (glándulas que producen néctar) reducen las
poblaciones de gusanos rosados hasta el 50%.
d) Control etológico
Esta táctica se basa en el estudio fisiológico de los insectos verificando su control a través de sus hábitos o
comportamiento. Para comunicarse, los insectos utilizan feromonas, sustancias químicas producidas y
percibidas por los individuos de una misma especie.
La utilización de sustancias sintéticas similares a las feromonas es útil en la detección, seguimiento y control
de plagas de insectos.
Estas sustancias se han utilizado en el cultivo del algodonero para el monitoreo y detección de plagas como el
gusano rosado.

39
e) Control químico

El control químico surgió como una opción curativa para reducir al mínimo los daños causados por las altas
poblaciones de insectos. Sin embargo, su uso incurre en un alto riesgo para los seres humanos y el medio

Manejo integrado del cultivo del algodonero


ambiente. Asimismo, presenta otras limitaciones como la posible evolución de la resistencia de las plagas a
los productos químicos y la posibilidad de la aparición de plagas secundarias. Por lo tanto, este método de
control se debe evitar tanto como sea posible. Cuando una determinada población de insectos se está
acercando al nivel de daño económico, el control químico puede convertirse en una medida a ser tomada por
su acción curativa en la prevención del daño.
Una vez tomada la decisión de control utilizando un producto químico de una determinada población de
insectos - plaga del algodonero la elección y uso del producto debe ser prudente. La adopción de criterios
basados en el MIP implica la economía del productor, una vez que el uso de insecticidas sea racionalizado y
tienda a reducir el número de aplicaciones efectuados para el control de plagas.
El costo del producto es un factor que contribuye a la elección; sin embargo, otros aspectos como los
relacionados a la eficiencia, selectividad, toxicidad y poder residual no pueden ser ignorados.

El uso de insecticidas de amplio espectro frecuentemente induce a un aumento en el número de aplicaciones


durante la temporada, debido a la eliminación de los agentes bioreguladores (depredadores y parasitoides). En
ausencia de estos agentes, que en la mayoría de los casos no son considerados por los productores de
algodón, las principales plagas pueden desarrollarse libres de la acción de control ejercido por estos
organismos.

Las aplicaciones para el control de plagas deben ser realizadas con alternancia de productos químicos y
modos de acción diferentes. Esta rotación tiene por finalidad reducir la presión de un determinado producto
sobre las poblaciones de plagas.

Algunas recomendaciones para un control químico más racional y eficiente:

?Evitar las aplicaciones en los periodos calientes del día y en el momento de vientos fuertes; pulverizar entre
las 06:00 y 10:00 horas o a partir de las 16:00 horas.

?Utilizar pesticidas indicados para el manejo integrado de plagas del algodonero.

?No repetir el mismo principio más de una vez, no abusar de las mezclas de productos ya que esta práctica
contribuye al mejoramiento de la resistencia de los insectos a los pesticidas.

?Dar preferencia a los productos selectivos.

?Cuando sean requeridos, utilizar detergentes neutros intercalados con insecticidas.

?Mantener los equipos pulverizadores en buenas condiciones, con buena presión y propiciar el uso de
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boquillas adecuadas y bien reguladas.

?Al realizar la aplicación de plaguicidas no sistémicos, posicionar la boquilla del spray de abajo hacia arriba,
para llegar a los insectos que habitan en la parte inferior de las hojas.
Manejo integrado del cultivo del algodonero

?Aplicar los pesticidas sólo cuando se alcanza el nivel de control de cada plaga.

?Muchos pesticidas se degradan en un pH alcalino; ajustar el pH a aquel que sea exigido por el producto,
por lo general entre 5 y 6.

?Evite dosificaciones bajas y sobredosis de sustancias químicas a los insectos para que no adquieran tan
rápida resistencia.

?Llevar a cabo la rotación de grupos químicos para evitar la resistencia de los insectos.

?No utilice productos altamente tóxicos, a fin de preservar y permitir la acción de enemigos naturales.
8.4 Estrategias del Manejo Integrado de Plagas

a) Tratamiento a la semilla

El tratamiento a la semilla con insecticidas tóxicos o biopesticidas, es un práctica necesaria para aquellas
áreas donde se tiene historial de daños por gusanos de tierra o trozadores. Sin embargo, la eficacia de esta
herramienta se fundamenta en la combinación perfecta del producto con la semilla y en la siembra inmediata
de la semilla tratada.

b) Cebos

Los cebos son mezclas preparadas con materiales inertes, conocidos como atrayentes para los insectos-plaga,
y venenos estomacales (insectos masticadores). Son usados generalmente en áreas donde la presencia de
los gusanos o insectos son focos, lo cual no amerita una aspersión general del cultivo.

La preparación se realiza utilizando 20 kg de un sustrato (aserrín fino, cascarilla de arroz, pepa de algodón
molida etc.), se añade la dosis/ha del producto ( insecticida tóxico) específico para la plaga y se mezclan en
seco. A la mezcla, se añade 1 litro de melaza disuelta en 10 litros de agua, humedeciendo de tal forma que
escurra sin ser apretado el cebo con la mano, hasta obtener una mezcla pegajosa.

La distribución, puede ser a mano o en un recipiente, en proporción de 20 a 50 kilogramos por 0,25 - 0,5 ha.
El cebo se coloca en la base de las plantas, preferible en tiempo seco y al atardecer.

c) Trampas

Dentro de las tácticas utilizadas en el monitoreo se tiene el uso de trampas luminosas para la captura de
insectos, las cuales se fundamentan en la capacidad de la luz y de los sustratos utilizados para atraer a los
insectos por el fototropismo positivo o el recurso alimenticio que ofrece cada una respectivamente.

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El establecimiento de trampas debe iniciarse a los 10 días de germinado el cultivo, de tal forma que los
insectos plaga que inicien su colonización sean detectados y atraídos por estas valiosas alternativas de
manejo. Las trampas se ubican en los bordes del campo, con énfasis en los sitios de mayor entrada de
insectos al cultivo.

Manejo integrado del cultivo del algodonero


Entre las trampas más utilizadas tenemos:

i) Trampas con melaza: se utilizan galones plásticos, en los cuales se mezcla melaza con agua y se colocan
a una altura de 1,20 m. La solución azucarada debe cambiarse dos veces por semana. Esta trampa atrapa
lepidópteros principalmente.

ii) Trampas amarillas para atraer mosca blanca: se construyen con dos palos, en los cuales, a una altura
superior a 1 m se adhiere un plástico amarillo impregnado con pegante. Se ubican a favor del viento y en
los bordes de los lotes. El pegante debe ser cambiado una vez por semana. En los sitios de mayor
adhesión de insectos, se pueden iniciar liberaciones y aplicaciones biológicas, pero con jabones y aceites
se evita la multiplicación de la población en la etapa reproductiva o de maduración de las cápsulas.
8.5 Principales plagas del algodonero

8.5.1 Gorgojo de la chupadera (Eutinobothrus gossypii)


a) Identificación del insecto
El adulto que perfora la raíz es un escarabajo de tinción de color marrón oscuro que mide alrededor de
5 mm de longitud. La hembra con sus mandíbulas rompe la corteza de las plantas nuevas y allí
deposita sus huevos. El huevo, de color blanco cremoso, demora alrededor de 10 días para
desarrollarse y formar la larva.
El gorgojo es uno de los coleópteros que no vuela y camina muy poco, siendo su medio de transporte
el agua de riego, el viento, implementos agrícolas, etc.
b) Identificación del daño
Las larvas del gorgojo de la chupadera empiezan su alimentación realizando aperturas en la zona de
los vasos leñosos de las plantas.
Esas aperturas aumentan de diámetro a
medida que las larvas crecen e impiden la
circulación de la savia bruta debido al
rompimiento de los vasos, ocasionando la
paralización del crecimiento de la planta.

La larva barrena el tallo, destruye la zona


de los vasos conductores provocando debili-
tamiento de la planta; aparecen rajaduras y
descortezamiento a nivel del cuello y raíz
que facilita el ingreso de patógenos que
Foto 15. Adulto perforador de la raíz del algodón. Foto 16. Etapa larval del perforador de la raíz
del algodonero y lesiones en la planta. ocasionan pudriciones.
42

En plantas de mayor edad realizan galerías


debajo de la corteza en forma serpenteante;
y de abajo hacia arriba, creando debilita-
miento y marchitez de la planta.
Manejo integrado del cultivo del algodonero

Exteriormente, la planta comienza a marchi-


tarse, iniciando síntomas como un enrojeci-
miento del limbo foliar y la caída de las hojas
secas. Se verifica en la región del cuello de
la planta un engrosamiento a causa del
ataque de la plaga y a la presencia de las
larvas en los agujeros. Las plantas atacadas
Fotos 17 y 18. Daño causado por gorgojo de la
chupadera en el tallo .
mueren a causa de la interrupción en el flujo
de savia, o persisten en el campo estando
totalmente comprometidas.
c) Condiciones propicias para el aumento poblacional
Esta plaga prospera en zonas de alta humedad del suelo, cultivos sucesivos de algodón y en las áreas
donde no se logró la destrucción de los residuos de la cosecha anterior. Las áreas de cultivo del
algodonero, bajo sistema de siembra directa, tienden a ser más afectados por la infestación de este
insecto.
El período crítico de ocurrencia del gorgojo de la chupadera va desde la germinación hasta la aparición
de los primeros botones florales.
d) Muestreo
El muestreo previo a la siembra (20 a 30 días) debe realizarse en el área a ser cultivada a través de
zanjas y observar las plantas hospederas o plantas voluntarias. La historia de la zona es muy
importante para determinar si existe la posibilidad de ataque por parte del insecto.
e) Estrategias de control
Las principales medidas preventivas de control incluyen: la correcta preparación del suelo (el uso de
cal desfavorece la plaga), la siembra concentrada en la época recomendada, araduras profundas, el
tratamiento de las semillas, la eliminación de plantas hospederas (plantas de la familia de las
Malvaceae, tales como el Hibisco y Okra) y la destrucción de plantas voluntarias.
Las plantas trampa se pueden utilizar para atraer a los individuos sobrevivientes. Aplicaciones de
insecticidas en estas bandas pueden suprimir a la población evitando así daños económicos al cultivo.
Los hongos entomopatógenos presentes en el suelo, ejercen el control biológico natural en las zonas
desequilibradas en las que poblaciones de los insectos encuentran condiciones de aumentar.
El uso de semillas tratadas con insecticidas sistémicos ayuda a prevenir la explosión demográfica. En
las zonas con antecedentes de ocurrencia, los pesticidas aplicados en surcos han demostrado un efecto
moderado.

43
La rotación de cultivos en áreas infestadas con el insecto, mínimo dos años, se considera como
altamente eficaz.
8.5.2 T hrips (Leucothrips teobromae)

Manejo integrado del cultivo del algodonero


a) Identificación del insecto
Los thrips son insectos pequeños, con alas, de color variable, de 0,6 a 2 mm de largo; se reproducen
en forma sexual, y los huevos son colocados en las hojas. Los individuos jóvenes se distinguen de los
adultos por el color más claro, y por no poseer alas.
b) Identificación del daño
Ataca brotes terminales, hojas, brácteas, botones y bellotas. En las hojas produce manchas plateadas
en la cara inferior, que se tornan más tarde de color amarillo rojizo o bronceadas. Las hojas
gravemente afectadas doblan su borde hacia arriba. En los brotes el ataque se manifiesta por la
detención del crecimiento, y cuando las hojas se despliegan tienen rajaduras y una formación irregular.
c) Condiciones propicias para el aumento poblacional
Condiciones de alta temperatura y sequía favorecen la infestación de los thrips. El período crítico de
ocurrencia de brotes poblacionales se encuentra desde la emergencia de las plantas hasta los 40 días
después de ella.
d) Muestreo
Los muestreos periódicos se deben realizar en la etapa entre la emergencia y 40 días después de ella,
siendo inspeccionadas las superficies de las hojas de toda la plántula.
e) Estrategias de control
Se recomienda riegos moderados y mantener los campos libres de malas hierbas.
El control químico se realiza de forma proactiva a través del tratamiento de semillas. Si el ataque se
produce después del final del periodo residual de tratamiento de semillas, se recomienda aplicar
insecticidas sistémicos.
Los insecticidas no sistémicos matan las fases activas, actuando durante menos de una semana.
Después de este periodo las plantas pueden llegar a ser recolonizadas por adultos que emergen del
suelo, por las larvas recién nacidas o por individuos migrantes de otras zonas.
Los enemigos naturales más eficientes de los thrips son los predadores Orius insidiosus y Geocoris sp.
Los aumentos poblacionales de thrips pueden estimular el incremento de las poblaciones de estos
insectos, que también se alimentan de otras plagas tales como los ácaros.
8.5.3 Pulgones (Aphis gossypii)
a) Identificación del insecto
Son insectos chupadores de savia de tamaño pequeño. La forma normal de multiplicación del pulgón
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es vivípara, es decir, las hembras en lugar de huevos ponen directamente pulgoncitos, sin alas. Los
pulgones adultos pueden ser alados o sin alas y su color varia generalmente, son verdes pero pueden
ser blanco amarillentos, verde claro, verde oscuro, hasta negro.
En todos sus estadíos pican y chupan la savia de las plantas, encontrándose en los brotes terminales o
Manejo integrado del cultivo del algodonero

debajo de las hojas, encrespándolas con los bordes hacia abajo. Para su dispersión y propagación en
los campos, las hembras aladas vuelan y se multiplican sin intervención del macho produciendo
directamente pulgoncitos; lo mismo lo hacen las hembras sin alas que se quedan en las hojas y brotes.
La multiplicación del pulgón es tan rápida que se puede producir una generación cada semana.
b) Identificación de los signos de ataque
La succión continua deja las hojas arrugadas, secas y los brotes deformes. El desarrollo de la planta
se ve afectado y se verifica la presencia de melaza en las hojas inferiores, mancha brillante formada a
partir de material dulce (melaza) extraído por los insectos. La melaza atrae a las hormigas que viven
en simbiosis con los pulgones y atrae también a los hongos Capnodium spp. que forman la fumagina,
la cual dificulta la absorción de la radiación solar por
las hojas de la planta. Al final del ciclo del cultivo,
la excreción de mielecilla causa el llamado “ algodón
dulce” o “algodón quemado ", es decir, la fibra se
empaña y pierde calidad.
c) Condiciones propicias para el aumento poblacional
Las condiciones de clima nublado, húmedo y caliente
y la ausencia de enemigos naturales, favorecen las
infestaciones. El período crítico de la aparición de Foto 19. Pulgones en hoja del algodonero.

los insectos va desde la emergencia de las plantas


hasta el aparecimiento de los primeros botones
florales.
d) Muestreo
Las hojas y los brotes jóvenes deben ser exa-
minados en la fase inicial del cultivo. La presencia
de más de 12 individuos por hoja muestreada
caracteriza una colonia. Se debe prestar atención a
la presencia de los adultos con alas, que indican la
proximidad de la migración y la colonización de
Foto 20. Hojas con melaza por infestación de pulgones.
nuevas áreas. En etapas posteriores del cultivo, se
debe atender también la presencia de melaza en las
hojas situadas en las posiciones inferiores.
e) Estrategias de control

45
?Evitar campos muy húmedos o muy agotados.
?Mantener los campos limpios, libres de malas
hierbas hospederas del pulgón.
?Evitar el exceso de abonos nitrogenados, debido
a que las plantas con follaje excesivamente

Manejo integrado del cultivo del algodonero


suculento son adecuados para el incremento de
las poblaciones del pulgón.
?Desahije o entresaque oportuno.
?Innumerables especies de depredadores y Foto 21. Frutos con melaza debido a infestación con pulgones.
parasitoides actúan en el campo reduciendo su
población. Las avispas parasitoides Lisyphlebus testaceips están comúnmente presentes en
infestaciones de áfidos. Los adultos y larvas de mariquitas (Cycloneda sanguínea y Scimnus sp.),
crisopas verdes (Chrysoperla externa), y moscas sírfidos (Toxomerus sp.) también colonizan y
suprimen las infestaciones de áfidos.
?Cuando los pulgones son parasitados, adquieren apariencia momificada.
?En el caso de ataques que causen daños económicos, el uso de insecticidas sistémicos puede ser
necesario. Una vez que los pulgones colonizan la parte axial de las hojas, el control con
insecticidas no sistémicos queda comprometido. El nivel de control no debe superar el 10 % de las
plantas con colonias de áfidos.
?El uso de insecticidas de amplio espectro para controlar otras plagas pueden debilitar y suprimir las
poblaciones de enemigos naturales de los áfidos y aumentar la probabilidad de brotes poblacionales.
En general, el uso de insecticidas debe limitarse tanto como sea posible a fin de preservar los
enemigos naturales.
?La eliminación de malezas hospederas y las plantas espontáneas reducen las fases iniciales al
eliminar a los individuos que completan el desarrollo de estos alimentos alternativos.

8.5.4 Mosca blanca (Bemisia tabaci)

a) Identificación del insecto

Es un insecto picador chupador; el huevo, las ninfas y las pupas se encuentran en la cara inferior de
las hojas. El adulto es el único que puede volar para buscar nuevas plantas.

El ciclo dura entre 20 y 50 días dependiendo de las condiciones climáticas y del cultivo hospedero.

Las larvas de mosca blanca presentan cuatro estadíos, siendo el primero móvil (para buscar los
mejores sitios de alimentación) y los siguientes fijos.

El segundo estadío, se presenta cuando se fijan los dos pares de agujas y succionan la savia
elaborada de las hojas; en el cuarto estadío, fase llamada también pupa, la mosca blanca no se
alimenta.
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La forma adulta presenta un tamaño de 1 mm y está cubierta de manera uniforme por una capa de
cera blanca.
Manejo integrado del cultivo del algodonero

Foto 22. Larvas y adultos de la mosca blanca. Foto 23. Adultos de mosca blanca en una hoja de algodonero.
b) Identificación de los signos de ataque
Durante el proceso de alimentación en las hojas de algodón, el insecto inyecta toxinas con la saliva
que pueden producir cambios diferentes en la planta, como debilitamiento, paralización del crecimiento y
disminución de la capacidad para producir estructuras reproductivas.
El ataque de este insecto promueve la aparición de pequeños puntos blancos y amarillentos en el
envés de las hojas; en la cara superior, manchas cloróticas con un aspecto brillante pertenecientes a la
deposición de sustancias azucaradas excretadas por los insectos, esto provoca a su vez la "melaza",
que de producirse en el periodo de apertura de las bellotas, provocará reducción de la calidad de la
fibra. La mosca blanca también es transmisora de enfermedades; en el caso del algodón trasmite el
virus del mosaico. Las plantas con el virus presentan engrosamiento de las venas de las hojas,
entrenudos cortos, mosaico foliar y reducción del área foliar.
c) Condiciones en las que se producen los mayores daños
?Cuando se abusa con el uso de insecticida de amplio espectro (piretroides, etc.).
?Cuando el cultivo es más susceptible (ausencia de pubescencia en las hojas).
?En zonas con microclima húmedo.
d) Condiciones propicias para el aumento de población
La presencia de plantas hospederas (malezas dañinas y otros cultivos agrícolas), el déficit de agua en
el suelo y la no destrucción de residuos de la cosecha, son factores que favorecen la aparición de la
mosca blanca. El período crítico de la infestación por este insecto va desde la emergencia de las
plantas hasta la aparición de los primeros botones, y en la fase de apertura de bellotas.
e) Muestreo
Para la mosca blanca el muestreo tiene en cuenta la presencia de adultos y de larvas, y se realiza
analizando la hoja que sale del quinto nudo a partir del ápice de la planta. Se debe girar

47
cuidadosamente a la hoja en la dirección opuesta al sol, para no ahuyentar a los adultos y anotar
como hoja atacada a aquellas que tuvieran tres o más adultos.
2
Para las larvas, se delimita un área de 4 cm (área graduada con lupa de bolsillo) y se registra como
hoja atacada, aquellas que presentarán una o más larvas.

Manejo integrado del cultivo del algodonero


f) Estrategias de control
Para llevar a cabo cualquier medida de control se debe tener en cuenta algunas características
importantes del insecto:
?La mosca permanece “protegida” en el envés de las hojas durante toda su vida.
?Tiene gran capacidad para desarrollar resistencia a los insecticidas.
?Muestra gran capacidad para adaptarse a condiciones nuevas o adversas.
?Tiene hábitos migratorios, colonizando constantemente nuevos campos de cultivos.
?Vive en diversas plantas cultivadas o malezas.
ßControl cultural
- Barreras vivas
Consiste en la siembra de plantas que dificultan la llegada de la plaga al cultivo como maíz y
sorgo, que a su vez favorecen el incremento de enemigos naturales. Estas se deben sembrar
rodeando al cultivo.
- Cultivos trampas
Son plantas preferidas por el insecto para su desarrollo como el fríjol y camote. En esta planta se
concentran las aplicaciones de insecticidas.
ßControl etológico
El uso de trampas amarillas pegajosas reducen la población de moscas adultas y contribuyen a
preservar los enemigos naturales ya que el agricultor evitará hacer aplicaciones de insecticidas. Las
trampas se pueden colocar, en los bordes del campo o dentro del campo.
Esta labor se complementa con la “pasada de mantas” que debe untarse con aceite comestible para
evitar quemaduras en el follaje.
ßControl biológico
Tanto los adultos, como las ninfas de mosca blanca, poseen una gran diversidad de enemigos
naturales:
Parasitoide: son avispitas muy pequeñas que parasitan los últimos estadíos ninfales de la mosca
?
blanca, como Encarsia sp.
Predadores: son insectos benéficos tales como chrysopas, coccinélidos , chinches, tijeretas y
?
arañas que se alimentan de las ninfas de la mosca blanca. También encontramos otras moscas
que cazan y matan al vuelo a los adultos de la mosca blanca, y arañas que también se alimentan
de adultos.
48
46

?Patógenos: son microorganismos como los hongos que causan enfermedades a ninfas y adultos
de la mosca blanca, entre ellos tenemos a Paecilomyces fumosoroseus, Beauveria bassiana,
Verticillium lecanii.
ßControl químico
algodonero
delalgodonero

No se recomienda la aplicación de insecticidas orgánicos de síntesis, ya que en lugar de controlar,


incrementan la población de las “moscas blancas” además son sumamente letales para la fauna
benéfica.
cultivodel
del cultivo

Insecticidas a usar: en primer lugar es recomendable usar productos poco tóxicos.


?
Insecticidas biológicos: Entomophtora virulenta, Beauveria bassiana, Verticillium lecanii.
?
integradodel

Insecticidas vegetales: Rotenona, Nem, Rotenona + piretro.


?
Manejointegrado

Insecticidas selectivos: Buprofezin (inhibidor de quitina).


?
Aceites vegetales y minerales
?
Manejo

Detergentes.
?
8.5.5 Picudo peruano (Anthonomus vestitus)

a) Identificación del insecto


Es un gorgojo pequeño, mide de 2,5 a 4 mm de
largo, es de color amarillento de joven y después
cambia a un color gris bruno.

Presenta un pico largo en forma de trompa. Los


adultos vuelan poco y tienen vida larga. Los días
fríos y con poca luz le son favorables al picudo. Foto 24. Larva del picudo en flor del algodonero.

Las hembras ponen huevos en el interior de los


botones florales , en los brotes terminales cuando no
hay brotes o en la columna estaminal.

En su etapa joven las larvas carecen de color, son


de forma curva, de color blanco lechoso a crema con
cerca de 2,5 a 4 mm de largo. Están presentes en
el interior de los botones florales y frutos atacados,
donde pasan toda la fase de larva y de pupa.
Foto 25. Larva del picudo, Anthonomus grandis, en el interior
del fruto del algodonero.
b) Identificación de los signos de ataque

Los primeros daños lo realiza en los brotes terminales y en la columna estaminal en flores.

El mayor daño lo realiza en los botones florales; en unos casos, solo presentan “picaduras” de color
marrón (picaduras de alimentación); en otras ocasiones, estas picaduras están rodeadas de una
hinchazón (picadura de oviposición). Los botones dañados son amarillentos con las brácteas

49
47
“acampanadas”, se marchitan y caen al suelo. Los botones atacados caen enseguida. Las flores
atacadas no se abren con normalidad y tienen los pétalos perforados.

c) Condiciones favorables al incremento poblacional

algodonero
delalgodonero
Las condiciones favorables incluyen el cultivo fuera de las épocas recomendadas, la destrucción
inadecuada de los tocones, los cultivos sucesivos de algodón y la presencia de refugios próximos al cultivodel

cultivo. El período crítico del ataque va desde el inicio de la emisión de botones florales hasta la
delcultivo

apertura de las primeras flores.

d) Muestreo
integradodel
Manejointegrado

Las inspecciones para detectar el picudo del algodón en el campo se hacen eligiendo un botón floral de
tamaño medio tomado al azar, en la mitad superior de la planta, buscando la presencia de agujeros de
Manejo

ovoposición o alimentación, o incluso de adultos.


e) Estrategias de control

?Tener periodo de campo limpio prolongado.

?Buen distanciamiento entre surco y orientados de este a oeste.

?Evitar campos muy húmedos por exceso de riegos.

?Recojo manual de botones dañados y quemados.

?Control biológico

La acción de las avispitas parasitadas: Heterolacus townsendi, Triaspis vestiticida y Bracon


vestiticida. Si bien es importante, no es suficiente para controlar el insecto.

?Control químico

En aplicaciones tempranas aplicar 2 - 3 kg de arseniato de plomo + 1 galón de melaza por cilindro


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Foto 26. Adulto del picudo, Anthonomus grandis, atacando Foto 27. Botones florales atacados por el picudo,
los botones florales del algodonero. Anthonomus grandis.
Manejo integrado del cultivo del algodonero

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