Junio 2024
Alteraciones del lenguaje y la comunicación en el niño
Tema: Dislexia.
Indicadores de riesgo
Existen ciertos indicadores de riesgo que cuando están presentes nos permiten identificar
posibles dificultades a tener en cuenta en la adquisición del proceso de lectura y escritura.
Estos se llaman predictores de la habilidad lectora. El más notable es la conciencia fonológica,
y se refiere a la habilidad para manipular los sonidos aislados del habla en forma mental. Es la
noción de que el lenguaje, que utilizamos para comunicarnos oralmente, se puede analizar en
diferentes unidades de sonido (palabras, sílabas, fonemas o sonidos). Junto con una enseñanza
explícita (directa) de las letras del abecedario, esta conciencia lleva a que el niño comprenda
cómo hacer para leer y escribir.
La conciencia fonológica es la habilidad metalingüística que le permite al niño analizar la
estructura de sonido del lenguaje. Favorece a las personas para atender y realizar juicios sobre
la estructura (Schuele y Bordreau, 2008).
Se reconocen otros indicadores de la habilidad lectora como el reconocimiento de las letras.
Entonces se podría decir que existen dos funciones críticas (predictores) para aprender a leer:
conciencia fonológica y conocimiento de letras.
Estas habilidades se influencian recíprocamente y conjuntamente, inciden en el desarrollo de
la lectura.Entrenar una destreza debería ayudar a mejorar la otra.
Un tercer predictor, que cada vez toma más fuerza en el tratamiento de la dislexia es el nivel
de escritura que un niño alcanza en el Nivel Inicial. Este predictor se encuentra condicionado a
la experiencia de escritura, es decir, a la oportunidad que se le brinda al niño para poner en
funcionamiento su conocimiento de letras y conciencia fonológica en la representación escrita
de los fonemas del habla.
Además, están cobrando importancia en la investigación otros predictores como la velocidad
para nombrar objetos, la memoria verbal y el vocabulario (Pearson, 2017).
Algunos signos equívocos son las alteraciones de la coordinación motora, las alteraciones de la
dominancia lateral, las fallas en la orientación derecha- izquierda, las alteraciones del esquema
corporal, las dignosias, las dispraxias, entre otros.
Conciencia fonológica
Villalón (2008) postula que:
La conciencia fonológica es una capacidad metalingüística o de reflexión sobre el lenguaje que
se desarrolla progresivamente durante los primeros años de vida, desde la toma de conciencia
de las unidades más grandes y concretas del habla, las palabras y sílabas, hasta las más
pequeñas y abstractas, que corresponden a los fonemas.
No cabe duda que la conciencia fonológica es la responsable del reconocimiento y
manipulación de las unidades fonológicas del lenguaje hablado, lo que la convierte en una
habilidad indispensable para el proceso de adquisición de la lectoescritura.
Inicialmente se da una identificación y manipulación de palabras y frases, luego las sílabas que
componen las palabras y finalmente la manipulación de los fonemas.
Según Serrano (2005) el modelo de doble ruta, el más aceptado, postula que existen dos vías
por las que se lleva a cabo el reconocimiento de palabras de manera independiente; una
implica el acceso directo a las representaciones léxicas y la otra emplea reglas de
correspondencia grafema-fonema, como modo indirecto para permitir al léxico mental.
La primera vía, denominada directa, léxica o visual, “implica un reconocimiento global e
inmediato de palabras que ya han sido procesadas anteriormente y que están almacenadas en
el léxico mental del lector” (Serrano, 2005).
La segunda ruta se llama indirecta, subléxica o fonológica y corresponde a la conversión de las
palabras en sonido o viceversa, mediante la aplicación de las reglas de correspondencia
grafema fonema. Siguiendo con lo que enuncia Serrano (2005), se utiliza un ensamblador
fonológico indispensable para la lectura de pseudopalabras, cadenas de letras que no tienen
una representación en el léxico mental, o cuando se encuentran palabras desconocidas.
Teniendo en cuenta la secuencia de letras y dependiendo de la naturaleza de la misma, se
activan ambas secuencias, y su lectura puede corresponderse a uno u otro sistema. Las
palabras que son familiares se podrán leer mediante la ruta visual directa, mientras que
aquellas palabras menos familiares y las pseudopalabras, se reconocerán a partir de la ruta
indirecta usando las reglas de correspondencia grafema-fonema.
Con respecto al momento en que surgen las habilidades metalingüísticas no hay un criterio
definido ya que se observan diferentes ritmos de adquisición dependiendo la persona. Villalón
(2008) sostiene que “los antecedentes recabados indican que la conciencia fonológica se
manifiesta en niveles de complejidad creciente a través de la edad, en relación a dos
dimensiones: la complejidad lingüística y las operaciones cognitivas”.
En términos de complejidad lingüística, el desarrollo implica una toma de conciencia de
unidades de sonido inicialmente más grandes y concretas hasta unidades cada vez más
pequeñas y abstractas. En relación a las operaciones cognitivas, el desarrollo se caracteriza por
un avance desde operaciones simples, como distinguir sonidos diferentes hasta omitir o
agregar unidades fonológicas y en grado creciente de complejidad.
Niveles de la CF
Los niveles se relacionan con la manera en la que una palabra puede descomponerse.
Un modo de separar una palabra es en sílabas. Las sílabas son aquellas “unidades lingüísticas
que pueden ser percibidas directamente y producidas de forma aislada con facilidad, por ello,
para darse cuenta de su existencia los niños pueden apoyarse en unidades articulatorias
naturales”.
Los estudios realizados (Morais et al., 1979; Wimmer y Lander, 1994) acerca del desarrollo de
la conciencia fonológica han señalado que no se trata de una entidad homogénea, sino que es
posible identificar diferentes “niveles” en los sonidos de la lengua, como sílabas, rimas o
fonemas. Aun cuando estos “niveles” se desarrollan de manera consecutiva, no requieren
dominar por completo un nivel para iniciar el desarrollo del siguiente.
Los niveles de conciencia fonológica.
a) La conciencia silábica, que implica reconocer y manipular sílabas.
Es posible observar este nivel de análisis en población no escolarizada, ya sea de adultos
analfabetos o niños preescolares.
b) La conciencia intrasilábica, la cual permite manipular el segmento inicial de una palabra y la
rima.
c) La conciencia fonémica, mediante la cual es posible llevar a cabo tareas en las que se
requiera la segmentación o manipulación de los fonemas de una palabra
Conciencia fonológica y aprendizaje lector
Se reconoce que el desarrollo de la conciencia fonológica tiene una alta correlación con el
aprendizaje de la lectura y que las dificultades en desarrollarla predicen de manera muy
acertada futuras dificultades en el aprendizaje escolar.
La conciencia fonológica puede considerarse como la habilidad metalingüística que permite al
niño reflexionar y manipular intencionalmente las unidades del lenguaje oral; es decir, las
palabras, las sílabas y los fonemas.
Teniendo en cuenta la manera en que se puede descomponer una palabra, la conciencia
fonológica se puede dividir en sílabas. Las mismas, pueden ser percibidas aisladamente con
facilidad.
Otra forma de dividir la palabra es en fonemas, los cuales, en contraposición a las sílabas, no
pueden ser separados de forma natural. Por lo cual, a los niños les resulta difícil ser
conscientes de su existencia.
En relación a la evolución de la conciencia fonológica, ésta se desarrolla entre los 4 y los 8 años
de edad. Primero la conciencia silábica y luego se da lugar a las habilidades fonémicas, cuando
los niños aprenden a leer y a escribir .
Tomando Mejía de Eslava y Eslava Cobos (2008), se puede afirmar que cuando se ha realizado
seguimiento a preescolares con retardo en el desarrollo del lenguaje de tipo expresivo, se
observa que la mayoría de ellos mejoran en la etapa escolar y quienes persisten en sus
problemas de lenguaje y tienen bajo rendimiento en la lectura, o presentan trastornos de
aprendizaje de la misma, son aquellos que desde el preescolar mostraron pobres habilidades
de conciencia fonológica. Con el lenguaje y el aprendizaje escolar la influencia recíproca es
visible: es claro que un determinado nivel de desarrollo del primero hace posible el ingreso a la
escolaridad y un desempeño eficiente, pero también es claro que el aprendizaje escolar genera
crecimiento lexical, ampliación de significados y redes de los mismos, así como crecimiento de
posibilidades de usos lingüísticos.
El desarrollo del proceso fonológico sobre el cual se tiene posteriormente conciencia,se ha
dado con el concurso de los siguientes factores: oído fonemático producto del funcionamiento
de los sectores temporales secundarios, cinestésico producto del funcionamiento de parietales
secundarios inferiores, cinético producto del funcionamiento de zonas premotoras, retención
audio verbal producto del funcionamiento de temporales medios, neurodinámico producto de
la actividad de estructuras profundas y por supuesto de los factores simultáneo y sucesivo que
permiten las actividades analítico sintéticas propias de este procesamiento. Cuando de manera
consciente manipulamos los segmentos sonoros de la lengua y reflexionamos sobre ellos en
actividad metalingüística.
Dehaene (2014) afirma que “el aprendizaje de la lectura supone conectar dos conjuntos de
regiones cerebrales que ya están presentes en la infancia: el sistema de reconocimiento de
objetos y el circuito del lenguaje”
La lectura es una actividad de comprensión y producción de sentido; no es un simple trabajo
de decodificación sino un proceso de interrogación, participación y actualización por parte de
un receptor activo que la reconoce como un proceso de cooperación textual.
Esta búsqueda y construcción de significado implica que el lector efectúe una serie de
operaciones cognitivas (abstracción, análisis, síntesis, inferencia, predicción, comparación) en
las que pone en juego sus conocimientos, intereses y estrategias, con los aspectos que
proporciona el texto, en unas circunstancias determinadas. De esta forma, la lectura se torna
en una interacción entre el lector, texto y contexto. Además, el aprendizaje de la lectura se
asocia a numerosos factores ambientales tales como la exposición a la lectura, al contexto
alfabetizador, o al desarrollo de una actitud y motivación positivas. El lector no sólo lee e
interpreta frases, sino que construye un modelo coherente e integrado del texto global, que
supone la utilización activa de esquemas temáticos y formales que guían la comprensión.
Fases de Lectura
Las fases de la lectura se dividen en tres (Ehri, L., 1997, como se citó en Pearson, 2008):
Logográfica: es el reconocimiento de escrituras globales. No hay una verdadera lectura sino un
mero reconocimiento de la forma visual o logo. No hay correspondencia grafema- fonema.
Alfabética: es la comprensión del principio alfabético. Se da una asociación grafema fonema,
es la etapa de decodificación fonológica. El niño logra leer a través de fonemas o sílabas.
Ortográfica: es el reconocimiento de patrones ortográficos, indispensable para lograr una
lectura fluida. El niño es capaz de captar grupos de letras para luego palabras a simple vista.