Narrador: En la víspera de un partido crucial, cuatro buenas amigas, María, Luisa, Ana y Carmen, que
forman un equipo de tenis, se encuentran atrapadas en la trampa del pesimismo. María, en particular, tiene
una visión sombría de la situación y contagia su negatividad al grupo. Sin embargo, su entrenadora y Sara,
una amiga positiva, intentan cambiar esta actitud.
Escena 1: En el vestuario del club de tenis
Luisa: (Entrando con energía) ¡Chicas, estoy súper emocionada por el partido de mañana! ¡Vamos a arrasar!
Ana: (Sonriendo) Sí, ¡hemos entrenado tanto! Estoy segura de que lo haremos genial.
Carmen: (Feliz) ¡No puedo esperar a jugar! Me siento llena de energía.
María: (Suspirando) No sé para qué se emocionan tanto. Seguro que perderemos mañana.
Luisa: (Confundida) ¿De verdad crees eso, María?
Ana: (Insegura) Pero hemos practicado mucho...
María: (Con desdén) No importa cuánto practiquemos. El otro equipo es más fuerte. Siempre lo es.
Carmen: (Resignada) Pero hemos mejorado, ¿no?
María: (Negando con la cabeza) ¿De verdad crees eso? Recuerda nuestro último partido. Fallamos en todo.
¿Qué nos hace pensar que esta vez será diferente?
Luisa: (Mirándola preocupada) Cuando lo pones así...
Ana: (Mordiendo su labio) Quizás no hemos practicado lo suficiente...
Carmen: (Frunciendo el ceño) Ya me veo fallando cada saque. Nunca he sido buena en momentos de
presión.
Narrador: La negatividad de María empieza a afectar a sus amigas, sembrando la duda y el desánimo en el
equipo. La autoestima de todas empieza a caer. Mientras tanto, Sara escucha desde la puerta del vestuario,
inicialmente muy feliz, pero empieza a sentirse afectada por el pesimismo que invade la conversación.
Sara: (Caminando hacia el vestuario) Estoy tan emocionada de ver cómo van las chicas... (Escucha la
conversación) ¿Qué están diciendo? ¿Negatividad? ¿Y si tienen razón? ¿Y si realmente no tenemos ninguna
oportunidad...?
Sara: (Pausa, pensando) No, no puedo dejarme llevar por esto, tengo que negarme a la negatividad, yo soy
mas fuerte, Necesitamos una mentalidad positiva. Si yo no creo en mi , ¿quién lo hará?
Sara: (Respira hondo) Vamos, Sara, tú sabes que somos fuertes. Hemos trabajado duro y podemos hacerlo.
Necesito llenarme de positividad y transmitirles esa energía.
Narrador: Con una determinación renovada, Sara entra al vestuario decidida a cambiar la atmósfera.
Sara: (Entrando con una sonrisa) ¡Chicas! Este pesimismo no les va a ayudar en nada. Recordemos nuestros
partidos anteriores, todos esos momentos de gloria. Pueden hacer esto, pero primero tienen que empezar a
creer en ustedes mismas.
María: (Con sarcasmo) Claro, porque una sonrisa puede hacer que juguemos mejor...
Entrenadora: (Interviniendo) María, el pesimismo no solo afecta tu rendimiento, sino también el de tus
amigas. Deben apoyarse y elevarse unas a otras.
Sara: (Tomando la mano de María) Recordemos los partidos que ganamos. Los momentos en los que
creímos en nosotras mismas y logramos lo imposible.
Luisa: (Reflexionando) Quizás Sara tenga razón... Tal vez solo necesitamos cambiar nuestra perspectiva.
Ana: (Tomando aire) Sí, los entrenamientos no han sido perfectos, pero hemos mejorado mucho.
Carmen: (Asintiendo lentamente) Podemos apoyarnos mutuamente y dar lo mejor de nosotras.
Entrenadora: (Sonriendo) Así se habla. Jueguen con el corazón, disfruten del partido y dejen de lado el
miedo a fallar.
Sara: (Con entusiasmo) ¡Vamos, equipo! ¡Este es nuestro momento!
Narrador: Poco a poco, las amigas empiezan a cambiar su actitud. Deciden enfrentar el partido con una
nueva mentalidad, entendiendo que el verdadero desafío no está en el otro equipo, sino en su propia mente.
María: (Respirando hondo) Tienes razón, Sara. Vamos a dar lo mejor de nosotras mismas, sin miedo.
Luisa: (Sonriendo) Jugaré con confianza, pase lo que pase.
Ana: (Asintiendo) Cada punto es una nueva oportunidad.
Carmen: (Determinada) ¡Vamos a por todas, chicas!
Entrenadora: (Orgullosa) Ahora sí, están listas. Recuerden, disfruten del juego y mantengan la cabeza en
alto.
Sara: (Con ánimo) ¡Buena suerte, amigas! ¡Sé que lo harán genial!
Narrador: Con una nueva perspectiva y un renovado espíritu, las chicas salen al campo dispuestas a
enfrentar el partido con confianza y optimismo. Han aprendido que la clave no es solo el talento, sino
también la actitud con la que se enfrentan los desafíos. Fin.