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Eclesia Leandro, Primer Parcial Pedagogía

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INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO

“SAN BENITO”.D-93.

Profesorado de Educación Secundaria en Filosofía. Res.

N°4793/15 CGE

Primer Parcial

ASIGNATURA: Pedagogía

CURSO: Primer Año.

PROFESORA: Ruber, Jorgelina.

ALUMNO: Eclesia, Leandro.

D.N.I.: 35.707.562

E-MAIL: eclesialeandro@[Link]

CICLO LECTIVO: 2024

FECHA: Lunes 6 de mayo de 2024.

FECHA DE ENTREGA: Miércoles 8 de mayo de 2024.

.
DESARROLLO:

1) Desarrolle un esquema conceptual en el que incluyas desarrollo y vinculación


de: pedagogía, su etimología, su objeto de estudio y las direcciones de la
educación.

Raíz “ped”: Que anda a pié


PEDAGOGO: AYO PEDANTE: MAESTRO QUE
QUE CRÍA AL NIÑO ENSEÑA A LOS NIÑOS
Covarrubias
Orozco (1611).

PEDAGOGO: La pedagogía consituye


CUALQUIERA QUE ANDA Diccionario de autoridades una acción de guía general,
SIEMPRE CON OTRO Y LE (1737) nótese que permanece el
LLEVA DONDE QUIERE Y significado de “pie” en la
LE DICE QUE HACER. raíz “ped” en la acción de
guiar o conducir.

LA PEDAGOGÍA SE ACERCA La pedagogía deja de ser


Terreros y Pando
A LO QUE ENTENDEMOS una acción general.
(1788)
COMO MAESTRO.

PEDAGOGÍA: ARTE Y Siglo XIX El objeto de la pedagogía


CIENCIA DE ENSEÑAR Y es la enseñanza y se
sIGLO
EDUCAR A LOS NIÑOS. focaliza en los niños.

PEDAGOGÍA MODERNA: Nardowski (1995) La pedagogía moderna


EL NIÑO DEBE SER
nace de la idea de que el
EDUCADO, CUIDADO,
niño debe ser guiado en su
REGLADO Y VIGILADO.
educación.

Se amplía el foco de la
PEDADOGÍA COMO Actualidad pedagogía y el modelo
CIENCIA Y ARTE QYE GUÍA escolar alcanza otras esferas
A LOS ENSEÑANTES. como los medios y la familia.
2) Desarrolle una situación en donde se visualice las dos direcciones de la
educación: Heteroeducación y autoeducación. Fundamenta.
Nassif nos presenta dos líneas que sigue el aprendizaje según cómo este atraviesa al
individuo: cuando llega desde arriba y desde fuera, es decir, de manera externa, sugiere
el concepto de heteroeducación, por su raíz griega “heterós”: otro o distinto, y cuando
nace del individuo mismo de manera en que este se adueña de lo externo desde lo interno
propone la idea de autoeducación, por su raíz griega “autós”: propio o uno mismo.

Visualicemos la siguiente situación: Un adulto está guiando a un niño para que aprenda
a andar solo en bicicleta, por un lado, la figura paterna es quién aporta los principios
básicos para la acción (supongámosle, conservación del equilibrio en el continuo
movimiento hacia adelante, firmeza en los movimientos, etc.) mientras que, por el otro,
es el niño quien debe tomarlos para adaptarlos a su anatomía y el autoconocimiento de
los controles motores necesarios. El joven desarrolla su aprendizaje en dos caminos
distintos, tomando tanto lo que proviene de lo externo, de las indicaciones de otro con
mayor autoridad o conocimiento en el tema a interiorizar y, también, de la propia
experiencia mediante la realización de la actividad misma motivado por el propio deseo
y voluntad de aprender, es formado y se forma mediante estas dos líneas no de manera
aislada sino armónica.

Autoeducación se relaciona con el sentido etimológico de educación “educare”,


relacionado con nutrir, criar, alimentar. Heteroeducación, por su parte, con el sentido
“exducere”, que se corresponde con sacar, llevar o conducir de adentro hacia afuera. Lejos
de representar metodologías opuestas estos conceptos no hacen más que complementarse
en el proceso de aprendizaje del niño, que interioriza las lecciones dadas por el adulto, así
como exterioriza su conocimiento a medida que se va adueñando de los movimientos y
patrones necesarios para un aprendizaje exitoso.

3) Teniendo en cuenta el texto de Caruso y Dussel desarrolla cómo se ha


modificado el concepto de pedagogía a lo largo de la historia y de qué manera
ha afectado en las escuelas el concepto moderno de pedagogía.
En primera instancia en tanto al concepto de pedagogía, podemos remontarnos a la
diferenciación de dos definiciones, por un lado “pedagogo”, maestro que enseñaba a los
niños y, por el otro, “pedante”, ayo (persona que se encargaba del cuidado de los infantes)
que enseñaba a los niños (Covarrubias Orozco, 1611). Ambos conceptos tienen en común
la raíz “ped”, el que anda a pie. La palabra pedante, por su parte, sugiere una persona con
pretensiones de erudito. En ambos casos nos encontramos que el significado de ambas
palabras gira en torno a la enseñanza, educación y crianza de un grupo particular, los
niños.

En el “Diccionario de Autoridades” de 1737, pedagogo es “cualquiera que anda


siempre con otro, y le lleva donde quiere o le dice que hacer”, aquí encontramos
nuevamente la referencia a la palabra “ped”, relacionada con la idea de conducir o de
guiar como acción, pareciera ser que el foco deja de estar en los niños para apuntar hacia
algo más general para que luego, en 1788 (Terreros y Pando), el término pedagogía se
acerque más a lo que hoy día se conoce como maestro, retomando nuevamente el perfil
educativo y/o de enseñanza.

En el siglo XIX aparece la definición de pedagogía como “arte y ciencia de enseñar y


educar a los niños”, el foco vuelve a ponerse en la formación durante las primeras etapas
de la vida de las personas.

Según el pedagogo Mariano Nardowski, la pedagogía moderna surge a partir de la idea


de mediados y fines del siglo XIX de que el niño debía ser educado, en lugar de aprender
de manera espontánea en la calle, debía ser cuidado, vigilado, encerrado y sometido a
reglas más estrictas, producto de una nueva sensibilización de la infancia (que el
historiador Philippe Ariés dice se comienza a gestar a fines de la edad media), a partir de
aquí se puede pensar en “pedagogizar” tanto a adolescentes y adultos, con las bases de un
saber que establece los fines y los medios para hacerlo. Excede entonces las barreras de
la escuela si se encarga de la educación como tal, siendo que esta va desde el primer día
de vida, cuando el niño debe ser insertado poco a poco en la vida social adecuándose a
las diferentes costumbres culturales que pueden ser comer en horarios establecidos o
saber cuáles palabras usar y cuáles no.

En los últimos años, la pedagogía escolar ha influido muchos otros aspectos de la vida
del hombre: la familia, los medios de comunicación, las insticuciones, etc., hemos pasado
de una época donde la pedagogía se centraba a los hijos de la realeza y de familias
prestigiosas a una donde desde la escuela alcanza a prácticamente todas las escalas de la
sociedad haciendo imposible pensar una pedagogía sin la escuela como base o una
sociedad sin estas.
4) Los autores, Caruso y Dussel, señalan que es imposible pensar en la escuela
sin el aula. Pero lo que conocemos como aula ha ido cambiando tanto en su
estructuración material (organización del espacio, el mobiliario e
instrumentos educativos, etc.) como en la estructura comunicacional (quien
habla, donde se ubica, cómo es el flujo de las comunicaciones, etc.) Teniendo
en cuenta estos cambios del aula, a lo largo de la historia: seleccione tres
imágenes a partir de las cuales pueda desarrollar dichos cambios.
A fines del siglo XIX, Richard Church, recuerda la sobre-estructuración de su transito
escolar donde el aprendizaje de los conocimientos era brindado de manera sistemática
mediante la repetición incansable durante tediosas horas apostado en un banco duro
siguiendo las indicaciones del puntero del docente, a partir de esto se establece una crítica
que llega hasta la actualidad sobre la conformación del aula que insiste en mantener a los
niños sentados y callados, con más o menos cambios desde finales de este siglo hasta el
que estamos viviendo hoy por hoy. Esto último es uno de los factores que más se resiste
a los cambios pedagógicos que se van sucediendo a través de los años y que, quizás, más
quejas suscitan de niños y adultos. Este modelo áulico es parte ya del imaginario social y
casi una imagen arquetípica común, aunque muchas cosas han cambiado desde que
Church se aburría en clases hasta el aula actual. Pues la escuela se convirtió en un aparato
masivo de manera en que fue optimizándose en su rol de formadora de ciudadanos de la
mano de la asunción por parte de el estado de su control, por lo cual, los contenidos
dejaron de ser variados como en los 1800 para ser homogeneizados y apuntados a la
enseñanza simultánea y global mediante el control estatal que establecería un canon
alrededor del cual se organizarían las propuestas educativas.
Sobre esta etapa de la educación, Focault, habla de cierta nueva estrategia de control
del poder poblacional que llamó “biopoder” que surgió de la mano del auge del
capitalismo, donde el gobierno pone la vista en las masas, las administran, establecen
estadísticas y aparecen programas sociales que apuntan al bienestar general de la
población como parte fundamental funcional de la maquinaria obrera. Bajo este punto de
vista el papel del docente es fundamentalmente disciplinario de las futuras generaciones
de trabajadores, no se les formaba solo en los contenidos intelectuales básicos sino
también en otras áreas como la higiene. Las aulas de esta época tenían un diseño
arquitectónico particular que apuntaba a la conveniencia y comodidad para el docente y
el alumnado, por primera vez se esperaba que el mobiliario estuviera particularmente
diseñado para el tamaño y estatura de los niños, así como la disposición de los bancos se
disponía de manera en que enfrentaran al docente quién se expresaría de manera fuerte y
clara desde una superficie elevada.

La pedagogía, por su parte, brindó tanto dispositivos para dicho establecimiento del
control como nuevas posturas que se oponían a este sistema educativo, esta fue la época
donde empezó a tomar importancia la investigación del pensamiento infantil y a atender
las particularidades que volvían única la enseñanza en esta etapa de la vida en diferencia
con otras. Surgen entonces dos posturas claves, la normalizadora, que proponía el armado
áulico a partir de las necesidades adultas, es decir, de lo que se consideraba que la
sociedad, el país o cualquier entidad colectiva que trascienda al individuo adulto requiera
de él, y la postura escolanovista, de carácter reformador que atendía más a los intereses
de los niños y a su capacidad natural innata de aprendizaje.

De parte de estas posturas se fue conformando el aula modelo de el siglo XX, a sus
principios notamos la inconfundible huella del normalismo, influenciada por el
enamoramiento por el pensamiento científico que fue marcando el paradigma de la
sociedad se “biologizó” la escuela, permitiéndole a la maquinaria educativa estandarizar
a los alumnos y clasificarles en base a ciertas características biológicas, incluso,
separando a los que se desviaban de los parámetros comunes esperados, el ambiente tiene
un notable carácter militar. En base a esto la estructura educativa se organizó y se ordenó
estableciendo, por ejemplo, gradualidades separadas de los alumnos según su edad y los
contenidos particulares de cada nivel. El escolanovismo, por su parte, tuvo su auge entre
principios y mediados del siglo XX, cuando ocurre un fenómeno sin precedentes que dejó
boquiabierta a la humanidad casi en su totalidad como fue la primer guerra mundial, lo
que generó una disrupción en la confianza que gran parte de la población tenía en el
sistema establecido dado los costes humanitarios y culturales que el conflicto generó,
generando que las posturas que criticaban a tal sistema y proponían reformas se
diseminaran entre grupos de personas y tuvieran más aceptación, muchas veces de la
mano de movimientos que intentaban derrocar al capitalismo como el socialismo, que
jugó un papel fundamental en la constitución política de la Rusia moderna, por ejemplo.
En Estados Unidos, de la mano del progresivismo, la figura del docente la de gerente del
aprendizaje en lugar de representante del estado o de la figura religiosa, no constituye un
líder militar ni un sacerdote inquisidor sino, más bien, una figura intelectual ligada a la
eficiencia educativa. Por otro lado, el modelo propuesto por María Montessori apuntaba
a liberar la creatividad natural del niño y aprovechar esta energía para los aprendizajes en
lugar de someterlo a un sistema que lo encuadra a su parecer, no sujeta al niño al
aprendizaje, sino que lo comprende como una capacidad de este sin limitarle sino, más
bien, acompañarle.

Todas estas posturas en su conjunto van conformando el aula de después de mediados


del siglo XX, con distinciones a la anterior, donde el alumno pasaba a ser una parte más
activa de la misma, en palabras de Dussel y Carusso, pasa de habitar el aula en lugar de
ocuparla, como si de un mobiliario más se tratara, el espacio es más simple, los bancos se
volvían móviles en lugar de estar sujetos al suelo y se establecen reformas en los niveles
educativos como el surgimiento del jardín de infantes y con ello el nivel inicial.
Ya en el aula actual o del siglo XXI encontramos características propias muy
identificables con una influencia aún más fuerte del escolanovismo, como la aparición de
carteles coloridos con material didáctico que acompañan y complementan los contenidos
en las paredes, el uso de la informática para la formación y la ubicación del alumnado
deja de ser, muchas veces, lineal y de frente al docente, este pasa del frente de la clase a
ser una presencia móvil que circula entre el alumnado y se acerca más a este alejándose
de la figura militarizada de autoridad.

5) De acuerdo al texto de Silvia Gvirtz, la educación, ayer, hoy y mañana. ¿Cuál


ha sido la vinculación de la pedagogía con la educación? ¿Por qué y para qué
educamos?
La pedagogía es, a grandes rasgos, la disciplina que versa sobre la educación y los
fenómenos educativos, los pedagogos son quienes intervienen activamente sobre el acto
de educar. El avance de las ciencias sobre los campos del conocimiento humanístico hizo
necesario que la educación se constituya también bajo una disciplina que le brinde un
status epistemológico. Sin embargo esto no fue siempre así, en los siglos inmediatamente
anteriores al siglo XX, y parte de este, la pedagogía se formaba de normativas que
indicaban como debía ser la educación en base a los ideales que caracterizaban a la época,
sin fundamentarse en evidencias empíricas para actuar de tal o cual manera, para, más
tarde valerse de estudios provenientes de otras ciencias sociales ya consolidadas total o
parcialmente como tales, como la psicología o la sociología, integrando metodologías y
herramientas de estas para crear un punto de vista propio de la pedagogía y su campo de
estudio.
La pedagogía en la actualidad no ha abandonado su papel como creadora de
normativas que indique e investigue los distintos asuntos que atraviesan la educación en
todas sus formas, recupera aquella función que le dio origen más bien vinculándose con
el acto de elaborar y producir aprendizajes fundamentándose en evidencias que sostienen
su estudio para avanzar en pos de una mejor educación.
Pero ¿por qué es necesaria una disciplina que busque las mejores maneras de educar?
Gvirzt establece distintos conceptos con los que suscita el debate sobre la responsabilidad
social de la educación. Entre ellos la teoría del conflicto, apoyada en autores como Marx,
que destacan ciertos sucesos de crisis en la historia social como desencadenantes de
procesos innovadores que rompan estructuras y den lugar a progresos en los distintos
ámbitos sociales, según esta teoría estos acontecimientos son inherentes a la propia vida
social, y hechos muchas veces catastróficos como las guerras mundiales o la lucha de
clases propuesta por el propio K. Marx dejan al descubierto problemas respecto a la
educación que la pedagogía no había abordado anteriormente y ahora se prestaban a la
comprensión y a la construcción de conocimiento.
Otra teoría que postula la autora es la del consenso, fundada en la economía y la
sociología, influida por obras nacidas en la posguerra, se caracteriza por la fuerte creencia
en el progreso social e individual, donde la educación juega un papel fundamental como
factor de empoderamiento de la población y, por lo tanto, elemento clave para propiciar
una movilidad social ascendente.
Estas teorías no constituyen lados opuestos, sino que son postulados diferentes que
evidencian la multiplicidad de propósitos que la enseñanza persigue mas allá de
simplemente inculcar nuevos conocimientos en un individuo, sino que es motor clave
para un desarrollo íntegro de la persona que promueva el bienestar individual y colectivo.

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