Demanda por Indemnización Laboral
Demanda por Indemnización Laboral
557 Y
26.773 – PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD AL PROCEDIMIENTO EXCLUYENTE LEY 24.557 Y LEY
27.348 Y CCDTES. Y LISTADO CERRADO DE ENFERMEDADES – RESERVA CASO FEDERAL-
CONSTITUYE DOMICILIO ELECTRONICO
Señor/a Juez:
Aliano Fernando, abogado Tº 125 Fº 91 del C.P.A.C.F, CUIT 20-36259570-4 (tel 1137946603 email
fernandoaliano33@[Link]) , representante de la parte actora, con domicilio constituido en la
Calle Paraná 608 piso 3° “8”, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, (zona de notificación 101)
y constituyendo domicilio electrónico bajo el usuario 20-36259570-4, a V.S. me presento y digo:
I – PERSONERÍA. -
Conforme lo acredito con el poder que acompaño, el cual declaro bajo juramento que se
encuentra vigente en todas sus partes, vengo a actuar en nombre y representación de COLAZO
LUIS MARIA DNI N° 31.791.186 de nacionalidad argentino, nacido el 07/07/1985, de estado civil
soltero, con domicilio real en calle E. Saenz 862, localidad de González Catán, Provincia de
Buenos Aires.
II.- OBJETO. -
En el carácter acreditado y siguiendo expresas instrucciones de mi mandante, vengo a promover
formal demanda por accidente de trabajo, para determinación de incapacidad y correspondiente
pago indemnizatorio contra EXPERTA ART S.A. con domicilio en la calle Arcos 3631, de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
Se reclama la determinación de incapacidad laboral y el cobro de la indemnización por accidente
de trabajo de fecha 23 de enero de 2018 con fundamento en la Ley 24.557 y Ley 26.773 e
intereses conforme a las actas 2357 y 2601 de la CNAT, consideraciones de hecho y derecho que
a continuación expondré.
La suma reclamada asciende a Pesos Un Millón Ciento Treinta y Seis Mil Ochocientos Cincuenta
($1.136.850) según resulta de la liquidación infra, con más intereses desde la fecha del siniestro e
intereses sancionatorios, daño moral por falta de cumplimiento de una obligación y las costas del
proceso.
IV - COMPETENCIA
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V.S. resulta competente para dilucidar la acción planteada atento lo ordenado por el
artículo 20 de la ley 18.345.
En efecto dicha norma establece “Serán de competencia de la Justicia Nacional del
Trabajo, en general, las causas contenciosas en conflictos individuales de derecho, cualesquiera
fueren las partes -incluso la Nación, sus reparticiones autárquicas, la Municipalidad de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires y cualquier ente público- , por demandas o reconvenciones fundadas
en los contratos de trabajo, convenciones colectivas de trabajo, laudos con eficacia de
convenciones colectivas, o disposiciones legales o reglamentarias del Derecho del Trabajo; y las
causas entre trabajadores y empleadores relativas a un contrato de trabajo, aunque se funden en
disposiciones del derecho común aplicables a aquél.”
A su vez la Suprema Corte de Justicia en fallo “MUNILLA GLADYS S/ UNITY OIL S/
ACCIDENTE ACCIÓN CIVIL” Fallos 321:2757 se ha pronunciado a favor de la competencia del fuero
del trabajo para entender, encontrándose vigente la Ley de Riesgos del Trabajo, en todas aquellas
causas iniciadas como consecuencia de un accidente de trabajo y por acciones con fundamento
en las normas del código civil.
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legislado, atribuyéndose facultades legislativas que no le competen y, a su vez, legislando en
materia que es exclusiva de las Provincias, infringiéndose los artículos 75 inc. 12, 76 y 121 de la
CN.
Además, al resolver sobre los casos planteados, se le otorga a las
Comisiones Médicas facultades judiciales, y como las mismas se encuentran bajo la órbita del
Poder Ejecutivo, se transgreden los artículos 16,18, 108 y 109 de nuestra Carta Magna y la
Doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
La Corte Suprema tuvo ya la oportunidad de limitar los alcances de la
actuación de los órganos dependientes de la Administración en la asunción de facultades
jurisdiccionales.
En efecto, en los autos “Ángel Estrada y Cía. S.A. c/ Secretaría de
Energía y Puertos” (05/04/2005) “…la Corte aprovecha la oportunidad para sentar una serie de
principios y criterios que configuran una verdadera política judicial, no dejando, prácticamente
cuestiones de hermenéutica fundamentales sin abordar. Ello implica la contribución a la
seguridad jurídica…” (Juan Carlos Casagne, “Las facultades jurisdiccionales de los entes
reguladores” (A propósito del caso “Ángel Estrada”, LL, 2005-C, Pág. 736)).
En el caso “Ángel Astrada y Cía.” se consideró que: “El principio
constitucional de defensa en juicio previsto en el art. 18 de la CN y la prohibición al Poder
Ejecutivo de ejercer funciones judiciales –art 109- quedan a salvo siempre y cuando los
organismos de la administración dotados de jurisdicción para resolver conflictos entre
particulares hayan sido creados por ley, su independencia e imparcialidad esté asegurada, el
objetivo económico y político considerado por el legislador para crearlos sea razonable y sus
decisiones estén sujetas a control judicial amplio y suficiente…” (CSJN. 05/04/2005, “Ángel
Estrada y Cía. S.A. s/ Resolución N.º 71/96- Sec. Ener y Puertos”).
La Corte Suprema de Justicia de la Nación, declaró inconstitucional el
procedimiento especial de la LRT cuando se pronunció en los autos “Castillo, Ángel Santos c/
Cerámica Alberdi S.A. s/ recurso de hecho deducido por la Segunda Aseguradora de Riesgos de
Trabajo S.A.” con fecha 7 de septiembre de 2004, declarando la inconstitucionalidad del art. 46
de la Ley de Riegos de Trabajo.
En sus fundamentos, el Alto Tribunal, en el considerando 4º, mencionó
la doctrina imperante en dicho Tribunal al señalar: “…..Que, según lo estableció esta Corte para
Octubre de 1917, y lo sostuvo de manera constante, las responsabilidades por accidente de
trabajo a que se refiere la ley 9.688 y que nacen de hechos ocurridos en la ejecución o
cumplimiento de contratos entre patrones y empleados u obreros, son de carácter común”
(fallos: 126:315, 324 y 325:328; Asimismo: fallos: 129:223; 151:315; 162:79; 184:390; 228:537;
239:239; 242:182; 245:174, entre muchos otros), vale decir, resultan sancionadas por el Congreso
con arreglo a las previsiones del art. 67, inc. 11, de la Constitución Nacional —actual art 75, inc.
12 —(fallos: 248:781, 782, considerando 1° y sus citas).
También se afirmó en la sentencia del Alto Tribunal que: “…De ahí que,
desde su instalación, la Corte haya sostenido que la competencia de los tribunales federales es,
por su naturaleza, restrictiva, de excepción y con atribuciones limitadas a los casos que menciona
el art. 100” –actual art. 116- (Fallos, 1:170, 190:170, 283:429 y 302:1209, entre muchos otros), tal
como, por lo demás, lo establece la ley 27 e incluso 48 para lo concerniente a la competencia
apelada extraordinaria del Tribunal (art. 15). El art. 121 de la Constitución Nacional (originario
art. 104) se emplaza en la misma línea).
En este orden de idas no sorprende la conclusión a la que arriba la
Máxima Magistratura de la Nación, en el considerando 5º al expresar: “Que, por ende, no es
constitucionalmente aceptable que la Nación pueda, al reglamentar materias que son como
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principios propios del derecho común, ejercer una potestad distinta de la que específicamente le
confiere el citado art. 75 inc. 12”.
El Superior Tribunal de la República concluyó: “que la Ley de Riegos ha
producido consecuencias incompatibles con la Constitución Nacional: impedir que la justicia
provincial cumpla la misión que le es propia y desnaturalizar la del juez federal al convertido en
magistrado de derecho común”.
La consecuencia de este trascendente fallo es que, de aquí en adelante,
las víctimas laborales pueden recurrir directamente ante el juez del trabajo de cada jurisdicción,
para que, a través de las reglas de un procedimiento laboral, puedan accionar directamente con
la ART, para percibir las indemnizaciones tarifadas de la LRT.
Esta posición fue ratificada y ampliada por la Máxima Magistratura de
la Nación, en los casos “Venialgo” y “Marchetti”, respectivamente.
En estos casos, los actores habían comenzado el trámite ante la
Comisión Médica. Sin embargo, en el caso “Venialgo”, ante el rechazo de la Comisión Médica N.º
10 B, el actor no apeló ante la Comisión Central, sino que inició la demanda ante el Fuero del
Trabajo.
La acción fue rechazada, pues el Juez de Primera Instancia se declaró
incompetente, resolución que fuera confirmada por la Cámara Laboral y, en consecuencia, se
ordenó la remisión a la Cámara Federal de la Seguridad Social.
Interpuesto el recurso extraordinario, la Corte Suprema de Justicia,
previo dictar dictamen de la Procuradora Dra. Beiró de Goncalves, que opinó, entre otras cosas,
que la causa guarda analogía con los autos: “Castillo, Ángel Santos c/ Cerámica Alberdi S.A.”,
declaró la competencia de la Justicia Nacional del Trabajo (CSJN, 13.03.07, “Venialgo, Inocencio
c/ MAPFRE Aconcagua Aseguradora de Riegos del Trabajo y otro”).
En esta decisión la Corte interpretó que las Comisiones Médicas son
órganos administrativos de carácter federal, circunstancia que las inhabilita para actuar en
materia de accidentes de trabajo, por las mismas consideraciones que antes en “Castillo” había
desestimado la intervención de la Justicia Federal en apelación de las decisiones de las
Comisiones Médicas en el ámbito de las Provincias. De tal modo que, en cualquier supuesto, haya
o no intervenido con carácter previo la Comisión Médica, existe aptitud jurisdiccional por parte
de la Justicia Nacional del Trabajo, tanto en el orden provincial como nacional.
En la otra causa mencionada, el actor había iniciado el trámite ante la
Comisión Médica, cuando se presentó ante la Justicia del Trabajo, el Magistrado del Grado se
declaró incompetente, confirmando la decisión el Tribunal de Alzada, y fue remitida en estas
actuaciones a la Cámara Federal de la Seguridad Social, que se inhibió de actuar.
En el caso “Marchetti, Néstor Gabriel c/ La Caja ART S.A. s/ Ley 24557”,
4 de diciembre de 2007, la Dra. A. Beiró de Goncalves se remitió a la doctrina del caso “Castillo”
señalando que: “en razón de la naturaleza de derecho común de la legislación en materia de
riesgos de trabajo incumbe señalar que el caso resulta ajeno a la excepcional competencia de la
Justicia Federal”. Agregando también la citada funcionaria, que siendo un “supuesto en que se
demanda a una “entidad de derecho privado” como son las aseguradoras de riegos de trabajo, a
propósito de un planteo basado en disposiciones de naturaleza común, laboral o de la seguridad
social, que el presente reclamo deberá proseguir por ante el Juzgado Nacional del Trabajo”.
La doctrina sentada en los casos “Venialgo” y “Marchetti”, es
coherente con el criterio ya expuesto por la Corte en “Castillo”, en el sentido que siendo la
materia de accidentes de trabajo de derecho común e interviniendo en las mismas sujetos de
derecho privado, como son los trabajadores y las ART, no se justifica la federalización del
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procedimiento, ni por lo tanto la intervención de la Justicia Federal de la Seguridad Social, sino
que le corresponde intervenir a la Justicia Nacional del Trabajo.
La Cámara Nacional de Apelación del Trabajo, a través de su Sala V,
profundizó estos conceptos al ratificar la falta de garantías del Procedimiento ante las
Comisiones Médicas, pues “el mismo es legislado mediante decretos del poder ejecutivo, y actas
dictadas por el poder judicial, la imparcialidad no está asegurada, o en duda; pues las
aseguradoras de riegos del trabajo, que son sociedades comerciales con fines lucrativos,
financian dichos organismos [art 37 y 50 de la LRT], este último modificatorio del art. 51 de la ley
24241;”….El otorgamiento de facultades jurisdiccionales a órganos de la administración
desconoce lo dispuesto en los art. 18, que garantiza la defensa en juicio de la persona y sus
derechos, y 109 de la Constitución Nacional que, basado en el texto del art. 108 de la
Constitución Nacional que, basado en el texto del art. 108 de la Constitución de Chile de 1833 (v.
Jorge Tristán Bosch, ¿Tribunales Judiciales o Tribunales Administrativos para juzgar a la
Administración Pública?, Víctor Zabalía Editor, 1951;Pág. 55 a 64 y 160) prohíbe en todos los
casos al Poder Ejecutivo ejercer funciones judiciales. Tales principios constitucionales quedan a
salvo siempre y cuando los organismos de la administración dotados de jurisdicción para resolver
conflictos entre particulares hayan sido creados por ley, su independencia e imparcialidad estén
aseguradas, el objetivo económico y político tenido en cuanta por el legislador para crearlos (y
restringir así la jurisdicción que la Constitución Nacional Atribuye a la justicia ordinaria) haya sido
razonable y, además sus decisiones estén sujetas a control judicial amplio y suficiente….”,
“…..Que es relevante añadir que no cualquier controversia puede ser válidamente diferida al
conocimiento de órganos administrativos con la mera condición de que sus decisiones queden
sujetas a un ulterior control judicial suficiente. Los motivos tenidos en cuenta por el legislador
para sustraer la materia de que se trate de la jurisdicción de los jueces ordinarios deben estar
razonablemente justificados pues, de lo contrario, la jurisdicción administrativa así creada
carecería de sustento constitucional, e importaría un avance indebido sobre las atribuciones que
el art. 116 de la CN define como propias y exclusivas del Poder Judicial de la Nación. Admitir que
el Congreso pudiera delegar en los órganos de la administración facultades judiciales sin
limitación material de ninguna especie sería tan impensable como permitir que el legislador
delegara la sustancia de sus propias funciones legislativas, lo cual está expresamente vedado por
el art. 76 del CN, con salvedades expresas…”. Resulta indudable que al profundizar y
complementar los límites al reconocimiento de las facultades jurisdiccionales de los entes
administrativos, la Corte, como intérprete final de la Constitución, aporta una solución que
contempla una visión judicialista más pura que la que exhibe el sistema constitucional
norteamericano y, al propio tiempo, también más afín con los antecedentes históricos de cuño
español y con la realidad vernácula para justificar dicho reconocimiento en el plano
constitucional. Tanto en lo concreto del fallo y en su proyección institucional, lo que hace esa
jurisprudencia es nada menos que armonizar la interpretación de los art. 109 y 18 de la CN, con la
naturaleza material de las facultades atribuidas. Desde la perspectiva delineada
precedentemente, cabe adelantar que – a mi entender- las normas que regulan el procedimiento
por ante las comisiones médicas son incompatibles con el principio judicialista en los términos
delineados precedentemente” (CNAT, Sala V, “González Protacio C/ Berkley Internacional ART
S.A. s/ Accidente – Acción Civil”, S.D. N° 70573, dictada el 31 de marzo de 2008).
Asimismo se solicita a V.S. la declaración de inconstitucionalidad del
art. 6 apartado 2 de la LRT, en tanto admite la reparación de aquéllas enfermedades laborales
expresamente incluidas en un listado taxativo confeccionado y revisado por el Poder Ejecutivo
Nacional; y su modificación por el decreto 1278/00 que dispone para poder admitir
enfermedades profesionales no incluidas en dicho listado, que el trabajador debe someterse
nuevamente al procedimiento administrativo concurriendo ante las Comisiones Médicas. Esto
configura una violación a nuestra Carta Magna, en tanto desconoce la garantía del juez natural y
del debido proceso, privando irrazonadamente al trabajador del acceso a la justicia (art. 18 CN), y
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vulnera el principio de no dañar a otros (Art. 19 CN) mediante una restricción arbitraria de las
patologías resarcibles. Asimismo, se destaca que nuevamente se vulnera la división constitucional
de poderes otorgando la potestad de restringir o ampliar el contenido del listado de
enfermedades al Poder Ejecutivo Nacional.
En tal sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires
declaró la inconstitucionalidad del mencionado artículo en los autos “B., C. A. v. Du Pont
Argentina S.A” argumentando que: “La inconstitucionalidad de la norma deriva entonces,
fundamentalmente, de provocar una restricción irrazonable de las garantías y derechos
consagrados por la Constitución Nacional, provocando un resultado peyorativo que se materializa
mediante la consagración del más absoluto desamparo y el desprecio de una realidad
imperativamente colocada como especial objeto de tutela, al privar al trabajador víctima de
dolencias incapacitantes que se comprueban como derivadas del trabajo, del resarcimiento que
le es debido en flagrante apartamiento de los principios fundamentales señalados a lo largo del
presente…” (“B., C. A. v. Du Pont Argentina S.A”, 17/12/2008, Suprema Corte de Justicia de la
Provincia de Buenos Aires, del voto de la Dra. Kogan, al que adhirió la Mayoría).
De acuerdo con la doctrina de la Corte la intervención de la Justicia del
Trabajo puede producirse haya, o no habido pronunciamiento de la Comisión Médica. Ante los
argumentos vertidos, solicito a V.S que declare la inconstitucionalidad del Procedimiento de la
Ley de Riesgos de Trabajo y se declare la competencia de la justicia del trabajo para actuar en
estos autos.
Por último, solicito a V.S. que declare la inconstitucionalidad del decreto
472/2014, en virtud que el mismo viola lo dispuesto por el art. 99 inc. 2) de la Constitución
Nacional, toda vez que intenta legislar de manera sustantiva, cayendo en un exceso al poder
reglamentario conferido. Así lo entendió la Sala Séptima de la Excelentísima Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo “… el Decreto reglamentario tiende a excluir situaciones que claramente
se encuentran contempladas en la Ley 26.773, como la que se da en el caso concreto de auto,
correspondiente a la prestación por incapacidad permanente parcial del art. 14 inc. 2) apartado
a) de la ley 26.773. En virtud de ello, se advierte sin lugar a dudas que el Poder Ejecutivo Nacional
ha incurrido en exceso del poder reglamentario, contraviniendo las facultades reglamentarias
autorizadas en el inc. 2° del art. 99 CN que dispone que en ejercicio de aquellas facultades deberá
cuidarse de no alterar el espíritu de la ley…” (CNAT Sala VII Expte N° 6.970/2010 Sent. Def. N°
46.823 del 30/06/2014 “Pellico Rogelio Jorge c/ Liberty ART SA s/ Accidente – Ley Especial”).
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su naturaleza (decreto reglamentario o de ejecución adjetiva), solo puede contemplar la ley y
debe ser decisivo para su eficacia, pero en modo alguno puede afectar su sustancia,
desnaturalizarla o invadir zonas legislativas (CSJN “Cocchia”, Fallos 366:2624, 1994, considerando
14). En consecuencia, dado que viola lo dispuesto por el art. 99 inc. 2 de la CN, corresponde a
estar a la prevision del art. 8 de la Ley 26773 sin la limitación prevista en los arts. 8 y 17 del
decreto 472/2014…” (CNAT Sala I Expte N° 43.574/2012 Sent. Def. N° 90.565 del 30/03/2015
“Dos Santos Jorge Leandro c/ Aseguradora de Riesgos del Trabajo Liderar SA s/ Accidente – Ley
Especial”).
En virtud de lo expuesto, siendo contundente lo determinado por las
distintas Salas de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, solicitamos se declare
inconstitucional del mencionado decreto.
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–si así lo deciden– deleguen en la Nación la sustanciación y resolución de los procesos
administrativos propios de las Comisiones Médicas Jurisdiccionales, vinculados a la reparación de
las contingencias que deben ser cubiertas en el ámbito de la Ley N° 24.557 y sus Modificatorias,
incluyendo el recurso ante la Comisión Médica Central, y que adecuen consecuentemente su
normativa local. Que la intervención de las Comisiones Médicas Jurisdiccionales creadas por la
Ley N° 24.241 Y sus modificatorias debe constituir la instancia única, con carácter obligatorio y
excluyente de toda otra actuación, para que el trabajador afectado, contando con el debido
patrocinio letrado, solicite u homologue el otorgamiento de las prestaciones dinerarias, en forma
previa a dar curso a cualquier acción judicial fundada tanto en la Ley N° 24.557 y sus
modificatorias como en la opción contemplada en el artículo 4° de la Ley N° 26.773, sin perjuicio
de que el HONORABLE SENADO DE LA NACIÓN con fecha 21 de diciembre de 2016 sancionó un
Proyecto de Ley que contiene la misma normativa del presente, parece evidente que esperar los
tiempos habituales del trámite legislativo pendiente ante la HONORABLE CÁMARA DE
DIPUTADOS DE LA NACIÓN irrogaría un importante retraso, que dificultaría actuar en tiempo
oportuno y obstaría al cumplimiento efectivo de los objetivos de la presente medida, siendo
entonces adecuado recurrir al remedio constitucional establecido en el inciso 3, del artículo 99 de
la CONSTITUCIÓN NACIONAL, en el marco del uso de las facultades regladas en la Ley N° 26.122.
Que la Ley N° 26.122, regula el trámite y los alcances de la intervención del HONORABLE
CONGRESO DE LA NACIÓN respecto de los Decretos de Necesidad y Urgencia dictados por el
PODER EJECUTIVO NACIONAL, en virtud de lo dispuesto por el artículo 99, inciso 3 de la
CONSTITUCIÓN NACIONAL. Que la citada Ley determina que la Comisión Bicameral Permanente
tiene competencia para pronunciarse respecto de la validez o invalidez de los Decretos de
Necesidad y Urgencia y elevar el dictamen al plenario de cada Cámara para su expreso
tratamiento, en el plazo de DIEZ (10) días. Que el artículo 22 de la Ley N° 26.122 dispone que las
Cámaras se pronuncien mediante sendas resoluciones y que el rechazo o aprobación de los
decretos deberá ser expreso conforme lo establecido en el artículo 82 de la CONSTITUCIÓN
NACIONAL.
Como puede observarse, las razones esgrimidas para eludir el normal trámite
parlamentario, lejos están de cumplir con los requisitos de necesidad y urgencia que fija el
artículo 99, inciso 3° de la CN, se trata de interpretaciones subjetivas de un hiperpresidencialismo
con sesgo autoritario que asumiendo funciones legislativas que alteran la división de poderes,
claves del sistema democrático. Por definición los DNU son normas excepcionales dictadas por el
PEN con fuerza de ley, pero sin pasar por el Congreso, es decir tomando las atribuciones de otro
poder. Fueron aceptados por la Constitución de 1994 para casos muy especiales. La Ley 26122,
regula la intervención legislativa en los DNU, y establece que la Jefatura de Gabinete de Ministros
tiene diez días para enviar el decreto a la Comisión Bicameral especial. Esta Comisión, a su vez,
tiene diez días hábiles más para remitir su dictamen a cada Cámara legislativa, para que luego
cada uno sea tratado en Diputados y en el Senado de la Nación. Cuando se aprobó la ley, fue muy
cuestionada por la oposición porque no fija plazos para que las Cámaras ratifiquen o rechacen los
decretos que, mientras tanto, serán válidos.
El uso de los DNU, para sortear el normal dictado de leyes por el Congreso
Nacional sólo se justifica en caso de que en el país existan situaciones excepcionales como una
crisis extrema, que impidan el funcionamiento del Congreso, condiciones que no se cumplen en
este caso, con el agravante que ya el Senado dio sanción a la ley enviada por el PEN y lo elevó a la
Cámara revisora de Diputados. Las causas invocadas por el PEN que justificarían sortear las reglas
del juego republicano, sin completar el trámite parlamentario, carecen de razonabilidad y
justificación, infringiendo entonces los requisitos previstos en la Constitución Nacional. El
aumento de la litigiosidad y la urgente necesidad de obligar a los damnificados de atravesar el
laberíntico y des protectorio procedimiento de las CCMM evitando el derecho constitucional de
presentación de demandas judiciales mientras trascurre el proceso parlamentario de aprobación,
rechazo o modificación por parte de la ley en la Cámara Baja, no son razones suficientes para
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recurrir a medidas extremas, que alteran el estado republicano, la división de poderes y en
definitiva el Estado de Derecho.
Se invoca reiteradamente en los considerando el fallo de la Corte Suprema
“Castillo” que declaró inconstitucional el procedimiento de la Ley 24557, pero se silencian los
correlativos “Venialgo”, “Marchetti” y “Obregón” que habilitaron a los damnificados a recurrir
directamente ante los tribunales laborales a reclamar sus pretensiones indemnizatorias,
declarando específicamente para todos los casos la inconstitucionalidad de la obligatoriedad de
recurrir a las CCMM, que habían quedado como una mera instancia voluntaria. Es decir que lo
que fue legitimado por la Corte Suprema se omite en los considerandos con el agravante de que
el PEN pretende legislar eludiendo las vías constitucionales con argumentaciones sesgadas, al
desconocer que el acceso judicial directo es un derecho constitucional, reconocido por la Corte y
de la que gozan todos los habitantes, a los que se quiere privar a los trabajadores, en una nueva
discriminación social, similar al derogado 39.1 de la ley 24557. No sólo se incumplen las reglas
formales de la CN, sino que el contenido de la norma empeora en un sentido des protectorio,
discriminatorio e inconstitucional la tutela de los damnificados, lograda luego de largos años de
luchas y conquistas judiciales, reconocidas por la Corte Suprema.
El atajo que propone el PEN de sustituir el tratamiento normal pendiente en la
Cámara de Diputados por la comisión bicameral prevista en la ley 26122 para que dictamine
sobre la legalidad del DNU 54/2017, no legitima el decreto cuya inconstitucionalidad es
manifiesta y será sometido al control de constitucionalidad del Poder Judicial, con independencia
de lo resuelto por aquella Comisión. Surge evidente la endeblez de la argumentación del PEN
para fundamentar la necesidad y urgencia que exige como excepción el artículo 99 inciso 3°, para
que el PEN asuma funciones legislativas impropias. Las razones y materias legisladas en el DNU
en sí, no son de urgencia y bien podían aguardar el trámite legislativo. De modo que claramente
se está violando el art. 99.3 de la Constitución Nacional al modificarse por decreto del DNU leyes
que solo se pueden ser revisadas por otra del mismo rango, dictada por el Congreso. En cuando
a la legitimidad del DNU 54/2017 cabe traer a colación la doctrina de la Corte Suprema del 19 de
mayo de 2010, en los autos: “Consumidores Argentinos c/EN - PEN - Dto. 558/02-SS - ley 20.091
s/amparo ley 16.986” donde se establecieron los alcances precisos del dictado de los DNU
señalando que los mismos fueron admitidos por la Convención Constituyente del 94 para atenuar
el presidencialismo y que, por lo tanto, su uso por parte del Poder Ejecutivo debe ser limitado. “El
texto de la Constitución Nacional no habilita a elegir discrecionalmente entre la sanción de una
ley o la imposición más rápida de ciertos contenidos materiales por medio de un decreto”,
dijeron los jueces. La sentencia -con la firma de los ministros Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de
Nolasco, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda, Raúl Zaffaroni, Carmen Argibay y Enrique Petracchi-
sentó la siguiente doctrina que aplicable al DNU 54/2017 lo descalifica por carecer de los
requisitos estrictos y excepcionales que prevé el artículo 99 inciso 3° de la CN.
Se afirmó en el fallo:
1) Las facultades para dictar un DNU son admitidas en condiciones de rigurosa
excepcionalidad para limitar y no para ampliar el sistema presidencialista (considerandos 1 a 10).
(Lorenzetti, Highton, Fayt, Maqueda, Zaffaroni y Argibay)
* Que los constituyentes de 1994, al resolver incorporar a la Constitución Nacional los
Decretos de Necesidad y Urgencia, tuvieron en cuenta la sistemática extralimitación del ejercicio
de tal facultad por parte de los titulares del Poder Ejecutivo y que su consecuencia había sido el
debilitamiento del sistema republicano democrático.
* Que, por esta razón, la finalidad de su regulación fue atenuar el sistema presidencialista,
fortaleciendo el rol del Congreso y la mayor independencia del Poder Judicial.
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* Que ello no puede ser cambiado, porque los constituyentes decidieron sujetarse a unos
principios fundamentales para convivir en sociedad, pensados para que sean perdurables e
inmunes a las tentaciones de cambiarlos frente a las previsibles mudanzas de opinión.
* Que el principio que organiza el funcionamiento del estatuto del poder es la división de
funciones y el control recíproco.
* Que no caben dudas de que la admisión del ejercicio de facultades legislativas por parte
del Poder Ejecutivo se hace bajo condiciones de rigurosa excepcionalidad y con sujeción a
exigencias formales, que constituyen una limitación y no una ampliación de la práctica seguida en
el país.
2) Los jueces pueden controlar la existencia del estado de necesidad y urgencia, la que no
es igual a la mera conveniencia política (considerandos 11, 12, 13).
La mayoría (Lorenzetti, Highton, Fayt, Maqueda y Zaffaroni) opina:
* “Que en lo que respecta a la existencia de un estado de necesidad y urgencia, es
atribución de este tribunal evaluar, en este caso concreto, el presupuesto fáctico que justificaría
la adopción de decretos que reúnan tan excepcionales presupuestos”. “El Poder Judicial deberá
entonces evaluar si las circunstancias invocadas son excepcionales, o si aparecen como
manifiestamente inexistentes o irrazonables; en estos casos, la facultad ejercida carecerá del
sustento fáctico constitucional que lo legitima”. Que la Constitución “autoriza al Poder Judicial a
verificar la compatibilidad entre los decretos dictados por el Poder Ejecutivo y la Constitución
Nacional, sin que ello signifique efectuar una valoración que reemplace aquella que corresponde
al órgano que es el competente en la materia o invada facultades propias de otras autoridades de
la Nación”.
* Que “cabe descartar de plano, como inequívoca premisa, los criterios de mera
conveniencia del Poder Ejecutivo que, por ser siempre ajenos a circunstancias extremas de
necesidad, no justifican nunca la decisión de su titular de imponer un derecho excepcional a la
Nación en circunstancias que no lo son. El texto de la Constitución Nacional no habilita a elegir
discrecionalmente entre la sanción de una ley o la imposición más rápida de ciertos contenidos
materiales por medio de un decreto”.
* “Para que el Presidente de la Nación pueda ejercer legítimamente las excepcionales
facultades legislativas que, en principio, le son ajenas, es necesaria la concurrencia de alguna de
estas dos circunstancias: 1) que sea imposible dictar la ley mediante el trámite ordinario previsto
por la Constitución, vale decir, que las cámaras del Congreso no puedan reunirse por
circunstancias de fuerza mayor que lo impidan, como ocurriría en el caso de acciones bélicas o
desastres naturales que impidiesen su reunión o el traslado de los legisladores a la Capital 5
Federal; o 2) que la situación que requiere solución legislativa sea de una urgencia tal que deba
ser solucionada inmediatamente, en un plazo incompatible con el que demanda el trámite
normal de las leyes (considerando 9°). Fallos 322:1726, “Verrocchi”.
* La Dra. Argibay sostiene que cualquier disposición de carácter legislativo que emita el
presidente debe reputarse, “prima facie” inconstitucional, salvo que se reúnan las condiciones
previstas en la Constitución.
3) No hay necesidad ni urgencia que justifiquen el dictado del decreto impugnado.
En el voto de los Dres. Lorenzetti, Fayt y Zaffaroni se dice que, en el caso, siendo que el
decreto fue dictado con anterioridad a la ley 26122 que regula los DNU, corresponde examinar si
hubo necesidad y urgencia. Como se trata de una reforma general de la ley 20091 no hay razón
alguna para prescindir de la ley y recurrir al DNU.
* La Dra. Highton sostiene no hay ningún elemento aportado por el Estado Nacional para
justificar la omisión de recurrir a una ley.
10
* El Dr. Maqueda sostiene que el decreto fue dictado con anterioridad a la existencia de la
Comisión Bicameral y no fue ratificado por el Congreso de la Nación, lo cual es suficiente para
descalificarlo. No obstante, advierte que tampoco está justificada la necesidad y la urgencia. La
reforma constitucional tuvo por objetivo fijar rigurosos límites al Poder Ejecutivo en la materia
con el objeto de establecer frenos formales al voluntarismo presidencial imperante con
anterioridad a la reforma de 1994. El texto constitucional no habilita a concluir que la necesidad y
urgencia del art. 99 inc. 3, sea la necesidad y la urgencia del Poder Ejecutivo en imponer su
agenda, habitualmente de origen político circunstancial, sustituyendo al Congreso de la Nación
en el ejercicio de la actividad legislativa que le es propia. Los jueces tienen facultad de analizar
dicho presupuesto y si bien en el caso el decreto fue dictado en el marco de una situación de
emergencia económica, reconocida en varios fallos de la Corte, el Estado Nacional no aportó
elemento alguno que demostrara que esa emergencia afectaba al sector asegurador de una
forma tal que justificara modificar su regulación omitiendo seguir el procedimiento de sanción de
las leyes.
Esta doctrina de la Corte Suprema determina desde ya la inconstitucionalidad del DNU
porque la invocada litigiosidad y la no recurrencia previa obligatoria y excluyente a las CCMM, no
configura el requisito de necesidad y urgencia en términos constitucionales como señala la Corte,
que habilite soslayar el tránsito constitucional de culminar el trámite parlamentario en Cámara
baja, sustituyéndolo por la asunción del PEN de las facultades legislativas que le están vedadas.
Se quebranta así el principio de legalidad esencial en el Estado de Derecho, base de la República,
la división de poderes, ingresando el gobierno en un camino de autoritarismo, que la ciudadanía
y la justicia no pueden consentir, bajo el riesgo de convertirse en una práctica consuetudinaria
peligrosa para la vigencia de la democracia.
11
ART y los damnificados o causahabientes, ingresan todo tipo de cuestiones atinentes a un
siniestro. Vale decir, que las CCMM poseen una amplia competencia que la convierten en un
verdadero tribunal administrativo técnico jurídico.
Se pretende atribuir funciones de Tribunal Administrativo a un órgano
compuesto por médicos cuyo aporte técnico es esencial en el dictamen de los aspectos que
hacen a su profesión, pero que no están formados para dictar resoluciones sobre la naturaleza
jurídica y laboral de los accidentes o enfermedades del trabajo, por ejemplo, si se trata de un
accidente o fue un hecho en ocasión de trabajo y otras cuestiones procesales. Según la
jurisprudencia de nuestra Corte Suprema, expresada en el caso “Ángel Estrada”, no cualquier
controversia puede ser válidamente deferida al conocimiento de órganos administrativos. En tal
sentido, las CCMM carecen, con toda evidencia, de las condiciones mínimas para ejercer dicha
jurisdicción: están compuestas por profesionales del arte de curar y, sin embargo, deberán
administrar justicia. Es decir: lo que es y lo que debe ser en derecho y justicia. La determinación
del carácter laboral del accidente o profesional de la enfermedad, y la relación causal con el
factor laboral, constituyen materias que exceden notoriamente la versación y competencia
brindada por los conocimientos médicos, y requieren indudablemente un conocimiento técnico-
jurídico del cual los médicos, más allá de su buena voluntad e incluso de sus inquietudes
culturales, carecen.
Por otra parte, como una conclusión más general, es inconveniente jurídica y
prácticamente, diferir a órganos administrativos la decisión de cuestiones vinculadas al derecho
social de tipo contencioso jurisdiccional, las que deben ser resueltas por tribunales conforme el
orden constitucional y la tradición jurídica anterior a la sanción de la ley 24557. El trámite de las
Comisiones Médicas no se justifica sino como una opción voluntaria del trabajador. La
determinación del carácter laboral de las enfermedades y accidentes, como la índole de las
secuelas, se puede lograr con mayor certeza y garantía para los damnificados dentro del ámbito
jurisdiccional.
La incorporación de un patrocinio letrado al damnificado, con prohibición del
pacto de cuota litis, sólo conspira contra su transparencia, ya que pareciera que en vez de
protegerlo está destinado a consolidar la pérdida de sus derechos, porque ahora los acuerdos
celebrados respecto a las incapacidades permanentes definitivas y por fallecimiento,
homologados administrativamente ante las CCMM, adquieren carácter de cosa juzgada, con los
alcances del artículo 15 de la LCT e irrevisables en instancias judiciales ulteriores. Incluso el
propio decreto 1475/15 crea un servicio jurídico gratuito a cargo de la SRT, para “defender a los
trabajadores en CCMM”, lo que evidentemente pone en duda la idoneidad y la tutela de sus
representados de parte de estos profesionales.
Especialmente, en el fallo “Obregón” la Corte Suprema declaró la
inconstitucionalidad de las comisiones médicas. Para así decidirlo no solo tuvo en cuenta las
razones expuestas en “Castillo” –a las que remite– sino que incorporó un argumento nuevo:
imponer a la víctima el paso por una vía administrativa previa significaba retrasar
injustificadamente el acceso a la jurisdicción civil. Se trata de una inconstitucionalidad absoluta
aplicable a todos los casos con carácter general ya que, dada su materia, no resulta pensable que
las CCMM sean constitucionales a veces sí y a veces no, según las singularidades de cada caso.
Tratándose de un vicio de incompetencia ratione materiae afecta además al orden público ya que
no está disponible para las partes apartarse consensualmente de las asignaciones jurisdiccionales
de la Constitución. (Machado, José Daniel, “El inasible concepto de sede y trámite administrativo
en la ley 26.773”, Revista de Derecho Laboral, Actualidad, 2013-1, Rubinzal-Culzoni, p. 204).
Uno de los componentes principales del acceso a la Justicia es, precisamente, el
ingreso directo a un tribunal competente, mediante un recurso efectivo y rápido y el derecho a
ser prontamente oído por dicho tribunal, independiente e imparcial (arts. 8º y 25 de la
Convención Americana de Derechos Humanos Pacto de San José de Costa Rica). Así en su art. 8.1
12
establece que: “Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un
plazo razonable por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial...para la
determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro
carácter” y el art. 25 consagra el derecho a la protección judicial: “Toda persona tiene derecho a
un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los tribunales competentes,
que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida por
personas que actúen en ejercicios de sus funciones oficiales”.
13
sustentación” de todo el “sistema”, fueron declarados contrarios a la Constitución Nacional por la
inmensa mayoría de los Tribunales de todo el país, en especial por la Corte Suprema.
Los procesos judiciales son la consecuencia del sistema y no las causas de su
fracaso. Los argumentos para sancionar normas desprotectorias para los damnificados son
similares, a las utilizadas por diferentes gobiernos anteriores, pero unifican sus criterios con
expresiones parecidas, olvidando a las víctimas, colocándolas sucesivamente en un status inferior
de pérdida de derechos, con la eterna excusa de la litigiosidad, esgrimida también para sancionar
la inconstitucional ley 24557. Estos fundamentos, que se insiste en esgrimir nuevamente ahora,
en un déjà vu, han quedado “deslegitimados” por la realidad, y carecen de fuerza convictiva.
El dictado de la regresiva ley 26773, en 2012, no impidió el freno de la actividad
privada, la falta de crecimiento y creación de empleo genuino durante cinco años. En definitiva,
esos factores dependen de decisiones macroeconómicas propicias que fomenten las inversiones
productivas, la confianza en la gestión de los asuntos públicos, y no la menor tutela de los
trabajadores accidentados, ni una menor reparación del daño sufrido en sus empleos. No se debe
insistir en la repetición del discurso de los “90”, que llevó al país al dictado de la ley 24557, que,
por cierto, tuvo más declaraciones de inconstitucionalidad en la historia del derecho argentino,
situación que probablemente, se repetirá con este DNU, pero lejos estuvo de impedir el
fenomenal colapso económico social del “2001-2002”
Para que haya menos litigios debe haber menos siniestros y para ello debe
haber mayor prevención, no fruto de nuevas leyes, sino de mayor inversión de empleadores y de
ART y mayor gestión y control del Estado. Si hay litigios, es porque hay accidentes y
enfermedades, y estas son patologías del sistema que demuestran sus falencias y la falta de
cumplimiento de las normas de prevención.
14
Médica Central en el caso previsto en el artículo 6°, apartado 2, punto c) de la Ley N° 24.557,
sustituido por el art. 2º del Decreto N.º 1278/2000; b) cuando medie apelación de la aseguradora
de riesgos del trabajo ante la Comisión Médica Central en caso de reagravamiento del accidente
de trabajo o de la enfermedad profesional. (Art. 2º párr. 4).
15
Otro de los interrogantes, ya anticipado, es sobre la contraprestación de los
servicios profesionales: prohibido el pacto de cuota litis por el proyecto con sanción del Senado
Nacional. De forma que a las flagrantes inconstitucionalidades ya declaradas por la Corte federal
se le debe sumar ahora esta actuación que más que diseñada para proteger al trabajador parece
dispuesta a legitimar las iniciativas de las obligadas del sistema homologando acuerdos y
decisiones con la voluntad dominante de las Aseguradoras. Todo ello, junto con una suerte de
creación de “fuero paralelo”, ideado por el decreto 1475/15, legitimado por la figura de un
Secretario Técnico Letrado designado por la SRT -que emite dictámenes jurídicos- y la
construcción ficticia de un proceso pseudo-judicial para avalar una estructura condenada por sus
innumerables inconstitucionalidades. La regulación de honorarios a cargo de la ART por parte de
las CCMM demuestra la extrema confianza a la polivalencia funcional a los galenos que
encomiendan el Poder Ejecutivo y el Senado, a quienes les confieren una función eminentemente
judicial.
16
laborales, fueron históricamente –y salvo excepciones– altamente restrictivos en el tratamiento
de las incapacidades laborales y en el análisis de la relación de causalidad entre tareas y daños,
por lo tanto, impondrá hora su intervención, en contra de la Acordada de la Corte; luce otra vez
como una disposición intencionalmente desprotectoria.
En el último párrafo del artículo 2° se indica que: En caso que no existieren
profesionales que integren los cuerpos médicos forenses en cantidad suficiente para intervenir
con la celeridad que el trámite judicial lo requiera como peritos médicos, los tribunales podrán
habilitar mecanismos de inscripción profesionales médicos que expresamente acepten los
parámetros de regulación de sus honorarios profesionales conforme lo previsto en el párrafo
precedente. Cabe aclarar que la norma también limita los honorarios de los peritos en función de
los trabajos realizados y no a la cuantía de los reclamos, lo que entra en contradicción con las
regulaciones provinciales de honorarios y zona de reserva de las provincias no delegadas, a las
que estas deberán posteriormente adherir, pero que indudablemente traerá enormes conflictos
con los afectados, e indudablemente un riesgo de paralización de las causas, por abandono de los
peritos en caso de no resultar en definitiva remuneratoria su labor.
17
ARTÍCULO 1° — Dispónese que la actuación de las comisiones médicas jurisdiccionales
creadas por el artículo 51 de la ley 24.241 y sus modificatorias, constituirá la instancia
administrativa previa, de carácter obligatorio y excluyente de toda otra intervención, para que el
trabajador afectado, contando con el debido patrocinio letrado, solicite la determinación del
carácter profesional de su enfermedad o contingencia, la determinación de su incapacidad y las
correspondientes prestaciones dinerarias previstas en la Ley de Riesgos del Trabajo.
Será competente la comisión médica jurisdiccional correspondiente al domicilio del trabajador, al
lugar de efectiva prestación de servicios por el trabajador o, en su defecto, al domicilio donde
habitualmente aquel se reporta, a opción del trabajador y su resolución agotará la instancia
administrativa.
Los trabajadores vinculados por relaciones laborales no registradas con empleadores alcanzados
por lo estatuido en el apartado primero del artículo 28 de la ley 24.557 no están obligados a
cumplir con lo dispuesto en el presente artículo y cuentan con la vía judicial expedita.
Los honorarios profesionales que correspondan por patrocinio letrado y demás gastos en que
incurra el trabajador a consecuencia de su participación ante las comisiones médicas estarán a
cargo de la respectiva aseguradora de riesgos del trabajo (A.R.T.).
ARTÍCULO 2° — Una vez agotada la instancia prevista en el artículo precedente las partes
podrán solicitar la revisión de la resolución ante la Comisión Médica Central.
El trabajador tendrá opción de interponer recurso contra lo dispuesto por la comisión médica
jurisdiccional ante la justicia ordinaria del fuero laboral de la jurisdicción provincial o de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, según corresponda al domicilio de la comisión médica que intervino.
La decisión de la Comisión Médica Central será susceptible de recurso directo, por cualquiera de
las partes, el que deberá ser interpuesto ante los tribunales de alzada con competencia laboral o,
de no existir éstos, ante los tribunales de instancia única con igual competencia,
correspondientes a la jurisdicción del domicilio de la comisión médica jurisdiccional que
intervino.
Los recursos interpuestos procederán en relación y con efecto suspensivo, a excepción de los
siguientes casos, en los que procederán con efecto devolutivo:
a) cuando medie apelación de la aseguradora de riesgos del trabajo ante la Comisión Médica
Central en el caso previsto en el artículo 6°, apartado 2, punto c) de la ley 24.557, sustituido por
el artículo 2° del decreto 1278/2000;
b) cuando medie apelación de la aseguradora de riesgos del trabajo ante la Comisión Médica
Central en caso de reagravamiento del accidente de trabajo o de la enfermedad profesional.
El recurso interpuesto por el trabajador atraerá al que eventualmente interponga la aseguradora
de riesgos del trabajo ante la Comisión Médica Central y la sentencia que se dicte en instancia
laboral resultará vinculante para todas las partes.
Los decisorios que dicten las comisiones médicas jurisdiccionales o la Comisión Médica Central
que no fueren motivo de recurso alguno por las partes así como las resoluciones homologatorias,
pasarán en autoridad de cosa juzgada administrativa en los términos del artículo 15 de la ley
20.744 (t.o. 1976).
Las resoluciones de la respectiva comisión médica jurisdiccional y de la Comisión Médica Central
deberán ser notificadas a las partes y al empleador.
Para todos los supuestos, resultará de aplicación lo dispuesto en el artículo 9° de la ley 26.773.
Todas las medidas de prueba producidas en cualquier instancia serán gratuitas para el trabajador.
En todos los casos los peritos médicos oficiales que intervengan en las controversias judiciales
que se susciten en el marco de la ley 24.557 y sus modificatorias deberán integrar el cuerpo
médico forense de la jurisdicción interviniente o entidad equivalente que lo reemplace y sus
honorarios no serán variables ni estarán vinculados a la cuantía del respectivo juicio y su
regulación responderá exclusivamente a la labor realizada en el pleito.
En caso que no existieren profesionales que integren los cuerpos médicos forenses en cantidad
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suficiente para intervenir con la celeridad que el trámite judicial lo requiera como peritos
médicos, los tribunales podrán habilitar mecanismos de inscripción de profesionales médicos que
expresamente acepten los parámetros de regulación de sus honorarios profesionales conforme
lo previsto en el párrafo precedente.
No podrán ser objeto de pactos de cuota litis los procesos judiciales que se sustancien en el
marco del presente Título.
ARTÍCULO 3° — Créase el Servicio de Homologación en el ámbito de las comisiones
médicas jurisdiccionales, el cual tendrá las funciones y operará según el procedimiento
establecido en el Anexo I de la presente.
La Superintendencia de Riesgos del Trabajo dictará las normas del procedimiento de actuación
ante las comisiones médicas jurisdiccionales y la Comisión Médica Central.
La comisión médica jurisdiccional deberá expedirse dentro de los sesenta (60) días hábiles
administrativos, contados a partir de la primera presentación debidamente cumplimentada y la
reglamentación establecerá los recaudos a dichos efectos.
Dicho plazo será prorrogable por cuestiones de hecho relacionadas con la acreditación del
accidente de trabajo o de la enfermedad profesional, debidamente fundadas.
Todos los plazos resultarán perentorios y su vencimiento dejará expedita la vía prevista en el
artículo 2° de la presente ley.
La demora injustificada que pudiere imputarse a la respectiva comisión médica jurisdiccional hará
incurrir en falta grave a los responsables.
2.A.1) INTRODUCCION
La ley trae dos adjetivos que resultan repugnantes al sentir democrático de una ley
hecha por los representantes del Pueblo para el Pueblo trabajador y que son los términos
"obligatoriedad" y "excluyente".
La Real Academia Española define a la "obligatoriedad" como una cualidad de lo
obligatorio. Y obligatorio lo define como aquello "Que obliga a su cumplimiento y ejecución".
Por otra parte, el mismo Diccionario Real define al término "excluyente" como
"Que excluye, deja fuera o rechaza. ".
19
exigencia no se da en los otros ámbitos del derecho positivo vigente a excepción de
determinados reclamos contra el Estado. QUI POTEST PLUS, POTEST MINUS
Antes de 1900 era necesario para poder demandar a la Nación, obtener la “venia
legislativa,” esto es, una ley del Congreso autorizando la acción judicial contra el Estado. En ese
año se dictó la ley 3.952, que suprimió tal requisito sustituyéndolo por la exigencia de un previo
reclamo administrativo de aquello por lo que se quería demandar. La ley 3.952 del año 1900, de
demandas contra la Nación, tal como señale ut supra exigía el reclamo administrativo previo sin
excepciones. La justicia consideró que ello era irracional e inconstitucional en una serie de
supuestos, entre ellos, cuando la conducta de la administración hiciera prever una negativa
haciendo entonces del trámite un formalismo inútil. Esta ley por lo tanto fue interpretada en
forma restrictiva, entendiéndose poco después que ella no era aplicable cuando el Estado
actuaba como “poder público;” por lo que fue necesario dictar otra ley, la 11.634, para aclarar
definitivamente que toda vez que se demandara al Estado, por cualquier causa que fuera, no
haría falta la venia legislativa sino únicamente “la previa reclamación administrativa.” Una
copiosa jurisprudencia y algunas normas expresas, fueron progresivamente limitando a través del
tiempo la exigibilidad de la reclamación administrativa como requisito previo a la interposición de
una demanda judicial, hasta el punto de cuestionarse al presente tanto su conveniencia o
necesidad como su misma existencia; aunque, como es bien sabido, “los muertos que vos matáis
gozan de buena salud.”
El decreto-ley 19.549/72 recogió y amplió la experiencia de la aplicación de las leyes 3.952
y 11.634, consagrando como excepciones expresas al reclamo los casos que la jurisprudencia
había elaborado y que decretos o leyes particulares también habían colaborado a instituir.
Además, al crear todo un sistema orgánico de recursos y también dedicar algunas disposiciones a
la forma de acceder a la revisión judicial, legisló sobre el modo de computar el plazo que a este
efecto creó, a partir de los actos impugnados. En esa medida también excluyó el reclamo
administrativo previo como medio específico para preparar la vía judicial: Ese lugar pasó a ser
ocupado, en la mayoría de los casos, por los recursos del procedimiento administrativo que el
reglamento también establece. La duda que resta, como se verá en este cap., es hasta qué punto
subsiste o no el reclamo administrativo previo como regla general cuando no es necesario
interponer un recurso administrativo previo a la instancia judicial. Mucho depende, en la
respuesta, de cuánta importancia se esté dispuesto a dar al pronto y libre acceso a la justicia
requerido por los tratados internacionales de derechos humanos y un principio de justicia natural
ya universalmente aceptado, o a los siempre irritantes y contraproducentes privilegios de la
administración pública que algunos autores a veces pretenden, contra toda realidad, defender.
Se produce así el absurdo que tomamos siempre las fuentes más autoritarias, cualquiera fuere su
origen: Si del absolutismo monárquico mejor, si de sus resabios, igual sirve. Rendimos así culto a
la autoridad omnipresente, conforme el viejo principio caudillista y caciquista que nos sigue
desde el nacimiento de nuestra cultura.
La reforma de 1977, por su parte buscó, no siempre con éxito, pulir algunos de los
conceptos utilizados en 1972; además en forma expresa amplió las últimas excepciones a la
necesidad del reclamo administrativo previo. Tomando el texto completo y ordenado de ambos
decretos-leyes, se advierte como al ampliar y desarrollar las aparentes “excepciones” del régimen
del decretoley, se había en verdad llegado a un punto en que la regla estaba claramente
invertida: cabía interpretar que no era necesario formular el reclamo antes de interponer la
demanda judicial. En noviembre de 2000 entra en vigencia la ley 25.344, que modificó los arts.
30, 31 y 32 del decreto-ley 19.549/72. Sin embargo, la jurisprudencia ha correctamente revertido
esta situación a partir de los casos "Castillo, Gilardone y Ramos”, hasta culminar con el dictado de
jurisprudencia plenaria por parte del Fuero Contencioso Administrativo Federal que recoge tal
solución, donde ha dejado sentado que “...el ritualismo inútil traduce un principio jurídico que
subsiste como tal no obstante haber sido normativamente suprimido por la reforma de la ley
25.344 (artículo 12).”.
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La consecuencia de este trascendente fallo (Castillo, sobre el que más adelante haremos
algunas disquisiciones) es que de aquí en adelante las víctimas laborales podrán recurrir
directamente ante el Juez del Trabajo de cada provincia, para que, a través de un procedimiento
similar al de un despido o un cobro de salarios, puedan accionar directamente contra la A.R.T.,
para percibir las indemnizaciones tarifadas de la L.R.T. acumulativamente a las de las
provenientes del Derecho Civil, conforme la doctrina sentada en el caso Aquino.
El trabajador gozará de las garantías del a) debido proceso, b) la defensa en juicio y c) el
acceso inmediato ante la Justicia, de las que se ve privada en el régimen vigente, para que, con
el patrocinio de su abogado, el juez del trabajo determine, con el asesoramiento un perito
médico oficial, la reparación que le corresponde. Cabe puntualizar la circunstancia poco feliz
que fue el mismo gobierno democrático que, bajo la excusa de la emergencia (hoy día se
encuentra vigente la ley de emergencia económica Nro. 25561, dictara esta antidemocrática ley
de reforma del sistema de reclamación de accidentes y enfermedades profesionales.
Finalmente, nuestra CSJN, luego de la sanción de la ley 25.344, ha señalado que “los
jueces no están facultados para denegar de oficio la habilitación de la instancia judicial ni
declarar por esa vía la caducidad de la acción deducida ante ellos,” in re Resch, Héctor, año
2004”
La administración carece de una organización adecuada para la justipreciación de la
prueba que supone evaluar los daños y perjuicios producidos extracontractualmente y por ello
no puede realmente asumir en forma fácil la tramitación y resolución en tiempo oportuno de
estas cuestiones; la dilucidación del asunto directamente en sede judicial es más conveniente
tanto a la administración como al particular.
Llegamos así al absurdo que conforme la legislación vigente y comparando ambas normas,
tal como cite ut-supra en párrafos precedentes, un particular que desee reclamar daños y
perjuicios contra el Estado no necesite la formulación del reclamo administrativo previo, pero
cuando ese particular (traducido como trabajador) desee reclamar contra una persona jurídica
privada, si lo deba hacer, lo que implicará una demora en la tramitación administrativa que se
traducirá además de un ritualismo inútil en una verdadera denegación de justicia. Creemos que
es inevitable enfrentarse con la verdad: En tanto requisito previo a la demanda, es un ritualismo
inútil en todos los casos, de ineficacia cierta. A ello se suma que, con frecuencia, la tramitación en
sede administrativa por vía de las Comisiones Medicas de un reclamo o recurso, especialmente
en la administración central que es donde se aplica este régimen, tarde a veces tanto o más que
un juicio. Su tiempo se mide en años, no en meses. Observen Uds. Sres. Jueces en miles de casos
que tiene a despacho en materia de accidentes y enfermedades laborales el tiempo transcurrido
entre el accidente y el dictamen de la S.R.T. a través de la Comisión Médica Jurisdiccional (cuando
contesta oficio en el expte. la S.R.T.) para darse cabal cuenta del excesivo tiempo que tarda en
dictaminar tal organismo. Sumémosle la situación de obligatoriedad que van a tener a partir de la
entrada en vigencia de la ley 27.348 para darse cuenta sin ser demasiado inteligente que ahora el
sistema se colapsara al ingresar todos los centenares de miles de casos de accidentes y
enfermedades profesionales que se denuncian año a año. Las Comisiones Medicas serán un
verdadero embudo y atoyadero donde no solo no saldran los dictàmenes en tiempo oportuno
sino que tampoco estan preparados para exigirles a las prestadoras del sistema (ART) la
realizacion de centenares de miles de estudios mèdicos a su cargo, que dicho sea de paso en el
ambito judicial coexiste una celeridad mayor, toda vez que en la mayor parte de las veces los
hace el trabajador en forma privada o a través de su obra social lo que agiliza toda la tramitación
de la parte mèdica. Pensemos por un instante que el art. 3 de la ley 27.348 establece que: La
comisión médica jurisdiccional deberá expedirse dentro de los sesenta (60) días hábiles
administrativos, contados a partir de la primera presentación debidamente cumplimentada y la
reglamentación establecerá los recaudos a dichos efectos. Dicho plazo será prorrogable por
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cuestiones de hecho relacionadas con la acreditación del accidente de trabajo o de la
enfermedad profesional, debidamente fundadas.
Apuesto a V.S. que ninguna causa se dirimira en 60 dias (hoy no se logra no siendo la vía
de las comisiones mèdicas obligatoria y excluyente tal como señala el art. 1 de la ley 27.348) lo
que mucho menos se lograra implementando la obligatoriedad del sistema para todos los
centenares de miles de casos que atienden anualmente las ART, por lo que las prorrogas
sucesivas e indeterminadas se convertiran en poco tiempo mas de no decretarse la
inconstitucionalidad de la ley en bloque completo en la excepcion a la regla y no en la regla
misma.
No debemos olvidar que nuestro tiempo humano en este mundo, es un bien escaso, ya
que no sabemos cual es el período que nos resta por vivir, es el bien más valioso que
poseemos, por lo que el sistema asi implementado atenta no solo con la negativa del acceso a
la justicia, sino tambien con el derecho del trabajador de obtener un pronunciamiento en un
tiempo oportuno y plazo razonable amen de que en la mayor parte de los casos seguramente
por un tema de "economia domestica" propondran estudios mèdicos a sola instancia de las
ART y a ser llevados a cabo en dichas instituciones lo que implica un procedimiento carente de
imparcialidad.
22
2.A.4) LA DOCTRINA RECOGIDA DE NUESTROS TRIBUNALES
Es doctrina de nuestros Tribunales que la excepción tradicional a la exigencia del reclamo
previo, cuando éste, de antemano, estaba condenado al fracaso. No lo sería en el contexto en el
que opera esta clase de asuntos en los que, respecto a las presentaciones de los administrados,
se da preeminencia el aspecto sustancial sobre el formal y, en particular, a la verdad por sobre
exageraciones rituales arraigadas en el espíritu burocrático. Tanto más cuando las peticiones del
administrado resultan entendibles de primera lectura, extremo que reviste una clara
"notoriedad judicial" y demuestra el ritualismo inútil de exigir el reclamo administrativo previo
que sólo dilataría más aún el trámite de la causa y el pronunciamiento de la sentencia de
procederce previamente a realizar todo la tramitacion admnistrativa, en detrimento de la
naturaleza alimentaria y urgente que ostentan las pretensiones del titular. Remisión Doctrina
Fallo "Disco S.A. c/Municipalidad de Bahía Blanca" CSJN. En cuanto al peligro en la demora,
está suficientemente demostrado y en forma objetiva como consecuencia de las situaciones
perjudiciales que pueden generarse, a saber, el derecho de de obtener una reparacion o
indemnizacion justa por parte del trabajador en colisiòn a normativa constitucional vigente:
artículo 75, inciso 22, párrafo 2°, de la Constitución Nacional y las disposiciones de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art. XVIII), de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos (art. 8), del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 2, aps. 3 y
14) y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 8, aps. 1, 25 y 29), en relación a
la posibilidad de acceder a la instancia e igualmnente respecto de un proceso rápido y expedito
los arts. 17 y 18 de la Constitución Nacional; arts. 18 y 23 de la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre; arts. 8 y 17 de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
arts. 8 y 21 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de San José de Costa
Rica. En relación a la aplicación irrestricta de la exigencia procesal
del reclamo administrativo previo y el agotamiento de la vía administrativa se citaron de CNCiv.,
Sala H, 16/8/01 "Gilardone, Leonor y otro c/ G.C.B.A." y de Sala I del Tribunal "Rodríguez, Laura
Mercedes y otra c/ Universidad Nacional de Lomas de Zamora s/ ordinario" (expte. N° 5990/03),
fallo del 20-12-05 y "Distribuidora Berisso SRL c/ AFIP - DGI s/ acción meramente declarativa de
inconstitucionalidad" (expte. N° 5852/03), fallo del 08-03-06 que obra publicada en el rubro
FALLOS DESTACADOS-carpeta temática PROCESAL CIVIL (FD.154)-del sitio
[Link]) Fueros Federales;2 )Justicia Federal La Plata y Fallos destacados-
carpeta temática para su consulta. LA RESOLUCIÓN OBJETO DEL SUMARIO obra publicada en el
rubro FALLOS DESTACADOS citado-carpeta temática CONTENCIOSO ADMINISTRATIVA (FD.508)-
con igual acceso.
23
aplicación de normas civiles escapando así al sistema de reparación tarifada impuesta por la Ley
de Riesgos del Trabajo.
En el caso, incluso, se llegó a poner en duda la validez axiológica de sistemas de
responsabilidad tarifada enfatizando que ni el hombre ni la mujer deben ser considerados
esclavos de las cosas, de los sistemas económicos, de la producción y de sus propios productos
rescatando el pensamiento de Juan Pablo II.
Por el segundo se decretó la inconstitucionalidad del art. 14 apartado 2.b de la ley 24.557
y descalificó el sistema de renta periódica fijado como sistema resarcitorio cuando la minusvalía
de los trabajadores accidentados superarse el 50% de la total obrera. En tal oportunidad se
señaló que el sistema de renta periódica reducía drásticamente el universo de opciones que
pudiese elegir un trabajador para formar su proyecto de vida tras ser víctima de un hecho
siniestral (ver caso "Milone", considerando 6to, Fallos 327:4067).
En el caso "Castillo", que es el último que hemos citado pero que resulta ser el primero
desde el punto de vista cronológico, se decretó la inconstitucionalidad del art. 46 inc. 1º de la Ley
de Riesgos del Trabajo por entender que el legislador había desnaturalizado a los jueces federales
convirtiéndolos en magistrados de un fuero común.
En dicha causa se enfatizó que no resulta constitucionalmente aceptable que la Nación, al
reglamentar materias propias del derecho común como son los accidentes de trabajo, ejerza una
potestad distinta a la que le confiere el art. 75 inc. 12 de la Ley Fundamental -esto es codificar el
derecho- ya que lo contario implicaría reconocer que las pautas limitativas que fija la Carta
Magna cuando se trata de derecho común, referidas a la aplicación de esas normas por los
tribunales de provincia si las cosas o las personas caen bajo sus respectivas jurisdicciones, podían
ser dejadas de lado por la mera voluntad del legislador, lo que implicó la preservación de nuestro
sistema federal de gobierno en momentos en que existe un persistente avasallamiento del poder
nacional sobre los regímenes provinciales
Desde el punto de vista práctico, la adopción del referido criterio llevó a que los conflictos
por siniestros laborales se re encausen ante los tribunales del trabajo de cada provincia, es decir
los tribunales comunes que tienen como función dilucidar controversias en casos no federales
escapando al sistema fijado por la ley 24.557 que encomendaba a las Comisiones Médica actuar
como tribunales administrativos cuyas decisiones serían objeto de revisión por los Jueces
Federales de cada Provincia o, en su caso, por la Cámara Federal de la Seguridad Social (ver art.
46 inc. 1, ley 24.557).
Los fallos citados y otros posteriores de igual cuño (con respecto al caso "Castillo" puede
consultarse "Quiroga c/Ciccone Calcográfica", sent. del 15/2/05; "Pereyra c/La Segunda ART SA",
sent. del 8/11/05; "Garrido c/Asociart ART", sent. del 10/4/07) tuvieron una amplia repercusión
en el mundo laboral.
De hecho, el sistema normativo impuesto por la ley 24.557 quedaba desjerarquizado y
carente de todo aval jurídico. Sus directivas cayeron en desuetudo y volvieron a la esfera del juez
específico -los jueces laborales- conflictos que nunca debieron haber salido de su égida,
encausándose la generalidad de los reclamos, por la vía del derecho civil con apoyo en normas
que consagran responsabilidad subjetiva y objetiva (arts. 1.074 y 1.113 del Código Civil) pero de
carácter integral y no tarifado.
En particular se señaló que las sentencias dictadas por la Corte implicaron un retorno a la
juridicidad, disipando errores conceptuales tan intensos que producían perplejidad en los
observadores jurídicos iniciados, no ya de una disciplina esencialmente protectoria como es el
derecho del trabajo, sino del más tradicional derecho de daños; las sentencias mejoraron
sustancialmente la posición de los damnificados por accidentes y enfermedades del trabajo,
pudiéndose afirmar que, desde entonces, rige un sistema de reparación de infortunios laborales
24
sustancialmente diferente a la ley original (ver Schick, Horacio, "Riesgos del Trabajo. Temas
fundamentales", ps. 39/40, ed. David Grimberg, año 2.010)
25
Corolario
El fallo es bienvenido ya que constituye una ratificación y ampliación de la doctrina del
caso "Castillo" tendiente a reforzar el principio institucional de que son los jueces naturales de la
Nación los encargados de resolver las controversias judiciales (art. 18 de nuestra Carta Magna).
En rigor de verdad, el Supremo Tribunal de la Nación intenta salvaguardar principios que
podríamos denominar pétreos de nuestra Constitución inspirada en un régimen republicano,
representativo y federal como ut supra señalara:
a) debido proceso,
b) el derecho de la defensa en juicio
c) el acceso inmediato ante la Justicia, de las que se ve privada en el régimen vigente
2.A.6) CONCLUSION
No debemos dejar de soslayar que la obligatoriedad del reclamo administrativo previo, al
resultar la oblgatoriedad "excluyente" de lo facultativo, configura ser un acto prima facie
arbitrario que puedan afectar gravemente sus derechos constitucionales, vedandole al trabajador
su derecho de concurrir a obtener un pronunciamiento a traves de un proceso judicial suficiente
que satisfaga sus intereses y su derecho de defensa. La aplicación irrestricta de la exigencia
procesal del reclamo administrativo previo y el agotamiento de la vía administrativa, podría
implicar poner trabas y dificultades al acceso a la justicia, lo que no se condice con la
preservación de la garantía de la defensa en juicio y la tutela judicial efectiva, principios
apuntalados como derechos humanos en las Convenciones Internacionales que tienen jerarquía
constitucional (CNCiv., Sala H, 16/8/01 -"Gilardone, Leonor y otro c/ G.C.B.A."). "Rodríguez, Laura
Mercedes y otra c/ Universidad Nacional de Lomas de Zamora s/ ordinario" (expte. N° 5990/03),
fallo del 20-12-05 y "Distribuidora Berisso SRL c/ AFIP - DGI s/ acción meramente declarativa de
inconstitucionalidad (expte. N° 5852/03), fallo del 08-03-06(1). "Las pautas hermenéuticas
prevalecientes conducen a sostener la posibilidad de acceder a la instancia en función del
principio pro actione (Fallos: 312:1017, 1306; 312:83); el que adquiere especial relevancia a la luz
del artículo 75, inciso 22, párrafo 2°, de la Constitución Nacional y las disposiciones de la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art. XVIII), de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (art. 8), del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (art. 2, aps. 3 y 14) y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 8, aps.
1, 25 y 29), que establecen la necesidad de posibilitar la prerrogativa política de obtener un
rápido acceso a un Tribunal de Justicia imparcial. En definitiva, lo que se está decidiendo en la
habilitación de la instancia es el acceso a la justicia, mas no el resultado del pleito y mucho
menos los posibles fundamentos de la sentencia a dictarse. Es por ello que en supuestos de duda
rige el principio pro actione por el que debe estarse a favor de tal habilitación con el fin de
resguardar la garantía de la defensa en juicio de los derechos". Asimismo, por la imposibilidad
constitucional de la Administración de declarar la inconstitucionalidad de una norma, queda a la
vista que el reclamo en sede administrativa y el agotamiento previo de dicha vía se convertirían
en exigencias puramente formales, y lo único que harían sería demorar el derecho del trabajador
a obtener su indemnizacion derivada de un accidente o enfermedad laboral, sin la esperanza de
que se reconozca lo que en derecho corresponde, quedando sujetas sus garantías
constitucionales a un proceso contencioso ordinario de largos años.
Por otra parte es digno mencionar que este reclamo constituye un requisito de
admisibilidad de las demandas dirigidas solo contra el Estado Nacional o entidades autárquicas -y
no entidades particulares como son las A.R.T. cuyo objeto no consista en la impugnación de un
26
acto de alcance particular (art. 23) o de alcance general (art. 24) es decir, que su ámbito natural
esta dado por las situaciones en las que se persigue del Estado un obrar consistente en un dar,
hacer o no hacer.
Conforme el reparto de competencias establecido por la Constitución Nacional, cada
órgano del Estado cumple una función preponderante sin que ello excluya que a la par de ella,
participe también en determinados casos de las demás, significando ello que el ejercicio de la
función administrativa no es ajena al Poder Judicial, por lo que resulta irrazonable una vez
verificado el supuesto exigido por la ley 27.348 que los actores tengan que incoar
un reclamo administrativo previo, para poder ejercer sus derechos constitucionalmente
consagrados (arts. 17 y 18 C.N.)
Lamentablemente El "ritualismo inútil" de la ley 27.348 traduce un principio jurídico que
subsiste como tal, no obstante haber sido normativamente suprimido por otra norma de igual
clase y jerarquia por la reforma que la ley 25.344 (art.12) que introdujo al art. 32, inciso e) de la
ley n°19.549 respecto al reclamo administrativo previo cuando (Mediare una clara conducta del
Estado (a traves de sus COMISIONES MEDICAS que son entes de naturaleza jurìdica estatal) que
haga presumir la ineficacia cierta del procedimiento, transformando el reclamo previo en un
ritualismo inútil).
Quien puede lo mas puede lo menos. Pensemos por un instante que el reclamo
administrativo previo no constituye un paso indispensable para la demanda de daños, en virtud
de lo establecido por el art. 32, inc. D) de la ley 19.549 la cual dispone expresamente que no es
necesario cuando "se reclamaren daños y perjuicios contra el estado", motivo por el cual no se le
deberia exigir al particular (trabajador) un reclamo contra una entidad de derecho privado
cuando tal exigencia expresamente la veda la propia LNPA cuando se trata de un reclamo de
daños contra el Estado. Auto: GENNARO, ARMINDA. C/A.N.A. - Sala: Sala 1. - Mag.: VOTO DEL DR.
PEREZ DELGADO. - Fecha: 21/05/1993 - Nro. Exp. : 1.242/93.
2.A.7) POR SER UN DERECHO CONSTITUCIONAL QUE NO LE PUEDE SER CERSENADO POR
UNA NORMA JURIDICA DE CARACTER INFERIOR A LA CONSTITUCION NACIONAL, EN
DEFINITIVA: EL ACTOR OPTA POR COBRAR SU INDEMNIZACION VIA JUDICIAL Y NO POR LA
INSTANCIA ADMINISTRATIVA
En atención a que resulta común y reiterado de que a pesar de que el actor se encuentre
en juicio, las ART por su cuenta siguen en forma independiente con el trámite administrativo
previsto por la propia LRT (que por otra parte a ellos le resulta obligatorio), e incluso en muchas
ocasiones mis clientes reciben luego de iniciado el juicio notificaciones tanto de las comisiones
médicas como de la propia ART para que se presenten ya sea para nueva revisación o para
percibir el cheque derivado del siniestro que motiva las actuaciones, es que viene a manifestar en
consecuencia, que junto con el traslado de demanda, se le notifique a la SUPERINTENDENCIA DE
RIESGOS DEL TRABAJO que la actora ha iniciado juicio por ante este Tribunal.
Con respecto a la ART entiendo que una vez corrido el traslado de demanda, ésta no
puede desconocer lo aquí solicitado ni excusarse para el caso de incumplimiento con lo que aquí
se peticiona, motivo por el cual la notificación que aquí se peticiona es solamente a la SRT.
Por último, quiero soslayar que el actor desiste de percibir cualquier suma de dinero
relacionada con el accidente de autos por la VIA O INSTANCIA administrativa DE LA LEY 27.348
en razón de que desea percibir su indemnización por esta vía o sea por la judicial a través de
esta demanda. Por ello cualquier tipo de ofrecimiento económico o intimación al cobro que la
ART y/o la SRT deseen realizar a mi representado con motivo del accidente padecido y
relacionado con estos autos, deberá ser hecho dentro de este juicio por la vía y canal
procedimental correspondiente y bajo apercibimiento de considerarse nulo de nulidad
27
absoluta e insanable, cualquier tipo de arreglo que se le haga suscribir a nuestro representado
o pago que se le haga o quiera efectuar a mi cliente, por fuera del expte, y sin nuestro
asesoramiento legal toda vez que dicho proceder a mi juicio, implicaría prima facie una
violación repugnante a las formas laborales, un acto de fraude a la ley, violatorio del orden
público laboral y la buena fe que debe existir entre las partes (arts. 14, 15, 21, 63 y 277 LCT y
cctes) normativa que si bien corresponde a la LRT resulta por los principios que ella contiene y
que de ella derivan, de aplicación analógica y supletoria en estos actuados.
2.A.8) LA COMPETENCIA
28
Si bien la Corte Suprema no se pronunció sobre la validez del artículo 21 de la LRT, ello se
debió a que en el caso “Castillo” no había existido intervención previa de las Comisiones Médicas.
Sin embargo también destacamos que el procedimiento ante las comisiones mèdicas reglado de
la LRT en los Art. 21, 22 y 50, con las modificaciones introducidas Schick, Horacio, opinión citada
en Schick Horacio, Ley de Riesgos del Trabajo, Análisis Critico y Propuestas, Pagina 95, Editorial
Quórum.- por el decreto 1278/00, y los decretos reglamentarios 717/96 y 410/015 también era
objeto de fuertes cuestionamientos las que oportunamente señalamos y que sintéticamente
reiteramos:
1.- Las Comisiones Médicas se constituyeron en pseudos-tribunales, investidos de
facultades jurisdiccionales exorbitantes, lesionando el principio de acceso a la justicia y la
garantía del debido proceso consagrados por la Constitución Nacional. Su diseño Infringe el
artículo 109 de la Constitución Nacional al otorgar potestades jurisdiccionales a órganos
administrativos federales designados por el P.E.N. con exclusión de los jueces naturales del
Trabajo de cada Provincia (art. 5 inc. 2, art. 21 inc. 2, art. 46 Ley 24.557).
2.- El procedimiento no ofrece garantías para el trabajador, ya que no puede una comisión
médica resolver las cuestiones de causalidad entre daño y actividad, que es una función
jurisdiccional excluyente. Esta falta de seguridad se ve exacerbada, en la medida que el
damnificado tiene un recurso de apelación limitado, atento que no puede ofrecer prueba que no
haya ofrecido en su oportunidad y la oportunidad inicial es un “formulario” que lo llena el
trabajador sin patrocinio jurídico .
3.- Se manifiesta una indeseable orfandad para la víctima laboral de Las Comisiones
Médicas creadas por la Ley 24.241 (de Jubilación Privada) tuvieron una ampliación de su
composición para dirimir los conflictos derivados de la aplicación de la LRT y fueron las
encargadas para la fijación de las incapacidades laborativas en base a las tabla de evaluación
elaboradas por el Poder Ejecutivo Nacional. Según el articulo 21 de la LRT, deben determinar: a)
La naturaleza laboral del accidente o la enfermedad; b) El carácter temporario o permanente de
la incapacidad laborativa y c) el contenido y alcance de las prestaciones en especie d) revisar el
tipo carácter y grado de la incapacidad e) resolver cualquier discrepancia que pudiera surgir entre
las ART y los damnificados o sus derecho habientes. Las resoluciones de las comisiones médicas
son recurribles, a elección del damnificado, ante el Juez Federal o ante la Comisión Medica
Central, y las decisiones de estas últimas son apelables ante la Cámara Federal de la Seguridad
Social. 6Schick Horacio, Ley de Riesgos del Trabajo, Análisis Critico y Propuestas, Paginas 88,
89,90. Editorial Quórum asesoramiento letrado frente a un procedimiento técnico complejo.
4.-La irrazonabilidad del sistema también se patentiza en cuánto a que las comisiones
médicas están sólo integradas por médicos, dependientes del Poder Ejecutivo y resuelven
aspectos controvertidos ajenos a sus incumbencias profesionales. Esta afirmación fue ratificada
por reciente jurisprudencia que señaló que “La determinación del carácter laboral del accidente o
profesional de la enfermedad, y la relación causal con el factor laboral, constituyen materias que
exceden notoriamente la competencia brindada por los conocimientos médicos, y requieren
indudablemente un conocimiento técnico-jurídico del cual los médicos, más allá de su buena
voluntad e incluso de sus inquietudes culturales, carecen”.
5.- Los facultativos que componen las comisiones médicas tienen una relación de empleo
privada con la SRT. (Artículo 38, apartado 3 LAT.), de modo que la carencia de la estabilidad del
empleo público conspira contra su independencia de criterio.
A lo dicho cabe agregar que la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires
declaró explícitamente la inconstitucionalidad del procedimiento ante las Comisiones Medicas al
señalar que: ”Los arts. 21, 22 y 46 de la ley 24.557 de riesgos del trabajo (Adla, LV-E, 5865) son
inconstitucionales tanto cuando el reclamo indemnizatorio es fundado en sus disposiciones o
bien en el derecho común, porque agravian las autonomías provinciales, desvirtuando el sistema
29
federal establecido en la Constitución Nacional al querer suplir con una ley nacional el
procedimiento laboral dispuesto para la Provincia de Buenos Aires -ley 11.653 (Adla, LV-E, 6517)-,
sin que puedan advertirse razones de peso o de urgencia que autoricen una restricción de tales
autonomías” Las Comisiones Medicas son órganos administrativos de carácter federal,
circunstancia que las inhabilita para actuar en materia de accidentes de trabajo, por las mismas
consideraciones que antes en “Castillo” había desestimado la intervención de la Justicia Federal
en apelación de las decisiones de las Comisiones Medicas en el ámbito de las Provincias. De tal
modo que en cualquier supuesto, haya o no intervenido con carácter previo la Comisión Medica,
existe aptitud jurisdiccional por parte de la Justicia del Trabajo, tanto en el orden Provincial como
Nacional.
La exigencia del paso previo por el sistema administrativo de Comisiones Medicas, nos
lleva a pensar incluso que la ley 27.348 atacada en su conjunto resulta ser una norma en su
conjunto MENOS FAVORABLE AL TRABAJADOR, en violaciòn al principio inderogable
establecido en el art 9 del R.C.T. que dicta:
ART 9 RCT. En caso de duda sobre la aplicación de normas legales o
convencionales prevalecerá la más favorable al trabajador, considerándose la norma o
conjuntos de normas que rija cada una de las instituciones del derecho del trabajo.
Si la duda recayese en la interpretación o alcance de la ley, o en apreciación de la prueba
en los casos concretos, los jueces o encargados de aplicarla se decidirán en el sentido más
favorable al trabajador. (Según ley 26428)
30
La doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que dio origen a la redacción del
actual art.81 de la LCT, refiere que hay que dispensar igualdad de trato a los iguales en igualdad
de circunstancias, con lo cual está vedado que esa diferencia sea arbitraria, sin fundamento
razonable o lógico. Es decir, estamos en presencia de un acto ilícito de discriminación
injustificable cuando la desigualdad de trato no responde a principios de bien común, y en mi
caso, no podrá sostenerse que la omisión de reconocimiento de los créditos (premios e
indemnización por antigüedad íntegra) que se liquidaron a todo el personal egresado con motivo
del cierre de la oficina, haya tenido sustento alguno en cuestiones vinculadas con una “mayor
eficacia, laboriosidad o contracción a sus tareas”, ya que no eran factores que se consideraron a
los fines de liquidar esos rubros.
En la Constitución Nacional está receptado como principio general de igualdad ante la ley
(art. 16) y específicamente de “igual remuneración por igual tarea” (art. 14 bis, CN). En la Ley de
Contrato de Trabajo, la igualdad de trato se encuentra receptada en el art. 17 en correlación con
el art. 81 y también con el art. 62, en lo que hace al deber de buena fe, que en mi caso no se ha
observado.
La igualdad, en sus distintas manifestaciones, se encuentra reconocida universalmente
entre los derechos fundamentales del hombre. En nuestro ordenamiento, ha merecido
consagración constitucional directa y por remisión a los pactos y tratados internacionales de
rango constitucional (art. 75 inc. 22 CN).
31
El trabajador tendrá opción de interponer recurso contra lo dispuesto por la comisión
médica jurisdiccional ante la justicia ordinaria del fuero laboral de la jurisdicción provincial o de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según corresponda al domicilio de la comisión médica que
intervino.
La decisión de la Comisión Médica Central será susceptible de recurso directo, por
cualquiera de las partes, el que deberá ser interpuesto ante los tribunales de alzada con
competencia laboral o, de no existir éstos, ante los tribunales de instancia única con igual
competencia, correspondientes a la jurisdicción del domicilio de la comisión médica jurisdiccional
que intervino "
32
muchos establecimientos o sucursales tiene su domicilio especial en el lugar de dichos
establecimientos sólo para la ejecución de las obligaciones allí contraídas. El cambio de domicilio
requiere modificación del estatuto. El cambio de sede, si no forma parte del estatuto, puede ser
resuelto por el órgano de administración.
ARTICULO 153.- Alcance del domicilio. Notificaciones. Se tienen por válidas y vinculantes
para la persona jurídica todas las notificaciones efectuadas en la sede inscripta.
Estos dos artículos de nuestro CCYCN son congruentes asimismo con lo que dispone el
segundo párrafo del art. 118 de la ley 17418 que a su vez dispone: Art. 118. ... Citación del
asegurador El damnificado puede citar en garantía al asegurador hasta que se reciba la causa a
prueba. En tal caso debe interponer la demanda ante el juez del lugar del hecho o del domicilio
del asegurador.
Asimismo, en lo referente a la ley de sociedades 19550, dispone su ARTICULO 11 inc 2. —
El instrumento de constitución debe contener, sin perjuicio de lo establecido para ciertos tipos de
sociedad:
2) La razón social o la denominación, y el domicilio de la sociedad. Si en el contrato constare
solamente el domicilio, la dirección de su sede deberá inscribirse mediante petición por separado
suscripta por el órgano de administración. Se tendrán por válidas y vinculantes para la sociedad
todas las notificaciones efectuadas en la sede inscripta
Es decir por una parte, es importante ir destacando que de la interpretación axiológica de
los artículos y normas citadas obtenemos lo siguiente: "El domicilio de la persona jurídica es el
fijado en sus estatutos o en la autorización que se le dio para funcionar. La persona jurídica que
posee muchos establecimientos o sucursales tiene su domicilio especial en el lugar de dichos
establecimientos sólo para la ejecución de las obligaciones allí contraídas, a lo que se agrega que
se tienen por válidas y vinculantes para la persona jurídica todas las notificaciones efectuadas en
la sede inscripta.
Esto quiere decir por una parte que el domicilio fijado por la ART que es una persona
jurídica de derecho privado es normalmente el de sus estatutos, y cuando estas tienen agencias,
sucursales o filiales en el ámbito de la CABA, la notificación efectuada en ellos es válida por lo
dispuesto en el art. 153 del CCYCN.
A ello debemos sumar lo siguiente:
33
Que, en esa línea de pensamiento, las Dras. Elena Highton y Beatriz Areán ("Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación". Editorial Hammurabi, Págs. 265/266), han sostenido que
las compañías de seguros tienen la facultad de decidir la apertura de las sucursales que estimen
necesarias para el cumplimiento de sus objetivos empresariales, pero que tal decisión no puede
eximirlos de asumir los inconvenientes que genera la multiplicación de su personalidad.
En consecuencia, como el art. 118 de la Ley de Seguros faculta al damnificado a interponer
la demanda tanto ante el Juez del lugar del hecho, del domicilio de cualquiera de las agencias o
sucursales de la aseguradora y habiéndose efectuado un análisis armónico de las disposiciones
tratadas, sin perjuicio de lo dictaminado a fs. 60, el Tribunal entiende que corresponde revocar la
resolución apelada y ordenar que el juzgado de grado continúe conociendo en la causa, pues
resulta competente este fuero para tramitar estos actuados, pues no se encuentra cuestionado
que la accionada tiene una sucursal con domicilio en esta ciudad.
Desde lo estrictamente jurídico, por último, si la identidad de intereses y la gestión legal
del conflicto por parte del asegurador justifica, sobradamente, la atribución de competencia en la
jurisdicción de su domicilio social; la necesidad común de reparación de los daños sustenta, en
forma aún más amplia, la posibilidad de elección de quien ejerce la acción y la facilidad –dentro
de ciertos y lógicos límites- de notificar a quien, comercialmente, se enrola en la categoría de
sucursal o filial, explotando comercialmente el nombre de quien acepta ser su representado y
logra, con ello, una mayor inserción en cierto mercado local. Así las cosas, para tener una idea In
re AQUINO LORENZO C/ LOPEZ JULIO MARIO s/ DAÑOS Y PERJUICIOS ([Link]. C/LES. O
MUERTE) el DR EDUARDO DANIEL GOTTARDI JUEZ a cargo del Juzgado Nro. 53 del Fuero Civil de
CABA, con fecha 18/11/2010 se resolvió: "... II.- En primer término corresponde dejar sentado
que, tratándose la competencia territorial de carácter relativo y renunciable, la misma puede ser
prorrogada ya sea en forma expresa o tácita por las partes (art.2 del CPCC). Ahora, de acuerdo al
art.5to. inc.4to. del CPCC y el art.118 de la ley 17.418, el actor podía optar en interponer la
demanda por ante la justicia del lugar del hecho, la del domicilio del demandado o, como lo
hiciera en autos, por ante la del domicilio del asegurador. En otras palabras, es competente el
juez nacional en lo civil de la Capital Federal para conocer en el proceso iniciado por daños y
perjuicios derivados de delitos o cuasidelitos, si en la jurisdicción de aquél se domicilia el
asegurador citado en garantía, pues a pesar de lo establecido por el art.5to. inciso 4to. del CPCC,
es aplicable el art.118 de la ley 17.418, que estatuye, como ha quedado expuesto, que en caso de
ejercerse el derecho de efectuar dicha citación, la demanda debe interponerse ante el juez del
lugar del hecho o del domicilio del asegurador (CSN 24/12/74, JA 1975-27-203; LL 1975-b-907). El
artículo mencionado no establece diferencia alguna entre el domicilio de la casa matriz y la
agencia o sucursal de la compañía aseguradora (CNECC, Sala IV, 29/3/80, ED 91-322; íd. Sala V,
12/7/77, LL 1978, A, 514, entre muchos otros). De acuerdo a la cédula agregada a fs. 36, la
compañía de seguros tiene una agencia que funciona en la calle Carlos Pellegrini 1023, de esta
ciudad. En este orden de ideas, existiendo una agencia del asegurador instalada en el radio de la
Ciudad de Buenos Aires, compartiendo en un todo lo dictaminado por el Sr. Fiscal, no cabe sino
desestimar la excepción de incompetencia planteada".
La jurisprudencia comercial es unánime a la hora de señalar que:
"Si bien el art. 118 de la ley de seguros no distingue, en cuanto al domicilio de la
aseguradora, entre los diversos que pueda tener (casa central, agencia, delegación, sucursal), el
art. 90 inc. 4° del Código Civil establece que las compañías que tengan muchos
establecimientos o sucursales tienen su domicilio especial en el lugar de dichos
establecimientos para la ejecución de las obligaciones allí contraídas por los agentes locales. En
función de lo expuesto, para que resulte admisible el desplazamiento de la competencia
(autorizado por la ley de seguros) no basta con que la compañía tenga una sucursal sino que
resulta indispensable que el contrato de seguro se hubiera efectuado en el lugar del domicilio
34
de la misma". Autos: PAREDES DE MAMANI c/ATAHUALPA S.R.L. s/DAÑOS Y PERJUICIOS - Nº
Sent.:85569 - Civil - Sala I - Fecha: 11/11/1993
"La importancia comercial de las oficinas de una compañía de seguros es indiferente a
los efectos indicados por el art. 118 de la ley 17.418, segundo párrafo, en el cual no se realiza
distinción alguna entre el domicilio central, agencia o sucursal (CNCiv. Sala C, R. 57.121 del
5/11/89). No altera esta conclusión el hecho de que el contrato de seguro haya sido concertado
en extraña jurisdicción, por cuanto el demandante que invoca la cobertura por responsabilidad
civil a través de la citación en garantía es tercero ajeno al vínculo contractual que liga a
asegurador y asegurado (CNCiv. Sala D, R. 65.257 del 9/4/90)". Autos: SCARPIA Juan Carlos
c/BARRET Henri Paul Pierri s/DAÑOS Y PERJUICIOS - Nº Sent.:49091 - Civil - Sala G - Fecha:
30/06/1994
3.B.3) CONCLUSION
En definitiva
Al actor reitero una vez más se le DEBERÍA GARANTIZAR:
- acceder a la vía judicial en esta jurisdicción sin limitación alguna y fundamentado en la
normativa de los arts. 152, 153 del CCYCN y del art. 118 de la ley 27.348, normas de carácter
imperativo y de orden público contra las cuales colisiona el art. 2 de la ley 27.348 en cuanto al
tema del domicilio refiere.
Extraer una conclusión contraria, como la que ha arribado a mi juicio "equivocada y
apresuradamente" el a-quo, implica a todas luces desconocer que la parte más débil de la
relación laboral es el trabajador, significa incluso recaer en un exceso de rigor formal, al
perjudicar al trabajador al no garantizarle el derecho de defensa en juicio de manera plena y
eficaz al restringírselo a punto tal de desnaturalizar su derecho.
El derecho a ejercer la pretensión de litigar en esta jurisdicción y fundamentada en la
actual normativa civil y comercial de la ley 26994 (reitero de los arts. 152 y 153) y art. 118 de la
ley 17418 implica que de denegarse la posibilidad del ejercicio de la jurisdicción en la CABA
cuando todas las ART sin excepción tienen o bien el domicilio legal estatutario fijado en esta
jurisdicción o bien tienen agencias, filiales o sucursales en CABA, un liso y avallasamiento de los
derechos del trabajador por la aceptación de una norma de domicilio extraña, incongruente y
hasta maliciosa a los intereses de los trabajadores quien muchas veces tampoco tienen domicilio
dentro del radio de la jurisdicción de la comisión médica que le toque.
Por otra parte, la violación al derecho de ejercer la acción en esta jurisdicción (CABA)
implica pulverizar totalmente el DERECHO ALIMENTARIO del TRABAJADOR, que no sólo es la
PARTE AFECTADA POR EL SINIESTRO TRAIDO A JUICIO, ES DECIR LA QUE SUFRE LAS
CONSECUENCIAS DAÑOSAS DEL MISMO, sino el que ve disminuido sus ingresos COMO
CONSECUENCIA DE ESTE.
35
"A fin de determinar el carácter de un proceso no basta indagar la naturaleza de la
pretensión sino que es necesario, además, examinar su origen; así como también la relación de
derecho existente entre las partes". Autos: Tucumán Provincia de c/ Monasterio Ramón
Gerardo y otro s/desalojo. Tomo: 329 Mayoría: Petracchi, Highton de Nolasco, Maqueda,
Lorenzetti,Argibay. Disidencia: Abstención: Fayt, Zaffaroni. - Fecha: 21/02/2006
"A fin de determinar la competencia procede atender a la exposición de los hechos
efectuada en la demanda. -Del dictamen de la Procuración General, al que remitió la Corte
Suprema"-. Autos: Guaymas Gabriela c/ operadora de estaciones de servicios S.A.s/ daños y
perjuicios. Tomo: 329 Mayoría: Petracchi, Highton de Nolasco, Fayt, Maqueda,Lorenzetti.
Disidencia: Abstención: Zaffaroni, Argibay. - Fecha: 14/02/2006
La propia ley de procedimientos en materia laboral, es la encargada de "fijar" los límites y
alcances de la competencia al señalar:
ART 20. Serán de competencia de la justicia Nacional del trabajo, en general, las causas
contenciosas en conflictos individuales de derecho, cualesquiera fueren las partes incluso la
Nación, sus reparticiones autárquicas, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y
cualquier ente público, por demandas o reconvenciones fundadas en los contratos de trabajo,
convenciones colectivas de trabajo, laudos con eficacia de convenciones colectivas, o
disposiciones legales o reglamentarias del derecho del trabajo; y las causas entre trabajadores
y empleadores relativas a un contrato de trabajo, aunque se funden en disposiciones del
derecho común aplicables a aquél.
La competencia también comprenderá a las causas que persigan sólo la declaración de
un derecho, en los términos del art. 322, primer párrafo, del Código Procesal Civil y Comercial.
ART 21. En especial, serán de la competencia de la justicia Nacional del Trabajo:
a) las causas en las que tenga influencia decisiva la determinación de cuestiones
directamente vinculadas con aspectos individuales o colectivos del derecho del trabajo;
b) las demandas de desalojo por restitución de inmuebles partes de ellos concedidos a
los trabajadores en virtud o como accesorios de los contratos de trabajo, sin perjuicio de las
disposiciones especiales de los estatutos profesionales;
c) las demandas de tercería en los juicios de competencia del fuero;
ch) las causas que versen sobre el gobierno y la administración de las asociaciones
profesionales y las que se susciten entre ellas y sus asociados en su condición de tales;
d) las ejecuciones de créditos laborales;
e) los juicios por cobro de aportes, contribuciones y multas, fundados en disposiciones
legales o reglamentarias del derecho del trabajo; por cobro de impuestos a las actuaciones
judiciales tramitadas en el fuero y por cobro de multas procesales;
f) los recursos cuyo conocimiento se atribuye a los jueces nacionales de primera
instancia del trabajo o a la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.
ART 24. En las causas entre trabajadores y empleadores será competente, a elección del
demandante, el juez del lugar del trabajo, el del lugar de celebración del contrato, o el del
domicilio del demandado. El que no tuviere domicilio fijo podrá ser demandado en el lugar en
que se encuentre o en el de su última residencia
En las causas incoadas por asociaciones profesionales por cobro de aportes,
contribuciones o cuotas, será competente el juez del domicilio del demandado.
El Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nro 65 tuvo ocasiòn asimismo de
expedirse in re: Causa N° 10093/13 - “MARTINEZ MAURICIO FABIAN c/ PREVENCION ART S.A.
36
s/ ACCIDENTE - LEY ESPECIAL” "Buenos Aires, 22 de abril de 2014 Por devueltos. En atención al
dictamen fiscal que antecede, a cuyos términos adhiero y doy por reproducidos brevitatis
causae, corresponde desestimar la excepción de cosa juzgada ya que lo actuado ante las
Comisiones Médicas no le impide, al accionante, accionar por la reparación integral por la
incapacidad que dice padecer. Notifíquese. Asimismo, corresponde también desestimar la
excepción de incompetencia interpuesta por la demandada Prevención ART S.A. ya que,
conforme lo normado en el art. 90 inc. 4 del C.C. y aún cuando la accionada tuviere su domicilio
legal en extraña jurisdicción, ello no explica, al resultar inverosímil, que desde la localidad de
Sunchales atienda a la totalidad de las obligaciones que genera su actividad en el resto del país.
Notifíquese. Oportunamente, provéanse las pruebas ofrecidas por los contendientes".
37
determinadas condiciones, desplazar una regla de derecho positivo que contradiga los valores
que dan sentido a aquéllos.
Partiendo de esa premisa, no parece que haya que argumentar demasiado para sostener
que deben invalidarse todas las renuncias de derechos, cualquiera fuera la fuente que los hubiera
originado.
Nunca tendrán las comisiones médicas como finalidad defender los derechos de los
trabajadores por el contrario siempre defendieron en estos 21 años a las A.R.T.
Lo cierto, resultara que los valores indemnizatorios abonados implicaran un fraude
económico al actor sin precedentes que viola de una manera notable y evidente el Art. 12 de la
Ley de Contrato de Trabajo.
Como se desarrolló en los hechos de esta demanda, el actor al momento de la firma de
acuerdo del que devendrá su nulidad, siempre se encontrará atravesando una situación médica
de mayor o menor gravedad y bajo licencia médica. con el poder y presión que ejercía la
demandada en el acto que se cuestiona, puede observarse en la forma en que se llevó a cabo la
ratificación del acta, en muchas oportunidades no es el actor el que esté preparado
psicofísicamente para plasmar un acuerdo que nunca tendrá el visto bueno de un juez quien
previo a homologar revisara prudencialmente tópicos como son la edad de la víctima, su ingreso
base mensual y porcentaje de incapacidad previo a dictar el acto judicial de homologación en los
términos del art. 15 LCT. Todo esto será pasado lisa, llana y olímpicamente por alto en desmedro
del más desprotegido.
38
indicaciones en el derecho internacional que señalan que la seriedad con que debieran tratarse
esos reclamos debiera variar según el motivo que se invoque para hacer la distinción. “Tratar con
mayor seriedad”, en términos de la prueba que impone la Convención Europea y la Convención
Interamericana, para verificar la legitimidad de una clasificación, significaría examinar con mayor
acuciosidad las justificaciones presentadas para detectar las diferencias de trato, exigiendo a la
finalidad satisfacer una necesidad social mayor o un mayor grado de encaje o proporcionalidad
entre los medios adoptados y la finalidad que se persigue.
Entran a tallar aquí las llamadas categorías sospechosas del derecho antidiscriminatorio,
que abarcan colectivos que tienen como factor común una histórica posición desventajosa.
Engloban circunstancias personales que no son el resultado de elecciones libremente adoptadas
por los individuos, tal cual ocurre con el origen étnico, nacional o social, sexo, religión, y demás,
e imponen un quehacer estatal positivo. Esto posibilita incluir dentro de esta categoría a aquellas
personas que por su condición social o situación SICOFISICA se vean impedidas de desarrollar su
autonomía, ya que, “la condición de salud del actor" alude a situaciones estructurales vinculadas
a las necesidades para la vida.
En general, el abordaje de esta problemática resulta susceptible de ser analizado bajo
los cánones del escrutinio estricto. Existen fundamentos que pueden extraerse tanto de la
Constitución como de los tratados de derechos humanos. En cuanto a la primera, podría
sostenerse que el constituyente considera que se trata de un grupo vulnerable, que ve
seriamente dificultada su participación plena en la vida económica, social y cultural. En función
de ello, se habilita al legislador a adoptar medidas de acción afirmativa a su respecto (art. 75
inc. 23 CN). Por otra parte, también puede construirse, a partir de la interpretación de los
instrumentos internacionales, que la discapacidad transitoria que portaba el actor, constituye
un motivo prohibido de discriminación. Además, en el plano infraconstitucional, la situación de
las personas con discapacidad puede vincularse con la prohibición de discriminación por
caracteres físicos, que están previstos como motivos de discriminación explícitamente
prohibidos en el artículo 1° de la Ley N° 23.592. La situación de este colectivo justifica la
utilización de un análisis más intensivo ante distinciones que los desfavorecen. La Corte, sin
embargo, ha utilizado un criterio de mera razonabilidad que, en su aplicación al caso concreto,
no impidió llegar a una solución favorable a las personas que sufrían algún tipo de restricción a
sus derechos derivada de sus condiciones sico físicas. El primer caso sobre el cual interesa
detenerse es “Almirón”, en el que se cuestionaba la denegatoria de un certificado de aptitud
psicofísica exigido por una resolución ministerial, a fin de ingresar al profesorado de geografía,
en razón de que la aspirante carecía completamente de visión en un ojo. La Corte aplicó un
análisis de mera razonabilidad, y sostuvo que “la exigencia de visión en los dos. En tal sentido,
el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en su Observación General N° 5, se
refirió a las personas con discapacidad y entendió que estaban implícitamente protegidas por
la Declaración Universal de Derechos Humanos (que sienta el principio de que todas las
personas son iguales en dignidad y derechos) o el Pacto Internacional de Derechos Económicos
Sociales y Culturales en su art. 2.2, al referirse a “cualquier otra condición social” permite
extender sus disposiciones a este grupo de personas. En el plano supralegal, la Convención
Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Personas
con Discapacidad, está en consonancia con esta comprensión del tema.
En definitiva:
1° El concepto de categoría sospechosa tendría su origen en la doctrina de la Corte
Suprema de Estados Unidos, a partir del desarrollo del criterio del "escrutinio estricto" de una
ley, utilizado como método o mecanismo para determinar si se ha infringido el derecho a la
igualdad ante la ley (en nuestro caso consagrado por el art. 16 de la C.N.)
2° La noción de categoría sospechosa, en nuestra opinión, no sólo se ampara bajo el alero
del término "escrutinio estricto", sino que también un tribunal se estaría refiriendo a ella cuando
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fundamenta su fallo aplicando un principio de razonabilidad, proporcionalidad y fin legítimo de
la norma al advertir un hecho de "discriminación flagrante" cometido por la empresa empleadora
contra una persona que se encontraba transitoriamente incapacitada para conocer de manera
absoluta los alcances de la suscripción de un acuerdo, sumado al hecho de la carencia de una
representación legal que lo asesorara correctamente ante un acto tan trascendental, accediendo
a una indemnización ridícula e irrazonable en relación a la que por derecho le correspondía.
3° El Tribunal Constitucional ha utilizado, en nuestra opinión, diversos criterios como
mecanismo para determinar si hay o no infracción a la garantía de igualdad consagrada en el
artículo 16 C.N. ., y que nosotros, para efectos académicos y con el objeto de facilitar el estudio
de la jurisprudencia del Tribunal, los hemos agrupado en tres métodos: falta de arbitrariedad,
que se trate por igual las circunstancias similares y que no se infrinja el principio de
razonabilidad, proporcionalidad y fin legítima de la norma.
4° Nosotros observamos que hay grupos que han sufrido discriminación durante largos
períodos históricos -entre ellos nuestros discapacitados, ya sea que la discapacidad sea mental, o
física (visual, auditiva o visceral)- esto si bien no los convierte en una especie de "grupo especial",
el Juez debe analizar si bien estrictez, también con un criterio de libre convicción presuncional
si en relación al actor, la demandada ha incurrido en un acto discriminatorio (entendiendo por
tal aquel acto de aprovechamiento de la condición psicofísica del reclamante quien al momento
de la suscripción del acuerdo no se encontraba en la condición psicofísica adecuada para
comprender cabalmente los términos y alcances contenido en el mismo) que suscite
consecuentemente la declaración de nulidad de un acuerdo viciado desde su propia génesis.
5° Los casos de discriminación, deben ser resueltos en el caso concreto, tomando en
consideración todos los elementos aportados en la causa, para determinar si es arbitraria o no la
diferencia que se hubiese llevado a cabo. Debería evitarse que cualquiera de las partes en juicio
pueda encontrarse en una situación procesal de desmedro –ya sea que por disposición legal,
doctrinaria o jurisprudencial– su contraparte formara parte de un grupo que ha sido calificado
como categoría sospechosa.
6° En el fondo, y para terminar, lo que nos preocupa de la noción de categoría sospechosa,
no solo es la injusticia que se pueda cometer en el caso concreto, sino que también hace
responsable a las generaciones presentes de las discriminaciones –ya sea por sexo, edad, raza o
conducta sexual– que se hayan cometido en pasado y de las cuales no tienen culpa o
responsabilidad alguna.
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anular el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las personas con discapacidad, de sus
derechos humanos y libertades fundamentales"
A su vez el art. 1 de la CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON
DISCAPACIDAD define que "Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan
deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con
diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de
condiciones con las demás". A su vez el art 2 de dicha convención señala: "Por “discriminación
por motivos de discapacidad” se entenderá cualquier distinción, exclusión o restricción por
motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el
reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y
libertades fundamentales en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo.
". A su vez el art 3 señala: "Los principios de la presente Convención serán: a) El respeto de la
dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y
la independencia de las personas; b) La no discriminación; c) La participación e inclusión plenas y
efectivas en la sociedad; d) El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con
discapacidad como parte de la diversidad y la condición humanas; e) La igualdad de
oportunidades; ...". Asimismo el art 5to establece: " Igualdad y no discriminación 1. Los Estados
Partes reconocen que todas las personas son iguales ante la ley y en virtud de ella y que tienen
derecho a igual protección legal y a beneficiarse de la ley en igual medida sin discriminación
alguna. 2. Los Estados Partes prohibirán toda discriminación por motivos de discapacidad y
garantizarán a todas las personas con discapacidad protección legal igual y efectiva contra la
discriminación por cualquier motivo....". Asimismo el art 27 establece: Trabajo y empleo 1. Los
Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a trabajar, en igualdad de
condiciones con las demás; ello incluye el derecho a tener la oportunidad de ganarse la vida
mediante un trabajo libremente elegido o aceptado en un mercado y un entorno laborales que
sean abiertos, inclusivos y accesibles a las personas con discapacidad. Los Estados Partes
salvaguardarán y promoverán el ejercicio del derecho al trabajo, incluso para las personas que
adquieran una discapacidad durante el empleo, adoptando medidas pertinentes, incluida la
promulgación de legislación, entre ellas: a) Prohibir la discriminación por motivos de discapacidad
con respecto a todas las cuestiones relativas a cualquier forma de empleo, incluidas las
condiciones de selección, contratación y empleo, la continuidad en el empleo, la promoción
profesional y unas condiciones de trabajo seguras y saludables; b) Proteger los derechos de las
personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, a condiciones de trabajo
justas y favorables, y en particular a igualdad de oportunidades y de remuneración por trabajo de
igual valor, a condiciones de trabajo seguras y saludables, incluida la protección contra el acoso, y
a la reparación por agravios sufridos; c) Asegurar que las personas con discapacidad puedan
ejercer sus derechos laborales y sindicales, en igualdad de condiciones con las demás;
Es dable resaltar que Argentina ratifico por ley 26378 sancionada el 21/5/2008 y
promulgada el día 6/6/2008 la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y
su protocolo facultativo, aprobados mediante resolución de la Asamblea General de las Naciones
Unidas del 13 de diciembre de 2006, y previamente por Ley 25280 de fecha sancionada el
6/7/2000 y promulgada el 31/7/2000 se aprobó la CONVENCIÓN INTERAMERICANA PARA LA
ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LAS PERSONAS CON
DISCAPACIDAD.
Lo que tienden ambas convenciones es a señalar que las personas con discapacidad
tienen los mismos derechos humanos y libertades fundamentales que otras personas; y que
estos derechos, incluido el de no verse sometidos a discriminación fundamentada en la
discapacidad, dimanan de la dignidad y la igualdad que son inherentes a todo ser humano;
comprometiéndose los estados participantes a eliminar la discriminación, en todas sus formas y
manifestaciones, contra las personas con discapacidad, es decir contra aquellas personas que
sufren una deficiencia física, mental o sensorial, ya sea de naturaleza permanente o temporal,
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que limita la capacidad de ejercer una o más actividades esenciales de la vida diaria, que puede
ser causada o agravada por el entorno económico y social. El término "discriminación contra las
personas con discapacidad" significa toda distinción, exclusión o restricción basada en una
discapacidad, antecedente de discapacidad, consecuencia de discapacidad anterior o percepción
de una discapacidad presente o pasada, que tenga el efecto o propósito de impedir o anular el
reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las personas con discapacidad, de sus derechos
humanos y libertades fundamentales.
El actor no tendrá con el sistema implementado por la ley 27.348 ni siquiera "las
denominadas ventajas protectivas" que el Convenio de Ginebra sobre la Protección de las
Personas Civiles en Tiempos de Guerra (Convenio IV) (1949) le asigna a las personas enfermas.
Así las cosas, el Artículo 16 de ese convenio establece: I. Protección general "Los heridos y
enfermos, así como los inválidos y mujeres encintas, serán objeto de particular protección y
respeto. En la medida que las exigencias militares lo permitan, cada una de las Partes
contendientes favorecerá las gestiones emprendidas para la búsqueda de muertos y heridos,
para acudir en ayuda de los náufragos y otras personas expuestas a graves peligros y para
ampararlas contra saqueos y malos tratos". Asimismo el art 27 agrega que "Las personas
protegidas tienen derecho, en cualquier circunstancia, al respeto a su persona, a su honor, a sus
derechos familiares, a sus convicciones y prácticas religiosas, a sus hábitos y a sus
costumbres. Deberán ser tratadas, en todo momento, con humanidad y especialmente
protegidas contra cualquier acto de violencia o intimidación, contra los insultos y la curiosidad
pública. Las mujeres serán especialmente amparadas contra todo atentado a su honor y, en
particular, contra la violación, contra el forzamiento a la prostitución y contra todo atentado a su
pudor. Habida cuenta de las disposiciones relativas al estado de salud, a la edad y al sexo, las
personas protegidas serán tratadas por la Parte contendiente en cuyo poder se encuentren, con
iguales consideraciones, sin distinción alguna desfavorable, especialmente por lo que atañe a la
raza, la religión o las opiniones políticas". Asimismo el Artículo 92. Inspecciones
médicas establece: "Al menos una vez al mes, se efectuarán inspecciones médicas a los
internados. Tendrán éstas por objetivo, en particular, el control del estado general y nutrición y
el estado de limpieza, así como el descubrimiento de dolencias contagiosas, tales como la
tuberculosis, las enfermedades venéreas y el paludismo. Implicarán especialmente la anotación
del peso de cada internado y, por lo menos una vez al año, un examen radioscópico".
Podemos nombrar como antecedente la publicación que se efectuó Página Oficial de la
OIT (Organización Internacional del Trabajo) el 01 de agosto de 2007 con respecto a la
Discriminación laboral con motivo de enfermedades terminales, efectuado por Alexander
Godínez, Coordinador Proyecto Fortalecimiento Justicia Laboral.
En ese comunicado se destacó que La Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia
de Costa Rica confirmó este año un criterio orientado a la no discriminación del trabajador
accidentado.
En primer lugar, la Sala tiene claridad en que lo alegado por el recurrente y el objeto del
recurso, se centra en si existe o no una conducta discriminatoria, cuyo criterio de diferenciación o
exclusión, es el estado de salud del trabajador y para ella, de conformidad con el Principio del
Estado Social de Derecho (artículo 74 de la Constitución Política), debe garantizarse "el derecho a
no sufrir trato discriminatorio por cualesquiera motivos y el respeto a la dignidad humana son
elementos de nuestro orden constitucional que coexisten pacíficamente, cuya tutela y fomento
no solo le corresponde al Estado, sino también a todos los integrantes de la comunidad"
La Sala entiende aplicables las regulaciones de derecho internacional de los derechos
humanos como los artículos 1 y 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los
artículos 1 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Convenio 111 sobre
discriminación en materia de empleo y ocupación de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT). Método de integración normativa, que la Sala lo ha llevado más allá todavía, al entender
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que los contenido de los convenios internacionales sobre derechos humanos, se deben de
aplicar incluso, con prioridad sobre el propio texto constitucional.
A modo de conclusión, en este aspecto señalan las 100 Reglas de Brasilia las cuales
constituyen un conjunto de normas que consagran los estándares básicos para garantizar el
acceso a la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad, aprobadas en la XIV Cumbre
Judicial Iberoamericana realizada en Brasilia en marzo de 2008, donde se definen que “se
consideran en condición de vulnerabilidad aquellas personas que, por razón de su edad,
género, estado físico o mental, o por circunstancias sociales, económicas, étnicas y/o
culturales, encuentran especiales dificultades para ejercitar con plenitud ante el sistema de
justicia los derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico”.-
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Educación, la Ciencia y la Cultura; los convenios y las recomendaciones de la Organización
Internacional del Trabajo; la Convención y el Protocolo relativos al Estatuto de los Refugiados; la
Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos; la Convención Americana sobre Derechos
Humanos; el Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y de las libertades
fundamentales y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea; la Convención de
la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos sobre la lucha contra el soborno de
funcionarios extranjeros en las transacciones comerciales internacionales, y otros instrumentos.
Las normas enunciadas en la Declaración tripartita de principios sobre las empresas
multinacionales y la política social y la Declaración relativa a los principios y derechos
fundamentales en el trabajo de la Organización Internacional del Trabajo, Conociendo las
Directrices sobre las Empresas Transnacionales y el Comité sobre Inversiones Internacionales y
Empresas Transnacionales de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, La
iniciativa de las Naciones Unidas denominada Pacto Mundial en que se reta a los dirigentes
empresariales a "adoptar y promulgar" nueve principios básicos en la esfera de los derechos
humanos, incluidos los derechos laborales y el medio ambiente.
Continuamente surgen nuevas cuestiones e intereses internacionales en materia de
derechos humanos, y que las empresas transnacionales y otras empresas comerciales suelen
estar involucradas en estas cuestiones e intereses, por lo que se hace necesario seguir
estableciendo y aplicando normas, ahora y en el futuro, Reconoce la universalidad, indivisibilidad,
interdependencia e interrelación de los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo, en
virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos tienen el derecho de participar en un
desarrollo económico, social, cultural y político que propicie el pleno ejercicio de todos los
derechos humanos y las libertades fundamentales, así como de contribuir a dicho desarrollo y
disfrutar de él, Reafirma que las empresas transnacionales y otras empresas comerciales, sus
directivos, incluidos los administradores, miembros del Consejo de Administración o directores y
otros ejecutivos, y las personas que trabajan para ellas tienen, entre otras cosas, obligaciones y
responsabilidades en la esfera de los derechos humanos, y que las presentes normas de derechos
humanos contribuirán a crear y desarrollar el derecho internacional relativo a esas
responsabilidades y obligaciones.
A partir de esta realidad, se desprenden, en consecuencia, una serie de normas sobre las
responsabilidades de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales en la esfera de
los derechos humanos e insta a que no se escatimen esfuerzos para que sean conocidas y
respetadas por todos. De esta forma, y con la normativización, como realidad será posible el
respeto por la libertad; la equidad; la seguridad y los derechos humanos.
En idéntico criterio se apoya la normativa contenida en el la DECLARACION SOCIALABORAL
DEL MERCOSUR del año 2015 en su Art. 17 cuando se establece que el trabajador tiene derecho a
prestar tareas en un ambiente sano y seguro que preserve su integridad física y mental y
estimule su desarrollo y desempeño profesional, así como la consideración según la cual la
persona humana es sujeto central y beneficiario del desarrollo, por lo cual por aplicación de los
principios de progresividad y justicia social, corresponde al Estado asegurar y respetar tales
pautas sin poder emitir normas regresivas que implicaran la omisión de la aludida protección
debiendo en el caso estimarse la adecuación de las obligaciones a las leyes que reglamentan el
ejercicio de los derechos en el marco de la Constitución Nacional como primera y suprema ley.
Es importante destacar que se encuentra vigente la aplicación de los Convenios de la O.I.T.
que han sido ratificados por nuestro país, y que se relación al tema de los accidentes y
enfermedades laborales como son los Convenios 17, 18 y 102 de la OIT cuyo control de
convencionalidad a cargo de la C.S.J.N. determina su aplicación inmediata como legislación
supranacional en la medida que no contradiga a una legislación nacional aún más favorable al
trabajador.
44
Asimismo, y como un desprendimiento de aquel, el principio de norma más favorable
tiene carácter laboral, tal como lo dispone el art. 9 LCT, protegiendo de esta forma al trabajador y
resguardando su derecho a percibir la correcta indemnización, estableciendo que en caso de
duda en la interpretación o alcance de la ley, como así también en la apreciación de los
elementos probatorios, se decida en el sentido más favorable al trabajador.
Esta progresividad Implica el deber positivo por parte del Estado de adoptar las medidas
concretas y orientadas a la satisfacción del derecho a una vida digna (Corte IDH Comunidad
Indigena Yakye Axa vs Paraguay de fecha 17/06/2005). De igual modo y como contracara de la
misma moneda este principio implica respetar los mentados derechos absteniéndose de adoptar
medidas que interfieran en el disfrute del derecho al trabajo alcanzado por un empleado
(conforme Obbs. General 18 PIDESYC).
Resulta claro pues, que por jerarquía legal y supralegal, por jerarquía Constitucional, y aún
por reglamentación Supra Nacional, el Estado no puede ni por acción ni por omisión adoptar
medidas que perjudiquen la intrínseca “justicia social” de la indemnización pretendida por un
Trabajador, sea cual fuere el andamiaje técnico legal por el cual pretenda hacerlo, ni mediante la
formulación de legislación (en el sentido amplio del término) de carácter regresivo ni mediante el
detrimento solapado y subrepticio de dicho derecho por vía de la tarifación desactualizada de la
mentada indemnización.
El concepto vertido en “Madorran c/ Aduana”, fallo proveniente de la CSJN con fecha
03/05/2007, no hace mas que reafirmar la doctrina “Bercaitz” manteniendo que “Tiene categoría
constitucional el siguiente principio de hermenéutica jurídica: in dubio pro justitia socialis. Las
leyes, pues, deben ser interpretadas a favor de quienes al serles aplicadas con este sentido
consiguen o tienden a alcanzar el “bienestar”, esto es, las condiciones de vida mediante las
cuales es posible a la persona humana desarrollarse conforme a su excelsa dignidad” (Fallos
289:430, 436; asimismo, Fallos 293:26, 27, considerando 3).
La sentencia "Madorran" sumo al principio de progresividad, el principio "pro homine", o a
favor del hombre con fuente en el DIDH (Derecho Internacional de los Derechos Humanos).
En "Madorràn" se recepta juntamente con el principio anterior y con igual invocación del
precedente "Bercaitz" de 1974, el "principio de favorabilidad". La CSJN recuerda que el tribunal
"tuvo oportunidad de censurar toda exègesis restrictiva de los derechos sociales que contrariaba
la jurisprudencia de la Corte, concordante con la doctrina universal derivada del principio de
favorabilidad"
El precedente “Lucca de Hoz” reafirma dicho concepto manifestando que si de los
resultados de la aplicación del art 15 de la LRT no resultara la reparación integral de los
damnificados, se estaba afectando la dignidad de la persona y el derecho de propiedad todo
(conf. Fallo de Sala de la Dra. Beiro de Goncalves).
Es decir, que aún en un concepto de reparación sistémica, si la fórmula arroja valores
claramente confiscatorios, no respetando mínimamente un criterio reparador, es el Juez que
dotado de la equidad y la interpretación del sistema como un todo y no una mera sumatoria de
actos positivos debe suplir con su criterio dichas circunstancias.
De la lectura sistémica y teleológica de todo el Ordenamiento Jurídico Argentino, y de las
resoluciones provenientes de la Organización Mundial del Trabajo, de los Convenios
Internacionales incluidos con rango Constitucional, de la lectura toda de los antecedentes de la
Corte Federal, no puede sino comprenderse que el arribo a una situación de prestación
inequitativa y no reparadora, aún bajo la órbita de una reparación sistémica como la prevista por
la ley 24557, 26773 y cctes. produciría una fractura irreparable respecto de los pilares
fundamentales de nuestro derecho positivo.
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Es importante señalar que el art 1740 del CCYCN establece el principio de "Reparaciòn
Plena" al decretar: ARTICULO 1740.- Reparación plena. La reparación del daño debe ser plena.
Consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso,
sea por el pago en dinero o en especie. La víctima puede optar por el reintegro específico,
excepto que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo
caso se debe fijar en dinero. En el caso de daños derivados de la lesión del honor, la intimidad o
la identidad personal, el juez puede, a pedido de parte, ordenar la publicación de la sentencia,
o de sus partes pertinentes, a costa del responsable.
El concepto de "Reparación Plena" se encuentra ligado íntimamente con los principios de
justicia social, equidad, progresividad.
No puede dejar de observarse que Incluso del espíritu y la letra del nuevo CCYCN en su
artículo 1742 se consagra esta facultad del Juez quien puede atenuar o agravar la indemnización
por medio de la aplicación de la equidad y los principios generales del derecho.
Por otra parte, es digno mencionar que In re “Calderón Celia Marta c/ Asociart ART S.A.”
S/ Accidente (C-915 – XIVI) sentencia de CSJN de fecha 29/04/2014, el más alto Tribunal
decreto "que cuando se trata de las Indemnizaciones Laborales Permanentes, Parciales (art. 14
L.R.T.) o Totales (art. 15 L.R.T.) la Ley aplicable no es la vigente a la primera "manifestación
invalidante” sino la vigente al “momento de determinarse la Definitividad de la Incapacidad
Permanente” con lo cual a un accidente de fecha anterior al 26/10/2012 (fecha de entrada en
vigencia de la ley 26773), aún sería factible jurídicamente aplicable esta última ley si la
determinación de la definitividad de la incapacidad permanente es posterior al 26/10/2012 e
ingresa por lo tanto el casus dentro del marco de protección de la ley nueva (26773).
Con el concepto de la Drittwirkung la doctrina alemana desarrolla la posible eficacia de los
derechos humanos en las relaciones ínter privatos, ya que si bien algunos de estos derechos sólo
se pueden ejercitar frente a poderes públicos, el derecho a tutela judicial, a la enseñanza, a la
sanidad, etc., otros pueden ser referidos a las relaciones entre particulares. ¿puede un
trabajador invocar un derecho constitucional frente a una indemnización injusta y confiscatoria?
La doctrina y jurisprudencia alemana con la elaboración de la teoría de Drittwirkung suponen una
revisión de la concepción clásica anterior, en la que esos derechos humanos tendrán el sentido y
función exclusivos de garantizar un ámbito personal, y defender al individuo de la injerencia
estatal. El nuevo planteamiento de la eficacia horizontal de los derechos humanos frente a
terceros, en contraposición a la eficacia vertical de las libertades, concebidas frente al poder del
Estado, constituye el fundamento de la teoría de la Drittwirkung Son numerosos los autores que
colaboraron en esa revisión de la concepción clásica de la eficacia de los derechos humanos en la
República Federal de Alemania y en su posterior recepción española. Vamos a comentar
brevemente algunas de las posiciones doctrinales más destacadas e innovadoras. Como dice
PABÓN, se suele vincular la teoría que propugna la «eficacia inmediata» de los derechos
fundamentales en el marco del Derecho privado, a la tesis sostenida principalmente por Thoma
respecto a la Constitución de Weimar en favor de la máxima efectividad de los derechos
fundamentales ^°. Un paso decisivo en la evolución y tránsito de los derechos humanos a su
aplicación material supuso la aportación de NIPPERDEY, quien creyó ver en la Ley Fundamental
de Bonn una acentuación positiva del significado y valor de los derechos humanos respecto del
texto de Weimar, destacando que ai estar configurados como principios jurídicos, su validez no
podía sin más quedar limitada al campo de acción del Estado ^\ Este planteamiento tuvo por
parte de la doctrina una gran acogida. El argumento más usado en favor de la extensión material
de los derechos humanos al Derecho privado era básico y elemental: lo que le está prohibido al
Estado, no debe estar permitido a los particulares. Pero frente a este argumento se arguye que
hay, efectivamente, una vinculación positiva de los Tribunales y del Ejecutivo a la Ley y al
Derecho; mientras que a los individuos les está permitido lo que la Ley no les prohíbe, los
órganos del Estado sólo pueden actuar en el sentido que la Ley les marca. Un segundo
46
argumento se basa en que si la razón de proyectar los derechos humanos al Estado consiste en el
riesgo que implica su poder, actualmente los poderes económicos y sociales también presionan y
amenazan al individuo, y sería apropiado establecer defensas en las relaciones jurídico-privadas
contra la excesiva preeminencia de alguna de las partes.
Por ello, y más allá de las implicancias que pueden tener en consideración los diversos
índices por los que puede optar el legislador en su tarea, es innegable que debe atenderse al
envilecimiento del signo monetario para la determinación de la Incapacidad Laboral Parcial y
Definitiva que afecta al trabajador. Es claro que este rubro conforme a quedado hoy determinado
se encuentra en franca desventaja respecto, manifestando una total asincronia en los ajustes de
las diferentes prestaciones que surgen de la LRT.
A. Obligaciones generales
1. Los Estados tienen la responsabilidad primordial de promover y proteger los derechos
humanos consagrados en la legislación internacional y nacional, asegurar que se cumplan,
respetarlos y hacerlos respetar, incluso velando por que las empresas transnacionales y otras
empresas comerciales respeten los derechos humanos.
Dentro de sus respectivas esferas de actividad e influencia, las empresas transnacionales y
otras empresas comerciales (en especial las A.R.T.) tienen la obligación de promover y proteger
los derechos humanos consagrados en el derecho internacional y en la legislación nacional,
incluidos los derechos e intereses de los pueblos indígenas y otros grupos vulnerables, asegurar
que se cumplan, respetarlos y hacerlos respetar.
Dentro de los derechos que de manera inminente viola la nueva legislación (ley 27.348)
nos encontramos con:
B. Derecho a la igualdad de oportunidades y a un trato no discriminatorio
C. Derecho a la seguridad personal
D. Derechos de los trabajadores consagrados en otros ordenamientos
E. Respeto de la soberanía nacional y de los derechos humanos
47
información falsa, ya que la totalidad de la información objetiva del acuerdo resulta errónea y/o
falsa.
48
inconveniente, inadecuado y desfavorable acuerdo al que se pueda llegar a arribar después de un
largo y tedioso camino administrativo, torna insalvable su declaración de inconstitucionalidad.
49
La cosa juzgada, supone "en principio" la inimpugnabilidad de sentencias o lo que es lo
mismo la preclusión de recursos que procedan contra ella.
Pero la "cosa juzgada formal" implica la posibilidad de reveer la misma en un proceso
posterior.
Ahora bien, en el caso traído a juicio, la pregunta que cabe hacerse es la siguiente: ¿La
homologación a través del servicio de homologación en el ámbito de las comisiones médicas
jurisdiccionales (art 3 ley 27.348) respecto de un acuerdo viciado de nulidad, implica su
irreversibilidad en sede judicial? Desde luego que NO.
Comprobada entonces la sustracción al actor de las normas que lo protegen desde un
inicio al vedarsele el derecho de acceso a la justicia, se concluye que acto que lo produce resulta,
en los términos del derecho del trabajo, fraudulento, y su sanción, consecuentemente no puede
ser otra que la de nulidad.
50
médicos que expresamente acepten los parámetros de regulación de sus honorarios
profesionales conforme lo previsto en el párrafo precedente.
Esta parte viene a oponerse en forma concreta a que la misma sea llevada a cabo en ese
cuerpo legal, toda vez que la función de ese organismo se halla limitada actualmente a las causas
del fuero criminal y correccional, lo que se halla en concordancia con la autorización de la Excma.
Cámara de Apelaciones del Fuero (nota 870 del 17-12-97) en los términos del art. 108 bis del
Reglamento del Fuero.
Que, su parte, atento lo expuesto y lo enmarcado por la nota antedicha, se opone a la
designación del Cuerpo Médico Forense a fin de entender en las presentes actuaciones, en razón
de que dicho cuerpo médico, como es público y notorio, se halla trabajando actualmente con un
atraso de aproximadamente un año, año y medio, en razón de la gran cantidad de causas que le
provee tanto la justicia del trabajo como la penal, motivo por el cual, la mayoría de los jueces de
este fuero, son conscientes del problema que aqueja a esa repartición, siendo remisos a enviar
un expediente a dicho cuerpo médico, excepto cuando hay una gran discordancia en torno a los
daños sufridos por la parte accionante y/o la existencia de una pericia de contenido dudoso, y es
solicitada la evaluación de ese organismo por el Juzgado interviniente como medida para mejor
proveer, previo al dictado de sentencia.
Que, el atraso que posee a los fines de efectuar la revisación, diagnóstico y tratamiento,
en la práctica se traduce en una implícita denegación de justicia, durante la totalidad del tiempo
en que se halle el expediente en ese organismo.
Que, en razón de que la indemnización posee una naturaleza alimentaria, el tiempo
durante el cual se desarrolla el proceso, en los casos en que este se alarga indebidamente,
dificulta que dicha 'indemnización llegue a tiempo' a los fines de que la víctima no se vea
compelida a no poder soliviantar los gastos que le demandan las curaciones y por otra parte a
tener que esperar un tiempo que más allá de cualquier plazo normal de proceso, lo que en
definitiva se traduce en un verdadera denegación de justicia a raíz del retardo.
Como nuestro tiempo, es un bien escaso, ya que no sabemos cuál es el período que nos
resta por vivir, es el bien más valioso que poseemos, por lo que enviar en un futuro y dentro de
la etapa de prueba el expte. al Cuerpo Médico Forense, es muchas veces argumento para que la
futura obligada al pago -la ART-, vea paralizada la obligación de pagar la reparación de los daños
que produjo como consecuencia de un accidente o enfermedad profesional en un tiempo normal
y prudencial, con lo que se beneficia sobremanera a la parte más poderosa que es la ART. Por
ello, su parte se opone a la designación de ese organismo.
La Corte Suprema de Justicia poco tiempo atrás, anunció formalmente el fin de la
reestructuración del Cuerpo Médico Forense (CMF), al frente del cual quedó Roberto Luis María
Godoy, elegido por primera vez a través del voto directo y secreto de sus colegas, según su nuevo
reglamento.
Simultáneamente, el cuerpo quedó integrado por 43 peritos elegidos por concurso
público, mientras que la actual Morgue Judicial será reemplazada por el Instituto Técnico Judicial
“Cecilia Grierson”. La creación del instituto, cuya nueva sede se instalará en un predio aledaño a
los tribunales federales de Retiro, quedó bajo la coordinación de la ministra de la Corte, Carmen
Argibay.
El reordenamiento del cuerpo había sido iniciado en 2008 con una auditoría que
recomendó los pasos seguidos luego por la Acordada 47/09, que llamó al concurso de los cargos
de peritos, los que juraron a comienzos de mes.
El nuevo reglamento establece que el CMF debe cumplir una función exclusivamente
pericial, realizando la tarea de auxiliar de la Justicia nacional y atendiendo los requerimientos de
51
los magistrados del fuero criminal y, excepcionalmente, los pedidos de los jueces de los restantes
fueros. .
En el acuerdo celebrado días atrás –texto al que accedió PuntoJus- la Cámara Civil hizo
hincapié en “la grave dificultad que configura la aplicación de lo resuelto en la Acordada 47/09,
por la que se aprueba el Reglamento General del cuerpo Médico Forense, por el cual se
restringen las facultades que el decreto ley 1285/58 asigna a los jueces para recurrir a su auxilio”
El Art. 63. Inciso C) del mencionado decreto, autorizó oportunamente en forma excepcional la
intervención del cuerpo oficial en lo referente a razones de urgencia, pobreza e interés público, a
lo que se agregó también supuestos en que las circunstancias del caso hicieran necesaria la
intervención, pero se atribuyó el juicio del magistrado la valoración de aquellos extremos, sin que
tal decisión pueda ser revisada por vía de la Superintendencia.
Lo cierto es que la Acordada 47/09 deniega la intervención del Cuerpo Médico para
supuestos que excedan a esa acotada excepcionalidad y, además exige que tal calificación sea
reexaminada por la Cámara –sin recurso alguno-, y luego se deba someter a una nueva
evaluación por parte de un Ministro de la Corte Suprema.
Así, los magistrados ven a esta situación como “un severo escollo para la recta de
administración de justicia y especialmente para el desempeño cotidiano de los juzgados con
competencia de familia, donde se ventilan causas que no admiten esas dilaciones para resolución
de temas vinculados a niños, enfermos mentales, toxicómanos, violencia doméstica, entre otros,
todos los cuales se encuentran en una situación de alta vulnerabilidad. A través de este sinuoso y
extenso procedimiento, que no responde a pautas legales referidas, se impide que se resuelvan
los conflictos con la urgencia y responsabilidad que requieren los importantes derechos en
juego”.
En la acordada se hace referencia a que aún frente a la hipótesis de que el cuerpo pericial
hubiera sido creado para cubrir las necesidades de la justicia criminal, las numerosas tareas que
fue sumando, determinaron el paulatino redimensionamiento de los cuadros, hasta llegar a esta
estructura, sólo justificada en la necesidad de atender los requerimientos de otros fueros.
Lo cierto es que al obstaculizarse el asesoramiento de Cuerpo médico Forense en lo que
refiere a causas no penales, pero que por razones de urgencia, pobreza u otras semejantes
necesiten de su intervención, “se contradecirían las pautas de una adecuada gestión de los
recursos judiciales, puedo ello obligaría al Consejo o a la Corte, a implementar rápidamente otro
organismo de similar idoneidad para suplir la incumbencia prevista en las leyes de fondo y de
forma”.
En definitiva, el aditamento de la exigencia del CMF con solo 43 miembros para intervenir
en los casos de judicialización después de un tedioso trámite administrativo, representa una
agravamiento fáctico de la situación del trabajador que desee y pueda litigar para hacer valer sus
derechos debiendo esperar años para ser atendido por dicho cuerpo médico legal, tal como
ocurrió en la década de los 80 y 90 en el fuero civil en materia de accidentes de tránsito, cuando
le fijaban revisación médica a 3 o 4 años plazo desde el momento en que se diligenciaba el oficio
que ordenaba la intervención de dicho cuerpo.
52
Cuando se produce un daño a la integridad psicofísica de la persona y sobre todo de forma
injusta -como en este caso derivado de un accidente de trabajo-, vulnerándose este derecho,
surge por contrapartida el derecho a ser reparado del daño sufrido, o dicho de otro modo, surge
la obligación o deber de reparar el daño causado, con la finalidad de compensar o resarcir
económicamente, mediante una indemnización, el perjuicio que sobre la persona se ha
producido, restituyéndola a su estado anterior, tal y como se encontraba antes de que se
produjera el daño.
Teniendo en cuenta las bases sobre las que camina la responsabilidad civil, es fácilmente
comprensible que sea una de las piezas angulares del Derecho, porque representa la clave que
garantiza la seguridad de las personas respecto a los daños y perjuicios que pueden sufrir por las
conductas o actividades que vulneran sus derechos y por los riesgos y peligros a los que todos
estamos expuestos al vivir en una sociedad cada vez más plagadas de conductas y actividades
que los generan.
De esta manera la responsabilidad civil se consagra como una de las materias más vivas
del Derecho civil en este momento, que ha dado lugar incluso a la creación del Derecho de daños,
que ha provocado la evolución en los últimos años de los principios clásicos de la responsabilidad
civil, culpa y riesgo, y que tiene como función prevenir los comportamientos antisociales,
determinar las indemnizaciones de las víctimas y, fundamentalmente, garantizar los derechos de
los ciudadanos.
Las legislaciones de todos los países modernos protegen la vida y la integridad sicofísica
como bienes originarios del hombre que no pueden ser impunemente lesionados. La comisión de
un acto culposo, doloso o de responsabilidad objetiva (cuando se responde independientemente
de que no haya existido culpa o dolo) que es criterio por ejemplo que surge de la propia LRT, o la
responsabilidad del transportador aéreo, conduce a la necesidad de que el responsable repare el
daño producido. Dicha reparación, esquematizada de la forma más simple, se dirige en un doble
sentido: hacia la sociedad, por la alteración del orden social que supone la acción, y ante el
afectado por el daño que directamente ha debido sufrir.
Es importante recordar que éste es un principio común a todas las legislaciones modernas:
si el dañador ha causado un menoscabo en la esfera jurídica de una persona, es de justicia que la
reparación debida consista en reintegrar esa esfera a su estado anterior a la producción del daño,
o si esto no es posible, compensarlo adecuadamente.
El Derecho proporciona -a diferencia de los dictámenes de las Comisiones Medicas-, pues,
una sólida protección a la persona humana que defiende su doble ser, sicofísico y moral
Sin duda alguna, al hablar del daño corporal o sicofísico, estamos ante un daño que dada
la naturaleza del bien afectado, es incuantificable, pero que hay que resarcir de alguna manera,
porque sólo con una indemnización puede darse al perjudicado la necesaria satisfacción con la
que dejarlo indemne, colmando un poco la lesión producida, aunque sólo sea mediante una
convención jurídica ajena al imposible principio de la equivalencia y de la restitutio in pristinum.
Como se colige de todo lo expresado, el primer derecho de toda persona es la salvaguarda
de su integridad psicofísica, de tal modo que, cuando se vulnera, surge el derecho de ser
reparado del daño sufrido, o, dicho de otro modo, surge la obligación o deber de reparar el daño
causado, con la finalidad de compensar o resarcir económicamente el perjuicio que sobre la
persona se ha producido, restituyéndolo a su estado anterior, tal y como se encontraba antes de
que se produjera el daño.
La reparación del daño sicofísico, como expresión de la tutela civil, se inserta en el ámbito
axiológico del derecho a la vida y a la integridad psicofísica, que están plasmados con un carácter
fundamental en el texto constitucional; y en este sentido, las disposiciones de legalidad ordinaria
que conforman la disciplina común de la responsabilidad civil y constituyen una normativa
53
derivada con la que se materializa y desarrolla la regulación originaria (constitucional) de aquellos
derechos, consistentes en el alto mandato de su indefectible protección. Así pues, la regulación
valorativa del daño sicofísico en forma independiente uno de otro (el sicológico y el físico)
expresa la virtualidad civil de esos derechos fundamentales, participando de la eminente
jerarquía de los valores atendidos
En tal sentido, el daño corporal o sicofísico en su sentido más amplio puede ser definido:
«como cualquier alteración del organismo causada por el hecho dañoso, de naturaleza temporal
o de naturaleza permanente, del estado de salud física y/o psíquica de la persona que le impide
disfrutar de la vida de la misma manera en que disfrutaba antes del evento, independientemente
de cualquier referimiento a la capacidad productiva del sujeto y la pecunia doloris»
El derecho a la vida entendido como derecho al mantenimiento de la integridad psicofísica
y moral, también denominado derecho a la integridad personal o derecho a la incolumnidad,
puede ser definido como aquel derecho humano que, en cuanto concreción y desarrollo del valor
vida implica la exigencia o pretensión por parte de su titular, de conservar -frente a cualquier tipo
de agresión, ya sea física ya sea de tipo moral,- la existencia dentro de unos márgenes de
viabilidad y dignidad, tanto en su dimensión física y psíquica, como también moral.
En cualquier caso, el derecho a la vida no supone tan sólo el derecho a una existencia
biológica, sino algo mucho más exigente: el derecho a una existencia placentera, tranquila y
disfrutable; es decir, el derecho a una integridad física, síquica y moral.
La LEY 27.348, al excluir, LA GARANTIA DEL JUEZ NATURAL en un reclamo promovido por
un trabajador fundado en las normas sistémicas de la propia ley 24.557 con las modificaciones de
la ley 26.773 y 27.348 no se adecua a los lineamientos constitucionales antes expuestos. Tal
negación termina conculcando el pleno derecho del trabajador a sr protegido en su integridad
psíquica, física y moral, frente a supuestos regidos por el principio alterum non laedere, la
consideración plena de la persona humana y los imperativos de justicia de la reparación, seguidos
por nuestra Constitución Nacional y, de consiguiente, por esta Corte, que no deben cubrirse sólo
en apariencia. Si se trata de establecer reglamentaciones legales en el ámbito de protección de
los trabajadores dañados por un infortunio laboral, el deber del Congreso es hacerlo en el sentido
de conferir al principio alterum non laedere toda la amplitud que éste amerita, y evitar la fijación
de limitaciones que, en definitiva, implican "alterar" los derechos reconocidos por la Constitución
Nacional (Art. 28). Este retroceso legislativo en el marco de protección, puesto que así cuadra
evaluar a la ley 27.348 según lo que ha venido siendo expresado, pone a ésta en grave conflicto
con un principio arquitectónico del Derecho Internacional de los Derechos Humanos en general, y
del PIDESC en particular. En efecto, este último está plenamente informado por el principio de
progresividad, según el cual, todo Estado Parte se "compromete a adoptar medidas [...] para
lograr progresivamente [...] la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos" (Art. 2.1).
54
2) Para el cálculo del IBM (conf. art 12 LRT) se toman: Ingreso base. Establécese, respecto
del cálculo del monto de las indemnizaciones por incapacidad laboral definitiva o muerte del
trabajador, la aplicación del siguiente criterio:
1°. A los fines del cálculo del valor del ingreso base se considerará el promedio mensual de todos
los salarios devengados —de conformidad con lo establecido por el artículo 1° del Convenio N°95
de la OIT— por el trabajador durante el año anterior a la primera manifestación invalidante, o en
el tiempo de prestación de servicio si fuera menor. Los salarios mensuales tomados a fin de
establecer el promedio se actualizarán mes a mes aplicándose la variación del índice RIPTE
(Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables).
2°. Desde la fecha de la primera manifestación invalidante y hasta el momento de la liquidación
de la indemnización por determinación de la incapacidad laboral definitiva, deceso del trabajador
u homologación, el monto del ingreso base devengará un interés equivalente al promedio de la
tasa activa cartera general nominal anual vencida a treinta (30) días del Banco de la Nación
Argentina.
3°. A partir de la mora en el pago de la indemnización será de aplicación lo establecido por el
artículo 770 del Código Civil y Comercial acumulándose los intereses al capital, y el producido
devengará un interés equivalente al promedio de la tasa activa cartera general nominal anual
vencida a treinta (30) días del Banco de la Nación Argentina, hasta la efectiva cancelación. Podía
haberse tomado como dice un fallo de sala IV CNAT el salario al momento del alta médica, y
porque no digo yo, la MRMNYH y no el promedio como fija la ley de los últimos 12, 9, 6 o 3 meses
anteriores al accidente incluidos todos los rubros remuneratorios y no remuneratorios.
3) El art 15 LRT que establece en el inciso 1) que: "Mientras dure la situación de
provisionalidad de la Incapacidad Laboral Permanente Total, el damnificado percibirá una
prestación de pago mensual equivalente al SETENTA POR CIENTO (70%) del valor mensual del
ingreso base. Percibirá, además, las asignaciones familiares correspondientes, las que se
otorgarán con carácter no contributivo."
Es decir un trabajador que sufre la desgracia de tener un accidente de trabajo o una
enfermedad laboral, debe sumar a su infortunio la percepción no de la mejor remuneración que
venía percibiendo de su empleador incluidos los salarios diferidos sino, el 70% del valor mensual
del ingreso base conforme la fórmula de cálculo del art 12 LRT que tal como ut-supra expresé
disminuye injusta y de manera confiscatoria la prestación dineraria a punto tal que la torna
desactualizada, situación fáctica que se ve agravada por la retroactividad desmesurada que
corre por las venas del art. 12 LRT (de tomar hasta 12 meses anteriores) - sobre todo en un país
altamente inflacionario- derivando en una prestación dineraria que calculada desde el Angulo
actuarial se torna escasa, penosa, miserable, en reemplazo del salario actualizado conforme a
CCT y paritarias del sector, que venía recibiendo mes a mes de su empleador.
4) La mayoría de las ART abonan las sentencias firmes fuera de termino, lo que demuestra
una vez más hasta donde son especuladoras las ART de sus propios intereses, las cuales dentro
de un contexto inflacionario y de altas tasas de interés bancarias, les conviene dejar el dinero
financieramente a interés que pagar las sentencias de los juicios. en tiempo y forma.
5) El DTO 472/2014 hoy incluido en el art. 16 de la ley 27348 actualiza por Ripte solamente
los importes de las prestaciones adicionales de suma fija que habían sido incorporadas al régimen
por el decreto 1278/00, y los pisos mínimos establecidos por el decreto 1694/09 y por el art. 3°
de la propia ley reglamentada, de manera conveniente al suprimir la actualización por Ripte en
relación a la fórmula de ley, lo que en la práctica implica una indemnización más exigua que en
definitiva deberá abonarse al trabajador.
6) Las RESOLUCIONES ANSES 27/14 del 12/2/2014 Y 449/14 del 20/8/2014 que establecen
las bases imponibles máximas conf. ley 24241 en ($ $ 31.167,56 y $ 36.531,48)
respectivamente, a partir del período devengado marzo /2014 y septiembre de 2014 (Ver art. 11
inciso 2 L.R.T.). Con lo cual al limitar el IBM de trabajadores que posean uno superior -por
55
ejemplo de los gremios petroleros, portuarios, periodistas, etc- limita en consecuencia lo que es
peor las prestaciones dinerarias a abonarse- y que encima son normas que se encuentran 2 años
desactualizadas- lo que representa una limitación más al monto de la prestación dineraria que
torna confiscatorio el derecho a una indemnización plena, máxime cuando con el fallo "Esposito"
de la CSJN el Ripte se aplica únicamente sobre los pisos mínimos y sumas fijas adicionales,
excluyendo la aplicación del Ripte directamente sobre la fórmula de LRT.
7) Tomar la actualización por Ripte de sumas fijas y los pisos mínimos de manera
semestral cuando la publicación es mensual coadyuva una vez más a desactualizar dichos montos
(sumas fijas y pisos mínimos) por lo que hay que esperar 6 meses para actualizarlos cuando
debería ser de aplicación mensual, en razón reitero de que su periodicidad se publica mes a mes.
En este punto surge una cuestión más a favor de las ART: normalmente los juzgados al sentenciar
en los accidentes posteriores al 26/10/12 (con vigencia de la ley 26773) normalmente aplican
para actualizar los pisos mínimos y sumas fijas y poder hacer así la comparación de la
indemnización con la fórmula de LRT la resolución de Secretaria de Seguridad Social. de la fecha
del accidente (que normalmente ocurrió 3 o 4 años atrás) en vez de aplicar la resolución S.S.S.
ultima publicada. En tal sentido, fallo el juzgado nro 35 del fuero in re "KUXHAUS LUIS MIGUEL
C/ GALENO ASEGURADORA DE RIESGOS DEL TRABAJO S.A. S/ ACCIDENTE DE TRABAJO", (Expte.
Nº 66020/2013) en fecha 12/8/16. Aplicar una resolución tan vieja para hacer el comparativo
(formula LRT vs. piso mínimo) contribuye una vez más a desnaturalizar y pulverizar el monto de
una indemnización justa a percibir por el trabajador.
8) La Resolución nro 414/99 de la SRT que establece la actualización de intereses de la
indemnización, no a partir del alta médica sino a partir de los 30 días posteriores al alta y porque
no le pagan intereses al trabajador directamente desde la fecha del siniestro que es lo más justo.
En tal sentido fallan la mayoría de los Juzgados y Salas del fuero.
9) La convalidación del despojo a los trabajadores en su derecho a obtener una justa
reparación a través del fallo "Esposito" de la CSJN.
10) La Unidad de Análisis Económico de la Corte pudo comprobar (en dictamen emitido en
el fallo Esposito) "la gravedad del desajuste financiero denunciado por las aseguradoras", que se
produce cuando se tienen que pagar indemnizaciones para las que las tarifas cobradas en su
momento resultaban insuficientes. Ahora bien, yo me pregunto ¿Nadie comprueba "la gravedad
del desajuste indemnizatorio en favor del trabajador a partir del fallo de la CSJN?. Ej.
autos "CORDOVA MARIO ORLANDO C/ GALENO ART SA S/ ACCIDENTE DE TRABAJO", (Expte. Nº
16733/2012)" donde un trabajador con 23% de incapacidad y un IBM bajísimo, percibe en vez de
la fórmula de LRT, el mínimo inderogable por el art 3 del DTO 1694/2006, la suma equivalente a
23% x $ 180000= o sea $ 41400 más intereses a partir del año del accidente (mal llamada
consolidación jurídica). Pensemos en este trabajador, a quien castigamos doblemente, ya que
amen de la insuficiente, ridícula y escasa indemnización, con esa incapacidad se alejarán las
posibilidades de que pase un examen preocupacional, condenándolo al ostracismo laboral. Es
decir lo dejamos fuera del sistema y encima no le pagamos una indemnización acorde justa y
equitativa en proporción a su incapacidad. Lo que no "observó" la Unidad de Análisis Económico
de la Corte es que en estos últimos 20 años las ART ganaron (en su conjunto) miles de millones
de dólares (lo que respaldatoriamente surge de sus respectivos balances)
11) En definitiva desprotegemos a nuestra clase trabajadora en beneficio y desmedro de
los grandes empresarios del sistema que son los que siempre ganan, caiga la moneda del lado
que caiga. Son los dueños de la baraja, y también son los que imponen las reglas del juego, lo que
es peor aún, avalados y confirmados en su obrar por un fallo judicial que a todas luces inspira
desconfianza sobre la institución (Poder Judicial).
12) Desproporción a favor de las ART entre el ingreso de las alícuotas que perciben para
cubrir los siniestros en contraposición con los gastos fijos y variables que tienen (pago
56
de prestaciones médicas, dinerarias, pago de sentencias, nómina de empleados y sus sueldos,
pago de tasas, servicios, impuestos y contribuciones) los cuales no llegan al 75% de lo recaudado.
13) Las ART tuvieron según balance e información aportada por la Circular de la
SUPERINTENDENCIA DE SEGUROS DE LA NACION EST-1000 del 16/9/2015 (página 8) una
ganancia financiera de $ [Link] lo equivale a más de 727 millones de dólares al tipo de
cambio del día 30/6/2015 que era de $ 9.09 por unidad.
14) Ausencia de réplica de organizaciones sindicales, gremiales, sociales, etc ante este
avasallamiento generado a partir del fallo de Corte.
15) Las bases de un país moderno no se edifican en base a la injusticia social.
16) La utilización de la tabla de Baremos del Dto.659/1996 que fija porcentuales de
incapacidad muy bajos en relación con las afecciones que sufren los trabajadores como
consecuencia de los siniestros padecidos. Incluso en este punto cabria hacer una mención
especial en relación a la falta de inclusión e ciertas patologías que son de carácter laboral y como
no están incluidas las ART después de rechazar el siniestro recomiendan la derivación a la obra
social. Esto se vio morigerado 19 años después de la sanción de la ley 24557 en parte por el
Decreto 49/2014, pero sigue siendo insuficiente todo lo hecho al respecto. La determinación de
un porcentaje de incapacidad muy bajo favorece enormemente a las ART.
17) La pretensión de que respecto de las incapacidades se utilice el criterio de la
denominada "capacidad restante", lo cual también contribuye a disminuir una vez más la
indemnización a percibir por el trabajador.
18) La pulverización de las indemnizaciones genuinas se debe a:
a) ineptitud e ineficacia del estado para garantizar al trabajador la percepción de una
indemnización justa (sobre todo en un sistema legal que ha sido creado y diseñado por el propio
estado)
b) Insatisfacción social de parte de la masa de trabajadores 'los no accidentados porque
saben que de sucederles un evento dañoso la percepción de una indemnización justa resulta
impensable y aquellos que han sufrido un accidente o enfermedad laboral sabrán de antemano
que la reparación económica adecuada no será saldada jamás.
c) descontento judicial ante un fallo que termina subyugando y pareciera ser
disciplinador de los tribunales inferiores.
19) Dice el Dto 659/96 "En caso de que una incapacidad permanente sea parcial por
aplicación de la tabla de evaluación de incapacidades laborales y que por la incorporación de los
factores de ponderación se llegue a un porcentaje igual o superior al 66 % el valor máximo de
dicha incapacidad será 65%". Esto resulta otra constante que beneficia a las ART, ya que cuando
con los factores de ponderación se supera ampliamente el 65% de incapacidad, estos no son
tomados como si no fueran incapacidades a ser resarcidas, lo que implica una quita en la
indemnización.
20) Baja calidad del servicio de asistencia médica que prestan las ART y prestaciones
dinerarias insuficientes en función al % de incapacidad que nunca se arriman a la verdadera.
57
El art. 27 de la Ley 24.557 disponía:
ARTICULO 27. — Afiliación.
1. Los empleadores no incluidos en el régimen de autoseguro deberán afiliarse
obligatoriamente a la ART que libremente elijan, y declarar las altas y bajas que se produzcan en
su plantel de trabajadores.
2. La ART no podrá rechazar la afiliación de ningún empleador incluido en su ámbito de
actuación.
3. La afiliación se celebrara en un contrato cuya forma, contenido, y plazo de vigencia
determinara la SRT.
4. La renovación del contrato será automática, aplicándose el Régimen de Alícuotas
vigente a la fecha de la renovación.
5. La rescisión del contrato de afiliación estará supeditada a la firma de un nuevo contrato
por parte del empleador con otra ART o a su incorporación en el régimen de autoseguro.
En cambio el actual art. 27 de la ley 24.557 por modificación de la ley 27.348 quedo
redactado así:
ARTÍCULO 12. — Incorpórese como apartado 6 del artículo 27 de la ley 24.557 el siguiente
texto:
6. La Aseguradora de Riesgos del Trabajo podrá extinguir el contrato de afiliación de un
empleador en caso que se verifique la falta de pago de dos (2) cuotas mensuales, consecutivas o
alternadas, o la acumulación de una deuda total equivalente a dos (2) cuotas, tomando como
referencia la de mayor valor en el último año. La extinción del contrato deberá ajustarse a los
requisitos, modalidades y plazos que determine la reglamentación. A partir de la extinción, el
empleador se considerará no asegurado y estará en la situación prevista en el apartado 1 del
artículo 28 de esta ley. Sin perjuicio de ello, la aseguradora deberá otorgar prestaciones en
especie, con los alcances previstos en el Capítulo V de esta ley, por las contingencias ocurridas
dentro de los tres (3) meses posteriores a la extinción por falta de pago. La aseguradora podrá
repetir del empleador el costo de las prestaciones otorgadas conforme lo dispuesto en el párrafo
anterior.
Como vemos, la actual legislación es menos beneficiosa al trabajador en contraposición al
art. 9 RCT. y a lo que dictaba el anterior art 27.
La falta de cobertura financiera por dos periodos exime en consecuencia a las ART con la
aptitud de incumplir con su obligaciones a excepción de las prestaciones "en especie" -advierto
excluye las dinerarias-, con la limitación de que esa posibilidad que hoy tienen las ART y que
antes no existía con excepción de las contingencias ocurridas dentro de los tres (3) meses
posteriores a la extinción por falta de pago
Se trata pues de una defensa que de verificarse su existencia, la misma resulta oponible
a todas las partes procesales, lo que incluye al damnificado (trabajador) agravando su situación
ya que no es el trabajador el encargado de controlar si su empleador paga a través del formulario
F931 de AFIP la totalidad de las cargas que allí se abonan.
No da esta ley la posibilidad de excepción de rehabilitación de la póliza cuando ante la
recepción de la denuncia y de los pagos efectuados después del vencimiento, no tendrán la
obligación alguna para la ART al no purgar con retroactividad los efectos de la extinción de la
cobertura.
58
Esto es un sinsentido descomunal si queremos proteger a la gran masa trabajadora, quien
en muchas ocasiones se verá excluida de la cobertura ya sea porque su empleador dejó de pagar
2 o más pedidos (alternados o consecutivos) respecto del premio de la póliza (el premio es la
prima más los gastos e impuestos) o su accidente o enfermedad se produce o tiene como fecha
de toma de conocimiento 3 meses y un día después de la extinción del contrato. En estos casos
no tendrá ninguna cobertura y deberá accionar directamente contra su empleador (ver art. 28
inc. 1) lo que agravara aún más su situación y por ende la del empleador, con la consecuencia
inédita y vinculante para todos los trabajadores que laboren ante ese mismo empleador quienes
se verán perjudicados por la misma existencia de los juicios.
En definitiva lo que no se han dado cuenta los legisladores que obedecen a la rama
sindical es que los efectos jurídicos del artículo 12 de la ley 27.348, tal como está planteado,
repercutirá negativamente en las arcas de las obras sociales quienes si deberán comprometerse a
atender las consecuencias dañosas de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales
cuando debido a la extinción de la póliza -cuyo tomador son la gran masa de empleadores- por
falta de pago de dos cuotas, las ART se desliguen de sus obligaciones contractuales, recayendo en
consecuencia la atención primaria, prestaciones médicas y en especie en cabeza de las obras
sociales, quienes ya padecen de un déficit operacional económico financiero debido a la
multiplicidad de amparos por prestaciones que se encuentran fuera del denominado Programa
Médico Obligatorio (P.M.O.) lo que agravara sin lugar a dudas su financiamiento a corto y
mediano plazo y por ende repercutirá en la atención y calidad de prestaciones que les deben a
sus afiliados. En definitiva, la nueva ley, desfinanciara dramáticamente a las obras sociales
provocando el colapso y quiebra del sistema. Sería importante que las organizaciones gremiales
una vez alertadas propicien en consecuencia la derogación de la ley o la del artículo citado por
ser totalmente contraria a sus intereses.
Por otra parte ante esta maniobra y lobby por parte de las ART para sacar una "ley a su
medida" no debemos dejar de soslayar que toda esta galimatías y engendro jurídico que
representa la ley 27.348, aumentara la litigiosidad contra el propio empleador, toda vez que ante
la extinción de la póliza al trabajador no le quedará más remedio que actuar contra su propio
empleador, provocando en consecuencia y poco tiempo más, la crisis más grande en dicho
sector desde la década de los 90, con la consecuencia lógica de esperar el cierre definitivo de
fábricas y establecimientos comerciales y de servicios ante el aumento de la litigiosidad contra
ellos.
CONCLUSIÓN:
Previo a realizar la conclusión sobre los puntos de inconstitucionalidad supra
desarrollados, considero imprescindible y esencial dejar planteados los siguientes interrogantes:
1) ¿El aumento de la siniestralidad, no se deberá en realidad a la falta de prevención y
controles que debería haber ejercido la Aseguradora?
2) La proliferación de juicios derivados de accidentes y/o enfermedades, no serán
producto del incumplimiento de las ART del punto anterior? o no será producto de una decisión
política de no otorgarle recursos a los magistrados, y/o designación de nuevos jueces para cubrir
juzgados vacantes, entre otras?
3) No será que lo que se busca realmente es obstaculizar el acceso a la justicia del
trabajador para así no formar parte de las estadísticas de accidentes y eliminarlos pese a su
existencia, para así favorecer el negocio de las ART.
4) Si las ART están en crisis económica financiera, ¿cómo se explican los balances positivos
publicados en la página de la SRT?
59
5) No será que lo que se busca es que el trabajador no reclame y se quede con lo que le
quiera pagar la ART?
6) Afección del sistema de obras sociales
Lo cierto, es que las mejoras del sistema de LRT, son producto de las sentencias judiciales
que señalaron a los obligados del sistema de los mayores riesgos que implicaba para ellos no
cumplir con las normas de Higiene y Seguridad. ¿Puede haber un incentivo más fuerte para “no
dañar”, que la amenaza de una condena judicial por resarcimiento?
La concepción económica e ideológica de que las liberaciones de las cargas
indemnizatorias al dañador estimularán la productividad de las empresas, y de allí vendrían luego
la inversión y la creación de empleo, no resultó en los 90´, y no solo ello, sino que dejó al sector
asalariado en un estado de vulnerabilidad, convirtiendo a los trabajadores en ciudadanos de
segunda.
Finalmente, entendemos que la modificación de la LRT no cumple con su objetivo
primordial que es el de facilitar el acceso del trabajador a una cobertura rápida, plena, justa,
accesible y automática, más bien concluimos que produce todo lo contrario, al no brindar una
respuesta sostenible jurídica, constitucional y operativamente, y lejos de proporcionar claridad,
plantea más interrogantes que soluciones, dejando en evidencia su carácter regresivo.
La ley en su artículo n° 13, es que la ART es la que va a FINANCIAR LOS GASTOS DE LOS
ENTES DE SUPERVISIÓN Y DE CONTROL, o sea, según esta ley pasa lo siguiente, la ART, financia al
ente que debe controlarlo y supervisar al mismo generador del reclamo, porque, si el trabajador
debe hacer el reclamo es porque la ART no cumplió por lo que fue contratada, en este caso,
otorgarle atención médica y en caso de que el trabajador tenga una incapacidad, abonarle dicha
incapacidad, algo que no lo hace y por lo tanto, el trabajador debe iniciar reclamo. Por ende, esta
ley pone en cabeza del deudor, la supervisión y el control. Sin más está decir, que incluso,
informa que le otorga un letrado gratuito para que represente al trabajador.
Desde el punto de vista legal, si habláramos que es un impuesto podría tener algún
argumento legal desde el derecho tributario, pero directamente la ley plantea que el
FINANCIAMIENTO debe ser hecha por la ART. Esto es una contribución, algo totalmente
imparcial. Es una incorrecta intromisión de los particulares en las labores del estado. Él es el que
debe financiar, como ente regulador hacia los privados, y no el propio supervisado.
Misma situación que se vio en las leyes anteriores y que fueron declaradas
inconstitucionales en los distintos fallos que se mencionaron con anterioridad.
II - Por todo lo expuesto, a S.S. solicito se declare la inconstitucionalidad de la
ley 27.348 como la Resolución S.R.T. N.º 298/2017 y cctes.
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listado identificará agente de riesgo, cuadros clínicos, exposición y actividades en capacidad de
determinar la enfermedad profesional.
Las enfermedades no incluidas en el listado, como sus consecuencias, no serán
consideradas resarcibles” siendo esta última parte la que cercena los derechos constitucionales
alegados.
Es contrario al principio de progresividad, de jerarquía constitucional cfr. Art. 75 inc. 22
CN, el cierre del listado de enfermedades que deja truncas de indemnización aquellas afecciones
que no han sido incluidas en los listados, aunque tengan origen y fundamento en las tareas
realizadas en su ámbito laboral por el actor.
Continuando con las disposiciones de dicho articulado nos encontramos con que el inciso
b del apartado 2 del artículo 6 ley 24.557 cfr. Modificación por dec. 1278/00 dice: “Serán
igualmente consideradas enfermedades profesionales aquellas otras que, en cada caso concreto,
la Comisión Médica Central determine como provocadas por causa directa e inmediata de la
ejecución del trabajo, excluyendo la influencia de los factores atribuibles al trabajador o ajenos al
trabajo.” Es que claramente se deduce que, como resulta lógico, hay más enfermedades
contraídas en el ámbito del trabajo que las que se encuentran en el listado, pues sería imposible
para quien elabora el listado, comprender hasta la última enfermedad que pueda ser contraída
en el ámbito del trabajo sin dejar ninguna excluida.
De lo expuesto surge claramente que la situación fáctica del actor y las normas
cuestionadas configuran de hecho una clara situación de inconstitucionalidad, por lo cual V.S.
debería declarar la inconstitucionalidad de las normas citadas.
Si V.S. no se pronunciara por la inconstitucionalidad solicitada, se estaría negando al actor
al acceso a una reparación de las afecciones, estén o no en el listado de enfermedades
profesionales, sufridas en el ámbito y por causa de su trabajo.
Dicha situación seria un gran agravio al derecho de igualdad de jerarquía constitucional,
puesto que otro trabajador que sufra afecciones y todas ellas estén contempladas en el listado
estaría recibiendo una reparación del total de sus enfermedades, cuando el actor tendría tal
reparación vedada.
En el fallo de la causa “Silva, Facundo J. c/ Unilever de Argentina S.A.” de la CSJN
concluyen en sus votos los Dres. Fayt y Petracchi que la LRT (24.557) es incompatible con el
régimen constitucional y supralegal, ya que se niega todo tipo de reparación al trabajador que
sufre una enfermedad que guarda relación de causalidad adecuada con el trabajo, por el solo
hecho de que tal no resulta calificada como enfermedad profesional según esa norma
(Considerando 6). Vemos aquí, en la línea de pensamiento de la CSJN, lo arbitrario que resulta el
listado cerrado de enfermedades profesionales, pues contraviene el ordenamiento constitucional
de jerarquía mayor, y las disposiciones laborales, de orden público, por cierto, pues elimina
situaciones fácticas que deben ser reparadas en favor del trabajador.
Vale traer a colación, y en el sentido del planteo efectuado lo decidido en los autos
“Olivera, Obdulio c/ la Caja ART SA s/ accidente” Expte n° 12811/04 sent. 38981 6/2/06 en el que
la Sala VII de la CNAT ha dicho que: “El decreto 1278/00, art. 2° ap. b) le otorga puntual y
expresamente a la Comisión Médica Central la posibilidad de incluir, según el caso concreto, a
determinadas afecciones entre las resarcibles, siempre y cuando exista una vinculación necesaria
entre la afección y el factor laboral y descartando la influencia de los factores atribuibles al
trabajador o ajenos al trabajo. Siguiendo dicha línea de razonamiento, si se parte del supuesto en
que dicha Comisión Médica ostenta tal facultad, con mayor razón la goza entonces el Juzgador,
quien es imparcial y que cumple por su propia condición con la garantía constitucional del “juez
Natural” reconocida en el art. 18 de la CN. En tal sentido, en el caso, es factible atribuir también
responsabilidad a la accionada respecto de las afecciones columnaria y varicosa que afectan al
61
trabajador, además de la hipoacusia (incluida en la demanda) y que fueron detectadas por el
Cuerpo Médico Forense al practicarle el examen al trabajador.”
Partiendo también del planteo de inconstitucionalidad de las comisiones médicas, por
sustraer al juez natural de la causa, es que considero que tal disposición debe ser declarada
inconstitucional en el mismo sentido en el que las comisiones médicas lo serán en su caso.
Por lo expuesto, es que solicito, considerando los agravios a derechos constitucionales
planteados, y que en el caso de autos el actor se vería perjudicado materialmente por la no
reparación de todas sus afecciones, se declare la inconstitucionalidad del art. 6 de la ley 24.557
con modificación del decreto 1278/2000, y se valoren todas las enfermedades que al actor posee,
aunque no se encuentren incluidas en el listado elaborado por el PEN
Fallo Burghi.
Ciertas salas de la CNAT han simplemente citado el fallo Burghi (sin más argumentos) para
justificar la legitimidad y la constitucionalidad de la Ley 27.348.
62
La CSJN en el fallo Ángel Estrada estableció los límites constitucionales de la validez del
otorgamiento de facultades jurisdiccionales a órganos administrativos, que pueden sintetizarse
en cuatro condiciones:
1. Que el objetivo económico y político tenido en cuenta para crearlos sea razonable.
Tal como argumentaré a continuación, ninguno de los requisitos exigidos por la CSJN se ven
cumplido por la ley 27.348.
Carencia de razonabilidad.
Nos encontramos ante una delegación inconstitucional en virtud de que las leyes de ningún
modo pueden disminuir las atribuciones propias de los restantes poderes, sustituyéndolas por
órganos no idóneos, como son los médicos para ejercer la función que representa la principal
garantía de los derechos individuales.
No puede discutirse la idoneidad técnica de los médicos para evaluar desde sus conocimientos la
existencia de dolencias y las incapacidades que estas pueden generar. Sin embargo, la
determinación del carácter laboral del accidente, o profesional de la enfermedad y la relación
causal con el factor laboral, constituyen materias que exceden notoriamente la competencia
brindada por los conocimientos médicos y requieren un conocimiento técnico y jurídico del
cual los médicos carecen.
Se afirma en el fallo Burghi que los reclamos por infortunios laborales se centralizan en lo
esencial de determinar la incapacidad y el nexo causal. Se discrepa con esta argumentación,
puesto que los conflictos por infortunios laborales son contenciosos jurídicos donde se debaten
otras cuestiones como planteos de inconstitucionalidad, la determinación de la naturaleza
jurídica del accidente, divergencias del valor mensual del ingreso base, el reconocimiento de un
accidente in itinere, la índole de las tareas cumplidas, la fecha de ingreso al trabajo, la extensión
de la jornada laboral, la remuneración devengada, cuestiones todas ellas para las cuales los
médicos que integran las comisiones no se encuentran lo suficientemente capacitados,
vulnerándose así el derecho de defensa en juicio del trabajador.
63
El artículo 7º, Res. SRT 298/2017, ratificando estas funciones eminentemente judiciales agregó:
“Las partes ofrecerán la prueba de la que intenten valerse en su primera presentación o hasta el
momento de la audiencia médica. Podrá rechazarse la prueba ofrecida que se considere
manifiestamente improcedente, superflua o meramente dilatoria. En las resoluciones no se
tendrá el deber de expresar la valoración de toda la prueba producida, sino únicamente de las
que fueren esenciales y decisivas para la resolución. La Comisión Médica, de oficio, podrá
disponer la producción de prueba respecto de los hechos invocados y que fueren conducentes
para resolver. Las partes podrán designar peritos médicos de parte para participar en la
audiencia. Los honorarios que éstos irroguen estarán a cargo de los proponentes. Estos
profesionales tendrán derecho a ser oídos por la Comisión Médica, presentar los estudios y
diagnósticos realizados a su costa, antecedentes e informes; una síntesis de sus dichos será
volcada en las actas que se labren, las que deberán ser suscriptas por ellos, haciéndose
responsables de sus dichos y opiniones, pero no podrán plantear incidencias en la tramitación de
los expedientes. Las Comisiones Médicas podrán indicar la realización de estudios
complementarios y/o peritaje de expertos, cuando los antecedentes no fueran suficientes para
emitir resolución. Se establece que serán a cargo de las Aseguradoras, aquellas que no se
hubieren realizado con la debida diligencia. Caso contrario, se financiarán conforme a lo
establecido en el artículo 15, ley 26425. Cuando las Comisiones Médicas lo consideren necesario
para resolver el conflicto planteado, podrán solicitar la asistencia de servicios profesionales o de
Organismos técnicos para que se expidan sobre áreas ajenas a su competencia profesional. Las
facultades establecidas en el presente artículo serán ejercidas conforme a las disposiciones que
establezca la SRT”.
El artículo 8°, Res. 298/17, establece las facultades para que las partes “aleguen” (sic.) sobre la
prueba producida. Los médicos, como si fueran jueces, evaluarán las pruebas testimoniales,
oficios, etcétera, con el auxilio de los alegatos de los abogados. Un verdadero disparate de
simulacro de proceso administrativo, que es dirigido por médicos no aptos para ejercer las
funciones jurisdiccionales descriptas. El decreto 1475/15 en su art. 5° (art. 12 bis al decreto
717/96), ratificada por la SRT 298/2017 establece que cada Comisión Médica y la Comisión
Médica Central se constituirán con Secretarios Técnicos Letrados designados por la SRT, que
tendrán igual jerarquía que los miembros previstos por el artículo 51 de la ley 24241.
La descripción más o menos precisa de las funciones asignadas por la normativa vigente a las
CCMM, se concluye que las mismas son estrictamente jurisdiccionales y, por lo tanto, no
pueden ser cumplidas adecuadamente por médicos, al exceder sus aptitudes y conocimientos
profesionales. No es simplemente como se afirma en el fallo Burghi una mera fijación de
incapacidades y nexo causal. Las atribuciones otorgadas a las CCMM las convierten en un
verdadero Tribunal que es dirigido por los médicos de las CCMM donde deberán decidir sobre
aspectos que normalmente se presentan cuestiones contenciosas, decididas por los jueces cuyo
acceso directo está vedado.
Los conflictos por infortunios laborales son contenciosos jurídicos donde se debaten otras
cuestiones que los médicos no están en condiciones de dilucidar. Materias que exceden
notoriamente la competencia brindada por los conocimientos médicos y requieren
indudablemente un conocimiento técnico-jurídico, del cual los médicos -más allá de su
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buena voluntad e incluso sus inquietudes- carecen.
El derecho a la tutela judicial efectiva exige tener sistemas de juzgamiento adecuados a los
principios y garantías constitucionales. Debiéndose tener presente que todo el proceso de
conocimiento se desarrolla ante estas instancias médicas y que la Justicia actúa residualmente en
una apelación diseñada extorsivamente para no ser usada por los damnificados.
En el fallo Burghi, se sostiene que las comisiones medicas reúnen los requisitos de independencia
e imparcialidad requeridos. Sin embargo, no se aporta ningún elemento objetivo de juzgamiento
que sostenga su argumento.
Por el contrario, la falta de imparcialidad de las comisiones médicas se hace relevante en diversos
aspectos del funcionamiento de estas. En primer lugar, el financiamiento de las actividades de las
comisiones medicas se encuentra nada menos que en cabeza de las ART. Además, los integrantes
de las comisiones están sujetos al despido libre con pago de indemnización en caso de rebelarse
ante las instrucciones de su empleador, la SRT, quien designa a los médicos y supervisa el
funcionamiento de todo el sistema. La SRT nunca ha sido neutral, sino más bien un vocero y actor
de las aseguradoras.
Por si faltaba algún elemento para demostrar la falta de objetividad de la SRT, cabe destacar el
dictado que creó el Registro para el Estudio de la Litigiosidad, que se encargara de recabar
información de las ART y auto asegurados de todos los juicios que se inicien en virtud de los
cuales se interpongan planteos de inconstitucionalidad a los preceptos de la ley 27348.
¿Qué objetividad puede esperarse de estas comisiones si el ente que los nombra no es imparcial?
Por el contrario, ha llegado al punto de perseguir a los abogados que cuestionamos la
constitucionalidad del sistema.
Control judicial.
Una vez emitido el dictamen de las comisiones médicas, el damnificado que no lo consienta tiene
dos opciones.
La primera es incoar una revisión ante la Comisión Médica Central. Luego, si sigue discrepando
puede apelar ante la CNAT. Es relevante destacar que existe una única CMC para todo el país y
hasta el momento de regir la ley tenía una demora de 10 meses en emitir dictámenes, y que los
plazos de apelación ante la CNAT son de aproximadamente dos años, periodo en el cual el
damnificado no puede cobrar nada, por el carácter suspensivo de los recursos.
La otra opción es que el damnificado interponga un recurso de apelación ante la Justicia del
Trabajo de la jurisdicción donde intervino la comisión médica. Dicho recurso tiene efecto
suspensivo y en relación. Esta modalidad recursiva determina para el damnificado que aun
cuando la ART le haya consentido el siniestro, el cobro de las prestaciones deberá esperar a la
culminación del procedimiento judicial, en el caso de que el trabajador cuestione la decisión
administrativa. De esta manera se induce al damnificado a aceptar un acuerdo homologatorio
propuesto por las aseguradoras que hegemoniza el proceso en las comisiones médicas.
La intervención judicial queda reducida a una mínima expresión, pues todo parece diseñado
para obstar la intervención de la justicia. No existe una revisión judicial plena, sino un limitado
recurso que pocas veces se utiliza.
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Además de los requisitos establecidos en el fallo Ángel Estrada, hay otros puntos de
argumentación del fallo Burghi que colisiona con derechos constitucionales:
Se argumenta en el fallo Burghi que el sistema previsto otorga a la Comisión Médica jurisdiccional
un plazo para decidir de 60 días, que solo puede ser ampliado por cuestiones de hecho
relacionadas con la acreditación del accidente de trabajo o de la enfermedad profesional,
debidamente fundadas, disponiéndose que a su vencimiento queda expedita la vía judicial.
En primer lugar, no basta la denuncia del siniestro para que se inicie el computo del plazo de 60
días, sino que deben haberse cumplido los requisitos que exige la reglamentación sobre las
presentaciones, el patrocinio letrado y todo otro recaudo que requiera la SRT.
Además, las comisiones medicas no cuentan con la infraestructura suficiente como para absorber
los reclamos de infortunios laborales que admitían los 80 juzgados laborales existentes y las 10
salas de la CNAT, de modo que el plazo de 60 días parece ilusorio. La consecuencia será el
cansancio de las victimas ante el atraso, que las obliga a desistir o conciliar en términos lesivos a
sus intereses.
Por otro lado, el vencimiento de dicho plazo no deja expedita la vía judicial, sino la vía prevista en
el artículo 2° de la ley en cuestión, es decir que se habilita la solicitud ante la Comisión Médica
Central, pero no ante la justicia laboral.
El principio de igualdad prescribe que en todos los aspectos relevantes los seres humanos deben
ser considerados y tratados de igual manera, de modo uniforme e idéntico.
Ninguna mención se hace en el fallo Burghi de la doctrina fijada por la Corte Suprema en
los fallos “Castillo” “Venialgo”, “Marchetti”y “Obregón” que constituyen un conjunto armónico
de precedentes que determinaron la inconstitucionalidad de los artículos 21, 22 y 46 inciso 1 de
la LRT, y de las normas correspondientes del decreto PEN 717/96; que en definitiva, invalidaron
el procedimiento especial diseñado por la ley 24557, como la obligatoriedad de recurrir a esas
CCMM y habilitaron a los damnificados a ocurrir ante la justicia laboral de todo el país, y muy
especialmente en la Justicia Nacional del Trabajo, sin tener que atravesar el procedimiento de las
CCMM.
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reclamo ante las CCMM. Desde entonces no había obstáculo alguno, para accionar directamente
ante esta Justicia Nacional para reclamar las prestaciones de la LRT, sin necesidad de atravesar
previamente por la instancia de CCMM.
VII.- HECHOS. -
67
VII.- 1.- a) El actor comenzó a trabajar para VILLA DE AGRI S.R.L. CUIT N°30-
64054704-5 (domicilio en Dr. I. Arieta 4108, localidad de San Justo, Provincia de Buenos Aires)
con fecha 02/05/2013.
VII.- 1.- b) El actor se desempeña para la empresa realizando tareas de armado
de pedidos. La jornada que habitualmente realiza es de lunes a sábado de 14:00 a 22:00 horas.
Por lo demás, el actor percibe por sus tareas un salario mensual de $22.000
(Pesos Veintidós Mil) el mismo variaba según el mes y la cantidad de horas extras que realizaba.
VIII.- INCAPACIDAD
A causa del accidente la actora padece de una incapacidad parcial,
permanente y definitiva, que se pasa a detallar.
68
VIII.- 2) DAÑO PSIQUICO
El demandante padece en la actualidad un daño psíquico permanente
ocasionado por el accidente de narras del 15 % de la T.O. Dicha incapacidad se base en un estrés
post traumático debido a reacciones vivenciales anormales (Grado II).
VIII.- 4) INCAPACIDAD.
Atento a lo expuesto en los ítems anteriores, el grado de incapacidad
parcial, permanente y definitiva que afecta a la actora alcanza el 40 % de la total obrera.
69
leyes especiales hubiesen determinado. Si no se hubiere fijado el interés legal, los jueces
determinarán el interés que debe abonar.”
Caso contrario estaríamos en presencia de una evidente injusticia representada por un
enriquecimiento sin causa de la demandada y un empobrecimiento injusto de la actora, ya que, si
se obligara a la ART a abonar el mismo monto que debió haber abonado al momento del hecho,
esta habrá de obtener un beneficio por el uso del capital durante el tiempo que transcurra hasta
su pago.
En el caso de autos nos encontramos ante una deuda que la demandada ha negado, por lo
que resultan aplicables intereses compensatorios
También solicitamos la imposición de intereses sancionatorios a la demandada ante la
infundada negativa de abonar a mi representado una indemnización en concepto de incapacidad
ante las enfermedades profesionales por el sufridas.
La conducta maliciosa y dilatoria de la demandada frente al pago de la indemnizaron y
cumplimento de su obligación, deberá ser sancionada por V.E. conforme lo indica el artículo 622
del Código Civil segunda parte “Si las leyes de procedimiento no previeren sanciones para el caso
de inconducta procesal maliciosa del deudor tendiente a dilatar el cumplimiento de la obligación
de sumas de dinero o que deba resolverse en el pago de dinero, los jueces podrán imponer como
sanción la obligación accesoria de pago de intereses que, unidos a los compensatorios y
moratorios, podrán llegar hasta dos veces y media la tasa de los bancos oficiales en operaciones
de descuentos ordinarios.” En este sentido se pronuncia el Art. 275 de la LCT.
La demandada tuvo la oportunidad de fijar incapacidad y abonar la correspondiente
indemnización, no solo en la etapa transitoria de incapacidad, o al momento de fijar el alta
médica sino también en oportunidad de efectuarse la instancia de conciliación obligatoria. Pero
por el contrario la demandada ha optado por negar y desconocer la incapacidad que presenta
actualmente la actora producido del accidente denunciado en autos.
De haber procedido la demanda conforme sus obligaciones, seguramente nuestro
representado ya hubiese cobrado, la demanda no estaría adeudando intereses y quizás las
presentes actuaciones no hubieran tenido inicio.
Por lo expuesto se solicita a V.S. que al momento de dictar sentencia se declare la
conducta de la demandad como temeraria y maliciosa conforme al art. 275 de la Ley de Contrato
de Trabajo con sus modif. e imponga a la demandada la aplicación de intereses compensatorios
al capital adeudado, como así también la aplicación de intereses sancionatorios a una tasa de
interés de 2.5 veces la tasa de interés del Banco Nación Argentina para operaciones de
descuento, todo ello desde la fecha del acaecimiento del hecho hasta su efectivo pago.
X.-LIQUIDACIÓN
Los rubros que integran la presente demanda se componen, por todo concepto, de la
siguiente manera:
1. Incapacidad total 40% de T.O.
a) Daños físicos 25% de T.O
b) Reacción vivencial, stress post traumático grado II 15% de T.O.
2. Parámetros de cálculo
c) IBM: $22.000 (salario mensual * 13 / 12)
70
d) Edad al momento del hecho 32 años. Coeficiente: 2,03 (edad para jubilarse 65 / edad al
momento del hecho 32)
3. Fórmula de cálculo art. 15 LRT
$37.000 *(65/32) *53*40% = $947.375
20% Art. 3 L.R.T.= $189.475
TOTAL $1.136.850
Dicha suma se reclama con más sus intereses, desde la fecha del accidente, hasta su
efectivo pago, y las costas del juicio.
XI- PRUEBA
X.1.-Documental:
Se acompaña:
9.1.1.- Carta de Poder en 1 fs.
9.1.2.- Recibo de Haberes en 1 fs.
9.1.3.- Alta Médica en 1 fs.
9.1.4.- Informe de Ecografía en 1 fs.
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5) Determina la incapacidad transitoria sufrida por el actor y la incapacidad
permanente que presenta en la actualidad. Teniendo en consideración las circunstancias del caso
deberá ponderar los siguientes factores: edad del trabajador, el tipo de actividad y las
posibilidades de reubicación laboral, y en su caso rango de los mismos. Una vez determinados los
valores de cada uno de los tres factores de ponderación, estos se sumarán entre sí,
determinando un valor único. Este único valor será el porcentaje que se incrementará al valor
que surja de la evaluación de las incapacidades.
6) Relate si el actor deberá someterse a tratamientos futuros como consecuencia de
las lesiones y secuelas sufridas. En caso afirmativo, informe tipo de tratamientos a realizar,
estimando costo de los mismos.
7) Describa la incidencia de las secuelas que padece el actor en las actividades de la
vida diaria, familiar, profesional y en todos los ámbitos de relación.
8) De acuerdo a las limitaciones o inestabilidad detectadas en la zona derecha de la ingle
del actor, indique que Baremo ha utilizado para la misma (Código de Tablas de Incapacidades
Laborativas de S. Rubinstein y/o Baremo General para el Fuero Civil de los Dres. Altube-Rinaldi.
9) Cualquier otro dato de interés que pueda ilustrar a las partes.
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X.7.- PRODUCCION DE PERICIA MÉDICA Y PSICOLOGICA DE MANERA ANTICIPADA:
Esta parte solicita que la producción de la pericia médica y psicológica se
realice como medida anticipada, y previo a la producción del resto de las pruebas. Lo expuesto
en virtud que el resultado de dichas pericias será determinante para la resolución de la
presente litis.
X.8.-Pericial Contable:
Se designe perito contador único de oficio a fin de que teniendo a la vista los libros y
demás registraciones contables de la demandada, se expida sobre los siguientes puntos:
8.6.1.- Si la ART demandada firmó un contrato de cobertura ley 24.557 con la empresa
VILLA DE AGRI S.R.L. CUIT N°30-64054704-5 detallando número de contrato y vigencia.
8.6.2.- Detalle las remuneraciones percibidas por el actor durante los doce meses
anteriores al hecho. Detalle mejor remuneración.
8.6.3.- Todo otro dato que considere relevante para el esclarecimiento de los presentes
obrados.
x.9.- Testimonial:
Además de la prueba ya ofrecida en el escrito de inicio, esta parte propone prueba
testimonial en los siguientes términos:
Propone para que aporten al esclarecimiento de los controvertidos en autos a las
siguientes personas:
1) ARNALDO GARCETE CUBILA, DNI 34.452.679, domicilio en Garibaldi 4481, localidad de
San Justo.
2) CONTRETAS RAUL DANIEL, DNI 32.965.223, domicilio en Monseñor Marcon 4964,
localidad de La Matanza.
XI - DERECHO
Fundo el derecho que asiste a mi parte en la Constitución Nacional, en las disposiciones
que emanan de las Leyes 24.557 y sus modificatorias y complementarias, LCT, Constitución
Nacional, artículo 622 del C.C., Doctrina y Jurisprudencia aplicables al caso de autos.
XII – AUTORIZACIONES
Autorizo a los Dres. Gustavo Justo Vives, Juan Manuel Andre, Justo Vives, Carlos Ezequiel
Martinez, María Fernanda Gerardi y Pilar Vives, y a Pilar Soto, Joaquin Lopumo, Tannya Aguzezko,
Rodrigo Esteban Gorozo Morisigue y Maria Clara Macchion, indistintamente, a examinar el
expediente, retirar y presentar escritos, retirar copias, dejar nota, practicar desgloses, diligenciar
cédulas, oficios y mandamientos y extraer fotocopias, y todo otro tramite de estilo que requiera
la procuración del presente expediente.
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derechos de propiedad y defensa en juicio consagrados por los Arts. 17 y 18 de la Constitución
Nacional.
XV – PETITORIO
Por lo expuesto de V.S. solicito:
14.1.-Se me tenga por presentado, parte y por constituido el domicilio legal indicado.
14.2.-Se tenga por deducida la presente acción en legal tiempo y forma.
14.3.-Se tenga presentes los planteos de inconstitucionalidad y oportunamente se decrete
la inconstitucionalidad de los artículos 6, 8, 21, 22, 46 de la ley de Riesgos de Trabajo N.º 24.557 y
DPEN 717/96 y 1278/00, Ley 26.773 DNU 54/2017, y ley 27.348, en las partes cuestionadas.
14.4.-Por ofrecida parcialmente la prueba que hace al derecho de mi parte.
14.5.-Se tenga presente el Caso Federal introducido.
14.6.-Se disponga el traslado de la presente a la demandada. Se tengan presentes las
autorizaciones conferidas.
14.7.-Oportunamente, se dicte sentencia, condenando a la demandada, con expresa
imposición de costas.
Proveer de conformidad,
SERA JUSTICIA.
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