A.
ORÍGENES DE LA «CIVITAS» ROMANA
Se han encontrado evidencias de antiguos asentamientos indoeuropeos en Latium, en el
centro de la península itálica. Uno de estos núcleos se estableció en las colinas del Palatino y el
Esquilino, donde más tarde se fundaría Roma, que se expandiría alrededor de siete colinas
junto al río Tiber.
La tradición histórica, aunque cuestionada por investigaciones modernas, narra que los
gemelos Rómulo y Remo, descendientes de familias troyanas, fundaron Roma trazando un
cuadrilátero sagrado. Rómulo se convirtió en el primer rey tras matar a su hermano, y le
sucedieron otros seis reyes, formando la Monarquía romana.
Tres grupos étnicos —latinos, sabinos y etruscos— fueron fundamentales en la historia
temprana de Roma, que se desarrolló como una economía agrícola en un mosaico de
ciudades-estado. Con el tiempo, la urbs evolucionaría hacia la civitas romana, inspirándose en
el modelo de las polis griegas, lo que conduciría a la República romana.
El latín, lengua de los latinos, es precursor de varios idiomas modernos como el castellano y el
catalán. Debido al ascenso político de Roma, el latín se convirtió en la lengua más utilizada de
la antigüedad y fue la lengua culta durante veinte siglos, con raíces en el griego.
En cuanto a ritos funerarios, los latinos y etruscos practicaban la cremación, mientras que los
sabinos optaban por la inhumación. Los primeros cristianos, influenciados por el judaísmo, se
opusieron a la cremación.
La cultura etrusca también influyó en la religión romana, destacando el culto a Júpiter, Juno y
Minerva, así como prácticas de adivinación.
Roma comenzó como una ciudad-estado con unos 12,000 habitantes y un territorio de
aproximadamente 150 km². Con el tiempo, se expandió a través de alianzas y conquistas,
llegando a dominar gran parte de la península itálica y más allá, especialmente tras las guerras
púnicas contra Cartago. Este proceso posicionó a Roma no solo como un poder militar, sino
también como un civilizador que transmitió su cultura y la helénica.
MONARQUÍA
La palabra "Monarquía" proviene del griego y se refiere al poder concentrado en una
sola persona, mientras que "regnum" en latín significa gobernar o dirigir. La historia de
la Monarquía romana fue narrada por historiadores de la época republicana, quienes
buscaron reconstruir el pasado de Roma como una epopeya, resaltando su vínculo
fundacional con Troya y la cultura griega.
Según la tradición, la guerra de Troya, iniciada por el rapto de Elena por el príncipe
troyano París, llevó a la derrota de Troya por los aqueos, como se relata en la "Ilíada" de
Homero. Eneas, un héroe troyano y sobreviviente, viajó por el Mediterráneo y se
estableció en el Lacio, un viaje que Virgilio narra en la "Eneida". Los romanos se
consideraban descendientes de Eneas y, por ende, de los troyanos.
La tradición menciona siete reyes de Roma: cuatro latinos —Rómulo, Numa Pompilio,
Tulio Hostilio y Anco Marcio— y tres etruscos —Tarquinio el Antiguo, Servio Tulio y
Tarquinio el Soberbio. Este último gobernó de manera despótica, lo que provocó un
levantamiento popular, liderado por la nobleza, que puso fin a la Monarquía y dio paso
a la República. La Monarquía romana duró aproximadamente dos siglos y medio, desde
754 o 753 a.C. hasta 509 a.C.
El rex en la Monarquía romana era una figura única y vitalicia con un poder amplio, en
contraste con el sistema republicano, donde el poder se dividía entre dos cónsules. Esta
diferencia entre el poder centralizado del rey y el poder compartido de los cónsules es
un tema recurrente en las fuentes históricas.
La Monarquía no era hereditaria, adoptiva ni electiva por el pueblo; el Senado y los
augures desempeñaban un papel crucial en la elección de un nuevo rey.
Colegios Sacerdotales
La relación entre derecho, moral y religión en los primeros siglos de Roma otorgaba a
los colegios sacerdotales una gran influencia, presididos por el rey. Destacan:
Colegio de los Pontífices: Originalmente compuesto por tres miembros, su
nombre podría derivar de su papel en la construcción de puentes (pontem
facere). Tenían autoridad en ritos, derecho y tradición histórica, y se les atribuía
la creación de las leges regiae, disposiciones legales presididas por el rex o el
Pontifex Maximus en su ausencia. A partir de la República, publicaban
anualmente tablas con los nombres de los cónsules y eventos relevantes, de
donde derivan los historiadores llamados analistas. También elaboraron el
primer calendario que diferenciaba entre días propicios y no propicios.
Colegio de los Augures: Encargados de interpretar la voluntad de los dioses,
ningún acto político o militar, como la elección de un rey o la declaración de
guerra, se llevaba a cabo sin conocer los auspicios. Su técnica de interpretación
incluía el vuelo de aves y la observación de fenómenos naturales. Con el tiempo,
los magistrados comenzaron a participar en la interpretación de los augurios.
Colegio de los Feciales: Tenían competencias en derecho internacional,
encargándose de declaraciones de guerra y la firma de tratados de paz o alianzas.
SENADO
El Senado romano, cuyo nombre deriva de senex (anciano), era originalmente
una asamblea compuesta por los jefes de las familias o clanes, seleccionados en
función de su edad y experiencia. Este órgano mantuvo su denominación a lo
largo de los catorce siglos de historia del Derecho Romano y ha perdurado en
tiempos modernos como el nombre de una de las cámaras legislativas en muchos
países.
Inicialmente compuesto por 100 senadores, su número creció a 300 hacia el final
de la Monarquía. Su principal función era el interregnum, el periodo entre la
muerte de un rey y la elección de su sucesor. Durante este tiempo, los senadores,
llamados patres, interpretaban la voluntad divina (auspicios) en colaboración
con los augures, y un senador, denominado interrex, desempeñaba este papel por
cinco días consecutivos. Si los auspicios eran favorables a un candidato, este era
presentado al Senado, que decidía su nombramiento como nuevo rey.
Además, el Senado asesoraba al rey de forma continua. Aunque no era
vinculante, su consejo tenía gran autoridad moral debido a la experiencia y
prestigio de sus miembros
Las Asambleas Populares de la Roma primitiva reflejaban la integración de las
tribus latinas, sabinas y etruscas, que al fusionarse dieron lugar a asambleas de
base territorial, no étnica.
En los *comicios curiados*, participaban todos los ciudadanos varones, tanto
patricios como plebeyos. Estas asambleas tenían funciones ligadas a la familia y
la gens, como la confirmación de testamentos, renuncias al culto familiar
(*detestatio sacrorum*), y la adopción de nuevos miembros en la comunidad
(*cooptatio* y *adrogatio*). En algunos casos, el pueblo solo actuaba como
testigo, mientras que en otros debía tomar decisiones.
Los *comicios por centurias*, atribuidos al rey Servio Tulio, se organizaban
inicialmente en grupos de 100 personas. Con el tiempo, este número dejó de
respetarse, pero se mantuvo el nombre de "centurias". A diferencia de otras
asambleas, no tenían base étnica ni territorial, sino timocrática: los ciudadanos
eran agrupados según su capacidad para costear armamento o, más tarde, según
sus propiedades, valoradas inicialmente por su tierra y, tras la reforma del censor
Apio Claudio en 312 a.C., por todos sus bienes monetarios.
REPVBLICA
El tránsito de la monarquía a la República en Roma es presentado por la
tradición como un episodio épico, marcado por la caída del último rey tarquino
tras una revuelta popular contra la tiranía. Aunque no hay pruebas definitivas de
una revolución popular o una transición lenta hacia el sistema republicano,
queda claro que la República desarrolló una fuerte aversión hacia la monarquía,
asociándola con regímenes tiránicos de África y Oriente, y defendiendo la
*libertas* republicana como opuesta al gobierno de reyes. Esto se mantuvo hasta
siglos después, como cuando los asesinos de Julio César justificaron su acción
diciendo que él buscaba restaurar la monarquía.
Durante la crisis de la República, Cicerón defendió la ley como la garantía de la
libertad y abogó por una sociedad democrática en la que el pueblo fuera culto,
los políticos tuvieran ética y las leyes fueran justas. Propuso también la figura de
un *princeps civitatis*, un moderador de la República, una idea que Augusto
aprovechó para establecer un régimen autoritario conocido como el Principado,
que trajo paz pero a costa de la pérdida de la libertad republicana.
El mal recuerdo de la monarquía llevó a que el poder en la República recayera
en dos cónsules que compartían autoridad. El sistema republicano se basaba en
dos ideas clave: la ley pública, como expresión de la voluntad popular, y la
*libertas*, entendida como la sumisión voluntaria a las leyes. La República se
estructuraba en tres pilares: el Senado, las Asambleas Populares y las
Magistraturas.
El historiador griego Polibio destacó el equilibrio de la constitución republicana,
señalando que no encajaba en las categorías clásicas de monarquía, aristocracia
o democracia, sino que era una mezcla de las tres, lo que la hacía única y
eficiente.
PUNTO B
La confrontación entre patricios y plebeyos en la República romana surgió por
las desigualdades políticas, jurídicas, sociales y económicas. Los patricios,
descendientes de los fundadores de la *civitas* y miembros plenos de la
comunidad política, monopolizaban el poder, mientras que la plebe, compuesta
por personas libres sin tierras y de origen diverso, enfrentaba numerosas
restricciones.
Las demandas de los plebeyos se centraron en cuatro áreas principales:
1. **Política**: Querían acceso a las magistraturas y sacerdocios, que estaban
controlados por los patricios.
2. **Social**: Lucharon por el derecho a casarse con patricios.
3. **Económica**: Exigieron mejores condiciones para los deudores
insolventes, reducción de los intereses y acceso a las tierras públicas (*ager
publicus*), que los patricios controlaban.
4. **Jurídica**: Buscaban eliminar el monopolio patricio sobre la interpretación
del derecho, lo que lograron parcialmente con el Código de las XII Tablas (450
a.C.) y la Lex Hortensia (286 a.C.), que equiparó los *plebiscitos* con las leyes
públicas.
Con el tiempo, la plebe cobró conciencia de su importancia en la sociedad y el ejército.
Se negaron a participar en el ejército y se retiraron a los montes Sacro y Aventino. Esta
huelga forzó a los patricios a reconocer las asambleas plebeyas (concilia plebis) y a los
tribunos de la plebe como sus defensores. Este primer paso hacia la organización
política de la plebe resultó muy eficaz en los siglos posteriores.
Los tribunos de la plebe surgieron como líderes naturales y defensores de los plebeyos
frente al poder patricio. Elegidos en las *concilia plebis*, su figura era considerada
sacrosanta, protegida por una ley que permitía matar a quien atentara contra ellos.
Con el tiempo, los tribunos ganaron mayor relevancia, siendo reconocidos como
magistrados de todo el pueblo romano. Su principal herramienta de poder era el veto
(*intercessio*), que les permitía bloquear decisiones de otros magistrados o del
Senado si perjudicaban al pueblo.
Aunque a veces colaboraban con el Senado, los tribunos también enfrentaron
conflictos cuando buscaban reformas revolucionarias. Además, tenían autoridad para
imponer multas y detener infractores. A lo largo del siglo IV a.C., los plebeyos lograron
acceso a cargos públicos, incluidos el consulado, gracias a leyes como la de los tribunos
Licinio y Sextio (367 a.C.), que permitió la elección de cónsules plebeyos.
Este avance culminó en una equiparación política entre patricios y plebeyos. Así, las
familias plebeyas que accedieron al consulado se unieron a las patricias, formando una
nueva clase dominante, la *nobilitas*, basada en el poder político y no en el linaje.
Los plebeyos que ocuparon cargos públicos lograron el acceso al Senado en igualdad
de condiciones con los patricios. Además, los colegios religiosos, tradicionalmente
controlados por los patricios, comenzaron a admitir plebeyos, consolidándose este
cambio con la Ley Ogulnia en el año 300 a.C. En 250 a.C., el plebeyo Tiberio Coruncanio
fue elegido Pontífice Máximo, liderando el Colegio de los Pontífices.
La construcción del templo de la Concordia en 367 a.C. simbolizó la reconciliación
entre ambos grupos sociales. A lo largo del siglo IV a.C., los plebeyos también
empezaron a participar en el reparto de tierras públicas (*ager publicus*), que hasta
entonces había beneficiado mayormente a los patricios.
En 326 a.C., una ley aprobada en los comicios centuriados, propuesta por los cónsules
Poetelio y Papirio, prohibió que los deudores insolventes fueran esclavizados,
permitiéndoles prometer el pago de sus deudas en el futuro. Esto marcó un
importante avance en la protección de los derechos de los plebeyos.
PUNTO C
En la República romana, la democracia era directa, permitiendo a los ciudadanos
participar activamente en las asambleas populares, conocidas como comicios.
Originalmente, durante la Monarquía, estas asambleas estaban organizadas por curias,
basadas en grupos étnicos que contribuyeron a la formación de la ciudad. Los comicios
curiados, que incluían tanto a patricios como a plebeyos, fueron fundamentales para la
organización del ejército primitivo, aunque en la República su función militar
disminuyó y mantuvieron solo competencias religiosas y familiares.
Se atribuye al rey Servio Tulio la creación de los comicios por centurias y por tribus.
Los primeros se organizaron para reclutar un ejército basado en la falange hoplítica,
formada principalmente por infantería pesada. Aunque inicialmente se usaron para el
reclutamiento, los comicios por centurias evolucionaron hacia una función política. Este
sistema, junto con los comicios por tribus y las asambleas plebeyas, representó un
avance significativo hacia la democratización, a pesar de sus limitaciones.
Con el tiempo, se superó la distinción entre populus romanus y plebs, siendo esta última
parte del primero. En el siglo III d.C., los plebiscitos adquirieron carácter vinculante
para todo el pueblo, fusionando las ideas de "pueblo" y "plebe" sin embargo en la
organización de las centurias romanas, no se hacía distinción entre patricios y plebeyos,
sino que se clasificaba a los ciudadanos según su patrimonio personal. Esta estructura,
caracterizada por la timocracia —donde el poder está ligado a la riqueza—, establecía la
base para tributar al fisco y la elaboración del censo. Al agrupar a los ciudadanos en
centurias de acuerdo a su fortuna, se lograba una igualdad formal entre patricios y
plebeyos, dado que ambos estamentos eran evaluados por su capacidad económica. Esto
permitía que el enriquecimiento de los plebeyos les otorgara mayor peso en los votos
durante los comicios, favoreciendo la creación de leyes que beneficiaban sus intereses y
acercando así la equiparación con el patriciado en los últimos siglos de la República.
Por otro lado, los comicios por tribus tenían un enfoque civil y territorial, en
contraposición a los comicios militares. La pertenencia a una tribu dependía del lugar de
residencia de los ciudadanos, y en su apogeo, estos comicios comprendían 35 tribus:
cuatro urbanas, derivadas de la división de Roma en cuatro zonas, y 31 rústicas, que
correspondían a las diferentes regiones del territorio estatal. Con la anexión de nuevas
comunidades y la concesión de ciudadanía a personas de otras naciones, se incorporaron
a tribus ya existentes, lo que transformó a las tribus en entidades administrativas. Esto
permitió que cada ciudadano pudiera elegir la tribu a la que deseaba pertenecer,
independientemente de su ubicación territorial original.
En la organización política de Roma, la unidad de voto se basaba en las tribus. Dentro
de cada tribu, se requería solo una mayoría relativa para aprobar propuestas, mientras
que a nivel general, se necesitaba una mayoría absoluta entre todas las tribus. Las 31
tribus rústicas tenían un mayor peso político que las tribus urbanas, lo que aseguraba
que el voto agrario predominara sobre el urbano. A lo largo de los siglos, las familias
con mayor influencia política eran principalmente terratenientes, quienes, aunque
residieran en Roma, formaban parte de las tribus rústicas.
Con el tiempo, el aumento de la importancia de los comitia tributa a finales de la
República coincidió con la casi desaparición de los concilia plebis, que eventualmente
se fusionaron con los comicios por tribus. Estos comicios fueron los más democráticos,
ya que no hacían distinciones de clase basadas en el patrimonio ni separaban a patricios
de plebeyos, centrándose únicamente en aspectos cívico-políticos.
### Resumen Reformulado sobre el Procedimiento Comicial en Roma
El procedimiento comicial en Roma, especialmente en los comicios centuriados, se
desarrollaba de la siguiente manera: un magistrado con el **ius agendi cum populo**,
es decir, la autoridad para convocar al pueblo, era responsable de organizar la asamblea.
Los **comitia tributa** podían ser convocados por los tribunos de la plebe. Antes de
cada reunión, se debían consultar los auspicios a través de los augures para asegurarse
de que las condiciones eran favorables; sin embargo, a lo largo de la República, la
intervención de los magistrados en la interpretación de los augurios se volvió más
frecuente, generando conflictos entre estos poderes.
Los comicios curiados y tributos se llevaban a cabo dentro del **pomerium**, el área
amurallada de Roma, mientras que los comicios centuriados se realizaban fuera de este,
en el **Campo de Marte**, preservando así su antiguo carácter militar. La convocatoria
se anunciaba tanto oralmente como por medio de un edicto (promulgatio), que
especificaba el día, lugar y objeto de la reunión, incluyendo información sobre los
candidatos en las elecciones o el texto de las leyes en los comicios legislativos.
Entre la convocatoria y la reunión debía transcurrir un mínimo de treinta días, tiempo en
el cual los magistrados y candidatos podían interactuar con el pueblo para explicar las
propuestas, similar a una campaña electoral. El día de la votación debía ser un día
comicial, designado por el Colegio de Pontífices, evitando coincidir con días judiciales,
festivos o de mercado. Una vez consultados los augurios y si estos eran favorables, se
llamaba solemnemente al pueblo a votar.
La votación se realizaba de manera oral hasta el siglo II a.C., cuando se introdujo el
voto escrito en tablillas de madera, primero en elecciones y luego en comicios judiciales
y legislativos. Esta modificación se entendió como un avance democrático, protegiendo
a los votantes de posibles presiones.
Si la propuesta era aprobada, entraba en vigor de inmediato, conocido como
**renuntiatio**, y el pueblo tenía la posibilidad de participar activamente en la
votación. Los comicios no podían autoconvocarse, y durante la reunión no había
debates; se aceptaban o rechazaban las propuestas en bloque. En el caso de las leyes, se
denominaban **lex rogata**, ya que se presentaban al pueblo para su aprobación. Las
leyes llevaban el nombre del magistrado o magistrados proponentes, y a veces incluían
su cognomen o praenomen y una descripción del contenido, como en la **lex Valeria
de provocatione**.
Las leyes se conservaban en el **erario público**, bajo la supervisión de los cuestores,
para su estudio e interpretación. Desde la publicación de las **XII Tablas**, era común
exponer las leyes en tablillas de bronce o madera, y había una comisión encargada de su
mantenimiento.
Resumen Reformulado sobre las Competencias de los Comicios en Roma
Los comicios legislativos en Roma se llevaban a cabo cuando los magistrados
presentaban proyectos de ley, los cuales podían ser discutidos tanto en los comitia
tributa como en los comitia centuriata. Sin embargo, había dos casos específicos que
requerían necesariamente la aprobación de los comicios centuriados: la lex de potestate
censoria, que aprobaba el nombramiento de censores, y la lex de bello indicendo, que
formalizaba la declaración de guerra. Antes de la votación, el colegio sacerdotal de los
feciales debía certificar que había una causa justa (bellum iustum) para el conflicto,
intentando primero buscar una solución pacífica.
En los comicios electorales, tras la fusión entre el populus y la plebs, se elegían en los
comitia tributa a los tribunos, ediles y cuestores; mientras que en los comicios
centuriados se seleccionaban a los magistrados cum imperio, como cónsules y pretores,
así como a los censores. Las limitaciones a la actuación de los comicios estaban más
relacionadas con la tradición que con la ley, afectando especialmente al derecho sacro y
la estructura institucional de las magistraturas y el Senado.
A medida que avanzaba la República, la atribución de ciudadanía a comunidades y
personas se volvió menos significativa, ya que los jefes militares podían otorgar
ciudadanía a individuos que habían colaborado con el ejército romano, basándose en sus
méritos.
Además, los comicios tenían competencias judiciales. Los magistrados, que podían
imponer condenas a muerte, se encontraron limitados por la posibilidad de que el
condenado apelara al pueblo (provocatio ad populum) contra su sentencia. En este
contexto, el pueblo, reunido en asamblea, tenía la autoridad final para juzgar: iudicium
populi. Las leyes que regulaban este derecho a apelación se reflejan en las leyes
Valerias, siendo la más conocida la Lex Valeria de provocatione, promulgada en el
300 a.C.
La idea de la apelación popular probablemente se relaciona con la capacidad del tribuno
de vetar decisiones de un magistrado, especialmente cuando implicaban la condena a
muerte de un plebeyo. En cuanto a los magistrados que podían imponer penas de
muerte, incluían a los quaestores parricidii, que se ocupaban de homicidios, y a los
duoviri perduellionis, encargados de traición, así como a los cónsules y tribunos de la
plebe.
Con el tiempo, se permitió que las apelaciones se extendieran más allá de los delitos
castigados con la muerte, abarcando también delitos severamente sancionados con
penas corporales, como el apaleamiento y la flagelación. Finalmente, los comitia
tributa adquirieron la competencia para conocer las apelaciones relacionadas con
multas que superaran los 3.020 ases. Este derecho de apelación ante la asamblea se
limitaba a ciudadanos varones y, a partir del 300 a.C. (Lex Valeria), también se extendió
a las mujeres ciudadanas.
Originalmente, las apelaciones solo podían ejecutarse por ilícitos cometidos en Roma o a 1,000
pies del recinto amurallado. Con el tiempo, se permitió que las apelaciones incluyeran delitos
ocurridos en todo el territorio estatal, siempre que estuvieran sancionados por las penas
correspondientes. También se aceptaron apelaciones de soldados respecto a conflictos con sus
superiores en el ejército, salvo en casos de delitos militares específicos, como la rendición o la
deserción, donde el **imperium militiae** del comandante prohibía la apelación ante la
Asamblea.
El proceso de apelación se llevaba a cabo de la siguiente manera: se convocaba una reunión
para un día y lugar específicos mediante un edicto escrito que incluía el nombre del acusado, la
acusación y la pena correspondiente. Antes de la reunión oficial, el magistrado convocante
realizaba tres sesiones con el pueblo para presentar la acusación formal. El acusado tenía
derecho a defenderse, ya sea personalmente o a través de un representante legal. Si, tras la
tercera sesión, el magistrado confirmaba la acusación, se convocaba al pueblo a votar sobre la
culpabilidad o inocencia del acusado. La decisión de la Asamblea era inapelable.
El magistrado podía ofrecer al acusado la opción del **exilium** (exilio) como alternativa a la
condena. Esta pena implicaba la expulsión del territorio romano y conllevaba la confiscación
de bienes, la pérdida de la ciudadanía romana y la advertencia de que cualquier persona
podría matar al exiliado si regresaba. Estas sanciones se concretaban en la **interdictio aquae
et ignis** emitida por el magistrado.
La práctica del exilio voluntario, común en los primeros siglos, se convirtió en una pena
alternativa a la muerte a partir de las **leyes Cornelias** de Sila. A partir del reinado de
Trajano, el exilio fue sustituido por la **deportación**, que obligaba a la persona deportada a
residir en un lugar específico, como una isla.
El **alejamiento**, también considerado una pena al final de la República, generalmente
implicaba la prohibición de residir en una ciudad o provincia, sin conllevar la pérdida de
ciudadanía o patrimonio. Además, la Asamblea tenía la facultad de absolver a una persona
condenada, reconociendo así un poder de amnistía popular. Sin embargo, no se admitían
apelaciones contra sentencias dictadas por tribunales permanentes y colegiados (quaestiones
perpetuae) a partir de mediados del siglo II a.C.
PUNTO D
### Resumen Reformulado sobre el Senado: Composición y Funcionamiento
En los primeros siglos de la República, el Senado representaba a la nobleza patricia. Estaba
compuesto inicialmente por los **patres maiorum gentium**, que eran los líderes de las
familias o grupos primitivos, y más tarde se incorporaron los **patres minorum gentium**,
jefes de las comunidades que se integraron a la sociedad romana. Estos senadores, conocidos
como **patres** o **patres patriae** (padres de la patria), eran patricios de gran prestigio.
Se dice que el número de senadores creció desde 100 en los inicios, alcanzando 300 al final de
la Monarquía, 600 en la época de Sila y 990 durante el gobierno de César.
La entrada de plebeyos en el Senado se facilitó a medida que estos comenzaron a acceder a
cargos públicos. Se estableció, primero por costumbre y luego por ley, que los exmagistrados
podían ser senadores. Inicialmente, esto se aplicó a quienes ocupaban las más altas
magistraturas, como la censura, el consulado y la pretura, pero eventualmente se extendió a
todos los exmagistrados, incluidos tribunos, ediles y cuestores. Así, la aristocracia adquirió un
sentido político, ya que incluía a quienes habían sido elegidos para cargos populares y luego se
convertían en senadores. La **nobilitas** se refiere a las familias con al menos un miembro
que había sido cónsul.
La **lex Ovinia** de 312 a.C. asignó a los censores la responsabilidad de elegir senadores
entre los exmagistrados (lectio senatus). Los censores también podían excluir a senadores
considerados indignos, aunque esta autoridad se utilizaba en casos excepcionales. Con el
tiempo, se definieron legalmente las razones para la exclusión, que incluían la renuncia al
cargo y la pérdida de la ciudadanía romana.
Ser senador conllevaba diversas prerrogativas sociales, como prioridad en votaciones
populares y beneficios en espectáculos públicos, así como restricciones en el ámbito
económico, como la prohibición de participar en grandes comercios o tráfico marítimo. Hacia
finales de la República, se impuso la obligación de residencia de los senadores en Roma,
debido al creciente número de senadores provinciales que residían fuera de la capital. Durante
el Imperio, esta obligación se flexibilizó para incluir las dos capitales, occidentales y orientales.
Finalmente, con la reorganización del Senado por Justiniano como un órgano administrativo,
se restableció la residencia obligatoria en Constantinopla como sede de la institución.
### Resumen Reformulado sobre el Senado: Composición y Funcionamiento
El Senado, integrado por exmagistrados con experiencia política y prestigio ciudadano, se
establece como el principal órgano de dirección de la vida política romana. Su composición
contrasta el carácter vitalicio de sus miembros con la temporalidad y colegialidad de las
magistraturas, lo que le otorga una notable **auctoritas** o autoridad moral en la República.
Se considera que el apogeo del Senado coincide con el período más esplendoroso y estable de
la constitución romana.
#### Funcionamiento
El Senado era convocado por un magistrado con la debida competencia, como cónsules,
dictadores, pretores o tribunos de la plebe, aunque también existía la posibilidad de
autoconvocatoria. Las reuniones tenían lugar en la **Curia Hostilia**, un edificio en el foro,
construido supuestamente durante el reinado del rey Tulio Hostilio. En ocasiones, el Senado
podía reunirse en otros lugares, siempre que los augurios fueran favorables, lo que requería
una **inauguratio** previa, concepto que ha influido en las formalidades actuales de
inauguración de obras.
El magistrado convocante presidía la sesión y guiaba el debate. Al finalizar la discusión, solo los
senadores más antiguos y prestigiosos intervenían antes de la votación, que se realizaba
inicialmente de forma oral y luego por escrito. El **Princeps Senatus**, normalmente el ex
censor más antiguo, era el último en tener la palabra.
Las decisiones del Senado, conocidas como **senadoconsultos**, actuaban como informes o
recomendaciones respecto a las cuestiones planteadas. Aunque, en teoría, estos no eran
vinculantes, en la práctica era inusual y mal visto que un magistrado no siguiera el dictamen
del Senado en asuntos para los que había solicitado su opinión.
Los senadoconsultos se redactaban formalmente y se depositaban en el erario público para su
conservación y futura consulta, responsabilidad que recaía en los cuestores.
### Competencias del Senado
**a) Auctoritas Patrum:** Este término se refiere a la legitimación de las decisiones sobre
leyes y candidaturas votadas en las asambleas populares. Aunque hay debate sobre su
significado exacto, se considera que la falta de ratificación del Senado no invalida una ley, pero
sí es esencial para su legitimidad. Según la **lex Publilia Philonis** de 339 a.C., los magistrados
deben consultar la opinión del Senado antes de presentar un proyecto, aunque esta opinión no
sea vinculante en teoría.
**b) Interregnum:** En caso de abdicación, fallecimiento o falta de elección de cónsules, los
senadores asumen temporalmente el poder consular, individualmente y por períodos de cinco
días, hasta la elección de nuevos cónsules.
**c) Política Exterior:** La declaración formal de guerra es competencia de los comicios, pero
una vez iniciada, el Senado toma decisiones sobre la conducción de la guerra, en colaboración
con los cónsules y el Colegio de los Feciales. Esto incluye iniciar campañas, dirigir acciones
militares y gestionar recursos económicos.
**d) Política Provincial:** El Senado tiene la autoridad para crear provincias, definir sus
territorios y asignar su gobernación a exmagistrados, conocidos como procónsules o
propretores.
**e) Hacienda Pública:** El Senado juega un papel activo en la administración fiscal,
arrendando el cobro de impuestos, otorgando concesiones sobre bienes públicos y
autorizando la acuñación de moneda.
**f) Materia Religiosa:** Controla el culto público y puede autorizar nuevas divinidades
extranjeras.
**g) Control de Asociaciones:** Supervisa el funcionamiento de las asociaciones.
**h) Materia Jurisdiccional:** En situaciones excepcionales, el Senado puede declarar la
necesidad de nombrar un dictador por tiempo limitado o otorgar poderes extraordinarios a los
magistrados, eximiéndolos de la autoridad de los tribunos y del derecho a apelar al pueblo
(provocatio ad populum).
### E. Magistraturas: Concepto y Características
Las magistraturas son cargos electivos que permiten a sus titulares ejercer funciones en
representación de la República, afectando a todos los ciudadanos. A diferencia de meros
mandatarios, los magistrados no pueden ser destituidos arbitrariamente antes de concluir su
mandato. Una vez finalizado su período, que generalmente dura un año, pueden ser
responsabilizados penal y políticamente, lo que podría poner fin a su carrera.
Los estudiosos clasifican las magistraturas según varios criterios:
1. **Magistraturas Ordinarias y Extraordinarias:** Las ordinarias operan en circunstancias
normales y se eligen anualmente (excepto los censores, elegidos cada cinco años), mientras
que las extraordinarias surgen en situaciones excepcionales, como la dictadura.
2. **Magistrados Maiores y Minores:** Los magistrados maiores incluyen a cónsules, pretores
y censores, mientras que los menores abarcan a tribunos, ediles y cuestores.
3. **Magistrados cum Imperio y Sine Imperio:** El imperium es un poder general, inicialmente
atribuido a los cónsules y luego a los pretores y magistrados extraordinarios. Con el tiempo, se
diferenciaron dos tipos: el **imperium domi** (ejercido en Roma) y el **imperium militae**
(ejercido fuera de Roma).
Además, los pretores, al recibir la **iurisdictio**, tenían la capacidad de juzgar, separando
esta función del imperium.
**Características Esenciales:**
1. **Carácter Anual y Electivo:** Las magistraturas son elegidas anualmente por las asambleas
populares, y no se permite la acumulación de cargos ni la reelección inmediata. Se establece
un período de diez años antes de poder ser reelegido como cónsul.
2. **Cursus Honorum:** La **lex Villia** de 180 a.C. estableció un orden jerárquico en la
carrera política, donde los aspirantes debían seguir un camino secuencial a través de
diferentes magistraturas, comenzando por la cuestura, y culminando en el consulado.
3. **Requisitos de Inscripción Militar:** Para acceder a la política, un ciudadano debía haber
estado inscrito al menos diez años en las listas de reclutamiento militar, siendo la edad mínima
para postularse a cuestor de veintisiete años.
Colegialidad: Este principio probablemente surgió como respuesta al poder
concentrado en el monarca, representando un avance en la madurez política del sistema.
La colegialidad implicaba que varios ciudadanos ocupaban el mismo cargo con
funciones idénticas, permitiendo que cualquiera de ellos desempeñara las actividades
correspondientes. Sin embargo, existía la posibilidad de veto (intercessio) por parte de
un magistrado con igual o mayor poder, lo que podía, en teoría, frenar la acción política.
Este mecanismo de control y garantía es notable, dado que a pesar de su potencial para
generar conflictos, se mantuvo una relativa estabilidad en la vida política romana. Según
Kunkel, es curioso que no se registren más enfrentamientos entre colegas. Aunque los
actos vetados eran nulos, en la práctica, era común llegar a acuerdos sobre la
distribución temporal del poder, lo que limitaba el uso de los vetos.
Gratuidad: Los magistrados no recibían remuneración por sus cargos, una norma
estrictamente mantenida dentro de Roma. Solo el personal auxiliar a su cargo contaba
con sueldo. Desempeñar magistraturas urbanas a menudo resultaba costoso para los
políticos, quienes solían comprometerse a financiar obras públicas, estatuas y templos si
eran elegidos, lo que los hacía vulnerables a demandas por incumplimiento de promesas
electorales. Esta gratuidad significaba que solo las familias adineradas podían apoyar a
quienes buscaban una carrera política. Sin embargo, los magistrados podían recibir
compensación al ocupar cargos en provincias (procónsules, propretores, etc.), que sí
estaban remunerados. Esta situación a veces llevó a abusos de poder, lo que provocó la
creación del delito de concusión, relacionado con la recaudación arbitraria de
impuestos.
Responsabilidad: Una vez concluido su año de mandato, los magistrados eran
responsables tanto penal como políticamente. Los tribunos de la plebe desempeñaron un
papel crucial en exigir esta responsabilidad, convirtiéndose en defensores de la legalidad
constitucional a lo largo del tiempo.
### Magistraturas en Particular
**a) Cónsules:** Los cónsules forman un colegio compuesto por dos miembros que
comparten funciones y se otorgan derechos de veto recíproco. Esta es la magistratura
más alta y prestigiosa de la República, simbolizando su esencia. Tradicionalmente, se
dice que los nobles que lideraron la revuelta contra el tirano etrusco fueron elegidos
como cónsules por el pueblo. Por lo tanto, el consulado está intrínsecamente vinculado a
la creación de la República y a sus primeros líderes en la lucha por la libertad.
**b) Pretores:** Originalmente, el pretor tenía un rol militar como jefe del ejército. Sin
embargo, tras las leges Liciniae-Sextiae del 367 a.C., su función se centró en el ámbito
civil, especialmente en la gestión de procesos judiciales. El pretor era responsable de
guiar el litigio en primera instancia y aplicar el derecho pertinente. A través de su
edicto, el pretor establecía normas procesales y también complementaba el derecho civil
(ius civile) mediante interpretaciones que resolvían lagunas legales. En el 242 a.C., se
crea el pretor peregrinus, encargado de los litigios entre extranjeros y ciudadanos
romanos, formando un cuerpo junto al pretor urbano. A finales de la República, el
número de pretores elegidos ascendió a dieciséis. El edicto del pretor, que regía solo
durante su mandato, podía ser renovado o modificado por su sucesor, y en el 137 d.C.,
el emperador Adriano mandó la codificación del edicto en un documento perpetuo, lo
que limitó la capacidad de innovación de los edictos anuales.
**c) Dictador:** El dictador es un magistrado singular, nombrado por los cónsules o el
interrex, normalmente con la aprobación del Senado, en circunstancias excepcionales de
peligro. Su mandato se limitaba a seis meses o el tiempo que durara la crisis. Esta
figura, prevista para emergencias, implicaba una suspensión temporal de ciertas
garantías constitucionales, como el veto de los tribunos y el derecho a apelar ante las
asambleas. Históricamente, hubo 76 dictaduras entre 501 y 201 a.C. Sin embargo, hacia
el final de la República, la naturaleza constitucional de la dictadura se desvirtuó, y César
fue nombrado dictador perpetuo, lo que distorsionó la esencia del cargo. Augusto optó
por el título de tribuno de la plebe en lugar de dictador.
**d) Cuestores:** Los cuestores son magistrados duales, sin imperium, encargados de
la administración y custodia del erario público (aerarium populi Romani).
Originalmente, había dos cuestores, elegidos anualmente desde el siglo V a.C., pero
luego se añadieron dos más para ayudar a los cónsules en la administración del erario
militar. Los cuestores urbanos también tenían funciones económicas, colaborando con el
Senado en la recaudación de tributos y persiguiendo a los deudores del Estado,
incluyendo la venta de bienes en pública subasta en caso de impago.A lo largo de la
República, el número de cuestores aumentó progresivamente, alcanzando un total de 20
al final de este periodo.
**Censores:** La introducción del censo se atribuye tradicionalmente al rey Servio
Tulio, aunque Tito Livio señala que la censura se creó en el 443 a.C. En sus inicios, la
censura tuvo poca importancia, pero con el tiempo adquirió relevancia al encargarse del
control de las costumbres, el honor y la conducta de los romanos. El censor no solo
supervisaba la moralidad del pueblo, sino que también podía denunciar violaciones a los
sacramentos y a las leyes, tanto civiles como militares.
Los censores eran magistrados colegiados elegidos en los comicios centuriados y
confirmados por una ley que les otorgaba poder censoria. Por lo general, eran ex
cónsules, lo que simbolizaba la culminación de su carrera política y les confería un gran
prestigio social. Su papel en el control de las costumbres (mores maiorum) les otorgaba
una notable autoridad moral en la República, que se basaba en leyes votadas
directamente por los ciudadanos, enfocándose en la ética cívica.
Elegidos cada cinco años para un mandato de dieciocho meses, los censores se
encargaban de realizar el censo. Cada paterfamilias debía presentar una declaración
jurada sobre su patrimonio, edad, estado civil y otros aspectos relevantes. Con base en
esta información, se asignaban las personas a las centurias y tribus correspondientes.
Además, los censores podían emitir valoraciones sobre la honorabilidad de los
ciudadanos, considerando aspectos como su comportamiento religioso, trato a los
esclavos y responsabilidades familiares.
Las notas censoria, que reflejaban comportamientos reprobables, podían ser diferentes
para cada censor y se registraban junto al nombre del ciudadano. Los censores se
otorgaban entre sí un derecho de veto, donde prevalecía la decisión negativa, exigiendo
consenso para incluir una nota, aunque no en su motivación. Este sistema era
considerado un control social efectivo y apreciado por la ciudadanía de la época, dado el
prestigio de los censores electos. La figura de los censores en Roma ha influido en la
moderna noción de censura, que implica control y restricción de libertades, aunque con
un significado muy distinto en la actualidad.El censo es fundamental para determinar la
tributación de cada ciudadano y la composición del ejército. Además de estas funciones,
los censores desempeñaban diversas responsabilidades económicas y financieras, tales
como:
- Enajenación de bienes públicos.
- Otorgamiento de concesiones a particulares o sociedades sobre bienes o servicios
públicos.
- Participación en el arrendamiento del cobro de tributos a las sociedades de publicanos.
- Arrendamiento de terrenos públicos.
Una nota censoria desfavorable podría resultar en un cambio de centuria o tribu para el
afectado y, en el caso de un senador, podría incluso llevar a su expulsión del Senado.
Aunque no se cuentan con datos específicos al respecto, se presume que la persona
afectada tenía derecho a defenderse, ya sea ante tribunales o mediante un juicio público
en respuesta a la imputación censoria. Cada cinco años, con la elaboración de un nuevo
censo, se podía confirmar o eliminar las notas censoria impuestas anteriormente.
**Tribunos de la Plebe:** Los tribunos son magistraturas que surgieron en el contexto
de la confrontación y eventual equiparación entre el patriciado y la plebe, cuyo
desarrollo se mencionó anteriormente.
**Ediles Curules y Ediles Plebeyos:** Originalmente, los ediles curules formaban una
magistratura colegiada y patricia. Su nombre proviene del término "curulis", que se
refiere al asiento especial de marfil (sella curulis) que les era reservado, simbolizando su
estatus honorífico. Los ediles desempeñan funciones similares a las de los concejales
actuales, con competencias que incluyen la supervisión del tráfico, el
aprovisionamiento, la gestión de vías, plazas y mercados públicos, y la administración
de edificios públicos y eventos recreativos.
Un aspecto relevante de su labor es su jurisdicción civil, donde publicaban el edicto de
los ediles curules, que abordaba controversias relacionadas con la policía y las
transacciones en los mercados, especialmente en lo que respecta a vicios ocultos de los
productos vendidos.
### Resumen y Reformulación sobre Augusto y el Principado
**A. Augusto y el Principado:** Tras el asesinato de César en 44 a.C., se estableció un
segundo triunvirato formado por Marco Antonio, Octavio Augusto (sobrino e hijo
adoptivo de César) y Lépido, quien posteriormente renunció. Marco Antonio, al mando
de las fuerzas en Oriente y Egipto, se enfrentó a Octavio, quien lideraba el ejército en
Occidente. Octavio triunfó en la batalla de Actium en 31 a.C.
Entre 31 y 23 a.C., Octavio fue reelegido anualmente como cónsul. En 27 a.C., durante
una sesión del Senado, renunció formalmente a todos sus poderes con la intención de
restaurar la tradición republicana tras salvar la patria y castigar a los asesinos de César.
Sin embargo, el Senado no aceptó su renuncia y le otorgó más poderes y honores,
incluyendo:
- **Título de pater patriae.**
- **Título de Augusto**, indicando su favor divino.
- **Imperium** sobre provincias no pacificadas.
- **Princeps Senatus**, el más alto rango en el Senado.
En 23 a.C., se le concedieron dos poderes republicanos importantes:
- **Tribunicia potestas**, que le daba derecho de veto y control sobre otras
magistraturas.
- **Imperium proconsulare maius et infinitum**, que le otorgaba control sobre todas las
provincias.
El Principado, que se estableció en 27 a.C. y se consolidó en 23 a.C., se refiere a un
sistema de gobierno en el que Augusto era el "princeps," o el primero entre iguales, sin
asumir el título de rey. Aunque Augusto evitó la transmisión dinástica del poder, su
gobierno marcó un periodo de paz (pax augusta) que duró aproximadamente 40 años,
caracterizado por la prosperidad económica y el esplendor cultural, pero también por la
reducción de las libertades políticas. A pesar de que el Senado y las Asambleas
formalmente otorgaban poderes extraordinarios a Augusto, su liderazgo se volvió más
autoritario.
En 13 a.C., Augusto dejó un testamento y escribió las **Res gestae divi Augusti**, un
documento autobiográfico que se inscribiría en bronce en su mausoleo y en
monumentos en las provincias. En este contexto, el patricio patércolo destacó la
restauración de la paz y la estabilidad, mencionando el restablecimiento de la ley y el
orden, la grandeza del Senado y el poder de los magistrados, lo que permitió la
recuperación de la tranquilidad y la propiedad de los ciudadanos.
Tácito, en el siglo II, reflexiona sobre la caída de la República, señalando que trajo
consigo la pérdida de las antiguas virtudes romanas. Aunque Augusto restableció la paz,
este logro conllevó la pérdida de la libertad para los ciudadanos romanos. Suetonio, por
otro lado, retrata a Augusto como un gobernante generoso, justo y clemente.
La ley promulgada durante el imperio de Vespasiano en 69 d.C. establece que cualquier
emperador necesita el apoyo del Senado y del pueblo, aunque esto es solo una
apariencia formal. Durante el siglo I d.C., las asambleas populares dejaron de reunirse, y
el poder político se concentró en el Príncipe, el Senado y el Ejército. En la designación
de un nuevo Príncipe, juegan un papel importante el gobernante actual, el Senado y el
Ejército, lo que refleja la complejidad del poder y sus dinámicas de transmisión, rechazo
y usurpación.
El Principado se considera que comienza en 27 a.C. con Augusto y se extiende hasta
235 d.C., año en que muere Alejandro Severo. Durante este periodo, se vivió una
anarquía militar de cincuenta años que terminó con Diocleciano, quien estableció un
gobierno absoluto conocido como Dominado, donde el gobernante se presenta como
*dominus* (dueño o señor) en relación con sus súbditos y el territorio.
Las cuatro dinastías que dominaron esta etapa de más de dos siglos fueron: los Julio-
Claudios, los Flavios, los Antoninos y los Severos. Augusto eligió a Tiberio, su yerno,
como sucesor. Tras su muerte, varios Príncipes, como Calígula y Claudio, fueron
asesinados, mientras que Nerón se suicidó, marcando un periodo de crisis severa
seguido de un año de anarquía militar.
En 69 d.C., el ejército proclamó a Vespasiano como Príncipe, una decisión ratificada
por el Senado y la Asamblea. A Vespasiano le sucedieron sus hijos Tito y Domiciano,
este último asesinado. En 96 d.C., Nerva fue proclamado Príncipe con el respaldo del
Senado, dando inicio a la dinastía de los Antoninos, caracterizada por un período de paz
y prosperidad. Entre los emperadores destacados de esta dinastía se encuentran Trajano
y Adriano.
La sucesión en la dinastía de los Antoninos fue notable por la práctica de la adopción,
donde el Príncipe en funciones elegía un sucesor digno. Sin embargo, con la llegada de
Cómodo, quien resultó ser el más incapaz, se inició un periodo donde el Ejército
determinaba la designación del Príncipe. Esto dio paso a emperadores proclamados por
el Ejército, como Septimio Severo, Caracalla, Heliogábalo y Alejandro Severo,
pertenecientes a la dinastía de los Severos, que se mantuvo en el poder hasta 235 d.C.
### Resumen y Reformulación sobre el Dominado o Imperio Absoluto
**B. El Dominado o Imperio Absoluto (Monarquía Absoluta o Bajo Imperio)**
El periodo del Dominado comienza tras un largo periodo de anarquía militar que se
extiende desde 235 hasta 284 d.C., durante el cual el Ejército se convierte en el
protagonista principal de la vida política, con 22 emperadores sucediéndose en esos 50
años. La llegada de Diocleciano marca el final de esta anarquía y el inicio de un
gobierno absoluto, donde el poder se concentra en el *dominus* (emperador).
Para abordar la cuestión de la sucesión dinástica, Diocleciano establece la tetrarquía, un
sistema que incluye dos Augustos (uno para Occidente y otro para Oriente) y dos
Césares que actúan como auxiliares y posibles sucesores. Aunque este sistema fracasa,
la división del imperio en dos se consolida, primero con fines administrativos, cuando
Constantino traslada la capital a Bizancio en 324 d.C. y la renombra como
Constantinopla, y luego de manera política, bajo el mandato de Teodosio.
Teodosio el Grande divide el imperio entre sus dos hijos: Arcadio, quien recibe la parte
oriental, y Honorio, que se queda con la parte occidental. El Imperio de Occidente es el
primero en caer en 476 d.C. a manos de los bárbaros, mientras que el de Oriente
sobrevive hasta 1453, cuando Constantinopla es conquistada.
Durante el siglo V, diversos pueblos bárbaros y germanos se establecen en lo que fue el
Imperio Romano de Occidente, como los suevos y visigodos en Hispania, los
ostrogodos en Serbia, Dacia e Italia, los galos en la Galia y partes de Germania, los
burgundios en Helvecia, los alanos y bávaros en Germania, y los vándalos y alanos en el
norte de África.
### Resumen y Reformulación sobre Cristianismo, Derecho Romano y Derecho de la
Iglesia
**C. Cristianismo, Derecho Romano y Derecho de la Iglesia**
Jesús nació en la época de Augusto y fue crucificado durante el mandato de Tiberio. A
pesar de las dudas sobre la historicidad de Jesús, se han encontrado fragmentos del
Evangelio de San Mateo que datan de antes del 60 d.C., lo que demuestra que los
evangelios ofrecen información sobre su vida real. En el momento del nacimiento de
Cristo, Judea estaba bajo ocupación romana, dividida en varias provincias, con Judea y
Samaria gobernadas directamente por romanos y Galilea bajo reyes locales como
Herodes.
La ocupación se hacía evidente a través de los impuestos, aunque los judíos mantenían
una considerable autonomía administrativa, ya que el Sanedrín tenía autoridad sobre
asuntos comunitarios y se reunía en el Templo. La presencia militar romana era mínima,
con solo 3,000 soldados para una población de aproximadamente 2 millones. La religión
judía era tolerada por César, pero a partir del reinado de Nerón, se comienza a
diferenciar entre judíos y cristianos, marcando el inicio de la persecución.
Cristo fue acusado ante Poncio Pilato, quien trató de evitar la responsabilidad, ya que el
Sanedrín no tenía poder para condenar a muerte. Jesús fue acusado de querer derrocar al
gobierno romano. Tras su muerte, el cristianismo se expandió rápidamente en el Imperio
Romano gracias a la fuerza de su mensaje y la unidad cultural del Imperio, aunque esto
también generó conflictos con las religiones oficiales debido a la negativa de los
cristianos a rendir culto al emperador. La persecución alcanzó su punto máximo con
Diocleciano, quien destruyó templos y textos cristianos.
Sin embargo, la situación cambió con Constantino, quien en el 313 promulgó el Edicto
de Milán, que otorgaba tolerancia al cristianismo. Teodosio, en el siglo IV, declaró el
cristianismo como la religión oficial del Imperio, implementando normas en contra de
herejes y paganos. Durante el Concilio de Nicea en 325, convocado por Constantino, se
consolidó la Iglesia Católica, dando lugar al cesaropapismo, donde el emperador influía
en asuntos religiosos y las autoridades eclesiásticas se involucraban en la política.
La filosofía cristiana impactó en el Derecho Romano de varias maneras: se promovieron
las manumisiones, se dificultó el divorcio mediante sanciones y se protegió a los hijos
no matrimoniales. Los obispos obtuvieron poderes para ejecutar disposiciones
testamentarias en favor de personas necesitadas, y se prohibieron abusos en el uso del
derecho. Se abolieron la crucifixión y los combates de gladiadores, y se limitó el interés
para evitar la usura.
A partir del siglo V, comenzó a surgir la idea de colaboración mutua entre el poder
espiritual de la Iglesia y el poder temporal de los emperadores, aunque esta idea se
mantuvo o se abandonó según la época y las circunstancias.
D. Imperio Bizantino
El Imperio Bizantino, originalmente fundado como Bizancio por los griegos en el siglo
VII a.C. y renombrado Constantinopla, se sitúa en Estambul, entre Asia y Europa, en el
estrecho de Bósforo, sirviendo como un puerto entre el Mar Negro y el Mediterráneo.
La decadencia del Imperio Romano de Occidente culminó en su caída en 476 d.C., con
Rómulo Augústulo como su último emperador. En contraste, el siglo V fue un periodo
de esplendor y renacimiento para el Imperio de Oriente, que preservó gran parte de la
tradición romana, añadiendo elementos orientales.
Justiniano, nacido en 482 y educado en la cultura clásica, ascendió al trono en 527 tras
ser llamado a la corte bizantina por su tío, el emperador Justino. Se consideraba
heredero de la grandeza del Imperio Romano y, aunque su corte estaba en Bizancio,
aspiraba a unir los territorios del antiguo imperio en los ámbitos político, legislativo y
religioso.
En el plano político, Justiniano emprendió la reconquista de antiguos territorios
romanos. Bajo el mando de los generales Belisario y Narcés, recuperó el norte de África
de los vándalos, Córcega y Cerdeña, además de Italia de los ostrogodos y parte de la
península ibérica de los visigodos, logrando entrar en Roma. Sin embargo, sufrió
derrotas a manos de los persas en Oriente y se retiró de Europa occidental.
En el ámbito religioso, el obispo de Roma, considerado sucesor del apóstol Pedro,
aspiraba a un poder espiritual universal. En Oriente, el emperador poseía un poder
cesaropapista, que combinaba la autoridad espiritual y temporal. Justiniano buscó
imponer el cristianismo ortodoxo, lo que llevó a intervenciones en el Derecho
eclesiástico y a la persecución de herejes y judíos, convirtiendo la política en un asunto
sagrado.
Durante su reinado, el arzobispo de Constantinopla, conocido como patriarca
ecuménico, estaba subordinado al Papa. Los códigos y novelas de Justiniano subrayaban
la sumisión de la Iglesia al Papa y al patriarca de Roma, quien reconocía que gracias a
Justiniano, la Iglesia disfrutaba de paz y unidad. A pesar de las buenas relaciones entre
el Papa y el emperador, Justiniano a veces desobedecía directrices del obispo de Roma y
se involucraba en asuntos teológicos.
La perspectiva sobre Justiniano, según Bueno Delegado, señala que este emperador
reconoció el Primado de Roma y la supremacía del Papa como autoridad eclesiástica,
considerándolo "cabeza de todas las santas Iglesias". La unificación legislativa que
Justiniano buscaba como parte de su proyecto de restauración del Imperio se logró a
través de su famosa compilación de leyes.
### Resumen y Reformulación sobre las Fuentes del Derecho en la Época Republicana
**Fuentes del Derecho en la Época Republicana: Codificación de las XII Tablas**
La codificación de las XII Tablas marca un hito significativo en la historia del derecho
romano. Según la tradición, el tribuno de la plebe Terentilus Arsa propuso, sin éxito, la
necesidad de fijar por escrito las competencias de los cónsules. Esta propuesta fue la
primera demanda documentada en busca de certeza y seguridad jurídica a través de
leyes escritas.
Un año después, los tribunos plantearon al Senado la creación de una comisión mixta,
integrada por patricios y plebeyos, encargada de elaborar leyes que garantizasen libertad
e igualdad para ambos grupos. Aunque se aceptó la formación de esta comisión,
finalmente se compuso únicamente por patricios, mientras que el Senado se
comprometió a que no se derogaran las leyes sagradas aprobadas en las asambleas
plebeyas, como la lex de Aventino.
Simultáneamente, se decidió enviar una delegación a Atenas para estudiar las leyes de
Solón. Tras su regreso, se suspendieron las magistraturas ordinarias y se creó un
gobierno extraordinario, presidido por uno de los cónsules y formado por diez
miembros, conocidos como los **decemviri legibus scribundis**. Esta comisión se
encargó de redactar la legislación, resultando en la creación de diez tablas con
disposiciones jurídicas, y dos tablas adicionales fueron aprobadas por un segundo
decenvirato posteriormente.
Las tablas eran elaboradas en materiales como bronce o madera, y se hacían públicas en
el Foro, permitiendo así que la ciudadanía tuviese acceso a las normas. Aunque la
doctrina coincide en que el contenido de las XII Tablas refleja el ingenio jurídico
romano, se identifican influencias griegas notables, como la novedad de la escritura y
publicación del derecho, el surgimiento de leyes mediante actos legislativos populares,
el reconocimiento de la isonomía (igualdad ante la ley) y la identificación del nuevo
concepto de **lex** con el griego **nomos**, que significa norma jurídica.
Las normas de las XII Tablas se corresponden en gran parte con los **mores
maiorum**, que eran costumbres tradicionales, así como con el derecho **quiritario**
y las **leges regiae** vigentes. Es importante señalar que, a partir de su aprobación, las
XII Tablas constituyeron un derecho objetivo, compuesto por disposiciones abstractas,
generales y redactadas de manera clara y concisa. Aunque su contenido no abarcaba
todo el derecho vigente, sí cubría la mayor parte, especialmente las normas que
regulaban las relaciones entre ciudadanos.
Las XII Tablas representan un primer esfuerzo por sistematizar y presentar de manera
ordenada el derecho, sentando las bases para el edicto del pretor y las futuras obras de
derecho civil. Además, marcan un intento inicial de distinguir entre el ius (derecho
laico, secular) y el fas (imperativos religiosos y morales). Su elaboración responde a
criterios lógicos y sistemáticos que eran avanzados para su época. Es notable que, tras
esta codificación, pasaron casi mil años hasta que se aprobara otra codificación oficial
del derecho romano, el Código Teodosiano en el 438 d.C. Las leyes y constituciones
promulgadas durante ese milenio abordaron aspectos concretos y materias específicas
dentro del sistema jurídico.
Las normas de las XII Tablas requieren interpretación para su aplicación a casos
concretos. En esta tarea, los miembros del colegio pontificio desempeñan un papel
fundamental, ya que continúan siendo los principales responsables de los formularios
negociales y procesales, que no están incluidos en el texto publicado. Sin embargo,
también comienzan a surgir juristas laicos que se dedican de manera profesional y libre
a la interpretación del derecho. Asimismo, los magistrados jurisdiccionales y jueces
realizan su propia labor interpretativa en el ejercicio de sus funciones.
El texto de las XII Tablas que conocemos es fragmentario, ya que muchas disposiciones
no han llegado a nosotros. Además, se conserva de forma indirecta, dado que la
redacción original no ha sobrevivido. La reconstrucción del texto se ha hecho a partir de
referencias de juristas y literatos de finales de la República y principios del Principado.
Las XII Tablas representan un primer esfuerzo por sistematizar y presentar de manera
ordenada el derecho, sentando las bases para el edicto del pretor y las futuras obras de
derecho civil. Además, marcan un intento inicial de distinguir entre el ius (derecho
laico, secular) y el fas (imperativos religiosos y morales). Su elaboración responde a
criterios lógicos y sistemáticos que eran avanzados para su época. Es notable que, tras
esta codificación, pasaron casi mil años hasta que se aprobara otra codificación oficial
del derecho romano, el Código Teodosiano en el 438 d.C. Las leyes y constituciones
promulgadas durante ese milenio abordaron aspectos concretos y materias específicas
dentro del sistema jurídico.
Las normas de las XII Tablas requieren interpretación para su aplicación a casos
concretos. En esta tarea, los miembros del colegio pontificio desempeñan un papel
fundamental, ya que continúan siendo los principales responsables de los formularios
negociales y procesales, que no están incluidos en el texto publicado. Sin embargo,
también comienzan a surgir juristas laicos que se dedican de manera profesional y libre
a la interpretación del derecho. Asimismo, los magistrados jurisdiccionales y jueces
realizan su propia labor interpretativa en el ejercicio de sus funciones.
El texto de las XII Tablas que conocemos es fragmentario, ya que muchas disposiciones
no han llegado a nosotros. Además, se conserva de forma indirecta, dado que la
redacción original no ha sobrevivido. La reconstrucción del texto se ha hecho a partir de
referencias de juristas y literatos de finales de la República y principios del Principado.
Contenido Jurídico de las XII Tablas
Las **XII Tablas** se destacan por su precisión en la regulación de varios aspectos del
derecho. Entre sus características más notables están:
- El desarrollo detallado del **proceso civil**.
- La importancia otorgada a la **gens** (clan) y la **familia agnaticia**.
- El uso del **formalismo procesal y negocial**.
- La escasa relevancia de los negocios comerciales.
- La **tipificación minuciosa de delitos**.
- El reconocimiento de la importancia de las **artes mágicas** y encantamientos.
- La preferencia por la **propiedad inmobiliaria** sobre la mobiliaria.
Según la reconstrucción del contenido, las tablas regulan los siguientes temas:
- **Tablas I, II y III**: Derecho procesal civil.
- **Tabla IV**: Derecho de familia.
- **Tabla V**: Derecho hereditario y tutela.
- **Tabla VI**: Negocios jurídicos de la época.
- **Tabla VII**: Limitaciones al derecho de propiedad y relaciones de vecindad.
- **Tablas VIII y IX**: Derecho penal y proceso penal.
- **Tabla X**: Derecho sagrado.
- **Tablas XI y XII**: Disposiciones de naturaleza diversa.
Este código fue fundamental para sentar las bases del derecho romano, regulando
aspectos clave de la vida civil y familiar, así como los procesos legales y las penas.
"Leyes y Plebiscitos"
En el derecho romano, el concepto de "ley" tenía un significado más amplio que en el
derecho actual. Se diferenciaba entre la ley como acuerdo (como en contratos y
acuerdos privados) y la ley como imposición pública, denominada lex publica, que era
votada por el pueblo y de obligatorio cumplimiento.
Con la aprobación de la lex Hortensia en 286 a.C., los plebiscitos (decisiones de la
plebe) adquirieron el mismo estatus que las leyes, aplicables a todo el pueblo romano,
independientemente de la asamblea en que fueran aprobados. Durante los primeros
siglos de la República, las leyes eran aprobadas en los comicios por centurias, aunque
luego se usaron tanto las asambleas por centurias como por tribus.
Entre las leyes que regularon materias de derecho privado destacan:
Lex Silia: reclamación judicial de una cantidad de dinero cierta.
Lex Calpurnia: reclamación de una cosa específica.
Lex Poetelia Papiria: elimina la responsabilidad personal por deudas.
Lex Aquilia: regula daños a bienes ajenos.
Lex Atinia: prohíbe la usucapión (adquisición de propiedad por uso) de bienes
robados.
Lex Falcidia: sobre testamentos.
Ulpiano, un jurista romano, distinguió tres tipos de leyes prohibitivas:
1. Leyes perfectas: declaran nulos los actos contrarios a sus disposiciones.
2. Leyes menos que perfectas: imponen sanciones sin declarar nulo el acto.
3. Leyes imperfectas: aconsejan o recomiendan, pero no imponen sanciones.
Además, se distinguía entre:
Leges rogatae: propuestas al pueblo por un magistrado.
Leges datae: emitidas por magistrados para organizar territorios o cuestiones
administrativas.
Leges dictae: acuerdos en contratos.
En Hispania, algunas de estas leyes de organización fueron la Lex Ursonensis, Lex
Salpensana, Lex Malacitana y Lex Irnitana, todas promulgadas en el siglo I d.C.
"Edictos de los Magistrados: Derecho Honorario"
En el derecho romano, los edictos de los magistrados (pretores urbanos, peregrinos,
ediles curules y gobernadores provinciales) conformaban lo que se conoce como
derecho honorario. Este derecho complementaba el ius civile, y en ocasiones, se
refiere específicamente al derecho pretorio, debido a la relevancia del edicto del pretor
urbano.
Los pretores urbanos eran magistrados elegidos anualmente que, aunque no podían
crear ni modificar directamente el derecho civil, sí influían al interpretar y adaptar las
leyes. Esta práctica les permitía proteger situaciones no previstas en la legislación, como
conceder acciones o interdictos para resolver conflictos de manera más rápida y eficaz.
Este sistema se caracterizaba por su flexibilidad, cercanía a la realidad social y su
enfoque en la justicia ágil y no formalista. Además, los pretores contaban con el
asesoramiento de juristas.
En el 242 a.C., se creó la figura del pretor peregrino para gestionar los conflictos entre
extranjeros o entre estos y los ciudadanos romanos, dada la creciente multiculturalidad
de Roma. El derecho que aplicaba el pretor peregrino se conocía como ius gentium, un
conjunto de normas flexibles y no formalistas que regulaban las relaciones entre
distintas comunidades políticas. Aunque estas normas eran romanas en parte, también
reflejaban costumbres comunes de otros pueblos.
El ius gentium se caracterizaba por su sentido común, buena fe y ausencia de
tecnicismos, y abordaba temas como la esclavitud o la adquisición de propiedad por
ocupación en guerra, comunes en diversas culturas aunque con variaciones específicas
según cada ordenamiento jurídico.
Fuentes del Derecho en la Época Clásica: Constituciones,
Senadoconsultos y Jurisprudencia
Constituciones Imperiales
Aunque la actividad legislativa del Príncipe no se reconoció formalmente hasta el
siglo III, ya en el siglo II, el jurista Gayo afirmaba que las disposiciones del Príncipe
tenían validez jurídica. Las constituciones imperiales adoptaban varias formas:
Edictos: Emitidos por el Príncipe en su calidad de titular de competencias de la
época republicana, abordaban cuestiones de Derecho público y privado. Eran
de efecto inmediato, salvo que se indicara lo contrario.
Mandatos: Eran instrucciones dirigidas a funcionarios o gobernadores
provinciales. Aunque originalmente aplicaban solo a los destinatarios, con el
tiempo se convirtieron en reglamentos generales que se transmitían a los
sucesores en los cargos.
Decretos: Sentencias judiciales dictadas por el Príncipe, ya fuera en primera
instancia o en apelación. A menudo, los Príncipes aceptaban casos complejos o
con vacíos legales, y en tiempos de emperadores como Adriano o Antonino Pío,
se destacaban por su rigor y equidad, con el asesoramiento de juristas.
Epístolas y Rescriptos: Respuestas por escrito a preguntas que instituciones o
personas hacían al Príncipe sobre casos dudosos. Estas respuestas tenían validez
jurídica y se consideraban Derecho vigente. Si el Príncipe respondía en el
mismo documento donde se planteaba la duda, se denominaba rescripto.
En resumen, la autoridad del Príncipe en estas respuestas se consideraba ley en vigor, lo
que consolidaba su poder en la creación de Derecho.
Senadoconsultos
Los senadoconsultos eran respuestas emitidas por el Senado ante consultas realizadas
por magistrados. Aunque no tenían carácter obligatorio, los magistrados solían seguir
sus indicaciones debido al prestigio y la experiencia de los senadores, así como a la
auctoritas o reconocimiento social del Senado.
En un sentido amplio, los senadoconsultos también incluían decisiones sobre asuntos
bajo la competencia directa del Senado, en los cuales su intervención era
prácticamente vinculante para la comunidad política.
Con la llegada del Principado, el poder político del Senado aumentó en detrimento de
las asambleas populares. A mediados del siglo I d.C., las leyes dejaron de votarse en los
comicios y la competencia legislativa se trasladó formalmente al Senado. Aunque los
magistrados aún convocaban al Senado y pedían su opinión, en la práctica, seguían las
directrices del Príncipe. En el siglo II d.C., el Senado se limitaba a aprobar las
propuestas del Príncipe, perdiendo así tanto su auctoritas como su dignidad política.
La actividad legislativa del Senado fue relevante en áreas como el Derecho sucesorio,
Derecho de familia y Derecho de obligaciones, con los juristas, en muchos casos,
participando en la redacción de las propuestas presentadas ante los senadores.
Jurisprudencia clásica
En el Derecho Romano, el término jurisprudencia se refiere a la labor de los juristas,
quienes actuaban como asesores legales para particulares e instituciones, y no a la
función pública de los jueces, como en el Derecho actual.
Aunque el periodo clásico de la jurisprudencia se asocia con el Principado, no debe
subestimarse la importancia de la jurisprudencia de finales de la República,
caracterizada por la independencia y la creación de nuevas figuras jurídicas. Sin
embargo, la falta de una extensa literatura jurídica de esa época ha llevado a que
algunos no la consideren "clásica".
Durante el Principado, la jurisprudencia alcanzó su máximo esplendor, no por
desarrollar teorías abstractas, sino por su forma magistral y equitativa de resolver los
problemas jurídicos cotidianos. La actividad más destacada de los juristas era el
respondere, es decir, emitir respuestas a las cuestiones legales que se les planteaban.
En el siglo I d.C., la mayoría de los juristas provenían de la nobleza senatorial o del
orden ecuestre, pero en el siglo II d.C. surgieron destacados juristas de las provincias,
como Salvio Juliano y Ulpiano.
La independencia de los juristas comenzó a disminuir con Augusto, quien otorgaba a
ciertos juristas la autorización para emitir respuestas con la auctoritas del Príncipe,
mediante el ius publice respondendi. Este beneficio les permitía emitir opiniones con
el respaldo del Príncipe, lo que generó debate sobre si sus respuestas eran vinculantes. A
partir de un rescripto de Adriano, si los juristas estaban de acuerdo en una cuestión, los
jueces debían seguir su opinión; de lo contrario, tenían libertad de decisión en casos de
ius controversum.
El ius respondendi, aunque limitaba la libertad de los juristas en cuanto a sus
respuestas oficiales (responsa), no afectaba toda su producción jurídica ni su labor
escrita. Los juristas se dividían entre jurisconsultos (beneficiados por el ius
respondendi, con la auctoritas del Príncipe) y juristas no beneficiados, que se
dedicaban a la enseñanza o a escribir obras jurídicas, como Gayo, Marciano o
Florentino.
Juristas como Sabino, Próculo, Salvio Juliano, Paulo y Ulpiano eran consultores
oficiales, pero esto no les impedía desarrollar otras actividades jurídicas. La
jurisprudencia alcanzó su mayor influencia en la creación del Derecho durante el
reinado de Adriano, cuando los juristas más importantes fueron integrados en el
Consilium Principis como asesores.
La literatura jurídica del Principado incluía obras como Instituciones (manuales
educativos), Epitomes (resúmenes prácticos), Regulae y Definitiones (máximas y
principios legales), Sententiae y Opiniones (opiniones de juristas), Comentarii
(comentarios al Edicto del Pretor), Quaestiones y Disputationes (debates sobre casos
prácticos) y Digesta (tratados generales de Derecho privado).
Las reglas jurídicas romanas, extraídas de casos concretos, conforman muchos de los
actuales Principios Generales del Derecho, como:
No se puede obligar a lo imposible.
En la duda, prevalece la equidad.
El que confiesa se considera juzgado.
Ante una disposición clara, no cabe interpretación.
El Derecho público no se altera por pactos entre particulares.
Durante los dos primeros siglos del Principado, destacaron las Escuelas del Derecho:
los Sabinianos, más tradicionales y cercanos al poder, y los Proculeyanos, más
independientes e innovadores. Las diferencias entre ambas escuelas han sido tema de
debate, pero en general se considera que los Sabinianos eran más conservadores,
mientras que los Proculeyanos mostraban una mayor independencia y creatividad
jurídica.
ÉPOCA POST CLÁSICA
En la época postclásica, las leges (disposiciones del emperador) se convirtieron en la
principal fuente del Derecho, mientras que la jurisprudencia clásica, con su carácter
creativo e independiente, desapareció, absorbida por el absolutismo imperial. Este
proceso llevó a la burocratización del Derecho, y la doctrina se refiere a este periodo
como el del Derecho Romano vulgar, marcado por su degradación y simplificación.
Las obras de los juristas clásicos, denominadas iura, comenzaron a ser simplificadas
para adaptarse a las necesidades de la época. En los tribunales, era común citar a los
juristas clásicos, lo que generaba controversias sobre la autenticidad de las citas y la
vigencia de las obras, complicando la certeza jurídica.
Para resolver esta confusión, los emperadores Teodosio II y Valentiniano III
promulgaron en 426 la Ley de Citas, que otorgaba autoridad especial a cinco juristas
clásicos: Gayo, Papiniano, Paulo, Ulpiano y Modestino. Los textos de otros juristas
citados por estos cinco también tenían valor subsidiario. En caso de discrepancia, la
opinión mayoritaria prevalecía, y si había empate, se seguía la opinión de Papiniano. Si
este no se había pronunciado, el juez tenía libertad para decidir.
En la época postclásica, se destacó el esfuerzo por compilar y recopilar el Derecho, lo
que permitió conservar parte de la jurisprudencia y legislación clásica. Este período
también vio la creación de escuelas de Derecho.
Entre las principales compilaciones de constituciones imperiales se encuentran el
Código Gregoriano, el Código Hermogeniano y las Constituciones Sirmondianas.
Sin embargo, la única codificación oficial fue el Código Teodosiano, promulgado en
438 por el emperador Teodosio II, que recopila constituciones vigentes desde el
emperador Constantino (313) hasta su tiempo. Compuesto por 16 libros, este código fue
aprobado formalmente por el Senado y, debido a su contenido basado en constituciones
posteriores a Constantino, fue a veces denominado Código romano-cristiano.
Tras la conquista del Imperio Romano de Occidente, los pueblos germanos, como los
visigodos, suevos, godos, francos y vándalos, comenzaron a gobernar distintos
territorios. Reconocieron la superioridad del Derecho Romano en aspectos técnicos y
de contenido, lo que llevó a algunos reyes godos a ordenar recopilaciones de este
Derecho. Se planteó si las normas romanas debían aplicarse solo a la población
conquistada (vigencia personal) o a todo el territorio del reino (vigencia territorial).
Entre las principales codificaciones destacan:
El Edictum Theodorici, con probable vigencia territorial.
La Lex Romana Wisigothorum, que también parece haber tenido vigencia
territorial.
La Lex Romana Burgundiorum, aplicable a los súbditos no germanos del
reino de los burgundios en el sur de la Galia.
Copilación Justinianea
La Compilación Justinianea se desarrolló en varias etapas clave:
1. Constituciones introductorias.
2. Código del 529.
3. Cincuenta constituciones para resolver dudas doctrinales.
4. Digesto del 533, una obra práctica con contenido casuístico, aunque de difícil
comprensión.
5. Instituciones del 533.
6. Código del 534.
7. Nuevas constituciones (novellae) promulgadas entre 534 y 565.
En esencia, la compilación se divide en tres partes principales: Instituciones, Digesta y
Codex, junto con las constituciones promulgadas por Justiniano entre 534 y 565,
conocidas como Novellae. Estas cuatro se agrupan bajo el nombre de Corpus Iuris
Civilis desde el siglo XVI.
Las constituciones introductorias ofrecen información sobre la composición de las
comisiones, las directrices recibidas y la publicación de las partes de la compilación.
En 527, año en que Justiniano asciende al poder, ordena la recopilación de las
constituciones vigentes, basándose en los Códigos Gregoriano, Hermogeniano y
Teodosiano, con el objetivo de eliminar contradicciones y redundancias. La comisión,
presidida por el ministro de Justicia Juan de Capadocia y compuesta por diez altos
funcionarios, completó su tarea en un año. El Código del 529 se publicó mediante la
constitución Haec Quae Necessario. Solo se conservan fragmentos de su índice, ya que
fue derogado por una segunda edición en 534.
Tras la publicación del Código del 529, se emitieron 50 constituciones (quinquaginta
decisiones) para abordar cuestiones controvertidas o derogar decisiones consideradas
obsoletas, aunque no han llegado hasta nosotros.
En cuanto al Digesto, en 530, bajo la constitución Deo Auctore, se ordena la
recopilación de la jurisprudencia clásica, dirigida por Triboniano, un reconocido jurista
y ministro de Justicia. La comisión que él lideró incluyó a altos funcionarios, profesores
y abogados de Constantinopla. El Digesto, dividido en 50 libros, es la fuente principal
para conocer la jurisprudencia clásica. Sin embargo, su estudio presenta tres problemas
clave:
Rapidez de confección: completado en tres años.
Interpolaciones: numerosas alteraciones en los textos.
Transmisión del manuscrito.
Se sabe que se utilizaron 39 juristas y 1,265 libros, con énfasis en los textos de Ulpiano,
Paulo y Papiniano.
Las Instituciones se comenzaron a redactar una vez que el Digesto estaba en fases
avanzadas y se publicaron a través de la constitución Imperatoriam, destinada a la
juventud que deseaba leyes.
No se mencionan las fuentes de la materia, y el emperador se expresa en primera
persona. La estructura de la compilación se organiza de la siguiente manera:
Primer libro: trata sobre la temática de las personas.
Segundo libro: aborda las cosas, la propiedad, los derechos reales y los
testamentos.
Tercer libro: se centra en las obligaciones derivadas de delitos y los procesos,
tanto privados como públicos.
El Código forma la tercera parte del conjunto conocido como Codex Repetitae
Praelectionis. Esta parte consta de doce libros, organizados en títulos, donde se
recopilan las constituciones de manera cronológica. Este código regula principalmente
temas de derecho público y derecho eclesiástico, y en menor medida, derecho privado, a
diferencia del Digesto, que se enfoca principalmente en opiniones de juristas sobre
derecho privado.
Las novellas son las leyes promulgadas por Justiniano tras la publicación del Código.
Estas leyes pueden abordar tanto cuestiones secundarias como temas institucionales con
un carácter profundamente innovador, como es el caso del matrimonio.
Justiniano otorgó a cada parte de la compilación un valor normativo equivalente.