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Daño en La Capa de Ozono

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CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA:

Cada año se bate el récord de contaminación del aire. En el año 2019 se


alcanzaron casi 40 mil millones de toneladas de CO2 en la atmósfera, superando
el registro del año anterior. Sin medidas eficaces, los efectos de la contaminación
atmosférica serán nefastos para la vida en la Tierra.

El cambio climático seguirá avanzando a gran escala y producirá todo tipo de


fenómenos adversos, como el crecimiento del nivel del mar, el incremento de las
sequías, el aumento de la temperatura global, etc.

La contaminación atmosférica consiste en la presencia de materias o formas de


energía en el aire que pueden suponer un riesgo, daño o molestia de diferente
gravedad para los seres vivos. Entre las consecuencias directas de la
contaminación atmosférica, se podría destacar el desarrollo de enfermedades y
afecciones en los seres humanos y la biodiversidad, así como la pérdida de
visibilidad en zonas de grandes concentraciones o la aparición de olores
desagradables.

La producción, el desarrollo del transporte y el uso de a partir de la Revolución


Industrial ha disparado los niveles de dióxido de carbono y otros gases
contaminante en la atmósfera. Esto ha provocado que la contaminación en el aire
sea ya un problema ambiental global.

La niebla gris que engloba las grandes ciudades es la forma más común en la que
se muestra que la contaminación del aire es un problema real siendo ya visible
ante nuestros ojos. El aumento de gases de efecto invernadero está provocando
un calentamiento generalizado de nuestro planeta y el deterioro de la capa de
ozono. Ambos efectos suponen un peligro tanto para la salud de los seres
humanos como para la vida de los ecosistemas que ven alterado su equilibrio
ecológico.

La acción humana es la principal culpable de la contaminación atmosférica. La


quema de combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo, es una de las
principales causas de este problema ambiental que pone en peligro no solo a
nuestra naturaleza sino a nuestra propia salud.
La contaminación atmosférica se presenta en diferentes sustancias que se derivan
fundamentalmente de cinco focos de actividades humanas: la industria, la
agricultura, los residuos, los hogares y el transporte. Una concentración elevada
de gases de efecto invernadero es altamente nocivo para la salud del planeta y
sus habitantes. Estas son los principales gases contaminantes:

 El monóxido de carbono
 El dióxido de carbono
 El dióxido de nitrógeno
 El óxido de nitrógeno
 El ozono a nivel del suelo
 El material particulado
 El dióxido de azufre
 Los hidrocarburos
 El plomo
FORMACIÓN DEL OZONO ESTRATOSFÉRICO

El ozono estratosférico se constituye en el principal filtro de la radiación ultravioleta


proveniente del Sol, ya que, si no es absorbida y alcanza la superficie de la tierra,
puede incrementar los casos de cáncer en la piel, cataratas y afectar el sistema
inmunológico en los humanos.

La absorción de radiación UV-B por el ozono es una fuente de calentamiento de la


estratosfera, que contribuye a que en esta región se presenten incrementos de
temperatura con la altura. Debido a lo anterior, el ozono desempeña un papel
importante en el control de la temperatura de la atmósfera terrestre.·

FORMACION OZONO ESTRATOSFÉRICO


El ozono estratosférico se forma en la atmósfera cuando la radiación ultravioleta
alcanza la baja estratosfera y disocia las moléculas de oxigeno (O2) en oxigeno
atómico (O). Posteriormente, el oxígeno atómico se combina rápidamente con
otras moléculas de oxigeno (O2) para formar el ozono (O3), de acuerdo al
siguiente mecanismo de Chapman (1930):

Para romper el enlace del O2 la energía solar debe ser fuerte (radiación
ultravioleta con longitud de onda menor de 240 nm, que pertenece a la categoría
de radiación UV-C que es la de mayor contenido energético de la radiación UV).

Una fracción muy baja del ozono formado en la estratósfera puede ser
transportada hacia la troposfera influenciando las cantidades de ozono cercanas a
la superficie.

La interacción de la radiación ultravioleta con el oxígeno a la altura de la


estratósfera produce continuamente ozono. La molécula de ozono gasta la mayor
parte de su vida absorbiendo la radiación UV (principalmente radiación UV-B).
Este proceso de absorción ocurre cuando el rayo de radiación UV rompe la
molécula de ozono (O3) en una molécula de oxígeno (O2) y un átomo de oxígeno
(O), seguido por la recombinación del átomo del oxígeno con otra molécula de
oxígeno para reformar el ozono. En este proceso la radiación UV es convertida en
energía calorífica. Este proceso se puede representar químicamente como:

M: es una molécula que acompaña la colisión y que no se afecta por la reacción.


Generalmente es el N2 o el O2, que se encuentran en grandes cantidades en la
atmósfera y es capaz de absorber la energía cinética remanente.

Este proceso de absorción es sumamente eficiente, de manera que la radiación


ultravioleta (UV-B) que alcanza la superficie de la Tierra es muy poca.

El espectro de absorción combinada de los principales absorbentes de radiación


solar en la alta atmósfera. Igualmente se observa la altitud a las que las
respectivas partes de la radiación llegan. La luz por debajo de los 200 nm se
bloquea en la ionosfera y la mesosfera por el nitrógeno (N2), el oxígeno (O2) y los
átomos de oxígeno. La luz de entre 200 y 320 nm llega más abajo en la
estratosfera (por debajo de los 50 Km), donde es absorbida parcial y
principalmente por el ozono. Finalmente, la radiación de más de 320 nm alcanza la
superficie de la Tierra.

DESTRUCCION DEL OZONO ESTRATÓSFERICO:


En la Tierra hay diferentes capas que lo cubren contra los rayos ultravioleta del
sol, de las cuales son: troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera.
Pero el lugar donde está el daño es en la estratosfera y donde se encuentra la
“capa de ozono” que se encarga de reducir la radiación de rayos ultravioleta que
provienen del sol, y por otro lado está en proceso de destrucción, comienza con la
emisión en la superficie de la tierra, de gases que son fuentes de compuestos
químicos del (SAO) que están hecho de:

 Clorofluorocarbonos (CFC)
 Hidroclorofluorocarbonos (HCFC)
 Halones
 Hidrobromofluorocarbonos (HBFC)
 Bromoclorometano
 Metilcloroformo
 Tetracloruro de carbono
 Bromuro de metilo

Las SAO se liberan a la atmósfera en una variedad de formas incluyendo las


siguientes:

 Tradicional de solventes de limpieza, pinturas, equipos para combatir el


fuego y latas de aerosoles
 Despresurización y purga durante el mantenimiento de los sistemas de
refrigeración y aire acondicionado
 Uso del bromuro de metilo en la fumigación del suelo y en las aplicaciones
para cuarentena y previas al envío
 Eliminación de productos y de equipos que contienen SAO, como por
ejemplo espumas o refrigeradores
 Circuitos de refrigeración que presentan fugas

Una vez liberadas a la atmósfera las SAO se diluyen en el aire ambiental y pueden
alcanzar la estratosfera mediante las corrientes de aire, los efectos
termodinámicos y la difusión. Debido a su larga vida, la mayoría de las SAO habrá
de alcanzar la estratosfera en algún momento.

ANTECEDENTES DE LOS CLOROFLUOROCARBONOs (CFCs)


Hacia 1930 el químico Thomas Midgley de la General Motors, desarrollo un gas
refrigerante, cuya característica era el ofrecer condiciones de seguridad (por no
ser inflamable y prácticamente no tóxico) tanto para los operarios como para los
usuarios de los sistemas de frío. Con este invento se inició la aplicación de los
CFCs en el área de la refrigeración (remplazando al amoniaco en las neveras y
otros equipos de refrigeración) y el aire acondicionado; hacia los años 70 el mundo
estaba lanzando casi un millón de toneladas de CFCs al año. Hacia los años 60
sus aplicaciones se habían ampliado, entre otros usos, a la industria de envases, a
la fabricación de espumas y plásticos, y a la fabricación de disolventes y
limpiadores de componentes electrónicos. Las viviendas de muchas familias del
mundo se llenaron de ¿envases de aerosol¿, que contenían desde pinturas y
crema batida, hasta insecticidas, desodorantes y otros productos para el arreglo
personal.
La propiedad de estabilidad de los CFCs, le permitió suponer al químico James
Lovelock en 1972 que estas sustancias estarían esparcidas por toda la troposfera
y que de esta manera podrían utilizarse como ¿marcadores¿ de las masas de
aire, facilitando el estudio de estas para modelar el movimiento de las corrientes
atmosféricas. Para esto utilizó un cromatógrafo de gases de su propia invención y
realizó un recorrido desde Gales hasta la Antártida (1972), midiendo tetracloruro
de carbono y yoduro de metilo. Los resultados fueron publicados en la revista
Nature en 1973 y confirmaban la presencia de los CFCs en toda la atmósfera
terrestre. Hacia 1974, se publicó un artículo de Rowland y Molina en la revista
Nature, el cual planteaba que, como consecuencia de la fuerte actividad
estratosférica, los CFCs finalmente se descompondrían allí, liberando cloro, el cual
a su vez destruiría el ozono presente.
La presión de la opinión pública obligó a que los gobiernos iniciaran actividades
para limitar el uso de los CFCs y aumentó el interés por investigar la relación entre
estos compuestos y la posible destrucción de la capa de ozono.
Desde 1978 el satélite Nimbus 7 analiza las concentraciones de ozono en la
atmósfera. Por otra parte, desde 1981, un grupo de la British Antartic Survey
(BAS), analizó estaciones de investigación localizadas sobre la Antártida. Estos
últimos detectaron que hacia la primavera del hemisferio sur (septiembre, octubre
y noviembre) de cada año, los niveles de ozono disminuyen dramáticamente. Las
mediciones de satélite confirmaron el agotamiento de ozono en la primavera y
además mostraron que en los últimos meses de invierno y primeros de la
primavera el agotamiento se extendía sobre una gran región centrada cerca del
Polo Sur. El término ¿hueco de ozono¿ vino de las imágenes de satélite que
mostraron valores muy bajos de ozono total alrededor del continente antártico en
cada primavera.

Teniendo como base, la concentración de ozono antes de 1980, actualmente el


ozono total sobre la Antártida disminuye entre el 40% y el 55% y llega a presentar
deficiencias de hasta el 70% en periodos cortos de septiembre y octubre. La masa
de ozono destruida sobre la Antártida cada temporada ha alcanzado un valor
estimado de 80 megatones, cerca del 3% de la masa global de ozono (1 megatón
= mil millones de kilogramos = un millón de toneladas).

SUSTANCIAS AGOTADORAS DE LA CAPA DE OZONO (SAO)


Ciertos procesos industriales y productos de consumo emiten halocarbonos que
son compuestos que contienen carbono y uno o más halógenos como el cloro, el
fluor, el bromo y el yodo que afectan la capa de ozono (los compuestos que solo
tienen carbono y halógenos se denominan halogenados). Por ejemplo, los
componentes químicos que contienen carbono, cloro y flúor son denominados
clorofluorocarbonos (CFCs), los cuales son la principal fuente de cloro en la
estratosfera y además contribuyen al forzamiento del efecto invernadero. Los
CFCs son producidos para muchas aplicaciones desarrolladas por el hombre,
tales como la refrigeración, el aire acondicionado, los aerosoles, agentes
espumantes (fabricación de espumas de poliestireno y poliuretano, estas últimas
comúnmente utilizadas como aisladoras en neveras y casas), los limpiadores de
componentes electrónicos y los solventes. Otro grupo importante de los
hidrocarburos halogenados son los halones utilizados como agentes retardantes
en la extinción de fuego y en la industria aeronáutica, los cuales contienen
carbono, bromo, flúor y en algunos casos cloro.
Los CFCs, específicamente el CFC-12 (CCl2F2, utilizado en refrigeración) y el

CFC-11 (CCl3F, utilizado para la fabricación de espumas), junto al tetracloruro de


carbono (CCl4), usado como solvente y como reactivo químico y el metilcloroformo
(CH3CCl3), usado también como solvente y en la limpieza de instrumental médico
y de piezas metálicas, son los principales gases emitidos por actividades humanas
que contienen cloro que destruye la capa de ozono y cuyas contribuciones
(estimadas en el año 1999) como fuente de este elemento en la estratósfera son
las siguientes:

Los hidroclorofluorocarbonos (HCFCs) que actualmente han sido sustitutos de los


CFCs, aunque tienen una baja participación como fuentes de cloro, esta ha ido
aumentando en los últimos años. En este grupo se destacan el HCFC-141b como
agente espumante (reemplaza al CFC-11) y el HCFC-22 como refrigerante. Este
grupo de sustancias, aunque disminuyen significativamente el daño sobre el
ozono, no son completamente inocuas por lo que se clasifican como sustancias de
transición y debieron sustituirse a partir del año 2015.
Por otra parte, se sintetizaron los HFCs, los cuales no tienen cloro en su molécula
y no afectan el ozono por lo que se consideran sustancias definitivas en el
Protocolo de Montreal. Se destaca el HFC-134a, el cual se usa en la refrigeración
doméstica como sustituto del CFC-12. Sin embargo, aunque los HCFCs y los
HFCs contribuyen poco o nada a la destrucción del ozono, sí contribuyen
al forzamiento del efecto invernadero.
Algunos de los gases emitidos por actividades humanas que contienen bromo que
agotan la capa de ozono son: los halones, específicamente el Halon-1211
(CBrClF2) y el Halon-1301 (CBrF3) y el bromuro de metilo (CH3Br) que es utilizado
como fumigante en la agricultura.

Adicionalmente, hay procesos naturales que emiten gases que contienen


compuestos halogenados. El cloruro de metilo (CH3Cl) y el bromuro de metilo
(CH3Br) son emitidos por ecosistemas oceánicos y terrestres, aportando cerca del
16% del cloro y entre el 27% al 42% del bromo presente en la estratósfera.
Las concentraciones de bromo en la estratósfera son del orden de 20 partes por
trillón (ppt), una ppt equivale a una molécula de bromo por un millón de millones
de moléculas de aire, mientras que, las del cloro son del orden de 3.400 ppt.
Los gases que son fuente de compuestos halogenados permanecen ¿activos¿ en
la atmósfera hasta que son removidos (por ejemplo, mediante la precipitación) o
convertidos químicamente. El tiempo para remover o convertir cerca del 60% de
un gas, es denominado ¿vida media atmosférica¿. En las tablas se observa que
hay gases con tiempos de vida media altos como son los CFCs, el tetracloruro de
carbono y los halones, mientras otros con valores bajos como el cloruro de metilo,
los HCFCs, el tetracloruro de carbono y el bromuro de metilo.
La cantidad de estos gases presente en la atmósfera, depende del tiempo de vida
media y de su emisión, la cual, fue relativamente alta en el año 2000, para
compuestos como los HCFCs, CFCs, el CCl4 y el CH3Br.
Para comparar la efectividad para destruir el ozono estratosférico, se utiliza el
Potencial de Agotamiento del Ozono (ODP, por sus siglas en inglés: Ozone
Depletion Potencial) para los gases fuente de compuestos halogenados. El ODP
se calcula teniendo como base al CFC-11, al cual se le asigna un valor de 1. Los
halones tienen un ODP alto, debido a que un átomo de bromo es más efectivo que
uno de cloro (45 veces más) en las reacciones de destrucción del ozono. Los ODP
tienen en cuenta la vida media del compuesto y el número de átomos de ozono
destruidos por molécula. En general, los gases con bajo ODP tienen tiempos de
vida media bajos.
Algunos de los compuestos que están remplazando a los CFCs y los halones
tienen muy bajos ODP, pero altos potenciales de calentamiento global. Debido a
que cualquier cambio en la distribución del ozono podría tener un impacto en el
clima, es muy probable que también los cambios en el clima ocasionen
variaciones en la cantidad y distribución del ozono. Por lo tanto, la distribución del
ozono en el futuro, dependerá de la emisión y el impacto de otros gases de efecto
invernadero (GEI) y no solo de las SAO, muchas de las cuales son GEI. Por esta
razón, la recuperación del ozono que se prevé con la reducción en la emisión de
las SAO no será tan sencilla.

DESTRUCCIÓN DEL OZONO ESTRATOSFÉRICO


El proceso de la destrucción de la capa de ozono comienza con la emisión en la
superficie de la tierra, de gases que son fuente de compuestos halogenados que
contienen principalmente cloro y bromo.
Los CFCs y los halones son los principales gases originados por el hombre que
destruyen el ozono estratosférico. Estos compuestos que se emiten en las
latitudes medias y en especial en el hemisferio norte, son arrastrados hacia las
latitudes tropicales y se acumulan en la troposfera debido a que en esta región de
la atmósfera la mayoría de ellos son poco reactivos y se distribuyen
uniformemente debido a la circulación del viento y a la convección de aire caliente.
Posteriormente, son transportados hacia la estratosfera, a través de la troposfera
tropical, donde reaccionan en presencia de la radiación ultravioleta, a gases
halogenados reactivos.
Aproximadamente, se toma un año entero para que una molécula de CFCs logre
ingresar a la estratósfera superior desde la tropósfera superior tropical.
Igualmente, toma unas décadas hacer el ciclo total del aire, en la tropósfera y a
través de la estratósfera superior. Esta circulación lenta de los compuestos
halogenados a través de la estratósfera superior significa que el ciclo total de
estos tomará décadas para circular a través de la estratósfera superior.
El proceso de destrucción del ozono se inicia cuando de los gases fuente de
halógenos, se desprenden elementos como el cloro y el bromo por acción de la
radiación ultravioleta (Ver figura 3). Estos elementos reactivos permanecen en
estado atómico o son oxidados (por la misma reacción con el O 3) a compuestos
como el ClO y el BrO.

Figura 3. Formación de gases reactivos a partir de una molécula de CFC. Fuente


(IDEAM)
La vida de la molécula de ozono acaba cuando reacciona con alguno de estos
gases reactivos, principalmente el monóxido de cloro (ClO), el monóxido de bromo
(BrO) o con el cloro y el bromo en forma atómica.

Estas reacciones de pérdida generalmente ocurren en presencia de catalizadores


(X) que pueden ser una especie halogenada (ClO, BrO, Cl o Br), un radical de
nitrógeno (NO) o un radical hidroxilo (OH-).
En este proceso catalítico, la molécula de ozono se pierde mientras el catalizador
(principalmente los compuestos de cloro o bromo) se reforma para destruir otra
molécula de ozono.
Un catalizador es una sustancia que facilita una reacción química, pero que
permanece inalterado o se reforma después de la reacción, y de nuevo toma
parte en otra reacción similar.
Un ejemplo de una reacción de pérdida típica, (Ver figura 4) es aquella donde el
ClO (o el cloro), reacciona con un átomo de oxígeno para formar el cloro libre y el
oxígeno molecular (O2). El átomo de cloro reacciona entonces con una molécula
de ozono para reformar ClO y el O 2. Esta reacción es muy importante en la
estratósfera de las latitudes medias y tropicales donde la radiación UV es más
intensa y es necesaria para disociar las moléculas de oxigeno (O 2) en oxigeno
atómico.

Figura 4. Mecanismo de destrucción del ozono estratosférico a partir de ClO.


(Elaborada a partir de: Scientific Assessment of Ozone Depletion: 2002. Twenty
questions and answers about the ozone layer. OMM. 2002).
A 40 Km de altitud, esta cadena catalizadora de Cl - ClO puede destruir casi 1.000
moléculas de ozono antes de que el Cl o ClO se convierta en compuestos, como
el ácido clorhídrico (HCl) o el nitrato de cloro (ClONO 2). Posteriormente el HCl y el
ClONO2, a través de la fotólisis producida por la radiación UV, reaccionan y liberan
el cloro de nuevo para destruir más ozono. Un átomo ¿activo¿ de cloro en la
estratósfera, puede destruir aproximadamente 100.000 moléculas de ozono y solo
se detiene cuando se mezcla con algún compuesto químico que lo neutraliza o
cuando el aire en la estratósfera retorna a la troposfera cargado de una gran
cantidad de estos gases reactivos halogenados, los cuales son removidos de la
troposfera por la lluvia, siendo finalmente depositados en la superficie de la tierra.
El promedio de destrucción de ozono en la estratósfera por estos gases
halogenados es baja en los trópicos y cercana al 10% en latitudes medias. En las
regiones polares, la cantidad de gases halogenados reactivos se incrementa en el
invierno, como resultado de reacciones que ocurren sobre las superficies de
partículas (formadas por las bajas temperaturas) de las nubes estratosféricas
polares, generando una alta destrucción de ozono en invierno y primavera
principalmente en la Antártida (hemisferio sur).
Debido a la acumulación de gases como el ClO en la estratósfera de las regiones
polares, y a las bajas concentraciones de oxigeno monoatómico (O), las cuales
limitan la eficiencia del ciclo mostrado en la figura 5, las reacciones de destrucción
de ozono en estas zonas (que son altamente eficientes), se realizan mediante el
siguiente mecanismo, en el cual, una molécula de ClO reacciona con otra de ClO
o con una de BrO:

Figura 5. Mecanismos de destrucción del ozono estratosférico en latitudes polares.


(Elaborada a partir de: Scientific Assessment of Ozone Depletion: 2002. Twenty
questions and answers about the ozone layer. OMM. 2002.)
En ambos casos se obtiene como resultado que dos moléculas de ozono se
transforman en tres moléculas de oxígeno. En ambos casos se requiere de la luz
solar para completar el ciclo y mantener la abundancia del ClO y el BrO en la
estratósfera. En la reacción con el BrO hay dos rutas para producir Cl y Br los
cuales son muy reactivos
Resumiendo, en forma general y esquemática los pasos necesarios para que se
lleve a cabo la descomposición del ozono en la estratósfera son los siguientes:
Figura 6. Etapas en la destrucción del ozono estratosférico. (Elaborada a partir de:
Scientific Assessment of Ozone Depletion: 2002. Twenty questions and answers
about the ozone layer. OMM. 2002.)

AGUJERO DE LA CAPA DE OZONO


Durante los últimos años se ha producido una zona con un contenido reducido de
ozono total (valores inferiores a 220 U.D.), a la cual se le ha denominado
el agujero en la capa de ozono y se presenta temporalmente cada año en el polo
Sur. Este adelgazamiento, cercano a los dos tercios de la capa de ozono sobre la
Antártida, se ha venido observando todos los años entre los meses de agosto a
noviembre durante los últimos tres decenios, presentándose el máximo
agotamiento de la capa de ozono en octubre.
La destrucción del ozono es notable en la Antártida debido a la unión de diferentes
factores como: la circulación de vientos en la estratósfera que transportan los
gases que son fuente de compuestos halogenados hacia estas latitudes polares,
donde se acumulan; temperaturas suficientemente bajas (por debajo de -78°C),
especialmente en el invierno (julio y agosto), para formar nubes de hielo,
denominadas nubes estratosféricas polares, las cuales, permanecen durante un
largo periodo y en una extensa área sobre el continente Antártico; el aislamiento
relativo del aire estratosférico polar en esta zona en la época de invierno, debido a
la creación de una corriente de aire polar que aísla las masas de aire; la creación
de gases halogenados, principalmente el ClO, a partir de los gases fuentes
(presentes como ClONO2 y HCl), reacciones que ocurren sobre la superficie de las
partículas de las nubes polares; y finalmente, la presencia de la luz solar que
descongela las nubes liberando estas sustancias que reaccionan con el ozono.
Al presentarse las condiciones anteriores, se incrementan las concentraciones del
ClO, por lo que las reacciones que involucran al ClO con el BrO y el mismo ClO
para destruir el ozono, se activan con la presencia de la luz solar, presentándose
la mayor destrucción de moléculas de ozono después del invierno polar, en
periodos con intensidad parcial a plena de luz solar (primavera). Posteriormente,
cuando se incrementan las temperaturas, dejan de formarse las nubes polares,
decreciendo las cantidades de ClO y reformándose el cloro y el monóxido de cloro
a compuestos como el ácido clorhídrico (HCl) y el nitrato de cloro (ClONO 2),
disminuyendo el proceso de deterioro del ozono hacia finales de noviembre, mes
en el cual finaliza el aislamiento del aire estratosférico polar y empieza a ingresar,
desde las latitudes medias, aire rico en ozono.
Las nubes polares se forman cuando el ácido nítrico (HNO3) y los gases que
contienen azufre, presentes en la estratosfera, condensan con el vapor de agua
para formar partículas líquidas y sólidas.
En la figura 7, se muestra la tendencia del ozono durante los últimos años en la
estación Halley Bay, en la Antártida; como se puede apreciar el proceso de
destrucción del ozono es muy marcado, ya que a mediados del siglo se
registraban valores cercanos a 350 U.D., mientras que en la década de los
noventa se aproximaron a 150 U.D.
Figura 7. Variación inter-anual del ozono, en unidades Dobson contenido en una
columna de aire de 1 cm2 de sección que va desde la superficie de La Tierra
hasta el tope de la atmósfera, medidos en la estación Halley Bay, Antártida.
(Fuente: University of Cambrigde, U.K.)
Así mismo en la figura 8, se puede observar el rápido descenso en la cantidad de
ozono total durante la estación de primavera (septiembre, octubre y noviembre) y
mucho menos acentuado durante el verano (enero, febrero y marzo) sobre la
Antártida.
Figura 8. Desviación del ozono estacional, promedio sobre la Antártida, para las
estaciones de verano (Hemisferio sur: enero, febrero y marzo) y de primavera
(Hemisferio sur: septiembre, octubre y noviembre). (Fuente: Organización
Meteorológica Mundial).
En el polo sur las temperaturas estratosféricas son mucho más bajas que en
el polo norte, por lo cual se forman más nubes polares y la destrucción de
ozono es mayor. Debido a lo anterior, el agotamiento de la capa de ozono,
que también se presenta en el polo norte y que solo ocurre en algunos años
entre febrero y abril, presenta una intensidad mucho más baja.
En las mediciones de la concentración del ozono en función de la altura,
realizadas con ozonosondas en las primaveras de las regiones polares se ha
detectado lo siguiente:
El denominado hueco en la capa de ozono comenzó a finales de la década de los
setenta e inicios de los ochenta en el polo sur, ya que los promedios entre 1962 y
1971 no mostraron disminuciones en la concentración en la capa entre los 15 y los
30 kilómetros, tal como se aprecia en la figura 9.

Figura 9. Comportamiento del perfil vertical de ozono en el Polo Sur y Norte.


(Elaborada a partir de: Scientific Assessment of Ozone Depletion: 2002. Twenty
questions and answers about the ozone layer. OMM. 2002.)

 En las mediciones realizadas en el polo sur, se nota una gran disminución en


las concentraciones de ozono entre los 10 y los 25 kilómetros en la década de
los noventas y en octubre del 2001 se presenta una destrucción completa del
ozono entre los 14 y los 20 kilómetros.

 La capa de ozono en el polo norte se mantiene en marzo con altas


concentraciones durante la década de los noventa, sin embargo, en algunos
años las concentraciones disminuyen notablemente (como en el año de 1996),
cuando disminuyen las temperaturas para formar las nubes estratosféricas
polares durante un gran periodo.

La superficie en que la disminución de los valores ha llevado a hablar de un


agujero en la capa de ozono, que comenzó a sobrepasar los 10 millones de Km 2 a
mediados de los años 80, ha alcanzado unos 22 millones de Km 2 durante varios
días a finales de la década de los 90. En 1998 se observó una extensión muy
considerable, de más de 25 millones Km2 (casi el doble de la extensión del
continente Antártico), durante varios días consecutivos, desde mediados de
septiembre hasta la primera semana de octubre. En años anteriores, se había
observado el adelgazamiento en una superficie tan extensa solamente durante
unos pocos días de 1993 y 1994. Por otra parte, el número de días en que la
superficie superó los 10 millones de Km2 se prolongó durante 100 días, lo que no
tiene precedente. El periodo más prolongado observado anteriormente había sido
de 88 días durante la estación de primavera de 1986.
En la figura 10, se puede observar a partir de imágenes satelitales, el agujero en la
capa de ozono en el mes de octubre del 2001 en el polo sur, superando en
extensión al área del continente Antártico y con valores de ozono total cercanos a
las 100 U.D.; su extensión en diciembre, cuando comienza el verano del
hemisferio sur y su área disminuye, y su no presencia en los inicios del invierno
(junio).

Figura 10. Imágenes de satélite que muestran el agujero en la capa de ozono.


(Elaborada a partir de: Scientific Assessment of Ozone Depletion: 2002. Twenty
questions and answers about the ozone layer. OMM. 2002.)
El agujero de ozono en el año 2003, tuvo una extensión máxima en superficie de
28 millones de kilómetros cuadrados alcanzada a fines de septiembre. El área con
más del 50% de disminución del ozono alcanzó una extensión récord igual a más
de dos veces la superficie de los Estados Unidos de América (ver figura 11).
Figura 11. Imagen de satélite que muestra el agujero en la capa de ozono para el
día 29 de septiembre de 2003. (Fuente: NOAA, USA)
El 25 de septiembre de 2006 se registró el mayor tamaño del agujero de ozono de
la Antártica (hasta el momento, incluido el año 2007) con una superficie de 29,5
millones de Km², que es ligeramente superior a los 29,4 millones de Km²
registrados en septiembre de 2000 (recordemos como un valor de referencia que
el continente africano tiene 30 millones de Km2). A través del sensor OMI (Ozone
Monitoring Instrument) de la NASA, que mide la cantidad de ozono entre la
superficie de la Tierra y el tope de la atmósfera, se observó la cantidad de ozono
total más baja en toda la historia con un valor de 85 U.D. sobre la región oriental
del continente Antártico el 8 de octubre de 2006 (los valores más bajos se habían
presentado en 1994 con un valor de 88 U.D.).
El desarrollo del agujero de ozono del 2003, así como su tamaño y persistencia,
fueron muy similares a los del año 2000, con un temprano y rápido desarrollo
observado durante agosto, un área récord alcanzada en septiembre, y un final a
mediados de noviembre.
Las mediciones durante el agujero de ozono de 2003, de la radiación UV
realizadas en Ushuaia - Argentina y en las estaciones Antárticas de McMurdo,
Palmer, y South Pole, dieron valores que se encuentran por debajo de los
promedios de largo plazo que corresponden a estos sitios.
En la figura 12, se presenta la distribución vertical del ozono con las mediciones
realizadas por ozonosondas el 12 y 26 de septiembre en la estación Marambio,
ubicada al noreste de la Península Antártica, mostrándose para estos dos días el
agujero en la capa de ozono. Por otro lado, el dos de noviembre, se muestra una
capa de ozono ya restablecida en la vertical de esta estación.

Figura 12. Ozonosondeos del 120903, 260903 y 021103 en la estación Marambio,


ubicada en el noreste de la Península Antártica. (Fuente: SMN Argentina)
Las observaciones basadas en satélites, durante los últimos 10 días de agosto de
2004 (ver Fig. 13) indicaba que la mayor parte de la Antártica estaba dentro del
15% de la norma del pre-agujero de ozono, pero esta disminución, aun no es
suficientemente baja para ser tomada como agujero de ozono.
Figura 13. Imagen de satélite que muestra el agujero en la capa de ozono para el
día 31 de agosto de 2004. (Fuente: NOAA, USA)

QUE HACER PARA PRESERVAR LA CAPA DE OZONO


Para proteger la capa de ozono de sustancias como los CFCs, los agentes de
extinción de incendios (Halones), los HCFCs, el Bromuro de Metilo, el
Metilcloroformo (MCF) y el Tetracloruro de Carbono, emitidos por los productos
que compramos o por muchos de los aparatos y equipos de tipo casero o
industrial, podemos realizar algunas acciones individuales, tales como:

 Comprar productos cuyas etiquetas indiquen que son libres de CFCs o no son
nocivos para la capa de ozono.
 Usar extintores que no contengan sustancias agotadoras de la capa de ozono,
como los Halones.
 Si es necesario el uso de los aerosoles, comprar los que no contengan
sustancias agotadoras de la capa de ozono como los CFCs.
 Al comprar refrigeradores, congeladores o su combinación, para uso
doméstico, revisar que no contengan o requieran de Clorofluorocarbonos.
 No usar Bromuro de Metilo para fumigar.
 En el mantenimiento de equipos de aire acondicionado de vehículos con CFC-
12, verifique que se realice en establecimientos capacitados en recuperación y
reciclaje del CFC.
 Para el mantenimiento de su nevera, solicite los servicios de técnicos
reconocidos con el carné de la Unidad Técnica de Ozono, del Ministerio del
Medio Ambiente, que estén entrenados para hacerlo con el menor impacto
posible al ambiente.
 Identificar en su trabajo los elementos, aparatos o equipos que contengan
sustancias agotadoras de la capa de ozono, como aire acondicionado,
enfriadores de agua, limpiadores y solventes, extintores, etc. e informe a las
directivas de la empresa.
 Crear conciencia y buscar alternativas culturales sobre el uso de sustancias
nocivas: por ejemplo, ¿por qué utilizar crema de afeitar o desodorantes en
aerosol cuando conseguimos los mismos productos en crema o en barra?
¿Para qué usar pinturas en aerosol cuando podemos aplicarlas con brocha o
compresor? ¿O insecticidas en aerosol cuando en el mercado hay variedad de
productos con otros métodos de aplicación?
 Que en las Instituciones educativas sus docentes, informen a los estudiantes
sobre la importancia en la protección del medio ambiente y en particular la
capa de ozono.
 Informar a familiares, amigos, conocidos y vecinos sobre la necesidad de
proteger la capa de ozono.
 Limitar el uso de carro o de aparatos con motor de explosión. Se recomienda
utilizar el transporte público, desplazarse en bicicleta o caminar.
 El preservar la capa de ozono empieza por nosotros.
 Salvemos Nuestro Cielo: No Dañemos el O3zono. SO3S.
La capa de ozono en la estratosfera protege la vida en la tierra de los rayos
ultravioleta de la luz solar. En 1980, la comunidad científica comenzó a acumular
evidencia de que la capa de ozono estaba reduciéndose. La reducción de la capa
de ozono aumenta el nivel de radiación ultravioleta que llega a la superficie de la
tierra, lo cual, a su vez, puede aumentar las probabilidades de sobreexposición a
los rayos ultravioleta y los problemas de salud asociados con ello, como cáncer,
cataratas e inhibición del sistema inmunitario. ¿Qué es el ozono estratosférico? El
ozono es un gas natural que se encuentra en dos capas distintas de la atmósfera.
En la capa más baja de la atmósfera (la troposfera), junto a la superficie de la
tierra, el ozono es un contaminante y uno de los elementos clave del “smog” o
niebla tóxica. Este es el ozono “malo”. La capa que se encuentra por encima de la
troposfera se llama estratosfera, y es ahí donde se encuentra el ozono “bueno”
que protege la vida en la tierra al absorber parte de los rayos ultravioleta del sol. El
ozono estratosférico se concentra sobre todo entre 6 y 30 millas por encima de la
superficie terrestre. La disminución de la capa de ozono Hasta hace poco, los
clorofluorocarbonos (CFC, por sus siglas en ingles) se usaban ampliamente en
aplicaciones industriales como refrigerantes, espumas aislantes y disolventes. Los
clorofluorocarbonos son transportados por fuertes vientos hacia la estratosfera, en
un proceso que puede tardar de 2 a 5 años. Los clorofluorocarbonos se
descomponen en la estratosfera y liberan cloro, el cual ataca al ozono. Cada
átomo de cloro actúa como catalizador, combinándose y descomponiendo
repetidamente hasta 100,000 moléculas de ozono durante el tiempo que
permanece en la estratosfera. Otras sustancias que destruyen el ozono son los
pesticidas como el bromuro de metilo, el halón usado en los extintores de
incendios y el cloroformo de metilo utilizado en procesos industriales. ¿Qué
medidas se están tomando? Muchos países en todo el mundo, entre ellos los
Estados Unidos, han reconocido la amenaza que representa la disminución de la
capa de ozono y han firmado un tratado conocido como el Protocolo de Montreal
para eliminar gradualmente la producción y el uso de sustancias que destruyen el
ozono. Efecto de la disminución de la capa de ozono sobre los niveles de
radiación ultravioleta Los científicos predicen que la rarefacción de la capa de
ozono alcanzará su mayor nivel entre los años 2000 y 2010. A medida que los
efuerzos de control internacional que reducen la emisión de clorofluorocarbonos y
otras sustancias El uso y emisión de sustancias destructoras del ozono daña la
capa de ozono en la estratosfera, lo cual permite el paso de un mayor nivel de
radiación ultravioleta hasta la superficie de la tierra y causa efectos adversos en la
salud de las personas. supresoras del ozono, los procesos atmosféricos naturales
restaurarán la capa de ozono a su estado normal a mediados del siglo 21. Hasta
entonces, debemos esperar un mayor nivel de radiación ultravioleta en la
superficie de la tierra. Esto puede implicar un mayor riesgo de sobreexposición a
los rayos ultravioleta, con los efectos consiguientes para la salud. El Programa
Escolar SunWise de la Agencia de Protección Ambiental En respuesta a la seria
amenaza que representa para la salud pública la exposición a mayores niveles de
radiación ultravioleta, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados
Unidos está colaborando con las escuelas y comunidades en todo el país
mediante la implantación del Programa Escolar SunWise. El objetivo del programa
SunWise es informar a los niños y a sus instructores en la escuela primaria acerca
de la disminución de la capa de ozono, la radiación ultravioleta y las maneras de
protegerse de la sobreexposición al sol.

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