PERFORMANCE
La performance (también denominada arte de acción) es una disciplina artística creada a través de
acciones realizadas por el artista u otros participantes, pudiendo ser en vivo, documentadas, espontáneas
o escritas, presentada a un público dentro de un contexto expositivo, tradicionalmente interdisciplinario.1
La performance se ha desarrollado a lo largo de los años como un género propio, cuya obra necesita la
presencia y ejecución de propio artista. Esta disciplina juega un papel importante y fundamental en el arte
de vanguardia a lo largo del siglo XX.23
Tradicionalmente involucra cuatro elementos básicos: el tiempo, el espacio, el cuerpo o la presencia del
artista en un medio, y la relación entre el creador y el público. Las acciones, generalmente desarrolladas
en galerías de arte y museos, pueden tener lugar en la calle, cualquier tipo de escenario o espacio y
durante cualquier período de tiempo.4 Su objetivo es generar una reacción, en ocasiones con la ayuda de
la improvisación y el sentido de la estética. La temática suele estar ligada a procesos vitales del propio
artista, a la necesidad de denuncia o crítica social y con un espíritu de transformación. 5
El término performance procede de la expresión inglesa performance art, con el significado de 'arte en
vivo'; si bien los términos performance y performance art solo se usaron ampliamente en la década de
1970, la historia de la performance en las artes visuales se remonta a producciones futuristas y cabarets
datados en la década de 1910.16 Los principales precursores y pioneros del arte de la performance son
artistas como Carolee Schneemann,7 Marina Abramovic,8 Ana Mendieta,9 Chris Burden,10 Hermann
Nitsch, David Bowie, Joseph Beuys, Peter Gabriel, Nam June Paik o Vito Acconci, y los máximos exponentes
en la actualidad, artistas como Tania Bruguera, Abel Azcona, Regina José Galindo, Tehching Hsieh, Marta
Minujín o Piotr Pavlenski. Disciplina claramente ligada al happening, al movimiento Fluxus, al arte corporal
y, en general, al arte conceptual.11
Definición
La performance es una disciplina artística controvertida en cuanto a definición, contextualización histórica
y pedagógica. Una de las desventajas surge desde la definición exacta del término, palabra con origen
anglosajón que en su definición literal supone la idea contraria de lo que performance es. En una
traducción literal encontraríamos términos símiles a actuación o representación, ambos contrarios a la
esencia del arte de la performance, nacida desde una postura antagónica a las artes escénicas, casi crítica.
Por lo que no debe entenderse desde su literalidad, ya que únicamente colinda con lo escénico, en algunos
códigos como la audiencia o el cuerpo presente, y no siempre es así.12
El origen del término, en sentido estricto, está relacionado con las tradiciones posmodernistas de la
cultura occidental. Según los críticos los orígenes deben datarse a principios del siglo XX, pero el uso del
término no es empleado hasta mediados de los años sesenta a los setenta. Vinculado y derivado en torno
a conceptos de arte visual, en lo que respecta al Dadaísmo, los situacionistas, Fluxus, el arte de la
instalación y el arte conceptual, el arte de la performance tendía a definirse inicialmente como una
antítesis del teatro, desafiando las formas de arte ortodoxo y las normas culturales. Artistas como Regina
José Galindo o Piotr Pavlenski reivindican la potencialidad política y discursiva de la performance,
evolucionado la idea inicial en torno a una imagen visual meramente rupturista. El ideal de una obra
performativa es crear una experiencia efímera y auténtica para el artista y para el público en un evento
sin posibilidad de repetición, capturar o coleccionar.1314
Georgia O'Keeffe fotografiada durante un proceso performativo
Son muchos los teóricos que han vinculado y desvinculado el arte del performance de las artes escénicas,
afirmando que, en su relación con lo escénico, al ser arte muy cercano y que potencia el proceso, sería
más cercano a la idea de dramaturgia, que a la de teatro representado. La performance difiere
completamente de la idea narrativa, lineal o formal que otras artes escénicas poseen, y no pretende ni
surge desde un fin de entretenimiento, más bien de ruptura, interrupción o distorsión.
Todas las definiciones y acercamientos a la performance la tratan como una experiencia visual y
conceptual, donde el artista desafía a menudo al público a pensar en formas nuevas y no convencionales,
a romper las convenciones de las artes tradicionales y a transformar la idea tradicional y académica
definitoria del arte, meramente como una experiencia estética. A lo largo de las décadas, surgen
movimientos, ideas y discursos dentro del campo de la performance, como por ejemplo los accionistas
vieneses y los neodadaístas, que prefieren emplear términos como «arte vivo», «arte de acción»,
«accionismo», «intervención artística» o «maniobra» para describir sus obras performativas. Como
géneros propios dentro del arte de la performance aparecen el arte corporal, el movimiento Fluxus, el
happening o el arte intermedia.
Historia
LA DISCIPLINA ARTÍSTICA DE LA PERFORMANCE
La performance es una manifestación artística con alto grado de intelectualidad, derivada de la reflexión
y del contexto social-artístico en la que se enmarca. No en vano, el performance tiene como una de sus
misiones provocar, hacer reflexionar y transgredir ciertas normas para que, sobre todo en estos tiempos
de crisis de valores, la sociedad evolucione. Además, la performance elimina el espacio entre el arte y el
espectador, ya que el espectador forma parte de la acción, y del proceso creativo. El arte ya no es un
objeto, el arte es un instante único e irrepetible. En una performance, el artista se presenta, no representa
(no es teatro). La acción no es actuación. Es un arte vivo y multidisciplinar.
Esa idea se convierte en una acción (las ideas no sirven de nada si no se ponen en práctica o se plasman)
delante de espectadores, adaptándose al espacio, al tiempo, al momento y contexto, a los materiales y a
la interacción del propio público. Dejando que el azar y la “improvisación” aporten el toque de
espontaneidad, parte esencial de esta disciplina. El espectador nunca se debe quedar indiferente, para
bien o para mal, incluso si se indigna posiblemente el artista haya dado en la clave. El artista es una obra
de arte viva.
UNA BREVE HISTORIA
Aunque podríamos hacer referencia a todas las liturgias que realizaban los chamanes desde tiempos
ancestrales como una performance, hasta principios del siglo XX no se clasifica como disciplina artística.
En 1916 en el Cabaret Voltaire de Zurich el movimiento DADA, con Hugo Ball y Tristan Tzara al frente,
empieza a realizar acciones, lo que podríamos denominar protoperformances, de carácter lúdico,
surrealista y con muchas dosis creativas en su puesta en escena y en el atrezzo. Donde el juego, el azar,
lo absurdo, el humor estaban muy presentes. DADÁ significaba la nada, el no-arte.
Pero previamente ya hubo un antecedente. Un grupo heterogéneo de artistas a finales del siglo XIX
conocidos como «Los Incoherentes», fundado por el escritor y editor parisino Jules Lévy, desafiaron a la
tradición artística académica a través de todo tipo de incoherencias y un sentido del humor
tremendamente irreverente e irracional. En 1883 organizaron en París su primera exposición titulada
“Una exposición de dibujos por gente que no sabe dibujar”-para reírse del Salón de los Rechazados de la
Academia-. Alphonse Allais concibió, desde el más puro gamberrismo artístico, un lienzo completamente
blanco que tituló “Primera comunión de jovencitas anémicas en la nieve”. También Sapeck (Eugène
Bataille) hizo posiblemente la primera perfomance, con verdadera intención artística, pintándose la cara
totalmente de azul y paseando por las calles de París. A su vez, mucho antes que Duchamp, intervino una
Gioconda en papel.
En 1909 se publica el Manifiesto Futurista en El Figaro, escrito por el poeta y activista Tommaso
Marinetti, -motivado por la revolución que provocó el automóvil en la sociedad del momento-, al que
posteriormente se van adhiriendo artistas de distintas disciplinas. Sus proclamas eran: un programa
fuertemente revolucionario: «"Queremos destruir y quemar los museos, las bibliotecas, las academias
variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias"
o "Cantaremos a las grandes multitudes que el trabajo agita, por el placer o por la revuelta". » Impulsa las
"noches futuristas", que eran unas veladas "teatrales" donde se mezclan las disciplinas en los que los
futuristas armados con carteles proclaman sus ideas ante una multitud que, a menudo, acude únicamente
para abuchearlos.
Mas tarde el movimiento Surrealista, con los archiconocidos artistas y activistas Andre Breton y Marcel
Duchamp seguirán sus pasos y cambiarán el arte para siempre. Este último abogaba por la preponderancia
de la idea, siendo secundario el soporte o el medio. Y que el arte era cualquier cosa que el artista
determinase. Ahí surgen sus ready-mades. Sin olvidar a Antonin Artaud con su teatro de la crueldad,
donde mezcla arte y vida.
En España, en los años 30, los primeros protoperformances que se realizaron fueron en Aragón, con La
agonía del Cabo. La figura más representativa de esa época fue Ramón Gómez de la Serna, que introdujo
las vanguardias y que el era una performance per se. Esa influencia la heredaron un grupo de creadores
gráficos y literatos llamados la Generación de Los Inverosímiles (para diferenciarse de los poetas del 27),
donde destacó Enrique Jardiel Poncela. De él tenemos documentados, con fotografías y en los anales
periodísticos, varias performances como la del “Sexticiclo”, o una con Bartolomé Soler en un restaurante
madrileño.
De aquí, ya pasamos a Yves klein con sus antropometrías, utilizando a personas como pinceles y su famosa
fotografía retocada (antecedente del Photoshop) donde se tira al vacío desde un edificio. Jackson Pollock
con sus Action Painting (dentro del expresionismo abstracto americano) y sus dripping –goteo
intencionado- cambiaran las formas de plasmar la pintura en el lienzo, convirtiendo al artista en obra de
arte. Los GUTAI, grupo japonés, lo hicieron con anterioridad, pero eran más transgresores al intentar
eliminar las limitaciones del lienzo, rompiéndolos -como ya lo haría el artista Fontana-.
El Butoh, danza japonesa. nace en los años 50, después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Cuerpos
desnudos y pintados de blanco en inquietantes poses que rozan lo grotesco, con movimientos entre
espasmos que abren las puertas del subconsciente. Fue creada por los bailarines y coreógrafos Kazuo
Ōno y Tatsumi Hijikata.
Allan kaprow y Oppenheim crean los happenings donde el espectador forma parte de la obra e incluso
participa en ella. En el manifiesto sobre el happening que firmaron mas de 50 artistas de todo el mundo,
llegaron a la conclusión de que no hay evolución sin crisis. Los desarreglos culturales por un
acomodamiento someten a sus propios agentes y les convierte en víctimas. <<HAY QUE PRODUCIR ANTE
TODO!!>>, exhortaban. El objetivo es transmutar en poesía los lenguajes que la sociedad de explotación
ha reducido al comercio y al absurdo. El arte debe ser vivido como un juego en el que se arriesga la vida.
El happening exige una apertura de espíritu libertario.
Cuestiona tanto el mundo sensible como el real. El happening articula sueños en acciones colectivas. Ya
no hay más un sentido único como en el teatro o el museo. Es necesario salir de la condición de espectador
pasivo.
El movimiento Fluxus, con John Cage o Cunningham como artistas más reconocidos, cambio radicalmente
la danza y la música. Pretendían que cualquier objeto fuese música y que los músicos no se
profesionalizasen, ya que todas las personas podían hacer música. El proceso creativo es lo fundamental
y el resultado accesorio. Cage, decía que el ruido y el sonido estaba presente siempre, incluso si
cerrásemos a una persona en un habitáculo vacío y hermético, oiría el propio latir de su corazón.
Muy en consonancia al discurso de Joseph Beuys, con su plástica social, donde admitía que “toda persona
es un artista” y en el arte y la creatividad residía el verdadero Capital del individuo y del colectivo.
La palabra performance surge en los 70, y etimológicamente significa realizar un acto delante de público.
Tiene las acepciones de actuación, realización, representación, interpretación, hecho, logro o
rendimiento. De ahí que sea una palabra que se utilice en diferentes contextos y muy habitualmente.
Surge como aglutinadora de todas esas expresiones artísticas que estaban apareciendo (event,
environment, body art, butoh, live art, action, fluxus,…) pero sobre todo en el contexto de que el artista
se presenta como una obra de arte, mostrando una idea y realizando momentos únicos e irrepetibles. Así,
además elimina cualquier intermediario entre la obra de arte y el público, no necesita galeristas o
marchantes. Fue una manera de romper con el establishment del mercado del arte. Además, fue la
herramienta perfecta para plasmar todas las reivindicaciones y luchas sociales –gays y lesbianas,
feminismo, igualdad de los seres humanos, pacifismo, Black Power- en un momento clave de la historia,
siendo unos momentos muy convulsos.
El arte femenino está muy presente, la mayoría con un transfordo de reivindicación feminista como:
Yoko Ono muestra su fragilidad y vulnerabilidad con “cut piece” donde el público le va cortando las ropas.
En una época donde el cuerpo femenino era tabú y se luchaba contra el machismo imperante. Valie
Export, feminista, muestra sus pechos por la calle, y su pubis lleno de bello sentada en posición agresiva
y machista con un arma en sus manos, como repulsa y protesta a la cultura y sociedad que se vivía en los
70. Como ya hiciera Carole Sheeman también en sus performances. Otra de las artistas de esa época muy
importante como símbolo de la lucha feminista fue la cubana Ana Mendieta. También está Charlotte
Moorman, una violonchelista estadounidense y artista de fluxus y videoarte.
El Accionismo vienés, con su mayor exponente Herman Hirst, ponía en valor la liturgia orgiástica y
dionisiaca-chamánica de los actos de culto donde se mezclaban la libidinosidad, el sacrificio, lo carnal
acabando con lienzos pintados de sangre animal. Que les costó en algunos casos sentencias judiciales
porque la sociedad de la época no podía asimilar semejante choque. Aunque no hubo grupo como tal
también fueron destacados Günter Brus, Otto Muehl, Rudolf Schwarzkogler y Abino Byrolle.
Abramovic/Ulay buscan el dualismo, lo opuesto, el contraste, mujer-hombre, pero a la vez la
complementariedad de los dos. Ella ya había buscado en el dolor y en su propio cuerpo el leit motiv de
sus planteamientos. En sus acciones pone su cuerpo al límite, buscando poner al extremo la resistencia
de su cuerpo y su mente. Posteriormente, Marina Abramovic en sus “512 horas” pasan cientos de
personas, una por minuto, donde se comunica, transmite energía, a través de su mirada.
Vito Aconcci focaliza su temática en la sexualidad, y es famoso por masturbarse en una galería mientras
susurraba contenido erótico y los asistentes podían escucharlo.
Andy Warhol, en su Factory, se comió una hamburguesa pausadamente a modo de acción artística y
grabada y documentada. Fue posiblemente la primera videoperformance. Además de las múltiples
videoperformances -cine experimental- que documentó de todas las personas que iban pasando por allí.
Le seguirá Bruce Nauman, que presenta el cuerpo humano, y el antropocentrismo, ante las limitaciones
del espacio, y/o sus múltiples posibilidades de movimiento y adaptación al mismo. Posteriormente el más
potente sería Matthew Barney.
También el spoken word, o la poesía recitada se convierte en una rama de la performance, siendo John
Giorno la figura más representativa. Con una acción muy sugerente, su poema "Dial-A" de 1968 en
el MOMA de Nueva York hizo que la poesía contemporánea fuera accesible por teléfono a millones de
personas. También con la poesía como canal, pero más político y social, estuvo el mexicano Ulises Carrión
(asentado en Holanda hasta que falleció).
Paul McCarthy, utiliza la violencia, para criticar el sistema actual, ya sea con su “painter” donde un artista
clown está en su estudio generando un caos total, o el mismo metiendo la cabeza en un bowl de ketchup
–paradigma del consumismo
En los años 60/70 en España surge el grupo ZAJ, compuesto al inicio por Juan Hidalgo, Ramón Barce y el
compositor Walter Marchetti. Están muy en consonancia con los parámetros de los Fluxus, aunque nunca
se adhirieron al movimiento internacional. Posteriormente se une Esther Ferrer, que después realizará su
propia carrera artística.
En esa época, el arte conceptual en España está representado por Fina Mirallés, utiliza todas las
herramientas, donde la instalación, el landart y el body art se entremezclan, y donde la Naturaleza está
muy presente. Como la serie de fotos -performance- "El cuerpo cubierto de paja" del 1975.
Isidoro Valcárcel Medina con un arte más conceptual y poético, intenta atacar, desde dentro, a las
debilidades de las propias instituciones públicas del arte y del Estado. Cuestiona la obra de arte y su valor
estético.
El propio Dalí se convirtió en una performance per se, el mismo era un acontecimiento.
Al inicio de los 80, La Fura dels Baus rompen moldes con un lenguaje muy agresivo, subversivo y
provocador. OCAÑA, que se ha recuperado actualmente su figura como artista travesti muy activo y
transgresor en una época de la transición española. CARLES SANTOS, que muy influenciado por CAGE,
siendo un virtuoso del piano, llegaba a quemarlos en directo.
Paralelamente en EEUU el voguing, baile popular afrolatino y queer -que aparece en los años 30-
eclosiona en los 80. La pose como forma de resistencia y su capacidad para articular nuevas formaciones
sociales.
En los 90 surgen movimientos como los RECLAIM THE STREETS, que realizaban fiestas y “raves” en la calle,
como en CLAREMONT STREET como performance colectivo reclamando la calle y derechos. Muy
influenciados por este movimiento, se crea La Fiambrera, colectivo artístico formado a principios de la
década de los 90 que exploraba los límites de los comportamientos artísticos en relación a la acción
política. Curro Aix, Santi Barber y Jordi Claramonte son tres de sus integrantes.
Posteriormente. “LAS AGENCIAS” CONTRA EL G8 realizado en 1999, dentro del Museo MACBA que dirigía
Manuel Borja Villel. Su manifiesto es la acción directa considerada como una de las bellas artes. Crean
campañas como “dinero gratis”, nueva colección de moda “Pret-a-revolver”, y todo tipo de pancartas,
stencils, el showbus, etc contra la reunión del banco mundial. Posteriormente del movimiento del 15 M
en 2011, sigue estas formas de proceder y crear. A nivel internacional, The Yes Men realizan acciones
contra compañías y poderes fácticos que abusan con su poder.
El trabajo performativo de Pepe Espaliú, sobre todo en los últimos años de su vida, en torno al sida es
muy destacable. Falleció en 1993.
En la actualidad destacan: ORLAN, con 10 intervenciones quirúrgicas, fotógrafos y camarógrafos,
grababan cada instante de los procedimientos con el único objetivo de denunciar las presiones sociales
hacia el cuerpo femenino, en la que el cuerpo caduca y todo puede ser intercambiable para aparentar
felicidad. El también francés, Olivier de Sagazan crea múltiples criaturas, golems, muy antropológicas y
prehistóricas con los únicos elementos como son el barro y la pintura.
GUERRILLA GIRLS, reivindicando la figura de las mujeres artistas en la sociedad y en el mundo del arte.
Derivación de estas son las PUSSY RIOTS, de Rusia, que se enfrentan constantemente al abuso de poder.
Mucho más extremista es el también activista ruso Piotr Andréyevich Pavlenski que ha llegado a coserse
la boca o la acción “Fijación”. En la actualidad, el movimiento feminista está muy presente y la
performance es uno de los vehículos más utilizados. El trabajo de la guatemalteca Regina José Galindo es
exquisito -y a la vez impactante- en estos términos. Por ejemplo, "No Violarás".
También RON ATHEY, muy potente y que llena teatros en sus actuaciones que llevan al éxtasis de los
asistentes. Plantea su filosofía Queer, el dolor extremo y el SIDA.
Los chinos Zhu Ming, Zhang Huan, Cang Xin, Sun Yuan y Peng Yu, donde sus piezas artísticas son muy
performativas. Y el más conocido, Ai Weiwei, que ya en sus inicios documentó como rompía un jarrón de
la Dinastía Han. Y el más destacado sería Tehching Hsieh, quien hizo en cinco ocasiones, performances
que duraron 1 año entero.
Los artistas de Bangladesh Tayeba Begum Lipi and Mahbubur Rahman. La colombiana María José Arjona
donde sus acciones le dan valor al cuerpo femenino. También Doris Salcedo hace esculturas e
intervenciones artísticas a modo de performance. Y más como el belga Francis Alÿs; la suiza Milo Moiré;
la italiana Silvia Giambrone; el polaco Arti Grabowski; las noruegas Susane Irene Fortoft, Franzisca
Siegrist, Ida Grimsgaard, Inger-Reidun Olsen; los alemanes Johannes Deimling y Anna Berndtson; la
americana Heather Sincavage, el boliviano Héctor Canonge; la dominicana Charo Oquet; los mexicanos
Guillermo Gómez-Peña & La Pocha Nostra, Rocío Boliver y su La Congelada de Uva; las francesas Pascale
Ciapp y Christine Bouvier; el argentino Daniel Acosta; la brasileña artista de guerrilla y activista queer
Jota Mombaça y el malogrado Tunga; la rusa Josef Ka …
Españoles como Santiago Sierra, pone precio a cualquier encargo artístico que propone a personas
normales, siendo ellas artífices de ese intercambio y plusvalía que el capitalismo impone. Ramón Churruca
con su alter ego Ramón Quanta, un histriónico personaje lleno de acidez en su discurso a modo de
monólogo, Carlos Llavata jugando con “fuego” con una escopeta, petardos y barro, que pertenecen a su
idiosincrasia vital, Paquito Nogales con su proceso de penitencia y catarsis en uno de los más redondos
performances que se hayan hecho “Palomo cojo”, Domix Garrido con acciones sobre las migraciones y
refugiados que son bofetadas a la conciencia, Abel Azcona y su búsqueda de identidad, Rodrigo Cuevas
con su cabaret folk, Bartolomé Ferrando muy influenciado por los Fluxus, sobre todo es muy destacable
su labor docente, generando nuevas generaciones de performers, Miguel Andrés que centra en su cuerpo
la acción. LOS TORREZNOS, dúo que utiliza el humor y la repetición casi teatral para criticar la coyuntura
actual de la cultura y la economía. OMAR JEREZ siendo el que más se expone con imágenes muy
impactantes, de temas tan controvertidos como el terrorismo, la mafia, el poder de EEUU. Los
performances sonoros y vocales de Gustavo Giménez.