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Sombras y Delirios Poéticos

POEMAS DE HLEDER ANDRADE USCUCHAGUA

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SOMBRAS Y DELIRIOS

Leonardo Danuscio

pág. 1
Para no ser los esclavos
Martirizados del tiempo,
embriagaos,
¡embriagaos sin cesar!,
con vino, poesía o virtud,
como gusten.

CHARLES BAUDELAIRE

pág. 2
CLARO DE LUNA

Una araña ingresa a mi habitación,


se obsesiona en una esquina del cuadrilátero,
da una vuelta tras otra,
hasta que, al fin, decide tejer un chal.
Como una mujer risueña
en el centro de su universo,
con un amor impecable,
lucha con el silencio del frío,
hace prolongaciones con sus manos;
el afán de construir su universo
es un perfecto espectáculo.
Contemplo sus movimientos infinitos,
su persistencia, es superior a la que imaginé.
La pequeña araña se queda sin hilo,
vuelve a su lugar de reposo,
el silencio invade su comarca,
llega la noche con sus torpes brazos,
lo sorprende y lo acurruca en la oscuridad.

pág. 3
OJOS DEL BUHO

Las palabras en mi pueblo,


son danzas fúnebres,
lamentos de la sombra por donde desciende la noche.
Viejas hogueras
donde el fuego silencioso
baila al ritmo de una muliza.
Voces de tentación,
quimera desolada,
polvo que se mueve con el tiempo estéril.
Las casas sobrevivientes
engendraron secretos en sus rincones,
y la melodía tenue de la quena
construyó rústicamente
solemnes himnos.
Viento que florece sobre la cuaternaria piedra gris,
viento que rompe el cristal de nieve,
que ordeña el estiércol de la sombra,
salta sobre las llamas del tiempo,
para reposar, al fin, en los ojos penetrantes del búho.

pág. 4
CREPÚSCULO

El atardecer
dejó rastros
de tu indiferencia,
muro en ruinas,
y el lamento del violín
despertó del letargo
a la nostalgia
guardado en mi pecho.
El olor a tierra húmeda me abraza
con su aroma embriagador de tarde
Mis huesos trastabillaron en el camino
y suspendido en el espacio
me perdí en el enigma
del tiempo.

pág. 5
CORAZÓN HERIDO

Una mañana, el ruiseñor se alimentó del sonido del violín,


y yo me escondí en los brazos de mi madre
desde ahí, contemplé como ella urdía el metal,
comprendí que no era posible engañar a sus ojos,
la cólera envejeció y el aullido oscuro de mi corazón
amó con demencia la luz del amanecer.

La mañana contempló un arcoíris y


mi corazón herido encontró por fin, calma en la tempestad.

Cielo de agosto, besos maternos, alumbraron cada rincón de mi pecho,


Escuché el triste canto de un ave matutino
y mi corazón transitó por el ardiente fuego del metal

El sol radiante brilló en los ojos de mi madre


su bendición perduró en el maíz, y, yo
con un poco de levadura, pude amasar la esperanza
en cada rincón de mis entrañas

pág. 6
Mi CASA AUSENTE

Mi casa,
por donde la miro,
es ahora un vacío inmenso.

Por su esqueleto sopla el viento,


su corazón se detona
en esquirlas de recuerdos.
Mi casa, es ahora
el túnel de la muerte,
su alma esta perforada.
Una mañana escarbé el vacío
para ver si encontraba algo en su cuerpo,
por todos lados había túneles.
Miré su vacío y de tanta soledad
me puse a cincelar un poema
tan duro como el metal.
Las palabras me salieron como fuego,
no pude distinguir la luz en la oscuridad,
por todos lados había fantasmas;
yo soy uno de ellos.
Por todos lados llovió a tristeza,
pedazos de historia cayeron del sub suelo.
El silencio se convirtió en viento
que se paseó por todos los túneles
de las casas ausentes,
por todos lados invadió el abismo.
Mi triste casa me abrió los brazos
y no supo contener el abismo
de llantos en su corazón.

pág. 7
LA DANZA DE LAS SOMBRAS

Los perros dejaron de aullar,


murmuran mi ausencia,
miran la luna,
se esconden en las sombras,
y meditan en callejones olvidados.

Mis pasos sienten el crujir de las hierbas,


¡sí! mis pasos ebrios que se pierden en la multitud.
Sinfonías de aullidos ensordecen mi paz.
Mi vida es un callejón de sombras eternas.
Romperé la oscuridad,
huiré del silencio y
me perderé en el vacío.
Buscaré en el paraíso,
tal vez,
a nadie…

pág. 8
LUZ Y SOMBRA

Sucedió por la madrugada,


los gatos
cabalgaron el silencio
y las sombras
fueron disparados
por cada filtro de luz.
Al fin, el amanecer
fue peinándose
poco a poco
y los delgados chirridos
fueron desapareciendo junto
al pálido rostro fúnebre
que se fue junto
a la luz tenue.

pág. 9
HUESOS CANSADOS

El invierno de tu ausencia
ha encontrado su abrigo
en mi soledad.
En mi corazón,
todas las tardes se asoma la neblina:
como mar sin olas,
como noche sin estrellas,
como una historia sin palabras.
Se acerca la noche, y,
mi sueño se desprende de la luna,
y ya está clareando la mañana.
El ruido de las sombras
no deja descansar
a mis párpados.
Mis huesos se han cansado
de estar quietos,
las estrellas siembran luz
en mis dedos,
y mis ojeras son fusilados
por el arco iris.

pág. 10
ASCENSO DE LA LUNA

Llegó la noche
y las sombras intercambian sus espadas,
como un duelo silencioso de bailarines,
vaticinan gritos
y la luna asciende a su esplendor.
Nadie se asoma a mi vida,
los rencores del pasado
se desvanecieron como humo en el viento.
Los aullidos de los perros,
sinfonía nocturna que se enreda
y se pierde en el silencio
ahuyentaron mi sueño.
Ya no espero a nadie
y el silencio se incendia en los papeles,
como letras de palabras ausentes
que arden en llamas.
El fuego se corona hasta
convertirse en ceniza
como un rey que abdica su trono.
Ya va a llegar el día
y hay que empezar de nuevo.

pág. 11
NOCTURNO DE VIOLÍN

Fantasma del violín, de pentagramas empolvados


sobre una torre de viejos papeles.
Duermes sobre un piano abandonado.
Fantasma de nieve,
tus dedos tétricos componen mulizas doradas,
aprovechas la luz de la luna,
deambulas por la vieja casona.
Los apolillados muebles te esperan todas las noches.
¿Quién puede explicarnos de tu presencia?
Tu cabeza gacha, puesto un sombrero ladeado y
un abrigo negro, caminas por los mismos pisos del ayer.
Fantasma, sobre tus hombros duerme
una mariposa gigante con alas de hielo.
Visitante nocturno que duermes en el brazo del violín,
hiciste de esta casa,
tu tumba constante.

pág. 12
RETRATO DEL SILENCIO

Ausencia,
sombra atada,
pasto caído y
devorado por los buitres

Pisada maldita,
soga ardiente,
crepitaciones del cielo
por donde transita
sonrisas y olvidos.

Quebrada histórica
donde duerme la muerte
sobre nichos subterráneos.

Festín mal oliente,


flor solitaria,
ramificaciones de mis huesos de sacos malditos,
¡Despierta mi voz dormida!

Dios errante por el campo,


cuerpo frío de sombras,
dolor de la quena de fémur,
no he encontrado en esta tarde
lugar dónde esconderme.

Tristeza oculta en la piedra quejumbrosa,


otórgame la noche para abrigar tu aroma,
Por aquí, el viento ha dejado de respirar.

pág. 13
Cruz que aguarda la sombra
como piedra sedentaria
morada de cráneos que esperan el soplo divino.

Nubes pasajeras que se derrumban sobre mi pecho,


tempestad por la tarde entre pellejos de alpacas.

Recorro caminos con mis alas,


gritos por el campo,
relinchos como un niño
y mi pluma -sombra en pena-
se desarma con la lluvia.

Despierto desde el cascaron de mi cuerpo,


para al fin, conocer aquel adobe
hecho por un Dios ausente.

pág. 14
SOMBRAS DEL OLVIDO

Luz tenue,
pueblo insomne
donde la sombra se ahoga.
Nos escondemos en los recuerdos,
Ahí, donde la neblina espesa
nos da la bienvenida.

Escucho pasos náufragos,


voces moribundas.
Fluye del arpa ruidos de manantial.

Nadie nos acecha,


estamos atados
de manos
y pies.

La soga serpentea,
comprendo que no es fácil
huir de los recuerdos.
El pasado nos aprisiona el alma,
nos jala desde el vientre umbilical,
nos condena a desfallecer.
¡sombra libertaria!
nos cercenan el alma
hasta aprender el mundo
fuera del vientre de la mano.

Es otro reino.
El vientre es solo un cascaron
para conocer este mundo
que se pudre a pedazos.
El olor fermentado

pág. 15
se repite en todos lados.
Somos agujeros
que ronda la casa,
la llama encendida quedó atrás.
El fogón ahoga las sombras,
y las hojas se hacen cenizas
en las casas ardientes
donde vivimos.

pág. 16
SUEÑOS ROTOS

Voz agrietada por el tiempo,


línea inconclusa de la vida,
hoy graniza sobre mi pecho.

Cantando espero la mañana,


mientras las hojas muertas
cercenan mi sueño.

Y la lluvia,
Atroz,
corre entre los arbustos;
y el río
corre
desbordando su furia.
El rayo canta
en el vientre de la rana y
las casas se hacen humo.
el pueblo se ha convertido
en hojas de papel
y la sombra perpetua
está atada
en cada casa ardiente.

pág. 17
HUESO DORMIDO

Charango,
hechura de nuestros ancestros,
cúpula de fuego,
desentierra tu vientre
y enséñanos tu resplandor oscuro.

Quena,
hueso dormido
durante siglos.
Danza ausente en tu carne,
surcos de polvo,
dolor abyecto del indio.

Sombras de estiércol
que se confunden
con montículos de piedra.

Vela apagada
dolor perpetuo
sangre en pastizales roídos

Labra tu piel
con lluvias misericordiosas,
y las ubres,
no se despojen de tu sangre.

Grito entrecortado en los escombros,


senda
donde al fin,
me lleve
a descubrir tu piel.

pág. 18

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