Capítulo III: No Matarás - La Ley Santa de Dios
La Enseñanza de Jesús sobre los Mandamientos
Jesús enseña que para obtener la vida eterna, es necesario seguir los mandamientos,
incluyendo el de "no matarás" (Mt 19, 16-17). Este precepto forma parte del Decálogo
y es esencial para la relación con Dios. Es un don que contribuye al crecimiento y la
alegría del hombre, y refleja el amor de Dios por la humanidad.
La Dignidad del Hombre y el Mandamiento
Según la tradición cristiana, el hombre fue creado a imagen de Dios para gobernar la
tierra y también para dominar sobre sí mismo. Este señorío es ministerial y debe
ejercerse con sabiduría y amor, obedeciendo la Ley divina que es un don para la
dignidad y la felicidad humana. La vida es un tesoro que debe ser administrado con
responsabilidad.
La Vida Humana es Sagrada e Invulnerable
La vida humana es sagrada porque es obra de Dios y está intrínsecamente unida a Él.
Según la Escritura y la tradición, nadie tiene el derecho de matar a un ser humano
inocente. Dios es el defensor del inocente y el homicidio es un pecado grave. Satanás,
como "homicida desde el principio", se alegra de la muerte y el pecado, mientras que
Dios nunca se recrea en la destrucción.
El Mandamiento "No Matarás" y su Interpretación
El precepto "no matarás" no solo prohíbe el homicidio, sino que también promueve
una actitud positiva de respeto absoluto por la vida. A lo largo del tiempo, el pueblo de
la Alianza y luego el cristianismo han comprendido que el amor al prójimo y a Dios
están profundamente relacionados. El mandamiento se resume en el amor: "amarás a
tu prójimo como a ti mismo" (Rm 13, 9; cf. Ga 5, 14).
Reflexiones sobre la Legítima Defensa y la Pena de Muerte
Legítima Defensa: En situaciones de legítima defensa, el derecho a proteger la propia
vida puede entrar en conflicto con el deber de no dañar la vida del otro. La legítima
defensa puede ser un deber grave y, en algunos casos, puede llevar a la muerte del
agresor, aunque este resultado se atribuye al agresor que ha puesto en peligro su
propia vida.
Pena de Muerte: Hay una tendencia creciente en la Iglesia y en la sociedad a limitar y
abolir la pena de muerte. La justicia penal debe buscar la retribución del desorden sin
llegar a la eliminación del reo, salvo en casos de absoluta necesidad. La preferencia es
por medios incruentos para proteger la vida humana y respetar la dignidad de la
persona.
Enseñanzas Tradicionales de la Iglesia
La Tradición de la Iglesia ha enseñado de manera constante el valor absoluto del
mandamiento "no matarás". En los primeros siglos, el homicidio era considerado uno
de los pecados más graves, y la penitencia para los homicidas arrepentidos era severa.
A lo largo de la historia, la Iglesia ha reflexionado sobre la aplicación del mandamiento
en contextos complejos y sigue enseñando la importancia del respeto por la vida.
Respeto Absoluto por la Vida Humana Inocente
Valor Absoluto del Mandamiento "No Matarás"
o El mandamiento "no matarás" tiene un valor absoluto en relación con la
persona inocente. Esto se refiere particularmente a los seres humanos débiles
e indefensos que, debido a su vulnerabilidad, dependen del respeto radical por
la vida garantizado por el mandamiento de Dios. La inviolabilidad de la vida
humana inocente está explícitamente enseñada en la Sagrada Escritura,
mantenida por la Tradición de la Iglesia, y sostenida por el Magisterio. Esta
unanimidad se debe al "sentido sobrenatural de la fe" que protege al pueblo
de Dios de errores en cuestiones de fe y moral.
Reafirmación de la Doctrina de la Iglesia
o La Iglesia ha intensificado sus intervenciones en defensa del carácter sagrado e
inviolable de la vida humana debido a la creciente pérdida de conciencia moral
sobre la gravedad de eliminar vidas humanas inocentes, especialmente al
inicio y al final de la vida. El Magisterio de la Iglesia, incluyendo el Concilio
Vaticano II y documentos doctrinales de conferencias episcopales y obispos, ha
enfatizado que la eliminación directa de un ser humano inocente es siempre
gravemente inmoral.
Imposibilidad de Justificación Moral
o La decisión deliberada de privar a un ser humano inocente de su vida es
siempre moralmente inaceptable, tanto como fin como medio para un fin
bueno. Esta acción constituye una grave desobediencia a la ley moral y a Dios,
contradiciendo las virtudes de justicia y caridad. No hay excepciones o
privilegios que puedan justificar el homicidio de un ser humano inocente,
independientemente de su edad o condición.
El Aborto como Delito Grave
Gravedad del Aborto
o El aborto, junto con el infanticidio, es considerado un crimen grave y nefando.
Aunque la percepción de su gravedad ha disminuido en la sociedad, el aborto
sigue siendo una grave violación del derecho a la vida. El Concilio Vaticano II y
otros documentos eclesiásticos han llamado a reconocer la verdad y a rechazar
la terminología ambigua que minimiza la gravedad del aborto.
Responsabilidad Moral del Aborto
o La responsabilidad del aborto no recae únicamente en la madre, sino también
en el padre, familiares, amigos, médicos, legisladores y otras personas
involucradas en la promoción o la realización del aborto. La eliminación de la
vida en el seno materno es una grave herida a la sociedad y a la cultura, y
refleja una estructura de pecado que afecta a toda la civilización.
Iniciación de la Vida Humana
o La vida humana comienza en el momento de la concepción. La genética
moderna confirma que, desde la fecundación, hay una nueva vida humana en
desarrollo. Aunque la presencia de un alma espiritual no puede ser confirmada
experimentalmente, la evidencia científica respalda la idea de que el embrión
es un individuo humano desde el primer momento de su existencia. La Iglesia
enseña que desde el instante de la concepción, el embrión debe ser tratado
como una persona con derecho a la vida.
Fundamento Bíblico y Moral
o Aunque la Sagrada Escritura no condena directamente el aborto, presenta al
ser humano en el seno materno de una manera que implica que el
mandamiento "no matarás" debe aplicarse a esta etapa de la vida. La tradición
y enseñanza eclesiástica extienden el respeto por la vida humana a todos los
seres humanos desde la concepción.
La Vida Humana: Inviolable Desde la Concepción
Santidad de la Vida desde el Inicio
o La Iglesia enseña que la vida humana es sagrada y debe ser respetada desde el
momento de la concepción hasta la muerte natural. Desde el vientre materno,
el ser humano es visto por Dios como un individuo valioso con un propósito y
un futuro, según las escrituras y la tradición cristiana.
La Posición de la Iglesia sobre el Aborto
o Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha condenado el aborto como
moralmente inaceptable. Los primeros cristianos se opusieron firmemente a
las prácticas de aborto e infanticidio que eran comunes en su época. Escritores
antiguos como Atenágoras y Tertuliano ya afirmaban que el aborto es un
homicidio, reconociendo al feto como una vida humana desde la concepción.
Reafirmación por el Magisterio
o La posición de la Iglesia sobre el aborto ha sido confirmada por varios papas y
concilios:
Pío XI rechazó las razones que se utilizan para justificar el aborto.
Pío XII condenó cualquier intento de destruir la vida del feto, ya sea
como un fin en sí mismo o como medio para un fin.
Juan XXIII sostuvo que la vida es sagrada desde el momento de la
concepción.
El Concilio Vaticano II también condenó el aborto como un crimen
grave y enfatizó la necesidad de proteger la vida desde la concepción.
o La Iglesia ha aplicado sanciones severas, como la excomunión, a quienes
participan en el aborto para resaltar la gravedad del acto y promover el
arrepentimiento.
Constancia en la Doctrina
o La enseñanza de la Iglesia sobre el aborto es firme e inmutable. La eliminación
deliberada de una vida humana inocente siempre es moralmente incorrecta y
no puede ser justificada por ninguna circunstancia o ley.
Otras Cuestiones Relacionadas con la Vida Humana
Uso de Embriones en Investigación
o La Iglesia también se opone a la destrucción de embriones humanos para
experimentación, incluso si se persiguen fines legítimos. El uso de embriones y
fetos como material para investigación o para obtener órganos es inaceptable
debido a la dignidad inherente de cada ser humano.
Técnicas de Diagnóstico Prenatal
o Las técnicas para detectar anomalías en el feto son aceptables si no ponen en
riesgo a la madre o al niño y si se usan para tratamiento o para preparar a los
padres. Sin embargo, cuando estas técnicas se utilizan para justificar abortos
basados en defectos detectados, promueven una mentalidad eugenésica, que
juzga el valor de la vida según su "normalidad" y bienestar físico, y puede
llevar a prácticas moralmente inaceptables como el infanticidio y la eutanasia.
El Valor de la Vida y la Eutanasia
La Vida en Condiciones Difíciles
o Las personas con discapacidades severas pueden mostrar, a través de su vida
aceptada y valorada, el verdadero valor de la existencia humana, incluso en
circunstancias complicadas. Su testimonio y el amor y apoyo de sus familias
subrayan la dignidad de toda vida humana. La Iglesia apoya a las familias que
cuidan a hijos con discapacidades graves y a aquellas que adoptan niños
abandonados debido a enfermedades o discapacidades.
El Problema de la Eutanasia en el Contexto Moderno
o En la actualidad, con los avances médicos y una mentalidad cultural que a
veces se enfoca solo en el bienestar y el placer, la eutanasia ha cobrado
relevancia. Cuando se percibe la vida como algo que debe ser placentero y sin
dolor, el sufrimiento puede verse como una carga insoportable, lo que lleva a
algunos a considerar la eutanasia como una "liberación" en situaciones de gran
dolor.
o La eutanasia puede parecer una solución razonable en una sociedad donde los
avances médicos permiten prolongar la vida incluso en condiciones extremas.
Sin embargo, aunque parezca una respuesta lógica, en realidad plantea
problemas morales significativos.
Diferenciación entre Eutanasia y Decisiones Médicas
o La eutanasia se entiende como una acción deliberada para provocar la muerte
con el fin de evitar el sufrimiento, lo que la hace moralmente inaceptable. En
contraste, decidir no seguir con tratamientos médicos que solo prolongarían la
vida sin esperanza real de mejora no es lo mismo que eutanasia. Este tipo de
decisión refleja la aceptación de la muerte natural en lugar de buscar
activamente la muerte.
o Los cuidados paliativos se centran en aliviar el sufrimiento sin apresurar la
muerte. Usar medicamentos para manejar el dolor es aceptable, incluso si esto
podría acortar la vida, siempre que no se busque intencionalmente la muerte.
El respeto por la conciencia del paciente es crucial durante esta fase.
La Postura de la Iglesia sobre Eutanasia y Suicidio
o La Iglesia rechaza la eutanasia como una grave violación de la ley divina, pues
implica acabar deliberadamente con una vida humana, lo que es moralmente
inaceptable. Esta condena se basa en principios naturales y enseñanzas
religiosas, considerándola comparable al suicidio y al homicidio.
o El suicidio también es visto como moralmente incorrecto según la tradición de
la Iglesia, ya que se considera un rechazo a la vida y una negación de los
deberes hacia uno mismo y hacia los demás. Ayudar a alguien a suicidarse es
igualmente inaceptable, incluso si la persona lo solicita.
o La verdadera compasión no significa eliminar a quien sufre, sino acompañar y
apoyar a la persona en su dolor. La eutanasia, especialmente si la llevan a cabo
familiares o profesionales de la salud, es vista como una falsa forma de piedad
que va en contra del deber de cuidar y amar a quienes están en el final de su
vida.
Eutanasia: La Violación de la Dignidad Humana
La Injusticia de la Eutanasia Forzada
o La eutanasia es aún más grave cuando se lleva a cabo sin el consentimiento de
la persona afectada, especialmente cuando otros, como médicos o
legisladores, toman decisiones sobre quién debe vivir o morir. Esto es
comparable a la tentación original del Edén, donde se deseaba ser como Dios,
con el poder de determinar el bien y el mal. Solo Dios tiene autoridad sobre la
vida y la muerte, actuando siempre con sabiduría y amor. Cuando los humanos
asumen este poder, suelen usarlo de manera injusta y egoísta, poniendo la
vida de los más vulnerables en manos de los más poderosos y dañando la
confianza y justicia en la sociedad.
El Amor y la Esperanza en el Sufrimiento
o En contraste, el camino del amor y la verdadera compasión, iluminado por la
fe cristiana, nos guía a acompañar y apoyar a quienes enfrentan el sufrimiento
y la muerte. La fe en Cristo, que venció la muerte, ofrece esperanza en la
inmortalidad y en la resurrección. Este entendimiento de la muerte como una
transición hacia una vida eterna proporciona consuelo y fortaleza, incluso en
las circunstancias más dolorosas.
o La fe cristiana enseña que vivir y morir para el Señor significa aceptar la
muerte como parte del plan divino, confiando en que solo Dios sabe el
momento adecuado para cada vida. Aceptar el sufrimiento con amor y fe
puede transformar el dolor en una oportunidad para unirse más
estrechamente a la obra redentora de Cristo, transformando el sufrimiento en
una forma de participación en el sacrificio de Jesús.
La Ley Moral vs. Ley Civil
o Los actuales ataques a la vida humana a menudo buscan legitimación legal,
argumentando que ciertas prácticas como el aborto y la eutanasia deben ser
aceptadas y asistidas por el Estado. Algunos argumentan que la vida de
quienes están gravemente debilitados es un bien relativo que debe ser
comparado con otros valores, y que solo la persona afectada puede tomar
decisiones morales sobre su situación.
o Se sostiene que la ley civil no debería imponer un nivel de moralidad más alto
que el aceptado por la mayoría de los ciudadanos. Así, se sugiere que la ley
debería reflejar la opinión popular y permitir el aborto y la eutanasia en
circunstancias extremas. Además, se teme que prohibir estas prácticas podría
llevar a un aumento de procedimientos ilegales, sin la seguridad y el control
necesarios, y que leyes inaplicables podrían debilitar la autoridad legal en
general.
La Autonomía y el Relativismo en la Sociedad Democrática
Autonomía Total y la Intervención Estatal
o Algunas opiniones radicales sugieren que en una sociedad moderna y
pluralista, cada persona debería tener completa autonomía sobre su propia
vida y la de los no nacidos. Según esta perspectiva, la ley no debería elegir
entre diversas opciones morales ni imponer una opción en detrimento de
otras.
El Relativismo Ético en la Democracia
o En la cultura democrática actual, se cree que la legislación debe reflejar las
convicciones de la mayoría y basarse únicamente en lo que la mayoría acepta
como moral. Si se considera que una verdad objetiva es inaccesible, se
argumenta que la ley debe respetar la autonomía individual, adecuándose a la
voluntad de la mayoría. Esto lleva a una separación entre la moralidad privada
y el comportamiento público, con la responsabilidad moral delegada a la ley
civil.
Conflicto entre Autonomía Individual y Responsabilidad Pública
o Surgen dos tendencias opuestas: por un lado, la demanda de una autonomía
moral completa donde el Estado no imponga concepciones éticas; por otro, la
idea de que en el ámbito público, uno debe seguir las leyes,
independientemente de sus propias convicciones. Esto implica que la
moralidad personal se deja de lado en favor de cumplir con lo que las leyes
reconocen y protegen.
Relativismo Ético y sus Consecuencias
o El relativismo ético, que sostiene que no hay verdades morales universales, se
presenta como una condición para la tolerancia y la democracia. Sin embargo,
este enfoque puede llevar a contradicciones y graves injusticias, como se
evidencia en los casos de aborto y eutanasia. La legitimación de tales prácticas
por la mayoría no las hace menos injustas, y la historia muestra que tanto en
nombre de la "verdad" como del "relativismo ético" se han cometido graves
crímenes.
El Valor de la Democracia y la Ley Moral
o La democracia no debe ser vista como un sustituto de la moralidad. Su valor
depende de su conformidad con una ley moral objetiva, que es la base de la
ley civil. Una democracia que no respete los principios fundamentales de
dignidad humana y el bien común puede degenerar en una mera regulación de
intereses opuestos, perdiendo su significado y efectividad.
La Necesidad de una Base Moral Objetiva
o La democracia debe fundamentarse en una ley moral objetiva, inscrita en el
corazón del hombre, para mantener su integridad y eficacia. Sin esta base, la
democracia puede convertirse en una herramienta manipulable por los más
poderosos y perder su capacidad para asegurar una paz verdadera y duradera.
La Relación entre Ley Civil y Ley Moral: Defensa de la Vida y Objeción de Conciencia
Descubrimiento de Valores Humanos Esenciales
o Para el futuro de una sociedad democrática y sana, es crucial redescubrir los
valores humanos y morales fundamentales que expresan y protegen la
dignidad de la persona. Estos valores, derivados de la verdad sobre el ser
humano, no pueden ser creados, modificados o destruidos por individuos,
mayorías o Estados; solo pueden ser reconocidos, respetados y promovidos.
Función de la Ley Civil
o La ley civil tiene un ámbito más limitado en comparación con la ley moral. Su
cometido principal es asegurar el bien común a través del reconocimiento y la
defensa de los derechos fundamentales, la promoción de la paz y la moralidad
pública. No puede sustituir a la conciencia ni dictar normas que superen su
competencia. La ley civil debe proteger derechos fundamentales,
especialmente el derecho a la vida, y no puede legitimar ofensas a estos
derechos, como el aborto o la eutanasia.
Doctrina de la Conformidad entre Ley Civil y Ley Moral
o La ley civil debe estar en conformidad con la ley moral, según la doctrina de la
Iglesia y la tradición de santo Tomás de Aquino. Las leyes que contradicen el
orden moral y la voluntad de Dios no tienen fuerza obligatoria en conciencia.
Las leyes que permiten el aborto o la eutanasia, al negar el derecho inviolable
a la vida, están en contradicción con la ley moral y no tienen validez jurídica
auténtica. La legalización de estas prácticas afecta la igualdad ante la ley y
disminuye el respeto por la vida.
Crímenes que Ninguna Ley Humana Puede Legitimar
o El aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana puede justificar.
Las leyes que los autorizan no crean una obligación moral, sino que establecen
una obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. La
enseñanza de la Iglesia, desde sus orígenes, sostiene que se debe obedecer a
Dios antes que a los hombres, lo que incluye resistirse a leyes injustas.
Resistencia a Leyes Injustas
o La obediencia a Dios proporciona la fuerza y el valor necesarios para resistir
leyes injustas, como las que permiten el aborto o la eutanasia. La historia
bíblica de las parteras hebreas que desobedecieron al faraón y salvaron a los
niños es un ejemplo de resistencia a órdenes injustas. La obediencia a Dios
exige una postura firme contra leyes que van en contra de la moral y la
dignidad humana, incluso si ello implica ir en contra de la legislación vigente.
Objeción de Conciencia
o En el caso de leyes intrínsecamente injustas, como aquellas que permiten el
aborto o la eutanasia, es un deber moral no someterse a ellas, ni participar en
campañas a favor de tales leyes, ni votar en su favor. La objeción de conciencia
es una respuesta ética a la legislación que contradice la ley moral.
Problemas de Conciencia en Legislaciones Injustas y la Promoción de la Vida
colaboración en Leyes Restrictivas
o Cuando una ley más permisiva está en fase de votación o ya en vigor, y existe
la posibilidad de apoyar una ley más restrictiva que limite el número de
abortos, los parlamentarios con una firme oposición personal al aborto
pueden considerar lícito ofrecer apoyo a la ley restrictiva. Esta acción se
justifica como un intento legítimo de minimizar los efectos negativos de la ley
permisiva, sin colaborar directamente en la injusticia.
Dificultades de Conciencia y Colaboración
o La introducción de legislaciones injustas plantea problemas morales
significativos sobre la colaboración. La cooperación formal en acciones que son
moralmente malas, incluso si están permitidas por la ley civil, está prohibida.
La cooperación formal ocurre cuando se participa directamente en actos que
van en contra de la vida humana inocente o se apoya la intención inmoral del
agente principal. Esta cooperación no puede justificarse por el respeto a la
libertad o la legislación civil.
Derecho a No Participar en Injusticias
o Rechazar la participación en actos intrínsecamente injustos es un derecho
humano fundamental y un deber moral. Obligarse a participar en acciones que
contradicen la dignidad humana compromete la libertad y la dignidad
personal. La ley civil debería proteger el derecho a la objeción de conciencia,
asegurando que los médicos, agentes sanitarios y responsables de
instituciones no sufran sanciones legales, disciplinarias, económicas o
profesionales por ejercer su objeción.
Promoción de la Vida según los Mandamientos
o Los mandamientos de Dios, especialmente el precepto negativo "no matarás",
enseñan el camino hacia una vida moralmente correcta. Los preceptos
negativos establecen límites infranqueables que deben ser respetados para
vivir en comunión con Dios y con los demás. El "no matarás" sirve como punto
de partida para una verdadera libertad y el respeto por la vida, promoviendo la
responsabilidad hacia el cuidado y la promoción de la vida humana.
Responsabilidad hacia la Vida
o La vida humana debe ser custodiada con sabiduría y amor, según el mandato
divino. La ley de reciprocidad y el amor fraterno, ejemplificados por el
sacrificio de Cristo, deben inspirar el respeto y la promoción de la vida. La ley
nueva del Espíritu llama a los creyentes a vivir con amor y responsabilidad,
reflejando el misterio de la entrega y acogida en la Santísima Trinidad.
Exigencia Social y Personal de Respetar la Vida
o La obligación de respetar y promover la vida se extiende más allá del ámbito
personal a la esfera social. Se requiere una cultura renovada de la vida,
fundamentada en la verdad y el amor, para contrarrestar los signos de muerte
presentes en la sociedad. El amor y respeto incondicional por la vida deben ser
la base de una sociedad justa y renovada.