Exp.
FP12-2016-15271
CIUDADANO
JUEZ TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN FUNCIÓN DE JUICIO
DEL SEGUNDO CIRCUITO LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL
ESTADO BOLIVAR.
SU DESPACHO.-
YO, JOSE MANUEL SOSA ROMERO, venezolano, mayor de edad,
titular de las Cedula de Identidad Nros. 10.929.684 abogado en
ejercicio e inscritos en el I.P.S.A N°. 59.358 actuando en mi carácter
de Defensor del ciudadano: WILFREDO ANTONIO SALAZAR
PACHECO, titular de la cédula de identidad N° V-, 20.503.529
ampliamente identificado según actuaciones signadas con N° FK12-
2021-075, nomenclatura interna de ese Juzgado, muy
respetuosamente me dirijo a Ustedes, a los fines de exponer:
De conformidad con lo preceptuado en el artículo 230 del Código
Orgánico Procesal Penal, solicito muy respetuosamente EL
DECAIMIENTO DE LA MEDIDA CAUTELAR, por cuanto que el
legislador estableció como límite máximo de toda medida de coerción
personal, independientemente de su naturaleza, LA DURACIÓN DE
DOS (2) AÑOS ya que de la revisión de las actas procesales se
determina que el acusado WILFREDO ANTONIO, fue presentado ante
el Juzgado de Primera Instancia en funciones de control en fecha
veintitrés (23) de Febrero de dos mil veintiuno (2021), permaneciendo
privado de su libertad, hasta la presente fecha, lo cual indica que ha
permanecido privado de su libertad por un lapso superior a DOS
AÑOS, con exactitud Dos (2) años, Seis (06) meses y Doce (12) días.
En este sentido cabe destacar , que corresponde a los jueces hacer
cumplir la norma contenida en el artículo 230 primer aparte del Código
Orgánico Procesal Penal, por cuanto son los directores del proceso y
el deber de ser garantitas con fundamento en el artículo 334 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en relación
con
el artículo 19 del Código Orgánico Procesal Penal, de modo pues, que
cuando la Constitución, en su condición de Norma Suprema y
fundamento del ordenamiento jurídico, le exige al juez que sea el
principal garante de la actuación circunstanciada de la ley y de los
propios mandatos normativos, le está imponiendo el deber
constitucional de hacer valer, permanentemente, los
principios asociados al valor justicia, indistintamente del proceso de
que se trate.
Por lo tanto, en aquellos supuestos, en que una medida coercitiva
exceda el límite en cuanto al máximo legal, esto es, el lapso de dos (2)
años, SIN QUE EL FISCAL DEL MINISTERIO PÚBLICO HAYA
SOLICITADO SU PRORROGA tal como lo establece en su artículo
230 del Código Orgánico Procesal Penal, y por cuanto de la revisión
de las actas procesales de la presente causa se puede observar que
el retardo procesal no es imputable al acusado, el Tribunal le garantiza
su derecho a comparecer al juicio oral y público en libertad, con
fundamento en el contenido de los artículos 44, 49.2 y 49.8 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, artículo 7.5 de
la Convención Americana Sobre Derechos conocido como Pacto de
San José de Costa Rica, artículo 9.3 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, aplicables por mandato expreso del
artículo 23 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela en relación a la supremacía en el orden interno, sobre los
derechos humanos, en concordancia con los artículos 8, 9, 229 y 230
del Código Orgánico Procesal Penal.
Por su parte, y sobre el tema que nos ocupa la Sala Constitucional del
Tribunal Supremo de Justicia, mediante decisión de fecha 27 de
noviembre del año 2001, con ponencia del Magistrado Iván Rincón
Urdaneta, dejó claramente establecido lo siguiente:
“… Ahora bien, una vez que las restricciones ordenadas al procesado
hayan sido definidas por el Juez de Control, si es que así fue
estimado… nos encontramos ante una segunda posibilidad, esto es la
revisión o modificación de la situación del procesado en etapas
posteriores del proceso, que se encuentren bajo la dirección de los
restantes tribunales,
hasta la resolución definitivamente firme de la causa, bien respecto de
las medidas dictadas por el Juez de Control, bien obedeciendo
supuestos fácticos que las hagan necesarias y que se verifiquen por
vez primera. … “En todo caso el Juez deberá examinar la
necesidad del
mantenimiento de las medidas cautelares cada tres meses, y cuando
lo estime prudente las sustituirá por otras menos gravosas”. Ahora, se
entiende que esta previsión regula exactamente dos supuestos: a) El
irrestricto derecho del imputado a obtener un pronunciamiento judicial
respecto de la necesidad de la medida precautelativa de la que ha
sido objeto con anterioridad, esto es, de incoar el examen de la
vigencia de los supuestos de la medida; b) La obligación para el juez
de examinar la necesidad de mantenimiento de las medidas
cautelares, de oficio, cada tres meses y “cuando lo estime prudente las
sustituirá por otras menos gravosas”, obligación que de acuerdo al
principio pro libertatis, debe entenderse que consagra la posibilidad de
sustituir y aun de revocar la medida precautelativa en cualquier
momento en que los supuestos que la fundan hayan cesado de
manera alguna, absoluta o parcialmente…”
Ahora bien, la privación preventiva de libertad o detención preventiva,
en la forma como está regulada en la mayoría de los ordenamientos
jurídicos, incluyendo el nuestro, es una medida excepcional para lograr
los fines del proceso; que no ha de ser vista como la aplicación de una
pena anticipada sino como una necesaria medida cautelar que ha de
adoptarse contra un imputado sobre quien pesan fundados elementos
de convicción de haber cometido un delito, que colocan gravemente
en entredicho su presunción de inocencia más sin embargo, ninguna
medida Cautelar, debe ser prolongada en demasía en el tiempo para
su ejecución, pues debe prevalecer la libertad, de lo contrario,
constituye una flagrante violación a la Tutela Judicial efectiva,
contenida en el artículo 26 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, al Debido Proceso, a los Derechos y
Garantías del Acusado así las cosas, lo más procedente y ajustado a
derecho en aras de la aplicación
de la justa, recta, sana y oportuna administración de Justicia, es
DECRETAR EL DECAIMIENTO DE LA MEDIDA PRIVATIVA DE
LIBERTAD que le fue decretada en fecha quince (23) de febrero de
dos mil veintiuno (2021) a nuestro defendido ciudadano WILFREDO
ANTONIO SALAZAR PACHECO, ut supra identificado y con
anterioridad a la fecha ya se encontraba privado de su libertad.
Solicitud que hago a Ustedes con sustento en la Sentencia vinculante
emanada el 27-11-2001. de la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia, expediente Nº 01-0897, con ponencia del
Magistrado IVAN RINCÓN URDANETA.
En el mismo orden de ideas, la sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia en sentencia N° 371 de fecha 6 de marzo de
2.002 con ponencia del magistrado Antonio García García, señala:
“… los tribunales penales están facultados para acordar, en caso que
sea procedente, una medida cautelar sustitutiva de la privación de
libertad referida a la presentación de una caución pero a tales fines,
deben tomar en cuenta que esa medida deberá ser de posible
cumplimiento por el propio imputado o por otra persona, atendiendo al
principio de proporcionalidad…”
Por lo antes expuesto es que se solicitó muy respetuosamente al
Tribunal DECRETE el decaimiento de la medida preventiva de
privación de libertad y le sea impuesta una medida cautelar menos
gravosa a mi defendido con el fin de que el mismo imponga una
medida que pueda cumplir.-
Solicitud que se le hace a los fines legales consiguientes.
EL DEFENSOR,
_________________________________
EXP.
FK12-2021-075
CIUDADANO
JUEZ TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN FUNCIÓN DE JUICIO
DEL SEGUNDO CIRCUITO LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL
ESTADO BOLIVAR.
SU DESPACHO.-
Nosotros, JOSE MANUEL SOSA ROMERO y JOSE GREGORIO
CARPIO MARTINEZ, venezolanos, mayores de edad, titulares de las
Cedulas de Identidad Nros. 10.929.684 y 11.518.024, abogados en
ejercicio e inscritos en el I.P.S.A N°. 59.358 y 59.498 actuando en
nuestro carácter de Defensores del ciudadano: WILFREDO ANTONIO
SALAZAR PACHECO, titular de la cédula de identidad N° V-,
20.503.529 ampliamente identificado según actuaciones signadas con
N° FK12-2021-075, nomenclatura interna de ese Juzgado, muy
respetuosamente me dirijo a Ustedes, a los fines de exponer:
De conformidad con lo preceptuado en el artículo 314 del Código
Orgánico Procesal Penal, solicito muy respetuosamente SE LE DE
APERTURA AL JUICIO, que se le sigue a nuestro defendido, por
cuanto el mismo ha permanecido, por un periodo DE DOS (2) AÑOS
ya que de la revisión de las actas procesales se determina que el
acusado WILFREDO ANTONIO, fue presentado ante el Juzgado de
Primera Instancia en funciones de control en fecha veintitrés (23) de
Febrero de dos mil veintiuno (2021), permaneciendo privado de su
libertad, hasta la presente fecha, lo cual indica que ha permanecido
privado de su libertad por un lapso superior a DOS AÑOS, con
exactitud Dos (2) años, Tres (03) meses y siete (07) días.
En este sentido cabe destacar, sin que se le haya realizado el
respectivo juicio.
En Ciudad Guayana a la fecha de su presentación.
LOS ABOGADOS DEFENSORES