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Domínguez, María Elena

Apropiación/restitución: ¿una
cuestión jurídica?

II Congreso Internacional de Investigación

12 al 14 de noviembre de 2019

Domínguez, M. (2009). Apropiación/restitución: ¿una cuestión jurídica?. II Congreso Internacional de


Investigación, 12 al 14 de noviembre de 2019, La Plata, Argentina. En Memoria Académica. Disponible
en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.11997/ev.11997.pdf

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APROPIACIÓN / RESTITUCIÓN: ¿UNA CUESTIÓN JURÍDICA?

Autor: Domínguez, María Elena


Institución: UBACyT
Email: [email protected]

Resumen
El denominado proceso de reorganización nacional iniciado en 1976 –la
última dictadura militar en la Argentina- que se extendió hasta 1983, incluyó entre
sus prácticas el secuestro, la tortura, la desaparición forzada de personas y el
robo de niños. Este plan produjo junto con la desaparición material de los cuerpos
la desarticulación de los lazos sociales, de parentesco e interrumpió la filiación de
las generaciones desapareciendo su historia.
Puesta en jaque la filiación fue necesario hallar una vía para recuperar a aquellos
sustraídos del entramado generacional. Para recuperar a aquellos niños que
fueron violentamente sustraídos de un sistema filiatorio para incluirlos en otro –de
igual modo- y sin explicación alguna, es decir, para recuperar a los niños
apropiados.
La apropiación es el nombre del modo en que esos niños convivieron con
aquellos que fueron los agentes de su crianza. Una crianza que los sometió a
renegar lo acontecido: que se inició a partir de un robo, que incluyó, junto con el
robo del contexto familiar, el robo de aquellas marcas singulares que, aportadas
por la lengua, establecen parentesco.
Si la filiación desde el Derecho Romano es un vínculo que se constituye por la
intermediación de las instituciones jurídicas señalemos que no basta con nacer,
es ineludible redoblar dicho acto realizando la inscripción correspondiente que le
otorga existencia civil al que ha nacido –en el Registro Civil y vía la partida de
nacimiento- incluyendo así al viviente dentro del lazo social. Se trata de instituir la
vida creando un vínculo mediado por lo institucional. El hilo de las estirpes se teje
anudando lo biológico, lo social y lo subjetivo con la ley. Una ley que permite por
su instauración darle al descendiente un lugar: “hijo de…” sacándolo así del
anonimato de la especie. Inscribiéndolo en el orden de las generaciones, en el
sistema de parentesco. Inscribiendo un sujeto.

1
La apropiación indudablemente no puede equipararse a esa operatoria de
inscripción descripta anteriormente, como tampoco a una adopción legal en tanto
no hay allí alguien que cede un hijo a otro sino que se trata de una sustracción
ilegal del mismo: un robo.
El propósito aquí es rastrear los conceptos de apropiación y restitución tanto para
el discurso de la subjetividad como para el discurso jurídico. Y es que en este
contexto –el de la apropiación de niños y sus identidades, la restitución se erige
como una pieza ética clave para leer en ese entrecruzamiento de discursos –
jurídico y analítico- las particularidades de la encrucijada filiatoria.
Para ello recortaremos primeramente las coordenadas en las que se inscribe el
plan y los tratamientos a los que fueron sometidos aquellos que no adherían al
mismo. Luego tomaremos el discurso de las Abuelas para leer el modo en que
ellas procuraron explicar esa modalidad de convivencia: la apropiación a la que
fueron sometidos los niños por sus “eventuales” agentes de crianza: los
apropiadores. Situaremos también los modos que lo jurídico implementó para
vérselas con este hecho inédito y aquellos fundamentos que el psicoanálisis
aportó desde su discurso. Finalmente extraeremos algunas conclusiones.

Palabras clave: apropiación; restitución; filiación

Introducción:
El denominado proceso de reorganización nacional iniciado en 1976 –la última
dictadura militar en la Argentina- que se extendió hasta 1983, incluyó entre sus
prácticas el secuestro, la tortura, la desaparición forzada de personas y el robo de
niños. Este plan produjo junto con la desaparición material de los cuerpos la
desarticulación de los lazos sociales, de parentesco e interrumpió la filiación de
las generaciones desapareciendo su historia.
Puesta en jaque la filiación fue necesario hallar una vía para recuperar a aquellos
sustraídos del entramado generacional. Para recuperar a aquellos niños que
fueron violentamente sustraídos de un sistema filiatorio para incluirlos en otro –de
igual modo- y sin explicación alguna, es decir, para recuperar a los niños
apropiados.
La apropiación es el nombre del modo en que esos niños convivieron con
aquellos que fueron los agentes de su crianza. Una crianza que los sometió a

2
renegar lo acontecido: que se inició a partir de un robo, que incluyó, junto con el
robo del contexto familiar, el robo de aquellas marcas singulares que, aportadas
por lalengua, establecen parentesco.
Si la filiación desde el Derecho Romano es un vínculo que se constituye por la
intermediación de las instituciones jurídicas señalemos que no basta con nacer,
es ineludible redoblar dicho acto realizando la inscripción correspondiente que le
otorga existencia civil al que ha nacido –en el Registro Civil y vía la partida de
nacimiento- incluyendo así al viviente dentro del lazo social. Se trata de instituir la
vida1 creando un vínculo mediado por lo institucional. El hilo de las estirpes se teje
anudando lo biológico, lo social y lo subjetivo con la ley. Una ley que permite por
su instauración darle al descendiente un lugar: “hijo de…” sacándolo así del
anonimato de la especie. Inscribiéndolo en el orden de las generaciones, en el
sistema de parentesco. Inscribiendo un sujeto.
La apropiación indudablemente no puede equipararse a esa operatoria de
inscripción descripta anteriormente, como tampoco a una adopción legal en tanto
no hay allí alguien que cede un hijo a otro sino que se trata de una sustracción
ilegal del mismo: un robo.
El propósito aquí es rastrear los conceptos de apropiación y restitución tanto para
el discurso de la subjetividad como para el discurso jurídico. Y es que en este
contexto –el de la apropiación de niños y sus identidades, la restitución se erige
como una pieza ética clave para leer en ese entrecruzamiento de discursos –
jurídico y analítico- las particularidades de la encrucijada filiatoria.
Para ello recortaremos primeramente las coordenadas en las que se inscribe el
plan y los tratamientos a los que fueron sometidos aquellos que no adherían al
mismo. Luego tomaremos el discurso de las Abuelas para leer el modo en que
ellas procuraron explicar esa modalidad de convivencia: la apropiación a la que
fueron sometidos los niños por sus “eventuales” agentes de crianza: los
apropiadores. Situaremos también los modos que lo jurídico implementó para
vérselas con este hecho inédito y aquellos fundamentos que el psicoanálisis
aportó desde su discurso. Finalmente extraeremos algunas conclusiones.

Los tratamientos del plan


El plan del autodenominado proceso de reorganización nacional suprimió el
estado de derecho. Las garantías individuales protegidas por la Constitución

3
Nacional fueron avasalladas y se instauró el estado de sitio como un estado de
excepción, de allí su fundamento jurídico. Y es que la ley para regir sobre un
territorio debe señalar bajo qué condiciones dicho territorio se encuentra sometido
a ella. La estructura misma de la ley establece, de esta manera, en qué
condiciones regirá y en qué condiciones no lo hará y ello es legal siendo,
entonces, que la excepción –la excepción al régimen establecido por la ley- es
condición legal de suspensión de la ley2.
En el terrorismo de estado se perpetúa la excepción transformándola en regla.
Hallamos así un estatuto paradójico que implicó un nuevo paradigma jurídico-
político en el que la norma no se diferencia de la excepción.
Se vuelve necesario aquí diferenciar el marco de la legalidad de la ley del
terrorismo de estado. Y es que en el segundo caso, el estado de excepción
reinante, la norma establecida administraba la vida y la muerte perdiéndose las
garantías necesarias para la institución del viviente como ejemplo. lo acontecido
en los centros clandestinos de detención.
Dentro de esas coordenadas se crea una nueva descendencia que rompe la
cadena filiatoria, negando su origen y procurando que los niños robados y
apropiados no tengan acceso a su historia. Para ello se falsificaron las
inscripciones, se cambiaron los nombres y la fecha de los nacimientos. Como
consecuencia los niños, hoy jóvenes, “viven en un estado de excepción sin
saberlo, despojados de su nombre, de su familia, de su historia, dado que su
situación está falsificada, así como su documentación, filiación e identidad”3.
El propio General Ramón Camps en la revista española Tiempo explicaba los
fundamentos del plan: “Los subversivos educan a sus hijos para la subversión.
Eso hay que impedirlo” y agrega, que no se trataba de eliminar a los niños sino de
encontrarles nuevos padres. En ese mismo sentido, puede leerse la respuesta
que la Dra. Delia Pons del Tribunal de Menores Nº 1 de Lomas de Zamora diera a
las Abuelas en 1978: “Estoy convencida de que sus hijos eran terroristas, y
terrorista es sinónimo de asesino. A los asesinos yo no pienso devolverles los
hijos porque no sería justo hacerlo. No tienen derecho a criarlos. Tampoco me voy
a pronunciar por la devolución de los niños a ustedes. Es ilógico perturbar a esas
criaturas que están en manos de familias decentes que sabrán educarlos como no
supieron hacer ustedes con sus hijos. Sólo sobre mi cadáver van a obtener la
tenencia de esos niños”4.

4
Efectivamente la idea de la dictadura era reprogramar a estos niños con la ilusión
de que nada se perdiera en ese siniestro reparto de bienes y botines. Y es que el
terrorismo de estado erguido como un discurso sin fallas y sin pérdidas pretendía
reciclar a todos sus objetos, incluidos los niños, de los cuales también debía
obtener un usufructo. Un nuevo gadget se producía. Un objeto de consumo al que
era necesario alimentar y propiciarle “cuidados pa-rentales”.

La apropiación según las Abuelas:


Una primera definición sistematizada de apropiación por parte de las Abuelas
puede situarse en respuesta a los dichos de Francoise Doltó publicados en
Revista Psyche cuando visitara la Argentina en 1986. La psicoanalista de niños
ahí sostuvo: “si son adoptivos legalmente y si llevan el nombre de sus padres
adoptivos y son felices, esto muestra que los padres actuales tienen terror del
acto cometido y que se rehabilitan devolviendo a la sociedad a niños asistidos por
padre y madre, a niños que han hecho huérfanos (…)”5 y agrega “si se los arranca
de la familia adoptiva se puede estar repitiendo la experiencia que vivió con los
padres naturales”6. Las Abuelas responden7 aclarando que no hay allí adopción
sino que fueron ilegalmente adoptados o inscriptos como propios erigiéndose
ellos mismos como objetos parte del saqueo acontecido en sus hogares. Un
despojo que los privó de su verdadera identidad, de su origen, de su historia, del
lugar que ocuparon en el deseo de sus padres y en el afecto de los suyos.
Señalan, además, que esta práctica se aplicó según dos vías: la que encubría el
secuestro por apropiación con la adopción y la inscripción directa de los niños
como hijos propios. Esta última modalidad fue la más implementada por aquellos
pertenecientes a las fuerzas de seguridad. Señalemos que en aquellos casos en
que los niños fueron adoptados de buena fe8 se aplicó la ampliación de familia, en
lugar de la restitución, pero estos casos fueron muy pocos9, sólo trece.

Los modos jurídicos de vérselas con la apropiación:


Vuelta la democracia, las Abuelas presentan a la justicia su primer carpeta, la de
P. L., primera nieta restituida por orden judicial en 1984. Si bien aún no existía
legislación sobre desaparición forzada, niños desaparecidos ni apropiación, sí
estaban contemplados ciertos delitos, en el Código Penal, que llamativamente son
por los que hasta hoy en día son juzgados los apropiadores, a saber: sustracción

5
de menor (art.146), supresión y suposición de estado civil y de la identidad
(art.139), falsificación ideológica de documento público (art.292-3) y retención de
un menor de diez años (art.142). Delitos muy similares a la desaparición pero que,
sin embargo, no la nombran. Pese a ello el Poder Judicial pretendió asimilarla en
varias oportunidades a la adopción10.
El equipo jurídico de Abuelas propone utilizar para este delito el término
apropiación derivado del término jurídico expropiación, utilizado en la jerga para
referirse a la sustracción de bienes materiales (ej.: inmuebles). Indagando el
término hallamos que la “expropiación” consiste en la extinción definitiva del
derecho de dominio. Es un procedimiento administrativo por el cual el Estado, en
atención al interés público, dispone para sí la transferencia del bien de un
particular, entregando a cambio, la respectiva indemnización11. Se ha usado el
término para referirse también a la "apropiación" bajo la ley del dominio eminente,
especialmente en los casos donde no se realiza compensación al confiscar la
propiedad. Hemos encontrado, además, a la “apropiación indebida” como un
hecho distinto al “robo” cuya diferencia radica en que quien la comete, parte de la
posesión legal de algo –lo tiene en depósito o es su administrador- para luego
sustraerlo ilegalmente tomando provecho de una situación jurídica inexistente o
destruida, que no lo persigue o penaliza12. Son muy interesantes estas últimas
acepciones ya que parecieran aproximarse al delito cometido por la dictadura.
Pero señalemos que al tratarse de una propiedad, de un dominio en juego, no
roza las consecuencias subjetivas que de dicho proceso se suscitan.
Llamativamente el Dr. Petracchi en uno de los primeros fallos de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación lo señala cuando, explica la extensión de la
apropiación: “La tolerancia social hacia esta practica sólo deriva de la primitiva
concepción del niño-propiedad y de la ignorancia acerca de los trastornos que
puede ocasionar en quien debería ser adoptado, la sustitución fraudulenta del
estado civil verdadero y el ocultamiento de la situación real. Si estas actitudes son
perniciosas en las hipótesis de niños de los cuales los padres han querido
desentenderse, se hacen intolerables cuando se trata, como aquí ocurre, en una
niña a la que, antes de cumplir los tres meses, le fueron arrebatados por la
violencia los padres que la reconocían”13. En efecto, no sólo se trata del origen del
término ligado a la propiedad, a los bienes y a su robo; sino también a que en
aquella época el niño era concebido como objeto tutelar del derecho. Dicha

6
concepción hoy día tiene incidencia en algunos magistrados pese a la nueva
legislación de protección integral.
Las Abuelas pasaron entonces a reclamar por la restitución de identidad y no de
niños y, por su incidencia, surge nueva legislación: la ley 23511 Banco Nacional
de Datos Genéticos (1987) con el fin de obtener y almacenar genética que facilite
el esclarecimiento de conflictos relativos a la filiación, la inclusión en la
Convención de los Derechos del Niño (1989) de los artículos conocidos como
“argentinos” 7, 8 y 11 del derecho a la identidad. A lo que se suma: en 2005 la
Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos (UNESCO) cuyo artículo
16 exhorta a la Protección de las generaciones futuras y, en 2009, el Consejo de
Derechos Humanos de la ONU aprueba una resolución sobre Genética Forense y
Derechos Humanos, referida a la utilización de la genética en la identificación de
víctimas de violaciones de derechos humanos favoreciendo la restitución de
identidad a aquellos separados de sus familias.
Sin embargo, el uso del término apropiación para señalar esa modalidad de
convivencia sigue siendo llamativo y paradójico para nosotros, por ello se vuelve
necesario articularlo con otros dos: filiación y restitución. Aunque este último sea
también de raigambre jurídica, restitución de bienes, por ejemplo en caso de un
robo. No obstante es el nombre que se ha dado a la devolución legal de
identidades.

El discurso analítico otro modo para el sujeto:


Retomemos el par apropiación-restitución acentuando el lugar de la restitución
que ha sido equiparada a la apropiación al considerarla también una situación
traumática, un segundo trauma para los niños. La referencia: los dichos de la
“abuela del psicoanálisis”14.
Sin embargo, es considerada una “situación traumática rectificadora”15 dado que,
en dicho acto, se produce una conmoción por la caída de las identificaciones
anteriores, una des-identificación y, a la vez, recuperación de un proyecto
identificatorio, el de los padres desaparecidos.
Otros, retomando a Doltó, proponen que plantear a la restitución, como un
segundo traumatismo implica desconocer la diferencia entre traumatismo
estructurante y castraciones mutiladoras. Siendo las segundas las que vienen a
rellenar la ausencia de una castración estructurante que organice el orden

7
simbólico del niño, el orden generacional y las simbolizaciones que lo
constituyen16. Así el primer traumatismo: la apropiación, seria una castración
mutiladora mientras que, el segundo: la restitución, implicaría una castración
reestructurante, simbolizante, que logra arrancar el cuerpo del niño del
ordenamiento perverso que, impuesto por los apropiadores, lo cosificó. Dos
traumas, una recomposición.
Sin abandonar la idea de trauma propondremos retomarlo freudianamente: en dos
tiempos. De modo que el segundo, el de la producción de sujeto, sitúa al primero
après-coup, como traumático. En este sentido, la apropiación se constituye como
traumática a partir de la restitución, inscribiéndose como tal retroactivamente. De
esta manera “...el verdadero original sólo puede ser el segundo por constituir la
repetición que hace del primero un acto, pues ella introduce allí el après-coup
propio del tiempo lógico...”17. En efecto, deben distinguirse los tiempos
cronológicos de los tiempos lógicos propios de la temporalidad del inconciente.
Temporalidad que nos conduce a distinguir traza de borradura, inscripción del
trauma lenguajero de emergencia del sujeto que pueda leer esas marcas que le
han tocado en suerte. Dado que el riesgo de pensar la existencia de una
causalidad traumática conlleva a la cristalización del sujeto en el lugar de víctima.
Y sabemos que lo verdaderamente traumático para el sujeto humano es el
lenguaje, el encuentro con lalengua.
Ahora bien, formulemos que si hay un primer tiempo de constitución de la
estructura, que permanece silenciosa –inclusión del viviente en el lenguaje-, en un
segundo tiempo, alguna contingencia, revela lo que no se halla bien anudado –
lapsus del nudo18- aquí puede situarse lo que se lee luego en la
restitución…subjetiva: el tercer tiempo en el que se intentará reparar la falla,
hallando el sujeto, en algunos casos, la asistencia de un psicoanalista.
Preguntémonos entonces, ¿qué puede restituir un análisis?, ¿qué puede propiciar
el deseo del analista? Una orientación, pero no sustentada en ningún ideal ni
siquiera el de los derechos humanos, sino por lo real de la estructura del síntoma.
Se trata de un deseo que se orienta por una política para ir a contramano de la
identificación que permita al sujeto armar su propia versión. Así operando desde
el lugar de la excepción –aquella que confirma la regla- esas piezas de su historia,
ahora piezas sueltas19 podrán adquirir otro uso para el sujeto posibilitándole
“hacer con eso”.

8
Breves conclusiones
Partiendo de la necesidad de articulación de los discursos jurídico y analítico para
pensar el par apropiación-restitución señalemos que si bien el reclamo de Abuelas
se enmarca en el primero, no deja de señalarse la importancia del uso que el
analista hace de la norma. Un modo de particular de pensar las ficciones jurídicas,
suscribiendo el uno por uno –uso singular de la norma- en relación con el para
todo de la ley. Y es que el analista, lejos de desconocer el derecho humano como
regla –que se constituye como tal por la excepción-, señala que ésta debe
resituarse de manera diversa, cada vez, uno por uno. Se trata de hallar un buen
modo de incluir al sujeto en un discurso que ordene los lazos, incluidos los de
parentesco, discurso del cual fueron sustraídos pero sin procurarles ninguna
nueva reprogramación.

Bibliografía:

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Buenos Aires, 1997.

 ABUELAS DE PLAZA DE MAYO: (1998) Los niños desaparecidos y la


Justicia. Algunos fallos y resoluciones. Tomo 1, Buenos Aires, 1998.

 DOLTÓ, F. (1986) Religión y Psicoanálisis. Entrevista a Francoise Doltó. En


Psyche. Periódico de psicología y psicoanálisis, Año 1, Nº 3, octubre 1986.

 DOMÍNGUEZ, M. E. (2007): Apropiación/Restitución: entrecruzamiento


discursivo, del caso judicial al caso clínico. En Psicoanálisis: identidad y
transmisión, Centro Atención por el Derecho a la Identidad de Abuelas de
Plaza de Mayo, 2008, 93-104.

 DOMÍNGUEZ, M. E: (2008) Los derechos humanos: una excepción que haga


lugar al no-todo. En Anuario de Investigaciones, Volumen XV. Tomo II, 227-
235.

9
 GUERBEROFF, C., RIQUELME, D. y otros: (2004) Restitución, Apropiación,
Filiación. Desplazando los límites del discurso. En Carretel Nº 6, Madrid, 2004,
37-46.

 GUTIÉRREZ, C. E. & LEWKOWICZ, I.: (2003) El desastre y su procesamiento.


La insuficiencia jurídica. En Aesthethika©, Vol. 4 Nº 2. abril 2009, 23-39.
www.ethika.org .

 HERRERA, M. y TENENBAUM, E.: (2001) Identidad. Despojo y restitución.


Abuelas de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2001.

 LACAN, J.: (1967) “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el


psicoanalista de la escuela” En Momentos cruciales de la experiencia analítica,
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 LACAN, J.: (1972-1973). El seminario. Libro 20: “Aún”, Paidós, Buenos Aires,
1992.

 LACAN, J.: (1974-1975): El seminario. Libro 23: El sinthome, Paidós, Buenos.


Aires., 2006.

 LO GIÚDICE, A.: (1998/2004) “Derecho a la identidad”. En Psicoanálisis:


restitución, apropiación y filiación. Centro de Atención por el Derecho a la
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 LO GIUDICE, A.: (2005) “Traumatizando el discurso jurídico”. En Psicoanálisis:


restitución, apropiación y filiación. Centro de Atención por el Derecho a la
Identidad, Buenos Aires, 2005, 83-99.

 MILLER, J. A.: (2004-2005) Pièces détachées, Orientation lacanienne III, 6,


cours 2004-2005. Inédito.

1
Lo Giúdice, A.: (1998/2004), p. 36.

10
2
Cf. Gutiérrez, C. E. & Lewkowicz, I. (2003/2009) p. 37.
3
Lo Giúdice, A. Comp. (2008), p.26.
4
Herrera, M. y Tenenbaum, E. (2001), p. 19.
5
Doltó F. (1986), p. 5
6
Ibíd.
7
Lo hacen en un texto que sale publicado en la Revista Psyche, Año 1, Nº 5 de diciembre de
1986.l
8
Las abuelas refieren estos casos como los de aquellas familias que los adoptaron sin saber sus
orígenes ni tener complicidad con las fuerzas sobre el asesinato de sus padres.
9
Podemos ubicar como ejemplo el caso de Laura y Tatiana Sfilgoy que se hizo muy conocido por
el ciclo “Televisión por la Identidad”.
10
Un pequeño relato podrá servirnos para señalar la desorientación que persiste e insiste en
algunos magistrados a la hora de administrar justicia. Tal es el caso del juez interviniente en la
restitución de P. el cual planteo su dificultad en conciliar, por el bien de la menor, la posición de los
padres y la de la abuela sin comprender la renuencia del matrimonio apropiador en demostrar
filiación genética pese a su insistencia de paternidad, llegando así, en la última audiencia, a
preguntarle a la analista de la pequeña “¿entonces, no es adopción?”. Cf. Guerberoff, C.,
Riquelme, D. y otros (2004), p. 40.
11
Cf. http://www.nuestroabogado.com.
12
http://blogs.clarin.com/gallegoland/tags/ley
13
La causa a la que hacemos referencia es "Scacheri de López María Cristina", dictada el 29 de
octubre .de 1987. Cf. Abuelas de Plaza de Mayo: (1998), p.
14
Basta recordar el planteo de Doltó sobre la restitución como un doble trauma. Cf. Cáp. II “El
secuestro. Apropiación de niños y restitución” y Cáp. IV “Las abuelas opinan sobre Doltó”. En
Restitución de niños. Abuelas de Plaza de Mayo, Eudeba, Buenos Aires, 1997.
15
Abuelas de Plaza de Mayo: (1997), p. 305.
16
Cf. Abuelas de Plaza de Mayo: (1997), p. 316-317.
17
Lacan, J.: (1987), p. 17-18.
18
Lacan, J.: (1974-1975), p. 95.
19
Cf. Miller, J. A. (2004-2005).

11

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