tro 30 de diciembre
que
nci-
y se
por Programa del decimotercer sábado
ado Envíe a casa una nota para recordarles a los padres sobre el programa y para animar a los
niños a traer su ofrenda del decimotercer sábado el 30 de diciembre. Recuérdeles a todos
tar- que sus ofrendas misioneras ayudarán a difundir la Palabra de Dios en todo el mundo, y que
bía una cuarta parte de la ofrenda del decimotercer sábado de este trimestre ayudará a dos
no. proyectos en dos países de la División Africana Centro-Occidental. Los proyectos se describen
en en la página 4 y en la contraportada.
er-
ca-
que Sin dinero para comer
E
l narrador no tiene que aprenderse la Jesús mismo dice que “para Dios todo es
ería historia de memoria, pero debe estar posible” (Mateo 19:26).
fer- lo suficientemente familiarizado con ella Con lágrimas en los ojos, Achiaa comenzó
das para no tener que leerla entera. También puede a orar: “Señor, sé que no hay nada imposible
cias representar la historia como una dramatización, para ti. Por favor, dame algo de dinero para
nda, si así lo desea. Antes o después de la historia, poder comprar el almuerzo en la escuela”.
ía y use un mapa para mostrar los dos países de la Achiaa se preguntaba cómo podría Dios
División Africana Centro-Occidental, Camerún conseguirle dinero. Tal vez el chofer se olvi-
y Ghana, que recibirán la ofrenda del decimo- daría de cobrarle cuando fuera asiento por
tercer sábado. asiento pidiendo el dinero a cada pasajero.
De camino a la parada del autobús que la “Señor, si es posible, haz que el chofer se ol-
llevaría a la escuela secundaria donde estu- vide de cobrarme”, oró. Sin embargo, sucedió
diaba, Achiaa fue todo el tiempo llorando. algo totalmente distinto. Un hombre mayor,
Achiaa vive en un país del oeste de África con el pelo lleno de canas, subió al autobús
llamado Ghana [señale Ghana en un mapa]. Ese y se sentó en el único asiento que quedaba
día, no lloraba porque no quisiera ir a la es- libre. Era precisamente el asiento que estaba
cuela, sino porque no tenía dinero para el al- al lado de Achiaa.
muerzo. Su mamá le había dado 15 cedis (al- –¿Cómo estás? –le preguntó.
rededor de 1 dólar estadounidense), pero eso Achiaa estaba llorando tanto que no pudo
era justo lo que le hacía falta para pagar el responderle.
udar autobús. Su mamá no tenía dinero que darle Entonces, el chofer del autobús llegó a la
er a para el almuerzo, ni tampoco había comida parte de atrás, donde ellos estaban sentados,
una en la casa para que llevara a la escuela. para cobrar. Cuando fue a pedirle a Achiaa el
Mientras se subía al autobús, Achiaa se- dinero, el hombre mayor sacó 50 cedis (unos
guía llorando. Y seguía llorando también 3,5 dólares estadounidenses) y pagó por los
até- cuando se sentó en su asiento. Lloraba por- dos. Y el vuelto, 20 cedis, se lo dio a ella.
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que no había nada más que pudiera hacer. Achiaa quería dejar de llorar para darle las
¿O sí? Justo en ese momento, se acordó de gracias, pero antes de que pudiera decirle
Dios. Si bien ella no podía hacer nada para nada, el señor se levantó y se bajó del autobús.
cambiar su situación, Dios sí podía hacerlo. Achiaa se bajó también, porque quería ir a
MISIÓN ADVENTISTA: NIÑOS • DIVISIÓN AFRICANA CENTRO-OCCIDENTAL 29
darle las gracias. Aquella parada estaba a había dado casi seis veces más dinero del que
treinta minutos a pie de su escuela, por lo tenía cuando salió de casa. Ella cree que no Co
que podía hacer el resto del trayecto cami- hay nada imposible para Dios. Él puede hacer
nando. Pero cuando buscó al hombre, no lo cualquier cosa por aquellos que se lo piden
encontró. Había desaparecido. con fe. “Yo le pedí con fe que me diera algo de
En ese momento, comenzó a llover con dinero para el almuerzo y él me lo dio”.
fuerza. El autobús se había ido y Achiaa em- La Biblia dice: “Gloria sea a Dios, que pue-
pezó a mojarse. Llegaría empapada a la escuela de hacer muchísimo más de lo que nosotros
si iba caminando, así que pensó en parar un pedimos o pensamos, gracias a su poder que
taxi, pero no había ninguno a la vista. Mientras actúa en nosotros” (Efesios 3:20). Ese día
pensaba qué podía hacer, un automóvil se en la escuela, Achiaa pudo comprar almuer-
detuvo y el conductor le ofreció llevarla. En zo para ella: arroz con salsa de tomate. Sabía
Ghana es común intentar ganarse un dinero de maravilla.
extra llevando a gente en el auto. Achiaa le Hoy, Achiaa estudia para ser enfermera
dio la dirección de la escuela y el hombre la en la Escuela Adventista de Formación de Enfer-
llevó hasta allí. Pero cuando llegaron, para mería y Partería a la que va destinada una parte
sorpresa de ella, no le quiso cobrar. Y además de las ofrendas del decimotercer sábado de este
de no cobrarle, le dio 50 cedis. trimestre. Gracias por su generosidad, que ayudará
Achiaa no sabía por qué le había dado aquel a más estudiantes de esa institución en Ghana. La
dinero, pero sí sabía una cosa: había salido de ofrenda también irá destinada a un proyecto mi-
su casa con 15 cedis y acababa de llegar a la sionero: la construcción de una escuela primaria
escuela con 85 cedis. En el camino, Dios le bilingüe inglés/francés en Camerún.
Esta historia misionera ilustra los siguientes Obtenga más información sobre este plan estraté-
componentes del plan estratégico “Yo iré” de la gico en: [Link] [en inglés] o [Link]/
Iglesia Adventista Mundial: es/ [en español].
• Objetivo de crecimiento espiritual Nº 5: “Disci-
pular a personas y a familias para que lleven
vidas llenas del Espíritu”.
• Objetivo de crecimiento espiritual Nº 6: “Aumen-
tar la adhesión, conservación, recuperación y
participación de niños, jóvenes y adultos
jóvenes”.
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