Campus Arequipa
Facultad de Ingenierías
Proyecto de Trabajo de Investigación
Compra de vacunas para la COVID 19 por parte del sector
privado (C1)
Curso
Ética Profesional
Integrantes
Bustamante Mamani Grace Ivory (U18301067)
Rosas Caviedes Freddy Roland (19203492)
Docente
Núñez Escobar Steve Dustin
Arequipa, Perú
Ciclo
10mo ciclo
INDICE
INTRODUCCION........................................................................................................................3
TÚ ERES PARTE DE LA POBLACIÓN QUE VA A RECIBIR LA VACUNA. ¿DE QUIÉN
PREFIERES RECIBIRLA: ¿DE UN PRIVADO O DEL ESTADO?......................................4
CONCLUSIÓN.............................................................................................................................5
INTRODUCCION
El COVID-19 tuvo un impacto devastador en Perú desde que se detectó el primer caso
en marzo de 2020. Al igual que en muchos países, la pandemia expuso las
vulnerabilidades del sistema de salud peruano y trajo graves consecuencias tanto a nivel
social como económico. Perú fue uno de los países más afectados en América Latina,
presentando una de las tasas de mortalidad per cápita más altas del mundo.
El COVID-19 marcó un hito crucial en la lucha global contra la pandemia. Las vacunas
se desarrollaron a una velocidad sin precedentes gracias a avances científicos y una
colaboración internacional sin igual. A pesar de los desafíos, en menos de un año desde
la identificación del virus , las primeras vacunas se autorizaron para su uso de
emergencia.
El COVID-19 representó un avance científico clave que ayudó a cambiar el curso de la
pandemia, salvando millones de vidas y permitiendo la recuperación económica y social
a nivel mundial. Sin embargo, aún persisten desafíos en la distribución equitativa y la
aceptación pública de las vacunas.
TÚ ERES PARTE DE LA POBLACIÓN QUE VA A RECIBIR LA
VACUNA. ¿DE QUIÉN PREFIERES RECIBIRLA: ¿DE UN
PRIVADO O DEL ESTADO?
La pandemia de COVID-19 planteó uno de los mayores desafíos contemporáneos en
términos de acceso a la salud pública. A medida que se desarrollaron las vacunas, surgió
un debate global sobre cómo gestionar su distribución, y en particular, sobre si el sector
privado debería tener el derecho de comprar y comercializar vacunas. En países como
Perú, el sector privado ha solicitado participar en la adquisición de vacunas con el fin de
acelerar la inmunización y evitar el impacto económico negativo que la pandemia ha
provocado. Sin embargo, esta propuesta trae consigo profundas cuestiones éticas que
requieren un análisis cuidadoso.
Desde una perspectiva ética, el acceso a la salud es un derecho humano fundamental
que debe garantizarse de manera equitativa para todas las personas, independientemente
de su situación económica. La comercialización de vacunas por el sector privado
amenaza con socavar este principio, ya que podría generar un sistema donde los más
adinerados tengan acceso prioritario, mientras que los grupos más vulnerables podrían
quedar rezagados. En este sentido, la participación del sector privado en la compra y
distribución de vacunas plantea un dilema ético: ¿es justo permitir que un bien tan
esencial como las vacunas se convierta en un producto de mercado?
La justicia distributiva es un principio central en la ética de la salud pública, ya que
busca asegurar que los recursos limitados, como las vacunas, se distribuyan de manera
equitativa. El Estado, por su naturaleza, tiene el mandato de garantizar que todos los
ciudadanos tengan acceso a los servicios de salud sin discriminación. En cambio, las
empresas privadas, motivadas por el lucro, podrían priorizar la venta de vacunas a
quienes tienen la capacidad de pagar, lo que crearía un sistema desigual. Esto violaría el
principio de igualdad de oportunidades, que establece que todos deben tener la misma
posibilidad de acceder a los servicios esenciales, en especial durante una crisis de salud
global.
Un argumento a favor de la participación del sector privado en la compra de vacunas es
su capacidad para mejorar la eficiencia en la distribución. Las empresas privadas suelen
tener estructuras logísticas más ágiles y pueden gestionar la cadena de suministro de
manera más eficaz que las instituciones públicas, que a menudo se ven obstaculizadas
por la burocracia. Además, la entrada del sector privado podría aliviar la presión sobre
los sistemas de salud públicos, que en muchos casos están sobrecargados y carecen de
los recursos necesarios para cubrir a toda la población de manera rápida.
Sin embargo, este enfoque, si bien puede mejorar la eficiencia, no necesariamente
promueve la equidad. La vacunación eficiente, pero inequitativa, puede crear
desigualdades sociales más profundas. Esto es especialmente cierto si las empresas
privadas comercializan las vacunas a precios elevados, lo que excluiría a los sectores
más pobres de la población. Además, la comercialización de un bien público como la
vacuna puede generar desconfianza en la sociedad, ya que se percibe que el acceso a la
salud está siendo determinado por el poder adquisitivo, en lugar de ser un derecho
universal garantizado.
Ahora si nos enfocamos en el enfoque ético de la deontología y la teología, desde un
puno de vista deontológico, o fundamental es respetar principios éticos como la
equidad, la justicia y los derechos humanos. Cualquier decisión que viole estos
principios sería considerada inmoral, independientemente de sus consecuencias. Por
ejemplo, la acumulación de vacunas por parte de países ricos, aunque salve más vidas a
corto plazo en esos países, podría considerarse inmoral porque va en contra del deber de
justicia global. Mientras que desde un enfoque teleológico, las decisiones serían
valoradas por su impacto en la salud pública global. Las medidas que maximicen la
reducción del sufrimiento y la mortalidad serían consideradas éticamente correctas,
incluso si algunas regiones o grupos enfrentan demoras en la vacunación, siempre que el
beneficio general sea mayor.
La felicidad de una sociedad no solo depende de la eficiencia en la provisión de bienes,
sino también de la percepción de justicia en la distribución de esos bienes. En este
contexto, la comercialización de vacunas por parte del sector privado puede generar una
sensación de injusticia, ya que priorizaría a quienes pueden pagar por el acceso a la
vacuna. Esto puede provocar una fractura social, donde los sectores más vulnerables
sientan que no son tratados con la misma consideración que aquellos con más recursos.
Para que la sociedad experimente felicidad y justicia, es crucial que el acceso a las
vacunas sea universal y equitativo. Esto no solo garantiza que todos estén protegidos
contra la enfermedad, sino que también refuerza la cohesión social, ya que los
individuos sienten que son tratados de manera justa. En una crisis global como la
pandemia de COVID-19, la solidaridad y la equidad son valores esenciales para
promover el bienestar colectivo. Por lo tanto, cualquier política de distribución de
vacunas debe priorizar estos principios por encima de los intereses comerciales.
CONCLUSIÓN
Desde un punto de vista más centrado, se compraría de empresas privadas, esto puede
vulnerar quizás la equidad que se deba tener a la demás población del Perú, pero uno
siempre trata de priorizar el bienestar y reducir la tasa de mortalidad de nuestra familia,
mas aun, cuando hay personas en la familia que le afectan mas este virus.