Descripción:
El efecto Pigmalión se conoce como la influencia que una persona puede ejercer sobre otra,
basada en la imagen que esta tiene de ella. Sus creencias podrán influir en el rendimiento del
otro, de esta manera se buscará que sus expectativas sean ciertas y se hagan realidad con
conductas que tiendan a confirmarlas. Este efecto también se conoce con el nombre de
«profecía autocumplida», y así haremos todo lo posible para que aquello que consideramos o
creemos que sucederá se haga realidad.
Origen:
El efecto Pigmalion fue demostrado a través de una investigación experimental de parte de
Robert Rosenthal y Lenore Jacobson. Ellos probaron que las expectativas más altas acaban
proporcionando mejores resultados. Este experimento está inspirado en el mito de Pigmalion,
un escultor que se enamoró de la estatua que el mismo esculpió, no encontraba
suficientemente atractiva a las damas que él había conocido así que construyó una perfecta
para él. Tan fuerte eran sus sentimientos para ella que rezó a los dioses para que la estatua
(Galatea) se convirtiera en una mujer de carne y hueso. La diosa Afrodita cumple su deseo y el
hombre acaba casándose con su creación. Este suceso fue nombrado efecto Pigmalión ya que
superó lo que esperaba de sí mismo y al creer que la estatua estaba viva esta llegó
efectivamente a estarlo.
El efecto Pigmalion se puede presentar en tres ámbitos:
Educativo:
Esta teoría la entendemos como uno de los factores que influyen en la motivación de los
alumnos en el aula. Aparentemente parece que es un efecto mágico, pero no lo es, lo que
ocurre es que los profesores formulan expectativas acerca del comportamiento en clase de
diferentes alumnos y los van a tratar de forma distinta de acuerdo con dichas expectativas. Es
posible que a los alumnos que ellos consideran más capacitados les den más y mayores
estímulos, más tiempo para sus respuestas, etc. Estos alumnos, al ser tratados de un modo
distinto, responden de manera diferente, confirmando así las expectativas de los profesores y
proporcionando las respuestas acertadas con más frecuencia. Si esto se hace de una forma
continuada a lo largo de varios meses, conseguirán mejores resultados escolares y mejores
calificaciones en los exámenes.
Laboral:
Si un empleado recibe la continua aceptación de su jefe, es muy posible que aquel exhiba un
alto desempeño en sus funciones y por tanto su rendimiento sea más alto, a la vez que
efectivo. Si por el contrario, sus capacidades son siempre cuestionadas por parte del superior,
la actitud indiferente y desmotivación por parte del subordinado irán aumentando, lo que
incuestionablemente conllevará una disminución de la cantidad y calidad de su trabajo. En el
mundo de la empresa, el efecto Pigmalión viene a significar que todo jefe tiene una imagen
formada de sus colaboradores y les trata según ella; pero lo más importante es que esa imagen
es percibida por el colaborador aunque el jefe no se la comunique. De tal manera que cuando
es positiva, todo va bien, pero cuando es negativa, ocurre todo lo contrario.
Social:
En todos los grupos sociales, la tradición cultural asigna normas de comportamiento a las que
se espera que se adapten sus miembros. Generalmente implícitas, estas normas imponen
códigos de conducta que no es fácil rehuir, por ejemplo, el que una mujer deba tener gestos
delicados o que si la familia de una persona es adinerada, entonces esa persona debe vivir en
una casa lujosa. Lo que empieza como una imitación por parte de los hijos de lo que hacen sus
padres se convierte en su propio modo de ser. Esto quiere decir que las personas adquieren un
rol a partir de los demás, y acaban creyéndolo propio. Se puede decir entonces, que somos lo
que los demás esperan que seamos. El sociólogo Merton, en 1948, aplicó este concepto al
ámbito sociológico, idea que podría explicar parte de la crisis económica actual. Este autor dice
que el miedo a una quiebra bancaria, en un inicio sin fundamento, lleva a que los ciudadanos
retiren sus depósitos de dicho banco por lo que, efectivamente, lo llevan a la quiebra. También
aplica dicho concepto a los prejuicios sociales desde el mismo planteamiento.
Pequeña conclusión:
El ser humano siempre busca cumplir sus propias expectativas. Entre todos podemos
ayudarnos a alcanzar el éxito en lo que nos propongamos, así que de vez en cuando
dediquemos buenas palabras a los demás, aliento y ánimo.