TRANSFORMADOS PARA TRANSFORMAR
2 Corintios 5:17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva
creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!
Filipenses 1:6 (NVI) 6 Estoy convencido de esto: el que comenzó tan
buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo
Jesús.
Una persona puede transformarse físicamente a través de dietas,
cirugías estéticas, cambios de vestimenta, etc. Pero esto solo es un
cambio externo ya que solo cambio su apariencia física. Una
transformación real solo ocurre cuando una persona cambia su
forma de actuar, a tal punto que con su testimonio pueda impactar de
manera positiva todo su entorno. Hay personas que inician un proceso
de transformación, pero infortunadamente solo cambian por un
periodo de tiempo o no se ven resultados positivos, acabando por
darse por vencidos.
Según el Diccionario de uso del español , la palabra “transformación”
significa “dar otra forma o aspecto a algo o alguien”. Pero ¿qué
significa esto para nosotros como cristianos? ¿Deberíamos cambiar
nuestro comportamiento para ser un poco más igual a Cristo o
vivir guiados por una nueva serie de normas y regulaciones, si
vamos a la palabra de verdad encontramos que en la Biblia, la
transformación realmente significa algo completamente diferente a lo
que podríamos pensar. A medida que comemos y bebemos del Señor
Jesús, somos suministrados para crecer en Su vida . Este crecimiento
es el proceso mencionado en 2 Corintios 3:18 de ser transformados
poco a poco de un grado de gloria a otro, a la imagen de Cristo.
“Ser transformado en la misma imagen significa ser conformado al
Cristo resucitado y glorificado, o sea, ser hecho igual a Él (Ro.
8:29).”
Debemos entender que si queremos ser transformados
verdaderamente debemos poner nuestras vidas en las manos del
Padre, ya que Él nos creó, tiene nuestro diseño original y tiene el
poder para hacerlo, solo debemos tomar la decisión de poner
nuestras vidas en sus manos. Para ser transformados por el Padre
debemos: Tomar la decisión de entregar nuestras vidas a
Jesucristo: 2Corintios 5:17. La experiencia con Cristo nos transforma
por completo. En el momento que tomamos la decisión de recibir a
Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, comenzamos una nueva
vida. De la misma manera que una criatura se va formando en el
vientre de una madre, así mismo vamos creciendo y
experimentando un nuevo nacimiento. Es decir, ya no nos
gobiernan nuestros deseos si no que nos convertimos en nuevas
personas que reflejan con su estilo de vida a Cristo. El Padre
transforma nuestra vida para que nos parezcamos más a su Hijo y
reflejemos su amor a los demás.
Una persona que decida transformar su vida, primero debe
Renovar la mente: Romanos 12:2. Para que sea transformada
verdaderamente debe iniciar un proceso de renovación de adentro
hacia fuera; quiere esto decir, que la transformación debe
producirse en nuestro interior. Debemos entender que los seres
humanos actuamos basados en experiencias (lo que hemos vivido, lo
que hemos visto y lo que nos han mandado a hacer) por tal motivo
esta tarea es muy difícil de llevar a cabo; entonces ¿qué debemos
hacer? Para efectuar cambios profundos en nuestra manera de
actuar, necesitamos algo tan poderoso que pueda llegar a lo más
profundo de nuestro interior y cambie las experiencias de vida que nos
han marcado de manera negativa. La buena noticia es que este
proceso si es posible; cuando tenemos una relación personal con
Dios, EL a través del Espíritu Santo que mora en nosotros, nos hace
consientes de las cosas que debemos renunciar y de los cambios que
debemos realizar. Además, cuando leemos, memorizamos y
meditamos en la palabra del Señor, conocemos quien es Dios y su
gran amor que tiene por nosotros, llevándonos de esta manera a ser
transformados en unas nuevas personas. Es estar dispuestos a vivir
el proceso: Filipenses 1:6. No somos modelos terminados, somos
obras en proceso. Dios está trabajando en nosotros cada día para
parecernos más a su hijo Jesucristo. Mientras Dios actúa en nuestras
vidas día a día para perfeccionarnos, no debemos confiarnos y mucho
menos permitir el desánimo, ya que es la única manera que
podemos tener la plena seguridad que desarrollaremos efectivamente
el propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Debemos estar
dispuestos a vivir el proceso de transformación que el Señor ha
iniciado en nosotros, ya que, de esta manera, no solo alcanzaremos
la vida eterna, sino que también llevaremos transformación a todo
nuestro entorno, afectando de manera positiva todas las personas
que están a nuestro alrededor. El deseo del Padre es transformarnos
para convertirnos en trasformadores de vidas, por tal motivo
debemos estar dispuestos a entregarle el gobierno de nuestras vidas a
Cristo, renovar nuestra mente y estar dispuestos a vivir el proceso
día a día, con la convicción que seremos usados por Dios de manera
extraordinaria, para impactar nuestro entorno de manera positiva.
Cuando somos transformados por Cristo, esto nos quiere decir que
todo lo que fuimos en el pasado ya ha sido cambiado, porque
tomamos una decisión y esa decisión fue la mejor la de seguir a
Cristo.
La transformación es aquella que recibimos cuando decidimos
abrir nuestro corazón para que Dios entre y haga lo que Él quiera
en nosotros, este cambio nos permite olvidar todo lo que una vez
practicamos, todo lo que fuimos. Pero Dios llegó y nos cambió.
y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como
el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Mateo 17:2
La transfiguración de Jesús, fue sorprendente, así como nos dice el
verso 2 del capítulo 17 del libro de Mateo donde Jesús resplandeció
como el resplandor del sol, este acontecimiento fue maravilloso. Todos
los que estaban allí presenciando ese gran milagro, esa hazaña nunca
vista, quedaron completamente sorprendidos. . Y no solo el libro
de Mateo habla de transformación, a lo largo de la Biblia podemos
encontrar muchos personajes que fueron transformados.
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la
misma imagen, como por el Espíritu del Señor2 Corintios 3:18
Cuando venimos delante de Dios, debemos pedirle que todo
nuestro ser sea cambiado y que su gracia descienda sobre cada
uno conforme a su voluntad. Si creemos todo esto será posible,
porque Dios nos llamó a cambiar, para que así mismo podamos
llevar a los demás a ese cambio y a esa gracia sublime que viene de
Dios.
La transformación no es un cambio que surge simplemente al
hacer el bien o mejorar nuestro comportamiento. Por ejemplo, una
mujer malnutrida que se ve enfermiza y pálida puede tratar de mejorar
su apariencia poniéndose maquillaje. Aunque pareciera estar más
saludable, el cambio es sólo cosmético, algo externo.
Si esta mujer, en cambio, comiera comida saludable y nutritiva,
ocurriría un cambio muy notable y duradero. Su complexión
mejoraría y su cuerpo sería fortalecido. Finalmente, su apariencia
saludable no sería el resultado de algo que hizo externamente, sino
de un cambio desde adentro como resultado de un proceso orgánico
y metabólico.
Intentar comportarse como Cristo es como aplicar maquillaje:
nuestra condición interna permanece igual, pero intentamos cubrirla al
hacer buenas obras o al mejorar nuestra conducta. Como resultado, lo
que las personas ven no es a Cristo mismo expresado en nuestro
vivir, sino a personas malnutridas espiritualmente esforzándose por
imitarlo a Él. La transformación genuina es diferente. Un
cambio interno toma lugar en nuestro ser a medida que
tomamos a Cristo como nuestro alimento y bebida espiritual.
Mientras comemos, permitimos que la vida de Cristo opere en
nosotros y nuestra “apariencia” mejora gradualmente hasta que
espontáneamente comenzamos a expresar a Cristo más en
nuestra vida diaria.
Cómo cooperamos para ser transformados
No podemos transformarnos simplemente al tomar la decisión de
hacerlo. Pero como nos dice Romanos 12:2, podemos ser
transformados. Es decir, podemos cooperar con el Señor para permitir
que este proceso de transformación se lleve a cabo en nosotros.
A fin de cooperar con este proceso metabólico de transformación,
necesitamos tomar a Cristo como nuestro alimento y nuestra
bebida. Éstas son algunas maneras en que podemos hacer esto:
Por medio de invocar Su nombre durante el día, diciendo: “Oh,
Señor, Jesús” o “Señor Jesús, te amo”.
Por medio de cantar con nuestro espíritu al Señor.
Por medio de orar lo que leemos en la Biblia. (Puede pedir gratis una
copia de un Nuevo Testamento de estudio aquí).
Por medio de dar gracias a Dios.
Por medio de alabar a Dios.
Por medio de predicar el evangelio o hablarle a otros acerca de
Cristo.
Éstas son algunas de las maneras en que podemos comer a
Cristo como el pan vivo y beberle como el agua viva. Al hacer esto
regularmente, somos fortalecidos espiritualmente y somos
transformados espontáneamente cada vez más en la imagen de EL.
Para participar de la nueva naturaleza esto exige sacrificar mi vieja
naturaleza. Por eso Jesús dice que "estrecha es la puerta, y angosto
el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan." (Mateo
7:14) Esto es porque son pocos los que están dispuestos a renunciar a
su vieja naturaleza humana.
Es imposible comenzar este proceso de transformación de toda la
vida sin antes reconocer que mi naturaleza humana no tiene valor, es
terrible y que está rancia de pecados. Tengo que tener este grito en mi
corazón: "¡Miserable de mí!" (Romanos 7:24) Necesito sentir el dolor
y la falta que viene al reconocer que no puedo servir a Dios en la
condición que estoy. Mi naturaleza no puede "mejorar." Tengo que
ser completamente una nueva creación. (Gálatas 6:15)
Y cuando he sido impregnado de esta pobreza de espíritu, cuando me
he dado cuenta y reconocido que nada bueno mora en mí (Romanos
7:18), entonces estoy listo para comenzar a reemplazar mi vieja
naturaleza por una nueva naturaleza; estoy listo para comenzar en
este camino, y empezar realmente una vida de transformación.
La transformación viene poco a poco a través de la "muerte" de mi
vieja naturaleza pecaminosa. En las diversas situaciones que vienen
durante el día, encuentro mi impaciencia, mis celos, mi rabia, mi
egoísmo, mis deseos y mi orgullo que se muestra en mí. Al negar
estos pensamientos y no dejarlos que obren y crezcan en mi, los hace
morir. (Colosenses 3:5) Yo los ofrezco a Dios y Él permite transformar
esa parte de mí. Esto es un paso más en el camino angosto.
Así que cuando un pensamiento pecaminoso aparece, por ejemplo,
cuando sé que hay una sensación de celos en mí, puedo negar el
aceptarlo. ¡Negar a dejar que crezca! Los celos son tan diferentes de
la naturaleza de Dios, ¡cómo la noche del día! Se requiere nada
menos que un milagro para ser transformados de tales pensamientos
pecaminosos a la naturaleza divina. HERMANOS: clamemos a Dios
para que nos salve de mis pecados, y oremos para que Él nos de la
fuerza para hacerlos morir! Oremos para que Él nos de la gracia para
transformarnos.
Transformación diaria
Las oportunidades están ahí todos los días para que yo sea
transformado. Y si no las encuentro ¡vivo en vano! Si no reconozco el
pecado en mí y no lo mato, ¡entonces voy a través del día con el
objetivo equivocado en mente!
La transformación es un acontecimiento diario, no es una especie
de hechizo que Dios vaya a llevar a cabo en el futuro cuando sea
mayor. Si yo soy la misma persona hoy en día como lo fue ayer,
¿Cómo puedo esperar ser un hombre transformado por completo al
final de mi vida?
Quizás me doy cuenta que hoy no soy sustancialmente una persona
muy diferente de lo que era ayer. A menudo son pocos cambios. Y
es un largo camino por recorrer. Pero si no puedo ver mi
transformación de un día a otro, entonces puedo ver una semana
atrás. O un mes. O seis meses.
Y cuando veo que he llegado a ser más paciente, que me he vuelto
más amoroso, y que me he vuelto más piadoso de lo que era antes,
¡me lleno de una gran cantidad de gozo! Cuando yo puedo ver mi
vida y ver que realmente se ha vuelto más fácil para mí ser paciente
ahora a causa de todas las veces que he llevado a la impaciencia a
muerte. Estoy en un cambio. Estoy siendo transformado.
CIERRE
¿Estámos listos para esta tarea? Poder ser transformados?
Tal vez ustedes se sientan abrumado al darse cuenta de lo lejano que
esta la meta. Quizás nos encontremos esclavizado por sus propios
hábitos o por sentimientos de rencor, resentimiento o codicia, o por
adicciones y actitudes egoístas. Puede que, además, carezcamos
de la fuerza de voluntad para cambiar.
No temas HERMANO, Cristo conoce muy bien todo esto, pero él
también promete darles poder a los cristianos para que superen sus
fallas y se conviertan de verdad.
HERMANOS: El objetivo final de mi vida es ser transformado tanto
como sea posible a la imagen de Cristo. Que sea lleno tanto como
sea posible con naturaleza divina.
Así que cuando estoy con otras personas ellas experimentan solo
alegría, paz, amor y paciencia que viene de mí. Jesús fue un hombre
mientras estuvo aquí en la tierra, y fue tentado como cualquier otro
hombre, pero él luchó contra el pecado y nunca cedió. Una
transformación se llevó a cabo en él, y él pudo decir: "El que me ha
visto a mí, ha visto al Padre." (Lucas 2:52, Juan 14:7 a 10, 1 Pedro
4:1)
Porque Jesús siempre obedeció a su padre, nunca sucumbió a
algunas de las tendencias de su naturaleza humana, y durante toda su
vida fueron todas sus reacciones divinas. Una feroz batalla contra el
pecado pasó en el interior, pero la gente a su alrededor vio al Padre en
Él. Jesús dice en la Biblia que conocerás la verdad y la verdad te hará
libre. Sin embargo, primero tienes que saber cuál es la verdad antes de
que la verdad pueda empezar a trabajar para liberarte.
Es por eso que el rey David dijo que debemos meditar en las palabras
de la Biblia para que podamos descubrir cuál es su verdadero
significado y cómo todas estas verdades divinas pueden aplicarse a
nuestra vida diaria. Meditar en la Biblia significa pensar, masticar,
tratar de entender el significado de todos los diferentes versículos de
la palabra de verdad.
¿Qué puedo hacer para cambiar mi vida y ser buena
persona?.
1. Darle el primer lugar a Dios en tu vida.
2. Ser una persona sincera contigo mismo que es lo más
difícil.
3. Dejar tus malos hábitos poco a poco.
4. Ser humilde.
5. Tener amor en tu corazón y dar amor en todos los
sentidos.
6. Esforzarte para cada día actuar mejor.
7. Sacar toda clase de maldad de tu vida.
Lo único que puede alimentarnos y nutrirnos espiritualmente en
nuestro interior son verdades, sólidas y espirituales. Y las únicas
verdades espirituales, sólidas, que pueden alimentarnos para causar
cualquier tipo de crecimiento espiritual que ocurra en nuestra vida son
las verdades celestiales que vienen directamente de Dios.
Cualquier otra fuente que no sea la palabra de Dios. es sólo carne
muerta. No tiene vida sobrenatural o habilidad para cambiarnos
porque no viene directamente de Dios y por lo tanto no tiene unción en
ella. Todas las otras religiones falsas y el tipo de pensamiento de la
Nueva Era no tienen habilidad sobrenatural para cambiar y transformarte
espiritualmente en esta vida. Sólo la Palabra de Dios tiene esta habilidad
sobrenatural.
Dios ayúdame a cambiar mi vida y forma de ser, Dios
ayúdame ser mejor persona, feliz, paciente, más fuerte,
humilde, cambiar mi actitud,
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