Martín y colaboradores (2003) la convivencia no descarta las discrepancias o
desacuerdos en las interacciones sociales, en cambio, contribuyen a formar a las
personas para lograr establecer soluciones que promuevan un trato adecuado entre los
individuos y contribuyan a generar un ambiente de paz.
Mena I, Valdéz M. (2006) elaboraron un artículo titulado Convivencia Escolar, en el cual
mencionan a Maldonado (2004), quien al hablar de la convivencia escolar expresa: “es un
proceso, una construcción que surge de interactuar, interconectarse, dialogar, participar,
comprometerse, compartir propuestas, debatir, discrepar, acuerdos, reflexionar, entre
otras cosas”.
Chaux (2004) indica que la convivencia con nuestros iguales no siempre implica un
entorno armónico, perfección o ausencia de conflictos, ya que estos son característicos
de cualquier colectividad o sociedad. Sin embargo, una coexistencia próspera y armónica
sostiene que los problemas deben ser gestionados correctamente (inteligencia
emocional) con un criterio específico, con un nivel de responsabilidad y madurez, para
que, a través del diálogo, la participación, la negociación y la adopción de acuerdos, se
puedan hallar soluciones sanas.
Consideraciones para el desarrollo diario de la Convivencia en la escuela.
La siguiente es la propuesta del Consejo General de Educación de Argentina (S/F):
- Interactuar (intercambiar pensamientos, puntos de vista con los compañeros).
- Interrelación (crear vínculos que contemplen la reciprocidad).
- Conversar (en especial, aprender a escuchar y dialogar con los demás).
- Involucrarse (compartir ideas, puntos de vista, etc. con sus compañeros).
- Comprometerse (tomar las acciones con otros de manera responsable).
- Intercambiar sugerencias. (manifestar pensamientos y puntos de vista diferentes)
- Discrepar (aceptar que no todos tenemos las mismas concepciones).
- Acordar (definir metas compartidas, implica perspectivas que signifiquen perder o
ganar).
- Pensar (reflexionar y reconsiderar las acciones ocurridas, implica "Producir
Pensamiento".
Nuevamente se resalta la relevancia de promover una convivencia saludable en el aula
para potenciar las relaciones interpersonales entre los compañeros, puesto que de esta
manera no solo se ayuda a educar a estudiantes que respetan las reglas de convivencia,
sino que también se estimula su rendimiento académico y al desarrollo de la inteligencia
emocional.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Martín, E., Fernández, I. Andrés, S., Del Barrio, C. & Echeita, G. (2003). La intervención
para la mejora de la convivencia en los centros educativos: modelos y ámbitos. Infancia y
Aprendizaje.
Maldonado, H. (2004). Convivencia escolar: ensayos y experiencias. Lugar Editorial.
Chaux, E., Lleras, J.,Velásquez, A. (comps). (2004). Competencias ciudadanas: de los
estándares al aula: Una propuesta de integración a las áreas académicas. Ediciones
Uniandes.