LA RED SEMÁNTICA
La red semántica es un organizador que representa, de forma gráfica, las categorías de un tema mediante la
relación entre las ideas y los conceptos o palabras que integran un concepto mayor, el cual explican.
Las características de las redes semánticas son las siguientes:
Las ideas, palabras o conceptos importantes se representan dentro de formas geométricas, como
rectángulos, elipses, círculos, rombos etc. A cada una de las partes se le llama nódulo.
Los nódulos se relacionan mediante líneas o flechas para representar las asociaciones entre conceptos
mayores y menores.
Se construyen a partir de grupos de palabras relacionadas por su significado.
Puede incluir, imágenes, aunque no es obligatorio.
ACTIVIDAD:
Realiza, en grupo de tres estudiantes, una red semántica sobre los verbos.
Verbos
¿Qué son los verbos?
En gramática, los verbos son un tipo de palabra o categoría gramatical, que expresa
semánticamente una acción, esto es, un movimiento, un accionar, una existencia, estado o
consecución. Es decir, son las palabras con las que denominamos a las distintas acciones y
condiciones posibles. Vendrían a ser algo así como los “músculos” del idioma.
El rol de los verbos dentro de la oración es fundamental, al punto tal que ninguna oración
propiamente dicha carece de ellos, aunque en algunas puedan estar elididos u ocultos. De
hecho, la presencia o ausencia de un verbo principal suele ser el criterio para distinguir entre
oraciones y frases, respectivamente.
Dentro del predicado de la oración siempre hay al menos un verbo, pero también
puede haber varios de ellos. Solamente uno, el verbo principal de la oración, desempeña el
papel de núcleo del sintagma verbal del predicado.
Los verbos principales de toda oración son fáciles de reconocer, pues se encuentran siempre
conjugados, esto es, adaptados morfológicamente al sujeto de la oración, de modo que exista
entre los dos una correspondencia de persona (1era, 2da, 3era) y de número (singular o
plural).
Además, en la forma del verbo se toman en cuenta otros aspectos que veremos por separado,
como el tiempo verbal (cuándo ocurre la acción) o el modo verbal (cómo ocurre la acción). A
estos aspectos se les conoce como accidentes del verbo.
La conjugación del verbo
La conjugación en el español, como en la mayoría de las lenguas romances, se basa en la
modificación de la raíz del verbo, mediante sufijos flexivos gramaticales. Para ello sigue
una regla más o menos fija dependiendo de la persona, según la terminación del infinitivo del
verbo (-ar, -er, -ir) y si se trata de un verbo regular o irregular.
La conjugación estándar y regular de nuestro idioma es la siguiente:
Persona Verbos acabados en “- Verbos acabados en “- Verbos acabados en
verbal ar” (amar) er” (comer) “-ir” (vivir)
1era
singular raíz + o (yo amo) raíz + o (yo como) raíz + o (yo vivo)
(yo)
2da
singular raíz + as (tú amas) raíz + es (tú comes) raíz + es (tú vives)
(tú)
3era
singular raíz + a (él ama) raíz + e (él come) raíz + e (él vive)
(él/ella)
1era del raíz raíz raíz
plural + amos (nosotros amamos + emos (nosotros comemos + imos (nosotros vivimo
(nosotros) ) ) s)
2da del
raíz + an raíz + en raíz + en
plural
(ustedes aman) (ustedes comen) (ustedes viven)
(ustedes)
3era del
plural raíz + an raíz + en raíz + en
(ellos/ellas (ellos aman) (ellos comen) (ellos viven)
)
En la variante peninsular del español, o sea, en el español de España, se maneja una segunda
persona plural informal: “vosotros”, que no es usada en ninguna otra región hispanohablante
y que posee su propia conjugación aparte: vosotros amáis, vosotros coméis, vosotros vivís.
Por otro lado, la forma de respeto “Usted” se conjuga tal y como la 3era singular.
Las formas no conjugadas del verbo
El infinitivo es la forma más usual en que pensamos los verbos.
También como en otras lenguas, los verbos principales del español pueden ser simples o
compuestos, dependiendo de si requieren o no de un verbo auxiliar, o sea, de la
cooperación de otro verbo para expresar su sentido apropiadamente.
En nuestro idioma, el único auxiliar existente es el verbo haber (mientras que en
otros también se usa el ser o estar) y cuando aparece junto a otros verbos constituye un
verbo compuesto. Por ejemplo: “he vivido” (haber + vivir), “habrás tenido” (haber + tener),
“habrán visto” (haber + ver).
Como se verá, en esos casos se conjuga el auxiliar y no el otro verbo. Volveremos sobre esto
cuando hablemos de los tiempos verbales.
Por otro lado, en español los verbos tienen además formas atípicas, conocidas como
verboides o formas no finitas, en las que el sentido completo del verbo se halla expresado en
menor medida, ya que no se los conjuga, y que son:
El infinitivo (terminado en -ar, -er o -ir, como amar, comer, vivír), que es la forma
usual en que pensamos los verbos, en abstracto, y en la que operan de manera
semejante a un sustantivo: “Trotar te hará saludable”
El gerundio (terminado en -ando, -endo, como en amando, comiendo), que sirven
para expresar una sensación de incompletitud en la acción del verbo, o sea, que su
acción aún no está del todo llevada a cabo. Operan como adverbios de modo dentro de
la oración: “Ayer nos devolvimos corriendo”
El participio (terminado en -ado, -ido, como en amado, comido), que son de uso
común en la composición de los tiempos verbales compuestos (por ejemplo: “aún no
he comido”), pero también se emplean como adjetivos dentro de la oración: “Miguel
estaba asustado”.
Como podemos ver, en la lógica de los verbos puede apreciarse la complejidad de un idioma.
Tipos de verbos
La forma de clasificar los verbos del español atiende a diferentes criterios, que veremos por
separado:
VERBOS REGULARES E IRREGULARES. Esta diferenciación se basa en la forma de conjugar
cada verbo.
Verbos regulares: Siguen la regla o la tendencia general del idioma, la que
explicamos en la primera parte de este artículo. Por ejemplo, «comer».
Verbos irregulares: Requieren de una conjugación aparte, ligeramente distinta,
en la que se altera incluso la raíz del verbo. Por ejemplo, “tener”: yo tengo,
tú tienes, él tiene, etc.
VERBOS PERSONALES E IMPERSONALES. Esta distinción se lleva a cabo fijándose en el
tipo de oraciones que cada verbo permite, y específicamente en el hecho de si pueden o no
tener un sujeto lógico oracional.
Verbos personales: Se conjuga conforme a la persona. Por ejemplo, «amar».
Verbos impersonales: Se utilizan en tercera persona singular. Por ejemplo,
«llover” no puede realmente conjugarse (“yo lluevo” o “tú llueves” solamente
tienen sentido en el lenguaje poético) y generalmente se usa en oraciones
impersonales como “aquí llueve mucho”.
VERBOS TRANSITIVOS E INTRANSITIVOS. Por su parte, esta distinción atiende a las
condiciones sintácticas en que el verbo aparece y el tipo de complementos que requiere.
Verbos transitivos: Forman parte de una oración transitiva, en la cual la acción
del verbo es desempeñada por un sujeto-agente sobre un objeto-paciente. Esto
significa que estos verbos requieren un objeto directo o complemento directo sobre
el cual recae la acción, y sin ellos, pierden el sentido. Por ejemplo, “conseguir”
requiere de algo que se consigue, porque decir simplemente “yo consigo” es como
no decir nada. “Yo consigo el dinero” en cambio, tiene sentido, porque hay un
complemento directo que es “el dinero”.
Verbos intransitivos: No admiten ese complemento, y pueden expresarse por sí
solos perfectamente. Por ejemplo, el verbo “dormir” es intransitivo, pues se duerme
o se duerme de algún modo (complemento circunstancial: “yo duermo bien”), pero
no se duerme una cosa: “Yo duermo” es una oración totalmente comprensible.
VERBOS COPULATIVOS. Se llaman así a los verbos que no expresan acciones, sino que
sirven para denotar condiciones o estados, y por esa razón suelen ir acompañados de un
adjetivo, en lugar de un complemento directo. Por ejemplo, el verbo ser en
“Yo soy latinoamericano” o “Ella es abogada”.
Modos verbales
Junto con las personas y los tiempos verbales, los modos verbales forman parte de los
accidentes del verbo, o sea, de sus formas de aparición. En este caso, el modo del
verbo indica la forma en que la acción del verbo se realiza, o también la actitud del
hablante o emisor respecto a lo que se dice. Dependiendo del modo, variará la conjugación
del verbo.
En español existen tres modos verbales, que son:
Indicativo. Empleado para la comunicación ordinaria, cuando se quiere describir
acciones reales o posibles de realizar. La conjugación que vimos en los apartados
anteriores era siempre en el modo indicativo, aunque pueda variar en su tiempo y
persona verbal: “yo como”, “ella ha comido”, “nosotros comeremos”, “ustedes
comieron”, son todos ejemplos de modo indicativo.
Imperativo. Este modo se utiliza exclusivamente para ordenarle al receptor del
mensaje algo, o con la esperanza de influir en su conducta de alguna manera. Por
ende, no puede conjugarse sino en segunda persona del singular o del plural. ejemplo:
“¡Come!”, “Ustedes coman tranquilos” o “Coma, maestro”.
Subjuntivo. El subjuntivo es un modo que sirve para expresar deseos, probabilidades
o situaciones hipotéticas. En ello se distingue del indicativo, y posee una conjugación
aparte. Por ejemplo: “Quizá comas más tarde”, “Hubiéramos comido mejor en la
cocina”, “Quiero que mi perro coma lo mejor”.
Tiempos verbales
El último de los accidentes verbales, el tiempo verbal indica cuándo se cometió la acción,
y modifica significativamente la conjugación para reflejarlo. Esto se lleva a cabo dentro
de un paradigma de tres ejes principales: presente (ocurre ahora mismo), pasado (ya ocurrió)
y futuro (aún no ocurre).
Sin embargo, los verbos se adaptan a estos ejes de manera gradual, o sea, procurando ser lo
más exactos posibles en las distinciones en cuanto a tiempo. Para ello, a menudo deben
servirse del auxiliar haber, tal y como lo explicamos previamente.
Así, a grandes rasgos, tenemos en español los siguientes tiempos:
PRESENTE:
Presente simple: yo canto
Condicional simple: yo cantaría
FUTURO:
Futuro simple: yo cantaré
Antefuturo (futuro compuesto): yo habré cantado
PASADO:
Antepresente (pretérito perfecto compuesto): yo he cantado
Pretérito imperfecto: yo cantaba
Condicional compuesto: yo habría cantado
Pretérito perfecto simple: yo canté
Pretérito pluscuamperfecto: yo había cantado
Ejemplos de verbos
A continuación, una lista con ejemplos de verbos en infinitivo:
Terminados en -ar: amar, tomar, hablar, cambiar, ubicar, aflojar, sortear, combinar,
devorar, impacientar, empujar, asimilar, rebotar, tontear, flirtear, abrumar, conformar,
reconfortar, aplacar, sanar, redondear, rebanar, ganar, bajar, nadar, caminar, trotar.
Terminados en -er: comer, correr, perder, palidecer, atardecer, sorber, reverdecer,
poder, coger, deber, beber, meter, saber, toser, entender, ver, comprender, tener,
ensombrecer, perecer, caer, leer, padecer, merecer, parecer, arremeter, verter.
Terminados en -ir: vivir, dormir, morir, venir, abrir, zurcir, aludir, sufrir, decir, salir, ir,
admitir, parir, seguir, sonreír, partir, construir, redimir, derruir, agredir, añadir, pedir,
deglutir, derretir, reñir, perseguir, urgir, medir, dimitir, impedir, abolir, fingir, asir.
Oraciones con verbos
No es difícil hallar ejemplos de oraciones con verbos, casi todas las que se nos puedan ocurrir
tendrán al menos uno. A continuación, algunos ejemplos:
Tu madre tuvo un ataque al corazón.
Yo habría podido verte anteayer.
Lloverá todo el día de mañana.
Sabemos a qué te dedicaste toda la vida.
Quiero que te rías todos los días.
El público decidirá a quién darle el premio.
Jugando todo el día no llegarás a ningún lado.
Hoy estaremos trabajando en la habitación del fondo.
¡Cállate la boca!
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