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1.

Fortalece los valores de los más pequeños

La Navidad es una época en la que la solidaridad y el afecto se fomentan. Esto es vital para las
familias porque los niños pueden aprovechar estas fechas para fortalecer su identidad, estima
y carácter. Al formar parte de las celebraciones y los rituales, su sentido de pertenencia y
acercamiento crece, lo que hace que se sientan más confiados y seguros.

2. Recuperas el tiempo perdido

Sabemos que el año avanza rápido y probablemente pases meses sin que platiques con tus
seres queridos. Así que, una buena razón para celebrar y preparar la cena juntos es que podrás
ponerte al día con todos; desde platicar y reír hasta compartir anécdotas increíbles. Además,
tendrás la oportunidad de conocer a nuevos integrantes de la familia como sobrinitos o
primitos.

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3. Alimenta tu autoestima

La familia es la que mejor te conoce. Te han visto crecer y son testigos de cómo logras tus
sueños día a día. A pesar de todo, ellos siempre te tendrán un cariño incondicional y es bueno
que, al menos una vez al año, goces de este amor y la alegría que tendrán los demás al verte.

También puedes consultar: Cuida tu salud mental en esta temporada navideña

4. Hace feliz a tu familia

Además de hacerlos feliz con tu presencia, tendrás la oportunidad de regalarles algo como
ellos lo hacían contigo cuando eras pequeño. Verás que compartir este momento con tu
familia te llenará de paz y alegría. Incluso, puedes ilusionarte con la elección de los obsequios
porque te emocionará ver qué reacción tendrán al abrirlos.

5. Crea un balance

No hay duda de que la familia es una parte importante para tu bienestar y estar bien con ellos
es indispensable para tu desarrollo personal. Así que, tómate el tiempo para reflexionar al
respecto y tratar de mejorar las relaciones con quien lo creas debido este año.

La Navidad es una temporada perfecta para reflexionar sobre los lazos que te unen a tus seres
queridos y la importancia de cuidarlos, al igual que proteger de tu bienestar y el de ellos.
Aprovecha esta fecha para abrazar cada momento y guardar cada experiencia, recordando que
el mejor regalo es estar juntos y saludables.

Navidad: La Navidad es una fiesta importante que se celebra en todo el mundo y reúne a
familias y comunidades.

Espíritu festivo: Durante la Navidad, la gente suele estar de buen humor, repartiendo alegría y
buena voluntad a los demás.

Tradiciones familiares: Nochebuena y Navidad son momentos para que las familias se reúnan,
compartan comidas, intercambien regalos y creen recuerdos entrañables.

Hacer regalos: La Navidad brinda la oportunidad de comprar y recibir regalos, mostrando así
aprecio y amor por los demás.

Significado espiritual: Para muchos, la Navidad tiene un lado espiritual, marcado por la
asistencia a los servicios religiosos, el canto de villancicos y la reflexión sobre el nacimiento de
Jesucristo.

Materialismo: El énfasis en la compra de regalos y bienes materiales puede eclipsar el


verdadero significado de la Navidad y llevar a un gasto excesivo.

Tensión financiera: Muchas personas se sienten presionadas a comprar un montón de artículos


innecesarios durante las fiestas, lo que provoca estrés y tensiones financieras.
Expectativas: Puede haber presión para agasajar, organizar fiestas y comprar regalos
extravagantes, lo que provoca sentimientos de estrés navideño, agobio y agotamiento.

Comercialización: La Navidad se ha comercializado mucho, con campañas de marketing y


anuncios que promueven el consumismo en lugar de los aspectos espirituales de la fiesta.

Soledad y tristeza: A pesar del ambiente festivo, algunas personas y personas sin hogar pueden
sentirse tristes o solas durante la Navidad, sobre todo si están lejos de su familia o atraviesan
dificultades personales.

Contradicción número uno

Disparidad y solidaridad

El 6 de enero de 2021 miles de niños españoles abrieron sus regalos de Reyes Magos con la
mirada ilusionada y la sonrisa inocente que muchas otras personas han sentido alguna vez
antes que ellos.

Al mismo tiempo, miles de familias en España no contaban con recursos para celebrar la
Navidad, según el Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil.

Algo que según este constató el pasado año, deja "experiencias de profundo calado
psicológico, entre ellas, muchas de desilusión porque no se hayan cumplido todas las
peticiones realizadas a los Reyes Magos".

Datos como estos hacen evidente que no todo el mundo vive la Navidad de la misma forma, ni
en igualdad de condiciones. Hacen ver una realidad que tiene múltiples interpretaciones.
Datos desoladores, sin duda, pero la Navidad, pese a ser época de disparidad, es también
época de solidaridad.

Asociaciones cómo Reyes Magos de Verdad y Ningún Niño Sin Sonrisa protagonizan campañas
solidarias enfocadas en la recogida y entrega de regalos a niños, ancianos y personas sin
recursos, con la intención de devolverles la ilusión en estas fechas.

La Navidad es tiempo de cooperación, de ayuda y de buenos propósitos. Por eso, no es de


extrañar que la solidaridad se convierta en la gran protagonista. Algo que se hace presente en
iniciativas como la ya mencionada Reyes Magos de Verdad, un proyecto sin ánimo de lucro en
el que colaboran cientos de personas de forma desinteresada.
Las encuestas dicen que el 34% de los españoles es más solidario en Navidad que el resto del
año.

Según esta organización, "para todos, la Navidad tiene un significado especial de familia, de
compartir. Es una época que ayuda a pensar que no todo el mundo es igual de afortunado,
donde se gasta más, y se tiene máscargo de conciencia". Una época en la que "poder ayudar al
que tiene menos es muy gratificante".

Iniciativas como esta tienen dos objetivos. Para los niños es la magia y la ilusión de que los
Reyes Magos se hayan acordado de ellos y les traigan algo de lo que hayan pedido. Para los
mayores es saber que alguien les ha escuchado, se ha leído su carta y han cumplido sus
deseos. Es lo que de verdad importa, lo que les llega al corazón.

Según ellos, la Navidad es un "momento de compartir las tradiciones en familia y transmitir la


importancia de dar y recibir amor, de ser solidarios, de alimentar el espíritu y de disfrutar de
las pequeñas cosas de la vida, que se convierten en el mejor regalo que podemos ofrecer a
nuestros seres queridos".

Además, no debemos olvidar que la Navidad tiene un origen cristiano. La Conferencia


Episcopal remarca el carácter religioso de esta celebración. "La Iglesia celebra la venida del
Señor", nos cuentan.

Según ellos, la celebración religiosa no puede desvincularse de la entrega a los demás, aunque
es una labor de la Iglesia durante todo el año. Nos cuentan que Cáritas, por ejemplo,
acompañó a más de 2,6 millones de personas durante el año 2021 y es solo una de las miles de
instituciones católicas al servicio de los que más sufren.

Podría ser por esto, por la caridad cristiana propia de estas fechas, que las donaciones
aumentan considerablemente en Navidad, conviertiendola en una época en la que, por lo
general, la gente tiende a hacer el bien y a enfocarse en la ayuda a los demás.

La psicóloga general sanitaria Carmen Cobo, nos indica que antes de ser una fiesta religiosa, ya
existía la Saturnalia, una fiesta pagana que solía coincidir con el solsticio de invierno, en la que
la gente se juntaba y se intercambiaba regalos.
"Es muy probable que la unión de estos orígenes transmitidos de generación en generación
hasta nuestros días tengan que ver con lo solidario y empático de esas fechas. No tenemos que
olvidar que somos seres culturales", comenta Carmen.

Contradicción número dos

El coste del espíritu navideño

El espíritu navideño impregna calles y rincones escondidos de ciudades de todo el mundo


durante estas fechas. Mercadillos de Navidad, figuras de Belén a tamaño real e impresionantes
iluminaciones crean una atmósfera marcada por la ilusión y la magia.

Todo esto plasma una fotografía en la que se hacen presentes la emoción e inocencia de los
más pequeños y puede que incluso la mirada nostálgica al pasado, a los niños que una vez
fueron, de sus padres.

La localidad gallega de Vigo, por ejemplo, dio comienzo a la temporada el sábado 19 de


noviembre con la iluminación de su tradicional árbol de Navidad, situado en la Plaza Puerta del
Sol de la ciudad.

Árbol de Navidad iluminado en Vigo

Árbol de Navidad iluminado en Vigo Istock

Según el Ayuntamiento de Vigo, la apuesta por la Campaña de Navidad y su posterior


repercusión mediática se ha convertido en un factor de atracción de visitantes sin
precedentes, aumentando año tras año el número de viajeros, tal y como se puede comprobar
en los diferentes registros de los organismos oficiales.

La Navidad en Vigo es famosa por sus atracciones recreativas, sus mercadillos navideños y su
tren turístico, entre otras cosas. Un espacio temático "basado en la mezcla de tradición,
socialización y reactivación de la economía local, que extiende su impacto al área
metropolitana de la ciudad y al norte de Portugal".

Unos esfuerzos que crean una auténtica atmósfera navideña. Sin embargo, la instalación de
once millones de luces led en plena crisis energética para mantener la que pretende ser "la
mejor Navidad del planeta" según Abel Caballero, alcalde de la ciudad gallega, ha generado
corrientes de opinión muy diversas.
Mantener el espíritu navideño es para algunos prioridad, mientras que para otros es un coste
que no merece la pena asumir.

Contradicción número tres

Tradición religiosa y estrategia comercial

La Navidad es empleada como estrategia comercial por millones de empresas que aprovechan
estas fechas para aumentar su capacidad productiva y, con ello, sus ventas.

Un estudio de consumo navideño con previsiones para este año elaborado por Deloitte, una
red de servicios profesionales de auditoría, consultoría y asesoramiento financiero para
empresas, muestra que cada hogar español estima gastar estas navidades una media de 634
euros, en línea con el gasto del año pasado, de 631 euros.

Evolución en intención de gasto por categoría. Estudio de consumo navideño 2022 de


Deloitte.

Evolución en intención de gasto por categoría. Estudio de consumo navideño 2022 de Deloitte.
Deloitte

Por esto, hay quienes ven la Navidad como algo negativo, como una época basada en la
compra masiva o desproporcionada de productos, algo potenciado por campañas de
marketing y publicidad que las empresas lanzan en estas fechas.

Francisco Torreblanca, profesor en ESIC Business & Marketing School, nos cuenta que en
Navidad se fomenta un consumismo excesivo "debido a las expectativas y a la comparación
social".

Según él, la Navidad es tradicionalmente un momento de regalos, en el que la mayoría de los


consumidores están pendientes de qué van a recibir y de qué tienen que regalar. Por esto, se
generan unas expectativas que, al ser emocionales, son muy intensas, de modo que resultan
difícil de romper o esquivar.

Por otro lado, nos comenta que esto deriva en la comparación social. "Solemos comparar con
los regalos hechos en otros momentos, otras navidades o entre las expectativas de regalo que
se van a producir en estas navidades. Sin duda, un escenario de análisis de conducta del
consumidor súper interesante".
El experto explica que la Navidad es, sin duda, además de una tradición cultural, una época en
la que prima lo comercial. Algo que pone en evidencia el hecho de que la campaña de
referencia para la mayoría de marcas sea la de Navidad.

"Si nos fijamos, siempre decimos eso de que ya se está anunciando la Navidad y estamos en
octubre ¡Incluso la Lotería de Navidad ya está disponible en verano!" comenta Francisco
Torreblanca.

La Navidad es, según él, todo un mundo del que extraer conclusiones comerciales acerca de
cómo se comportan marcas y consumidores. Un mundo en el que la publicidad es protagonista
y que, paradójicamente, genera una imagen positiva de esta época.

Tal y cómo nos cuenta la psicóloga Carmen Cobo, "por la publicidad y por los medios de
comunicación la Navidad está 'programada' para que afloren sentimientos positivos".

El amor, la solidaridad, el cariño, la ayuda, la unión, la armonía, la esperanza, los reencuentros


y la amistad son algunos de los sentimientos que las campañas de Navidad buscan transmitir.

Pero volviendo a la Navidad cómo estrategia comercial, hay quienes ven la otra cara de la
moneda, aquellos que no entienden una Navidad que se mide en concepto de precios y
cantidades.

Son los que la ven desde la fe y la conciben como una tradición basada en la religión, una
celebración en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén el 25 de diciembre
del año 4 a. C.

El arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella,


explicó en su mensaje de Navidad del pasado año en nombre de los obispos españoles, que se
trata de “una noche de la historia” en la que "la Iglesia invita a toda la humanidad a no perder
la oportunidad de ver y acoger la Luz de Dios".

La Conferencia Episcopal nos cuenta que "el arraigo cristiano de estas fiestas, lejos de
fomentar un gasto desmesurado, aporta una serie de valores que siguen presentes hoy y que
se acentúan en estas fechas". Son el " dar y el recibir".

Según ellos, durante estos días la Iglesia invita cada año a volver a descubrir los detalles
valiosos de la vida y a dar lo mejor de nosotros a quienes nos rodean. Por esto, para los
cristianos, la Navidad no es una herramienta para el beneficio comercial, sino que se trata de
una época llena de luz y de esperanza.

Por otro lado, asociaciones sin ánimo de lucro como la antes mencionada, Reyes Magos de
Verdad, consideran que "es verdad que con los años se ha perdido la esencia de la Navidad y
se está convirtiendo en algo demasiado materialista".

Sin embargo, a su parecer, el espíritu navideño no debería estar enfocado en los regalos en sí,
sino en el que alguien piense en nosotros, "en compartir con el que menos tiene".

Contradicción número cuatro

Sentimientos encontrados

La última contradicción de la Navidad es la que atiende a los sentimientos, a lo más humano de


esta celebración. La ilusión, la fraternidad y la felicidad son habituales de estas fechas; pero
también lo son la soledad y la ansiedad social.

Algunos sentimientos comunes en Navidad son el estrés por la organización de celebraciones y


por tener que comprar regalos; lidiar con el duelo; enfrentarse a trastornos alimenticios en
épocas de comidas y cenas familiares; y el temor de algunas personas a tener que afrontar
situaciones sociales.

La psicóloga Carmen Cobo nos cuenta que la soledad está empezando a ser considerada como
la nueva pandemia por los expertos. Una pandemia que afecta tanto al estado de la salud física
como la mental del individuo durante cualquier época del año.

Según ella, "en estas fechas tan especiales, este estado y sentimiento de soledad, por lo
general, se incrementa sobre todo para aquellas personas que no desean estar solas,
afectando a su estado emocional".

Se trata de una época en la que "suele aumentar la tristeza, la apatía, la anhedonia o falta de
interés y placer; en la que surgen también pensamientos de desesperanza, falta de autoestima
y desciende el autocuidado, entre otras manifestaciones".

Sin embargo, es también una época en la que priman sentimientos positivos como el amor, la
alegría, la unión, la caridad, la protección por los niños y los mayores, la esperanza, el
agradecimiento, la amistad, los reencuentros, la entrega, el perdón, la paz y los nuevos
propósitos.

De hecho, según la psicóloga, "probablemente este año, especialmente después de las últimas
dos navidades en las que muchas familias no se pudieron juntar por la pandemia que hemos
vivido, estos sentimientos afloren con más fuerza".

La ilusión se hace también presente a la hora de regalar. Por ejemplo el diseñador Roberto
Verino ha sacado una campaña de Navidad bajo el eslogan #pequeñosgrandesdetalles. Un
manifiesto a favor de dónde radica la verdadera esencia de regalar: en sorprender, acertar y
mimar a la persona a la que se dirige el regalo.

Una campaña con la que la marca gallega apuesta por el color, por “huir de la tristeza de años
pasados y poder volver a sonreír con fuerza ante un árbol, una mesa, un café con amigos o un
abrazo”, señala Verino.

Según el diseñador, es importante celebrar la Navidad "dando valor a los pequeños gestos y a
los detalles; porque en definitiva, eso es lo que de verdad importa".

La Navidad es, en efecto, época de contrastes, de contradicciones. Cada persona decide que
cara de la moneda le representa: si la de la solidaridad o la de la disparidad; si la de la ilusión y
el amor o la de la soledad y la ansiedad social; si la de la tradición religiosa o la de la estrategia
comercial.

Una época que se presenta inminente en nuestros calendarios, en la que deberemos decidir
desde que espectro mirar, que cara de la moneda caerá.

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