“AÑO DE LA UNIDAD, LA PAZ Y EL
DESARROLLO”
INSTITUTO SABIO NACIONAL ANTÚNEZ DE MAYOLA
CURSO : EMPRENDIMIENTO
DOCENTE : MAURO CCAHUANA ANCCASI
CARRERA : CONTABILIDAD
TEMA : EMPRESA
INTEGRANTES :
- Coral Sanchez Jhorby Junior
- Espinoza Garcia Estafani
- Huamani Maqquera Grover
- Aguilar huamani Mery Roxana
- Canchari Pareja Emilio
- Valer Quispe Defeli Celedonia
PERÚ
2024
I. Introducción
En el contexto empresarial actual, la importancia de comprender y analizar las
operaciones de una empresa es crucial para su éxito y sostenibilidad. Este informe se
centra en examinar diversos aspectos clave de una empresa, incluyendo su estructura
organizativa, estrategias de mercado, y el entorno competitivo en el que opera. A través
de un análisis detallado, se busca identificar las fortalezas y debilidades de la empresa,
así como las oportunidades y amenazas que enfrenta en su sector.
El primer apartado del informe se dedicará a describir la historia y evolución de la
empresa, proporcionando una visión general de su fundación, crecimiento y los hitos
significativos alcanzados a lo largo del tiempo. Esta sección también abordará la misión
y visión de la empresa, así como los valores que guían su funcionamiento diario y la
cultura organizacional que promueve entre sus empleados.
En el segundo apartado, se realizará un análisis exhaustivo de la estructura organizativa
de la empresa. Este análisis incluirá una descripción de los distintos departamentos y
funciones, así como el rol de la alta dirección en la toma de decisiones estratégicas. Se
examinará cómo la estructura organizativa facilita o limita el logro de los objetivos
empresariales, y se evaluarán las prácticas de gestión de recursos humanos.
El tercer apartado se centrará en las estrategias de mercado de la empresa, evaluando su
posicionamiento en el mercado y las tácticas empleadas para atraer y retener clientes. Se
analizarán las estrategias de marketing, la segmentación del mercado, y el enfoque en el
desarrollo de productos o servicios. Además, se considerará el uso de la tecnología y la
innovación como motores de crecimiento y competitividad.
Finalmente, el informe concluirá con un análisis del entorno competitivo en el que opera
la empresa. Se utilizará el modelo de las cinco fuerzas de Porter para evaluar la
intensidad de la competencia, las amenazas de nuevos entrantes y productos
sustitutivos, y el poder de negociación de clientes y proveedores. Este análisis
proporcionará una comprensión integral de los desafíos y oportunidades que enfrenta la
empresa, y permitirá formular recomendaciones estratégicas para mejorar su desempeño
y asegurar su sostenibilidad a largo plazo.
II. Objetivos
Objetivo General
Analizar y evaluar de manera integral el funcionamiento y desempeño de la empresa,
con el fin de identificar sus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas,
proporcionando recomendaciones estratégicas para mejorar su competitividad y
sostenibilidad a largo plazo.
Objetivos específicos
- Analizar la trayectoria de la empresa examinando los principales hitos históricos,
desde su fundación hasta su situación actual, para comprender su evolución y
logros.
- Evaluar la estructura organizativa identificando cómo están organizados los
departamentos, los procesos internos y las políticas de gestión del talento
humano.
- Estudiar el entorno competitivo revisando el mercado y los factores externos que
influyen en la empresa, como tendencias económicas, tecnológicas y
regulatorias.
- Identificar fortalezas y debilidades realizando un análisis interno para resaltar las
ventajas competitivas y las áreas de mejora.
III. Marco teórico
III.1. Definición de empresa.
Una empresa es una entidad organizada que se dedica a actividades económicas con el
objetivo de producir bienes o prestar servicios para satisfacer las necesidades y deseos
de los consumidores. Estas actividades son llevadas a cabo de manera sistemática y
planificada, buscando generar ingresos y maximizar beneficios para sus propietarios o
accionistas. Las empresas pueden variar en tamaño y estructura, desde pequeños
negocios familiares hasta grandes corporaciones multinacionales que operan en
múltiples países.
La estructura jurídica de una empresa puede adoptar diversas formas, tales como
sociedades anónimas, sociedades de responsabilidad limitada, cooperativas, entre
otras. Cada forma jurídica tiene implicaciones específicas en términos de
responsabilidad, gestión y fiscalidad. Por ejemplo, una sociedad anónima permite la
separación entre la propiedad y la gestión, lo que facilita la obtención de capital a
través de la emisión de acciones, mientras que en una empresa unipersonal, el
propietario tiene control total pero también asume toda la responsabilidad.
Desde el punto de vista organizativo, una empresa se compone de diferentes áreas
funcionales que trabajan en conjunto para alcanzar los objetivos establecidos. Estas
áreas suelen incluir la producción, marketing, finanzas, recursos humanos y
operaciones. La eficiencia y eficacia de una empresa dependen en gran medida de la
coordinación y colaboración entre estas áreas, así como de la capacidad de los
gestores para tomar decisiones estratégicas informadas que guíen a la empresa hacia
el éxito.
Las empresas desempeñan un papel fundamental en la economía, ya que generan
empleo, contribuyen al PBI, promueven la innovación y facilitan el comercio.
Además, son agentes clave en el desarrollo económico y social de un país, ya que su
éxito y crecimiento pueden tener efectos multiplicadores en la economía local y
global. Las empresas responsables también tienen en cuenta el impacto ambiental y
social de sus actividades, adoptando prácticas sostenibles y éticas que benefician a la
comunidad y al entorno.
El entorno externo en el que opera una empresa influye significativamente en sus
operaciones y estrategias. Factores económicos, políticos, tecnológicos y
socioculturales pueden presentar oportunidades o amenazas que afecten el desempeño
empresarial. Por ello, es crucial que las empresas sean flexibles y estén preparadas
para adaptarse a los cambios del entorno, implementando estrategias que les permitan
mantener su competitividad y relevancia en el mercado.
III.2. Tipos de empresas
Las empresas pueden clasificarse de diversas maneras, dependiendo de diferentes
criterios como la estructura jurídica, el sector de actividad, el tamaño, la propiedad y
la finalidad. Esta clasificación es importante porque cada tipo de empresa tiene
características específicas que afectan su funcionamiento, gestión y regulación.
según su estructura jurídica:
Las empresas pueden ser unipersonales, sociedades de personas, sociedades de
capital y cooperativas. Las empresas unipersonales son propiedad de una sola
persona, quien asume todos los riesgos y beneficios. Las sociedades de personas,
como las sociedades colectivas y comanditarias, están formadas por dos o más socios
que comparten la responsabilidad y las ganancias. Las sociedades de capital, como
las sociedades anónimas y limitadas, permiten separar la propiedad de la gestión y
limitan la responsabilidad de los accionistas al capital aportado. Las cooperativas son
asociaciones de personas que se agrupan para satisfacer necesidades comunes
mediante una empresa de propiedad conjunta y gestión democrática.
según el sector de actividad:
Las empresas pueden clasificarse en primarias, secundarias y terciarias. Las
empresas del sector primario se dedican a la extracción y recolección de recursos
naturales, como la agricultura, la minería y la pesca. Las del sector secundario se
encargan de la transformación de materias primas en productos elaborados, como la
industria manufacturera y la construcción. Las del sector terciario ofrecen servicios,
como el comercio, el transporte, la educación y la salud.
según su tamaño:
Las empresas pueden ser microempresas, pequeñas, medianas y grandes. Esta
clasificación suele basarse en criterios como el número de empleados, el volumen de
ventas o los activos totales. Las microempresas tienen generalmente menos de 10
empleados, las pequeñas entre 10 y 50, las medianas entre 50 y 250, y las grandes
más de 250 empleados. El tamaño de la empresa influye en su capacidad de
financiación, de innovación y de adaptación a los cambios del mercado.
según la propiedad:
Las empresas pueden ser públicas, privadas o mixtas. Las empresas públicas son
propiedad del Estado y suelen tener como objetivo proporcionar servicios esenciales
a la sociedad, como la educación, la salud y el transporte público. Las empresas
privadas pertenecen a individuos o grupos privados y buscan maximizar sus
beneficios. Las empresas mixtas combinan capital público y privado, y suelen
participar en sectores estratégicos o con grandes necesidades de inversión, como la
energía o las telecomunicaciones.
según su finalidad:
Las empresas pueden ser con ánimo de lucro o sin ánimo de lucro. Las empresas con
ánimo de lucro buscan generar beneficios económicos para sus propietarios o
accionistas. Las empresas sin ánimo de lucro, como las organizaciones no
gubernamentales y las asociaciones, tienen como objetivo principal satisfacer una
necesidad social o ambiental, reinvirtiendo los beneficios obtenidos en la propia
organización para continuar su labor. Esta clasificación destaca la diversidad de
objetivos y motivaciones que pueden impulsar la creación y gestión de una empresa.
III.3. Importancia de las empresas en la economía y sociedad.
Las empresas juegan un papel esencial en la economía, ya que son las principales
generadoras de empleo y riqueza. Al crear puestos de trabajo, las empresas
proporcionan ingresos a millones de personas, mejorando su nivel de vida y
contribuyendo al crecimiento económico. Además, las empresas son responsables de
la producción de bienes y servicios que satisfacen las necesidades y deseos de los
consumidores, impulsando el progreso tecnológico y la eficiencia en la producción.
Este dinamismo empresarial es clave para mantener la competitividad y el
crecimiento económico sostenido.
Otra importancia de las empresas radica en su contribución al Producto Interno Bruto
(PBI) de un país. A través de la creación de valor añadido y la generación de ingresos
fiscales, las empresas fortalecen la economía nacional y proporcionan recursos
esenciales para financiar servicios públicos como la educación, la salud y la
infraestructura. Estos servicios públicos son fundamentales para el bienestar de la
sociedad, y su financiación depende en gran medida de los impuestos recaudados de
las actividades empresariales.
Las empresas también desempeñan un papel crucial en la promoción del desarrollo
sostenible y la responsabilidad social. Muchas empresas adoptan prácticas
sostenibles y de responsabilidad social corporativa para reducir su impacto
ambiental, promover la inclusión social y mejorar las condiciones de vida en las
comunidades donde operan. Estas prácticas no solo benefician a la sociedad, sino que
también pueden mejorar la reputación de la empresa y aumentar su competitividad a
largo plazo.
Finalmente, las empresas fomentan la innovación y el espíritu emprendedor, creando
un entorno propicio para el surgimiento de nuevas ideas y proyectos. Este ecosistema
empresarial dinámico es esencial para el desarrollo económico, ya que incentiva la
competencia, mejora la calidad de vida y ofrece soluciones innovadoras a problemas
sociales y económicos. En resumen, las empresas son pilares indispensables para el
progreso económico y social, desempeñando un papel integral en la creación de
riqueza, empleo y bienestar.
IV. Desarrollo
IV.1. Historia y evolución del concepto de empresa.
La historia y evolución del concepto de empresa ha sido una constante adaptación a
las necesidades económicas, sociales y tecnológicas a lo largo del tiempo. En sus
inicios, las primeras formas de empresas surgieron como organizaciones simples en
las civilizaciones antiguas, como Mesopotamia y Egipto, donde los comerciantes y
artesanos operaban de manera informal para intercambiar bienes y servicios. Estos
primeros negocios eran de carácter familiar y local, sin una estructura formal definida.
Durante la Edad Media, el concepto de empresa empezó a evolucionar con la
aparición de gremios y corporaciones en Europa. Estas asociaciones de artesanos y
comerciantes regulaban la calidad de los productos, los precios y las condiciones
laborales, estableciendo una estructura más formal y organizada. Los gremios fueron
esenciales para el desarrollo económico de las ciudades y la promoción de la
especialización en diferentes oficios.
Con la llegada de la Revolución Industrial en el siglo XVIII, el concepto de empresa
sufrió una transformación radical. La industrialización permitió la producción en
masa y el surgimiento de grandes fábricas, lo que llevó a la creación de sociedades
anónimas y empresas más complejas. Este periodo marcó el inicio de la
modernización empresarial, con una clara separación entre propietarios e inversores, y
una gestión más profesionalizada. Las empresas comenzaron a buscar capital externo
a través de la emisión de acciones y bonos, facilitando su expansión y crecimiento.
En el siglo XX, el concepto de empresa continuó evolucionando con la globalización
y el avance tecnológico. Las empresas multinacionales surgieron, expandiendo sus
operaciones a nivel mundial y adoptando nuevas tecnologías para mejorar la
eficiencia y la comunicación. Además, se desarrollaron nuevas teorías de gestión y
organización, como la gestión científica de Frederick Taylor y la teoría de las
relaciones humanas de Elton Mayo, que influyeron en la manera en que se dirigían y
administraban las empresas.
Hoy en día, el concepto de empresa sigue evolucionando, adaptándose a los desafíos
del siglo XXI. La sostenibilidad, la responsabilidad social corporativa y la innovación
son ahora aspectos cruciales en la estrategia empresarial. Las empresas modernas no
solo buscan maximizar beneficios, sino que también consideran su impacto ambiental
y social, adoptando prácticas más sostenibles y responsables. La digitalización y la
tecnología juegan un papel central en esta evolución, permitiendo a las empresas
operar de manera más ágil y eficiente en un entorno global cada vez más competitivo.
IV.2. Funciones principales de una empresa
Las funciones principales de una empresa son esenciales para su operación eficaz y
éxito a largo plazo. Una de las funciones clave es la producción, que incluye todas las
actividades relacionadas con la creación de bienes o servicios que satisfacen las
necesidades de los consumidores. Esto abarca desde la adquisición de materias
primas, el procesamiento y fabricación, hasta la entrega del producto final. La función
de producción debe asegurarse de que los productos sean de alta calidad y se
produzcan de manera eficiente para mantener la competitividad.
Otra función crítica es el marketing, cuyo objetivo es identificar y satisfacer las
necesidades del mercado. El marketing implica la investigación de mercado, la
planificación estratégica, la promoción y la distribución de productos o servicios. El
propósito del marketing es posicionar adecuadamente los productos en el mercado,
atraer y retener clientes, y construir una marca sólida. Una estrategia de marketing
bien ejecutada puede diferenciar a la empresa de sus competidores y asegurar su
éxito.
La gestión financiera es vital para cualquier empresa, ya que se encarga de la
administración de los recursos financieros. Esto incluye la contabilidad, la
elaboración de presupuestos, el control de costos y la gestión de inversiones. Una
gestión financiera eficaz asegura que la empresa tenga suficiente liquidez para operar,
sea rentable y pueda planificar su crecimiento a largo plazo. Además, la gestión
financiera ayuda a la empresa a tomar decisiones informadas sobre dónde y cómo
invertir sus recursos.
La gestión de recursos humanos es fundamental para el desarrollo del talento y la
creación de un entorno de trabajo productivo. Esta función abarca el reclutamiento, la
capacitación, el desarrollo, la retención y la evaluación de empleados. La gestión
eficaz de recursos humanos asegura que la empresa cuente con un equipo competente
y motivado, lo cual es crucial para alcanzar los objetivos empresariales y mantener un
clima laboral positivo.
Finalmente, la gestión operativa se centra en la supervisión y coordinación de las
actividades diarias de la empresa para garantizar su funcionamiento eficiente. Esto
incluye la planificación de la producción, el control de inventarios, la logística y la
mejora continua de procesos. Una buena gestión operativa permite a la empresa
optimizar sus recursos, reducir costos y mejorar la calidad de sus productos o
servicios, asegurando así su capacidad para competir en el mercado. Estas funciones
interconectadas permiten a la empresa operar de manera eficaz y adaptarse a los
cambios del entorno empresarial.
IV.3. Ejemplos concretos o casos prácticos.
En Perú, existen varios ejemplos concretos que ilustran cómo las empresas han
implementado estrategias exitosas para mejorar su desempeño y contribuir al
desarrollo económico del país. Un caso destacado es el de Caja Rural Los Andes, una
cooperativa financiera que ha logrado expandirse a nivel nacional gracias a su
enfoque en la inclusión financiera y el apoyo a pequeños agricultores y
microempresas. A través de la provisión de créditos accesibles y servicios financieros,
Caja Rural Los Andes ha ayudado a miles de familias a mejorar su calidad de vida y a
impulsar sus negocios.
Otro ejemplo es Rosa Naranja, una empresa de moda sostenible que ha ganado
reconocimiento internacional por su compromiso con la responsabilidad social y
ambiental. Rosa Naranja utiliza materiales reciclados y trabaja con comunidades
locales para crear ropa de alta calidad y con bajo impacto ambiental. Su modelo de
negocio ha demostrado que es posible combinar la sostenibilidad con el éxito
comercial, atrayendo a consumidores conscientes y generando empleo en
comunidades vulnerables.
En el sector tecnológico, Kaplan, una empresa de software, ha implementado un
programa de innovación abierta que le ha permitido colaborar con startups y
universidades para desarrollar soluciones tecnológicas avanzadas. Esta estrategia ha
permitido a Kaplan mantenerse a la vanguardia en un mercado competitivo y ofrecer
productos innovadores que satisfacen las necesidades de sus clientes.
Finalmente, PerúPetro, la empresa estatal encargada de la promoción de la inversión
en el sector hidrocarburífero, ha implementado políticas de transparencia y
responsabilidad social que han mejorado la percepción pública de la industria. A
través de la promoción de prácticas sostenibles y la colaboración con comunidades
locales, PerúPetro ha demostrado que es posible desarrollar recursos naturales de
manera responsable y beneficiosa para la sociedad.
Estos ejemplos muestran cómo las empresas en Perú están adoptando estrategias
innovadoras y responsables para enfrentar los desafíos del mercado y contribuir al
desarrollo sostenible del país.
V. Conclusiones
En conclusión, el concepto de empresa es fundamental para entender el funcionamiento
de la economía y la sociedad. Las empresas actúan como motores de desarrollo,
generando empleo, produciendo bienes y servicios, y contribuyendo significativamente
al Producto Interno Bruto (PIB) de un país. Su capacidad para innovar y adaptarse a los
cambios del mercado es esencial para mantener la competitividad y fomentar el
crecimiento económico sostenido.
Además, las empresas desempeñan un papel crucial en la promoción de prácticas
sostenibles y de responsabilidad social. Adoptar estrategias que minimicen el impacto
ambiental y promuevan la inclusión social no solo beneficia a la comunidad, sino que
también puede mejorar la reputación y competitividad de las empresas a largo plazo. La
responsabilidad social corporativa se ha convertido en un componente clave de la
estrategia empresarial moderna.
El entorno empresarial en constante cambio exige que las empresas sean flexibles y
estén preparadas para adaptarse a nuevas tecnologías y condiciones del mercado. La
digitalización y la globalización han transformado la forma en que las empresas operan,
ofreciendo tanto desafíos como oportunidades. Las empresas que adoptan la innovación
y la tecnología pueden obtener ventajas competitivas significativas.
Finalmente, las empresas no solo buscan maximizar sus beneficios, sino también crear
valor para todos sus stakeholders, incluyendo empleados, clientes, proveedores y la
sociedad en general. Un enfoque equilibrado que considere tanto los objetivos
económicos como los sociales y ambientales es fundamental para el éxito sostenible de
las empresas. En resumen, el papel de las empresas en la economía y la sociedad es
multifacético e indispensable para el progreso y bienestar general.
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