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Impacto de las Drogas en Uruguay

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Estudios Económicos y Sociales,

DRogas en la sociedad Profesor Anthony Sosa, 29 de


Maria Pía Bentancourt, Lázaro Prado, noviembre, Mercedes, Soriano,
Joaquína Pricoli y Laureano Silva. Uruguay.
Liceo Número 1 José María Campos
1

Índice
Introducción................................................................................................2
Definición de drogas y clasificación..................................................................2
Drogas en el organismo..................................................................................3
Origen y trascendencia..................................................................................3
Criminalidad y Legislación.............................................................................8
Impacto económico.......................................................................................9
Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media en
Uruguay......................................................................................................9
Recaídas y Debut en Drogas:..........................................................................9
Consumo de Psicofármacos:...........................................................................9
Consumo de Marihuana:.............................................................................10
Consumo de Alcohol:.................................................................................10
Consumo de Tabaco:..................................................................................10
Otras Drogas:...........................................................................................10
Efectos en la salud.......................................................................................10
Marihuana:..............................................................................................10
Cocaína:.................................................................................................11
Drogas de diseño o síntesis:.........................................................................11
Otras drogas:............................................................................................11
Riesgos Personales......................................................................................11
Riesgos en la Sociedad:................................................................................14
Consumo nocivo de alcohol...........................................................................14
Encuestas..................................................................................................17
Conclusión.................................................................................................19
Bibliografía................................................................................................21
2

Introducción
Las drogas han jugado un papel significativo en la historia de la humanidad, tanto
por sus usos medicinales y recreativos como por sus impactos socioeconómicos. Desde
tiempos antiguos, diversas culturas han utilizado sustancias psicoactivas para rituales
religiosos, tratamientos médicos y como parte de la vida cotidiana. Sin embargo, el
consumo y la comercialización de drogas han evolucionado a lo largo del tiempo,
presentando desafíos complejos a nivel mundial, pero en este informe a nivel nacional.
Este informe explora el origen de las drogas, sus usos a lo largo de la historia y
cómo su presencia ha afectado las estructuras sociales y económicas en nuestra sociedad.
Se analizará la trascendencia de las drogas en diferentes contextos, desde su impacto en
la salud pública hasta su influencia en el comercio ilegal y los conflictos sociales. Además,
se examinarán las políticas de control de drogas, utilización, penalización y efectos en la
sociedad uruguaya contemporánea.
Al abordar estos temas, se busca proporcionar una visión comprensiva y critica del
fenómeno de las drogas, sus implicaciones y las posibles soluciones para mitigar sus
efectos negativos. Este informe es esencial para comprender la magnitud del problema y
para desarrollar estrategias eficaces que promuevan la salud y el bienestar de las
comunidades afectadas.

Definición de drogas y clasificación


Una droga es una sustancia vegetal, mineral o animal que tiene efecto estimulante,
alucinógeno, narcótico o deprimente. Se conoce como droga blanda a aquella que tiene
un bajo grado adictivo, El cannabis, por ejemplo, se considera una droga blanda debido a
su bajo grado de adicción, en contraste con drogas duras como la cocaína y la heroína.
La organización mundial de la salud (S.F) define a la droga como cualquier
sustancia natural o artificial a que a ser introducido al organismo es capaz, por sus efectos
en el sistema nervioso central, de alterar y/o modificar la actividad psíquica, emocional y
el funcionamiento del organismo.
3

Drogas en el organismo
El consumo de drogas puede ocasionar múltiples problemas de
salud, como enfermedades pulmonares, cardíacas, cáncer o trastornos
mentales, estas pueden incluir enfermedades pulmonares o cardiacas, embolia, cáncer
o problema de salud mental.
Además, aumenta el riesgo de infecciones debido al uso compartido de agujas. Al
compartir elementos que usan para la inyección de drogas o tener conductas sexuales no
seguras (sin preservativo), es posible contraer el virus de la inmunodeficiencia humana
(VIH) y la hepatitis C (una enfermedad hepática grave). También es posible contraer
infecciones del corazón y sus válvulas (endocarditis) y de la piel (celulitis) debido a la
exposición de bacterias que ocurren en el consumo de drogas inyectables. Con frecuencia
pueden provocar otras enfermedades mentales. El consumo de drogas puede exacerbar
trastornos mentales preexistentes, como la ansiedad, la depresión y la esquizofrenia
pueden empeorar o aparecer por el consumo de dichas sustancias. Diferentes estudios
médicos pueden comprobar los efectos perjudiciales del consumo de drogas a través de
análisis de sangre, radiografías de tórax, entre otras.

Origen y trascendencia

En su obra 'Las drogas en la historia', Pedro Pintos Núñez (1998) describe cómo
sustancias como el opio, la marihuana, la cocaína, las anfetaminas, el tabaco y el alcohol;
Han tenido su origen y como han trascendido en la historia de nuestra humanidad.
La historia del opio es vasta y antigua, con sus primeras menciones en tablillas
sumerias.
El papiro de Ebers, un documento farmacológico egipcio del siglo XVI a.C., lo incluía
entre numerosos remedios. En la misma época, el hachís también hizo su aparición,
importado de la India por los sumerios y conocido por diversas culturas con diferentes
nombres.
En la mitología griega, como en "La Odisea", se hace referencia a las propiedades
calmantes del opio. Durante el siglo II d.C., Galeno advertía sobre los efectos adversos del
4

cáñamo y usaba opio en sus preparados médicos. Paracelso, en el Renacimiento, y Tomás


Sydenham, en el siglo XVII, utilizaron opio en sus tratamientos, destacando la preparación
del láudano por Sydenham.

En el siglo XIX, el comercio clandestino del opio se intensificó en Oriente,


culminando en las Guerras del Opio entre China e Inglaterra, que resultaron en la cesión
de Hong Kong a los británicos. A finales de ese siglo, se aislaron la morfina y se sintetizó la
heroína, incrementando el consumo de opiáceos con la invención de la aguja hipodérmica.
Al inicio del siglo XX, se estimaba que había tres millones de adictos a los opiáceos
en Estados Unidos, lo que llevó a regulaciones sobre su etiquetado y concentración. En
1993, se calculaba que dos millones de personas habían consumido heroína, con medio
millón de adictos absolutos.
Los opiáceos modernos, incluidos los "opiáceos de diseñador" como los derivados
del fentanilo y las anfetaminas, han causado numerosas muertes y problemas de salud,
como el parkinsonismo irreversible.
La marihuana, proveniente del arbusto Cannabis sativa (o Cannabis indica), ha sido
conocida en Asia, especialmente en India y China, desde hace milenios y es el narcótico
más importante en los países islámicos. Su uso se menciona en textos antiguos chinos del
emperador Shen Nung, hacia el 2700 a.C., señalando tanto sus beneficios como sus
riesgos.
Durante la Edad Media, la costumbre de fumar y comer cáñamo se extendió en
Oriente. Médicos árabes llevaron a Europa el conocimiento de sus efectos farmacológicos.
Los musulmanes usaron el hachís con fines políticos, siendo notorio el caso del "viejo de la
montaña", que organizó una secta de fanáticos, los "haschischin" (de donde proviene la
palabra "asesino"), para combatir a los cruzados bajo los efectos del hachís,
prometiéndoles el paraíso si morían en combate.
La marihuana no solo se fuma y se come, sino que también se bebe, y en diversos
países se preparan bebidas que la contienen. En la Edad Media, los "aprendices de brujo"
5

y sectas satanistas usaban ungüentos que contenían cáñamo índico para inducir estados
alterados de conciencia.
Los primeros estudios serios sobre la marihuana se realizaron con la expedición de
Napoleón a Egipto. En 1845, el médico Moreau de Tours inició investigaciones modernas
sobre los efectos del hachís. En París, su consumo se puso de moda entre médicos,
literatos y artistas, destacando figuras como Théophile Gautier y Charles Baudelaire.
Se cree que la planta llegó a América a través de los esclavos negros o por los
conquistadores españoles vía Chile. La marihuana se introdujo en Uruguay a través de
diversas rutas, incluyendo la influencia de los conquistadores españoles y, más tarde, el
comercio internacional. Sin embargo, el cambio más significativo ocurrió en 2013, cuando
Uruguay se convirtió en el primer país en el mundo en legalizar la producción y venta de
marihuana a nivel nacional, marcando un hito en la política de drogas global según el
periódico LaMañana .
Esta legalización se ha implementado con un enfoque regulatorio para reducir el
mercado ilegal y controlar el consumo. El país ha establecido un sistema donde los
ciudadanos pueden cultivar marihuana en casa, comprarla en farmacias registradas, o ser
miembros de clubes de cannabis, todo bajo estrictas regulaciones gubernamentales, se
cita aquí dichas condiciones (GUB Uruguay) .
La coca (Erythroxilón coca y otras variedades) es una planta originaria de América,
consumida milenariamente por nativos con fines rituales y por sus efectos de mitigación
del hambre y producción de euforia. Los arahuacos la llevaron al Perú, donde, según la
leyenda, fue introducida por los hijos del Sol, Tupac Amaru y Mama Oco, fundadores
míticos del pueblo inca. La posesión de sus cultivos causó guerras tribales en 1139 y 1315.
La cocaína, el principal alcaloide de la planta, fue aislada por Niemann en 1859,
quien trabajó con Sigmund Freud en la búsqueda de un anestésico para cirugía
oftalmológica. La primera epidemia de adicción a la cocaína comenzó en Estados Unidos
en 1885 y declinó en la década de los veinte. Inicialmente considerada un estimulante
inocuo, se incluyó en productos como el vino de coca y la Coca Cola. En 1914, la Harrison
Narcotic Act la convirtió en una sustancia controlada.
6

A partir de 1912, el uso de cocaína se generalizó en Europa, especialmente en


Francia. Sin embargo, su suministro decayó durante la Primera Guerra Mundial y, al
terminar la guerra, el consumo se extendió globalmente. En 1975 comenzó la tercera y
mayor epidemia de consumo de cocaína en Norteamérica, transformándose en pandemia
al invadir masivamente mercados europeos y latinoamericanos.

El creciente mercado estimuló la siembra en Sudamérica y el producto se hizo más


accesible a las clases populares debido a la disminución de precios. Los cambios sociales
profundos, como la liberación de la mujer, el desenfreno sexual y nuevos patrones
familiares permisivos, también contribuyeron a esta situación.
La epidemia actual de cocaína difiere de las anteriores por las cantidades de
principios activos consumidos. Mientras los indios que mastican hoja de coca ingieren
entre 200 y 300 miligramos en 24 horas, los adictos urbanos pueden consumir hasta 1,600
miligramos en el mismo período. La aspiración de cocaína, provoca concentraciones
séricas y cerebrales mucho más elevadas.
El tabaco es una planta originaria de América tropical, conocida por su uso
tradicional entre los nativos antes de la llegada de Colón. Los pueblos indígenas, como los
aztecas e incas, ya lo utilizaban y cultivaban. Los conquistadores españoles lo adoptaron, y
en 1518, fray Romano Pane envió semillas al emperador Carlos V, marcando el inicio de su
expansión en Europa. A través de Portugal y Francia, el tabaco llegó a Inglaterra en el siglo
XVII.
A lo largo de la historia, el tabaco ha sido objeto de debate entre sus supuestos
beneficios y sus efectos nocivos. Reinas y papas han emitido prohibiciones, y en algunos
lugares, las penas para los fumadores eran severas. A finales del siglo XX, la evidencia de
los daños del tabaco se volvió incontrovertible, con la nicotina siendo identificada como
una droga altamente adictiva y las sustancias tóxicas del tabaco causantes de
aproximadamente 400.000 muertes anuales en [Link].
En la actualidad, el tabaquismo es responsable de unos 3.5 millones de muertes al
año, especialmente en países en desarrollo, y se prevé que esta cifra aumente a 17
7

millones para 2030. La industria tabacalera continúa influyendo en la política y economía,


especialmente en los países del Tercer Mundo, donde las regulaciones son menos
estrictas. Las grandes compañías tabacaleras han negociado acuerdos millonarios con
gobiernos para compensar los costos de salud asociados al tabaco, aunque esto no puede
recuperar las vidas perdidas.
En Uruguay, el tabaco ha sido un tema relevante en términos de salud pública. El
país ha implementado políticas estrictas para reducir el consumo, incluyendo la ley
antitabaco que prohíbe fumar en lugares cerrados y restricciones en la publicidad y el
empaquetado de los productos de tabaco y una fuerte campaña de “antitabaco”. Estas
medidas han contribuido a una disminución significativa en la tasa de tabaquismo en la
población uruguaya.
El consumo de bebidas alcohólicas tiene una larga historia que se remonta a
tiempos antiguos. Los primeros fermentados de bajo contenido alcohólico ya eran
consumidos en la antigüedad, y se menciona el uso del vino en el Génesis, con Noé
bebiendo y quedando embriagado. Los griegos, conscientes de los posibles daños,
prohibieron el consumo de vino a mujeres embarazadas.
En el continente americano, los aztecas preparaban el "pulque" a partir del
maguey, mientras que en los Andes se hacía "chicha" con maíz, bebida aún popular en
algunas regiones.
Durante la Edad Media, los árabes introdujeron la técnica de destilación en Europa,
y el alcohol llegó a ser considerado el "elíxir vitae", o líquido de la vida, con la creencia de
que curaba todas las enfermedades. La palabra "whisky" proviene del galés
"usquebraugh", que significa "agua de vida". En Uruguay el consumo de alcohol tiene sus
raíces en la época colonial, cuando los primeros colonos europeos trajeron consigo las
tradiciones de viticultura y destilación. Los españoles introdujeron el vino y la destilación
de aguardiente, mientras que los inmigrantes italianos y franceses en el siglo XIX
aportaron sus conocimientos en la producción de vino y otras bebidas alcohólicas.
Durante el siglo XIX, la vitivinicultura se desarrolló significativamente en Uruguay, con la
llegada de inmigrantes europeos que establecieron viñedos y bodegas, especialmente en
8

las regiones de Canelones y Montevideo. La producción local de vino se convirtió en una


parte importante de la economía agrícola, y el vino se integró en la vida cotidiana y las
celebraciones sociales.

Criminalidad y Legislación

El autor Garat, Guillermo (2013). Un siglo de políticas de droga en Uruguay.


Friedrich-Ebert-Stiftung. Nos informa la evolución de la legislación de drogas en Uruguay
en el último siglo, las políticas de drogas en uruguaya siempre estuvieron ligadas al
contexto internacional de los acuerdos multilaterales para el control de las sustancias de
tráfico ilícito. Pero también fue relevante la idiosincrasia liberal que tolero su uso
recreacional, farmacéutico y médico para que los usuarios aliviaran sus dolores, calmaran
su ansiedad o estimularan la atención a lo largo de la historia nacional. Durante las
primeras dos décadas del siglo XX en Uruguay y el resto del mundo, el extracto de
cannabis, los cigarrillos de cannabis indica, el clorhidrato de cocaína, las hojas de coca, el
opio y sus derivados (morfina, heroína y láudano) se utilizaban terapéuticamente pero
también para la recreación.
A principios del siglo XX el Estado fue interventor en la vida social, integrando
clases sociales, universalizando la educación y el acceso a la salud, los médicos jugaron un
rol importante en este periodo, fueron aliados de la presidencia de José Batlle y Ordoñez
que impulso la laicidad del estado, retirando la autoridad eclesiástica de los centros de
salud e incorporando médicos positivistas que mejoraron notablemente el tratamiento de
epidemias, que bajo tutela de monjas y curas, eran de difícil solución.
Durante la dictadura de Gabriel Terra, las políticas de salud adoptaron un discurso
higienista que asociaba las drogas con la degradación moral y física defendiendo el control
del cuerpo y de las costumbres sociales para el mejoramiento de la raza humana.
Asociaron el uso de las drogas con la degradación moral y física para aquel que consumía,
las primeras observaciones medicas del fenómeno del consumo de drogas se referían al
consumo extremo y/o asociados a delitos o conductas de riesgo como la prostitución.
9

El abuso de drogas era reiteradamente calificado de “peligro social”. Una de las


primeras reglamentaciones sobre el uso de drogas fue un decreto de 1908 del gobierno de
Claudio William impidiendo vender por segunda vez sin receta médica derivados del opio
y cocaína a clientes de droguerías y farmacias, la medida fue escasamente respetada. La
ley de farmacias de 1913 fue un poco más estricta pero tampoco erradico las costumbres
que políticos conservadores pedían eliminar.
Al aprobarse la Convención de Ginebra en 1929 la exposición de motivos enviada
por el Poder Ejecutivo al Parlamento recordaba la problemática en China con el uso de
opio y la pésima implantación de los acuerdos internacionales debido a la Primera Guerra
Mundial. La ratificación fue antecedida por la creación de una Liga contra el Alcoholismo,
ley de represión al alcoholismo, marcando el interés de un sector de la sociedad por la
supresión de conductas que ponían en riesgo la moral de la sociedad, según decían.

Impacto económico
La legalización de la marihuana en Uruguay ha tenido un impacto económico
significativo. Desde que se legalizó la producción y venta de marihuana en 2013, el
país ha creado un mercado legal del cannabis. En 2019, más de 35,000 compradores
registrados en farmacias generaron ingresos de aproximadamente 25 millones de
dólares, generando alrededor de 25 millones de dolores. A pesar de estos
beneficios, el mercado ilegal persiste, reflejando la complejidad del problema. El
cambio de consumo, aunque se haya reducido la hierba prensada e importada
ilícitamente de Paraguay, aún existe un mercado negro de marihuana en Uruguay y
estudios muestran un aumento en la cantidad de consumidores de marihuana. A
pesar de los esfuerzos, la violencia relacionada con el narcotráfico ha llegado a
niveles alarmantes en el país
10

Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de


Enseñanza Media en Uruguay
Recaídas y Debut en Drogas:
Aproximadamente el 11,5% de los encuestados tuvo una recaída o volvió a
consumir una droga que habían dejado previamente.
Un 7% declaró haber comenzado a consumir drogas durante la pandemia por
COVID Las más comunes fueron la marihuana y los psicofármacos.

Consumo de Psicofármacos:
El 24% de los estudiantes informó haber utilizado psicofármacos en 20213.
La marihuana se mantuvo estable en términos generales.

Consumo de Marihuana:
El 20,7% de los estudiantes encuestados declaró haber consumido marihuana en
algún momento de su vida.
El 8,9% de los estudiantes informó haberla consumido en el último año.

Consumo de Alcohol:
El 74,6% de los estudiantes había consumido alcohol en el último año.
El 39,5% de los encuestados había tenido una borrachera en el último mes.

Consumo de Tabaco:
El 24,2% de los estudiantes había fumado tabaco en el último año.
El 8,9% de los encuestados había fumado tabaco en el último mes.

Otras Drogas:
El consumo de cocaína, éxtasis y anfetaminas fue menor en comparación
con la marihuana y el alcohol.

Efectos en la salud
El consumo de drogas, los trastornos provocados por el consumo de drogas y los
problemas de salud conexos, son importantes preocupaciones en el ámbito de la salud
11

pública. El consumo de fármacos psicoactivos es la causa de más de 400 000 muertes al


año (OMS, 2016).
En Uruguay, según el Informe de VI Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo
de Drogas, de la Junta Nacional de Drogas del año 2016 la situación era la siguiente:

Marihuana:
El 23,3 % de las personas entre 15 y 65 años ha probado marihuana alguna vez en
su vida. De esta forma se marca un aumento de tres puntos porcentuales respecto de la
medición anterior, del año 2011.
El consumo habitual de marihuana en los varones es dos veces y media mayor que
el de las mujeres; el consumo en Montevideo es el doble que en el interior del país.
El 16,7 % de los consumidores del último año presenta signos de uso problemático
de marihuana de acuerdo a la Clasificación Internacional de Enfermedades.

Cocaína:
El 6,8 % de las personas entre 15 y 65 años ha consumido cocaína alguna vez en su
vida, lo que muestra estabilidad con respecto al registro de 2011.
El consumo de cocaína se da mayormente en varones, residentes en Montevideo y
menores de 35 años de edad.

Drogas de diseño o síntesis:


El 2 % de la población ha experimentado con estimulantes de tipo anfetamínico
(eta): éxtasis, anfetaminas, metanfetaminas, estimulantes sin prescripción médica.

Otras drogas:
El consumo de pasta base de cocaína (pbc), usualmente llamada pasta base, para
el total del universo de estudio es marginal. El 0,7 % declara que consumió pasta base
alguna vez en su vida. El consumo es mayor en varones que en mujeres, y en menores de
35 años que en mayores de esta edad.
El 3,1 % de la población declara que consumió alucinógenos alguna vez en su vida.
El 2,8 % ha consumido hachís por lo menos una vez en su vida.
Las demás sustancias (inhalantes, crack, ketamina, heroína, etc.) muestran un uso
aún más marginal: no alcanzan en ningún caso al 1 % de la población.
12

En el caso de todas estas drogas se trata de policonsumidores y básicamente son


usos experimentales.

Riesgos Personales
Como primer problema podemos ver que las drogas no solo perjudican a la
persona que las toma. A su alrededor muchas otras personas padecen sus consecuencias.
Las drogas interfieren en la relación con el entorno, la familia y el trabajo, y pueden llegar
a comprometer seriamente el proceso de aprendizaje, especialmente en el caso de los
jóvenes y adolescentes. Además, las drogas incrementan el riesgo de sufrir todo tipo de
accidentes. Por todo ello, además de las consecuencias individuales, es toda la sociedad
(en mayor o menor medida) la que sufre los problemas de las drogas. Y estos problemas
son de todo orden: sanitario, económico, cultural, de inseguridad, etc.
Comúnmente en los jóvenes la ingesta de algún tipo de droga, es por presión
social, a esto nos referimos como los factores de riesgo que son, los factores de riesgo
suponen un aumento de la probabilidad de que se dé un consumo, pero, no siempre la
existencia de uno o incluso varios en una persona quiere decir que vaya a producirse
inevitablemente el consumo. Algunos de los factores de riesgo son: Elevada necesidad de
aprobación social, Dificultad para el manejo del tiempo libre, Fracaso escolar o laboral,
Falta de habilidades para tomar decisiones o resolver problemas, Expectativas positivas
respecto a las consecuencias del consumo, Baja autoestima, Elevada búsqueda de
sensaciones, Escasa tolerancia a la frustración, Rebeldía, Falta de alternativas de ocio
saludable, Falta de habilidades sociales y Falta de conocimientos sobre drogas.
Una pregunta frecuente es ¿de qué manera la adicción puede causar daño a otras
personas?, alguno de ellos puede ser:
Efectos negativos del consumo de drogas durante el embarazo o la lactancia: El
consumo de drogas o medicamentos por parte de una mujer embarazada puede hacer
que el bebé sufra de abstinencia al nacer, una afección conocida como síndrome de
abstinencia neonatal (SAN). Los síntomas serán distintos dependiendo de la droga que
haya consumido la madre, pero pueden incluir temblores, problemas para dormir y
alimentarse, y hasta convulsiones. Algunos niños que estuvieron expuestos a las drogas
13

tendrán problemas de desarrollo relacionados con el comportamiento, la atención y la


facultad de pensar. Hay investigaciones actualmente en curso que están explorando si
estos efectos en el cerebro y el comportamiento se extienden a los años de la
adolescencia y causan problemas continuos de desarrollo. Además, algunas sustancias
pueden pasar a la leche materna. Los científicos todavía están estudiando los efectos a
largo plazo en un niño que está expuesto a las drogas durante la lactancia.
Efectos perjudiciales del humo de segunda mano: El humo de tabaco de segunda
mano expone a las personas que se encuentran cerca del fumador a por lo menos 250
sustancias químicas que se sabe son perjudiciales, en especial para los niños. La exposición
involuntaria al humo de segunda mano aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y de
cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. Además, los riesgos de salud que
se sabe tienen la exposición al humo de tabaco de segunda mano hacen surgir la pregunta
de si la exposición al humo de marihuana de segunda mano tiene riesgos similares. Hasta
ahora se han realizado pocas investigaciones sobre este tema. Sin embargo, un estudio
halló que algunos participantes que estuvieron expuestos a marihuana con alto contenido
de THC en una habitación sin ventilación reportaron efectos leves de la droga, y otro
estudio mostró pruebas positivas de orina en las horas inmediatamente después de la
exposición. Es poco probable que la exposición al humo de marihuana de segunda mano
arroje resultados positivos en una prueba de detección de drogas, pero es posible.
Mayor transmisión de enfermedades infecciosas: La inyección de drogas es la
causa de uno de cada diez casos de VIH. El consumo de drogas inyectables también es uno
de los principales factores en la transmisión de la hepatitis C, y puede causar endocarditis
y celulitis. La inyección de drogas no es la única manera en que el consumo de drogas
contribuye a la transmisión de enfermedades infecciosas. Las drogas que se usan en forma
indebida pueden causar una embriaguez que nubla el juicio y aumenta la posibilidad de
tener conductas sexuales riesgosas, como actividad sexual sin preservativo. Por último,
pasamos a las consecuencias de la droga en nuestro cuerpo.
¿Qué consecuencias tiene la drogadicción para nuestra salud?
14

Las personas adictas a menudo tienen uno o más problemas de salud relacionados
con las drogas, que pueden incluir enfermedades pulmonares o cardíacas, embolia, cáncer
o problemas de salud mental. Las escenografías, las radiografías de tórax y los análisis de
sangre pueden comprobar los efectos perjudiciales del consumo de drogas a largo plazo
en todo el organismo.
Por ejemplo, ahora es bien sabido que el humo del tabaco puede producir varios
tipos de cáncer, la metanfetamina puede causar problemas dentales graves (conocidos
como boca de metanfetamina) y los opioides pueden originar una sobredosis y causar la
muerte. Además, algunas drogas, como los inhalantes, pueden dañar o destruir las células
nerviosas del cerebro o del sistema nervioso periférico (el sistema nervioso fuera del
cerebro y la médula espinal).
El consumo de drogas, ¿genera trastornos mentales?
El consumo de drogas con frecuencia coexiste con otras enfermedades mentales.
En algunos casos, trastornos mentales como la ansiedad, la depresión o la esquizofrenia
pueden estar presentes antes de la adicción. En otros, el consumo de drogas puede
desencadenar o empeorar esos trastornos de salud mental, particularmente en las
personas que tienen ciertas vulnerabilidades específicas

Riesgos en la Sociedad:
En la sociedad los principales riesgos son el desarrollo económico y social,
comúnmente aumentando los costos de la atención a la salud.
Una droga que es legal en Uruguay es el alcohol que se vende a mayores de edad,
un estudio reciente muestra todos los riesgos que implican para la salud y la sociedad.

Consumo nocivo de alcohol


El uso nocivo de alcohol es un factor causal para más de 200 enfermedades y
trastornos. El consumo de alcohol provoca defunción y discapacidad a una edad
relativamente temprana. A nivel mundial, en el grupo etario de 20 a 39 años, un 13,5 % de
las defunciones son atribuibles al consumo de alcohol.
15

Existe una relación causal entre el consumo nocivo de alcohol y una serie de
trastornos mentales y comportamentales, además de las enfermedades no transmisibles y
los traumatismos.
Recientemente se han determinado relaciones causales entre el consumo nocivo y
la incidencia de enfermedades infeccionas tales como la tuberculosis y el VIH/SIDA.
Además de las consecuencias en la salud, el consumo nocivo de alcohol provoca
pérdidas sociales y económicas importantes, tanto para las personas como para la
sociedad en su conjunto. Los efectos crónicos y graves sobre la salud de las poblaciones en
relación con el consumo de alcohol están determinados en gran medida, por dos
dimensiones, relacionadas pero separadas: el volumen total de alcohol consumido y las
características de la forma de beber.
Otros vínculos con las drogas en la sociedad es la pobreza, muchas personas que
luchan contra la adicción están excluidas o sin hogar, y viven en zonas suburbanas. Para
estas personas, las garras de los trastornos adictivos son aún más estrechas, agravadas
por la pobreza, la estigmatización y la exclusión económica. Además del consumo de
drogas, un número muy elevado se ve afectado por patologías que dificultan aún más su
situación: violencia doméstica, maternidad precoz, trastornos mentales.
Otro vínculo directo es la criminalidad que, según algunos economistas, el
comercio mundial de drogas ilegales es una parte fundamental y esencial del modelo
económico imperante, y la guerra contra las drogas es un medio para mantener el
comercio, más que para erradicarlo.
Por muy polémico que sea el tema, el tráfico ilegal de drogas juega un papel
enorme en la actual economía global. A pesar de lo mucho que la guerra contra las drogas
se presenta como un medio para erradicar el comercio ilegal de drogas, el derecho
internacional y el lavado de dinero son los motores de la economía ilegal de las drogas. De
esta manera, los bancos y los gobiernos están implícitos en el paso del dinero ilegal de las
drogas y sus efectos en la economía mundial.
Hay una estrecha relación entre el uso de alcohol/drogas y la delincuencia, pero
esta relación es compleja. El consumo de drogas no conduce inexorablemente a conductas
16

delictivas, como robos, asaltos o violaciones, ni siquiera entre las personas que las
consumen regularmente o que han desarrollado una adicción. Sin embargo, hay algunas
personas en que el exceso de alcohol/drogas está relacionado directamente con la
delincuencia. Son muchos los factores que pueden dar cuenta de este fenómeno: pobreza,
trastornos de personalidad, factores culturales y sociales, amigos consumidores o
contacto con la prisión. Estos aspectos sirven para comprender el riesgo de delincuencia y
de drogodependencia. La mayoría de los adictos son responsables penalmente de las
conductas delictivas cometidas relacionadas con la adicción, pero la adicción puede en
algunos casos socavar la libertad de la persona para controlar su conducta.
El consumo de drogas generalmente se relaciona con delincuencia, ya sea que
delinquen para obtenerla o que cometan delitos bajo la influencia de las drogas.
Generalmente, cuando un delincuente actúa con extrema violencia sin mediar las
consecuencias y sin detenerse, muchas veces hasta cometer asesinato, es porque está
bajo la influencia de las drogas.
Según algunas investigaciones, la relación entre Drogas y Crimen, arroja evidencia
contundente de la magnitud del uso y abuso de drogas entre quienes cometen delitos y
las probabilidades de riesgo delictual que traen consigo las drogas.
Las estadísticas también tienen algo que decir, ya que se ha observado con gran
precisión la asociación entre drogas y crimen. La probabilidad de cometer un delito es
entre 2,8 y 3,8 veces mayor entre quienes han usado drogas, que entre quienes no lo han
hecho.
Las drogas más comúnmente asociadas con el crimen son: crack, heroína y cocaína.
La marihuana también tiene una relación significativa con el delito, aunque en montos
menores, de alrededor de 1,5 veces. En cambio, el crack tiene mayor incidencia en la
probabilidad de delinquir, pudiendo aumentar hasta seis veces. La heroína tiene un
incremento que fluctúa entre 3 y 3,5 veces. La cocaína alrededor de 2,5 veces.
Según algunos estudios, se ha podido comprobar que hay mayor consumo de
drogas en la población delictiva. Pero, no debemos olvidar que hay muchas personas que
17

consumen drogas y no delinquen y existen otras personas que delinquen sin haber
consumido nunca drogas.
Sin embargo, la probabilidad que Drogas y Crimen estén asociados es alta,
consistente y significativa.
Debido a esto podemos hacernos las siguientes preguntas:
¿Son las drogas las que producen el delito? o ¿Es el compromiso delictual el que
abre las puertas al consumo de drogas?
Según una explicación de la sociología, podría ser un comportamiento desviado,
como un factor determinante común.
No se puede decir a ciencia cierta, que es lo uno o lo otro, ya que son muchos los
factores que intervienen en este tema. Está el hábitat, la parte económica, la educación, la
parte social, la familia, las amistades, etc. Obviamente sin generalizar, ya que siempre hay
excepciones.
También influye a qué edad se empieza a consumir drogas y a qué edad se
empieza a delinquir. No significa que los dos aspectos vayan de la mano.

Encuestas
Realizamos una encuesta destinada a estudiantes del Liceo N.º 1 José María
Campos y sus profesores, de la cual obtuvimos las siguientes respuestas.
Pregunta 1: ¿Cuál es tu edad?
La opción para responder es “14-16”, “17-19”, “20-24” y “de 25 en adelante”. Con
estas opciones buscábamos obtener información del rango de edad del público objetivo.
De 276 respuestas obtenidas, el 52,2% corresponde al rango de edad de 14 a 16 años, los
estudiantes de 17 a 19 años representan el 37,7%, el 1,8% corresponde a personas de 20 a
24 años, y el 8,3% son de 25 en adelante. Más del 50% de los encuestados fueron menores
de edad entre 14 y 16 años, lo que implica que la información obtenida se basa
mayoritariamente en personas menores de edad.
Pregunta 2: ¿Cuál es tu género?
Con esta pregunta buscamos obtener información sobre el género del público
objetivo. El mayor porcentaje de respuestas correspondió al género femenino, con un
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57,6%. Por lo tanto, la información obtenida se basa mayoritariamente en mujeres


menores de edad.
Pregunta 3: ¿Cuál es la droga más comúnmente utilizada en tu comunidad?
Anteriormente realizamos esta pregunta incluyendo al alcohol como una droga, y
el 74,3% seleccionó esta opción. Con esto buscamos identificar las drogas de mayor
consumo entre los estudiantes encuestados.
Luego volvimos a realizar la pregunta excluyendo el alcohol, pero manteniendo las
opciones: marihuana, cocaína, tabaco, ninguna o todas las anteriores. En esta segunda
encuesta, el 79,4% seleccionó marihuana, el 9,4% tabaco y el 2,5% cocaína. Las demás
respuestas fueron mínimas y no se calcularon. Al tener más del 50% de respuestas
indicando marihuana, esto nos sugiere que, al ser una droga legal en Uruguay, es la más
frecuente en el entorno del público objetivo.
Pregunta 4: ¿Conoces programas de rehabilitación o apoyo para personas con
adicción en tu comunidad?
El objetivo de esta pregunta fue obtener información sobre la importancia que los
encuestados dan a estos centros de apoyo. Las opciones eran “sí” o “no”, donde el 64,9%
respondió que no y el 35,1% respondió que sí. Esto evidencia una falta de conocimiento
sobre estos recursos por parte de los encuestados.
Pregunta 5: ¿Crees que el estado que el estado debería enfocarse en la prevención
de las drogas o en la penalización?
Con esta pregunta buscamos la opinión de los encuestados sobre cómo el Estado
debería manejar las políticas sobre uso y consumo de drogas. El 48,6% respondió que el
Estado debería enfocarse en la prevención, lo que sugiere que se podrían implementar
campañas, programas o cursos educativos sobre el tema, incluso incluyéndolos en la
educación pública. Por otro lado, el 46,4% votó por una combinación de prevención y
penalización, y el resto optó únicamente por la penalización.
Pregunta 6: ¿Conoces a alguien que haya sido afectado negativamente por las
drogas?
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El 77,2% de los encuestados respondió que sí. Esto significa que una gran parte
conoce a alguien que ha sido afectado directa o indirectamente por el consumo de drogas.
Dado que la mayoría de los encuestados son menores de edad, esto sugiere que los
problemas relacionados con las drogas pueden experimentarse desde edades tempranas.
Pregunta 7: ¿Educación preventiva?
El 54,7% votó que no. Esto podría conectarse con la respuesta a la pregunta 5,
donde se destacó la importancia de que el Estado intervenga en la educación para
concientizar a la población sobre los riesgos de las drogas.
Pregunta 8: ¿Drogas en tratamientos médicos?
El 86,2% de los encuestados apoyó el uso de drogas en tratamientos médicos, lo
cual es lógico dado el conocimiento general sobre las aplicaciones terapéuticas de algunas
sustancias. Por ejemplo, medicamentos como la morfina, derivada del opio, y el cannabis
medicinal se utilizan para tratar dolor severo, epilepsia y efectos secundarios de la
quimioterapia. Además, en Uruguay, estas sustancias están reguladas y supervisadas por
profesionales de la salud, lo que genera confianza en su uso controlado.
Sin embargo, aunque la mayoría de los encuestados apoya el uso médico de estas
sustancias, esto puede reflejar una comprensión superficial del tema. Muchos quizás no
estén completamente informados sobre los riesgos o efectos secundarios del uso
prolongado. Este dato subraya la importancia de una educación más profunda sobre los
beneficios y riesgos de las drogas en la medicina, para que la sociedad no solo las acepte,
sino que también las utilice de manera responsable y con conocimiento de causa.

Conclusión
El análisis de la problemática de las drogas en Uruguay evidencia la complejidad de
abordar un fenómeno que trasciende los aspectos individuales y afecta profundamente la
estructura social. A lo largo del trabajo, se han abordado diversas aristas del tema, desde
la falta de conocimiento sobre programas preventivos, pasando por el debate entre
prevención y penalización, hasta la percepción del impacto de las drogas en diferentes
sectores de la población.
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Uno de los puntos clave del análisis fue la alta proporción de personas que
desconocen los programas de prevención, lo que refleja una debilidad en la difusión y la
accesibilidad de estas iniciativas por parte del Estado. Según Tobón y Restrepo (2010), la
prevención efectiva requiere no solo campañas masivas, sino también intervenciones
dirigidas a grupos vulnerables, algo que parece estar ausente en el contexto uruguayo.
Este aspecto se conecta directamente con la responsabilidad del sistema educativo, ya
que más de la mitad de los encuestados opinan que no hay suficiente intervención
educativa en la concientización sobre drogas. Esto pone en evidencia la necesidad de
integrar políticas educativas que incluyan enfoques preventivos a largo plazo, como
sugieren autores como Botvin (2000), quien resalta el rol de la educación como
herramienta clave para disminuir el consumo problemático.
El debate entre prevención y penalización también merece atención. El hecho de
que un porcentaje significativo de los encuestados priorice la prevención indica una
percepción social que apuesta por estrategias menos represivas y más centradas en la
educación y el tratamiento. Esta perspectiva está en línea con los principios de la
reducción de daños, que según Marlatt (1996), busca minimizar las consecuencias
negativas del consumo en lugar de erradicarlo completamente, lo que podría ser más
realista y efectivo en el caso uruguayo.
En cuanto al impacto del consumo, los datos muestran que gran parte de los
encuestados conocen a alguien afectado directa o indirectamente, especialmente entre
los menores de edad. Esto subraya la importancia de intervenciones tempranas y
específicas en esta población, ya que, como argumenta Kandel (1984), los patrones de
consumo se forman en la juventud y pueden consolidarse en etapas posteriores de la vida.

Por último, el consenso sobre el uso de drogas en tratamientos médicos resalta


una aceptación generalizada de su utilidad terapéutica, lo cual abre la puerta a una
discusión más amplia sobre la necesidad de regulaciones que fomenten el desarrollo de
medicamentos derivados de sustancias controladas, siguiendo ejemplos como los de
Canadá o algunos estados de los Estados Unidos en el caso del cannabis medicinal.
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En conclusión, el análisis sugiere que Uruguay enfrenta retos significativos en la


gestión de las drogas, que incluyen fortalecer la educación preventiva, mejorar la difusión
de programas estatales y consolidar un enfoque que combine prevención y tratamiento
con regulaciones más claras para usos médicos. Este enfoque integral permitirá no solo
mitigar los efectos negativos del consumo, sino también generar una sociedad más
informada y resiliente frente a esta problemática.
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