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CAPÍTULO PRIMERO

RECTORÍA ECONÓMICA DEL ESTADO

I. Planificación y planeación . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
II. Evolución de la planeación económica federal . . . . . . . 3
III. Bases jurídicas de la planeación económica federal . . . . 13

1. Normas constitucionales . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
2. Ley de Planeación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
3. Plan Nacional de Desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . 18
IV. Sistema Nacional de Planeación . . . . . . . . . . . . . . . 25
1. Estructura institucional del Sistema Nacional de Planea-
ción Democrática . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
2. Niveles de operación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
3. Principios de la planeación . . . . . . . . . . . . . . . . 28
4. Fases de la planeación . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
5. Plan Nacional de Desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . 37
6. Instrumentos jurídicos para la aplicación del Plan Nacio-
nal de Desarrollo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
7. Programación del gasto regional de la Federación . . . . 49
V. Colofón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
CAPÍTULO PRIMERO

RECTORÍA ECONÓMICA DEL ESTADO

La necesidad de resolver los problemas provocados por los dos conflictos


bélicos mundiales modificó el papel del Estado, a sus funciones primor-
diales de dar satisfacción a las necesidades esenciales de defensa nacio-
nal, mantenimiento de la seguridad pública, gestión de las relaciones
exteriores, preservación del orden jurídico, regulación monetaria, y ex-
cepcionalmente de atender al fomento económico y bienestar social, aña-
dió las de reimplantar la paz social, desarrollar la economía y estabilizar-
la, equilibrar las condiciones de las diferentes regiones del país, superar
las crisis cíclicas, redistribuir la riqueza, y facilitar la movilidad de las
clases sociales, así como cumplir sus aspiraciones de bienestar.1 En suma,
el Estado se responsabilizó de planear, conducir, coordinar y orientar la
actividad económica nacional, y se hizo cargo de la estrategia global del
desarrollo económico y social, entendiendo éste como un proceso delibe-
rado de cambio tendente a garantizar la igualdad de oportunidades socia-
les políticas y económicas a toda la población.2

I. PLANIFICACIÓN Y PLANEACIÓN

Planificar es seleccionar entre las opciones disponibles, las que


de acuerdo con propósitos coherentemente coordinados y metas con-
cretas establecidas de antemano, den mejores resultados, tomando en
cuenta que van a emplearse recursos limitados. Un país está inmerso
en la planificación del desarrollo cuando ejerce un incesante esfuerzo
1 Rosas Arceo, Alfredo, La crisis fiscal del presupuesto en México, México, Edicio-
nes Técnico Científicas-Universidad Autónoma Metropolitana, 1992, p. 178.
2 Vázquez Arroyo, Francisco, Presupuestos por programas para el sector público
de México, México, UNAM, 1982, p. 44.
1
2 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

para patrocinar el progreso económico y social, y por reformar las institu-


ciones que pueden obstaculizarlo.3
La planificación es por tanto un proceso integral destinado a racionalizar
las decisiones que influyen sobre el desarrollo económico y social de un
país, para lo cual ha de partirse de un plan general de desarrollo que cons-
tituya el marco normativo de la gestión administrativa, en el que se seña-
len los objetivos del crecimiento, y se precisen las principales políticas o
estrategias de acción que deben seguirse para alcanzar ----con el apoyo de
la programación y la presupuestación---- los objetivos previstos.4
La planeación es la función de la administración pública que consiste
en determinar los objetivos generales de cada institución o conjunto de
ellas a corto, mediano y largo plazo; en establecer el marco normativo
dentro del cual han de efectuar sus operaciones; en formular planes, pro-
gramas y proyectos; y en identificar las medidas, estrategias y recursos
necesarios para cumplirlos.5
Donde el Estado no controla la economía, la planeación se desarrolla
a través de la manipulación de los ingresos y egresos gubernamentales, de
la administración de las empresas públicas, y de una calendarización ra-
cional de la prestación de los servicios públicos; todos estos elementos
encaminados hacia un fin específico determinado por la administración
pública. Donde el gobierno sí tiene la rectoría económica del Estado, la
planeación se lleva a cabo mediante la formulación de planes detallados
tanto de la estructura económica que se desea para el futuro, como de su
ejecución. Entre estos dos extremos se da una gran variedad de esquemas
de planeación.6
Suponiendo que los países estén en posición de rechazar las ingeren-
cias que puedan llegar del extranjero, la forma de planeación que de he-
cho se practica en cada uno de ellos depende en buena parte de la orienta-
ción normativa influida por las ideas políticas y sociales imperantes, que
son las que a largo plazo determinan el rumbo que toma la planeación.
En el derecho mexicano, planificación y planeación se involucran en
un mismo concepto: el de planeación, por lo que en lo sucesivo se hará
referencia únicamente a éste.
3 Waterston, Albert, Planificación del desarrollo, México, FCE, 1979, pp. 18 y 30.
4 Morones Hernández, Humberto y Santana Loza, Salvador, Presupuestación, ejer-
cicio y control del gasto público municipal, Guadalajara, Jal., Indetec, 1991, p. 14.
5 Idem.
6 Yotopoulos, Pan A. y Nugent, Jeffrey B., Investigaciones sobre el desarrollo eco-
nómico, México, 1981, p. 626.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 3

La planeación es un instrumento de la política de desarrollo que hace


posible establecer políticas coherentes de crecimiento expresadas en tér-
minos cualitativos y cuantitativos, y que facilita tomar decisiones sobre la
base de un conocimiento general y objetivo de los hechos, considerando
los distintos intereses sociales, e incluyendo los objetivos nacionales, re-
gionales, globales y sectoriales, así como los instrumentos para alcanzar-
los.7 Este método permite realizar profundas transformaciones estructura-
les y forzar el ritmo de desarrollo. La idea central de la planeación es la
racionalidad, esto significa que entre la multitud de posibilidades de ac-
ción, es necesario elegir entre ellas las que sean más adecuadas para la
realización de los valores finales a los que tiende la autoridad encargada
de la planeación; lo que implica seleccionar entre objetivos, procedimien-
tos, programas, proyectos y actividades concretas.
La planeación es el proceso mediante el cual, dentro de la estrategia
de la política de desarrollo de un país, se postulan las metas de su creci-
miento; pero la elaboración de planes, programas y proyectos no tiene
sentido si no se traducen en acción, porque para ser efectiva la planeación
debe abarcar el conjunto de actividades que conduzcan a las transforma-
ciones establecidas en sus metas y propósitos, es decir, debe traducir en
hechos la acción delineada para alcanzar los objetivos previamente fija-
dos, lo que hace indispensable establecer programas anuales de gestión
gubernamental con el cálculo de los recursos requeridos para hacer reali-
dad en la acción inmediata los objetivos a largo y mediano plazo de un
plan de desarrollo económico y social que incluya el programa de inver-
siones públicas debidamente jerarquizadas y justificadas, así como el de
sus actividades, programas y proyectos.

II. EVOLUCIÓN DE LA PLANEACIÓN ECONÓMICA FEDERAL

En un momento en el que se consideraba imperativo reconstruir la


economía para fincar las bases de un desarrollo ulterior orientado al cum-
plimiento de los objetivos de transformación social planteados por la re-
volución mexicana, se expidió en 1930 la Ley de Planeación de la Repú-
blica; con base en ella y en un inventario de los recursos disponibles y sin
conocimiento de los métodos de planeación dio inicio la planificación
económica del país, conforme a la cual el Estado centró su intervención
7 Vázquez Arroyo, Francisco, op. cit., nota 2, pp. 52-54, 56 y 61.
4 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

en acciones orientadas a crear la infraestructura económica, y a coordinar


el quehacer del gobierno en torno a las obras públicas que habrían de
constituir la base material del crecimiento.
El Plan 1934-1940 se inspiró en parte en la política de intervención
estatal que los países occidentales más desarrollados habían adoptado
como respuesta a la crisis económica mundial, y en parte en lo que se
sabía sobre la planeación soviética.8 El documento fue elaborado y ratifi-
cado por el Partido Nacional Revolucionario siguiendo instrucciones del
ex presidente Calles ----que todavía detentaba el poder político----, y no era
más que un bosquejo general de la política económica que debía seguir su
sucesor, Cárdenas, quien no participó en su redacción, pero que en su mo-
mento dio instrucciones para preparar el Plan 1940-1946, que habría de
seguir la siguiente administración.
Dichos planes9 presentan coincidencias: ambos contenían exhortacio-
nes genéricas que no podían traducirse en efectos prácticos; ninguno de
ellos señalaba instrumentos para su ejecución, y ambos fueron preparados
por presidentes salientes para marcarles pautas a sus sucesores; pero Cár-
denas rompió con la política de Calles, y Ávila Camacho retornó a los
planteamientos económicos anteriores a su predecesor. Ambos mandata-
rios tomaron de los planes que se había pretendido imponerles, lo que de
ellos se ajustaba a sus objetivos en cuanto a metas económicas y sociales,
y ejecutaron las acciones para alcanzar los fines seleccionados de acuerdo
con las circunstancias existentes y los medios financieros disponibles,
que durante el periodo bélico y los primeros años de la posguerra fueron
abundantes por el auge motivado por la expansión en el sector externo de
la economía, el crecimiento que el aumento de exportaciones produjo en
el mercado interno, y una incipiente industrialización por la imposibilidad
de importar artículos extranjeros.
Los trabajos de la Comisión Federal de Planeación Económica de
1942, y los de la Comisión Nacional de Inversiones de 1946, correspon-
den a esa etapa de logros asequibles en la cual la euforia de la administra-
ción por contar con medios que canalizar a múltiples proyectos velaba la
necesidad de adoptar una disciplina para las erogaciones públicas.10 Pese

8 Wionczek, Miguel S., ‘‘Antecedentes e instrumentos de la planeación en México’’,


en Carril, Mauricio et al. (coords.), Bases para la planeación económica y social de Méxi-
co, México, Siglo XXI Editores, 1965, pp. 25-27.
9 Ibidem, pp. 28 y 29.
10 Carril, Mauricio et al. (coords.), op. cit., nota 8, pp. 3 y 4.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 5

a su nombre el primer organismo mencionado poco tenía que ver con la


planeación propiamente dicha: debía reunir datos sobre la producción in-
dustrial, y mejorar la información estadística, cuya insuficiencia y falta de
exactitud obstaculizaban las actividades del sector público. Por lo que
respecta al segundo de ellos, con una mayor participación del Estado en
la vida económica del país, se aplicó a la programación de la inversión
pública para complementar la política económica.
Miguel Alemán fue el primer candidato a la Presidencia que durante
su campaña recorrió el territorio nacional ----casi la mitad de los estados
de la República---- discutiendo en ellos con los representantes de los di-
versos grupos sociales; pero los materiales así obtenidos no se tradujeron
en ningún proyecto organizado de política nacional, sino que se mantu-
vieron como base de consulta para uso del primer mandatario.11 Al final
de este periodo presidencial sucedió la interrupción de la afortunada com-
binación de circunstancias que durante poco más de una década habían
determinado el venturoso desarrollo económico del país.
Las nuevas circunstancias hacían necesario dejar de abordar fragmen-
tariamente el problema del desarrollo económico tratando cada proyecto
por separado, y empezar a considerarlo como un todo orgánico, aunque
con la flexibilidad necesaria para reflejar en la política económica los
cambios en la situación mundial o en las necesidades internas del país; en
suma, se imponía la necesidad de un programa de desarrollo.12 Ruiz Cor-
tines, el nuevo presidente, ordenó que la Secretaría de Hacienda y la Se-
cretaría de Economía prepararan un plan de inversiones del sector público
para toda su gestión administrativa.
El Comité de Inversiones, integrado por representantes de esas de-
pendencias, debía funcionar bajo la autoridad de la Secretaría de Hacien-
da, el Banco de México y la Nacional Financiera. El plan debía basarse
en los informes proporcionados por las secretarías de Estado, los organis-
mos autónomos, y las empresas estatales, de acuerdo con sus programas
de inversiones y con sus recursos financieros disponibles y los previstos.
El funcionamiento del comité creó fricciones entre las dependencias y li-
mitó la libertad de acción de la Secretaría de Hacienda, obligada ----inde-
pendientemente de sus recursos anuales---- a proporcionar fondos para finan-
ciar las inversiones autorizadas, por lo que en 1954 se creo la Comisión

11 Wionczek, Miguel S., op. cit., nota 8, pp. 29-32.


12 Ibidem, pp. 33 y 34.
6 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

de Inversiones, oficina que dependía directamente del presidente de la repú-


blica, que tuvo considerable éxito al dirigir y canalizar la inversión pública.
A fines de 1958 se creó una nueva secretaría de Estado, la Secretaría
de la Presidencia,13 a la que se dotó de facultades para coordinar la políti-
ca económica del sector público, y se le autorizó a hacerla extensiva en
cierta medida al sector privado.
El nuevo gobierno hizo aprobar una ley sobre las funciones de las de-
pendencias del Poder Ejecutivo, que facultaba a la recién creada depen-
dencia para reunir todos los datos necesarios con relación a la formula-
ción de un plan general de gastos e inversiones del gobierno federal; para
programar las obras públicas y su utilización final; para formular pro-
puestas para promover y desarrollar regiones y localidades; y para
planear, coordinar e inspeccionar las inversiones de las autoridades fede-
rales, organismos autónomos y empresas estatales. En suma, se le atribu-
yeron las funciones que habían estado a cargo de la Comisión de Inver-
siones, que se le integró como Dirección de Inversiones Públicas.14
De acuerdo con estas atribuciones, se ordenó a todas las dependen-
cias públicas que le proporcionaran información sobre sus planes de in-
versión acompañándolos de sus programas pormenorizados de financia-
miento, con el propósito de que los estudiara y formulara un plan
coordinado para las inversiones del sector público de 1960 a 1964.
Al establecerse la multicitada dependencia se creo dentro de ella la
Dirección de Planeación. La coexistencia de dos direcciones paralelas
ocupadas en forma independiente una de la planeación nacional, y otra de
la administración de las inversiones del sector público, fracturó la unidad
esencial de la prerrogativa indivisa del poder público de dirigir la planea-
ción para el desarrollo.
Para asegurar la cooperación de las dependencias y organismos públi-
cos con la Dirección de Inversiones, se dispuso que no se proporcionarían
fondos federales para proyectos no aprobados expresamente por el presi-
dente, y se les advirtió que no buscaran financiamiento dentro o fuera del
país sin aprobación previa de la Presidencia; se estableció que en caso de
que se hiciera uso del crédito para proyectos no aprobados el banco cen-
tral congelaría los fondos que conforme a la ley tenían obligación de de-
positar en sus arcas las dependencias federales, los organismos autóno-

13 Ibidem, pp. 42 y 43.


14 Ibidem, pp. 42-45.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 7

mos y las empresas del Estado; y se decretó que el Banco Nacional de


Comercio Exterior negaría permisos de importación cuando no se com-
probara que los bienes que se pretendía introducir se destinaban a inver-
siones aprobadas debidamente por la Presidencia. Pero al no establecerse
la centralización de las actividades de planeación dentro de la Secretaría
de la Presidencia, y dejar la iniciativa de la preparación de los proyectos de
inversión al criterio de las dependencias a cargo de realizarlos, no pudo
darse una planeación nacional integrada.
Continuando con el proceso evolutivo de la planeación, en 1961 se
publicó el Acuerdo sobre la Planeación del Desarrollo Económico y So-
cial del País; en 1962 se estableció la Comisión Intersecretarial encargada
de la formulación de los planes de desarrollo económico y social; en 1964
se creó la Dirección General de Planeación Sectorial, y a finales de dicho
año se instituyó la Comisión Intersectorial para la Formulación de Planes
de Desarrollo.15
El Plan de Acción Inmediata 1962-196416 constituyó el primer inten-
to de elaborar un programa nacional de inversiones que abarcara también
al sector privado. Fue elaborado no sólo sin la participación ni el conoci-
miento de los representantes de los organismos y grupos interesados, sino
sin la intervención del sector público propiamente dicho, si se exceptúan
a las dos secretarías encargadas de su elaboración; y a la opinión pública
sólo se le dio a conocer un resumen del mismo, presentado como docu-
mento informativo ante la primera reunión anual del Consejo Interameri-
cano Económico y Social de la OEA.
Este plan no se llevó a la práctica, principalmente porque no apoyaba
los niveles de inversión previstos en un modelo macroeconómico cohe-
rente, el aparato administrativo existente no permitía su ejecución, y no
establecía medidas concretas de política económica para alcanzar las me-
tas propuestas.
En 1965 se creó en la Secretaría de la Presidencia la Comisión de
Administración Pública, instrumento permanente de programación de la
reforma administrativa, que desde 1967 previó el establecimiento de un
Plan Nacional de Desarrollo. Entre sus funciones estaban la de estudiar la
organización y los sistemas administrativos del gobierno federal, y la de

15 Secretaría de Programación y Presupuesto, Plan Global de Desarrollo 80-82, Mé-


xico, 1983, Serie Clasificación Temática de los Discursos de los Secretarios de Esta-
do, p. 94.
16 Wionczek, Miguel S., op. cit., nota 8, pp. 47-60.
8 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

proponer las reformas generales que procedieran tanto para racionalizar


su estructura, adecuándola a la planeación del desarrollo, como para pro-
mover el eficaz aprovechamiento de los recursos humanos, materiales y
financieros con que contaba la administración pública para mejorar los
servicios públicos. En el programa preliminar del sector público de la Se-
cretaría de la Presidencia, se incluyó el programa de inversiones públicas
para el quinquenio 1966-1970.
En los años setenta, después de diversas experiencias en la revisión y
actualización parcial del marco normativo y de los procedimientos admi-
nistrativos, como un esfuerzo para ubicar la planeación en ciertas áreas y
regiones prioritarias, se inició la elaboración de planes diseñados para
ámbitos específicos de la actividad nacional.
Asimismo, en 1971 se creó la Dirección de Estudios Económicos en
la Secretaría de la Presidencia. En el acuerdo correspondiente se le atribu-
yó a ésta la función de recabar datos para la elaboración de un plan gene-
ral de gasto e inversiones del Poder Ejecutivo, en el que debían definirse
los objetivos, los responsables, y los plazos para su cumplimiento.17 Por
consecuencia, dicha dependencia ordenó el establecimiento de unidades
de programación en cada una de las secretarías, departamentos de Estado,
organismos descentralizados y empresas de participación estatal; e igual-
mente procedió a enlazar las tareas de la reforma administrativa con los
objetivos y metas tanto de cada dependencia como del sector público ad-
junto. En 1974, la Secretaría de la Presidencia ----junto con la Secretaría
de Hacienda y Crédito Público y el Conacyt---- elaboró el anteproyecto de
lineamientos para el Programa de Desarrollo Económico y Social 1974-
1978.
Con la posible excepción de la Comisión de Inversiones del gobierno
de Ruiz Cortines,18 los esfuerzos incoherentes de los sucesivos gobiernos
por crear condiciones propicias para el desarrollo económico ----dándole
prioridad a éste sobre el bienestar social inmediato---- tuvieron efectos
prácticos limitados, si bien su fracaso contribuyó a hacer entender que
una planeación global eficaz implica la participación de todas las depen-
dencias federales relacionadas con su ejecución, una coordinación con el
sector público local, y el acuerdo del sector privado.19

17 Secretaría de Programación y Presupuesto, Plan Global..., cit., nota 15, p. 95.


18 Wionczek, Miguel S., op. cit., nota 8, pp. 60 y 61.
19 Carril, Mauricio et al. (coords.), op. cit., nota 8, p. 11.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 9

Con apoyo en la experiencia adquirida desde 1930, la planeación co-


bró particular importancia en el periodo 1976-1982 en el que se dieron
los primeros pasos para dar forma a un Sistema Nacional de Planeación
conforme al cual, de acuerdo con el principio de solidaridad nacional,
para mejorar la distribución del ingreso y asegurar un nivel mínimo de
bienestar a toda la población del país, se reconociera a las colectividades
económicamente más débiles su derecho a que mediante un esfuerzo
complementario para compensar las desigualdades financieras interregio-
nales,20 la carga hacendaria total fuera soportada en común, de modo que
cubriéndolos con un esfuerzo fiscal equiparable al de las restantes cir-
cunscripciones, cada jurisdicción pudiera garantizar a sus integrantes un
nivel mínimo de servicios socialmente aceptable en cuanto a la satisfac-
ción de sus necesidades básicas de alimentación, empleo, salud, educación,
seguridad social y vivienda.
Con base en esta idea, la campaña electoral de López Portillo se reali-
zó con un esquema globalizador, que para dar cabida a los programas de
equilibrio regional inherentes al federalismo21 cooperativo a los que se ha
hecho referencia, preveía la integración de demandas populares, recursos
técnicos y doctrina, dentro de un plan de desarrollo establecido como un
ejercicio permanente y compartido, como una forma de ligar la política
general del gobierno con la actividad de los distintos sectores de la socie-
dad, y con la de cada uno de los estados de la República. No se trataba
sólo de un proyecto de gobierno, sino de un programa complejo que daba
cabida a las aspiraciones de los grupos sociales y les marcaba compromisos
y responsabilidades para el desarrollo del país. Este plan no llegó a ejecutar-
se; pero tras la elección de López Portillo orientó la acción pública tanto
para la solución de problemas inmediatos, como para los de largo plazo.
Al sesionar por primera vez con los miembros de su gabinete,22 el
presidente López Portillo les hizo entrega de las bases para la elaboración
de un programa de gobierno, en las que recogía los puntos de vista y las
demandas expresadas en las consultas populares efectuadas durante su
campaña electoral. Asimismo, promulgó la Ley de Presupuesto, Contabi-
lidad y Gasto Público actualmente en vigor,23 que dispuso que las activi-

20 Chapoy Bonifaz, Dolores Beatriz, Finanzas nacionales y finanzas estatales, meca-


nismos de conciliación, México, UNAM, 1992, pp. 155 y 156.
21 Ibidem, pp. 88 y ss.
22 Osornio Corres, Francisco Javier, Aspectos jurídicos de la administración finan-
ciera en México, México, UNAM, 1992, p. 29.
23 Diario Oficial de la Federación, 31 de diciembre de 1976.
10 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

dades de programación, presupuestación, control y evaluación del gasto


público federal estarían a cargo de la recién creada Secretaría de Progra-
mación y Presupuesto. Sin la voluntad política de desarrollar un control
efectivo sobre las actividades estratégicas de la economía nacional, y sin
la capacidad de ejercerlo,24 carecía de sentido hablar de la ejecución de
un plan global.
En acatamiento a la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Públi-
co, cada entidad cuenta con una unidad encargada de realizar las funcio-
nes de planeación, programación, control y evaluación en lo que atañía a
su propio gasto, y las secretarías de Estado o departamentos administrati-
vos se hacen cargo de orientar y coordinar las acciones que al respecto
desarrollan las entidades ubicadas en su sector.
Paralelamente, numerosos planes sectoriales ----de desarrollo indus-
trial, de desarrollo pesquero, de ciencia y tecnología, prácticamente uno
para cada actividad emprendida por el Estado---- aportaron elementos in-
dispensables para la tarea de integración programática; con ellos fue posi-
ble afinar diagnósticos, normar decisiones, obtener una visión de conjun-
to y reunir en un documento único ----el Plan Global de Desarrollo---- las
acciones de los distintos sectores económicos y sociales dentro de un
marco estratégico general.25
Este esfuerzo integrador de la política y el desarrollo durante el últi-
mo trienio de la gestión de López Portillo, que contenía objetivos y metas
precisas, hizo posible avanzar hacia un sistema unificado de planeación
que permitió ordenar la información de tal manera que se asegurara la
congruencia, eficacia y eficiencia26 de la acción de los sectores guberna-
mental, social y privado en relación con los objetivos nacionales. Esto
exigió no sólo la homogeneización de los métodos aplicables sino tam-
bién la de los conceptos, enfoques y procedimientos, lo que mediante la
amplia difusión de los propósitos y objetivos generales del desarrollo na-
cional,27 acrecentó la conciencia en todos los niveles del sector público
----y en la sociedad en general---- de la importancia de la planeación para
transformar el crecimiento económico en desarrollo social.28

24 Vázquez Arroyo, Francisco, op. cit., nota 2, p. 56.


25 Secretaría de Programación y Presupuesto, Plan Global..., cit., nota 15, pp. 8 y ss.
26 Se entiende por eficacia la cualidad de la acción que logra hacer efectivo un inten-
to o propósito, y por eficiencia la facultad para lograr un efecto determinado.
27 Madrid Hurtado, Miguel de la, Mandato popular y mi compromiso constitucional
1983-1988, Plan Nacional de Desarrollo, México, Presidencia de la República, 1983, p. 20.
28 Entre 1978 y 1980, México experimentó un auge económico sin precedente, debi-
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 11

Este plan ----que abarcó y ordenó coherentemente los planes sectoria-


les ya existentes---- marcó el inicio de un sistema permanente, de un pro-
ceso racional y consciente para dirigir el desarrollo del país de acuerdo
con la Constitución, actualizando por una parte de manera constante la
estrategia, los instrumentos y los programas nacionales, y retroalimentan-
do por la otra los planes sectoriales y el propio Plan Global de Desarrollo
gracias a la planeación.29 Para hacerlo, reunió el conjunto de objetivos,
estrategias, acciones, y medios para avanzar con mayor consistencia y vi-
sión de conjunto.
Esta fusión de políticas coordinadas y compatibilizadas continuó la
estrategia de desarrollo implantada desde el inicio de la administración de
López Portillo, proyectada en ese momento para la segunda mitad de su
responsabilidad constitucional. Dicho plan fue propuesto no sólo como
un programa de gobierno, sino como un proyecto nacional, que respetan-
do las competencias sectoriales sirviera como mecanismo ordenador de
las intenciones y compromisos de los agentes que participaban en cada
uno de los ámbitos económicos y sociales del país.
Dicho plan30 fue un documento político y técnico que dio coherencia
a las consideraciones políticas, a la acción, y al modelo de país al que se
tendía, a modo de dar unidad y viabilidad a los diversos planes y progra-
mas para organizar mejor los esfuerzos de todos los sectores del país, en
cumplimiento de sus obligaciones jurídicas y políticas.
En el plan se incorporaron todos los lineamientos de la política de
desarrollo, los objetivos y las metas nacionales, precisando las acciones
sectoriales e intersectoriales para enlazar a todos los sectores productivos
de la comunidad nacional; y conforme a las bases proporcionadas en di-
cho documento, se concertaron las acciones entre los diversos grupos so-
ciales, y se coordinaron las que atañían a los estados y a la Federación.31

do principalmente al incremento en los precios del petróleo. El gobierno contrató


fuertes créditos en los mercados internacionales de capital, los cuales tenían abundan-
cia de recursos para otorgar préstamos con intereses reducidos porque se habían desa-
rrollado inusitadamente con las inversiones que ----aprovechando su bonanza---- habían
hecho los países de la OPEP. Véase Ortiz W., Arturo, Política económica de México,
1982-2000, 7a. ed., México, Editorial Nuestro Tiempo, 1999.
29 Secretaría de Programación y Presupuesto, Plan Global..., cit., nota 15, pp. 71, 81
y 82.
30 Ibidem, pp. 25, 33 y 37.
31 Ibidem, pp. 39, 59 y 60.
12 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

Considerando que el desarrollo no constituye un fin en sí mismo, sino


que se justifica en función de objetivos sociales, de generación de empleos,
de mínimos de bienestar y de independencia política y económica, señaló
un marco macroeconómico flexible para el manejo de las variables
económicas en él consideradas; marcó tareas y señaló tasas de crecimiento
razonables para asegurar un ritmo conveniente de evolución; y robusteció
al Estado como rector de la sociedad en la tarea de orientar las acciones
de la economía.
Con base en todo este trabajo previo, el Ejecutivo presentó al Con-
greso de la Unión el proyecto de la Ley Orgánica de la Administración
Pública Federal32 que en su articulado establecía que las dependencias y
entidades de la administración pública centralizada y paraestatal conduci-
rían sus actividades en forma programada, con base en las políticas, prio-
ridades y restricciones que para el logro de los objetivos y metas de los
planes de gobierno estableciera el presidente ----directamente o a través de
las dependencias competentes---- y que implantaba la responsabilidad
de los coordinadores de sector. Asimismo, atribuía a la Secretaría de Pro-
gramación y Presupuesto ----cuya creación preveía---- la elaboración de los
planes nacionales, sectoriales y regionales de desarrollo económico y so-
cial, con la participación, en su caso, de los grupos sociales interesados.
Culminó así el proceso iniciado en 1930, que con sus errores y omisiones
había llevado al convencimiento de la necesidad de una programación
económica global.
La planeación implica un complejo proceso dinámico33 compuesto de
múltiples actividades que se desarrollan en cuatro etapas secuenciales y
simultáneas: formulación, ejecución, control y evaluación, lo que exige
una estrecha vinculación entre las distintas áreas administrativas encarga-
das de esas labores; por lo que para llevarla a cabo fue necesario crear un
conjunto articulado de relaciones funcionales entre las dependencias y en-
tidades del sector público, y entre ellas y las organizaciones de los diver-
sos grupos sociales y las autoridades de las entidades federativas, que
gracias a los mecanismos de participación permanente contenidos en el
propio sistema, permitía realizar acciones de común acuerdo.34

32 Diario Oficial de la Federación, 29 de diciembre de 1976.


33 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa de Difusión y Capacitación
del Sistema Nacional de Planeación Democrática y del Proceso de Planeación 1984, Mé-
xico, Secretaría de Programación y Presupuesto, 1984, p. 2.
34 Secretaría de Programación y Presupuesto, Plan Global..., cit., nota 15, p. 95.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 13

III. BASES JURÍDICAS DE LA PLANEACIÓN ECONÓMICA FEDERAL

El esfuerzo institucional de planeación se inicia con la reforma a los


artículos 25 y 26 de la Constitución, lo que no significa que antes de ella
no hubiera existido planeación, dado que cualquier forma de presupuesta-
ción la implica, y en la páginas precedentes se ha seguido su proceso evo-
lutivo.
El fundamento legal para que el gobierno ejerza la rectoría económi-
ca se encuentra a partir de esa reforma en el precepto constitucional que
lo faculta a establecer un Plan Nacional de Desarrollo, en la Ley de Pla-
neación que reglamenta dicho artículo, y en el Plan Nacional de Desarro-
llo que cada presidente formula al iniciar su periodo de gobierno.

1. Normas constitucionales

Con el propósito de consolidar lo que implícitamente la Constitución


ya le reconocía al Estado, en diciembre de 198235 se le atribuyeron ----re-
feridas al interés general y limitadas por la propia Constitución y sus le-
yes reglamentarias---- facultades que confirmaron el principio de la recto-
ría económica del Estado, haciéndolo consistente con los instrumentos de
política económica con que ya contaba para conducir la estrategia del de-
sarrollo. En efecto, el manejo de las políticas monetaria, de ingresos, de
gasto público y de endeudamiento le permite a cualquier gobierno condu-
cir la política económica; y a esto, en México, se une la propiedad origi-
naria de las tierras y aguas dentro del territorio nacional, y el dominio
directo de los recursos naturales del subsuelo, de la plataforma continen-
tal y de los zócalos submarinos de las islas.36
Lo novedoso fue que además se abrieron conductos para la expresión
de las pretensiones de la población respecto a las tareas encomendadas al
gobierno, para lo cual se estableció que el Estado organizaría un sistema
de planeación democrática del desarrollo nacional que imprimiera soli-
dez, dinamismo, permanencia y equidad al crecimiento de la economía
para asegurar la independencia y democratización política, social y cultu-
ral de la nación. Los objetivos de la planeación, determinados por los fi-
35 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, arts. 25 y 26, reforma pu-
blicada en el Diario Oficial de la Federación de 3 de febrero de 1983.
36 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, arts. 31, frac. IV; 73,
fraccs. VII, VIII, XVIII y XXIX; 74, frac. IV; y 27.
14 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

nes del proyecto nacional contenido en la Constitución, incluyeron la par-


ticipación de los diversos sectores sociales con el fin de recoger sus de-
mandas e incorporarlas tanto en el plan de desarrollo, como en los progra-
mas específicos que en él se contuvieran.
La Constitución faculta al Ejecutivo para establecer un Plan Nacional
de Desarrollo en el que se determinen los criterios para la formulación,
ejecución, control y evaluación de dicho plan y de los programas de desa-
rrollo que abarque. Asimismo, deben señalarse en dicho documento los
órganos responsables del proceso de planeación, así como las bases para
que el Ejecutivo federal coordine su acción con los gobiernos de las enti-
dades federativas mediante convenios, concierte con los particulares las
acciones que éstos deben realizar durante la elaboración y ejecución de
dicho proceso, e induzca su actividad de acuerdo con los objetivos del
desarrollo.37 De esta forma, la ley suprema, al mismo tiempo que concede
al Estado la conducción de la economía, sienta las bases para la participa-
ción de los sectores público, social y privado en el proceso de desarrollo,
precisando sus ámbitos de competencia.38

2. Ley de Planeación
Por ser el sector público de la economía una de las bases que permite
al Estado ser el rector del desarrollo nacional, era necesario que actuando
como un factor de equilibrio entre los sectores económicos, asumiera el
compromiso de fomentar el bienestar de las mayorías y consolidar la in-
dependencia económica. Para proceder a ello era indispensable que la
rectoría del Estado se rigiera por una ley.39
En este contexto, por planeación ha de entenderse el instrumento para
modificar la realidad social de acuerdo con los valores del proyecto na-
cional, haciendo uso de la facultad y el deber de utilizar los mecanismos
que el Ejecutivo tiene para orientar la acción gubernamental y social ha-
cia los grandes objetivos del desarrollo socio-económico, a través de la
organización racional, permanente y sistemática tanto de las tareas que la ad-
ministración se propone realizar para conseguir determinados objetivos,
como de la vigilancia a la que se somete para garantizar que las acciones
37 Ibidem, art. 26.
38 Andrade Sánchez, Eduardo, ‘‘Comentarios a los arts. 25 y 26 constitucionales’’,
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos comentada, México, Instituto de
Investigaciones Jurídicas, 1985.
39 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, p. 38.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 15

ejecutadas guarden relación con los objetivos previstos, y que los efectos
de ellas coincidan con los fines preestablecidos, en un proceso continuo de
retroalimentación.40
Las normas y principios fundamentales de la proyección nacional
para el desarrollo del país, así como para la integración y funcionamiento
del Sistema de Planeación Nacional están establecidas en la ya citada Ley
de Planeación,41 que faculta al Ejecutivo nacional para elaborar, con la
participación de los grupos interesados, el plan nacional correspondiente,
conforme a los principios básicos que la misma decreta. Sienta asimismo
las bases para promover y garantizar la participación democrática de los
diversos grupos sociales, y para que las acciones de los particulares con-
tribuyan a alcanzar los objetivos y prioridades del Plan Nacional de Desa-
rrollo y de los programas de él derivados; y para coordinar sus activida-
des de planeación con los estados y municipios con el propósito de que
coadyuven a la planeación nacional.
Para evitar la dispersión de objetivos y acciones que resulta de planes
y programas elaborados en forma aislada, la ley que se comenta estipula
que los documentos de la planeación deben ordenarse jerárquicamente
conforme a un marco integrador de todos los programas de desarrollo,
para que a partir de un plan nacional, se preparen y ejecuten programas
sectoriales y regionales, asegurando la congruencia necesaria de las ac-
ciones propuestas para que a través de ordenar las demandas, establecer
prioridades, fijar metas, asignar recursos, definir tiempos y señalar la res-
ponsabilidad de todos los que intervienen en las distintas etapas de la pla-
neación, haya la seguridad de que lo planeado se ejecute, y de que pueda
vincularse en forma directa lo planeado con lo realizado.42
Asimismo, establece las bases para proceder a la consulta de los di-
versos grupos sociales, con el propósito de que la población exprese sus
opiniones para la elaboración y actualización del plan y sus programas, y
participe en su ejecución.43
Las normas y los principios básicos conforme a los cuales ha de lle-
varse a cabo la planeación del desarrollo para encauzar en función de ésta
las actividades de la administración pública, están establecidas, como ya
se dijo, en la Ley de Planeación, que marca la institucionalización de un

40 Programa de Difusión y Capacitación, p. 5.


41 Publicada en Diario Oficial de la Federación, 5 de enero de 1983.
42 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, p. 23.
43 Idem; Ley de Planeación, art. 1o., fracs. I, III y IV, pp. 12 y 20.
16 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

sistema permanente de conducción planeada de la actividad pública, para


lo cual adopta la programación como instrumento fundamental de gobier-
no para garantizar la congruencia entre los objetivos y las acciones de la
administración pública federal, para precisar responsabilidades, y para fa-
cilitar la oportuna evaluación de los resultados. La planeación así enten-
dida permite impulsar y orientar el desarrollo económico y social del
país.
Esta ley reglamenta el artículo 26 constitucional y delimita el marco
normativo de la planeación.44 Tiene por objeto encauzar las actividades
de la administración pública federal y garantizar la participación social en
la integración del plan nacional y de los programas de desarrollo; estable-
cer las bases para que el Ejecutivo federal ----responsable de conducir la
planeación nacional---- coordine sus actividades con las entidades federa-
tivas; y señalar con claridad las atribuciones que corresponden en esta
materia a las dependencias y entidades de la administración pública fede-
ral, que están obligadas a elaborar sus programas siguiendo los linea-
mientos del Plan Nacional de Desarrollo.
El Ejecutivo es el responsable de la elaboración del Plan Nacional de
Desarrollo porque cuenta con dependencias de orientación y apoyo glo-
bal, y sobre todo porque planear es atribución y obligación del organismo
encargado de la administración. En esta materia, el Congreso sólo puede
externar su opinión y formular las observaciones que estime pertinentes
durante la ejecución, revisión y adecuaciones a dicho plan;45 pero partici-
pa expidiendo las leyes que constituyen la base jurídica de la planeación
nacional; analiza, opina, y en su caso aprueba documentos fundamentales
para la planeación: el Informe de Gobierno, el Informe de Ejecución del
Plan Nacional de Desarrollo, el Presupuesto de Egresos de la Federación
y la Cuenta Pública; y adicionalmente hace aportaciones a través de los
Foros de Consulta Popular.46
Conforme a dicho texto legal,47 a la Secretaría de Hacienda le corres-
ponde proyectar la planeación nacional del desarrollo, y vigilar el cumpli-
miento de las obligaciones derivadas de las disposiciones en esta materia.
Para esto debe coordinar las actividades relacionadas con dicha planea-
ción; elaborar ----con la participación de los gobiernos de los estados, de

44 Ley de Planeación, arts. 1o., 5o., 9o., 12 y 20.


45 Ibidem, art. 5o.
46 Programa de Difusión y Capacitación, p. 12.
47 Ibidem, art. 14.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 17

los grupos sociales interesados, y de las entidades de la administración


pública federal---- el Plan Nacional de Desarrollo; proyectar y coordinar
con la participación que corresponda a los gobiernos estatales y munici-
pales la planeación regional, preparar los programas especiales que le en-
comiende el presidente de la república, y elaborar ----tomando en cuenta
las propuestas de las dependencias coordinadoras de sector y de los go-
biernos estatales---- los programas anuales globales para la ejecución de
dicho plan y de los mencionados programas; así como cuidar que los pro-
gramas que se generen en el Sistema Nacional de Planeación sean con-
gruentes con el Plan Nacional de Desarrollo.
Dicha secretaría debe además definir las políticas financiera, fiscal y
crediticia; procurar el cumplimiento48 de los objetivos del plan y de los
programas al ejercitar sus funciones de planeación, coordinación, evalua-
ción y vigilancia del sistema bancario; verificar que las operaciones en
que se haga uso del crédito público prevean el cumplimiento de los obje-
tivos y prioridades del plan y los programas; y considerar los efectos que
en el logro de dichos objetivos y prioridades pueden tener la política mo-
netaria y crediticia, así como los precios y tarifas de los bienes y servicios
de la administración pública federal.
Por lo que atañe a las dependencias de la administración pública fe-
deral,49 intervienen en la elaboración del multicitado plan, respecto de las
materias que les competen, y coordinan el desempeño de las que corres-
ponden a las entidades paraestatales en su sector. Preparan ----tomando en
cuenta las propuestas que presenten las entidades en su sector y los go-
biernos de los estados, así como los grupos sociales interesados---- sus
programas sectoriales, y aseguran la congruencia de éstos con el plan y
los programas regionales y especiales que determine el presidente de la
república.
Dichos organismos elaboran sus programas anuales para la ejecución
de los programas sectoriales correspondientes considerando el ámbito te-
rritorial de las acciones previstas en ellos, procurando su congruencia con
los objetivos y prioridades de los planes y programas de los gobiernos de los
estados. Por otra parte, vigilan que las entidades del sector bajo su coordi-
nación conduzcan sus actividades conforme al Plan Nacional de Desarro-

48 Ibidem, art. 15.


49 Ibidem, art. 16.
18 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

llo y al programa sectorial correspondiente, y en su caso, que cumplan


con su propio programa institucional.
Por lo que incumbe a las entidades paraestatales,50 todas ellas partici-
pan en la elaboración de los programas sectoriales mediante las propues-
tas que procedan en relación con sus funciones y objeto; y cuando expre-
samente lo determine el Ejecutivo federal, elaboran su propio programa
institucional observando las previsiones del programa sectorial en el que
se encuadran para asegurar la congruencia entre ambos. Asimismo, pre-
paran sus programas anuales para la ejecución de los programas sectoria-
les y en su caso institucionales, considerando el ámbito territorial de sus
acciones, atendiendo ----a través de la dependencia que coordine su sector
y conforme a los lineamientos que ésta señale---- a las propuestas de los
gobiernos de los estados. Periódicamente verifican la relación que guar-
dan sus actividades y los resultados de éstas con los objetivos y priorida-
des de su programa institucional.

3. Plan Nacional de Desarrollo


El análisis de las circunstancias que llevaron a la creación del Plan
Global de Desarrollo, y asimismo la evaluación de sus resultados, hicie-
ron patente la necesidad de integrar un plan nacional del que se despren-
dieran programas a mediano plazo que lo detallaran, permitiendo vincular
los contenidos del plan con el manejo de las políticas e instrumentos de
desarrollo, y particularmente con los montos presupuestales programados
y los efectivamente ejercidos. Esto ayudaría tanto a lograr una mejor arti-
culación entre los diferentes sectores y niveles de la administración públi-
ca y a asegurar la compatibilidad entre los intereses regionales y los pla-
nes estatales de desarrollo, como a reforzar los mecanismos existentes de
participación, negociación y concertación, promoviendo y apoyando la
organización de grupos sociales para movilizar sus esfuerzos hacia el lo-
gro de los objetivos nacionales.
Durante su campaña política, De la Madrid puso en práctica un am-
plio proceso de consulta popular que le permitió primero integrar su pla-
taforma electoral, después su programa de gobierno, y posteriormente el
Plan Nacional de Desarrollo, primer plan sexenal, desde aquel que cubrió
el periodo de 1940 a 1946.

50 Ibidem, art. 17.


PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 19

Durante su mandato presidencial, De la Madrid convirtió la planea-


ción del desarrollo en factor indispensable para enfrentar la adversidad,51
ya que permitió ordenar el esfuerzo colectivo y los escasos recursos para
hacer frente a grandes necesidades sociales. Los planes de cada depen-
dencia fueron responsabilidad de sus titulares, su integración en un docu-
mento único por mandato de la Ley de Planeación correspondió a la Se-
cretaría de Programación y Presupuesto,52 y su aprobación final fue
prerrogativa del presidente de la república.
Conforme a lo establecido en la ley sobre la materia, las dependen-
cias y entidades de la administración pública federal sujetaron obligato-
riamente sus acciones a los objetivos, estrategias y lineamientos estable-
cidos en el plan. Por lo que toca a las entidades federativas, se precisaron
los mecanismos de coordinación para que sus respectivos planes de desa-
rrollo recogieran las prioridades estatales y se insertaran en los propósitos
nacionales. En cuanto a los sectores social y privado, se concertaron ac-
ciones o se indujeron conductas en apoyo a los objetivos establecidos en
el plan.53 De acuerdo con estos mismos principios han venido estable-
ciéndose los planes sexenales de desarrollo preparados por los subsecuen-
tes jefes del Ejecutivo.
El Plan Nacional de Desarrollo, legitimado por el cumplimiento de
los principios constitucionales, resume los compromisos establecidos
entre la sociedad y el gobierno con el objeto de hacer avanzar el desa-
rrollo nacional.54 La planeación integral, objetivo principal del Plan
Nacional de Desarrollo, constituye el instrumento para conducir el
progreso económico y social del país, organizando las acciones que
han de emprenderse durante el periodo presidencial para el que se re-

51 Para 1981, las cotizaciones internacionales del petróleo se habían desplomado, lo


que redujo el ingreso de divisas para hacer frente al servicio de la deuda. En 1982, ----a
unos meses de que De la Madrid asumiera la Presidencia----, ocurrió una fuga de capitales
reconocida oficialmente en 22 mil millones de dólares, lo que casi agotó las reservas del
Banco de México, y se nacionalizó la banca. En ese año, el PIB creció sólo 0.5%, cuando
en el anterior había aumentado un 7.9%. Para evitar una moratoria, el gobierno recurrió
al apoyo de la banca internacional y renegoció la deuda, operación condicionada a una
serie de medidas que recortaron el gasto social en perjuicio de las clases desprotegidas,
redujeron la nómina del gobierno, congelaron salarios y acentuaron la inequidad en la dis-
tribución del ingreso. Véase Ortiz W., Arturo, op. cit., nota 28.
52 Véase supra nota 22.
53 Ley de Planeación, arts. 12-18, 20, 33-36 y 37-41.
54 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, pp. 45 y 47.
20 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

dacta, lapso que coincide con la vigencia de cada plan, dando a la gestión
gubernamental una visión de largo alcance.
De acuerdo con este concepto y dentro del marco general previsto en
la ley que se comenta, la planeación desarrollada a partir de 1983 se dis-
tingue de la que se dio en el pasado por la voluntad de emplear la planea-
ción como un instrumento de transformación social y económica, lo que
implica hacer de ella un sistema en permanente actualización con el fin
de que el gobierno pueda contar con un mecanismo renovador que le per-
mita conducir el proceso de desarrollo que le confía la Constitución.55
Para respetar y aprovechar la biodiversidad de que dispone el país, e
incrementar su capital natural para mantener la disponibilidad de recursos
naturales a largo plazo, es imprescindible que el desarrollo sea sustenta-
ble,56 es decir, que el crecimiento se lleve a cabo manejando responsable-
mente la inevitable interacción de los ámbitos económico y social con el
medio ambiente y los recursos naturales, con el finalidad de conservar su
calidad, y cuando sea necesario, restablecerla.
Para articular y armonizar el esfuerzo colectivo de acuerdo a propósi-
tos comunes, en la elaboración del plan y de los programas que lo inte-
gran, se fortalece la capacidad de los tres niveles de gobierno para condu-
cir la planeación del desarrollo en sus distintos ámbitos a través de la
coordinación de las actividades entre la Federación, los estados y las sub-
divisiones políticas de éstos.
Asimismo, debe obtenerse la participación de todos los sectores so-
ciales para asegurar su cooperación en las labores que para alcanzar las
metas respecto al desarrollo económico y social señale el gobierno. Para
esto, debe contarse con un mecanismo que permita conocer los intereses
de los distintos grupos sociales y no sólo el de las asociaciones de
empresarios y profesionistas, sindicatos, y organizaciones campesinas,
que por estar mejor organizados han ejercido mayor presión sobre la opi-
nión pública.57 La acción de vecinos, amas de casa, deportistas y senec-
tos, puede concertarse en comités de discusión donde pueden exponer sus
puntos de vista sobre como canalizar sus esfuerzos en función del plan
nacional de desarrollo.
Con base en la indagación realizada durante las campañas presiden-
ciales y en los foros de consulta popular instituidos conforme a la Ley de

55 Ibidem, p. 45.
56 Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006.
57 Vázquez Arroyo, Francisco, op. cit., nota 2, p. 55.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 21

Planeación,58 se ha dado permanencia y carácter institucional a la par-


ticipación que la sociedad civil, por medio del cabildeo, había venido
ejerciendo a través de los grupos de presión. Dicha búsqueda permite la
participación de los ciudadanos en la discusión de los problemas que les
atañen, pues en las mencionadas reuniones pueden expresar sus puntos de
vista respecto a la problemática nacional los representantes de las asocia-
ciones de profesionistas, de industriales, de comerciantes y de agriculto-
res; los de los partidos políticos; los de los sindicatos, y los individuos en
lo particular.
Las opiniones expresadas en estas reuniones reflejan el sentir de los
distintos sectores de la población, y por lo mismo constituyen el instru-
mento mediante el cual el gobierno ----actuando como un intérprete del
interés público---- en búsqueda de opciones, expone en dichos foros los
problemas que deben ser resueltos, para que una vez analizados, la socie-
dad proponga soluciones. Sin olvidar el compromiso fundamental del Es-
tado con las mayorías, las sugerencias que se acerquen más al consenso,
las que sean compatibles con el marco legal vigente y con las restriccio-
nes existentes, se incorporan, unas ----las de ámbito más amplio----, al Plan
Nacional de Desarrollo o a los programas a mediano plazo; y otras, las
que se refieran a aspectos más concretos, se incluyen en los programas
anuales y en los planes estatales y municipales de desarrollo.59
Conforme a lo dicho, la participación de las autoridades, instituciones
y grupos implicados en el Plan Nacional de Desarrollo ocurre de manera
distinta: respecto a las dependencias de la administración pública federal
y a las entidades paraestatales es obligatoria, entre las autoridades federa-
les y estatales se da en forma coordinada, y tocante a los sectores social y
privado se produce de manera inducida o concertada.60 A través de esas
formas de operación se define el carácter de la estrategia y de los linea-
mientos del Plan Nacional, y se concreta la participación de la sociedad
en su ejecución.

58 Ley de Planeación, art. 20; y Constitución Política de los Estados Unidos Mexica-
nos, art. 26, pfo. 3o.
59 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, pp. 20-25.
60 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, art. 26, pfo. 3o., y Ley de
Planeación, art. 32.
22 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

A. Participación obligatoria

En la administración pública federal ----para la cual la sujeción al plan


es de carácter forzoso---- sus observancia se manifiesta en acciones y
metas específicas señaladas en los programas sectoriales de mediano pla-
zo que determinan los objetivos, prioridades y políticas que regirán el de-
sempeño de las actividades del sector administrativo correspondiente, y
en programas operativos anuales en los que se establecen los actos con-
cretos, los responsables de ellos, los recursos asignados y las metas por
alcanzar.61
Con el fin de articular e integrar la acción de la administración públi-
ca federal y lograr que las entidades paraestatales se constituyan en autén-
ticos instrumentos para el logro de los programas sectoriales, y en general
de las estrategias y políticas de la planeación nacional del desarrollo, di-
chos organismos ----cuando expresamente lo determine el Ejecutivo fede-
ral---- deben elaborar programas institucionales que contengan previsiones
para cumplir con los objetivos del plan y de los programas sectoriales, de
acuerdo al área o actividad de que se trate.62

B. Participación coordinada

De conformidad con la estructura política mexicana, los municipios


integran las entidades federativas que unidas forman una federación
denominada Estados Unidos Mexicanos; la Federación y los estados fe-
derados constituyen dos órdenes jurídicos igualmente subordinados a la
Constitución sin que exista una prelación de uno sobre el otro;63 ambos
pueden coordinar sus acciones para solucionar problemas de interés co-
mún. Así entendido, el federalismo es una relación política, económica y
social que implica la corresponsabilidad de todos los estados en el desa-
rrollo nacional.
A través de la coordinación se incorporan las acciones que en materia
de planeación realiza el gobierno federal con los gobiernos de las entida-
des federativas, y a través de ellos con los de los municipios.64 En este
caso se contemplan diversos mecanismos ----presentación de propuestas,
61 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, pp. 423 y 424; Ley de Planeación,
arts. 22-27 y 32.
62 Ley de Planeación, art. 17.
63 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, arts. 115, 40, 42 y 26.
64 Ley de Planeación, arts. 33-36.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 23

planeación coordinada, ejecución de acciones compartidas, elaboración


de programas regionales, uniformación de los métodos empleados---- para
que los gobiernos estatales participen en la planeación nacional del desa-
rrollo, y coadyuven en el ámbito de sus respectivas jurisdicciones a la
consecución de los objetivos de la planeación, así como a la ejecución de
las acciones que en cada estado deben realizarse y que competen a los
tres niveles de gobierno. En las relaciones entre éstos, el plan constituye
el punto de referencia que proporciona orientación a las actividades de
coordinación, para que los convenios entre los gobiernos permitan dar
cumplimiento a la estrategia del desarrollo en sus respectivas jurisdiccio-
nes.65
Las acciones en las que intervienen los tres niveles de la administra-
ción pública en forma coordinada, son reguladas por los convenios de de-
sarrollo social celebrados entre el Ejecutivo federal y los gobiernos esta-
tales.66 Estos acuerdos son el instrumento jurídico, administrativo,
programático y financiero, que rige las acciones que en materia de pla-
neación realizan las dependencias de la administración pública federal
con los gobiernos de las entidades federativas, y a través de éstas con sus
municipios.

C. Participación concertada

La concertación es un proceso de negociación que implica correspon-


sabilidad entre los sectores público, privado y social respecto a la defini-
ción de los medios y las acciones necesarias para alcanzar las metas pre-
vistas en el Plan de Desarrollo y en los programas que de él deriven.67 Por
medio de ella dichos sectores convienen en realizar acciones conjuntas de
acuerdo con los lineamientos previstos en el Plan Nacional de Desarro-
llo, así como en los compromisos específicos de cumplimiento obligatorio
para las partes que los suscriben contenidos en los contratos y conve-
nios de derecho público68 que con ese propósito celebren. De esta forma los
65 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, p. 27.
66 Ibidem, p. 425.
67 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 55.
68 Los contratos y convenios de orden público a los que se hace referencia, son con-
tratos administrativos celebrados con sujeción a un régimen exorbitante del derecho priva-
do, entre la administración pública en ejercicio de su función administrativa y uno o va-
rios particulares para satisfacer el interés público. Véase Fernández Ruiz, Jorge, Derecho
administrativo, Contratos, México, Porrúa, 2000, p. 106.
24 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

sectores social y privado, contando con la certidumbre de conocer los ob-


jetivos y prioridades expresados por la voluntad colectiva, participan en
la formación del marco general en el que va a operar la economía,69 y se
solidarizan con el esfuerzo nacional.
Observando los propósitos y prioridades del Plan Nacional de Desa-
rrollo y de los programas de él derivados,70 deben incluirse en dichos
convenios los objetivos, las acciones y los resultados esperados de la con-
certación, indicando la contribución de éstos al cumplimiento de las me-
tas de las líneas prioritarias de acción.71 Asimismo, deben consignarse en
dichos documentos las responsabilidades aceptadas por las partes signata-
rias, precisando las entidades, dependencias, instituciones, organismos,
asociaciones o cámaras que quedan obligadas. Es necesario detallar tam-
bién el área geográfica donde estas acciones tendrán repercusión, así
como los periodos en que se llevarán a cabo.

D. Participación inducida

Recurriendo a la persuasión, el gobierno maneja los instrumentos de


política económica y social que pueden influir en las decisiones de los
particulares ----medidas financieras, tributarias, monetarias, de gasto pú-
blico y de empleo---- a modo de dirigir su acción hacia el cumplimiento de
los objetivos establecidos en la planeación nacional. De este modo se pro-
mueven acciones específicas para estimular las actividades de los secto-
res social y privado hacia el cumplimiento de las metas y objetivos del
desarrollo, y para desalentar las que sean contrarias a él. Estas medidas de
orientación, restricción, y en todo caso de regulación en materia económi-
ca y social, se manejan de acuerdo con los objetivos y lineamientos gene-
rales establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo, y con los precisados
con detalle en los programas operativos anuales.72
Con el propósito de garantizar y apoyar adecuadamente el cumpli-
miento de sus objetivos y el logro de sus metas, deben señalarse las medi-
das e instrumentos aplicables a cada línea prioritaria de acción,73 efec-
69 Carril, Mauricio et al. (coords.), op. cit., nota 8, p. 11.
70 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, pp. 27 y 426; Ley de Planeación,
arts. 37-40.
71 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 55.
72 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, p. 426; Ley de Planeación, art. 41.
73 Una línea prioritaria de acción es un conjunto de acciones interdependientes orien-
tadas a producir bienes o a prestar servicios, que contribuye al cumplimiento de las líneas
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 25

tuando una pormenorizada justificación de la medida que se adopta, en


términos tanto de los efectos buscados, como de los que se tendrían si la
medida no se respeta, si su intensidad no es la prevista, o si se desfasa,
retarda o adelanta su aplicación.74
Dirigida por la orientación integradora de la actividad gubernamental,
se extiende así, sin solución de continuidad, una línea que va del proyecto
nacional plasmado en la Constitución hasta la consulta popular, y que
concluye con la formulación del Plan Nacional de Desarrollo, cuyo fun-
damento político se encuentra en la voluntad popular, y cuya base jurídi-
ca es el precepto constitucional que responsabiliza al Ejecutivo de la con-
ducción del desarrollo nacional.75

IV. SISTEMA NACIONAL DE PLANEACIÓN

El Sistema Nacional de Planeación Democrática76 es el conjunto arti-


culado de relaciones funcionales, creado entre las dependencias y entida-
des del sector público federal, y entre ellas y las organizaciones de los
diversos grupos sociales y las autoridades locales, con el fin de actuar de
común acuerdo. Dicho régimen comprende mecanismos permanentes
de participación a través de los cuales los grupos organizados de la socie-
dad y la población en general, toman parte activa en la planeación nacio-
nal del desarrollo al hacer propuestas, plantear demandas y formalizar
acuerdos.
Esta estructura gubernamental ordena la actividad tanto de las áreas
que llevan a cabo las actividades de planeación, programación, presu-
puestación, información, control y evaluación, como la de las dependen-
cias que realizan lo planeado, y proporcionan elementos para controlar y
evaluar todo el proceso, desde su preparación hasta su ejecución. El obje-
tivo fundamental77 de todo este proceso es dirigir las acciones que se rea-

generales de acción del Plan Nacional de Desarrollo. Las líneas prioritarias de acción tra-
ducen en proposiciones concretas las líneas generales establecidas en éste, y sirven de
marco de referencia tanto al presupuesto como a las acciones en materia de coordinación,
concertación e inducción.
74 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 55.
75 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, p. 47; y Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, art. 26.
76 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 4.
77 Ibidem, p. 23.
26 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

lizan en el sistema económico y social, con la finalidad de que coadyuven


al cumplimiento de la estrategia del Plan Nacional de Desarrollo.

1. Estructura institucional del Sistema Nacional


de Planeación Democrática

La organización del Sistema Nacional de Planeación tiene su funda-


mento jurídico en la Ley de Planeación y en la Ley Orgánica de la Admi-
nistración Pública Federal.
Dicho sistema está integrado por las dependencias y entidades de la
administración pública federal; por los organismos de coordinación entre
la Federación, los estados y los municipios ----la Reunión Nacional de
Funcionarios Fiscales, la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales,
el Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas, y la
Junta de Coordinación Fiscal----;78 y por la representación de los grupos
sociales que actúan a través de unidades de planeación, gabinetes especia-
lizados, comisiones intersectoriales, y foros de participación social.

2. Niveles de operación

El Sistema Nacional de Planeación actúa en tres ámbitos: global, sec-


torial e institucional.

A. Nivel global

Como ya se dijo con anterioridad es responsabilidad de la Secretaría


de Hacienda proyectar y coordinar las actividades más generales de la
planeación nacional. En esta materia, a la Secretaría de Desarrollo Social
le corresponde proyectar y coordinar ----con la participación de los gobier-
nos estatales y municipales---- la planeación regional, y por lo mismo ela-
borar los programas regionales y especiales que le señale el Ejecutivo fe-
deral, tomando en cuenta las propuestas que para el efecto realicen las
dependencias y entidades de la administración pública federal y los go-
biernos estatales y municipales; así como autorizar ----en coordinación
con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público---- las acciones e inver-
siones convenidas en el marco del combate a la pobreza, y evaluar la apli-
78 Ley de Coordinación Fiscal, art. 16.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 27

cación de las transferencias de fondos que se deriven de las acciones e


inversiones a las que se ha hecho referencia.79
A la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo80 le
compete coordinar y organizar el sistema de control y evaluación guber-
namental; vigilar que las dependencias y entidades de la administración
pública federal cumplan con las disposiciones en materia de planeación,
presupuestación, ingresos, financiamiento, inversión, deuda, patrimonio,
fondos y valores; y realizar auditorías y evaluaciones a dichas dependen-
cias y entidades para promover la eficiencia en su gestión, así como para
verificar el cumplimiento de los objetivos contenidos en sus programas.

B. Nivel sectorial

A las distintas entidades de la administración pública federal que se


encargan de los aspectos específicos de la economía y la sociedad les co-
rresponde la operación en el nivel sectorial. Dentro de cada dependencia
la responsabilidad recae en su titular, apoyado por una unidad de planea-
ción y una estructura administrativa y ejecutiva. Cada secretaría está obli-
gada a ayudar en la formulación del Plan Nacional de Desarrollo, a elabo-
rar programas a mediano plazo y programas operativos anuales, a
establecer el marco de referencia para la planeación del nivel institucio-
nal, y a asegurar la congruencia de sus programas con el Plan Nacional de
Desarrollo y con los programas a mediano plazo. Además, como coordi-
nadora de sector, cada secretaría debe ordenar las actividades de planea-
ción de las entidades paraestatales ubicadas en su esfera de acción, com-
probar periódicamente que cumplan con lo establecido en sus programas,
y verificar el estado que guardan éstos en relación con sus presupuestos.81

C. Nivel institucional

A las entidades paraestatales82 que se integran a la planeación global


a través de los programas sectoriales, les compete participar en la elabo-
79 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 31, fracs. I y II, IX,
XIV-XVIII y XXIII; 32, fracs. II-VI y VIII; Ley de Planeación, arts. 12-15.
80 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 37, fracs. I, V y VII.
81 Ley de Planeación, arts. 8o., 9o., 12, 13 y 16.
82 Organismos descentralizados, empresas de participación estatal, instituciones de
crédito, instituciones de seguros y fianzas, y fondos y fideicomisos relacionados con las
distintas actividades productivas o de servicio que la administración pública lleva a cabo.
28 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

ración de dichos programas, preparar cuando así lo determina el Ejecuti-


vo federal sus propios programas institucionales, elaborar los programas
anuales para la ejecución de unos y otros, así como sus presupuestos, y
atender ----a través de la dependencia coordinadora de sector---- las pro-
puestas de los gobiernos estatales en relación con la cobertura territorial
de su gestión.83

3. Principios de la planeación

En la planeación se cumplen varios principios,84 el primero es el de la


consubstancialidad, porque en cualquier organización humana la planea-
ción es consubstancial e inherente a la gerencia y privativa de ella, de
aquí que sea el encargado de la administración pública al que le corres-
ponda establecer los objetivos de su gestión y determinar la forma de al-
canzarlos.
También debe satisfacer los principios de universalidad, racionali-
dad, previsión y unidad, lo que significa respectivamente que la planea-
ción debe abarcar todas las fases del proceso económico y social; que
para aprovechar al máximo los recursos con que se cuenta, los planes y
programas deben elaborarse con base, tanto en el análisis y diagnóstico
del pasado y del presente como en la proyección de las tendencias obser-
vadas, seleccionando las alternativas de acción de acuerdo con conoci-
mientos científicos y un razonamiento sistemático; que de acuerdo con la
idea primordial de modificar la realidad, deben preverse las consecuen-
cias que producirá la aplicación de lo planeado; y que asimismo, todos los
planes, programas y proyectos deben estar coordinados entre sí, con el
objetivo de formar un todo orgánico y compatible.
Por último, la planeación debe cumplir el principio de continuidad
que se refiere a que la planeación es un proceso permanente porque así lo
es la necesidad de obtener el máximo rendimiento de recursos siempre
escasos; lo que cambia es la forma de obtenerlos y el destino que se les
dé. Cuando se ha cumplido un plan y los programas que lo integran, debe
estar ya preparado el siguiente, modificando o complementando al ante-
rior, y así se prosigue indefinidamente.
83 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 1o., pfo. tercero; Ley de
Planeación, art. 17.
84 Martner, Gonzalo, Planificación y presupuesto por programas, 12a. ed., México,
Siglo XXI, 1981, pp. 9-11.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 29

Los principios mencionados deben acatarse en el desenvolvimiento


de todas las etapas del proceso de planificación.

4. Fases de la planeación

La organización y aplicación del sistema que se estudia se efectúa en


cuatro etapas: formulación, ejecución, control y evaluación, para asegurar
la congruencia entre las actividades cotidianas y los objetivos previstos
en el plan y en los programas a mediano y corto plazo, y para evitar des-
viaciones en la realización de lo proyectado.85

A. Formulación

La formulación es el conjunto de actividades encauzadas a precisar


los principales objetivos del proyecto de desarrollo, la estrategia general
para realizarlo, y las políticas y lineamientos que han de seguirse para lo-
grarlo.86 En esta etapa se elaboran los instrumentos normativos a mediano
plazo: el Plan Nacional y los programas a mediano plazo que de él se
desprenden. Comienza con la preparación de diagnósticos económicos y
sociales de carácter global, sectorial, institucional y regional; con base en
ellos ----y tomando en cuenta las propuestas de la sociedad---- se definen
las necesidades urgentes que deben ser satisfechas así como los objetivos
del desarrollo, y se disponen las medidas procedentes para cumplirlos.87

B. Ejecución

La ejecución es el conjunto de actividades que se realizan para con-


vertir las estrategias señaladas en los programas a mediano plazo en me-
tas a corto plazo.88 En esta etapa se precisan las acciones para lograr los
objetivos, se eligen los instrumentos de política económica y social que
han de emplearse, se desprenden de los programas a mediano plazo los
programas anuales, se determina a los responsables de llevarlos a la prác-
tica, se precisan los plazos para cumplirlos, y se les asignan recursos.89
85 Osornio Corres, Francisco, op. cit., nota 22, pp. 31 y ss.
86 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 9.
87 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, arts. 31, fracs. I, II, XIV y
XV; 32, fracs. II-VI y VIII; Ley de Planeación, arts. 14, fracs. I-IV y VI; 15, fracs. I y II;
16, fracs. I-VI; y 17, fracs. I-IV.
88 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 5.
89 Ley de Planeación, arts. 21, pfos. 2o., 27, 28 y 32.
30 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

C. Control

El control consiste en un conjunto de actividades encaminadas a vigi-


lar que la ejecución de las acciones corresponda a la normatividad que las
rige y a lo establecido en el plan y en los programas de él derivados.90
Esta etapa constituye un mecanismo a la vez preventivo y correctivo que
sigue el curso del proceso de planeación desde la formulación de los pro-
gramas hasta la ejecución de las acciones realizadas para darles cumpli-
miento; esto permite la oportuna detección de desviaciones, ineficiencias,
o incongruencias, así como su pronta corrección.91
Los principales instrumentos de control son los informes trimestrales
de la situación económica, y los informes de las finanzas públicas; los
informes mensuales de los gabinetes especializados, y los de la Comisión
Intersecretarial de Gasto-Financiamiento; los informes de las auditorías
gubernamentales;92 los informes de evaluación de los tres niveles de pla-
neación que sintetizados constituyen el Informe de Ejecución del Plan
Nacional de Desarrollo; el Informe de Avance de Gestión Financiera; la
Cuenta Pública; y el Informe de Gobierno, que es la exposición del estado
general de la administración pública federal.

a. Control interno de carácter administrativo

A la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, compe-


te vigilar que las entidades de la administración pública federal cumplan
con las disposiciones en materia de planeación y presupuestación; e infor-
mar periódicamente al Ejecutivo federal sobre el resultado de su evalua-
ción; asimismo, es la encargada de aportar elementos de juicio para el
control y seguimiento de los objetivos y prelaciones del plan y de los pro-
gramas.93
Por su parte, cada una de las dependencias de la administración públi-
ca federal vigila que las entidades en su sector rijan su actividad confor-
me al Plan Nacional de Desarrollo, el programa sectorial correspondiente,
y, en su caso, su programa institucional; y asimismo verifica la relación
entre los resultados de su gestión y los objetivos y prioridades de los pro-
90 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 5.
91 Ley de Planeación, art. 14, frac. VII.
92 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 6.
93 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 37, fracs. V y XIV.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 31

gramas a su cargo, con el fin de corregir las desviaciones o modificar los


programas respectivos. Con el mismo propósito las entidades paraestata-
les verifican periódicamente la relación que guardan sus actividades con
los resultados obtenidos y con los objetivos y prioridades de su programa
institucional.94
Con el fin de detectar posibles desviaciones, y de existir éstas corre-
girlas ----o en su caso reformar el plan o los programas respectivos----, pe-
riódicamente la Secretaría de Hacienda y Crédito Público95 verifica la si-
tuación en que se encuentra la gestión de los programas y presupuestos de
las diversas dependencias y entidades de la administración pública fede-
ral, así como los resultados obtenidos de ella, y la compara con los objeti-
vos y prioridades del plan y de los programas regionales y especiales.
Esta comprobación es por una parte de carácter normativo-adminis-
trativo, y por la otra de carácter económico-social.

---- Control normativo-administrativo

Este tipo de vigilancia se ejerce en el seno del sistema de control y


evaluación gubernamental que coordinan la Secretaría de la Contralo-
ría y Desarrollo Administrativo y la Secretaría de Hacienda, y sirve para
constatar el cumplimiento de la normatividad que rige las acciones de la
administración pública federal.96

---- Control económico-social

Esta forma de revisión corresponde, en el nivel institucional a las res-


pectivas unidades de planeación, en el sectorial a las dependencias coor-
dinadoras de sector, y en el global a la Secretaría de Hacienda. Tiene por
finalidad verificar, por una parte, la congruencia entre el Plan Nacional de
Desarrollo y los programas generados dentro del Sistema Nacional de Pla-
neación Democrática, y por la otra analizar los efectos económicos y so-
ciales producidos por la ejecución de los programas por parte de la admi-
nistración pública federal.97
94 Ibidem, art. 16, fracs. VII y VIII.
95 Ley de Planeación, art. 14, frac. VII.
96 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, arts. 31, fracs. XXIII y
XXIV; 37, fracs. I-V, VII-IX y XIV.
97 Ley de Planeación, arts. 14, frac. VII; 15, frac. IV; 16, fracs. VII y VIII; 17, frac.
VI; y 18.
32 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

Como parte del control económico y social se examina la coherencia


entre el plan sexenal y los programas a mediano plazo, entre éstos y los
programas estratégicos anuales, y entre éstos y los anteproyectos de pre-
supuesto. Se realiza así un seguimiento permanente de los efectos econó-
micos y sociales producidos por la ejecución de los programas y del pre-
supuesto, y se aquilata la eficiencia de las medidas empleadas para
cumplir los objetivos y metas del plan.

b. Control externo de carácter político

En ocasión de informar al Congreso de la Unión sobre el estado gene-


ral que guarda la administración pública del país,98 el presidente hace
mención expresa de las decisiones adoptadas para la ejecución del Plan
Nacional de Desarrollo y los programas sectoriales, y anualmente ----en
marzo---- remite a la Comisión Permanente de dicha legislatura el informe
de las acciones y resultados de la ejecución del plan y de dichos progra-
mas.99 También anualmente los titulares de las dependencias administrati-
vas, al dar cuenta al Poder Legislativo del estado que guardan sus respec-
tivos ramos, le informan del grado de avance en el cumplimiento de los
objetivos señalados en la planeación nacional respecto a las áreas de las
que son responsables, así como del resultado de la aplicación de los ins-
trumentos de política económica y social en función de esos objetivos y
prioridades.100
Asimismo, por medio del Informe de Avance de Gestión Financiera
----que cubre el periodo comprendido del 1o. de enero al 30 de junio del
año en que se ejerce el presupuesto----, la Auditoría Superior de la Federa-
ción101 es enterada a más tardar el 31 de agosto del mismo año, del grado
de cumplimiento de los objetivos, metas y satisfacción de necesidades
previstas en los programas a cargo de los poderes de la unión y de los
entes públicos federales. Posteriormente, en la Cuenta Pública que anual-
mente el Ejecutivo rinde a la Cámara de Diputados, se consolida la infor-
mación contenida en el citado informe con la correspondiente al segundo
semestre del año.

98 Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, art. 69.


99 Ley de Planeación, art. 6o.
100 Ibidem, art. 8o.
101 Ley de Fiscalización Superior de la Federación, arts. 8o., 10 y 11.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 33

c. Control social

Reconociendo por una parte el alto costo en términos económicos de


la corrupción, y por la otra el gran daño que la percepción negativa y ad-
versa del quehacer de la administración causa a la imagen de las institu-
ciones gubernamentales, ya que ha destruido la credibilidad del gobierno,
éste se propone combatirla mediante acciones preventivas.102 Hasta 2000
se había puesto un gran énfasis en la vigilancia formal, por lo que los
mecanismos de control estaban orientados a verificar el cumplimiento es-
tricto de la normatividad, y no a detectar específicamente prácticas de co-
rrupción; por esta razón se carece de mecanismos que hagan claro y evi-
dente el desarrollo de la gestión administrativa.
Para corregir esa situación, el gobierno tiene que modificar el entorno
de desconfianza existente, para lo cual planea por una parte impulsar una
regulación interna que mediante la identificación de las áreas, los proce-
sos y los servicios más susceptibles a la corrupción, garantice la aplica-
ción de los controles internos con un enfoque preventivo; y por la otra
evaluar los progresos de la lucha contra la corrupción recurriendo tanto a
indicadores internacionales, como a la opinión de los usuarios de los ser-
vicios que presta la administración pública.
Esta ampliación del espacio de la participación de la sociedad en la
evaluación de la gestión pública ----que hasta ahora se había aprovechado
muy limitadamente----, debe reforzar la colaboración social para enfrentar
la corrupción mediante acciones concretas que estimulen su participación
para solucionar este problema nacional. Para que esta colaboración sea
posible, el gobierno abre al público el acceso a la información guberna-
mental para aclarar a la ciudadanía el desempeño de las instituciones, el
cumplimiento de los objetivos y programas de trabajo establecidos, el uso
de los recursos asignados, la prestación de los servicios y los resultados
alcanzados; asimismo promueve el diseño y la aplicación de sistemas de
medición que le permitan conocer las observaciones de la sociedad res-
pecto al fenómeno de la corrupción.
Como parte de este esfuerzo integral para desarrollar la transparencia
de la gestión gubernamental y para combatir la corrupción, el gobierno fe-

102 Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, Diario Oficial de la Federación, 30 de


mayo de 2001, pp. 119-121.
34 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

deral está estableciendo mecanismos de coordinación con las autoridades


locales para garantizar el buen uso de los recursos federales que se les
transfieren.

D. Evaluación

La evaluación es el conjunto de actividades encauzadas a valorar la


pertinencia del funcionamiento del Sistema Nacional de Planeación, así
como la integración y compatibilidad de sus componentes103 en un lapso
determinado. La evaluación tiene dos aspectos: uno normativo-adminis-
trativo, y otro económico-social. El primero se refiere a determinar la
idoneidad operativa de los componentes del sistema respecto a las normas
que los rigen, y el segundo a examinar cuantitativa y cualitativamente los
resultados de la ejecución del plan y los programas.

a. Evaluación interna

Las actividades de evaluación interna se llevan a cabo en los tres ni-


veles de planeación: institucional, sectorial y global.104 Cada una de las
entidades paraestatales integrantes del nivel institucional remite su autoe-
valuación a la secretaría coordinadora del sector que le corresponde, que
la valida y articula en la evaluación del sector, que a su vez remite a la
Secretaría de Hacienda,105 ya que ésta tiene la responsabilidad de llevar a
cabo la evaluación global de la administración pública federal acoplando
en ella, previa validación, las aportaciones de las distintas dependencias y
entidades que la forman. La síntesis integrada y compatibilizada de las
evaluaciones realizadas en los tres niveles de planeación constituye un
documento de naturaleza económico-social: el Informe de Ejecución del
Plan Nacional de Desarrollo.
Dentro del marco programático constituido por el Plan Nacional de
Desarrollo, los programas a mediano plazo, y los programas operativos
anuales, el informe de ejecución valora las acciones realizadas para llevar
a la práctica cada una de las líneas que componen la estrategia establecida
en dicho plan, los resultados alcanzados y el grado de cumplimiento de
los objetivos del plan.
103 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, pp. 6, 10 y 62.
104 Ibidem, p. 63.
105 Ley de Planeación, art. 14, frac. VII.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 35

Al practicar la evaluación debe destacarse la contribución de los pro-


gramas realizados a lograr los objetivos de política económico-social de-
terminados en el Plan Nacional de Desarrollo, detallando las acciones
más importantes realizadas, utilizando los instrumentos de política econó-
mica y social previstos para su ejecución; y en el caso de que hubieran
tenido repercusión directa sobre las variables económicas y sociales, debe
precisarse hasta dónde las acciones de cada programa incidieron en
ellas.106 Deben asimismo señalarse los principales avances y resultados
en la aplicación de los programas, especificando en qué medida los proble-
mas a los que se pretendió dar solución fueron resueltos, y si se avanzó en
la dirección deseada para enfrentar los problemas de carácter estructural.
A través de informes sectoriales e institucionales, informes sobre
áreas y necesidades específicas, y el Informe Anual de Evaluación de la
Gestión Gubernamental, periódicamente se compara lo estipulado en los
programas con los resultados obtenidos, con el fin de verificar el cumpli-
miento de los objetivos y medir los efectos de la interrelación de los pro-
gramas. El propósito primordial de comparar los objetivos previstos con
el avance alcanzado al ejecutar las acciones proyectadas, y de determinar
las causas de los desfases entre lo planeado y lo realizado ----si los hubo----,
es retroalimentar el proceso de planeación, porque los resultados de la
evaluación constituyen un diagnóstico actualizado de la situación econó-
mica, social y política del país, indispensable para programar adecua-
damente el siguiente ejercicio presupuestal,107 definiendo la política apli-
cable para corregir las desviaciones detectadas, y modificar en caso
necesario los programas respectivos.

b. Evaluación externa

Como parte del proceso de evaluación, en marzo, el titular del Ejecu-


tivo remite a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión el Infor-
me de Ejecución del Plan de Desarrollo,108 y en su Informe Anual de Go-
bierno al Congreso de la Unión hace mención expresa de las decisiones
adoptadas para la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo y de los pro-
gramas sectoriales.109
106 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 62.
107 Ibidem, pp. 62 y 63.
108 Ley de Planeación, art. 6o., pfo. segundo.
109 Ibidem, art. 6o.
36 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

El Informe de Gobierno es el documento que manifiesta el estado ge-


neral que guarda la administración pública del país, y en el que se hace
mención expresa de las decisiones adoptadas para la ejecución del Plan
Nacional de Desarrollo y los programas de mediano plazo.110 Dicho do-
cumento aporta elementos para el análisis de las políticas aplicadas, de
los instrumentos empleados, y de los resultados obtenidos, porque los
programas sustantivos incluidos en los anexos programáticos van acom-
pañados de una breve evaluación de sus resultados.
Para determinar el progreso en el cumplimiento de los objetivos, de-
ben compararse analíticamente los avances logrados con las metas esta-
blecidas originalmente, especificando, por orden de importancia, las cir-
cunstancias que tuvieron que afrontarse para alcanzar los objetivos y las
metas, señalando las desviaciones existentes con respecto al presupuesto,
y explicando las causas internas o externas que las motivaron, diferen-
ciando al hacerlo los factores imputables a deficiencias en la programa-
ción, de aquellos que se originaron por problemas en la ejecución, y seña-
lando los instrumentos utilizados o las medidas aplicadas para corregir las
eventuales desviaciones detectadas en el curso de la misma.
Por otra parte, al revisar la Cuenta Pública111 la Cámara de Diputados
comprueba si el Ejecutivo cumplió con los objetivos contenidos en sus
programas, y si al hacerlo el gobierno se ajustó a los criterios señalados
en el presupuesto.112 Previamente a esa comprobación, la Cuenta Pública
es turnada por dicha cámara a la Auditoría Superior de la Federación para
que ésta verifique el desempeño de la administración y la legalidad en el
uso de los recursos públicos, y evalúe el cumplimiento final de los objeti-
vos y metas fijadas en los programas federales de acuerdo con los indica-
dores estratégicos aprobados en el presupuesto.113 Esta relación entre el
Ejecutivo y el Legislativo en materia de evaluación, hace más confiable
el proceso de la planeación nacional para el desarrollo.114

110 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 63.


111 Este proceso se analiza en el capítulo relativo a la presupuestación en el nivel federal.
112 Ley de Planeación, art. 6o.; Constitución Política de los Estados Unidos Mexica-
nos, arts. 74, fracción IV, pfo. cuarto; y 79, frac. I, pfo. primero.
113 Ley de Fiscalización Superior de la Federación, art. 16, frac. 1V.
114 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 62.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 37

5. Plan Nacional de Desarrollo

El Plan Nacional de Desarrollo es el patrón rector de las acciones que


el gobierno federal emprende en el periodo de gestión del presidente que lo
elabora. En él se delinean las políticas social, económica, interior y exte-
rior, que establecen el marco para lograr el proyecto de país que persigue
el presidente en turno.
La categoría de plan queda reservada al Plan Nacional de Desarrollo
que se redacta en el nivel global, y constituye la guía orientadora de todos
los demás arbitrios del sistema de planeación. En él se establece una clara
y razonable relación entre las necesidades de desarrollo económico y so-
cial y su escala de prelaciones, por una parte, y los recursos disponibles,
por la otra. Asimismo, se determinan las distintas formas en que han de
emplearse dichos medios para satisfacer esas carencias, considerando to-
das las inversiones que requiere el desarrollo del país para el periodo al
que el plan se refiere, definiendo sus propósitos y la estrategia general que
habrá de seguirse para cumplirlo.
El plan comprende tanto el análisis de los objetivos nacionales y la
fijación de metas para toda la economía del país, como la selección de las
acciones perentorias para conducir su desarrollo integral, así como la de-
terminación de los medios que han de emplearse para lograrlo,115 mismos
que con mayor detalle se expresan posteriormente en programas a media-
no plazo diseñados para cubrir las necesidades económicas y sociales de
la población. En dicho documento, que orienta las acciones de la planea-
ción, sectorial e institucional, así como las que efectúan los estados y los
municipios,116 se designa a los responsables de su ejecución.
Los programas sectoriales, institucionales y regionales, elaborados
para las distintas áreas económicas y sociales, son los mecanismos opera-
tivos para lograr el cumplimiento de los objetivos y metas planteadas en
el Plan Nacional de Desarrollo; en ellos se señalan los procesos, progra-
mas y proyectos que han de realizarse.

A. Preparación del Plan Nacional de Desarrollo

La preparación del Plan Nacional de Desarrollo se inicia con la cam-


paña política de cada candidato a la Presidencia, y debe elaborarse, apro-
115 Vázquez Arroyo, Francisco, op. cit., nota 2, pp. 45 y 46.
116 Ley de Planeación, arts. 21-29, 31, 33, 34 y 42-44.
38 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

barse y publicarse dentro de los seis primeros meses de gestión del que
haya resultado favorecido por el voto popular.117 Su vigencia no puede
exceder del periodo constitucional del presidente que lo aprueba, aunque
puede contener consideraciones y proyecciones de más largo plazo. El
proceso de elaboración se inicia con el análisis de los servicios públicos
existentes para conocer el estado en que se encuentran, y así entender las
quejas y peticiones planteadas respecto a ellos por la población; lo que
implica la ejecución de diversas actividades relacionadas, unas con la ob-
tención y ordenación de la información, y otras con su análisis a través de
las etapas de recopilación, clasificación y evaluación, para terminar con
la proyección de las tendencias de las necesidades de obras y servicios
públicos.
La captación de protestas y solicitudes comienza durante las campa-
ñas políticas realizadas por los candidatos a la Presidencia, y continúa du-
rante el mandato del que haya sido electo; la recopilación de quejas y pe-
ticiones se hace con base en las demandas presentadas por los distintos
grupos de presión y organizaciones diversas, por los funcionarios y em-
pleados del gobierno, y por la población en general, y obliga a que de
inmediato vayan realizándose estudios y análisis con la idea de precisar
los problemas que deben ser resueltos.
Una vez recopilados los datos acerca del estado en que se encuentran
la administración pública y los servicios que presta ----así como las quejas
y peticiones de la sociedad----, se identifican las anomalías y carencias por
materias, organizándolas de modo que puedan ser estudiadas con el pro-
pósito de encontrarles solución. Así clasificadas, se procede a su califica-
ción conforme a un catálogo en el que se asignan valores numéricos a los
diferentes factores relacionados con las necesidades que deben ser satis-
fechas, y con los servicios que deben prestarse para hacerlo.
Los principales aspectos que se consideran son la impostergabilidad
del servicio; la fuente de procedencia de la demanda y la presión con la
que ésta se ejerce; la posible cooperación de la población interesada; la fac-
tibilidad y rentabilidad de la obra o servicio requerido, y la mejoría social
que puede generar; la extensión de la población favorecida, y los rendi-
mientos que puede aportar; el costo de la obra o servicio solicitado; y el
periodo requerido para ejecutar la obra que se solicita.

117 Indetec, Presupuestación, ejercicio y control del gasto público municipal, Guada-
lajara, Jal., Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas, 1991, pp. 42-49.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 39

Lo anterior implica que se dé preferencia a los problemas que requie-


ran atención inmediata, pues de agravarse generarían un gran costo so-
cial, político y económico. Por lo mismo, tienen prioridad las acciones
que satisfagan a las grandes mayorías ----sobre todo a las clases despro-
tegidas----, las obras y servicios que acumulen el mayor número de solici-
tudes, las que remedien varias necesidades a la vez, y las que puedan eje-
cutarse con menor inversión. Otro factor que se toma en cuenta es que las
obras puedan terminarse durante el periodo de gestión del gobierno que
las emprende.
Es más fácil que se acometan empresas cuyo gasto es recuperable ----es-
pecialmente si lo es a corto plazo----, y aquéllas en cuya realización colabora
la población interesada ----los trabajos por cooperación son el mejor me-
dio para prestar más y mejores servicios a las comunidades de circuns-
cripciones pequeñas en las que es fácil identificar a los beneficiarios----.
Por último, el gobierno está atento a los distintos grupos de influencia que
ejercen presión: organizaciones políticas; cámaras de comercio, agricultu-
ra, e industria; instituciones culturales; clubes de servicio social, colegios
de profesionistas; sindicatos e instituciones religiosas.
Partiendo del conocimiento del estado de la administración pública y
de los servicios que presta en el momento en el que se hace el diagnósti-
co, pueden hacerse los cálculos necesarios para proyectar las tendencias
de las necesidades de obras y servicios públicos que en el futuro van a
presentarse. De esta manera, pueden planearse y programarse para satis-
facer adecuadamente las necesidades presentes y futuras.
En la formulación del plan participan las dependencias y entidades de
la administración pública federal, los grupos sociales interesados y las en-
tidades federativas. El documento es sometido por la Secretaría de Ha-
cienda al presidente, y una vez aprobado por éste, se publica mediante
decreto en el Diario Oficial de la Federación. Como instrumento de crea-
ción continua debe tener la flexibilidad necesaria para reorientarse de
acuerdo con una permanente evaluación de resultados; por lo tanto, el
plan y los programas de él derivados son revisados periódicamente, y en
caso de que se les hagan adecuaciones, previa aprobación del titular del
Ejecutivo, son publicadas en el Diario Oficial de la Federación.118
En el Plan Nacional de Desarrollo se precisan los objetivos naciona-
les, la estrategia para el desarrollo integral del país, las necesidades cuya

118 Ley de Planeación, arts. 21, 29, 31 y 34, frac. I.


40 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

satisfacción tiene prelación, y las previsiones sobre los recursos que se


asignarán a tal fin; se establecen los lineamientos de la política global,
sectorial y regional; y se determinan los instrumentos y responsables de
su ejecución. Sus preceptos se refieren al conjunto de la actividad econó-
mica y social, y rigen el contenido de los programas que se generen en el
Sistema Nacional de Planeación Democrática.

B. Programas a mediano plazo

Los programas a mediano plazo se elaboran en el nivel sectorial ----salvo


los institucionales---- para desglosar y detallar los planteamientos genera-
les del Plan Nacional de Desarrollo;119 en ellos se precisan los objetivos,
metas, políticas y medios que han de emplearse para cumplir lo previsto
en aquél. Estos programas ----clasificados en sectoriales, regionales, espe-
ciales e institucionales---- deben ser congruentes con el plan, y su vigencia
no puede exceder del periodo constitucional de la gestión gubernamental
en que se aprueban, aunque sus previsiones y proyecciones se refieran a
un plazo mayor.
En el plan y en los programas se especifican las acciones que serán
objeto de coordinación con los gobiernos de los estados, y de inducción o
concertación con los grupos sociales interesados. Uno y otros, una vez
aprobados, son obligatorios para las dependencias de la administración
pública federal ----incluidas las entidades paraestatales---- y son revisados
con la periodicidad que determinen las disposiciones reglamentarias. Los
resultados de las revisiones y de las adecuaciones concomitantes al plan y
los programas, son como éstos, publicados en el Diario Oficial de la Fe-
deración.120

a. Programas sectoriales

Los programas sectoriales121 se refieren a los aspectos comprendidos


dentro del radio de acción económico o social del que es responsable la
secretaría de Estado que actúa como coordinadora del sector. Conforme a
las bases expedidas anualmente por la Secretaría de Hacienda, a más tar-
119 Secretaría de Programación y Presupuesto, Programa..., cit., nota 33, p. 9.
120 Ley de Planeación, arts. 21-34, frac. I, y 42-44.
121 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 50; Ley de Planeación,
arts. 16, fraccs. I a III; 17, fracs. I y III; 23 y 29-32; Reglamento de la Ley de Presupuesto,
Contabilidad y Gasto Público Federal, arts. 2o., 12 y 18.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 41

dar el 15 de marzo, los programas se preparan de acuerdo con las estipu-


laciones del Plan Nacional de Desarrollo para el sector específico a cargo
de la dependencia que elabora el programa.
En su formulación se toman en cuenta las propuestas de los organis-
mos que dependen de la entidad que encabeza el sector, las recomenda-
ciones de los estados y municipios afectados por la ejecución del progra-
ma, y las opiniones de los grupos sociales interesados. Previo dictamen
de la Secretaría de Hacienda, los programas son sometidos a la considera-
ción del presidente por la dependencia coordinadora del sector, y una vez
aprobados por él, se publican en el Diario Oficial de la Federación y son
obligatorios para todas las dependencias de la administración pública fe-
deral. Los programas que contienen acciones en las que participan dos o
más sectores se denominan multisectoriales.

b. Programas regionales y programas especiales

Los programas regionales se refieren a áreas específicas del territorio


nacional que rebasan el ámbito jurisdiccional de una entidad federativa, y
que se consideran claves para el desarrollo del país. Su integración es res-
ponsabilidad de la Secretaría de Hacienda; pero en su preparación partici-
pan las entidades federativas a las que corresponden las circunscripciones
que van a ser afectadas por el programa. El enfoque regional es importan-
te, porque al tomar en cuenta los diversos grados de crecimiento en las
jurisdicciones implicadas, pueden conocerse las necesidades que en cada
una de ellas deben ser satisfechas, así como determinar la potencialidad
económica que en cada una de ellas es susceptible de ser desarrollada
para contribuir a lograr los objetivos nacionales.122
Los programas especiales ----cuya elaboración compete también a la
Secretaría de Hacienda---- son proyectos ordenados con ese carácter por el
Ejecutivo federal, por estar relacionados sea con necesidades primordia-
les cuya satisfacción es indispensable para el desarrollo integral del país,
o bien con actividades encuadradas en el ámbito de acción de dos o más
secretarías de Estado. Ambas clases de programas son sometidos por la
mencionada secretaría a la aprobación del presidente, que puede estable-
cer comisiones intersecretariales para la atención de las actividades de

122 Carril, Mauricio et al. (coords.), op. cit., nota 8, p. 20.


42 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

planeación que deben desarrollar conjuntamente varias entidades de la


administración pública federal.123

c. Programas institucionales

Los planes de trabajo que sujetándose a las previsiones del plan y del
programa sectorial correspondiente, así como a la ley que regula su orga-
nización y funcionamiento, preparen las entidades paraestatales por orden
expresa del Ejecutivo federal, porque su ubicación dentro del sector al
que corresponden las hace adecuadas para hacerse cargo de determinados
proyectos, constituyen los programas institucionales. Estos documentos
deben ser sometidos por el órgano de gobierno y administración de la en-
tidad que los elabora a la aprobación del titular de la dependencia coordi-
nadora de sector, o a la de la Secretaría de Hacienda si no estuviera agru-
pada en un sector específico.
Considerando las propuestas de los gobiernos estatales a través de la
dependencia coordinadora del sector,124 las entidades paraestatales, en sus
correspondientes programas institucionales, deben tomar en cuenta tanto
el ámbito territorial de sus acciones, como las de los programas multisec-
toriales y especiales que autorice el Ejecutivo federal.

C. Instrumentos operativos a corto plazo

La acción de determinar las actividades que la administración pública


va a ejecutar, de establecer los objetivos de dichas labores, de definir los
métodos de trabajo que van a emplearse, de delimitar los recursos huma-
nos, materiales y financieros necesarios para alcanzar las metas seleccio-
nadas, de señalar índices cuantitativos y cualitativos para evaluar los re-
sultados, y de determinar la localización geográfica de las obras que el
gobierno va a construir y de los servicios que va a prestar, constituye la
programación
Resultado de esta actividad son los programas operativos a corto pla-
125
zo, que al vincular las decisiones globales con las medidas operativas
123 Ley de Planeación, arts. 14, frac. III; 19, 25, 26, 29 y 34, frac. IV; Ley Orgánica
de la Administración Pública Federal; Reglamento de la Ley de Presupuesto, Contabilidad
y Gasto Público Federal, art. 12.
124 Ley de Planeación, arts. 9o.; 17, fracs. II-IV; 24 y 29, pfo. tercero; Reglamento de
la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público, arts. 8o., frac. I, y 11.
125 Vázquez Arroyo, Francisco, op. cit., nota 2, pp. 43, 46 y 52.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 43

de ejecución, convierten las guías contenidas en los planes a mediano pla-


zo ----derivadas a su vez de las orientaciones del plan nacional---- en metas
precisas de acción, ligando de esta manera la labor inmediata de los nive-
les inferiores de la administración, a las decisiones adoptadas en los niveles
intermedios y alto de la misma, y coordinando el funcionamiento de to-
dos los niveles de la administración.
Con el fin de guiar su acción y controlar los resultados obtenidos con-
forme a los lineamentos establecidos por la autoridad superior, cada uni-
dad administrativa ejecutora ----de acuerdo con la organización jerárquica
del gobierno----, utiliza la programación como herramienta para definir
sus metas y establecer sus programas de trabajo, que deben ser lo sufi-
cientemente flexibles como para hacer frente a situaciones imprevistas re-
lacionadas con desastres naturales, o con la manipulación de la economía
por las grandes potencias a través de cierre de mercados, cambios de va-
lor de las monedas, o manipulación de los precios en el mercado interna-
cional.
Estos programas operativos a corto plazo son proyectos de vigencia
anual elaborados en el nivel global, sectorial e institucional. En ellos se
establecen con mayor detalle los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo y
de los programas a mediano plazo; se definen los aspectos administrati-
vos y de política económica y social que entrañan; y se especifican las
acciones que han de ser objeto de coordinación con los gobiernos de los es-
tados, y de inducción o concertación con los grupos sociales interesados.
Existen tres tipos de programas a corto plazo: el programa anual
global, los programas anuales preliminares y los programas anuales defi-
nitivos.126

a. Programa Anual Global

El Programa Anual Global127 constituye el marco general para la pre-


paración de los proyectos operativos anuales preliminares. Su finali-
dad es garantizar la coherencia de dichos planes con los lineamientos ge-
nerales de la política económica y social para el año correspondiente, y
además establecer la fundamentación global para el Presupuesto de Egre-
sos de la Federación. Este documento es preparado por la Secretaría de
126 Ley de Planeación, arts. 27 y 28.
127 Ibidem, art. 14, frac. VI.
44 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

Hacienda con la participación de las dependencias y entidades del sector


público, y de los gobiernos estatales.
La programación anual del nivel federal ----particularmente en sus as-
pectos presupuestal, tributario y financiero---- se vincula estrechamente
con la estatal mediante la coordinación establecida para la integración de
los programas regionales, y el diálogo continuo entre el sector público fe-
deral y los delegados que mantiene en cada estado. En el nivel sectorial
estos programas anuales constituyen el vínculo entre el Plan Nacional de
Desarrollo y el Presupuesto de Egresos de la Federación.128

b. Programas anuales preliminares

Los programas anuales preliminares son los documentos en los que


consta la declaración previa de lo que cada entidad intenta hacer en el
ejercicio para el que se planean, para dar cumplimiento a los objetivos,
políticas, estrategias y metas derivadas de los programas a mediano pla-
zo,129 considerando el ámbito territorial de las acciones previstas en ellos,
y procurando congruencia con los planes y programas de los gobiernos de
los estados. Estos documentos sirven de base para la elaboración de los
anteproyectos de presupuesto.130

c. Programas anuales definitivos

Los programas anuales son el instrumento fundamental para que el


gobierno cumpla con las metas y objetivos trazados en el Plan Nacional
de Desarrollo. Para dar cabal cumplimiento a éste y a la porción corres-
pondiente de las tareas previstas en los programas sectoriales, los progra-
mas operativos anuales definitivos constituyen la herramienta de eje-
cución presupuestaria en la cual se señalan con total precisión las
actividades que en el año que cubren habrán de realizar las entidades pú-
blicas. Estos programas anuales ----que deben ser compatibles entre sí----
rigen durante el año para el que fueron hechos las actividades de la admi-
nistración pública federal en su conjunto, y una vez que se les ha calcula-
do costo, constituyen los anteproyectos de presupuesto.131 En ellos se es-
128 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, pp. 425 y 426.
129 Ley de Planeación, arts. 16, fracs. V y VI; y 17, fracs. III y IV; Reglamento de la
Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público, art. 8o., frac. I.
130 Programa de Difusión y Capacitación, p. 9.
131 Reglamento de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público, arts. 18-21.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 45

pecifican las acciones que han de ser objeto de coordinación con los go-
biernos de los estados, de concertación con los grupos interesados y de
inducción.

6. Instrumentos jurídicos para la aplicación del Plan


Nacional de Desarrollo

Para la aplicación del Plan Nacional de Desarrollo, el Ejecutivo cuen-


ta con la Ley de Ingresos de la Federación, el Decreto de Presupuesto de
Egresos de la Federación, los Convenios de Desarrollo Social, los Conve-
nios de Coordinación y los Convenios de Concertación.

A. Ley de Ingresos de la Federación

La Ley de Ingresos de la Federación es el instrumento normativo de


vigencia anual que, de acuerdo con los lineamientos de la política de fi-
nanciamiento planteada en el Plan Nacional de Desarrollo orienta las po-
líticas financiera, monetaria, crediticia, de deuda pública y de ingreso
----imposición, precios y tarifas de los servicios prestados por el sector pú-
blico y estímulos fiscales----. A través de la Secretaría de Hacienda, el
Ejecutivo federal informa al Congreso de la Unión trimestralmente ----dentro
de los cuarenta y cinco días siguientes al trimestre vencido---- sobre los
ingresos percibidos en relación con las estimaciones señaladas.132

B. Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación

El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación es preparado


por la Secretaría de Hacienda, integrando en él los proyectos de presu-
puesto de cada una de las entidades que componen el sector público fede-
ral. Para la formulación de éstos, cada una de ellas toma en cuenta la polí-
tica de gasto público fijada por el Ejecutivo federal, el programa
financiero general elaborado por la Secretaría de Hacienda, las políticas y
directrices del Programa Anual Global del sector público federal, y las de
su propio programa operativo anual preliminar. También debe atender a
los ingresos y gastos reales del ejercicio anterior; a la interrelación con los
diversos instrumentos de política económica y social establecidos por el
132 Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 31, frac. II; Ley de Ingre-
sos, arts. 1o., 2o., 15-19, y 21; Ley de Planeación, art. 15, frac. II.
46 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

Ejecutivo federal; y en su caso a los convenios de coordinación con los


gobiernos de las entidades federativas, y a los acuerdos de concertación
con los sectores social y privado.133

C. Convenios de Desarrollo Social

Los Convenios de Desarrollo Social son el instrumento jurídico, ad-


ministrativo, programático y financiero, que basado en las orientaciones
políticas fundamentales de los gobiernos federal y locales da respuesta a
las necesidades más urgentes de las entidades federativas. El texto de los
convenios que anualmente el gobierno federal celebra con cada uno de
los estados se refiere específicamente a los proyectos particulares de cada
uno de ellos.
Conforme a los Convenios Únicos de Desarrollo celebrados en 1983,134
la colaboración de los dos niveles de gobierno se concretó en la ejecución
de programas de desarrollo socioeconómico que comprendieron, por una
parte, las acciones derivadas del ejercicio de las atribuciones del sector
público federal, y por la otra, los actos emanados de las facultades de los
ejecutivos locales, que en uno y otro caso requerían de coordinación para
su realización por implicar materias concurrentes o de interés común.
Los proyectos emanados de las facultades de los ejecutivos locales
fueron los Programas de Desarrollo Estatal; y los derivados de las atribu-
ciones federales fueron los Programas Estatales de Inversión, los Progra-
mas Integrales de Desarrollo Rural, los Programas de Inversión Federal y
los Programas Sectoriales Concertados.
Los proyectos contenidos en los programas de las dependencias y en-
tidades de la administración pública federal ejecutados por los estados
por encargo del gobierno federal, de organismos federales descentraliza-
dos o de empresas en las que la Federación tenía parte, y realizados total
o parcialmente con numerario proveniente del Presupuesto de Egresos de
la Federación, fueron financiados ----desde la vigencia del Convenio Úni-
133 Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto Público Federal, arts. 4o., 5o., 13, 17,
18, 19, fracs. I, II y IV; y 24; Reglamento de la Ley de Presupuesto, Contabilidad y Gasto
Público, arts. 9o., 10 y 13; Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, art. 31,
fracs. XIV y XV.
134 La denominación cambió a Convenios de Desarrollo Social en 1992, y anterior-
mente su nombre fue el de Convenios Únicos de Coordinación, que celebrados desde
1977 fueron la raíz del Sistema Nacional de Planeación. Véase Chapoy Bonifaz, Dolores
Beatriz, op. cit., nota 20, pp. 139-145.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 47

co de Coordinación de 1977---- con transferencias de capital a los gobier-


nos estatales, o mediante la aplicación directa de fondos que el gobierno
federal y dichos entes públicos federales realizaban con cargo a los presu-
puestos previstos en sus programas.
La administración, operación, conservación y mantenimiento de las
obras y servicios públicos realizados o suministrados con fondos transfe-
ridos por la Federación a los estados conforme a lo establecido en los
Programas Estatales de Inversión, en los Programas Integrales de Desa-
rrollo Rural y en los Programas de Inversión Federal, quedaba bajo res-
ponsabilidad de los ejecutivos estatales.
Independientemente del nombre con el que se le haya designado, el
documento al que se ha venido haciendo referencia es el acuerdo concreto
que se pacta entre las autoridades federales y las estatales ----involucrando
a los municipios----, respecto a los programas previstos en el Plan Nacio-
nal de Desarrollo que han de realizarse en sus respectivas jurisdicciones,
ya se trate de inversiones coordinadas, o de proyectos con cargo al presu-
puesto federal, caso en el cual los estados y municipios pueden canalizar
sus recursos hacia otros programas de obras y servicios públicos.135 La
celebración de acuerdos entre la Federación y sus partes constitutivas
para efectuar acciones conjuntas en materias que son de competencia
concurrente o de interés común entre las administraciones federal, estatal
y municipal, hace posible vincular las economías rurales y urbanas para
fortalecer a las subdivisiones políticas de las entidades federativas, acti-
var su economía y establecer vínculos más efectivos entre ellas, el gobier-
no del estado que integran, y el gobierno federal; esto con el objeto de
que, de acuerdo con el ámbito de sus respectivas facultades y funciones,
mediante programas que promuevan la descentralización de actividades y
servicios gubernamentales, así como el fortalecimiento de los municipios,
se coordine el desarrollo socioeconómico integral de las entidades, con el
fin de impulsar cabalmente el progreso del país.
Dicho convenio de vigencia anual celebrado entre el gobierno federal
y el de cada uno de los estados, comprende los programas ubicados den-
tro del contexto del Plan Nacional de Desarrollo, y constituye un acuerdo
pactado entre las autoridades federales y las estatales ----involucrando a
los municipios---- para regir el desarrollo de la inversión coordinada en

135 Sedas Ortega, Cecilia, Legislación en materia de presupuesto, ejercicio y control


del gasto público local, Guadalajara, Jal., Indetec, 1994, p. 66.
48 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

proyectos específicos ejecutados con cargo al presupuesto federal. En


este instrumento se establecen los mecanismos para efectuar la transfe-
rencia de recursos humanos, financieros y materiales necesarios para ha-
cer realidad la descentralización de la vida nacional.
Al inicio del sistema de planeación, los acuerdos que se comentan in-
cluyeron el compromiso de los ejecutivos estatales de promover la crea-
ción de sistemas estatales de planeación democrática, así como el forta-
lecimiento de los comités estatales de planeación como órganos oficiales
de comunicación y coordinación con el Sistema Nacional de Planeación
Democrática.
Asimismo, previeron la elaboración en cada una de ellas de planes
estatales y municipales en los que se fijaran estrategias específicas para
su avance con el fin de lograr un crecimiento económico integral que in-
cluyera a la totalidad de las entidades federativas ----sobre todo a las me-
nos desarrolladas---- con la intención de que ampliaran su capacidad
económica y administrativa con el propósito de que les permitiera alcan-
zar mayores niveles de bienestar y progreso. Con este fin, se previó la
celebración de acuerdos basados en orientaciones políticas básicas que
equilibraran la distribución regional del gasto, programaran su impacto,
promovieran la actividad económica en todas las entidades federativas,
y establecieran la participación social en los programas de desarrollo re-
gional.136

D. Convenios de coordinación

Estos acuerdos celebrados entre el Ejecutivo federal y sus homólogos


estatales contienen las reglas para que ambos niveles de gobierno participen
en la planeación nacional, coadyuven a la consecución de los objetivos de
ésta, y planeen en forma conjunta las acciones que han de realizar.137

E. Convenios de concertación

Estos contratos de orden público contienen acuerdos de carácter espe-


cífico y cumplimiento obligatorio para las partes que los suscriben, así
como la previsión de las consecuencias y sanciones que deriven de su in-
136 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, p. 426; Ley de Planeación,
arts. 33-36 y 44.
137 Idem; e ibidem, art. 33.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 49

cumplimiento. Mediante éstos, el Ejecutivo federal ----por sí o a través de


sus dependencias o de las entidades paraestatales---- de acuerdo con los
lineamientos previstos en el plan y los programas, concierta acciones con
las representaciones de grupos sociales o con particulares, para que por sí
o conjuntamente con la administración pública, coadyuven en la realiza-
ción de actividades encaminadas al logro de los objetivos del plan.138

7. Programación del gasto regional de la Federación

Con el fin de propulsar la economía nacional, es necesario equilibrar


la asignación regional del gasto, y programar su impacto para promover
en función de las necesidades locales la actividad económica en todas y
cada una de las entidades federativas ----especialmente en las circunscrip-
ciones menos favorecidas----, e impulsar el progreso de manera que dismi-
nuyan las desigualdades regionales.139 Con el fin de satisfacer las necesi-
dades reales de la población, la asignación del gasto regional está
determinada por la coordinación de los tres niveles de gobierno, y la con-
certación de acciones con los sectores social y privado, motivando así una
mayor participación de las comunidades afectadas en la determinación de
las necesidades locales que han de remediarse.
Para ello es preciso que en materia de salud, educación, empleo y vi-
vienda, las metas nacionales se constituyan fundamentalmente por el
agregado de las necesidades estatales, para lo cual es necesario relacio-
nar, respecto a la infraestructura básica, las carencias locales con los pro-
yectos nacionales, considerando el impacto de éstos en el ámbito regio-
nal. Para poder garantizar la prestación eficiente de los servicios básicos
de agua potable, electricidad, caminos, vivienda, escuelas y centros de sa-
lud, es necesario concentrar la población en ciudades medias y comunida-
des localizadas en puntos geográficos determinados por los gobiernos de
las entidades federativas.
En cuanto a los proyectos nacionales en materia agropecuaria, fores-
tal, turística, industrial y pesquera, éstos se transfieren al nivel estatal de
acuerdo con las prioridades de cada una de las entidades federativas y su
capacidad para hacerse cargo de ellos. Con este propósito, se mantiene
comunicación permanente con los gobiernos estatales para dar a conocer
la inversión federal, así como su ubicación territorial.
138 Idem; e ibidem, arts. 37-39.
139 Madrid Hurtado, Miguel de la, op. cit., nota 27, pp. 398 y 399.
50 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

En el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006140 se da gran importan-


cia a superar las desigualdades entre las diversas regiones que forman el
territorio nacional, por lo que se ha establecido un nuevo marco de rela-
ciones intergubernamentales dentro del sistema de planeación para el de-
sarrollo regional, con el propósito de fortalecer, mediante el Sistema Na-
cional de Planeación Democrática participativa, los vínculos de colaboración
entre el Ejecutivo federal y los Comités de Planeación del Desarrollo es-
tatales y municipales. Conforme a dicho sistema se procede a reforzar el
desarrollo regional a través de la coordinación entre la Federación y los
gobiernos estatales y municipales con el fin de hacer realidad la igualdad
de oportunidades e incrementar el bienestar de la población (véase dibujo
en la página siguiente).
La base de esta fórmula son las mesorregiones, unidades compuestas
de varias entidades federativas que se integran para coordinar proyectos
cuyos efectos trascienden los límites de cada una de ellas. La heteroge-
neidad territorial aún en el interior de los estados hace que, de acuerdo
con sus circunstancias geográficas, sociales, económicas y culturales, al-
gunas entidades formen parte de más de una mesorregión.
Dichas áreas se determinaron para facilitar la articulación de las ac-
ciones de planeación y colaboración entre los gobiernos locales y el go-
bierno federal. Con este propósito se dividió el territorio nacional en cinco
mesorregiones: Sur-Sureste, compuesta por los estados de Campeche,
Yucatán, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Guerrero, Veracruz,
y Puebla; Centro-Occidente, integrada por las entidades de Jalisco, Mi-
choacán, Colima, Aguascalientes, Nayarit, Zacatecas, San Luis Potosí,
Guanajuato y Querétaro; Centro, formada por el Distrito Federal, Queré-
taro, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos y el Estado de México; Noreste,
constituida por Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Duran-
go; y Noroeste, formada por Baja California, Baja California Sur, Sonora,
Sinaloa, Chihuahua y Durango.
Con el fin de promover el equilibrio en el desarrollo económico de
todo el territorio nacional, es menester fortalecer las economías locales,
en especial las que de ellas están más rezagadas, por lo que la planeación
regional debe proyectarse con la participación de los gobiernos estatales y
municipales, y coordinar las acciones del gobierno federal con las de
ellos, respetando los planes de desarrollo urbano y ordenamiento territo-

140 Diario Oficial de la Federación, 30 de mayo de 2001.


52 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

rial de cada localidad, y apoyando el desarrollo turístico municipal, esta-


tal y regional. Asimismo, para desalentar la migración es imprescindible
crear en todas las comarcas del país núcleos de desarrollo que garanticen
la sustentabilidad ecológica de éste; así como impulsar el adelanto en las
fronteras norte y sur del país en concordancia con su potencial económico
y con sus particularidades culturales y sociales.
Al mismo tiempo debe impulsarse el desarrollo intrarregional, toman-
do en cuenta las posibilidades de cada lugar ----reconociendo que hay zo-
nas atrasadas incluso en las demarcaciones más desarrolladas del país----
mediante acciones y esfuerzos coordinados entre sociedad y gobierno en
los ámbitos municipal, estatal y federal, para integrar cada comarca con el
resto del país y con el mundo.
Para hacer posible la igualdad de oportunidades y elevar el bienestar
de la población, es imprescindible impulsar la educación para desarrollar
las capacidades personales y de iniciativa individuales y colectivas me-
diante la programación eficiente y transparente del gasto público en las
áreas de educación, salud e infraestructura, con el objeto de promover un
crecimiento económico regional equilibrado, competitivo, con calidad
humana, y que abarque a toda la sociedad, con el fin de que se traduzca
en una reducción de la inequidad en la distribución del ingreso para lo-
grar abatir la pobreza, para lo cual se busca que dicho crecimiento sea
ambientalmente sustentable, territorialmente ordenado y financieramente
viable para cada una de las cinco regiones en que para los propósitos del
Plan Nacional de Desarrollo se ha dividido el territorio nacional, con el
fin de reducir las brechas económicas que las debilitan y las hacen vulne-
rables respecto al resto del país, y frente a la globalización.
Ese desarrollo ha de darse de manera sustentable ----resolviendo las
necesidades de la generación presente, sin comprometer la satisfacción de
las de las generaciones futuras----, algo a lo cual hasta ahora no se le ha
dado la debida importancia, pues por la reducida incorporación de crite-
rios ambientales en el marco fiscal, y la desvinculación entre la política
económica y la ambiental, México adolece de falta de experiencia en el
diseño y aplicación de los instrumentos relativos a ésta.141 Se necesitan
innovaciones en esta materia, tanto en los aspectos reglamentarios y nor-
mativos, como en los aspectos técnicos y financieros.

141 Mercado García, Alfonso, ‘‘Industria y ambiente’’, Comercio Exterior, México,


vol. 52, núm. 2, febrero de 2002, p. 97.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 53

Para crear un sistema de desarrollo que impida que la presente gene-


ración inhabilite a las generaciones futuras para satisfacer sus necesida-
des, debe organizarse la utilización de los recursos naturales de tal modo
que se preserven las características de los ecosistemas para asegurar su
supervivencia, y se distribuyan equitativamente los costos y beneficios de
su explotación entre las sucesivas generaciones.
El crecimiento de la economía ----entendido como mayor volumen de
producción de bienes y servicios---- es una medida incompleta de prospe-
ridad social y no puede considerarse como el objetivo último del desarro-
llo, que es precisamente el bienestar de las personas, y éste requiere de
un medio ambiente saludable. Las condiciones ambientales forman parte
del concepto amplio de crecimiento, ya que el deterioro ecológico afecta
negativamente la salud y reduce la calidad de vida de la población; así
entendido, el progreso es consustancialmente sustentable, porque provee
mejor calidad de bienestar para la sociedad ----incluida la calidad am-
biental----. Ambiente y desarrollo resultan así un binomio indisoluble
que abarca aspectos de carácter social, económico, ambiental y ético,
del que deriva el problema sobre la distribución intergeneracional de los
costos y beneficios del crecimiento y el desarrollo.142
Las tasas más altas de crecimiento no pueden ser consideradas por sí
mismas como un indicador que refleje con fidelidad el progreso económi-
co y social de los países ----o el de las subdivisiones territoriales de és-
tos----, porque el progreso económico derivado de procesos industriales
contaminantes, o de prácticas agrícolas y forestales inapropiadas, aunado
a la ausencia de medidas y acciones específicas para impedir el deterioro
ambiental, hace que el desarrollo beneficie a sectores sociales específicos
----nacionales o extranjeros----, mientras perjudica a otros.
Esta es una de las causas de desigualdad internacional e intranacional
y tiene graves consecuencias, porque es uno de los elementos que acen-
túan la brecha en riqueza y salud que separa a los países industrializados
de los países subdesarrollados ----y dentro de cada país a las regiones
ricas de las depauperadas----. Cuando los costos ambientales y sociales
del desarrollo son mayores a los beneficios derivados del incremento en
la producción de bienes y servicios, se considera que el crecimiento es
ineconómico.

142 Aguilar Barajas, Ismael, ‘‘Reflexiones sobre el desarrollo sustentable’’, Comercio


Exterior, México, vol. 52, núm. 2, febrero de 2002, pp. 100-103.
54 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

Para lograr un desarrollo apuntalado en el crecimiento con calidad


ambiental,143 es necesario empezar por crear las condiciones para que ese
progreso se dé con respeto a la biodiversidad del país, a modo de incre-
mentar el capital natural de que se dispone, aprovechándolo de acuerdo
con una sólida cultura ambiental, lo que implica atender a los aspectos
económicos, ecológicos y sociales de la explotación de los recursos natu-
rales.
Entendiendo que el crecimiento con calidad sólo es posible si se con-
sidera responsablemente la indiscutible interacción de los ámbitos econó-
mico y social con el medio ambiente y los recursos naturales, el Estado
reconoce como suya la responsabilidad de crear, sobre la base de una só-
lida cultura a favor del medio ambiente, las condiciones para un desarro-
llo sustentable que asegure tanto su calidad actual, como la disponibilidad
futura de recursos naturales para las generaciones por venir.
En cumplimiento de ese compromiso, el Ejecutivo federal se propone
promover el uso sustentable de los recursos naturales ----especialmente la
eficiencia en el uso del agua y de la energía----, así como una gestión am-
biental integral y descentralizada; fortalecer la investigación científica y
la innovación tecnológica para apoyar tanto el desarrollo sustentable del
país como la adopción de procesos productivos y tecnologías limpias; im-
pulsar procesos de educación, capacitación, comunicación y fortaleci-
miento de la participación ciudadana encaminados a difundir la convic-
ción de la necesidad de proteger el medio ambiente y de aprovechar de
manera sustentable los recursos naturales; mejorar el desempeño ambien-
tal de la administración pública federal; continuar diseñando y aplicando
la estrategia nacional para el desarrollo sustentable; y avanzar en la reduc-
ción de las emisiones de los gases que dan origen al efecto invernadero.
Para contar con indicadores económicos y ambientales para evaluar
los resultados obtenidos, se integrarán registros interdisciplinarios con in-
formación sobre el daño a la atmósfera, el consumo de energía, la pérdida
de sistemas forestales, y la tasa de conservación de acuíferos.
El desarrollo sustentable144 es un nuevo patrón de crecimiento con di-
ferentes combinaciones en el uso de recursos naturales renovables y no
renovables, que requiere de una regulación gubernamental, lo que lo hace
incompatible con el sacrosanto principio de libre mercado. La voluntad

143 Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006.


144 Aguilar Barajas, Ismael, op. cit., nota 142, pp. 104 y 105.
PLANEACIÓN, PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTACIÓN 55

política de proteger la ecología, y el apoyo institucional que se le preste,


hace suponer que el interés por conservar el ambiente está por encima de
los intereses del mercado, que dejado a sus propios mecanismos junto con
más bienes y servicios, genera más contaminación.
La sustentabilidad institucional es un asunto directamente derivado
de la voluntad política: si la dependencia responsable del medio ambien-
te, y los grupos de presión nacionales e internacionales involucrados en la
conservación de la naturaleza, tienen menos influencia que las depen-
dencias que se ocupan de las finanzas, la industria y el comercio, y que
las asociaciones que agrupan a industriales y comerciantes nacionales e
internacionales, habrá una atención deficiente a las cuestiones ambienta-
les, a pesar de que la retórica oficial pretenda hacer creer lo contrario.

V. COLOFÓN

Las directrices que han de seguir tanto la Federación como los esta-
dos y sus municipios en el diseño, elaboración y ejecución de sus respec-
tivos presupuestos programáticos, son las establecidas en el Plan Nacio-
nal de Desarrollo y en los planes estatales y municipales de desarrollo, así
como en los convenios de desarrollo social en vigor. Todo esto de acuer-
do con la Ley de Planeación, y cumpliendo con los principios del Sistema
Nacional de Planeación Democrática.
Antes de la década de los ochenta no era posible fuera del propio go-
bierno una visión de conjunto de la actividad gubernamental, no existía
un sistema unificado de planeación, y era deficiente la coordinación de
acciones entre las distintas dependencias Lo anterior no implica que la
administración pública no pudiera identificar los objetivos generales de
cada dependencia y los del conjunto de ellas, racionalizar las decisiones
que influían sobre el desarrollo económico y social del país, y fijar estra-
tegias de acción.
Pero innegablemente eso era muy distinto de lo que ha producido el
movimiento evolutivo de los últimos veinte años: un Sistema Nacional de
Planeación del Desarrollo del que forman parte obligatoriamente todas
las dependencias y entidades de la administración pública federal, al que
se integran los grupos sociales y los particulares a través de la concerta-
ción y la inducción, y al que se adhieren mediante convenios los gobier-
nos de las entidades federadas para coadyuvar en sus respectivas jurisdic-
56 DOLORES BEATRIZ CHAPOY BONIFAZ

ciones a realizar los objetivos de la planeación nacional. Intervienen así


en la planeación nacional del desarrollo los tres niveles de gobierno y la
sociedad.
En el capítulo siguiente se analiza la planeación del desarrollo en el
nivel estatal y municipal, el empleo de los instrumentos de coordinación,
y la transferencia de recursos a las entidades federativas a través de los
fondos de aportaciones previstos en la Ley de Coordinación.

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