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Marco teórico

Como es bien sabido el Ecuador es un país rico en biodiversidad de especies de plantas


cuyo uso se enfoca en el área medicinal tradicional, aunque estas en los últimos tiempos
han perdido relevancia por el consumo de medicamentos bioquímicos desarrollados por las
industrias farmacéuticas aún existen grupos sociales que emplean prácticas de salud
complementarias mediante el uso de recursos naturales con el objetivo de aliviar dolencias
comunes que aquejan al ser humano de manera frecuente. Es bien sabido que el uso de
medicina de origen natural, se viene utilizando desde la antigüedad tanto así que se remonta
a las primeras civilizaciones que poblaron el planeta.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los medicamentos herbarios abarcan
hierbas, preparaciones y productos herbarios, que contienen como principios activos partes
de plantas, ya sean flores, tallo, hojas o raíces o la combinación de estos. La tradición del
uso de las plantas medicinales con el objetivo de aliviar dolencias se ha transmitido de
generación en generación a través de los años de forma empírica, por tal razón no se ha
establecido una base informativa a la cual se pueda acceder en busca de información que
pueda ser de ayuda para dar solución a una problemática de salud, desde hace siglos el uso
de la medicina tradicional andina o medicina alternativa ha contribuido a la prevención y
restauración salud, tanto es así que la OMS ha implementado estrategias sobre el uso de la
medicina tradicional con el objetivo de aprovechar su fácil adquisición y múltiples
beneficios como alternativa o incluso un apoyo terapéutico dentro de los sistemas de salud,
específicamente, en la atención primaria, si bien esta es una opción mucho más económica
y de fácil acceso para cualquier individuo dentro de la sociedad, los individuos optan por
consumir productos farmacéuticos tanto es así que la producción de fármacos de origen
químico de los cuales se basa principalmente el tratamiento de la medicina moderna
también ha contribuido a que esta alternativa terapéutica vaya perdiendo tiempo con el paso
del tiempo.

Beneficios del uso de plantas medicinales en el contexto ecuatoriano

En Ecuador, la rica biodiversidad de flora y fauna ha permitido que las plantas medicinales
se conviertan en un recurso clave en la medicina tradicional. El uso de estas plantas no solo
es una práctica ancestral, sino que también ofrece múltiples beneficios tanto para la salud
como para el bienestar de la población. Algunas de las principales ventajas incluyen:

Acceso a tratamientos naturales y económicos: Las plantas medicinales, como la


manzanilla, el eucalipto, la ruda o la menta, son fácilmente accesibles en muchas regiones
del país, especialmente en áreas rurales, lo que permite a las personas acceder a
tratamientos de bajo costo para diversas afecciones, como problemas digestivos,
respiratorios. Muchas de las plantas medicinales son utilizadas para mejorar el sistema
inmunológico, reducir la inflamación, aliviar el estrés y tratar trastornos comunes. Su uso
preventivo puede ayudar a reducir la dependencia de medicamentos sintéticos, que a
menudo tienen efectos secundarios.
Fomento de la sostenibilidad: El cultivo de plantas medicinales contribuye al cuidado del
medio ambiente, ya que muchas de estas plantas crecen sin necesidad de químicos o
pesticidas, lo que hace que su cultivo sea más ecológico y sostenible en comparación con
otros productos agrícolas. El uso de plantas medicinales es una parte fundamental de la
cultura ecuatoriana, especialmente en las comunidades indígenas, por lo que el promover su
uso contribuye a la preservación de los saberes ancestrales y a fortalecer la identidad
cultural de los pueblos y nacionalidades que conforman el territorio ecuatoriano.

Una forma eficaz de promover el uso de plantas medicinales en Ecuador a las futuras
generaciones se puede realizar mediante la implementación de estrategias educativas,
especialmente dirigidas a los niños en las instituciones de educación primaria. La propuesta
de incentivarles a cultivar sus propias plantas medicinales no solo les enseñaría sobre los
beneficios de estas plantas, sino también sobre sostenibilidad, responsabilidad y el respeto
por la naturaleza. Para poder desarrollar esta propuesta ecológica se plantean los siguientes
puntos.

Incorporación en el currículo escolar: Integrar el conocimiento sobre plantas medicinales


en las asignaturas de ciencias naturales o biología. Esto permitiría que los estudiantes
aprendan sobre las propiedades, usos y beneficios de las plantas, tanto desde una
perspectiva científica como cultural.

Creación de huertos escolares: proponer la creación de huertos dentro de las instituciones


educativas donde los niños puedan cultivar diversas plantas medicinales y la más populares
donde pueden incluir especies como la manzanilla, el romero, el diente de león, la menta y
otras plantas de fácil acceso para su producción. Los huertos permitirían a los estudiantes
estar en contacto directo con la naturaleza y aprender el ciclo de vida de las plantas.

Talleres prácticos y actividades lúdicas: Organizar talleres de siembra, cultivo y cuidado


de plantas medicinales, adaptados a la edad de los niños, estas actividades, así como la
recolección, preparación de infusiones o ungüentos, y la creación de productos naturales a
base de estas plantas, fortalecerían el aprendizaje práctico, fortaleciendo de igual manera
los saberes ancestrales que nos han acompañado desde varios siglos atrás.

Fomentar la conciencia ambiental: Aprovechar el cultivo de plantas medicinales como


una oportunidad para enseñar a los estudiantes sobre la importancia de la biodiversidad y la
conservación del medio ambiente, los huertos escolares pueden ser un espacio ideal para
enseñar sobre el respeto por la naturaleza, la importancia de las especies autóctonas y el uso
responsable de los recursos naturales.

Proyectos de sensibilización y participación comunitaria: Involucrar a las familias y a la


comunidad en general en los proyectos de huertos medicinales, esto puede incluir
actividades como la siembra, recolección, intercambios de saberes, y experiencias con el
uso de plantas medicinales para que los niños puedan compartir lo aprendido en su entorno.

En base a lo anterior podemos inferir que el cultivo de plantas medicinales en las escuelas
ecuatorianas no solo fortalecería el conocimiento de los estudiantes sobre la salud natural y
la sostenibilidad, sino que también contribuiría al desarrollo de una generación más
consciente de la importancia de cuidar tanto su salud como el medio ambiente.

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