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Daños y Perjuicios

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M. C., P. y otro vs. Choque, Alberto Matías y otros. s.

Daños y
perjuicios - Recurso de inconstitucionalidad
STJ, Jujuy; 03/02/2022; Rubinzal Online; RC J 1001/22

Sumarios de la sentencia
Daños resarcibles por muerte de la persona - Acción de daños y perjuicios
- Resarcimiento a los padres por la muerte de los hijos - Valor vida (pérdida
de chance de ayuda futura) - Cuantificación del daño

La determinación del monto indemnizatorio es competencia exclusiva del


Tribunal de grado, sobre todo cuando la pretensión se canalizó por los carriles
del procedimiento oral; por ende, resulta irrevisable y ajena a este recurso. Sólo
por excepción, cuando la cuantificación del daño resulte absurda, implique una
notoria injusticia, o sea producto de la sola voluntad del juez que se aparta de las
circunstancias que rodearon el caso concreto y/o de las pautas que proporciona
la doctrina legal imperante, procede su revisación con el fin de subsanar la
arbitrariedad incurrida; escenarios que no se encuentran configurados en la
especie. Sin perjuicio que lo antedicho bastaría para sustentar el rechazo del
remedio tentado, también se considera que debe ser desestimado porque el
decisorio atacado es razonable y ajustado a derecho, según las constancias de
la causa. En efecto, el a quo da sobradas razones que fundamentan su fallo. Así,
no es irrazonable la base de cálculo utilizada y menos aún el porcentaje fijado,
ya que el monto indemnizatorio final al cual arriba no resulta desacertado,
insensato o exorbitante. (El a quo al cuantificar la indemnización por pérdida de
chance u oportunidad de ayuda futura, fijó el rubro en 2.600.000 pesos, tomando
como parámetro el salario mínimo vital y móvil, multiplicándolo por la expectativa
de vida de los padres (20 años) y restando un 50 % de lo que se estima hubiera
gastado la víctima en forma personal).

Daños resarcibles por muerte de la persona

Este Superior Tribunal -desde anteriores integraciones- viene sosteniendo que el


resarcimiento por daños se debe determinar con criterios flexibles, apropiados a

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las circunstancias singulares de cada caso en concreto y sin ceñirse a cálculos
basados en porcentajes rígidos o fórmulas matemáticas. El juez de la causa
goza en esta materia de un margen amplio de valoración, librado a su prudente
arbitrio; nadie se encuentra en mejores condiciones que él para la valoración y
correcta determinación del quantum indemnizatorio.

Texto completo de la sentencia


En la ciudad de San Salvador de Jujuy, Provincia de Jujuy, República Argentina,
a los tres días del mes de febrero del año dos mil veintidós, reunidos los Señores
Jueces de la Sala I, Civil y Comercial y de Familia, del Superior Tribunal de
Justicia, doctores Beatriz Elizabeth Altamirano, Sergio Marcelo Jenefes y
Federico Francisco Otaola, bajo la presidencia de la nombrada en primer
término, vieron el Expte. Nº CF-17.234/21 "Recurso de inconstitucionalidad
interpuesto en el Expte. Nº C-88.404/17 (Cámara en lo Civil y Comercial - Sala II
- Vocalía 4) Daños y perjuicios: M. C., P. y otro c/ Choque, Alberto Matías,
Agrosalta Compañía de Seguros y otro"; del cual,
La Dra. Altamirano, dijo:
La Sala Segunda de la Cámara en lo Civil y Comercial, mediante sentencia de
fecha 17/12/20, resolvió hacer lugar a la demanda ordinaria por indemnización
de daños y perjuicios promovida por P. Marino Mamaní[1] y Basilia Choque C.
en contra de Alberto Matías Choque, Jorge Luis Campero y Agrosalta
Cooperativa de Seguros Limitada; y en consecuencia, condenarlos para que
abonen en forma solidaria $ 5.235.000 comprensivo de la pérdida de chance,
daño moral y gastos funerarios, más interés en caso de mora.
Asimismo, rechazó el rubro valor de reposición del rodado; impuso las costas a
la vencida y reguló honorarios profesionales.
Para así resolver, y en lo que estrictamente interesa a la presente cuestión
recursiva, indicó que, al haber ocurrido el siniestro vial el día 08/09/16 y
encontrándose vigente el CCyCN, corresponde la aplicación de dicho cuerpo
normativo, específicamente los Arts. 1.769, 1.757 y 1.758.
Explicó que, del relato de los hechos surge que no existe controversia de que el
siniestro vial ocurrió en la fecha señalada, a horas 6; 15, en la ruta Nacional Nº
66, siendo protagonizado el mismo por Luis Alfredo M. C. (conductor del
vehículo dominio CME-373) y Alberto Matías Choque (conductor del vehículo
BCM-600).
Precisó que, de las pruebas producidas, la más relevante la constituye la pericial

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mecánica realizada por la Licenciada Graciela Adriana Solís Bonilla, quien
concluyó que el automotor embestido fue el que conducía Luis Alfredo M. C. (hijo
de los actores), quien falleció como consecuencia de dicho infortunio.
Agregó que la pericial realizada en sede penal arriba a idénticas conclusiones,
estando probado que la causa principal que ocasionó el fatal accidente es que el
automóvil Ford Escort, Dominio BCM-600 invadió el carril contrario y embistió
frontalmente al utilitario Renault Express, Dominio CME-373.
Asimismo, hizo extensiva la condena a la razón social Agrosalta Cooperativa de
Seguros Limitada en los límites y condiciones pactados en la póliza 2493123.
Valoró, en lo que a la pérdida de chance de manutención de los padres refiere,
que ella representa para estos una frustración futura y concreta de ayuda
económica por parte de su hijo.
Añadió que "teniendo en consideración que no se acreditaron los ingresos que
obtenía Luis Alfredo M. C., tomamos en su reemplazo el salario mínimo vital y
móvil al mes de diciembre de 2020 de $ 20.587 y restamos el porcentaje que
estimamos que hubiera gastado en forma personal y estimamos en el 50 % del
total de esa ganancia y lo multiplicamos por la expectativa de vida de los padres
(20 años aproximadamente) y los precedentes de los Exptes. Nº A-047.307/11;
C-47.769/15; B-227.124/10, B-268.450/12, entre muchos otros, obtenemos el
importe de $ 2.600.000 que estimamos razonable y prudente para resarcir este
rubro" (sic).
Determinó que corresponde añadir la reparación del daño moral en la suma de $
2.600.000, gastos funerarios en la suma de $ 35.000 y fijación de intereses, e
imposición de costas, a los que remito por cuestiones de brevedad y por no ser
motivo de agravio.
En contra de este decisorio, a fs. 8/11 de autos deduce recurso de
inconstitucionalidad el Dr. Ernesto Federico Hansen, en nombre y representación
de Agrosalta Cooperativa de Seguros Limitada y de Alberto Matías Choque.
Se agravia expresando que la sentencia en crisis no es una derivación razonada
del derecho vigente, que adolece de un razonamiento suficiente y que vulnera
las garantías del debido proceso y el derecho de propiedad.
Alega que el a-quo al momento de cuantificar la indemnización por pérdida de
chance u oportunidad de ayuda futura, fijó el rubro en $ 2.600.000, tomando
como parámetro el salario mínimo vital y móvil, multiplicándolo por la expectativa
de vida de los padres (20 años) y restando un 50 % de lo que estima hubiera
gastado la víctima en forma personal, determinando el otro 50 % a favor de los
padres como pérdida de chance.
Destaca que el juzgador omitió explicar qué pautas tuvo en cuenta para
determinar un 50 % de los ingresos de la víctima en concepto de pérdida de

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chance.
Refiere que el fallo no se correlaciona con el art. 3º del CCyCN que exige que
las sentencias sean razonablemente fundadas.
Recalca que la cuantificación formulada por el a quo resulta excesiva, toda vez
que surge de autos iniciales que los actores tienen otros hijos y que la chance de
manutención debe repartirse también entre ellos.
Señala que, "en el presente caso la detracción del 50 % debe incrementarse en
al menos un 90 % a 95 % toda vez que bajo el título pérdida de chance estaría
incrementado sin prueba alguna el rubro indemnizatorio, cuya estimación resulta
elevada, más si se tiene en cuenta que el actor tiene otros hijos" (sic).
Expone mayores argumentaciones jurídicas a las que remito para ser breve; cita
jurisprudencia; formula reserva del caso federal y peticiona.
Corrido traslado de ley, a fs. 25/26 vta. comparece a contestarlo la Dra. Laura
Beatriz Portal, en representación de P. M. C. y Basilia Choque C.. Solicita su
rechazo por los motivos que expone, a los que remito en homenaje a la
brevedad.
Cumplidos los demás trámites procesales, el Sr. Fiscal General emitió dictamen
aconsejando el rechazo del recurso de inconstitucionalidad (fs. 37/40 vta.) por lo
que se encuentra en estado de resolver.
Adelantando opinión, diré que corresponde rechazar el remedio tentado.
En reiteradas oportunidades este S.T.J. ha expresado que en relación a la
excepcionalidad del recurso de inconstitucionalidad que -precisamente- impone
una aplicación de él en extremo restrictiva, se sostuvo que el vicio de la
arbitrariedad, que alcance para descalificar el fallo, debe ser grave y tiene que
probarse, y no cabe respecto de sentencias meramente erróneas o que
contengan una equivocación cualquiera, si no padecen de omisiones y
desaciertos de gravedad extrema, que lo descalifiquen como acto judicial (L.A.
Nº 38, Fº 1390/1393, Nº 534); lo que no se advierte en el supuesto bajo examen.
Por lo demás, los fundamentos expresados por la Cámara sentenciante respecto
a las cuestiones debatidas, no sólo resultan suficientes para sustentar sus
conclusiones sino que no han sido adecuadamente controvertidas por el
promotor del recurso, quien se limita a exteriorizar las discrepancias que los
mismos le provocan.
Por otra parte, en relación a la cuantificación del daño sin parámetros objetivos
acreditados y lo exorbitante de la condena así definida, también debe decirse
que la determinación del monto indemnizatorio es competencia exclusiva del
Tribunal de grado, sobre todo cuando la pretensión se canalizó por los carriles
del procedimiento oral; por ende, resulta irrevisable y ajena a este recurso. Sólo
por excepción, cuando la cuantificación del daño resulte absurda, implique una

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notoria injusticia, o sea producto de la sola voluntad del juez que se aparta de las
circunstancias que rodearon el caso concreto y/o de las pautas que proporciona
la doctrina legal imperante, procede su revisación con el fin de subsanar la
arbitrariedad incurrida[2]; escenarios que tampoco encuentro configurados en la
especie, en lo que respecta al aquí recurrente.
Efectivamente, no advierto que la sentencia en crisis contenga razonamientos
groseramente ilógicos o contradictorios, ni apartamiento de las circunstancias
que hacen al caso concreto, como tampoco carencia de fundamentación que
sustente la condena dispuesta en contra de la parte accionada. De hecho, el
remedio que interpuso el recurrente sólo trasunta en una simple disconformidad
con lo decidido en la instancia de grado.
Es más, estimo que los agravios formulados no reflejan una crítica concreta y
razonada del fallo que se impugna, frente a lo cual, este Superior Tribunal
-anterior integración- ha dicho en forma reiterada que la expresión de agravios,
para que pueda cumplir su finalidad específica, debe configurar una exposición
que contenga un análisis serio, concreto y pormenorizado de la sentencia
recurrida y la demostración de que el pronunciamiento o las argumentaciones
que llevaron a esa conclusión son erróneas o contrarias a derecho (L.A. Nº 43,
Fº 87/89, Nº 33); lo cual tampoco advierto cumplido por parte del quejoso.
Por último, y sin perjuicio que lo antedicho bastaría para sustentar el rechazo del
remedio tentado, también considero que debe ser desestimado porque -en
cuanto al fondo del asunto traído a revisión- el decisorio atacado es razonable y
ajustado a derecho, según las constancias de la causa.
En efecto, el a-quo da sobradas razones que fundamentan su fallo. A tal punto
es así, que el sentenciante explica el motivo por el cual utiliza como base de
cálculo para justipreciar la pérdida de chance de manutención el salario mínimo
vital y móvil.
Expresamente refiere: "teniendo en consideración que no se acreditaron los
ingresos que obtenía Luis Alfredo M. C., tomamos en su reemplazo el salario
mínimo vital y móvil al mes de diciembre de 2020 de $ 20.587".
A mayor abundamiento, no debe perderse de vista que el hijo fallecido de los
actores tenía 28 años de edad al momento de ocurrir el fatal accidente,
existiendo un alto grado de certeza en relación a la posibilidad de que el mismo
hubiera válidamente podido tener una vida productiva que supere la base
utilizada por el sentenciante.
Con ello quiero dejar sentado que no es irrazonable la base de cálculo utilizada
por el a-quo (ante la ausencia de elementos convictivos que se pudieron ofrecer
al efecto) y menos aún el porcentaje fijado, ya que el monto indemnizatorio final
al cual arriba no resulta desacertado, insensato o exorbitante.

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En ese sentido se ha expedido la Corte Suprema de Justicia de la Nación: "La
consideración de criterios objetivos para determinar la suma indemnizatoria en
cada caso no importa desconocer la facultad propia de los magistrados de
adecuar el monto de la reparación a las circunstancias y condiciones personales
del damnificado habida cuenta el margen de valoración de que aquellos gozan
en la materia (artículo 165 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación),
sino recurrir a pautas meramente orientadoras que permitan arribar a una
solución que concilie de la mejor manera posible los intereses en juego y evite -o
cuando menos minimice- valoraciones sumamente dispares respecto de un
mismo daño sin motivos razonables y/o de entidad que lo justifiquen. Ello
máxime cuando, como en el caso, la ponderación cuestionada por insuficiente
atañe al daño material."[3]
Tampoco encuentro atendible el agravio del recurrente en tanto y en cuanto
entiende excesivo el porcentaje fijado en el fallo en razón de que los actores
tienen otros hijos, toda vez que nadie está en mejores condiciones de ponderar y
considerar las circunstancias de hecho que el juez natural de la causa.
En este sentido, la CSJN ha expresado que "Ante la muerte de un hijo, los
progenitores pierden la expectativa de una ayuda económica futura cierta
aunque tengan otro u otros descendientes que serán soporte dinerario, además
de espiritual, por cierto. La sola pérdida de ese sostén demuestra por sí misma
el daño patrimonial constituyéndose en una presunción de existencia de daño,
más no así del quantum. El hijo al crecer ayudará económicamente a aquellos
por lo que la esperanza se ve frustrada ante el acaecimiento de su muerte. Se
resarce esa pérdida de un hijo que tiene a la -certeza- como uno de los
requisitos indispensables del daño injustamente causado."[4]
En definitiva, de acuerdo a las facultades que otorga el art. 46 del CPC y a la luz
de las consecuencias sufridas por los actores, no considero que tales montos
sean excesivos, absurdos o injustos; tampoco que sean contrarios a derecho.
Por lo demás, este Superior Tribunal -desde anteriores integraciones- viene
sosteniendo que el resarcimiento por daños se debe determinar con criterios
flexibles, apropiados a las circunstancias singulares de cada caso en concreto y
sin ceñirse a cálculos basados en porcentajes rígidos o fórmulas matemáticas. El
juez de la causa goza en esta materia de un margen amplio de valoración,
librado a su prudente arbitrio; nadie se encuentra en mejores condiciones que él
para la valoración y correcta determinación del quantum indemnizatorio[5].
Por lo expuesto, corresponde rechazar el recurso de inconstitucionalidad
interpuesto por el Dr. Ernesto Federico Hansen, en nombre y representación de
Agrosalta Cooperativa de Seguros Ltda. y Alberto Matías Choque.
Las costas deben imponerse a la parte recurrente vencida (cfr. principio objetivo

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de la derrota; Art. 102 del CPC).
Se regulan los honorarios profesionales de los Dres. Laura Beatriz Portal y
Ernesto Federico Hansen, en las sumas de $ 131.054.52 y $ 91.738,16
respectivamente; importes que devengarán intereses conforme a la tasa activa
cartera general (préstamos) nominal anual vencida a 30 días del Banco de la
Nación Argentina, a partir de la fecha de la presente y hasta su efectivo pago;
ello, con más el I.V.A., en caso de corresponder.
Los estipendios profesionales se regularon teniendo en consideración los
siguientes lineamientos de la Ley Nº 6.112, a saber: en general, apreciando las
etapas procesales cumplidas, la complejidad de la cuestión planteada y el
resultado obtenido (Arts. 16 y 17) a más del carácter procesal con que
intervinieron los profesionales (Art. 15); mientras que, en particular, se tuvo en
cuenta el interés comprometido en el recurso, monto sobre el cual se aplicó el
porcentual '20' (Art. 23) y de tal resultado se tomó el 30 % (Art. 32) para así
obtener el importe correspondiente al letrado vencedor, mientras que, para el
vencido, un 70 % de aquél (Art. 29).
Los doctores Sergio Marcelo Jenefes y Federico Francisco Otaola adhieren al
voto que antecede.
Por ello, la Sala I, Civil y Comercial y de Familia, del Superior Tribunal de
Justicia de la Provincia de Jujuy,
RESUELVE:
1º) Rechazar el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Dr. Ernesto
Federico Hansen, en representación de Agrosalta Cooperativa de Seguros Ltda.
y de Alberto Matías Choque.
2º) Imponer las costas a la parte recurrente.
3º) Regular los honorarios profesionales los Dres. Laura Beatriz Portal y Ernesto
Federico Hansen en las sumas de $$ 131.054.52 y $ 91.738,16
respectivamente; importe que devengarán intereses conforme a la tasa activa
cartera general (préstamos) nominal anual vencida a 30 días del Banco de la
Nación Argentina, a partir de la fecha de la presente y hasta su efectivo pago;
ello, con más el I.V.A., en caso de corresponder.
4º) Registrar, dejar copia en autos y notificar por cédula.
Dra. Beatriz Elizabeth Altamirano - Dr. Sergio Marcelo Jenefes - Dr. Federico
Francisco Otaola.

Notas:
[1] Quiso decir "P. M. C."
[2] Cfr. L.A. Nº 40, Fº 577/581, Nº 203; L.A. Nº 42, Fº 391/393, Nº 138; L.A. Nº
42, Fº 1226/1229, Nº 411; entre otros.

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[3] CSJN CIV 80458/2006/1/RH1 Grippo, Guillermo Oscar; Claudia P. Acuña y
otros c/ Campos, Enrique Oscar y otros s/ daños y perjuicios (acc. trán. c/ les. o
muerte).
[4] Ibid.
[5] V.g.: L.A. Nº 42, Fº 1226/1229, Nº 411; L.A. Nº 46, Fº 101/104, Nº 42; L.A. Nº
46, Fº 1223/1224, Nº 494; entre otros.

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