Solución de Diferencias en la OMC
Solución de Diferencias en la OMC
Una nación que nos priva de la facultad de comerciar en ella, nos perjudica
incontestablemente, privándonos de las ventajas del comercio exterior con
respecto a la misma; y en consecuencia, si haciendo que tema un perjuicio igual
en sus intereses, se logra determinarla u destruir las barreras que pone, sin duda
se puede aprobar este medio como una medida puramente política. Pero esta
represalia que causa un perjuicio a nuestro rival, nos lo causa también a nosotros
mismos; porque no oponemos una defensa de nuestros propios intereses a una
precaución interesada que tomaron nuestros rivales, sino que nos hacemos un
mal por hacerles a ellos otro. Nos privamos de relaciones útiles, a fin de
acarrearles la misma privación. Solo se trata de saber hasta qué punto amamos la
venganza, y cuánto queremos que nos cueste.
Juan Bautista Say
Tratado de Economía Política (1803)
Introducción
Juan Bautista Say compartía la opinión de Adam Smith de que está justificado que los países
adopten medidas de retorsión contra los interlocutores comerciales que los excluyan de los
mercados propios, en la esperanza de que la adopción de medidas de este tipo, o la amenaza de
hacerlo, induzca al interlocutor a levantar las restricciones. Pero mientras Smith estaba
dispuesto a dejar en manos de “la astucia y pericia del precavido Ministro a quien llaman CAPÍTULO 7
vulgarmente Estadista, o Político” determinar si la retorsión está justificada en un caso
determinado1, Say era menos entusiasta respecto del empleo de esta opción. Say subrayaba los
costos que un país se impone a sí mismo cuando adopta medidas de retorsión y el incentivo
negativo que podría generar la supresión de estas sanciones. A este respecto, el sistema de
solución de diferencias de la OMC se podría decir que refleja más las ideas de Say que las de
Smith, porque aunque en última instancia se basen en la posibilidad de adoptar medidas de
retorsión, está diseñado de forma tal que estas medidas de retorsión son el último recurso que
los Miembros utilizarán solo después de haber agotado todas las demás posibilidades.
Este capítulo empieza por un análisis de las diferencias entre negociaciones y solución de
diferencias como opciones para manejar las fricciones entre Miembros, haciendo hincapié en la
forma en que los Miembros de la OMC se plantean esta elección desde diferentes culturas
políticas y tradiciones jurídicas, a lo que seguirá un breve resumen de los cambios realizados en el
funcionamiento del sistema durante la Ronda Uruguay y después de ella. A continuación, el
análisis se centra en la experiencia que ha generado hasta el momento la aplicación del
Entendimiento sobre Solución de Diferencias (ESD). Para ello, se presentan principalmente
estadísticas descriptivas de los asuntos, se examina el aumento y la reducción del número de
reclamaciones, el objeto de estas y qué países han presentado más reclamaciones o han sido
objeto de estas. Los lectores observarán que este análisis se centra en los aspectos cuantificables
de la experiencia del ESD; el espacio no nos permite un examen más matizado de las cuestiones
que plantea la jurisprudencia de la OMC y las repercusiones de las interpretaciones que los
grupos especiales y el Órgano de Apelación han dado de los Acuerdos de la OMC. El capítulo
finaliza a continuación con un examen de quiénes han sido los miembros de los grupos especiales
y del Órgano de Apelación, señalando pautas en su nacionalidad así como en sus antecedentes.
mayoría de los asuntos, y de que aproximadamente la mitad de los Miembros hasta ahora han
intervenido a lo sumo en calidad de terceros. Pueden ofrecerse diversas explicaciones para el
distinto nivel de participación de los Miembros, que abarcan desde el tamaño de sus
economías (es más probable que los Miembros más grandes tengan una gama más amplia de
sectores y de cuestiones en juego) a su diferente capacidad (los Miembros que tienen
misiones grandes y bien dotadas de personal son más capaces de atender a las necesidades
de procedimiento). Además de estas y de otras consideraciones prácticas, también es
importante tener en cuenta las diferencias entre la cultura política y la tradición jurídica de los
Miembros. Dicho claramente, los políticos de algunos países están más dispuestos a
mantener litigios que sus homólogos de otras partes del mundo.
Desde un punto de vista muy abstracto, se pueden distinguir las culturas políticas y las
tradiciones jurídicas de los Miembros de la OMC de dos formas importantes. La primera sería
la que distingue entre lo que se podría denominar culturas litigiosas y culturas conciliatorias,
distinguiéndose el primer grupo por la extendida creencia de que los conflictos son lo normal
y de que el tribunal es el mejor lugar para resolverlos, y el segundo inspirado por el
convencimiento de que el enfrentamiento es destructivo, suscita rencores entre vencedores y
vencidos y debe evitarse siempre que sea posible. La segunda distinción importante que se
puede establecer es la que separa a los países con tradición jurídica basada en el common
law inglés, que hace hincapié en la importancia del precedente, y las tradiciones que se basan
en el derecho continental o en leyes escritas (a veces complementadas con otras fuentes
jurídicas), que subrayan las cláusulas de la legislación concreta en cuestión. La primera de
estas divisiones importantes ayuda a explicar el diferente grado de utilización por los distintos
Miembros del sistema de solución de diferencias, de manera que los países tradicionalmente
más litigiosos de Europa y América (del Norte y del Sur) son en general el origen del mayor
número de reclamaciones sometidas al OSD, mientras que los Miembros de África, el Oriente
Medio y Asia plantean reclamaciones con menos frecuencia. Es posible que la segunda de
estas divisiones influya en el resultado de estos asuntos, pero esta observación implica otras
inferencias que deben probarse. Los Miembros que tienen una tradición jurídica de common
law han aportado un número desproporcionadamente grande de los juristas que componen lo
que en términos muy generales podemos calificar de colegio de abogados que actúan ante el
CAPÍTULO 7
OSD. Esta observación se confirma si se tiene en cuenta la nacionalidad de los miembros de
los grupos especiales, así como de las personas que han ocupado puestos clave de dirección
en la OMC, y en la educación jurídica de los miembros del Órgano de Apelación.
En esta sección examinamos la primera de estas formas de distinción, subrayando las diferencias
entre el enfoque más litigioso y el más conciliador de formulación de las políticas comerciales.
Más adelante, en este mismo capítulo, volveremos a considerar las diferencias entre las
tradiciones de common law y de derecho continental dentro de esta tradición más litigiosa.
plantearon en el GATT y muchos observadores han señalado que la función judicial de la OMC
supera con mucho actualmente a la función legislativa. La sustitución de la negociación por el
litigio se puede considerar bien como un adelanto o bien como un retroceso, dependiendo de las
expectativas con respecto al sistema, y estas expectativas pueden estar influidas por la distinta
cultura política de los Miembros. De acuerdo con la perspectiva tradicional en el GATT, que refleja
la cultura política y jurídica de Europa y las Américas, las diferencias en términos jurídicos son
naturales e incluso saludables. “El recurso frecuente a estos procedimientos de solución de
diferencias de la OMC es señal de sistemas jurídicos y judiciales que funcionan bien” -según
Petersmann (2005b: 141)- “más que de conflictos socialmente perjudiciales”. Subsidiariamente,
quienes creen que el sistema debe basarse en la cooperación más que en la confrontación
tienden a considerar que las diferencias son señales no deseables de que el sistema no funciona
bien. Esta opinión puede ser especialmente dominante entre los Miembros que o bien no estaban
en el sistema durante la etapa del GATT o bien no fueron muy activos dentro de este.
En última instancia son los Miembros, más que el Director General, quienes determinan la
frecuencia con que se presentan reclamaciones y también de este modo se encuentran pruebas
contradictorias de la menor propensión de los Miembros asiáticos a presentar reclamaciones.
Liyu y Gao (2010: 165) han subrayado la importancia que, en su opinión, el confucionismo atribuye
a evitar los litigios, que “causan un daño irreparable a las naciones y solo deben plantearse como
último recurso”. Este y otros factores históricos han llevado a los jueces chinos a “preferir la
mediación a las sentencias, de forma que se evite la desarmonía del conflicto propia de los litigios
contradictorios”. Un antropólogo que estudió la utilización por China del ESD también situó la
cuestión en un contexto cultural y señaló que antes de que Beijing pudiera convertirse en
participante activo en el sistema tuvo primero que superar una tradición en la que la necesidad de
“salvar la cara” disuadía de entrar en una confrontación jurídica directa. Aunque se descarte el
argumento de que la cultura supone un obstáculo para los litigios es necesario todavía tener en
cuenta una cuestión de carácter muy práctico: China, que tenía poca experiencia a escala nacional
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 253
en esta esfera, y todavía menos experiencia a escala internacional, necesitó años para desarrollar
las aptitudes jurídicas necesarias para llegar a ser un participante competente y frecuente en los
procedimientos de solución de diferencias. Cai (2011: 220) distinguía tres etapas en el
planteamiento chino, de forma que desde 2002 a 2003 “la idea que prevalecía en la delegación
china era que las diferencias tenían que solucionarse amistosamente”, pero China pasó a ser más
activa desde 2003 a 2007, y desde 2007 China ha sido uno de los principales participantes en
litigios. En este nuevo entorno, China no solo interviene en diferencias en nombre propio sino que
interviene en otras diferencias que afectan a otros países:
Tampoco es que los obstáculos culturales y prácticos a los litigios sean una cuestión
únicamente asiática. “Aunque China y África tengan que hacer frente por igual a todos estos
obstáculos” ‑según Kidane (2012: 66)- “los Estados africanos tienen una desventaja mucho
más grave”. Y mientras que China finalmente superó su resistencia a presentar reclamaciones
ante la OMC, lo mismo que otros Miembros de la OMC superaron su renuencia a replicar
(aunque no todos), los países africanos y de Oriente Medio no han presentado todavía ninguna
reclamación.
Estas diferencias se pueden observar en el cuadro 7.1, que muestra la frecuencia con la que
distintos conjuntos de Miembros han planteado reclamaciones ante el OSD. Los datos
distinguen en primer lugar entre países desarrollados y países en desarrollo, luego entre
países en desarrollo según la región y posteriormente desglosan cada uno de estos grupos
según las tradiciones jurídicas de los países del grupo. Entre estos países se incluyen algunos
de tradición jurídica de common law (principalmente antiguas colonias de Gran Bretaña),
otros que tienen una tradición jurídica continental (herederos principalmente de los sistemas
jurídicos romano, español o francés) y otros que son pluralistas (una combinación de
CAPÍTULO 7
tradiciones). La primera conclusión que puede extraerse de los datos es que estas
distinciones entre tradiciones jurídicas de common law, de derecho continental y de
pluralismo no tienen importancia para explicar el nivel de propensión a litigar de los distintos
Miembros. Dentro de cualquier grupo económico o geográfico determinado, el número de
reclamaciones presentadas por Miembros que tienen una de estas tradiciones es
aproximadamente del mismo orden de magnitud que el de otros miembros del mismo grupo.
Las diferencias más importantes se presentan entre los distintos grupos y no entre subgrupos
de tradiciones jurídicas dentro de cada grupo. Los países desarrollados son los que litigan
más y entre los países en desarrollo el espectro se define situando en un extremo a los países
latinoamericanos, relativamente legalistas (todos los cuales tienen una tradición de derecho
continental) y en el otro extremo los países africanos y de Oriente Medio. Los países en
desarrollo asiáticos y del Pacífico se sitúan en el medio de este espectro, lo mismo que los
países del Caribe y los antiguos Estados soviéticos y de Yugoslavia.
254 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Parte de esta diversidad se puede explicar por los recursos y la capacidad, ya que los obstáculos
prácticos a la participación de los países en desarrollo en el sistema de solución de diferencias
son numerosos. Entre las dificultades mencionadas más generalmente cabe citar la complejidad
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 255
y el costo del sistema, la preocupación que suscita el hecho de que los países en desarrollo
(especialmente los que no son latinoamericanos) no estén adecuadamente representados en
los grupos especiales de solución de diferencias y el hecho de que la finalidad del sistema no
sea el desarrollo sino el cumplimiento de las disposiciones jurídicas.4 Otro factor que contribuye
a su renuencia es otra cuestión de capacidad: los países que tienen una misión diplomática
dedicada especialmente a la OMC es más probable que planteen reclamaciones. De los 36
Miembros que presentaron reclamaciones al OSD entre 1995 y 2012, 26 tenían misiones
especializadas en 2012, mientras que solo un Miembro que no tenía una misión residente en
Ginebra había planteado una reclamación. Aproximadamente solo un cuarto de todos los
Miembros tienen misiones especializadas, pero estos Miembros son responsables de unos tres
cuartos de todas las reclamaciones. La línea de causalidad también se extiende en otra
dirección, pues el nivel de litigiosidad, en aumento, es un factor que contribuye a que aumente el
tamaño de las misiones. 5
Estos problemas pueden ser superados en parte gracias a la asistencia que los países en
desarrollo pueden recibir del Centro de Asesoría Legal en Asuntos de la OMC (véase el
recuadro 7.1), y también gracias a la práctica de recurrir a abogados exteriores que pueden
ser pagados por el sector privado. Sin embargo, ningún volumen de asistencia técnica puede
modificar el hecho de que los países que generan un volumen pequeño de comercio tienen
menos recursos en caso de que un asunto derive en la adopción de medidas de retorsión. Por
ejemplo, en el caso de la reclamación de los Estados Unidos por el suministro transfronterizo
de servicios de juegos de azar y apuestas, Antigua y Barbuda fue autorizada a imponer a los
Estados Unidos medidas de retorsión, que tuvieron poca repercusión en Washington, pero las
facultades de retorsión que se dieron al Brasil en el asunto del algodón (examinado más
adelante) tuvieron un efecto mucho más persuasivo. Los países africanos que constituyeron
el grupo de los Cuatro del Algodón no tenían el mismo potencial de influencia que el Brasil, lo
que es uno de los motivos que explican por qué estos países optaron por negociar cuando el
Brasil optó por litigar.
La secuencia para los Estados Unidos fue justamente la contraria que para China pues los
responsables de las políticas han quedado limitados de algún modo con el paso del tiempo.
La principal diferencia entre la solución de diferencias en la etapa del GATT y la etapa de la
OMC desde la perspectiva de los Estados Unidos es la sustitución de las amenazas
unilaterales por los litigios multilaterales. Como se analiza en el capítulo 2, las leyes de
“reciprocidad” de los Estados Unidos fueron uno de los principales motivos de conflicto en la
etapa final del GATT. Estas leyes daban a la Oficina del Representante de los Estados Unidos
para las Cuestiones Comerciales Internacionales (USTR) autorización para investigar y
256 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
El Centro de Asesoría Legal en Asuntos de la OMC (ACWL) proporciona asistencia jurídica a los
países en desarrollo en asuntos de solución de diferencias. El establecimiento de esta institución
se acordó en 1999 6 en la Conferencia Ministerial de Seattle y fue creada en 2001 como
organización independiente de la OMC. Su misión es aportar a los países menos adelantados
(PMA) y otros países en desarrollo la capacidad jurídica que necesiten para hacer respetar sus
derechos en el marco del ESD. Aparte de las contribuciones de sus miembros, que se distribuyen
entre los países de conformidad con una escala gradual que va desde los países menos adelantados
(50.000 dólares [Link].) a los países industrializados (1.000.000 de dólares [Link].), se ofrecen
servicios de asesoramiento a los países en desarrollo por los que se cobra una tarifa que varía en
función de su nivel de ingresos. Entre los servicios que se ofrecen cabe mencionar los de
asesoramiento jurídico en asuntos jurídicos de la OMC (gratuito para los Miembros y los PMA),
apoyo en los procedimientos de solución de diferencias de la OMC (con tarifas que oscilan entre
25 dólares [Link]./hora para los PMA y los 350 dólares [Link]./hora para los países en desarrollo
de ingresos elevados que no son miembros), seminarios y pasantías. En 2012, contaba en el
personal con 12 abogados y tenía acuerdos con 20 bufetes de abogados y con dos abogados
individuales que le prestaban servicios externos. Tienen derecho a los servicios del ACWL
30 países en desarrollo que son miembros de la institución y 31 PMA.
El ACWL ha recibido por lo general críticas favorables. Algunos están de acuerdo con la valoración
de Mshomba (2009: 91) de que “es un ejemplo brillante de cómo la asistencia técnica puede y debe
prestarse”. Bown (2009: 174) emite un veredicto mixto, en el que concluye por un lado que el
ACWL “está mejorando la observancia en aquellos casos en los que el acceso a los mercados que
está en juego para los exportadores de países pobres es demasiado limitado como para que el
asesoramiento legal prestado a precio de mercado sea una opción práctica”, pero por otro lado
concluye que “su eficacia está también limitada por los servicios que no puede ofrecer”. Entre estos
servicios cabe mencionar la reunión de información, la organización en términos políticos y la
inducción de reformas.
adoptar medidas de retorsión contra actos, políticas y prácticas de países extranjeros que, en
su opinión, vulneraban los derechos de los Estados Unidos, sin obtener primero permiso del
GATT para imponer medidas de este tipo. El USTR utilizaba frecuentemente esta autorización
para promover posiciones de los Estados Unidos sobre lo que en el decenio de 1980 se
denominaban las “nuevas cuestiones”, es decir, los servicios, la inversión y los derechos de
propiedad intelectual. Así pues, los Estados Unidos preferían el litigio a la negociación y un
litigio en el que desempeñaban cualquier papel salvo el de demandado; el USTR era el
reclamante, el juez y el policía. Esa al menos era la elección táctica en los casos concretos,
pero, si nos atenemos al panorama general, este planteamiento formaba parte de una
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 257
estrategia no declarada, pero de gran éxito, consistente en utilizar esta forma agresiva,
unilateral, de litigio como medio de impulsar negociaciones. Esta estrategia general produjo
un acuerdo igualmente general en la Ronda Uruguay: los Estados Unidos dejarían de lado la
política de reciprocidad y a partir de ese momento presentarían sus reclamaciones al OSD,
pero solo lo hacían porque sus interlocutores aceptaban aprobar acuerdos sustantivos y de
cumplimiento exigible sobre las nuevas cuestiones. Este acuerdo se reiteró en el resultado de
una demanda que la Unión Europea planteó en 1998 contra la principal ley de reciprocidad de
los Estados Unidos. El informe del Grupo Especial que examinó el asunto Estados Unidos –
Artículos 301 a 310 de la Ley de Comercio Exterior de 1974 coincidió con la Unión Europea en
que no correspondía a los distintos Miembros de la OMC determinar si las medidas de otro
Miembro infringían sus obligaciones en el marco de la OMC. No obstante, el grupo especial
llegó a la conclusión de que tener una ley en vigor “no era incompatible” con las obligaciones
de los Estados Unidos aunque el texto de la ley en sí mismo constituyera una grave amenaza
de decisiones unilaterales, porque los Estados Unidos se habían comprometido a no adoptar
decisiones que no estuvieran en conformidad con las obligaciones que les correspondían en
el marco de la OMC. El Grupo Especial estipuló además que en caso de que los Estados
Unidos anulasen o dejasen de otro modo sin efecto su compromiso, la conclusión de
conformidad dejaría de estar justificada.
Aunque la vigilancia unilateral del cumplimiento de las normas esté ahora prohibida, si un
Miembro tiene un problema con otro debe todavía elegir entre solucionar el problema a través
de la función legislativa de la OMC o a través de su función judicial. No es necesario
considerar que el litigio y la negociación son dos posibilidades mutuamente excluyentes, ya
que pueden utilizarse de forma secuencial para conseguir el mismo objetivo. Consideradas
desde una perspectiva amplia, estas opciones pueden reforzarse mutuamente. John Weekes
(2004: 1) ha observado que un “buen acuerdo puede persuadir a los gobiernos de aceptar un
sistema de solución de diferencias capaz de emitir sentencias imparciales y definitivas de
manera rápida” lo mismo que un “buen sistema de solución de diferencias da más vigor a las
obligaciones que suponen los acuerdos y puede contribuir de forma importante a cualquier
posible negociación de los acuerdos”. Sin embargo, este resultado positivo puede resultar
menoscabado si la función judicial de la institución se considera que no está en armonía con
CAPÍTULO 7
la función legislativa. De acuerdo con una opinión, la judicialización de la OMC puede hacer
que los Miembros estén menos dispuestos a lograr acuerdos gracias a la vieja práctica de la
ambigüedad constructiva, lo que quería decir que los negociadores estaban dispuestos
(aunque no lo prefirieran) a llegar a compromisos que permitieran a las dos partes clamar
victoria aun a costa de dejar en duda el significado preciso de tal compromiso. Esto ahora ha
cambiado. “La gente ya no está dispuesta a aceptar compromisos que supongan algún tipo
de ambigüedad porque saben que en última instancia un grupo especial va a emitir una
decisión que será vinculante” -opina Stuart Harbinson- “y no les gusta poner el cuello en la
guillotina”.7 O por decirlo de otra forma, hubo un tiempo en el que los negociadores estaban
dispuestos a dejar su trabajo a medio hacer con el objetivo de volver sobre la cuestión en la
próxima ocasión, pero si saben que los litigantes tienen la facultad de retomar las
negociaciones donde ellos las dejaron quizá se sientan más inclinados a favorecer la
seguridad del punto muerto por encima de los riesgos de una solución poco clara.
258 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Tal como un par de profesionales experimentados plantea la elección, “en las negociaciones
multilaterales de comercio se intenta cambiar las normas existentes para construir un sistema
mundial basado en nuevos principios (cambios para el futuro)”, mientras que en los procedimientos
judiciales “se pretende la aplicación de las normas ya en vigor pero no respetadas por algunos
Miembros de la Organización Mundial del Comercio” (Imboden y Nivet-Claeys, 2008: 127). En
ocasiones, el primer paso es elaborar una legislación mediante la negociación, y el siguiente paso
es perfeccionar esa legislación mediante una litigiosidad selectiva; en otras ocasiones, la
necesidad de nuevas negociaciones puede quedar de manifiesto a causa de los resultados
imperfectos de los litigios. En ese mismo sentido, Petersmann (2005b: 139) consideró que había
pruebas del vínculo estratégico entre los litigios y la negociación cuando observó que:
El ESD forma parte del gran acuerdo a que se llegó en la Ronda Uruguay. En ese acuerdo, el
GATT sería sustituido por la OMC, la jurisdicción de esta nueva organización se ampliaría y
abarcaría, además del comercio de mercancías, los nuevos temas promovidos por los Estados
Unidos, los Miembros renunciarían a exigir de forma unilateral el respeto de sus derechos y el
sistema de solución de diferencias se reformaría para hacerlo más eficaz, menos susceptible
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 259
a bloqueos y (por intermedio del Órgano de Apelación) más coherente en sus decisiones. Sin
embargo, el nuevo sistema no representó una ruptura total con el pasado ya que los principios
jurídicos fundamentales se mantuvieron sin cambios.
Además de impugnar los hechos o la interpretación del reclamante del acuerdo en cuestión,
los demandados alegarán con frecuencia que las medidas en cuestión están permitidas al
amparo de una o más de las excepciones generales. Estas excepciones están previstas en el CAPÍTULO 7
artículo XX del GATT, o en el caso de los servicios, en la disposición correspondiente del
AGCS (artículo XIV). Las cuestiones que están incluidas en el ámbito de estas excepciones
son, entre otras, las siguientes10.
Estas excepciones pueden justificar unas medidas que, de otro modo, serían ilícitas en virtud
de las normas de la OMC, pero no significan un “salvoconducto” automático para que los
países utilicen cualquier tipo de restricción que consideren políticamente necesaria y que
aleguen que se relaciona con uno o más de estos principios. Al contrario, las excepciones
están limitadas por el contenido del párrafo introductorio del artículo XX, con arreglo al cual
las excepciones pueden invocarse “[a] reserva de que no se apliquen las medidas enumeradas
a continuación en forma que constituya un medio de discriminación arbitrario o injustificable
entre los países en que prevalezcan las mismas condiciones, o una restricción encubierta al
comercio internacional”. Varios de los incisos están además limitados por una “prueba de la
necesidad”, que consiste en que la medida debe ser necesaria para lograr el objetivo
establecido y que, desde un punto de vista técnico y financiero, no exista una alternativa
compatible con la OMC o menos restrictiva del comercio. Al contrario, la alegación de que una
medida está justificada por la aplicación de una o más de estas excepciones es impugnable
por otro Miembro de la OMC y puede ser objeto de una resolución de un grupo especial de
solución de diferencias, el cual decidirá en función de los argumentos presentados por las
dos partes y de su propia lectura de las normas y costumbres de la OMC.
El principal defecto del sistema de solución de diferencias del GATT era que ofrecía a los
países la posibilidad de bloquear el desarrollo de asuntos. El problema de aplicar la norma del
consenso a las diferencias en el GATT era bastante evidente. Imaginemos cómo funcionaría
una norma semejante en un procedimiento penal si todos los presentes en la sala (con
inclusión del acusado y de su abogado) tuvieran el poder de detener el juicio en cualquier
momento. Que los demandados en los procedimientos de solución de diferencias del GATT
llegaran a abusar de este privilegio sorprende menos que los decenios que transcurrieron
antes de que lo hicieran casi por rutina. Este fallo sistémico fue ya examinado en el capítulo 2,
lo mismo que las crecientes demandas de otras partes contratantes de someter a disciplina la
tendencia de los Estados Unidos a determinar y hacer cumplir sus derechos comerciales de
manera unilateral. Estos acontecimientos, a los que se sumaba el ámbito creciente de
cuestiones sometidas a negociación en la Ronda Uruguay, hizo de la reforma del sistema de
solución de diferencias uno de los principales objetivos de esa Ronda. Las negociaciones
produjeron un sistema mucho más sólido, que corregía muchos de los defectos de las normas
del GATT. De conformidad con el ESD, un solo país no puede retrasar o bloquear las medidas
pues ya no tiene el poder de impedir el nombramiento de un grupo especial, la adopción de su
informe o la concesión de la autorización para adoptar medidas de retorsión. Se supone CAPÍTULO 7
Como en otros aspectos de la transición del GATT a la OMC, las reformas de la Ronda Uruguay
se produjeron por etapas. Una etapa se completó con la Conferencia Ministerial de Montreal, de
1988, cuando las partes contratantes del GATT adoptaron de forma provisional una serie de
reformas que había desarrollado el grupo De la Paix (véase el capítulo 3). La reforma más
importante adoptada entonces fue el consenso inverso para el establecimiento de grupos
especiales. Las partes contratantes no estaban todavía dispuestas a ponerse de acuerdo sobre
262 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
la aplicación del mismo principio a la adopción de los informes de los grupos especiales. Entre
las demás reformas cabe citar el establecimiento de plazos específicos para las etapas del
procedimiento de solución de diferencias, con un límite total de 15 meses; plazos más breves
para los asuntos en los que intervenían productos perecederos; plazos más largos para algunos
aspectos de los asuntos en los que intervenían países en desarrollo; arbitraje como alternativa a
la actuación de grupos especiales; una lista ampliada de expertos no gubernamentales para
que pudieran utilizarla los grupos especiales; asesoramiento jurídico para los países en
desarrollo y examen de la aplicación de las conclusiones de los grupos especiales al cabo de
seis meses (Weston y Delich, 2000). Esta fue la “cosecha anticipada” de una fruta que llevaba
mucho tiempo colgando del árbol y dejaba que las cuestiones más difíciles se abordaran en la
segunda mitad de la Ronda Uruguay. La más importante de ellas era la posibilidad de los
demandados de bloquear la adopción de los informes de los grupos especiales; los
reformadores querían poner fin al abuso del consenso para inclinarse en cambio por la adopción
automática. “Ahí es cuando, después de Montreal, empezó a hablarse del Órgano de Apelación”,
recordaba una negociadora canadiense.11 La principal cuestión pendiente era la adopción
automática de los informes de los grupos especiales y “conseguir que los grandes, en especial
los estadounidenses y los europeos, firmaran todo ello. Así es como nació el Órgano de
Apelación. Fue para asegurar la adopción de los informes de los grupos especiales”.
El Órgano de Apelación
El Órgano de Apelación constituye una de las principales diferencias entre el sistema de
solución de diferencias de la OMC y del GATT. Está compuesto por siete personas que tienen
un mandato de cuatro años (que puede ser renovado una vez), todos los cuales tienen rectitud
e integridad reconocidas y figuran entre los miembros más experimentados y fiables de la
comunidad del comercio. Cuando se apelan las decisiones de los grupos especiales, se
nombra a tres Miembros del Órgano de Apelación al azar, quienes a continuación tienen un
plazo de 90 días para formular una decisión. “Eso también nos fuerza a estar al tanto incluso
antes de que se presente la apelación” -según el Miembro del Órgano de Apelación Ujal
Bhatia (véase el Apéndice Biográfico, página 632)- de forma que “cuando se pone a nuestra
disposición un informe se espera que todos nosotros, los siete Miembros, hayamos leído
todos los informes de los grupos especiales”.12 Los tres Miembros consultan con todos los
demás Miembros del Órgano de Apelación antes de emitir una resolución a fin de evitar
contradicciones y garantizar la coherencia y la colegialidad. Aunque el Órgano de Apelación
técnicamente no funcione respetando la norma stare decisis, en la práctica sus decisiones
han ido constituyendo un cuerpo coherente de jurisprudencia. “Estamos dentro de un sistema
de acuerdos comerciales” -parafraseando algo que el Juez del Tribunal Supremo de los
Estados Unidos Charles Evans Hughes dijo respecto a la Constitución en 1907-13 “pero la
norma comercial es lo que los Miembros del Órgano de Apelación dicen que es”.
todos los Miembros con independencia de su origen nacional”. Said El Naggar (véase el
Apéndice Biográfico, página 646), que fue uno de los Miembros originales del Órgano de
Apelación, preparó un método para realizar esta selección aleatoria. Los Miembros del
Órgano de Apelación extraen una ficha numerada de una bolsa y registran el número que hay
en ella, que a continuación se utilizará para identificarles y servirá para asignarles los asuntos
en función de un esquema matemático. Este método garantiza que nadie sabe de antemano
qué asuntos se le asignarán o cuál de sus colegas será escogido para constituir la misma
sección del Órgano de Apelación. Una vez que se ha hecho la asignación del asunto, el único
motivo aceptable para que un Miembro del Órgano de Apelación no lo acepte es el conflicto
de intereses; ser ciudadano de una de las partes en la diferencia no impide la participación en
la sección del Órgano de Apelación que dirimirá el asunto. Un miembro del Órgano de
Apelación no puede alegar la urgencia de otros asuntos. La remuneración mensual por
disponibilidad, que reciben los Miembros del Órgano de Apelación, tiene por finalidad
garantizar que cualesquiera que sean las otras obligaciones que puedan tener (entre otras, de
enseñanza o de prestación de servicios en grupos especiales de arbitraje) no interferirán con
su disponibilidad para desempeñar sus funciones en el Órgano de Apelación.
A diferencia de las detalladas instrucciones que los negociadores dieron a los grupos
especiales de solución de diferencias, en el ESD no incluyeron muchas directrices para el
Órgano de Apelación con respecto a sus procedimientos y a su modo de operar y funcionar. El
ESD establece sencillamente que “[s]e prestará al Órgano de Apelación la asistencia
administrativa y jurídica que sea necesaria” (párrafo 7 del artículo 17), que los gastos de sus
miembros “se sufragarán con cargo al presupuesto de la OMC” (párrafo 8 del artículo 17), y que
“[e]l Órgano de Apelación, en consulta con el Presidente del OSD y con el Director General,
establecerá los procedimientos de trabajo y dará traslado de ellos a los Miembros para su
información” (párrafo 9 del artículo 17). Debra Steger, que ocupó el cargo de primera directora
de la Secretaría del Órgano de Apelación, recuerda que el establecimiento del nuevo órgano en
1995 planteó muchas dificultades. Aunque se había asignado un pequeño presupuesto, la
Secretaría de la OMC inicialmente no esperaba que hubiera muchos casos de apelación y
esperaba que los Miembros del Órgano de Apelación estuvieran en Ginebra solo
ocasionalmente. Sin embargo, la Sra. Steger creyó desde el primer momento que era necesario
CAPÍTULO 7
establecer una secretaría distinta para el Órgano de Apelación si se quería mantener y
garantizar su independencia de los funcionarios de la Secretaría de la OMC que trabajaban con
los grupos especiales. Los procedimientos para el nombramiento de los miembros del nuevo
Órgano de Apelación y los procedimientos de trabajo de este tuvieron que establecerse muy
rápidamente porque la primera apelación se produjo a principios de 1996.
Cuando se propuso por primera vez en la Ronda Uruguay la creación del Órgano de Apelación,
los proponentes creían que solo se recurriría a él en pocas ocasiones, por ejemplo, porque se
alegara una influencia inadecuada sobre un grupo especial o por defectos flagrantes en la
interpretación de las normas por un grupo especial. Por ejemplo, John Jackson fue un temprano
defensor de un mecanismo de este estilo (que él denominaba “tribunal de apelación”) pero
también pedía que se establecieran normas para asegurar “que no se apelara en todos los
asuntos”, ya que en ese caso el proceso correría peligro de “sencillamente prolongarse, sin
264 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
La expectativa de que no se apelaría más que en unos pocos asuntos pronto resultó
claramente inexacta. Durante los primeros años, todos los informes de grupos especiales
fueron objeto de apelación y las cuestiones jurídicas eran con frecuencia nuevas, y como
resultado se multiplicó la labor del Órgano de Apelación. Sus Miembros tuvieron también que
actuar como árbitros en los asuntos relativos al “plazo prudencial” a que se hace referencia en
el párrafo 3 c) del artículo 21 del ESD, contando con el apoyo del personal de la Secretaría del
Órgano de Apelación. Debido a la brevedad de los plazos para presentar una apelación, y con
el fin de deliberar e intercambiar opiniones eficazmente con sus colegas, era importante que
los Miembros del Órgano de Apelación pasaran tiempo en Ginebra trabajando juntos en los
casos. Aunque es un “tribunal permanente”, sus miembros son remunerados sobre la base de
una dedicación parcial. Reciben una remuneración por disponibilidad que les compensa por el
hecho de estar disponibles a lo largo de todo el año y también reciben una tarifa diaria por
trabajar en los asuntos, junto con unas dietas para sufragar sus gastos en Ginebra. Algunos
han optado por alquilar un alojamiento en Ginebra durante su mandato.
Todavía más importante fue la decisión de 1997 del Órgano de Apelación en el asunto
Comunidades Europeas – Régimen para la importación, venta y distribución de bananos (más
conocido como Banano III) de que los Miembros pueden estar representados por abogados
externos. Cuando Santa Lucía intentó por primera vez que intervinieran abogados privados
durante las deliberaciones del grupo especial hubo gran oposición y se desaconsejó esta
práctica, pero el Órgano de Apelación lo permitió y modificó así el carácter de los asuntos de
solución de diferencias. En su opinión, no había ninguna disposición en el Acuerdo sobre la
OMC, en el ESD o en los Procedimientos de trabajo “que especifique quienes pueden
representar a un gobierno en la exposición de sus argumentos en una audiencia del Órgano
de Apelación”, y que “[e]n lo que respecta a la práctica del GATT, en ningún informe de un
grupo especial anterior se hace referencia expresa a esta cuestión en el contexto de las
reuniones del Grupo Especial con las partes”. Señaló además que:
CAPÍTULO 7
conviene destacar que la representación por asesores jurídicos elegidos por el
propio gobierno puede tener especial importancia -especialmente en el caso de
los países en desarrollo Miembros- para hacer posible la plena participación en
los procedimientos de solución de diferencias. Además, dado que, con arreglo a
su mandato, el Órgano de Apelación solo debe examinar las cuestiones de
derecho abordadas en los informes de los grupos especiales o las interpretaciones
jurídicas que estos hayan formulado, la posibilidad de que los gobiernos estén
representados en el procedimiento del Órgano de Apelación por asesores
jurídicos debidamente preparados reviste especial importancia.16
Esta decisión ha llevado a que abogados especializados en derecho comercial que ejercen en
el ámbito privado sean acreditados para formar parte de las delegaciones que representan a
los Miembros de la OMC en asuntos de solución de diferencias. Esta decisión constituye
266 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
también un medio indirecto a través del cual la OMC flexibiliza de forma parcial e indirecta la
norma general de que las diferencias se planteen exclusivamente entre Estados, y de que las
personas privadas no tengan derecho a intervenir. Las empresas privadas y las asociaciones
empresariales todavía no tienen, de manera independiente, un reconocimiento en la OMC
pero, no obstante, pueden pedir a los gobiernos Miembros que planteen reclamaciones en su
nombre. Al formular ese tipo de solicitudes pueden ahora comprometerse a financiar los
considerables honorarios jurídicos que frecuentemente supone un asunto. Este puede ser
uno de los motivos por los que los países en desarrollo se muestran menos reacios a presentar
reclamaciones formales en la OMC. En la etapa del GATT, estos países quizá no tenían ni
siquiera una misión permanente en Ginebra y mucho menos una misión dotada de personal
con experiencia para litigar, pero las cosas son bastante diferentes cuando los expertos y la
financiación se pueden obtener de manera externa.
El denominado Proceso Jara es otro mecanismo más de reforma del sistema. Este proceso,
que lleva el nombre del Director General Adjunto Alejandro Jara, tiene por objeto hacer que
los procedimientos de solución de diferencias sean más eficaces y cuesten menos. En
cuestión están las cargas impuestas por un sistema más judicializado, que se miden tanto por
el tiempo que los integrantes de los grupos especiales deben dedicar al desempeño de sus
funciones como por los costos presupuestarios de traducir e incluso transportar los
documentos. Algunos integrantes de grupos especiales informan de que los documentos en
papel que reciben de las partes son excesivos. “En ocasiones juegan a ser abogados” -ha
observado un integrante de grupo especial- “y por eso te inundan con toda clase de
documentos que carecen de pertinencia”.17 El Proceso Jara tiene por finalidad reducir esa
marea a dimensiones manejables e introducir otras reformas, de carácter complementario, en
el proceso.
Este es un ejemplo de cómo las reformas y las innovaciones pueden generar una demanda de
nuevos cambios. La reforma del ESD provocó un aumento de asuntos; la creación del Órgano
de Apelación alentó a los reclamantes, a los demandados y a los integrantes de los grupos
especiales a adoptar un enfoque más legalista de los asuntos; y la intervención de abogados
privados no redujo el interés por crear ristras de documentos todavía más largas. El resultado
neto ha sido un aumento de los costos de los distintos asuntos y del sistema en su conjunto.
El Sr. Jara, a petición del Director General Pascal Lamy, inició un proceso de investigación de
hechos y de consultas en 2010, buscando lograr mayor eficacia en las actuaciones de los
grupos especiales con el fin de reducir las cargas financieras y humanas. Recabó muchas
ideas, pero subrayó que las posibles reformas tenían que ser compatibles con las normas
vigentes; solo se podrían considerar cambios si no suponían modificar el ESD. También
insistió en que los cambios no debían menoscabar la reputación y los resultados del sistema.
En este proceso, el Sr. Jara se basó principalmente en la flexibilidad establecida por los
párrafos 1 y 2 del artículo 12 del ESD, que obligan a los grupos especiales a respetar los
procedimientos establecidos en el Apéndice 3 del ESD “a menos que el grupo especial
acuerde otra cosa tras consultar a las partes en la diferencia” e indican que en el
procedimiento de los grupos especiales “deberá haber flexibilidad suficiente para garantizar
la calidad de los informes sin retrasar indebidamente los trabajos de los grupos especiales”.
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 267
Una de las reformas que se plantearon fue la denominada propuesta sobre el examen en
dos fases, un proceso en el que las primeras comunicaciones escritas de las partes, las
réplicas y las comunicaciones de los terceros se envían al grupo especial antes de la
primera audiencia. Esta reforma, observó Jara (2012), “probablemente retrasaría la primera
audiencia con las partes”, pero podría también “acelerar el procedimiento del grupo especial
al mejorar la calidad de los debates de las partes sobre las cuestiones pertinentes,
eliminando así probablemente algunos intercambios durante la etapa de preguntas y
respuestas por escrito”. También podría eliminar la necesidad de una segunda audiencia.
Otra reforma era la entrega anticipada (indicativa) de preguntas a las partes antes de las
audiencias. Los grupos especiales por lo general utilizan la primera audiencia sustantiva
para determinar las cuestiones fácticas y jurídicas básicas y a veces las partes no están
preparadas para responder a las preguntas que hacen los integrantes de los grupos
especiales en estas reuniones. Por consiguiente, se propuso que los grupos especiales
entregaran de forma anticipada una lista de las preguntas que podrían plantearse. Otra
reforma especialmente importante permite utilizar medios electrónicos para presentar
documentos. Otras reformas incluyen la fijación de plazos para las declaraciones orales, la
distribución anticipada del programa propuesto o de la estructura de la reunión, la fijación
de límites para las páginas que pueden tener los resúmenes y la reducción de los anexos.
Además de acelerar el proceso, estas reformas han reducido también el número de páginas
que se presentan y que, por consiguiente, deben traducirse (con un costo elevado) y
enviarse a los integrantes de los grupos especiales. En 2010, en una iniciativa conexa, la
OMC desarrolló una base de datos digital con información sobre todos los asuntos tratados
anteriormente por grupos especiales y por el Órgano de Apelación. El propósito de la base
de datos es facilitar la consulta y el acceso a los informes de solución de diferencias y
documentos conexos.
especial. De los 204 casos en los que se constituyó un grupo especial, en 96 se llegó a una
solución mutuamente convenida o se retiraron las reclamaciones en algún momento del
procedimiento, lo que equivale al 22,5% de todas las reclamaciones. Al final, solo se
distribuyeron 146 informes de grupos especiales, es decir, poco más de un tercio (34,2%)
de todos los asuntos pasaron por todo el procedimiento, desde la reclamación hasta el
informe.
Los números se complican más a causa de la multiplicidad de asuntos que puede suscitar
una sola cuestión. A veces varios Miembros presentan una reclamación conjunta contra un
solo Miembro, mientras que en otros casos son varios los Miembros que presentan
reclamaciones distintas contra un Miembro. En este último caso, es frecuente que las
reclamaciones se acumulen para ser examinados por un solo grupo especial. En ocasiones
una diferencia deriva en otras, en especial si el reclamante en el asunto inicial no está
satisfecho con las medidas que el demandado ha adoptado para dar cumplimiento a una
resolución que no le es favorable. En el caso de la Unión Europea, también es posible que
un Miembro presente varias reclamaciones similares contra más de uno de los miembros de
la Unión Europea, en lugar de una sola reclamación contra la Unión Europea en su conjunto.
Por todos estos motivos, algunos asuntos tienen más presencia en las estadísticas que
otros. No hemos intentado en ningún caso refundir múltiples procedimientos en uno solo ya
que sencillamente hay demasiados motivos por los que asuntos aparentemente conexos
dan origen a uno o a varios asuntos y no hay ninguna norma para refundir adecuadamente
todos ellos. Por consiguiente, los lectores deben ser conscientes de que, como
frecuentemente es el caso en los exámenes de estadísticas descriptivas, debe considerarse
que las cifras aquí recogidas ofrecen un panorama general de tendencias amplias más que
una representación de la realidad exacta en términos matemáticos.
También debe destacarse que no se ha pretendido de ningún modo ponderar los casos en
función de su valor económico o su importancia jurídica. Resulta bastante evidente que en
algunos casos intervienen volúmenes mayores de comercio que en otros. Si hubiera que
sumar, por ejemplo, los miles de millones de dólares y euros que estaban en juego en la
diferencia entre Boeing y Airbus, el resultado podría superar el valor combinado de la mayoría
de los demás asuntos que se han sometido al OSD. En el mismo sentido, algunos asuntos
tienen más importancia que otros debido a las cuestiones de que se trata y por los
precedentes que se podrían establecer. El espacio no nos permite un análisis detallado de
tales distinciones.
disminuyó a poco menos de dos reclamaciones mensuales entre 2001 y 2006, y disminuyó
todavía más entre 2007 y 2012, período durante el cual se presentó aproximadamente una
reclamación cada cinco semanas. Dicho de otro modo, en los 6 años comprendidos entre
1995 y 2000 se presentaron casi tantas reclamaciones como en los 12 años comprendidos
entre 2001 y 2012. La disminución es todavía mayor si se contabilizan únicamente las
reclamaciones presentadas por o contra los países que eran Miembros iniciales de la OMC y,
de este modo, se excluyen las reclamaciones en las que intervienen países que se han
adherido a la OMC. Si consideramos solo los asuntos en los que Miembros iniciales de la
OMC eran los demandados o figuraban entre los reclamantes, y por tanto comparamos
manzanas con manzanas, el ritmo al que se presentaron reclamaciones disminuyó desde un
promedio anual de 36,5 entre 1995 y 2000 hasta un promedio anual de 9,2 desde 2007 a
2012. Los Miembros que se han adherido a la OMC, como Ucrania, Viet Nam y, sobre todo,
China, han intervenido como reclamantes y demandados en un número creciente de
diferencias. Estos Miembros han compensado en gran parte el impulso perdido por los
Miembros iniciales.
50
40
30
Todas las reclamaciones
20
CAPÍTULO 7
10
Fuente: Cálculos realizados sobre la base de datos que figuran en: [Link]/spanish/tratop_s/dispu_s/dispu_status_s.
htm.
Nota: Las “reclamaciones presentadas únicamente por Miembros iniciales” excluyen aquellos asuntos en los que el
demandado o uno de los reclamantes era un Miembro que se adhirió a la OMC entre 1996 y 2012.
270 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Para explicar esta disminución de las diferencias cabe mencionar al menos dos motivos.
Como se analiza más adelante, uno de estos motivos es el ritmo mucho más lento con el que
los Estados Unidos y la Unión Europa plantean reclamaciones entre sí. Sin embargo, esta
observación quizá lo único que haga es plantear otra pregunta, porque no resulta evidente la
causa por la que estos dos Miembros, que figuran entre los más grandes, presentaron menos
reclamaciones. El segundo motivo ayuda a explicar por qué otros Miembros plantearon menos
reclamaciones contra estos dos: se produjo una desaceleración del ritmo de la actividad en
materia de medidas antidumping, tanto por parte de los Estados Unidos y la Unión Europea
como por parte de otros Miembros, lo que repercutió en una de las principales causas para
que se plantearan reclamaciones contra Bruselas y Washington.
No todos los Miembros de la OMC plantean reclamaciones ante el OSD, o son objeto de ellas.
Se eleva a 44 el número de Miembros de la OMC que no han participado en un asunto de
solución de diferencias, ni como partes ni como terceros, entre 1995 y 2012, es decir, cerca
de un tercio del total de los Miembros (véanse los datos sobre la participación de países en el
Apéndice 7.2). Otros 35 Miembros participaron exclusivamente como terceros en al menos un
asunto de solución de diferencias en el que no eran ni reclamantes ni demandados. En
algunos casos, actuaron así porque existía un interés nacional identificable en el asunto, y en
algunos casos porque siguieron el consejo de la Secretaría de la OMC de que es bueno
participar como tercero para acumular alguna experiencia práctica sobre cómo se desarrollan
las diferencias. Por ejemplo, China actuó como tercero en 92 asuntos en 2012, motivada en
parte por el objetivo de formar a sus funcionarios. Un efecto colateral de esta decisión fue
que contribuyó a la escasez de ciudadanos chinos que son integrantes de grupos especiales.
En resumen, exactamente la mitad del total de 158 Miembros que tiene la OMC tienen poca o
ninguna experiencia en la aplicación del ESD.
La Cuadrilateral (el Canadá, los Estados Unidos, el Japón y la Unión Europea) registra el
mayor número de asuntos, de forma que es a sus miembros a quienes debemos mirar para
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 271
encontrar una explicación a esta disminución. En este caso, la lógica del enfoque “ojo por ojo”
es ineludible. Si el Miembro A presenta una reclamación contra el Miembro B, hay una clara
posibilidad de que el Miembro B responda con la misma moneda. En cambio, si el ritmo de las
reclamaciones del Miembro A contra el Miembro B disminuye, el resultado puede acentuarse
a causa de una reducción por reciprocidad de las reclamaciones planteadas por el Miembro
B. Por ejemplo, esta parece haber sido la causa de que disminuyera el ritmo de las
reclamaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Como se muestra en el cuadro
7.2, el número de reclamaciones que estos dos Miembros plantearon el uno contra el otro se
movió aproximadamente en paralelo durante tres períodos, y fue recíprocamente alto entre
1995 y 2000 y luego disminuyó a un ritmo recíprocamente bajo entre 2007 y 2012.
Quizá lo más notable, y menos casual, es el hecho de que el número total de reclamaciones
que la Unión Europea planteó contra los Estados Unidos fuera de 32, exactamente igual
que el número total de reclamaciones que los Estados Unidos plantearon contra la Unión
Europea. Los casos en que estos dos Miembros presentaron el uno contra el otro una
reclamación representan más de un quinto del total de las reclamaciones que se
presentaron durante los seis primeros años de existencia de la OMC. Este porcentaje se
redujo aproximadamente a la mitad en el siguiente período de seis años y se redujo aún más
en el período posterior. En términos absolutos, la reducción de reclamaciones fue incluso
mayor. Entre 1995 y 2000 uno de estos dos grandes Miembros presentó una reclamación
contra el otro casi cada seis semanas, pero entre 2007 y 2012 lo hicieron solo cada dos
años. En igualdad de circunstancias, si estos dos Miembros hubiesen presentado el uno
contra el otro tantas reclamaciones entre 2007 y 2012 como lo habían hecho entre 1995 y
2000, el número total de reclamaciones planteadas en esta última etapa de la OMC habría
sido de 140, y no de 98. Estas 42 reclamaciones “que faltan” entre los Estados Unidos y la
Unión Europea explican aproximadamente un tercio de la reducción de reclamaciones en
la OMC.
Aunque los Estados Unidos y la Unión Europea planteen menos reclamaciones entre sí, eso
no significa que, en términos generales, sean menos activos en el ámbito de solución de
diferencias. En general, estos dos grandes Miembros intervinieron un porcentaje de todos los
asuntos de solución de diferencias planteados desde que existe la OMC que oscila entre el
80% y el 85%, pero con el paso del tiempo su intervención ha ido pasando de asuntos
transatlánticos (que representaban el 21,0% del total entre 1995 y 2000 frente al 3,1% entre
2007 y 2012) y contra terceros (35,2% entre 1995 y 2000 frente al 27,8% entre 2007 y
2012) a una participación cada vez mayor en calidad de terceros en las diferencias de otros
Miembros (8,2% entre 1995 y 2000 frente al 15,5% entre 2007 y 2012). Otro cambio
importante ha sido la reorientación de las reclamaciones, que han pasado de ser
transatlánticas a ser transpacíficas. En marzo de 2004 se produjo un punto de inflexión
cuando los Estados Unidos presentaron su primera reclamación contra China. Antes de ese
momento, el 17,2% de todos los asuntos de solución de diferencias que se habían planteado
en la OMC eran enfrentamientos directos entre los Estados Unidos y la Unión Europea (en las
dos direcciones). Entre esa fecha y el final de 2012, las reclamaciones que los Estados Unidos
plantearon contra China o (con menor frecuencia) a la inversa han representado el 11,4% de
todas las reclamaciones.
El objeto de las diferencias varía en función del demandado. El motivo más frecuente de
reclamaciones entre 1995 y 2012 fueron las medidas comerciales correctivas de los
Estados Unidos, en especial la legislación antidumping; más de uno de cada seis asuntos
estuvo relacionado con este Miembro y con esta cuestión. La segunda causa más
importante de reclamaciones fue la política agrícola de la Unión Europea. Estos dos temas
muestran una continuidad real con la pauta de las diferencias en el período del GATT. China
no era Miembro entre 1995 y 2000 y participó en pocas diferencias entre 2001 y 2006,
pero fue objeto frecuente de reclamaciones entre 2007 y 2012. El mayor número de
reclamaciones contra China en este último período se refiere al comercio de productos no
agrícolas, que fueron objeto de una de cada nueve diferencias en la etapa más reciente de
seis años de la OMC. El grupo más amplio de “otros países en desarrollo” (es decir, todos
menos China) fueron los demandados en poco más de un tercio de todos los asuntos, que
se dividieron casi por igual entre los que hacían referencia a medidas comerciales
correctivas, los productos agrícolas y los productos no agrícolas. Apenas cuatro países, la
Argentina, la India, México y la República de Corea, fueron los demandados en más de dos
quintos de estos asuntos.
El objeto de las reclamaciones puede también desglosarse por acuerdos específicos y, más
exactamente, por los artículos de estos acuerdos que se invocan en las reclamaciones.
La información que se ofrece en el cuadro 7.4 presenta solo un atisbo del panorama total, y se
ofrecen las estadísticas sobre un número seleccionado de disposiciones que se han invocado
en las reclamaciones. Una observación interesante es que hay más casos basados en el trato
nacional que en el trato NMF, una pauta que se mantiene tanto para el sector de las
mercancías (en más asuntos se invoca el artículo III que el artículo I del GATT) como para el
sector de los servicios (en más asuntos se invoca el artículo XVII que el artículo II del AGCS).
Los datos muestran también cómo los asuntos relacionados con el acceso a los mercados de
CAPÍTULO 7
mercancías han sido mucho más numerosos que los relacionados con el acceso en sectores
de servicios. No sorprende que las medidas comerciales correctivas sean causa frecuente de
reclamaciones, pero realmente hay más reclamaciones motivadas por supuestos
incumplimientos de las disposiciones sobre la publicación y la aplicación de los reglamentos
comerciales (en general o como reclamación complementaria de otra reclamación sobre
algún otro asunto) que sobre cualquier otra disposición de la normativa relativa a las medidas
comerciales correctivas.
274 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Cuadro 7.4. Frecuencia con la que son objeto de asuntos de solución de diferencias
determinadas disposiciones de los Acuerdos de la OMC, 1995-2012
Las reclamaciones también varían en función del reclamante y, en ese sentido, hay algunas
diferencias importantes entre los enfoques que adoptan los países desarrollados y los países en
desarrollo. Bown (2009) examinó los asuntos en función del nivel de “notoriedad” en la medida
que, a juicio del reclamante, supuestamente era incompatible con las normas de la OMC. Dicho
nivel abarcaba un espectro dividido en cuatro partes, desde las medidas más evidentemente
276 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
2000, a 69, de 2001 a 2006, antes de disminuir a 31 entre 2007 y 2012. Esta pauta es
aproximadamente la misma que puede observarse en el gráfico 7.2. Combinando estos tres tipos
de medidas, los Miembros de la OMC pasaron de un promedio de 155,4 casos anuales de
adopción de medidas entre 1995 y 1999 a 223,4 casos anuales entre 2000 y 2004 (un aumento
del 43,8%), pero entre 2005 y 2009 el promedio había disminuido a 146,2 casos anuales (5,9%
inferior al nivel de 1995 a 1999). Esta tendencia al aumento y luego a la disminución en el uso se
produjo en relación con los tres tipos de medidas. Los datos confirman así la expectativa general
de que la actividad en el marco del OSD refleje la actividad en el mundo exterior.
La pregunta más intrigante y compleja es si esta doble disminución indica una relación de
causalidad en una dirección o en otra. Es decir, ¿hay menos reclamaciones en el marco del OSD
porque el número de casos de aplicación de medidas comerciales correctivas ha disminuido o hay
menos asuntos relacionados con medidas comerciales correctivas debido a las resoluciones
del OSD? El espacio no nos permite hacer un examen exhaustivo de esta pregunta pero, las
estadísticas descriptivas que exponemos a continuación establecen una presunción
razonablemente firme de que las medidas adoptadas en el marco de legislación sobre
salvaguardias ha disminuido debido a la aplicación del ESD y, en especial, por lo que respecta al
recurso a salvaguardias por países desarrollados. Sin embargo, en el caso de las leyes
antidumping y en materia de derechos compensatorios los datos parecen denotar que ha sido la
utilización de estas leyes lo que ha hecho aumentar el número de diferencias más que al contrario.
300
250 Medidas
de salvaguardia
150
50
0
1995 2000 2005 2010
Fuentes: Cálculos realizados a partir de datos que figuran en: [Link]/english/tratop_e/adp_e/AD_
[Link] (antidumping), [Link]/spanish/tratop_s/scm_s/scm_s.htm (derechos compensatorios) y
[Link]/english/tratop_e/safeg_e/SG-Measures_By _Reporting_Member.xls (salvaguardias).
278 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
El aumento fue especialmente elevado en el caso de China y la India. Tras haber promulgado
su legislación en 1997, China se ha convertido en el quinto usuario más importante de este
mecanismo en el período de la OMC. La India pasó de ser uno de los usuarios menos
frecuentes de legislación antidumping en la última parte del período del GATT a ser el usuario
más importante en el período de la OMC. La creciente utilización de legislación antidumping
por los países en desarrollo “era absolutamente previsible”, en opinión de Stuart Harbinson,
quien estuvo encargado de las negociaciones antidumping en la Ronda Uruguay en nombre
de Hong Kong, cuando los países desarrollados se reservaron la posibilidad (y por tanto se la
reservaron a todos) de utilizar leyes antidumping y al mismo tiempo excluyeron la utilización
de otros mecanismos proteccionistas que anteriormente preferían los países en desarrollo.
“Había habido una serie de iniciativas concertadas de los países desarrollados para utilizar
medidas antidumping contra las economías emergentes y estas últimas habían aprendido la
lección. Pero los países desarrollados se negaban todavía a aceptar la necesidad de una seria
reforma”. 20 El resultado neto no fue tanto la eliminación de las iniciativas proteccionistas sino
su reorientación.
Los datos no procesados ofrecen una imagen contradictoria del efecto que los Acuerdos de
la Ronda Uruguay tuvieron sobre el recurso de los países a las leyes antidumping. Es posible
que las disciplinas impuestas por el Acuerdo Antidumping (denominado más formalmente
Acuerdo relativo a la Aplicación del Artículo VI del Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio de 1994) expliquen en parte la disminución del uso por los países
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 279
Para lo que ahora nos ocupa, las estadísticas más notables del cuadro son las que muestran
el porcentaje de órdenes de imposición de derechos antidumping que terminaron siendo
impugnadas en el marco del ESD. Con independencia del hecho de que los asuntos
relacionados con medidas comerciales correctivas sean la mayor fuente singular de
reclamaciones, en el período de la OMC un 3,9% de todas las órdenes antidumping impuestas
por estos 10 Miembros fueron impugnadas de esta forma. Esto representa realmente un
aumento considerable con respecto a la última parte del período del GATT, cuando solo se
impugnaba el 0,8% de ellas, pero también significa que un solicitante de una orden cuyas
alegaciones hayan sido aceptadas en el marco de una de esas leyes enfrenta una probabilidad
inferior a 1 entre 25 de tener que afrontar el costo adicional y la incertidumbre que supone
defender (o confiar en el gobierno para que defienda) su victoria en el marco del OSD. Esta
estadística pone seriamente en duda la expectativa de que las nuevas normas de solución de
diferencias puedan haber frenado las medidas en el marco de leyes antidumping.
CAPÍTULO 7
Esta observación necesita nuevas aclaraciones en el caso de los Estados Unidos por dos
motivos. El primero es que un porcentaje mucho mayor de órdenes antidumping impuestas
por los Estados Unidos son impugnadas. Solo el 1,4% de las órdenes de los Estados Unidos
fueron impugnadas en el marco del mecanismo de solución de diferencias en la última parte
del período del GATT, pero exactamente 10 veces ese porcentaje ha sido objeto de
impugnación en el período de la OMC. En segundo lugar, algunas de las constataciones en
asuntos de solución de diferencias en la OMC han dado lugar a cambios importantes en las
medidas comerciales correctivas de los Estados Unidos. Un ejemplo es la Enmienda Byrd,
una ley de 2000 en virtud de la cual los ingresos generados por medidas antidumping o en
materia de derechos compensatorios se destinarían a la rama de producción perjudicada.
Este instrumento legislativo, que incentiva en gran medida las solicitudes de investigación,
fue declarado ilícito en la OMC por un grupo especial de solución de diferencias en
septiembre de 2002. Aunque el Congreso de los Estados Unidos realmente no derogó la
modificación hasta febrero de 2006 (y aun entonces la Enmienda Byrd siguió en vigor hasta
280 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
el 1º de octubre de 2007) la resolución demostró que los retoques realizados por el Congreso
en las medidas comerciales restrictivas estaban sujetos a examen en la OMC. Lo mismo cabe
decir de otra constatación, formulada en abril de 2004, contra la práctica de los Estados
Unidos de la “reducción a cero”, en virtud de la cual los márgenes negativos de dumping se
eliminaban al calcularse el dumping. También en este asunto los Estados Unidos necesitaron
varios años para ponerse en conformidad con la resolución, cosa que sucedió cuando el
Departamento de Comercio anunció, en febrero de 2012, que pondría fin en general a la
práctica de la reducción a cero no solo en las investigaciones antidumping sino también en
los exámenes administrativos de las órdenes vigentes.
Así pues, el efecto neto es confuso. En el caso de los Estados Unidos cabría aducir que la
correlación se produce en las dos direcciones: se presentan menos asuntos en el marco del
ESD porque ha habido menos solicitudes y órdenes antidumping, y es posible que se
presenten menos solicitudes porque algunos de los asuntos más importantes decididos en el
marco del ESD han forzado cambios en la legislación estadounidense. Sin embargo, con
respecto a los Miembros de la OMC en general, los datos muestran un aumento del porcentaje
de éxito de los solicitantes de medidas antidumping, ninguna reducción neta del número de
órdenes antidumping impuestas y un pequeño porcentaje de órdenes antidumping
impugnadas en el marco del ESD. Las medidas adoptadas en el marco de esas leyes
disminuyeron a partir de 2003 y, por consiguiente, también disminuyó el número de asuntos
sometidos al OSD con motivo de ellas, pero es difícil sostener que el efecto neto de los
Acuerdos de la Ronda Uruguay haya sido frenar la utilización de la legislación antidumping.
Las leyes en materia de derechos compensatorios no han registrado en absoluto las mismas
consecuencias que las leyes antidumping. El número medio de órdenes en materia de
derechos compensatorios impuestas por los nueve Miembros de la OMC a que se hace
referencia en el cuadro 7.5, 8,1 por año, fue muy inferior al número de medidas antidumping.
Lamentablemente los datos no son tan completos con respecto a estas leyes que con
respecto a las leyes antidumping y, por consiguiente, resulta difícil hacer el mismo tipo de
comparaciones a lo largo del tiempo. Sin embargo, es notable que mientras que los países
utilizan con menos frecuencia la legislación en materia de derechos compensatorios, cuando
en realidad la utilizan es más probable que esa utilización sea impugnada en el marco del
ESD. Un quinto de las órdenes impuestas por estos países ha sido sometido al procedimiento
de solución de diferencias. Cabría especular con que este porcentaje más elevado de
impugnaciones pueda atribuirse al hecho de que las órdenes de imposición de derechos
compensatorios se adoptan frente a prácticas comerciales desleales de los gobiernos,
mientras que el objeto de las medidas antidumping son las prácticas comerciales desleales
de las empresas. Los Estados Unidos son los mayores usuarios de la legislación en materia
de derechos compensatorios, lo que explica por qué participan en casi la mitad (47,7%) de
todos los asuntos, y más de un cuarto de todas las órdenes de imposición de derechos
compensatorios impuestas por los Estados Unidos han sido impugnadas. Las observaciones
que antes se han hecho sobre la repercusión de los Acuerdos de la Ronda Uruguay y del ESD
sobre la actividad antidumping en los Estados Unidos son aplicables también, en general,
mutatis mutandis, a la legislación en materia de derechos compensatorios.
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 281
Salvaguardias
Las salvaguardias son la forma de medida comercial correctiva que parece más afectada por
los Acuerdos de la Ronda Uruguay y el ESD. Así se deduce al menos de la invocación de este
tipo de legislación por los países desarrollados, una práctica que casi ha desaparecido desde
el inicio del período de la OMC. El motivo en este caso es sencillo: las impugnaciones de la
invocación de legislación de salvaguardia por los Miembros han tenido invariablemente éxito,
de forma que los posibles solicitantes de la aplicación de medidas de este tipo en los países
desarrollados consideran que utilizar esta opción ofrece pocas ventajas.
CAPÍTULO 7
La principal distinción que se puede establecer aquí es entre países desarrollados y países en
desarrollo, ya que estos dos grupos muestran un nivel muy distinto de impugnación. Como puede
observarse en los datos del cuadro 7.6, en los cuatro países miembros de la Cuadrilateral se
iniciaron asuntos en materia de salvaguardias durante el período de la OMC, pero solo en la Unión
Europea y en los Estados Unidos dieron lugar a la imposición efectiva de restricciones a las
importaciones. Posteriormente, las nueve medidas de salvaguardia adoptadas por los Estados
Unidos y la UE, salvo una, fueron impugnadas ante el OSD y las ocho impugnaciones tuvieron
éxito. Esto ha significado de hecho el fin de un instrumento que había formado parte de la
legislación comercial estadounidense desde 1942, cuando apareció por primera vez en un
acuerdo bilateral con México, siendo posteriormente incorporado directamente en la legislación
de los Estados Unidos y el GATT. La última vez que los Estados Unidos invocaron la legislación en
materia de salvaguardias fue en 2001, cuando la Administración Bush recurrió a ella para
restringir las importaciones de acero. Otros 15 Miembros de la OMC impugnaron estas
282 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Si bien las medidas de salvaguardia adoptadas por los países de la Cuadrilateral fueron casi
siempre impugnadas, los países en desarrollo y los pequeños países desarrollados han podido
por lo general recurrir a este mecanismo con impunidad. En el cuadro 7.6 se muestra que
aproximadamente solo una de cada 10 (11,4%) de las medidas de salvaguardia impuestas por
países distintos de los de la Cuadrilateral han dado lugar a reclamaciones en el OSD. Los
abogados mercantilistas parecen unánimes en su opinión de que los grupos especiales
interpretan el Acuerdo sobre Salvaguardias de una forma que hace prácticamente imposible
que un Miembro utilice este mecanismo, pero esta observación carece de sentido en los casos
en los que los países afectados deciden no presentar una reclamación.
Si corresponde a los jueces decidir qué dicen las normas, conviene saber más acerca de
quiénes son los integrantes de los grupos especiales y del Órgano de Apelación. Los
integrantes de los grupos especiales se eligen normalmente entre las personas incluidas en
una lista que la Secretaría mantiene pero, si las partes no se ponen de acuerdo sobre los
integrantes de un grupo especial en un plazo de 20 días, cualquiera de ellas puede solicitar al
Director General que los nombre. Entre 1995 y 2012, hubo 245 personas que prestaron sus
servicios como integrantes de grupos especiales de solución de diferencias, con frecuencia
en dos o más grupos especiales. Estas personas procedían de 61 países distintos, muchos de
los cuales aportaban solo uno o dos miembros de grupos especiales, pero otros aportaban
hasta 12 (Chile), 15 (Suiza), 16 (Australia) o 20 (Canadá y Nueva Zelandia).
Sin embargo, estas aportaciones no parece que sean al azar, pues están muy influidas por
dos factores determinantes. El primero es una simple cuestión de conveniencia: como es
necesario evitar influencias indebidas, los integrantes de los grupos especiales nunca
CAPÍTULO 7
proceden de los países que son parte en una diferencia. La frecuencia con la que un Miembro
de la OMC es parte en diferencias tiene una relación inversa con el número de sus ciudadanos
que prestan servicios como integrantes de grupos especiales. 22 La Unión Europea es con
frecuencia reclamante o demandado e incluso cuando no participa directamente en un asunto
puede muy bien participar en calidad de tercero (véase el cuadro 7.2). Una consecuencia de
esta propensión a los litigios es que pocas veces hay ciudadanos de la UE que presten
servicios en grupos especiales. De 1995 a 2012, solo hubo un integrante de grupo especial
procedente de Alemania, Austria, Francia, los Países Bajos o Portugal. Solo unos pocos
Estados miembros de la UE han aportado más de eso (el 1,6% procedía de Suecia, el 1,0% de
Bélgica y el 0,4% de Italia); y algunos otros Estados miembros de la UE nunca han aportado
un solo integrante de grupo especial. El Reino Unido e Irlanda son excepciones parciales a la
regla general de que ciudadanos de la UE no actúen en grupos especiales, ya que son el lugar
de origen del 1,4% y del 0,6% de todos los integrantes de grupos especiales, respectivamente.
284 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Estos dos países son los únicos que tienen un sistema de common law en la Unión Europea.
El segundo factor determinante, como indica el hecho de que tres antiguas colonias británicas
ocupen los puestos superiores de la lista de países de origen de los integrantes de grupos
especiales, es un aparente sesgo en favor de una tradición jurídica. Estos dos factores,
sumados, hacen que, a riesgo de exagerar, quepa decir que el sistema hace que los juristas de
países de tamaño medio, que han heredado sus sistemas jurídicos de Roma, París, y, en
especial, Londres, presten ahora servicios en los grupos especiales que examinan asuntos en
que participan la Unión Europea y los Miembros de gran tamaño de América del Norte y Asia.
Las normas de selección de los integrantes de los grupos especiales aparentemente dan la
preferencia a los que proceden de países en que el sistema jurídico dominante es el sistema del
common law inglés. Esta observación resulta evidente si se examinan los datos que se muestran
en el cuadro 7.7. De los Miembros de la OMC que han aportado integrantes a los grupos
especiales, 13 de ellos son países de common law. A pesar del hecho de que estos 13 países
representan menos de un doceavo del número total de Miembros de la OMC, han aportado
cerca de dos quintos de todos los integrantes de grupos especiales. Esta disparidad es todavía
mayor si la atención se centra en seis de ellos, incluidos tres países desarrollados (Australia, el
Canadá y Nueva Zelandia) y dos economías en desarrollo (Hong Kong, China; y la India). Estos
cinco Miembros, que representan en conjunto apenas el 3,2% de todos los Miembros de la
OMC, han sido el lugar de origen del 28,3% de todos los integrantes de grupos especiales
entre 1995 y 2012. Y si centramos nuestra atención en el país del que procede el mayor número
de integrantes de grupos especiales, casi uno de cada 10 grupos especiales han incluido un
integrante, y con no poca frecuencia un presidente, de Nueva Zelandia. Durante este período,
20 ciudadanos distintos de Nueva Zelandia actuaron en grupos especiales, uno de ellos
(Crawford Falconer; véase el Apéndice Biográfico, página 636) 13 veces. Cuando fueron
integrantes de un grupo especial, con frecuencia lo presidieron: 8 de estos 20 ciudadanos de
Nueva Zelandia presidieron al menos un grupo especial y, en conjunto, presidieron no menos de
18 de los 44 grupos especiales de solución de diferencias de la OMC en los que prestaron
servicios entre 1995 y 2012.
¿Qué explica esta disparidad? Para empezar, se puede examinar la lista de personas entre las
que se elige a los integrantes de los grupos especiales. En el Apéndice Biográfico del presente
libro se ofrece alguna orientación al respecto, pues aunque no está designado expresamente a
ser una guía de los integrantes de grupos especiales de solución de diferencias, da una idea del
tipo de persona que destaca en el sistema multilateral de comercio y, por consiguiente, podría
llegar a formar parte de un grupo especial. Es notable que muchas de las 93 personas que
figuran en el Apéndice y sobre las que se dispone de datos con respecto a su educación,
hicieron su formación universitaria en América del Norte o el Reino Unido, y muchas de ellas
estudiaron derecho. Cinco son licenciados de la Facultad de derecho de Harvard, 5 de la de
Michigan, 3 de la de Georgetown23 y 11 de otras facultades de derecho de los Estados Unidos.
Dos estudiaron derecho en una universidad británica y 1 en el Canadá. En conjunto, el 29,0%
de las figuras más destacadas en esta esfera estudiaron derecho en América del Norte o en el
Reino Unido. La imagen cambia un poco si se excluyen de esta cuenta los ciudadanos del
Canadá, los Estados Unidos o el Reino Unido. De las 66 personas de otros países sobre las que
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 285
se dispone de información, 13 (19,7%) estudiaron derecho en uno de estos tres países, y otros
23 (34,8%) estudiaron carreras distintas en universidades de América del Norte o del Reino
Unido. En conjunto, de 93 personas, 37 (el 39,8%) estudiaron en los Estados Unidos, 19 (el
20,4%) lo hicieron en el Reino Unido y 3 (3,2%) lo hicieron en el Canadá, de manera que casi 3
de cada 4 de las figuras más relevantes en la OMC estudiaron en una universidad de esos 3
países. En resumen, el origen angloamericano del sistema del GATT y de la OMC todavía se
refleja claramente en el lugar donde han estudiado sus dirigentes.
Países con una tradición jurídica de derecho continental (o romano) aportaron más de la
mitad de los integrantes de grupos especiales. Dentro de este grupo, los países
latinoamericanos son especialmente activos, ya que aportaron casi un cuarto de todos los
integrantes de grupos especiales (24,3%) entre 1995 y 2012, y cerca de la mitad (44,5%) de
todos los integrantes de grupos especiales procedentes de países que no tienen un sistema
jurídico de common law. La gran mayoría de los restantes integrantes procedían de países
europeos que o bien no se han adherido a la Unión Europea o que no eran miembros de la UE
en el momento en que les correspondió actuar en los grupos especiales. Suiza es el país no
miembro de la UE más destacado a este respecto, pues ha aportado el 7,2% de todos los
integrantes de grupos especiales. Es razonable suponer que la proximidad es uno de los
factores que explican la elevada frecuencia de la participación de juristas suizos en grupos
especiales. Otros países no miembros de la UE han aportado un número apreciable (aunque
no muy grande) de integrantes a los grupos especiales, entre ellos, Noruega (1,8%) e Islandia
(0,6%). Varios integrantes de grupos especiales procedían de países que estaban en proceso
de adhesión a la Unión Europea en el momento en que prestaban sus servicios, pero cuyos
países de origen aportaron pocos integrantes a grupos especiales, o ninguno, tras completar
el proceso. Entre 1995 y 2000, por ejemplo, hubo varios integrantes de grupos especiales
que procedían de la República Checa (3,7% de todos los integrantes en esa etapa) y de
Polonia (2,8%), pero ambos países se adhirieron después a la Unión Europea en 2004. Entre
2007 y 2012 no hubo ningún integrante de grupo especial de nacionalidad checa o polaca.
Pautas semejantes de actividad antes y después de adherirse a la UE pueden constatarse en
el caso de las aportaciones de Bulgaria, Eslovenia y Hungría a la lista de integrantes de
grupos especiales.
Los datos correspondientes a las personas nombradas para ser miembros del Órgano de
Apelación muestran que los países con un sistema jurídico de common law no tienen a este
nivel un exceso de representación tan grande. Como se muestra en el cuadro 7.8, menos de
un tercio de los Miembros del Órgano de Apelación entre 1995 y 2012 procedía de países
con un sistema de common law. Esta relación se explica de algún modo si se tiene en
cuenta la norma bastante explícita de que los miembros de este Órgano serán personas
que “[n]o estarán vinculadas a ningún gobierno”, aunque los Miembros del Órgano de
Apelación “serán representativos en términos generales de la composición de la OMC”
(párrafo 1 del artículo 17 del Entendimiento sobre Solución de Diferencias). Quizá sea más
importante señalar que los antecedentes educativos de los Miembros de este Órgano
pueden haber introducido conceptos de common law por la puerta trasera. De los 20
Miembros del Órgano de Apelación sobre los que se dispone de información, no menos de
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 287
15 o bien obtuvieron grados en facultades de derecho de los Estados Unidos o bien (en un
caso) prestaron servicios como investigador en una de ellas, y otros dos obtuvieron grados
en derecho en universidades del Reino Unido. En conjunto, el 85,0% de los Miembros del
Órgano de Apelación sobre los que se dispone de información estudiaron Derecho en uno
de estos dos importantes países de tradición de common law. Sin embargo, en varios casos
este hecho se produjo en las últimas etapas de su educación jurídica y, de este modo, es
posible que no haya tenido la misma repercusión en su educación que su formación
universitaria inicial.
Todo ello plantea la pregunta de si las distintas tradiciones jurídicas importan. ¿Enfocará de
forma distinta las cuestiones, las normas (nacionales e internacionales) y las consecuencias
de sus resoluciones un integrante de un grupo especial o un Miembro del Órgano de
Apelación que proceda de una tradición jurídica de common law y no de una tradición jurídica
de derecho continental? Al menos un observador próximo del proceso creía que era así en la
última parte del período del GATT. Plank (1987: 81) observó cómo las diferencias en la
trayectoria de los integrantes de los grupos especiales podían influir en su enfoque con
respecto a los distintos asuntos y al sistema en general:
Cabe suponer que es más probable que los integrantes de grupos especiales que proceden
de países con sistemas de derecho continental presten mucha más atención a los términos
específicos de las leyes y acuerdos de que se trata en una diferencia, mientras que los que
CAPÍTULO 7
proceden de países con sistemas de common law, o han sido educados en ellos, serán más
proclives a complementar este aspecto de sus deliberaciones, o incluso suplantarlo,
atendiendo a los precedentes establecidos en otros asuntos examinados por grupos
especiales y por el Órgano de Apelación. En términos más sencillos, un integrante de un
grupo especial o un Miembro del Órgano de Apelación con una perspectiva de common law
puede estar más predispuesto a considerar cómo una determinada decisión podría contribuir
al logro de objetivos más amplios del sistema multilateral de comercio, o a su menoscabo. Sin
embargo, no hay pruebas firmes que se puedan invocar en apoyo o negación de esta
hipótesis. Las deliberaciones de los grupos especiales y del Órgano de Apelación son muy
confidenciales, de forma que no es posible entrevistar a juristas con el detalle necesario para
determinar si los que proceden de un conjunto específico de países parecen enfocar los
asuntos desde un punto de vista distinto.
288 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Se pueden también aducir varias observaciones contra la alegación de que las tradiciones
jurídicas de los integrantes de los grupos especiales pueden influir en la deliberación y los
resultados de los grupos especiales en que participan. Una de ellas es que no todos los
integrantes de los grupos especiales son abogados, lo que quiere decir que la influencia de
estas distintas tradiciones quizá no se transmita efectivamente a todas las personas que
actúan en los grupos especiales. Además, en el período de la OMC los grupos especiales
funcionan con sujeción a un conjunto diferente de normas que sus predecesores en el
período del GATT, de forma que las observaciones que Plank hizo en 1987 quizá sean más
una descripción histórica que una descripción contemporánea. “El sistema de solución de
diferencias de la OMC es un elemento esencial para aportar seguridad y previsibilidad al
sistema multilateral de comercio”, con arreglo al párrafo 2 del artículo 3 del ESD, y “sirve para
... aclarar las disposiciones vigentes de dichos Acuerdos [de la OMC] de conformidad con las
normas usuales de interpretación del derecho internacional público”. Algunos abogados
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 289
interpretan esta cláusula como una sanción expresa del alejamiento del sistema de common
law que prevalecía en la jurisprudencia del GATT, para alinear las normas de la OMC con el
derecho internacional y su insistencia tradicional en una interpretación acorde con el derecho
continental. Otros consideran que existen elementos de common law en las resoluciones del
Órgano de Apelación. “La realidad de las decisiones del Órgano de Apelación de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) es que el principio de stare decisis opera en un
sentido de facto, pero todavía no de jure”, según Bhala (1999: 151), haciendo referencia al
principio fundamental del common law (es decir, “atenerse a lo decidido”).
CAPÍTULO 7
290 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
Notas
1 Sin embargo, Smith señala también que cuando “no es probable conseguir que el extranjero releve, o
modere aquellos impuestos, que sucederá realmente, no puede aprobarse el método de vindicar una
injuria hecha a cierta clase de gentes de una Nación con hacer un agravio a casi todas las demás del
mismo país”. Véase La riqueza de las naciones, libro IV, capítulo 2.
5 Consideremos el caso de los Estados Unidos. La misión de los Estados Unidos tenía solo un abogado en
la etapa del GATT, y gran parte de su tiempo se dedicaba a asuntos distintos de las diferencias. En 2013,
la misión tenía tres abogados y dos funcionarios auxiliares a tiempo completo, dedicados totalmente a la
solución de diferencias. Este nivel de compromiso con las diferencias es el que la mayoría de los países
en desarrollo no puede permitirse.
6 El texto del Acuerdo por el que se establece el Centro de Asesoría Legal sobre Asuntos de la OMC puede
consultarse en: [Link]/e/documents/agreement_estab_e.pdf.
8 Obsérvese que hay muchas excepciones a estas normas generales. Por ejemplo, si Australia tiene un
acuerdo de libre comercio con Chile no está obligada a reconocer a Noruega las concesiones que ha
hecho a Chile.
9 La obligación de trato nacional que establece el artículo III del GATT solo se aplica a las medidas
identificadas expresamente en ese artículo, en especial los impuesto sobre las ventas y las
reglamentaciones que afectan a las ventas interiores. Posteriores acuerdos negociados en la Ronda
Uruguay establecieron la aplicación del trato nacional en otras esferas, como el comercio de servicios
(artículo XVII del AGCS) y las medidas en materia de inversión relacionadas con el comercio (artículo 2
del Acuerdo sobre las MIC).
10 Presentamos aquí un resumen simplificado. El texto completo figura en el artículo XX del Acuerdo
General.
14 Véase “GATT Dispute Settlement - Appeals Procedure”, memorando de John Jackson y Eric Canal -
Forgues a “Cualquier persona interesada”, 29 de agosto de 1990, página 1.
15 Véase Estados Unidos - Prohibición de las importaciones de determinados camarones y productos del
camarón: informe del Órgano de Apelación, documento WT/DS58/AB/R de la OMC, de 12 de octubre de
1998.
16 Véase Comunidades Europeas - Régimen para la importación, venta y distribución de bananos: informe del
Órgano de Apelación, documento WT/DS27/AB/R de la OMC, de 9 de septiembre de 1997, páginas 7 y
8.
SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS 291
18 En rigor, esta denominación es aplicable a las leyes antidumping y en materia de derechos compensatorios,
pero no a las leyes sobre salvaguardias, ya que estas últimas tienen por finalidad hacer frente a las
importaciones causantes de daño, se alegue o no que son objeto de comercio desleal.
19 Una perspectiva africana de la modificación de las oportunidades para la utilización de las disposiciones
en materia de balanza de pagos a fin de limitar las importaciones puede consultarse en Oyejide y otros
(2005).
21 La utilización del verbo “parece” en este caso es fundamental ya que faltan datos sobre el resultado
definitivo de varios asuntos en Chad P. Bown “China-Specific Safeguards Database”, disponible en el
sitio Web del Banco Mundial: [Link] [Link]/ttbd/csgd/. Otros Miembros que iniciaron
investigaciones en el marco de esta salvaguardia especial que dieron lugar a determinaciones negativas
o a resultados que faltan en la base de datos son el Canadá, Colombia, el Ecuador, el Perú, Polonia, el
Taipei Chino y la Unión Europea. En total se iniciaron 30 investigaciones de este tipo entre 2001 y 2012.
22 Esta afirmación solo es válida cuando con ella se hace referencia a los Miembros de la OMC que participan
al menos en algunas diferencias. Otra norma general es que los Miembros que nunca han participado ni
como reclamantes ni como demandados tienden a no aportar ningún integrante a los grupos especiales.
23 Cabe señalar que John Jackson es una de las personas que obtuvo su grado en la Facultad de Derecho
de Michigan, y que enseñó Derecho Mercantil en esa Universidad antes de pasar a la de Georgetown.
Varios de los graduados de estas dos facultades de derecho que prestaron servicios distinguidos en la
esfera del comercio fueron estudiantes suyos.
CAPÍTULO 7
292 HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO
CAPÍTULO 7
296
Apéndice 7.3. Utilización de la legislación antidumping por determinados Miembros y asuntos
conexos de solución de diferencias en el GATT y en la OMC, 1989-2010
Casos iniciados
Órdenes
impuestas
Casos que
dieron lugar a
órdenes (%)
Órdenes
impugnadas en
el GATT
Órdenes
impugnadas (%)
Casos iniciados
Órdenes
impuestas
Casos que
dieron lugar a
órdenes (%)
Órdenes
impugnadas en
la OMC
Órdenes
impugnadas (%)
Países desarrollados 933 434 46,5 4 0,9 1,236 667 54,0 45 6,7
Australia 287 90 31,0 0 0,0 209 74 35,4 1 1,4
Canadá 111 75 67,6 0 0,0 155 97 62,6 1 1,0
Unión Europea 220 124 56,4 2 1,6 416 246 59,1 8 3,3
Estados Unidos 315 145 46,2 2 1,4 456 250 54,8 35 14,0
Países en desarrollo 323 157 48,6 1 0,6 1,514 1,056 69,7 22 2,1
Argentina 74 44 59,5 0 0,0 259 166 64,1 4 2,4
Brasil 62 22 35,5 0 0,0 212 126 59,4 2 1,6
China a – – – – – 189 145 76,7 5 3,4
India 12 12 100,0 0 0,0 615 477 77,5 3 0,6
Corea, República de 25 10 40,0 1 10,0 119 70 58,8 1 1,4
México 145 65 44,8 0 0,0 103 63 61,2 6 9,5
Filipinas 5 4 80,0 0 0,0 17 9 53,0 1 11,1
Total 1,256 591 47,1 5 0,8 2,750 1,723 62,7 67 3,9
Tasa anual 209,3 98,5 171,9 107,7
Fuentes: Chad P. Bown, “Global Antidumping Database”, disponible en: [Link] los cálculos sobre asuntos planteados en el GATT se han realizado a
partir de los datos que figuran en: [Link]/spanish/tratop_s/dispu_s/gt47ds_s.htm; los cálculos sobre asuntos planteados en la OMC se han realizado a partir de datos que
figuran en: [Link]/spanish/tratop_s/dispu_s/dispu_agreements_index_s.htm?id=A6#selected_agreement.
Nota: Tomando como base el año en que se presentó la reclamación formal. La utilización de 1989 como fecha de inicio se ha determinado en función de la disponibilidad de datos,
que existen desde ese año en adelante para todos los países indicados (y antes para algunos). aChina no tuvo una legislación antidumping hasta 1997 y no era parte contratante del
GATT durante el período a que se hace referencia.
HISTORIA Y FUTURO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO