Max Scheler
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Max Scheler (Múnich, 22 de agosto 1874 - Fráncfort del Meno 19 de mayo 1928) fue un
filósofo alemán, de gran importancia en el desarrollo de la filosofía de los valores, la
sociología del saber y la antropología filosófica, además de ser un clásico dentro de la
filosofía de la religión. Fue uno de los primeros en señalar el peligro que implicaba para
Alemania el advenimiento del nazismo.
Hijo de padre luterano y de madre judía, se convirtió inicialmente al catolicismo, del que más
adelante se distanció.
Fue profesor en las universidades de Jena, Múnich y Colonia. Discípulo de Rudolf Eucken,
simpatiza con las teorías vitalistas de Henri Bergson y después con Husserl se convierte,
junto a Heidegger, en uno de los primeros fenomenólogos que no respetan a cabalidad el
método del maestro Husserl.
Scheler utilizó la fenomenología para estudiar los fenómenos emocionales y sus respectivas
intencionalidades (los valores) y a partir de ellos elaboró una muy sólida y original
fundamentación personalista de la ética: la realización de los valores se concretiza en
modelos humanos que invitan a su seguimiento. Dichos modelos serían el héroe para los
valores vitales, el genio para los valores espirituales y el santo para los valores religiosos.
Filosofía y clases de saberes
Scheler distingue tres clases de saberes: el inductivo, el de la estructura esencial o
fenomenológico y el metafísico.
El saber inductivo es el de las ciencias positivas. Se basa en la dominación del mundo
circundante. Su objeto es la realidad y tiene como finalidad utilizarla por medio de la
técnica. Es el saber de dominio. Ejemplo de ello es la ciencia que se ha desarrollado
en Occidente desde la filosofía griega.
El saber de la estructura esencial es el saber que nos permite captar de un modo
inmediato el qué de las cosas.
Está de acuerdo con Immanuel Kant en que existe el conocimiento de lo a priori, y que este
carácter lo tienen las proposiciones ideales que se dan con independencia del sujeto que las
piensa. A cambio de esta coincidencia parcial con Kant, mantiene cinco diferencias:
1. No son los juicios elaborados por el entendimiento sino las esencias percibidas las
que constituyen primordialmente lo a priori.
2. La región de lo a priori no coincide con la región de lo formal, como pensó Kant, sino
que hay también un a priori material o con contenido: el valor.
3. En el lugar de la cuestión: ¿cómo es posible que se dé algo?, la cuestión fundamental,
dice Scheler, es más bien esta otra: ¿qué es lo que se da?
4. Scheler considera falsa la teoría kantiana según la cual todo lo que es, ha tenido que
ser producido por el entendimiento, pues la percepción del valor es por sí misma
objetiva o intencional.
5. Tampoco está de acuerdo en que lo a priori se equipare con lo racional, pues la
afectividad, con el amor como actitud radical, es tanto o más a priori que la actitud
racional. En otros términos: sólo el que ama algo es capaz de conocer racionalmente,
ya que sin el amor no podría tener la experiencia de dicho fenómeno. Lo que no queda
claro es si este saber puede equipararse a lo que tradicionalmente se ha llamado el
saber culto. Ejemplo de ello es la idea de microcosmos, Aristóteles decía que el alma
humana puede ser todas las cosas. Es una suerte de participación del hombre en la
totalidad del mundo.
El saber metafísico, también llamado saber de salvación, que es la forma más alta de
saber, pues se refiere a los más altos valores personales, vale decir, los propios de lo
divino. Consiste en gran medida en aquel saber que eleva al hombre hacia algo mayor
que él mismo. Ejemplo de ello ha sido el saber como disciplina espiritual elaborado en
la India.
Sin embargo, lo que ha sucedido históricamente es la sobrevaloración de una forma de saber
por sobre las otras. La gran tarea de nuestra época, señala Scheler, consiste en lograr trabar
el saber de dominio, con el saber culto y el saber de salvación. Trabazón que implicaría
jerarquizar dichos saberes.
Un aporte fundamental de Scheler ha sido la descripción de la enorme riqueza e importancia
ética que posee la vida emocional del hombre. La cual es primaria respecto de todo otra
forma de saber. Así en Esencia y formas de la simpatía (1913), usa del método de Husserl
de la descripción fenomenológica aplicada a las emociones que relacionan a los seres
humanos unos con otros y con el mundo de los valores, especial importancia poseen el amor
y el odio como las actitudes radicales para la captación de los fenómenos valóricos.
Partiendo del concepto husserliano de reducción fenomenológica, Scheler distinguió las
esencias de lo que es tangible, real o existente, lo que llevó a la afirmación de la
independencia de los valores (eternos e invariables) respecto de los bienes, que serían sólo
sus portadores circunstanciales (lo que ha significado que a Scheler se le acusase de
platónico). En importancia, a este título le siguió su obra más famosa El formalismo en la
ética y la ética material de los valores (1913-1916), un tratado en dos volúmenes que
intentan dar un nuevo fundamento personalista a la ética, desde este nuevo fundamento se
critica el enfoque ético meramente formal del filósofo alemán Immanuel Kant y lo cambia por
un estudio de los valores en cuanto contenidos específicos de la ética, los que se presentan
de un modo directo e inmediato a la persona y no a la conciencia como sostenía Husserl.
Los valores, según Scheler, se presentan objetivamente, esto es a priori como estructurados
según dos rasgos fundamentales y exclusivos:
1. La polaridad, todo los valores se organizan como siendo positivos o negativos. A
diferencia de las cosas que sólo son positivas.
2. La jerarquía, cada valor hace presente en su percepción que es igual, inferior o
superior a otros valores. Esta jerarquía da lugar a una escala de valores que Scheler
ordena de menor a mayor en cuatro grupos:
1. Los valores del agrado: dulce - amargo
2. Las valores vitales: sano - enfermo
3. Los valores espirituales, estos se dividen en:
1. Estéticos: bello - feo
2. Jurídicos: justo - injusto
3. Intelectuales: verdadero - falso
4. Los valores religiosos: santo - profano
Los valores morales no son una categoría de valores porque no poseen portadores, son
valores puros. Su realización es más bien indirecta. Se verifica en la realización de los otros
valores según su polaridad y jerarquía objetiva.
Cuando todavía se consderaba católico escribió De lo eterno en el hombre (1921)
justificando su conversión y después un estudio de la sociología del conocimiento, Die
Wissensformen und die Gesellschaft (Formas de conocimiento y sociedad, 1926).
Posteriormente se alejó del catolicismo y desarrolló una filosofía, basada en una concepción
más bien hegeliana de Dios. Vale decir que es el hombre el lugar por el cual Dios se hace
manifiesto en la historia. Dios necesitaría del hombre para poder manifestarse realmente.
Esta tesis es consecuencia de su polémica idea de que el espíritu es impotente. Ahora bien,
El conocimiento abstracto y los valores religiosos obtendrían toda su fueza de realización en
los impulsos básicos manos. Scheler se opuso desde el comienzo a Freud respecto de que
lo superior surge de lo inferior. Sostiene Scheler que es imposible deducir de la sola
represión sexual la capacidad del hombre de hacer surgir la novena sinfonía de Beethoven o
Los hermanos karamazov de Dostoieski.El puesto del hombre en el cosmos (1928).[1]
Emmanuel Kant
Aristóteles
John Stuart Mill