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Historia y Principios del Cinismo Filosófico

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El Cinismo

por Joan Viyuela Ruiz


[Link]
El cinismo es una corriente filosófica surgida en la antigua Grecia en la
segunda mitad del siglo cuatro de la mano, se debate, del pensador
Antístenes quién se formó con el sofista Gorgias y fue ferviente seguidor
de las ideas de Sócrates. Este apostaba por una forma de vida ascética,
es decir, alejada de los placeres banales, en busca del cultivo personal y
de la virtud o arjé, entendido como la forma de vida más cercana a la
perfección.

Más tarde, pese al carácter reacio de Antístenes,


llegó a su tutela Diógenes de Sínope, exiliado de su
ciudad natal. Ambos abogan por un estilo de vida
sencillo, llevándolo este último al extremo.
No en vano se habla de Diogenes,”el perro”, quien
vivía en medio tonel, en medio de la calle y de quien se cuenta que
humilló hasta al mismísimo Alejandro Magno, ordenándole que se
apartara porque le tapaba el sol, aún a sabiendas de quién era y que
había hecho. Quién cuando Aristóteles describió al hombre, se presentó
con un pollo desplumado, clamando que cumplía con lo que el filósofo
había descrito. Quién clamó a los cuatro
vientos que condenaba a todos los
ciudadanos de Atenas a vivir en ella,cuando
le condenaron al exilio. Ese hombre, fue el
mayor exponente del cinismo de la historia.
Esta corriente no poseía, como tal, una
escuela filosófica. pues,además de ser mal
vistos por otros filósofos, las reuniones se
realizaban en un gimnasio que frecuentaban. Ellos estaban en contra de
la escuela, repudiaban las ciencias, las normas y las convenciones, en
especial Antístenes. Más tarde, después de Diógenes, la cabeza de
esta corriente sería Crates, su discí[Link] enemigos de Diógenes
encontrarían en su discípulo, Crates de Tebas, un amigo. Tan
reconocido era su carácter divertido y amable que algunos llegaron a
decir que sus puertas siempre estarían abiertas para él. Y de hecho, así
vivió gran parte de su vida, acogido en casas de sus [Link]
de Tebas continuaría la aspiración
cosmopolita de Diógenes. Para los cínicos,
todos los hombres son iguales puesto que
lo que los une es su naturaleza, y como
iguales deberían [Link] tampoco se
dejaba llevar por las pasiones y usaría sus
poesías para parodiar a la sociedad griega y
a muchos de sus referentes. Como sus
antecesores alertaría sobre los peligros de
la pasión amorosa, en concreto, y de la
tentación de hombres jóvenes y [Link] obstante, es conocida su
relación con Hiparquia, la única filósofa que Diógenes Laercio consideró
merecedora de mención en su Vida de los filósofos ilustres, y quien
también desafió las convenciones sociales al rechazar su papel
[Link]ón de Citio, reconocido estoico, sería uno de sus
discípulos, continuando la profunda relación entre cinismo y estoicismo.
Posteriormente, en la edad moderna, el concepto de cinismo fue
mutando, y hoy se asocia a la tendencia a no creer en la sinceridad o
bondad humana, ni en sus motivaciones ni en sus acciones, así como
una tendencia a expresar esta actitud por medio de la ironía, el
sarcasmo y la burleska.
Casi 2000 años después de que ciertos filósofos griegos hubieran
abrazado el cinismo clásico, en el siglo xvii y xviii escritores como
Shakespeare, Swift y Voltaire, siguiendo las tradiciones de Geoffrey
Chaucer y François Rabelais, utilizando la ironía, el sarcasmo y la sátira
para ridiculizar la conducta humana y reactivar el cinismo. En el aspecto
literario, figuras del siglo xix y xx como Oscar Wilde, Mark Twain,
Dorothy Parker y H. L. Mencken usaron el cinismo para comunicar sus
opiniones bajo algunas manifestaciones de la naturaleza humana. En
1930, Bertrand Russell, en el ensayo Sobre el cinismo de la juventud,
pudo describir la medida en que, a su modo de ver, el cinismo había
penetrado en las conciencias occidentales en masa, y puso acento
especial en las áreas influidas por el cinismo: la religión, la patria (el
patriotismo), el progreso, la belleza y la verdad. Muchos filósofos
modernos y contemporáneos han tenido una influencia notable de los
antiguos cínicos. En la filosofía de Rousseau, Nietzsche, Michel Onfray
o Peter Sloterdijk notamos un influjo del cinismo de Antístenes y
Diógenes muy marcado, de forma que a través de ellos se mantienen en
el pensamiento posterior ideas y propuestas del cinismo antiguo como la
preferibilidad de la naturaleza frente a la convención, la necesidad de
transformación valorativa de la sociedad, la libertad de palabra o el valor
de la autosuficiencia.​
A día de hoy, se le llama cínico a aquel al que no le trae cuidado el
estado de los demás, ya sean países, personas, seres vivos… sirviendo
como insulto al servicio de los políticos, en un claro uso de una de las
grandes cualidades polí[Link] tergiversación. Pués eso no es cinismo
como estamos viendo. Es avaricia, mezquinismo, irresponsabilidad,
maquiavelismo y ante todo malintencionado, no cinismo.

2. Finalidad.
Los cínicos aspiraban a identificarse
con la figura del perro, por la sencillez
y desfachatez de la vida canina.
Usaban barba, llevaban alforja y
cayado, practicaban juegos de
palabras a manera de metodología: a
los que proponían ideas y teorías
incomprensibles, ellos le ponían el gesto, el humor y la ironía.

Los cínicos tomaron como modelo la naturaleza y los animales e


invitaban al alboroto de toda sepultura

Alcifrón retrata a un cínico de la siguiente manera:

Es un espectáculo horrible y penoso de ver, cuando agita su sucia


melena y te mira insolentemente. Se presenta medio desnudo, con una
capa raída, una bolsita colgante y, entre sus manos, una maza hecha de
madera de peral silvestre. Va descalzo, no se lava y carece de oficio y
beneficio. No quiere saber nada de su hacienda ni de nosotros, sus
padres, sino que, por el contrario, nos reniega, pues afirma que todas
las cosas son obra de la naturaleza y que la unión de elementos es la
causa de la generación y no los progenitores. Evidentemente, desprecia
el dinero y aborrece el cultivo de la tierra. No tiene sentido de la
vergüenza y el pudor se ha borrado de su rostro.

Esta excéntrica forma de vivir, llegaba a extremos absurdos. Un ejemplo


de esto, podríamos observarlo en otra de las anécdotas que se cuentan
de Diógenes de Sinope. Esta relata que, una mañana, Diógenes se
encontraba relajado en su tonel. Cuando un Ateniense se acercó y le
preguntó si era un perro. Diógenes no dijo nada y ni corto ni perezoso
se dispuso a orinar frente a dicho hombre. Este, se apartó horrorizado.
A lo que el filósofo preguntó qué era lo que le asqueaba si, al fin y al
cabo, era lo normal entre los perros.

[Link]
Aunque muy criticado, el cinismo solamente pretendía ofrecer a las
personas la posibilidad de la felicidad y la liberación del sufrimiento en
una era de incertidumbre, siendo una corriente eudaimónica, esto,
alejándose de la arrogancia, pues llevaba a cometer falsos juicios de
valor, que provocan emociones negativas, deseos antinaturales y un
carácter vicioso.

Además, para esta corriente la eudaimonía, o el florecimiento humano,


depende de la autosuficiencia o autarquía,​la estabilidad mental, la
virtud o areté,el amor a la humanidad, la franqueza en el hablar​y la
indiferencia ante las adversidades de la vida, tomando esto último del
estoicismo, creado un siglo antes.

Estos, además, pensaban que la virtud se encontraba en la vida


esforzada, no necesariamente traducida como trabajo duro, sino una
vida dificultosa elegida por propia voluntad.

Esto chocaba frontalmente con la filosofía de las élites griegas, los


cuales, pese a seguir las enseñanzas de Aristóteles, Sócrates o Platón,
optando por una vida contemplativa y, más o menos, libre de excesos,
no parecían soportar la idea de vivir una vida alejados de sus grandes y
lujosas casas, o de sus ostentosas comidas y vinos, para trabajar la
tierra de la que salían con sus propias manos u obtener los materiales
de dichas casas. Esa era, muy probablemente, la razón de que fueran
tan criticados en su tiempo. Por su visión austera de vivir. Por opinar
que, una vida sin dificultades, no era lo correcto. Pues precisamente ahí
estaba la gracia de vivir. En el camino hasta obtener la satisfacción de
haber conseguido eso que tanto deseabas y que cuanto más difícil haya
sido para ti, mejor sienta conseguirlo al final, viendo el camino desde la
cima.

[Link]ón final.
Con todo lo visto anteriormente hemos podido ver que múltiples cosas
dichas del cinismo eran, de hecho, opuestas a esta forma de
pensamiento y muchas de las anécdotas relatadas son muy
posiblemente falsas debido también a lo anterior, además de la
cuestionable veracidad histórica de los historiadores y filósofos griegos y
romanos de los cuales nos ha venido dada la historia, en muchos casos
opinando o calificando muchas de las acciones de ambos bandos, tanto
positiva como negativamente.

Personalmente, me ha impresionado todo lo que he descubierto con


esta investigación, me ha enseñado que, ser cínico, no tiene por qué ser
malo. Es más, todos deberíamos ser algo cínicos de vez en
[Link] retos difíciles que nos supongan un sacrificio.

Pero, ahora, me pregunto. ¿Lo habría tenido Diógenes tan fácil para
llevar a cabo su modo de vida en un mundo en el que todo pertenece a
alguién?,¿Habría renunciado si quiera a los placeres que, según él, le
ataban?¿El cinismo puro sigue siendo posible en un mundo cada vez
más cómodo para unos y más crudo y hostil para otros?

No sé si en algún momento podré darle respuesta a alguna de estas


cuestiones, pero lo que tengo por seguro es que ahora veo el cinismo
de otra manera, una en la que renuncias a algo que disfrutas para
crecer, ser más libre incluso y en la que no importa cuantas piedras te
tiren, tú las ignoras, porque tienes cosas más importantes que hacer y
en qué pensar.
Ahora que los móviles, ordenadores y demás virguerías digitales
dominan la atención de nuestras masas, creo que, más que nunca,
debemos ser cínicos. Quizás no con todo, llevándolo a los extremos de
la mendicidad, pero si renunciar de vez en cuando a estar
constantemente informados. De las noticias, el tiempo, redes sociales
de amigos y conocidos…Puede que esa sea la respuesta para formar
una sociedad crítica, darle tiempo a la mente a procesar lo que ha visto,
vivido, leído, sentido… y juzgar tras haberlo analizado todo
detenidamente. Al final otra de las metas del cinismo es desligarse de
las influencias de tu grupo más cercano, haciéndote en el acto más libre
y, por tanto, más cosmopolita.

Puede que también pueda ser contraproducente en el sentido de que la


información de cierta forma nos hace libres,por lo tanto a más
información, más libertad tienes. Pero lleva razón en la parte de los
actos. Pues el conocimiento sin uso es inutil, con lo que no concuerdo
demasiado.

De todas formas, para mi,en


este mundo de fibra óptica,
leds y desenfreno, puede
que volver a la realidad, ni
que sea unos instantes para
que lo visto llegue al nervio,
sea la mejor idea que hay en
ningún lugar de la red.

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